Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

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miércoles, 21 de enero de 2026

El final de "Baltasar Baleztena" en la Cabalgata de Reyes de Pamplona en 1980

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Querido lector, para entender esta entrada es conveniente que leas primero la anterior.

Como decíamos el aitacho, Ignacio Baleztena Ascárate, iniciador de la Cabalgata de Pamplona en 1927, cedió, en la década de los 50 del siglo XX, su corona de Baltasar a sus hijos y la familia continuó muy involucrada en la organización del evento. Tanto es así, que los hermanos Baleztena seguimos encarnando a Baltasar hasta 1980. ¿Qué ocurrió dicho año?

En ese momento estaba muy complicada la cuestión política, debido al intento de anexión de Navarra a Euskadi, con la banda asesina ETA liderando la causa mediante tiros en la nuca, secuestros y terrorismo callejero día sí y día también. 

Diario de Navarra 6 de enero de 1980

El Pensamiento Navarro 6 de enero de 1979 (2)


Estas dos portadas de la prensa del 6 de enero de 1978 y 1979 muestran la situación del momento. Por un lado la ilusión de la cabalgata en la que se ven las fotos de la alegría producida por Gaspar (César Cascante durante muchos años) y por otro la actividad asesina de la banda terrorista de extrema izquierda nacionalista vasca ETA (Euskadi Ta Askatasuna)


En el plano sociocultural, el sector abertzale actuaba parasitando colectivos y enarbolando la ikurriña, bandera oficial de la Comunidad Autónoma Vasca, en todas las organizaciones de eventos en Navarra, tratando de apropiárselos (por desgracia, con bastante éxito).

Tras el éxito de la celebración de las bodas de oro de la Cabalgata en 1979 en la que se consiguió que la política estuviera ausente, en 1980 se delegó la realización del evento a Gasteak (Asociación de Jóvenes del barrio de San Juan)[1], en vez de a la Caja de Ahorros Municipal, que tan exitosamente la venía organizando durante 30 años. Hubo varios cambios organizativos. 

Llegó el día cinco de enero por la tarde y, como todos los años, salió el cortejo de los Reyes Magos a derrochar ilusión y alegría, especialmente a los niños. Yo como encarnaba a Baltasar iba cerrando el acto y no veía lo que sucedía por delante.

Esa tarde, el ambiente en la calle estaba enrarecido y me avisaron de que se estaba organizando un escándalo terrible contra el rey Melchor. Había un grupo abertzale insultándole y amenazándole, rompiendo la ilusión de los niños y la magia de la noche de Reyes. Ordené a mi cortejo, venido del lejano Oriente, que fuera a defender a mi compañero monarca con sus lanzas de cartón. Confieso que a mí no me insultaron, pese a que toda mi familia estaba amenazada por ETA. Como era el último, Baltasar, no pude ver mucho más de momento.

¿Por qué a Melchor precisamente? Resulta que unos días antes se celebraron unas conferencias sobre la situación sociopolítica de la actualidad de Navarra de la época, y José Mari Corella, que en la Cabalgata encarnaba a Melchor, había sido conferenciante, pronunciándose contrario a la anexión de Navarra a Euskadi.

Era costumbre que la Cabalgata hiciera un alto en la sala de exposiciones que tenía la Caja de Ahorros Municipal en la calle García Castañón, donde nos ofrecían un refrigerio. Al entrar en la sala, los danzaris municipales solían hacernos a los Reyes Magos el arco con las makilas.


Los danzaris municipales le hacen el arco de honor con las makilas a "Baltasar Baleztena" en 1966.
Cabalgata de Pamplona 1966.
Archivo Muruzabal. Foto Galle


 Al llegar ese punto, observé con disgusto y pena que estos portaban la ikurriña. En lugar de pasar por debajo del arco, decidí esquivarlos y avancé por el lateral hasta el lugar donde se nos ofreció el habitual tentempié.

Aquella fue la última Cabalgata en la que un sucesor Ignacio Baleztena encarnara al rey Baltasar tras más de medio siglo desde que aquél la iniciara en 1927. Cierto es que ese momento tenía que llegar pero no de una manera tan triste.

