Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

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martes, 27 de enero de 2026

Breve Historia del Rey de la Faba e Ignacio Baleztena (1)

 

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Querido lector, antes de acabar enero vamos a tratar otra de las costumbres iniciadas por el aitacho en torno a 1920, o más que iniciada sería correcto decir restaurada: El rey de la Faba

Para ello a través de varias entradas voy a hacer un resumen del folleto que escribí en 1979[1] y que puedes leer completo pinchando aquí.

Portada de el folleto EL REY DE LA FABA (1979)


Don José Yanguas y Miranda trata de este asunto en su diccionario de Antigüedades y dice así: «REY DE LA FABA. Fiesta que se hacía el día de la Epifanía, en la cual desempeñaba el principal papel un muchacho vestido de rey. Los reyes de Navarra nombraban al REY DE LA FABA y pagaban el gasto.

En 1383 se dieron al taillandero, o sastre, por hechura de traje del "Chico Rey de la Faba” cuarenta sueldos y seis dineros. 

Mi padre Ignacio Baleztena Ascárate, en sus escritos titulados Iruñerías, completó los datos de Yanguas, añadiendo otros no menos curiosos que indican que la singular costumbre duró hasta muy entrado el siglo XV.


Una de las cuartillas en las que Ignacio Baleztena Ascárate apuntaba los datos que investigaba de los documentos originales del Archivo de Navarra. En este caso hay varias sobre el rey de la Faba


También el pueblo, por su parte, acostumbraba nombrar a sus reyes, celebrando su elección con diversos regocijos. Esta costumbre duró hasta muy entrado el siglo XVI.

RESTAURACION DE LA FIESTA Viejos documentos de nuestros archivos y eruditos cronistas nos permiten saber cómo se celebraba la «Fiesta del Rey de la Faba» durante el reinado de los reyes de Navarra. Vamos a relatar cómo se ha reproducido dicha fiesta en los tiempos presentes. Al contrario de lo que sucede con las personas, esta antigua ceremonia ha adquirido nueva belleza y juventud, adaptándose a los tiempos. Aquella hermosa costumbre de nuestros reyes, fue relegada al olvido al desaparecer éstos, quedando sepultada entre las ruinas de sus regios alcázares. Afortunadamente, las reseñas de dicha fiesta, como ya hemos dicho, quedaron anotadas por los cronistas de la historia. Y a esa historia, que yacía en los reposados estantes de los archivos del reino, acudieron a tomar información, para hacerla revivir en nuestros tiempos, quienes ansían saciar su sed del espíritu en la fuente de las tradiciones. En el empeño de instaurar el festejo fue preciso pisar firme, con entusiasmo, fantasía y amor. De esta forma pudo llegarse a rehacerla, aunque muy modestamente en un principio.

EN EL CÍRCULO CARLISTA

En torno a 1920 mi padre Ignacio organizó por primera vez en Pamplona la «Fiesta del Rey de la Faba», que tal resonancia ha llegado a adquirir en el presente. Fue sencilla, pero muy simpática y alegre. El salón del Círculo Carlista situado entonces en la plaza del Castillo, junto al Hotel La Perla, quedó convertido en el «salón del trono». En él, favorecido por la suerte, se sentó el hijo de un socio necesitado, y los invitados le rindieron pleitesía. Acto seguido los Reyes Magos hicieron una fantástica aparición y, después de adorar al Niño Jesús, entregaron al reyecito un gran cajón conteniendo meriendas y juguetes para que su graciosa majestad los repartiera entre sus compañeros. Diremos, sin que ello sea rebajar la real magnificencia, que los tales juguetes costaban en aquellos tiempos a 0,95 pesetas la pieza. Al final resultó una alegre fiesta y sus organizadores quedaron muy satisfechos por el éxito obtenido y, sobre todo, por haber resucitado la bella costumbre instituida por los reyes de Navarra.

EN EL MUTHIKO ALAIAK

Ignacio Baleztena, promotor de la fiesta del Rey de la Faba, escucha a López Sanz (director de "El Pensamiento Navarro") junto al niño Rey de la Faba, en los locales del Muthiko durante dicha celebración.

