Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

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sábado, 31 de enero de 2026

Breve Historia del Rey de la Faba (5). Sangüesa 1968. La última celebración de Ignacio Baleztena

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Querido lector, seguimos como en la entrada anterior tratando otra de las costumbres iniciadas por el aitacho entorno a 1920, o más que iniciada sería correcto decir restaurada: El rey de la Faba

Para ello a través de varias entradas voy resumiendo el folleto que escribí en 1979[1] y que puedes leer completo pinchando aquí.

Esta edición fue especial ya que fue la primera vez que se representó la coronación del Rey de Navarra y la última a la que pudo asistir con gran emoción mi padre Ignacio Baleztena Ascárate, el iniciador de esta celebración en torno a 1920.

 

Foto del folleto "El Rey de la Faba" (1)


“AÑO 1968. SANGUESA

Al dirigirnos a Sangüesa para celebrar en aquella merindad la Fiesta del «Rey de la Faba», como ya lo hicimos en las merindades de Estella y Olite, iremos siguiendo las huellas reales, y recogiendo por el camino retazos de historia y tradición, que por aquellos parajes quedaron impresos.

Conforme nos acercamos a la región pirenaica, va cambiando el paisaje.

…..

Ya estamos a las puertas de Sangüesa; ...  Toda ella está engalanada. El pueblo en masa pulula por las calles con aire regocijado. Y es que Sangüesa se prepara a celebrar una gran fiesta. Tras larguísima ausencia, el Príncipe de Viana, Enrique de Labrit, ha vuelto a su pueblo natal, porque quiere apadrinar al «Rey de la Faba» del año 1968. Un edicto con el sello real ha sido pregonado. Dice así: «Sepan cuantos esta presente carta verán y oirán, cómo yo, Enrique de Labrit, Príncipe de Viana, he tenido tanto placer en disponer que la "Fiesta del Rey de la Faba" se celebre este año en Sangüesa, en prueba del mucho amor que le tengo, por haber nacido allí. Sepan y oigan, cómo el hijo del pueblo será coronado en la iglesia de San Francisco, que mandó erigir mi antecesor el rey Teobaldo ll. Y que yo mismo, en nombre de mis padres, los ilustres Reyes de Navarra don Juan y doña Catalina, estaré presente en dicha y muy solemne ceremonia. Dado en Sangüesa, en el Palacio Real, a veinticuatro días del mes de diciembre de mil quinientos doce. ENRIQUE ».

Invitación del Muthiko Alaiak a la celebración del Rey de la Faba en Sangüesa. 1968
Archivo Premín de Iruña / Ignacio Baleztena


….

El año de 1512, que sería el último del reinado sus padres, don Juan y doña Catalina celebraban en Sangúesa la «Fiesta del Rey de la Faba», el día de la Epifanía, como consta en archivos de Pau. El pueblo se unía a los sus reyes, muy aficionados a los regocijos populares, en que tomaba parte el rey, que era muy «rocero» como dirían los ribereños, o muy «jatorra» como lo calificarían los montañeses.

1512-1968. Han pasado 456 años. Y la cadena de la tradición no se ha roto. En el yunque secular golpea el martillo del progreso y del entusiasmo, y en esta ocasión presente hace saltar chispas de ilusión y de fraternidad cristiana.

Ayer es hoy en Sangüesa. Nuevamente vemos salir del castillo real una alegre comitiva. Heraldos, bandas de música, estampido de los cohetes. Allí van el clero, los nobles, los representantes de las Buenas Villas, y, entre éstos, el reyecito escogido, con su sencillo vestido de campesino: un mocete de Sangüesa[2], despierto, inteligente, merecedor de la dignidad con la que se ve favorecido.

El adolescente Príncipe de Viana renace del pasado, y desde un caballo blanco saluda y sonríe a sus paisanos, con los que jugó de niño. De pronto, se fija en un balcón donde está asomado un pajecillo.

—Francis, Francis—le llama alegremente.