Portada de El Pensamiento Navarro del 6 de enero de 1980. En esta se ve la acción conjunta terrorista y sociocultural de la extrema izquierda abertzale vasca. "Bietan jarrai" como dicen ellos. En el plano asesino aterrorizar. En el político actuar con sus partidos, sindicatos y asociaciones "socioculturales" parasitas de todas las organizaciones de eventos en Navarra, tratando de apropiárselos (por desgracia, con bastante éxito).


Ese mismo día 5 de enero de 1980 los hermanos Baleztena Abarrategui nos retiramos de la organización y la participación en la Cabalgata emitiendo esta nota de prensa:[3]

Los hermanos Baleztena se retiran de la cabalgata de Reyes.

Los hijos del fundador de la Cabalgata de Reyes en Pamplona han dejado de colaborar en su realización por la politización que ha sufrido la popular actividad navideña. La nota, hecha pública ayer por los hermanos Baleztena Abarrategui, dice lo siguiente: «Ignacio Baleztena, nuestro padre, con la colaboración de varios amigos fue el fundador de la «Cabalgata de Reyes», organizada para dar la bienvenida en Pamplona, a SS. MM. los Magos de Oriente. Año tras año, más de medio siglo en total, él y ahora sus hijos hemos tomado parte muy activa en ella, exceptuando unos años, después de la guerra, en que organizándola el Frente de Juventudes le daba cierto matiz político.[4] Hoy igual que entonces, el Ayuntamiento de Pamplona o los partidos que lo componen, cometen la misma torpeza, imponiéndose a la organización de la Caja de Ahorros Municipal que desde hace veinticinco años es la que generosamente la costea. Nosotros, sintiéndolo muchísimo, no estando de acuerdo con esta postura nos retiramos, como nuestro padre se retiró con el Frente de Juventudes. Pero, igual que él, volveremos, porque ese turbante, tan lleno de lloros, ilusiones y sonrisas infantiles que no entienden de política, no lo abandonamos»

Esta nota fue publicada en el Diario de Navarra, El Pensamiento Navarro y La Gaceta del Norte.

A este respecto, el artículo de opinión que Elías publicaba en portada de El Pensamiento Navarro el 6 de enero, leído hoy en día parece ser profético:[5]

“…Esa es la noticia. La solapada lucha, constante sin pausas, sin prisas, sin perder tiempo del «peneuvismo», de sus hermanos y sus sobrinos. La escaramuza aparentemente perdida para ellos del 47,2 en la Ley de Referendums, es «pecata minuta». Las guerras no se ganan en una batalla. Ni siquiera tras la firma de una paz. La guerra se gana cada día, con el esfuerzo de cada día, con la lucha de cada día, con la batalla de cada instante. Esto no lo quiere ver la derecha triunfalista…

Esta es la imagen de la que tanto marxistas como separatistas se están apoderando día a día. Los símbolos de nuestros niños, de nuestros Jóvenes. Y nadie ha protestado por ello…

Sólo una familia, cuyo padre fue uno de los fundadores de esa cabalgata de la ilusión, ha dicho que no estaban dispuestos a hacer el juego a los partidos políticos que «politizan» este símbolo universal. El que lo quiera ver que lo vea. El «abertzalismo» no cejará en la colonización de Navarra, de una forma u otra, con unos compañeros de viaje o de otros. Pero están ahí, aquí, socavando cada día a través de la cultura a través de nuestros símbolos, a través de la ilusión de nuestros hijos, ese «yugo» de la esclavitud encerrado en ese famoso artículo 47,2 del Estatuto de Guernica[6]. Así es y así nos contemplan desde el imperialismo vizcaitarra…”

Y así hemos llegado a donde estamos.