Durante algunos años volvió a repetirse la misma ceremonia, hasta que el «Muthiko Alaiak», peña sanfermineratambién fundada por mi padre en los años 30, la heredó, tomando el acuerdo de que en lo sucesivo el «Rey de la Faba» fuera nombrado por la Santa Casa de Misericordia, recayendo la elección en aquel niño que más lo necesitara por su buena conducta durante el año. El niño rey llegaba al local de la Sociedad acompañado por dos pajes, también de la Misericordia, y era recibido con grandes aplausos y a los acordes de la marcha real. Presidía la merienda y a su nombre quedaba una libreta en la Caja de Ahorros Municipal, abierta por el «Muthiko» y engrosada por los donativos de los socios. Números en papel sustituyeron a las cargas de trigo y demás donativos con que los reyes obsequiaban a quien, por un día, les usurpaba el trono.

Celebración del Rey de la Faba en los locales del Muthiko Alaiak
Archivo Ignacio Baleztena


 

LA REAL COFRADÍA DEL GALLICO DE SAN CERNIN

Tras coger auge, posteriormente poco a poco la celebración, aunque se mantenía, iba decayendo con riesgo de desaparecer, así que Ignacio Baleztena quiso realzarla de nuevo y el 6 de enero de 1954 o 1955, tomó el relevo de la organización La Real Cofradía del Gallico de San Cernin, de espíritu tan pamplonica, y que para variar había fundado también mi padre con grandes bríos para restaurar antiguas costumbres. Dicha asociación patrocinó con entusiasmo durante su efímera vida, la coronación del Rey de la Faba. Inicialmente se celebró en el pamplonés Hotel Maisonnave (Que entonces estaba ubicado en la Calle  Espoz y Mina), a las seis y media de la tarde. En 1957 esta misma entidad organizó la fiesta el 6 de enero en los locales de la Peña de Cazadores, en la calle Estafeta y al desaparecer la cofradía, se hizo cargo de la fiesta definitivamente de nuevo el “Muthiko Alaiak”. 

El chico Rey de la Faba por Premín de Iruña


Deseando darle el realce que se merece, pensó en realizarla en los distintos palacios que los reyes tenían en su territorio, comenzando por el principal de ellos, como veremos en la próxima entrada si Dios quiere...



[1] Baleztena Abarrategui J. El Rey de la Faba. NAVARRA TEMAS DE CULTURA POPULAR. Pamplona 1979



domingo, 30 de enero de 2022

Enererías. Apuntes históricos

 


Querido lector, acaba enero y seguimos en el día de la marmota. Más de dos años oyendo lo mismo: distancia, mascarilla, vacuna, sube la curva, baja la curva “juntos venceremos”, “los viviremos” y otro año más y sigue. Así que vamos a tratar temas más animantes.

Acaba enero, un mes que en Pamplona  tiene un toque especial dado el "aitacho". Empezando por el primer día del mes y del año entramos, con permiso de las uvas,  con una de las canciones posiblemente más conocidas sobre Pamplona en el mundo mundial, el famoso “uno de enero”, cuyo autor fue precisamente Ignacio Baleztena a principios del siglo pasado. Y a raíz de la misma, surgen las cenas de la escalera, las misas de la escalera y toda esa preparación para nuestras queridas fiestas de San Fermín que por supuesto las viviremos, como el año pasado y el anterior.

Partitura del Uno de Enero escrita por Carmelo Cervantes. Letra Ignacio Baleztena Ascárate. Música popular con arreglos de Silvanio Cervantes.


Llegamos al día 5, víspera de la Epifanía, Reyes Magos para los amigos, en la que la cabalgata pamplonesa tiene un toque especial, o eso nos parece a los irunshemes… e irunalabas, que si no me llamarán algófobo (y ya estoy muy mayor para estas martingalas). Aprovecho para dar la enhorabuena a la Asociación Cabalgata Reyes Magos de Pamplona que la mantiene actualmente, por celebrarla contra coronavirus y marea, que necesitamos vacunarnos también contra el hastío y la tristeza.