—Ya voy, señor—contesta el interpelado.

Y se incorpora a la comitiva nada menos que Francisco de Javier, el futuro apóstol del Japón y de las Indias, el que en tantas tierras había de evangelizar y tanta gloria reportaría a su tierra. Ha venido desde el castillo, acompañado de su padre, don Juan de Jasso, para abrazar a su amigo el Príncipe de Viana.

Los padres franciscanos, venidos de Rocaforte, la antigua Sangüesa, fundaron en ella un convento y tomaron posesión de la preciosa iglesia erigida por el rey don Teobaldo II. Esta bella iglesia está engalanada con tapices, escudos, sitiales y tronos, para recibir al «Rey de la Faba», que va a ser allí coronado.

Porque Sangüesa, si en toda su historia «nunca faltó» a la cita del deber y del valor, reclamando puestos de vanguardia, en esta ocasión no se quedó atrás. A los organizadores locales se les ocurrió la peregrina idea de coronar al niño, rey de un día, con el mismo ritual con que se coronaba a los reyes de Navarra. Y para alcanzar este alto objetivo sacaron de los archivos de la catedral de Pamplona todos los datos necesarios para ponerla en práctica.

Así, pues, al conjuro de otros tiempos, fueron entrando en el templo los representantes de los Tres Brazos o Estamentos: Clero, Nobleza, Estado llano, ocupando sus respectivos asientos. Apareció el Príncipe de Viana y se sentó en un trono pequeño, pues otro mayor estaba destinado para el niño elegido por votación de aprecio a sus méritos.

Todos los personajes que tomaban parte en esta secular ceremonia se desenvolvían con una serenidad y soltura admirables. Con unción religiosa los obispos; con aplomo los nobles; con dignidad los representantes del pueblo.

En medio de absoluto silencio, y a golpe de cetro, leyó el Rey de Armas:

«En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Sea manifiesto a todos los presentes, y a los que son por venir cuando vean, oigan y lean esta carta, que el día de la Epifanía de 1512 del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, el muy Excelente y Poderoso Príncipe Enrique de Labrit, Príncipe de Viana, hijo de los reyes de Navarra don Juan y doña Catalina, mandó convocar y venir a la coronación del «Rey de la Faba», a los prelados, ricos-hombres, infanzones y caballeros, hombres de las ciudades y de las buenas villas, a todo el pueblo, y en especial al de Sangüesa, al que tiene amor por ser el lugar de su nacimiento. Que fue nombrado «Rey de la Faba» un hijo del pueblo, al que ha de coronársele con la solemnidad y dignidad de un rey, como en semejantes casos procede, según está en fuero, con jura, unción y recibimiento de las insignias reales, para que el pueblo de Sangüesa vea de hecho lo que en semblantes casos se acostumbra a hacer en la catedral de Pamplona. Así lo mando. YO».

El rey de armas. Foto del folleto "El Rey de la Faba" (1)


Ya medievalmente ambientados, vimos desarrollarse, fielmente ejecutados, todos los ritos de la coronación, de profundo sentido religioso, de espíritu elevado, impregnados del sentido de la libertad foral, de la compenetración del rey con su pueblo, tan altamente aleccionadores. De todos sus detalles y texto nos ocuparemos cuando hagamos la crónica de la fiesta que al año siguiente se celebraría en Pamplona. Para ponerlo en práctica sería necesario aprender bien la lección que los de Sangüesa tan magistralmente nos dieron.

Al abandonar la ciudad, vagaban por ella las sombras de don Juan y doña Catalina, de don Enrique y de Francisco de Javier. Las sombras de los reyes recordaban glorias pasajeras. La figura del apóstol proyectaba luz inmortal hasta los más remotos lugares de la tierra.”

Los sangüesinos se involucraron mucho en la celebración y consiguieron que la fiesta del “Rey de la Faba” se incluyera en el programa nacional de “Paz en la Tierra” y el Ministerio de Información y Turismo la subvencionara. Además se realizó un reportaje especial en TVE con las escenas más sobresalientes de la celebración.