En cuanto a la Cabalgata de Reyes Magos decayó en su organización y en su ilusión. Lo cierto es que bajo la posterior batuta de Ricardo Zunzarren desapareció la politización y finalmente, gracias a la Asociación de la Cabalgata de los Reyes Magos de Pamplona fundada en 1996[7] por Fernando Lizaur, digno sucesor de Baltasar durante años, el acto recobró su esplendor conservando su espíritu. Gracias a él y a dicha Asociación que ha sabido mantenerse al margen de cualquier política este acto cuenta de una excelente salud y seguro que es disfrutada con gran ilusión por mi padre Ignacio desde el cielo, donde montará allí un impresionante cortejo junto con sus reales amigos los Magos de Oriente para agasajar a Jesús, la Virgen y San José por todo lo alto. Esa sí que será una buena Cabalgata, y mi padre le dirá a Baltasar: “¿Me dejas que haga de doble tuyo otro año? Intentaré no meterte en líos”, y el bueno del rey negro se prestará a ello por un día, aun sabiendo que el aitacho la iba a liar.

Y en la próxima entrada seguiremos con las cosas y la vida del aitacho si Dios quiere.



[1] Muruzabal Oscoz I, Muruzabal del Solar JM. La Cabalgata Reyes Magos en la Pamplona de 1966. Pregón Siglo XXI 68, junio 2023, pp 85-88

[2] El Pensamiento Navarro. 6 Enero 1979. P1

[3] Hermanos Baleztena Abarrategui. Diario de Navarra 6 enero 1980, p.18

[4] Después de la Guerra Civil, el gobierno franquista le dio la organización de la Cabalgata al Frente de Juventudes, vinculado a la Falange, y ante esa situación Ignacio Baleztena y la familia dejaron de participar por no colaborar con esa organización. Mi padre, pese a sus fuertes convicciones siempre mantuvo la Cabalgata de Pamplona al margen de cualquier tendencia política. El experimento resultó ser un fracaso de manera que volvió a tomar el relevo  la Asociación de la Prensa, retornando entonces Premín de Iruña a encarnar a Baltasar y participar activamente toda la familia con la ilusión de siempre.

[5] El Pensamiento Navarro. 6 enero 1980.

[6] Este artículo del Estatuto de Guernica que se estaba debatiendo en aquellos años es el que hace referencia al procedimiento de anexión de Navarra a Euskadi. Desarrolla lo contemplado en la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución (relacionado con dicha anexión), la única “transitoria” que mantiene aún efectos jurídicos 48 años después, ya que las otras ocho están materialmente agotadas.

[7] Muruzabal Oscoz I, Muruzabal del Solar JM. La Cabalgata Reyes Magos en la Pamplona de 1966. Pregón Siglo XXI 68, junio 2023, pp 85-88

Pd añadida el 27-1-2026: Pd. Gracias al comentario de un hijo de César Cascante (Gaspar) he profundizado sobre la participación de Gasteak en la organización de la cabalgata en los años 80. "En 1979 Jesús Barrenechea entró como vocal en el consejo de administración de la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona y le hicieron responsable de la obra social y de la cabalgata. También era responsable de la asociación juvenil Gasteak del barrio de San Juan, que en la década de 1980 tuvo un papel muy activo en el evento. “Gasteak tenía 500 jóvenes muy dinámicos que hacían teatro, bailes, zancos, gigantillas… con todo eso era muy fácil organizar la cabalgata”, explica Barrenechea." (8) Barrenechea Jesús en Diario de Navarra digital 4-1-2022

domingo, 18 de enero de 2026

Bodas de oro de la Cabalgata de Reyes Magos de Pamplona en 1979, en su 52 aniversario

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Querido lector, no podíamos acabar este mes sin hablar de SSMM los Reyes Magos de Oriente, tan relacionados en Pamplona con el aitacho.

Veíamos cómo mi padre, Ignacio Baleztena Ascárate, iniciador de la Cabalgata de Pamplona en 1927, cedió, en la década de los 50 del siglo XX, su corona de Baltasar a sus hijos y cómo la familia continuó muy involucrada en la organización del evento. Pero esta situación llegaba a su fin como veremos en estas próximas dos entradas.