La cosa es que viendo entrevistas y reportajes parece que la cabalgata surgió al azar, como consecuencia aleatoria del Bing Bang, al igual que todo lo demás, como confirma la lógica probabilística. Pero en este caso no es así, hubo un “creador” y de nuevo fue Ignacio Baleztena. Y es que, tan ilustres monarcas, no siempre han venido en cortejo a nuestra vieja Iruña. Todo comenzó en los años 20 del siglo pasado, cuando el aitacho Ignacio comenzó a invitar a SSMM en el círculo carlista a través del rey Baltasar, con quien mantuvo siempre una muy estrecha relación, hasta el punto de que en los mentideros pamplonicas  se rumoreaba que tenían un parecido muy fuerte. Más tarde, por su cargo de Diputado foral, le tocó encargarse de los asuntos de la Casa de Maternidad. Allí acudía con fre­cuencia para enterarse de sus necesidades y para entretener y entretenerse con los niños. Así pues, posiblemente en 1926, se le ocurrió organizar la visita de los tres Reyes Magos de Oriente a la Maternidad cargados de regalos y golosinas, fiesta similar a la que ya venía realizando en el Círculo Carlista. Resultó tal éxito que, a través del periodista Perico Martín, consiguió involucrar a la Asociación de la Prensa de Pamplona en 1927 presidida entonces por Javier de Arvizu, para hacer la cabalgata extensiva a toda la ciudad, manteniendo él la relación directa con Baltasar.


Una de las primeras cabalgatas de Pamplona con Ignacio Baleztena Ascárate


El helador enero, desobediente y altanero frente al cambio climático, sigue avanzando y nos encontramos con otro evento que este año se ha visto aplazado, esperemos que no suspendido, que es “el Rey de la Faba”, una restauración de la celebración iniciada por los monarcas de nuestro viejo Reino de Navarra hacia el siglo XIII y que se prolongó hasta entrado el siglo XVIII. De nuevo en los reportajes no queda del todo claro el origen de esta recuperación, que para variar era el mismísimo Premín de Iruña, y por cierto, con similar recorrido histórico. Fue precisamente allá por el año 1920 cuando Ignacio Baleztena se propuso retomar esta ancestral costumbre cuyos orígenes él mismo investigó. Esta primera edición de la “Fiesta del Rey de la Faba” se celebró por primera vez en Pamplona en el Círculo Carlista. En 1931, el aitacho fundó la “Orden del Zaldiko Maldiko”, que la convirtió en la peña “Muthiko Alaiak” en 1934 y estas asociaciones fueron con las que siguió celebrando el Rey de la faba, extendiéndolo posteriormente a toda Navarra. Después cogió el testigo otro de sus inventos, la “Cofradía del Gallico San Cernin” en los años 1954 y 55 y; al fin, de nuevo la organizó hasta hoy el Muthiko Alaiak y la Asociación Rey de la Faba más recientemente.

Ignacio Baleztena en la celebración del Rey de la Faba que él restauró


En resumen, que si hablamos de enero en Pamplona hablamos de “uno de enero”, de cabalgata, de “rey de la faba”… y todo nos lleva al mismo aparentemente  inexistente personaje de  Ignacio Baleztena, Premín de Iruña o Tiburcio de Okabio, que lo mismo da que da lo mismo. Igual el aitacho fue un mito y nunca existió, como San Fermín, las cadenas del escudo de Navarra, la Iruña prerromana o la batalla de Roncesvalles. Quién sabe, lo dejo al sesudo estudio de los ilustres historiadores, reconstructores de la verdad, que nos abren los ojos frente al engaño que hemos sufrido durante siglos. 

Hasta la próxima entrada si Dios quiere, en que seguireos con cosas del "aitacho"


sábado, 24 de noviembre de 2018

La Real Cofradía del Gallico de San Cernin 2

Querido lector, por problemas de salud he tenido abandonado el blog del aitacho durante aproximadamente un año, pero varias cosas me han hecho retomarlo. En primer lugar vuestras peticiones y ánimos. También dos reportajes aparecidos en prensa y un documento desconocido que ha llegado a mis manos. Y además que hace casi un mes celebramos el 8º aniversario del blog, que aún tiene muchas cosas que contar del aitacho.

Vamos con el primer reportaje, publicado en el Diario de Navarra en Junio de 2017 titulado "La Cofradía del Gallico, una asociación contra la vulgaridad" en el que se narra la historia de esta asociación fundada en 1952 entre otras personas por el aitacho y que según reza el artículo "supuso en 1952 un movimiento cultural impresionante en Pamplona. Reunió a 200 socios con unos estatutos que rechazaban a los pelmazos, los tristes y los pedantes". Aprovecho algunos trozos de este reportaje, realizado con los archivos de José Javier Uranga “Ollarra”, para completar las anteriores entradas que trataban precisamente sobre este tema:



Excursión de la Real Cofradía del Gallico de San Cernin al Monasterio de Leyre. Ignacio Baleztena sentado con boina a la derecha. Foto del Diario de Navarra