La crónica de El Pensamiento Navarro narra que en el momento del juramento de los Fueros por el rey:

Crónica de El Pensamiento Navarro del 7 de enero de 1968 (3)

“El terno era de Santiago, del siglo XVIII, el Báculo del Obispo, del Abad de Leyre, el Evangelio de Santa María, siglo XVIII. Un escalofrío ha hecho temblar a Dolores Baleztena, a don Ignacio- Baleztena-, a don Jaime del Burgo, al Alcalde de Sangüesa en el sitio de las autoridades, nuestro Director – el director de El Pensamiento Navarro- no llora pero podría”

“¡REAL, REAL, REAL! Se ha subido el Rey al trono. Por un momento le acompañan sus antecesores. Al otro lado Enrique de Labrit sigue impertérrito la ceremonia. Traen el escudo. Con sus atributos, con la espada, la corona, el cetro y la poma de oro, “Sanchico” se ha subido encima. Pesa poco Sanchico. Hay buenos brazos y buena ilusión para levantarlo. Le suben y le bajan tres veces, mientras los pajes dan las voces: ¡Real, real, real! Suena el himno. Doña Dolores Baleztena —la tengo a un paso— no se aguanta y llora. Haría falta mucho temple para no emocionarse.” [3]

Elevación sobre el pavés del "Rey de la Faba" al grito de REAL, REAL, REAL
Foto del folleto "El Rey de la Faba" (1)

Y seguiremos viendo la historia de ese “invento” del aitacho en la próxima entrada si Dios quiere



[1] Baleztena Abarrategui J. El Rey de la Faba. NAVARRA TEMAS DE CULTURA POPULAR. Pamplona 1979

[2] El niño José Vicente Los Arcos

[3] Hernández Javier. El Pensamiento Navarro. 7 enero 1968.  

jueves, 12 de octubre de 2023

Frente a la mentira. En defensa de los Baleztena (y 5). Los Baleztena contra la represión.

 

Como llevamos viendo en anteriores entradas (pinchar aquí para ver la anterior o aquí para ver desde el principio) la familia Baleztena y especialmente tío Joaquín, tía Lola y mi padre Ignacio Baleztena Ascárate, evitaron todos los actos de represalias en la guerra que pudieron. Así que para finalizar este tema y poder seguir con la biografía del aitacho vamos a repasar algunos de los casos ya tratados en este blog.

Ya en 1934 ayudaron a algunos revolucionarios en apuros: tras haber asaltado los rojos Casa Baleztena y ser desterrada la familia Baleztena de Pamplona (pinchar aquí,) , pese a todo no albergaban odio en el corazón y no dudaron en ayudar a un ferroviario y su familia de Lasarte durante el golpe de estado contra la II República protagonizado por “las izquierdas” conocido como la Revolución de Asturias. Puedes ver este caso pinchando aquí

Recién comenzada la guerra el aitacho salvó a dos leizarras, uno nacionalista y otro socialista, que habían actuado como espías pasando información al bando rojo (pinchar aquí)

El 24 de Julio tío Joaquín publicó una nota en el Pensamiento Navarro en la que ordena a los carlistas no ejercer  actos de represalia y evitar que se cometieran en su presencia. Esto se ha tratado con profundidad aquí

 


Poco después, el tío Joaquín tuvo que acudir a evitar el fusilamiento de otro leizarra (pinchar aquí)

Más tarde el tío Joaquín y la tía Lola salvaron la vida de un carabinero que había sido hecho prisionero en Behobia (pinchar aquí)

También mi padre Ignacio salvó al Dr. Jiménez Díaz, republicano, posiblemente durante un permiso en marzo de 1937 (pinchar aquí)

Tengamos en cuenta que en Leiza, gracias a la acción de la familia Baleztena no fue represaliado nadie durante la guerra. Hasta el punto que en el boletín clandestino del PNV (Partido Nacionalista Vasco) de la "Red Álava” lo dejaron testimoniado por escrito. (pinchar aquí)