Nos vamos hasta 1979. En ese momento estaba muy complicada la cuestión política, debido al intento de anexión de Navarra a Euskadi. En este ambiente, en 1978, el Grupo Municipal de Danzas del Ayuntamiento comenzó a desfilar por primera vez con la ikurriña. En 1979 se celebraban las bodas de oro de la Cabalgata con los gigantes, la Pamplonesa y los danzaris. Había que evitar la politización de la cabalgata hacia ningún lado. Previendo lo que pudiera pasar, estuve hablando unos días antes con dos de los organizadores, que eran del partido socialista, y me prometieron que no iba a salir la ikurriña

La verdad es que el cincuentenario (celebrado curiosamente a los 52 años de la primera Cabalgata oficial de Pamplona) resulto un éxito exento de cualquier política ni polémica.

Veamos la crónica del Diario de Navarra:[1]

“Buen tiempo y gentío en las calles

La cabalgata de Reyes, en sus bodas de oro, contó con gigantes y dantzaris

Los gigantes de Pamplona, presentes por primera vez en la cabalgata de Reyes, no restaron la mínima atención de los niños hacia los tres Magos de Oriente. La que hacía las bodas de oro de la cabalgata contó con distintas novedades —ausencia de jaula de monos y salvajes— y con la presencia multitudinaria de padres y niños a lo largo de su recorrido por el centro de la ciudad

…La banda infantil de trompetas y tambores abría marcha. Detrás de ellos los pajes y cortejo de los reyes, seguidos de una carroza con música y dos personajes de «El Lebrel Blanco» que iban animando el recorrido. Los gigantes aparecían detrás con su color de cartón sanferminero… Detrás la carroza con el cartero real y una gran columna de globos, seguida de los danzaris del Ayuntamiento -sin banderas-[2] y unos caballos llevando cargas de «oro».

Los gigantes de Pamplona salieron en la Cabalgata de Reyes de 1979 para celebrar las bodas de oro de este acto. Foto Diario de Navarra 6 enero 1979 (2)


Después de más figuras simbólicas… llegaba Melchor, que Suscitaba inmediatamente los gritos de los pequeños… En cada parada, en cada esquina, bailaban los gigantes y danzaris, y hasta la carroza de Melchor y Gaspar subían o eran elevados los pequeños, deseosos del beso o la caricia del rey mago que por la noche les visitaría en su sueño.

El último, el delirio, Baltasar, el que suscitaba mayor entusiasmo. Había abandonado su carroza tirada por tractor para hacer, con sus negros acompañantes, el recorrido a pie llano[4]. Baltasar, más democrático, perdía en visibilidad lo que ganaba en cercanía y contacto humano con los peques. A su paso se deshacían en algunos tramos las aceras de espectadores y grupos de padres con sus niños invadían la calzada. El rey negro apenas podía saludar a todos…

La ilusión de encarnar a Baltasar y ver las caras de los niños y los padres es inexplicable.
Foto de El Pensamiento Navarro 6 enero 1979 (3)

A las 8.30 se apagaron las luces de la Plaza del Castillo mientras se encendían los focos especiales instalados en los árboles correspondientes a la parada de los taxis, enfrente de la cual se situaban los gigantes. Remolino de gente hacia allá mientras crece el griterío en la esquina de Baleztena porque está entrando Baltasar, al que sigue La Pamplonesa, que cierra la comitiva…”


Tras unas palabras del concejal Frommknecht, una suelta de globos y el baile de gigantes y danzaris al son de La Pamplonesa, las bodas de oro finalizaron con éxito.

Pero todo iba a cambiar al año siguiente en el que los Hermanos Baleztena encarnaríamos a Baltasar por última vez, debido al motivo que veremos en la próxima entrada si Dios quiere.



[1] Diario de Navarra. 6 enero 1979. P 28

[2] Nótese que fue noticia que el Grupo de Danzas del Ayuntamiento saliera sin banderas, es decir sin ikurriña y sin ninguna otra, ni siquiera la de Pamplona.