La Real Cofradía del Gallico de San Cernin nació en 1952 de la mano de Ignacio Baleztena Ascárate, Hermano Mayor, y José Javier Uranga Santesteban, Hermano Secretario. En pocos meses logró reunir a 300 socios que representaban lo más granado de la sociedad pamplonesa…

Tal vez por la novedad de los estatutos o por dar en el clavo con la reivindicación de “lo nuestro”, se hicieron socios personajes famosos y personas de a pie, desde Cristobal Balenciaga, prestigioso diseñador de moda y modisto de alta costura que vivía en París, hasta el pintor Basiano, pasando por el presidente de la Diputación Foral, Miguel Gortari y alcalde de Pamplona, Javier Pueyo, los catedráticos José Manuel Casas Torres, José María Lacarra y Francisco Yndurain, e Ismael Sánchez Bella que estaba organizando el Estudio General de Navarra (Inicio de la Universidad de Navarra)…

“De entrada, un principio claro y taxativo: “En la Cofradía del Gallico no se satisfará cuota alguna bajo ningún concepto”. Las normas empiezan “arremetiendo contra la vulgaridad moderna, y de la carencia de espíritu entrañable hacia lo que nos es más propio”. “Para defender nuestras tradiciones y nuestros monumentos, de sabios e ignorantes, de tontos y de listos, hemos decidido fundar la Real Cofradía del Gallico de San Cernin”
“Para pertenecer a dicha Cofradía son condiciones sine qua non ser sencillo, odiar al pedante, al triste y al pelmazo, mostrar cariño hacia lo que tiende a desaparecer, sentir un poco de inquietud por los santos viejos, la historia y el folklore, gustar de danzas y de romerías, saber sumergirse en el alma del pueblo y pensar en él y como él”

Y con estos mimbres la Cofradía vio la luz de forma pública y oficial el 28 de Junio de 1952 con una conferencia de Dolores Baleztena (tía Lola), en el salón de actos de la Escuela de Comercio.

LAS ACTIVIDADES DE LA COFRADÍA

Según los documentos guardados por José Javier Uranga, los dos primeros años, la actividad estuvo repleta de excursiones, conferencias, libros, exposiciones. Entre estas destacan la celebración del Rey de la Faba (pinchar aquí) y otras que puedes leer en el artículo del Diario de Navarra.


Mi padre, Ignacio Baleztena, escribió también un himno para la cofradía  llamado “El Gallico de San Cernin” o también conocido como “la gallinica de la Rochapea” que puede leer y escuchar pinchando aquí.
La vida de la cofradía fue relativamente efímera, pero muy intensa, y se apagó a finales de los años 50 del siglo XX. Y como curiosidad, ahora que estamos con Franco p´arriba y p´abajo, más vivo que nunca, esto es lo que ocurría en 1952, fecha de la fundación de la Cofradía, con los Baleztena (pinchar aquí)


Y como ya he dicho nos queda continuar con otro reportaje y un documento inédito, por este orden o no, quién lo sabe que... podrás leer en las siguientes entradas si Dios quiere

viernes, 21 de abril de 2017

El Gallico de San Cernín. Canción de Ignacio Baleztena.

Querido lector, como veíamos en una anterior entrada, el aitacho fundó en los años 50 del siglo XX la Real Cofradía del Gallico de San Cernin, que aunque breve fue muy productiva en cuanto a revitalizar costumbres de Pamplona, y una de las cosas que nos dejó fue esta canción escrita por mi padre en 1954 que puede decirse era propia de la Cofradía. El título original es "El Gallico de San Cernin", pero también es conocida como "La gallinica de la Rochapea". Los arreglos musicales como habitualmente se los hizo el Maestro Silvano Cervantes.

En este vídeo la puedes escuchar con la guitarra y voz de mi buen amigo Javier Vives "Javivi" y el ilustre coro formado por 3 generaciones de descendientes del aitacho (yo el que mejor canto, sin duda). Si sigues leyendo verás la partitura y la letra. Que la disfrutes.




Partitura de la canción "El Gallico de San Cernin" (cortesía de Carmelo Cervantes, sobrino de Silvanio Cervantes e hijo de José Cervantes que fue otro director de La Pamplonesa y compositor de muchas piezas para la Banda)


EL GALLICO DE SAN CERNIN

Hay una gallina
en la Rochapea
ponedora y fina
que ca, cacarea,
diciendo: Gallico
¿quién te quiere a tí?
Venga de ese pico
un quiquirriquí.