Finalmente aportar que mi padre Ignacio en una estancia en Pamplona durante la guerra (un permiso o enfermedad) se encaró directamente con dos conocidos cuneteros de Pamplona para recriminarles y decirles que cesaran sus barbaridades, quedando totalmente frustrado y escandalizado al comprobar que encima estaban convencidos de que hacían un gran servicio a la causa, e incluso un bien a las personas que represaliaban. En vista de ésto cortó cualquier trato con ellos. Que poco entendían lo que era el carlismo. De él aprendí la diferencia entre una persona coherente que está dispuesta a dar su vida por sus ideas y un fanático que está dispuesto a matar a sangre fría por las suyas.

 

En resumen, en estas 5 entradas creo haber dejado claro y demostrado documentalmente de una vez por todas que:

1-      La familia Baleztena nunca ejerció ninguna acción de venganza ni represión, aun teniendo posibilidades y motivos para hacerlo. Su profunda fe católica se contradecía con estas actuaciones.

2-      La familia Baleztena no solo no participó, sino que lucho contra la represión de retaguardia de las siguientes maneras

a.       Dando orden públicamente de no realizarlas pese a no tener poder real para hacer cumplir esa orden (tío Joaquín)

b.      Enfrentándose personalmente a los que las realizaban (especialmente mi padre Ignacio)

c.       Evitándolas totalmente donde sí tenían posibilidades, es decir Leiza, porque estaban allí o porque tenían contactos en el pueblo que les avisaban si iban a ocurrir, ya que incluso aun sabiendo que eran adversarios (no enemigos) políticos tenían la seguridad de poder acudir a solicitarles ayuda.

d.      Salvando a todas las personas que pudieron incluso jugándose ellos mismos la vida pudiendo ser acusados de traición si les descubrían.

En cuanto a la represión en retaguardia quiero insistir en los siguientes puntos, sin que sirvan de excusa sino todo lo contrario:

1-      Las atrocidades en retaguardia se cometen por desgracia en todas las guerras. Es la condición del ser humano que en situaciones límite puede sacar lo peor o lo mejor de cada persona. Lo estamos viendo en Ucrania, Gaza…

2-      La represión suele ser más cruel en guerras civiles, y se cometieron en ambos bandos. Cientos de navarros también fueron represaliados en la retaguardia roja, muchos de ellos en una cruenta y sistemática persecución religiosa y política, y estos actos ni se condenan, ni hay memoria histórica, ni asociaciones memorialistas, ni subvenciones, ni reparación, ni exhumaciones, ni nada.

3-      También debo recordar, de nuevo sin que sirva de excusa porque no la hay, que gran parte las represalias en Navarra se cometieron por personas de ideologías distintas al carlismo, e incluso en muchos casos por motivos ajenos a la política, aprovechando la situación para realizar viejos ajustes de cuentas pendientes.

Finalmente debo reiterar mi absoluta condena y asco a todos los cobardes represores de ambos bandos, y en especial por dolerme especialmente a esos “carlistas” de retaguardia que participaron en esos crímenes enturbiando la imagen de los miles de voluntarios que se jugaban la vida en el frente. Ni entendían lo que era el carlismo ni actuaban como auténticos carlistas. Y esta condena la hago también en nombre de mis antepasados y de la familia Baleztena. Sí, los condenamos sin paliativos, cosa que otros no son capaces de hacer con crímenes mucho más recientes y sin estar en situación de guerra. El que no condena justifica y aprueba. Nosotros condenamos.

Seguramente todo este esfuerzo documentado no va servir de mucho porque algunos saben que un buen titular vale más que mil verdades y siguiendo la técnica goebbeliana de propaganda (pinchar aquí) seguirán repitiendo mentiras miles de veces. Frente a esto poco se puede hacer.