Lanza desde Artica
un gallo dandí
a la gallinica
su quiquirriquí.
Mas la gallinica
de la Rochapea
al gallo de Artica
no le cacarea.

Y es que su mercé
está enamorada
de otro gallo que
no le dice nada
Su corazón corre
tras un gallo indino
el que está en la torre
de San Saturnino.

Un gallo machucho
que vive en Erice
y le aprecia mucho
le aconseja y dice:
“Tienes tu, moceta,
gusto estrafalario:
amar la veleta
de aquel campanario

¿Ese zarratraco
te da pesadumbre?
Si es sólo un moñaco
cargado de herrumbre.
Vuélvete versátil,
no seas tan necia
y olvida al volátil
que así te desprecia.

Pobre gallinica
de la Rochapea,
haz caso al de Artica
que es flor de Cendea”.
Ella se enfurruña,
levanta la cresta,
mira para Iruña...
y nada contesta.

Mientras la pobreta
sigue en sus lamentos
gira la veleta
a todos los vientos;
y con sus chirridos
parece que dice:
“¡gallos fementidos
de Artica y Erice!”.[1]


            Espero que hayas disfrutado con esta cancioncica y en la próxima entrada continuaremos con la vida del aitacho si Dios quiere.




[1] Se imprimió en la Acción Social de Pamplona.


domingo, 22 de enero de 2017

La Real Cofradía del Gallico de San Cernín y el Rey de la Faba

Querido lector, a principios de año, en torno a la fiesta de Reyes tiene lugar la celebración del Rey de la Faba. Pues bien, igual no sabes que el que “reinstauró” esta costumbre fue precisamente el aitacho, y si quieres saber la historia de esta celebración puedes hacerlo pinchando aquí.

Y todo esto viene a cuento porque estamos justo en estas fechas y porque precisamente en torno a 1955, que es dónde nos habíamos quedado en la biografía de mi padre, vuelve a meterse en otra organización de las suyas. De nuevo con su afán de recuperar las tradiciones populares de sus queridas Pamplona y Navarra funda una nueva asociación. Nada más y nada menos que La Real Cofradía del Gallico de San Cernin, de espíritu muy pamplonica, y que comenzó con grandes bríos para restaurar antiguas costumbres.

¿Y cómo encaja todo esto?. Ahora verás: la celebración del Rey de la Faba que había ido tomando auge desde su inicio en el Círculo Carlista y su paso a la Peña Muthiko Alaiak, posteriormente poco a poco, aunque se mantenía iba decayendo con riesgo de desaparecer, así que Ignacio Baleztena aprovechó la Real Cofradía del Gallico de San Cernin para relanzarla comenzando el 6 de enero de 1954 o 1955. En esta fecha dicha asociación organizó con entusiasmo la coronación del Rey de la Faba. Inicialmente se celebró en el pamplonés Hotel Maisonnave (Que entonces estaba ubicado en la Calle  Espoz y Mina), a las seis y media de la tarde. En 1957 esta misma entidad organizó la fiesta el 6 de enero en los locales de la Peña de Cazadores, en la calle Estafeta. Como la vida de la Real Cofradía del Gallico de San Cernin fue efímera, al desaparecer en los años 60 volvió a hacerse cargo de la celebración definitivamente de nuevo el Muthiko Alaiak. Así, asesorados por mi padre comenzaron a celebrarla a través del Muthiko con Javierito Goyena y mi hermano Cruz Baleztena a la cabeza. Posteriormente el que suscribe se incorporó a la organización, nombrando como rey de armas a Miguel Ángel Alústiza, gran amante de las costumbres de Pamplona y que dicho sea de paso y sin venir a cuento, este año ha tenido la gran fortuna bien merecida de ser un “valido” de excepción del Rey Melchor en la cabalgata de Reyes. Volviendo al Rey de la Faba, como archivero de la Diputación tuve acceso al ceremonial de coronación de los reyes de Navarra traduciéndolo del latín, idioma en que se realizaba, al español. Así desde 1969, se ha quedado dicha celebración tal y como actualmente se celebra, con algunas variaciones posteriores.

La fiesta del Rey de la Faba siguió evolucionando como puedes leer pinchando aquí si no lo has hecho antes

Ignacio Baleztena, promotor de la fiesta del Rey de la Faba, escucha a López Sanz (director de "El Pensamiento Navarro") junto al niño Rey de la Faba, en los locales del Muthiko durante dicha celebración.

En 1970 se celebró en la Ciudadela, recientemente donada por el ejército a la ciudad de Pamplona, siendo el primer acto cultural celebrado en la misma. En el segundo banco de izquierda a derecha el que suscribe, tía Lola, tía Mª Ysabel, posiblemente la carlista historidora estadunidense Alexandra Wilhelmsen. y junto a la pared mi mujer Mª Jesús.
Tras la celebración se organizaba una "cena medieval" con menudicos, tripoches y finalmente cordero. 1970.
Volviendo al tema, que me voy por las ramas, respecto a la vida de la Real Cofradía del Gallico de San Cernin aunque breve fue muy rica, y una de las cosas que nos dejó fue esta canción escrita por el aitacho que puede decirse era propia de la Cofradía y que podrás ver en la próxima entrada si Dios quiere.

sábado, 31 de enero de 2015

Ignacio Baleztena y el Rey de la Faba

Querido lector, a principios de año, tras la fiesta de Reyes ha tenido lugar un año más la celebración del Rey de la Faba. Pues bien, igual no sabes que precisamente el que “reinstauró” esta costumbre fue precisamente el aitacho. Por eso aprovecho estas fechas para que repasemos juntos los devenires de esta celebración.

Para escribir esta entrada me he basado fundamentalmente en este folletico del Rey de la Faba que escribí hace ya algunos años, resumiendo mucho y añadiendo alguna actualización.

            Fue precisamente allá por el año 1920, cuando mi padre Ignacio Baleztena se propuso retomar en cierta manera una ancestral costumbre de nuestro viejo Reino de Navarra (cuyos orígenes él mismo investigó). Esta primera edición de la “Fiesta del Rey de la Faba” se celebró por primera vez en Pamplona, de una forma sencilla, pero muy simpática y alegre.

            El salón del Círculo Carlista, situado entonces en la Plaza del Castillo, junto al Hotel la Perla, quedó convertido en el “salón del trono”. En él, favorecido por la suerte, se sentó el hijo de un socio necesitado, y los invitados le rindieron pleitesía.

            Acto seguido los Reyes Magos hicieron una fantástica aparición y, después de adorar al Niño Jesús, entregaron al reyecito un gran cajón conteniendo meriendas y juguetes para que su graciosa majestad los repartiera entre sus compañeros. Al final resultó una alegre fiesta y sus organizadores quedaron muy satisfechos por el éxito obtenido y, sobre todo, por haber resucitado la bella costumbre instituida por los reyes de Navarra.

            Durante algunos años volvió a repetirse la misma ceremonia, hasta que el aitacho pasó a celebrarla con la peña “Muthiko Alaiak”, que él mismo había fundado (pinchar aquí), tomando el acuerdo de que en lo sucesivo el “Rey de la Faba” fuese nombrado por la “Santa Casa de Misericordia”, recayendo la elección en aquel niño que más lo necesitara atendiendo además a su buena conducta durante el año.

            El niño rey llegaba al local de la Sociedad acompañado por dos pajes, también de la Misericordia, y era recibido con grandes aplausos y a los acordes de la Marcha Real. Presidía la merienda y a su nombre quedaba una libreta en la Caja de Ahorros Municipal, abierta por el “Muthiko” y engrosada por los donativos de los socios.

            Tras coger auge, posteriormente poco a poco la celebración, aunque se mantenía, iba decayendo con riesgo de desaparecer, así que Ignacio Baleztena quiso realzarla de nuevo y el 6 de enero de 1954 o 1955, tomó el relevo de la organización La Real Cofradía del Gallico de San Cernin, de espíritu tan pamplonica, y que para variar había fundado también mi padre con grandes bríos para restaurar antiguas costumbres. Dicha asociación patrocinó con entusiasmo durante su efímera vida, la coronación del Rey de la Faba. Inicialmente se celebró en el pamplonés Hotel Maisonnave (Que entonces estaba ubicado en la Calle  Espoz y Mina), a las seis y media de la tarde. En 1957 esta misma entidad organizó la fiesta el 6 de enero en los locales de la Peña de Cazadores, en la calle Estafeta y al desaparecer la cofradía, se hizo cargo de la fiesta definitivamente de nuevo el “Muthiko Alaiak”.