Y ahora a ver si podemos seguir en este blog con la vida del aitacho en sus múltiples facetas, en las próximas entradas si Dios quiere.

domingo, 22 de enero de 2017

La Real Cofradía del Gallico de San Cernín y el Rey de la Faba

Querido lector, a principios de año, en torno a la fiesta de Reyes tiene lugar la celebración del Rey de la Faba. Pues bien, igual no sabes que el que “reinstauró” esta costumbre fue precisamente el aitacho, y si quieres saber la historia de esta celebración puedes hacerlo pinchando aquí.

Y todo esto viene a cuento porque estamos justo en estas fechas y porque precisamente en torno a 1955, que es dónde nos habíamos quedado en la biografía de mi padre, vuelve a meterse en otra organización de las suyas. De nuevo con su afán de recuperar las tradiciones populares de sus queridas Pamplona y Navarra funda una nueva asociación. Nada más y nada menos que La Real Cofradía del Gallico de San Cernin, de espíritu muy pamplonica, y que comenzó con grandes bríos para restaurar antiguas costumbres.

¿Y cómo encaja todo esto?. Ahora verás: la celebración del Rey de la Faba que había ido tomando auge desde su inicio en el Círculo Carlista y su paso a la Peña Muthiko Alaiak, posteriormente poco a poco, aunque se mantenía iba decayendo con riesgo de desaparecer, así que Ignacio Baleztena aprovechó la Real Cofradía del Gallico de San Cernin para relanzarla comenzando el 6 de enero de 1954 o 1955. En esta fecha dicha asociación organizó con entusiasmo la coronación del Rey de la Faba. Inicialmente se celebró en el pamplonés Hotel Maisonnave (Que entonces estaba ubicado en la Calle  Espoz y Mina), a las seis y media de la tarde. En 1957 esta misma entidad organizó la fiesta el 6 de enero en los locales de la Peña de Cazadores, en la calle Estafeta. Como la vida de la Real Cofradía del Gallico de San Cernin fue efímera, al desaparecer en los años 60 volvió a hacerse cargo de la celebración definitivamente de nuevo el Muthiko Alaiak. Así, asesorados por mi padre comenzaron a celebrarla a través del Muthiko con Javierito Goyena y mi hermano Cruz Baleztena a la cabeza. Posteriormente el que suscribe se incorporó a la organización, nombrando como rey de armas a Miguel Ángel Alústiza, gran amante de las costumbres de Pamplona y que dicho sea de paso y sin venir a cuento, este año ha tenido la gran fortuna bien merecida de ser un “valido” de excepción del Rey Melchor en la cabalgata de Reyes. Volviendo al Rey de la Faba, como archivero de la Diputación tuve acceso al ceremonial de coronación de los reyes de Navarra traduciéndolo del latín, idioma en que se realizaba, al español. Así desde 1969, se ha quedado dicha celebración tal y como actualmente se celebra, con algunas variaciones posteriores.

La fiesta del Rey de la Faba siguió evolucionando como puedes leer pinchando aquí si no lo has hecho antes

Ignacio Baleztena, promotor de la fiesta del Rey de la Faba, escucha a López Sanz (director de "El Pensamiento Navarro") junto al niño Rey de la Faba, en los locales del Muthiko durante dicha celebración.

En 1970 se celebró en la Ciudadela, recientemente donada por el ejército a la ciudad de Pamplona, siendo el primer acto cultural celebrado en la misma. En el segundo banco de izquierda a derecha el que suscribe, tía Lola, tía Mª Ysabel, posiblemente la carlista historidora estadunidense Alexandra Wilhelmsen. y junto a la pared mi mujer Mª Jesús.
Tras la celebración se organizaba una "cena medieval" con menudicos, tripoches y finalmente cordero. 1970.
Volviendo al tema, que me voy por las ramas, respecto a la vida de la Real Cofradía del Gallico de San Cernin aunque breve fue muy rica, y una de las cosas que nos dejó fue esta canción escrita por el aitacho que puede decirse era propia de la Cofradía y que podrás ver en la próxima entrada si Dios quiere.