Ignacio Baleztena, promotor de la fiesta del Rey de la Faba, escucha a López Sanz (director de "El Pensamiento Navarro") junto al niño Rey de la Faba, en los locales del Muthiko durante dicha celebración.

En 1960, 1961, y 1962, disuelta ya la real Cofradía del Gallico de San Cernin, el 6 de enero, vemos por la mañana al Muthiko Alaiak –que tomaba de nuevo las riendas de esta fiesta-, haciendo reparto de juguetes en el salón de actos de Salesianos; y tras este acto, a las 19’30 horas, los socios de la peña celebraron la fiesta del Rey de la Faba en sus locales, siempre con la actuación de la rondalla de la peña.

Así, a través del Muthiko, mi padre deseando darle el realce que se merece, pensó en realizarla en los distintos palacios que los reyes tenían en su territorio, comenzando por el principal de ellos: Olite, en 1964 y 1965: “….de pronto, empezó a desfilar la comitiva. Portadores de banderas, músicos, danzantes, pajes llevando los atributos reales. Y atraillados los lebreles del Príncipe de Viana, que fielmente le acompañaban en sus días melancólicos, y a los que perpetuó en su escudo. Una voz vibrante anunció: “Paso a su alteza real el Rey de la faba”.

            Sonó la marcha del reino…, bajo el arco de honor formado por las espadas del “Muthiko”, llegó el reyecito al trono, sobre el que campaba las armas de los Evreux, y una vez sentado en él, Ignacio Baleztena, restaurador de la antigua ceremonia coronó al niño rey… Tras la merienda-cena compuesta de platos clásicos, vinieron los cantos y los bailes. Los joteros de Olite rasgaron sus guitarras cantando coplas alusivas:

                                              
En el castillo de Olite
que fue corte de Navarra,
gritamos ¡vivan los Fueros!
Y ¡Viva el Rey de la Faba!

            En Estella, 1966 y 1967 en Santo Domingo…, el niño del pueblo, que por su buen comportamiento y aplicación había sido elegido “Rey de la Faba” se dirigió al convento de Santo Domingo precedido de una brillante comitiva … Llegados al convento, el rey se sentó en el trono instalado en una sala gótica que fue el refectorio de los frailes, y desde el púlpito el heraldo leyó el pregón.

            En Sangüesa, 1968, en la iglesia de los padres franciscanos: … “Vemos salir del castillo real una alegre comitiva. Heraldos, bandas de música, estampido de cohetes. Allí van el clero, los nobles, los representantes de las villas, y, entre estos, el reyecito escogido, con su sencillo vestido de campesino a lomos de un caballo blanco…” Precisamente la ciudad de Sangüesa marca una nueva etapa; tratando que la ceremonia se asemejara mucho más a lo que antaño fue la coronación de nuestros reyes de Navarra, participaron por primera vez personajes que representaban al clero, nobleza, pueblo llano, rey de armas…, Por esto Sangüesa marcó ese año un nuevo estilo.

            Pero aun le quedaba una nueva vuelta de tuerca y precisamente el menda que escribe fue el encargado de investigar el antiguo ceremonial de la coronación de los Reyes de Navarra (cosa que hice con gran gusto) y fruto de esto en Pamplona, en 1969, en la iglesia de Santo Domingo por primera vez la fiesta del “Rey de la Faba” se realizó tal y como se coronaba antaño a los monarcas de nuestro Viejo Reino. A partir de este momento se ha quedado dicha celebración tal y como actualmente se celebra con algunas variaciones.


Al año siguiente, 1970, se celebró en la Ciudadela recientemente donada por el ejército a la ciudad de Pamplona, siendo el primer acto cultural celebrado en la misma, y de allí, en años sucesivos siguió distribuyendose por toda la geografía de Navarra, cada año en una población.

Así el aitacho comenzó otra tradición de nuevo tan ligada a su profundo amor a Navarra, nuestra historia, cultura, folklore y costumbres, siendo un auténtico homenaje a nuestra Monarquía que es la que aporta la corona real a nuestro venerado escudo, Todo unido a su preocupación social por los más necesitados.

Y para completar esta entrada que se me ha alargado un poco, en la próxima si Dios quiere transcribiré una iruñería del aitacho respecto a la celebración ancestral de esta fiesta (pinchar aquí para verla).