[3] De nuevo ese año tuve el orgullo de encarnar a Baltasar. Creo que esta es la última foto publicada en la prensa en la que salgo en la cabalgata. 



miércoles, 29 de enero de 2025

Última despedida de los Reyes Magos a Ignacio Baleztena en 1973

 

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Querido lector, avanzamos en esta tanda de entradas sobre la Cabalgata de Reyes de Pamplona, en cuyos orígenes estuvo el aitacho.

Veíamos cómo en la década de los 60 del siglo XX mi padre Ignacio Baleztena Ascárate, cedía su corona de Baltasar a sus hijos y la familia continuó muy involucrada en la organización del evento.

Ignacio Baleztena acompañando a "su hijo" Baltasar que se parecía terriblemente a mí, cuando él ya no podía salir en la Cabalgata.
Foto Zubieta, seguramente del Diario de Navarra. No hemos encontrado el ejemplar, solo este recorte que conservaba en su carpeta "Cabalgata"


En septiembre de 1972 fallecía el aitacho y el 5 de enero de 1973 SSMM los Reyes Magos le rindieron un último homenaje y le llevaron un presente al panteón donde está enterrado en el cementerio pamplonés: una colección de los gigantes de Pamplona y unos claveles rojos que depositaron en dicho sepulcro, junto al cual se rezó un responso. Ese día Baltasar estaba personalizado por mi amigo Pachi Perales y el paje que depositó las figurillas era el que escribe. También estaba de paje del rey Melchor el benjamín de la familia Miki Baleztena. Pero para recordar este acontecimiento acudimos a la emotiva crónica de El Pensamiento Navarro:[1]

Los Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, bajaron ayer en su recorrido al cementerio. Fueron a visitar la tumba de don Ignacio Baleztena. Don Ignacio fue quien los trajo por primera vez a Pamplona porque en Pamplona había niños y los niños eran buenos. Don Ignacio también fue bueno. Por eso los Reyes no quisieron olvidarlo tampoco en su última morada

Foto Mena. Portada de El Pensamiento Navarro de 6 de enero de 1973. Archivo Municipal de Pamplona.




 

NOMBRES y TAREAS.

Los Reyes Magos, con D. Ignacio[2]

Hace cinco minutos que a uno se le había encogido el alma en el hospital, con las sonrisas infantiles partidas por la ilusión y el pasmo…

Fue entonces cuando el encargado de relaciones públicas de la Cabalgata de Oriente nos avisó:

-La próxima visita se la haremos a don Ignacio.

Melchor, Gaspar y Baltasar -¡Baltasar, don Ignacio!- interrumpieron un momento la hermosa retahíla de sollozos, gritos e ilusiones, para hacer un aparte con don Ignacio Baleztena. Me quise aprender de memoria los instantes de aquel momento insólito. El cementerio quieto. Melchor, Gaspar y Baltasar aguantando la emoción, hasta llegar ante don Ignacio. Estábamos quince, apretados, y pendientes del enorme silencio que se hizo.

Melchor, Gaspar y Baltasar hicieron un recorrido entrañable por las alforjas fraternales de caramelos, camiones y “escalestrics”. Allí abajo, amorosamente, había un par de docenas de claveles rojos y los gigantes de don Ignacio, reproducidos en barro. ¡Señor, que presente! Claveles y los gigantes.

Baltasar -¡Baltasar, don Ignacio!- Fue poniendo las piezas de aquel paquete amoroso, con orden, alineados, como a don Ignacio le gustaba.

-         Tenían a los gigantes de Pamplona siempre delante. Y si fallaba el orden se enfadaba por el detalle.

Los gigantes en orden, los claveles. Don Teófilo Jaúregui rezó el responso. Diez minutos. Creo que oí un aplauso celestial de don Ignacio Baleztena, desde arriba, un aplauso sin algarabía, seriote y ameno, atinado, exacto, como él era. Un aplauso a la ilusión que, gracias a Dios, aún tiene un sitio en el embrollo actual de los intereses.

JAVIER HERNÁNDEZ

También el Diario de Navarra daba cuenta de esta visita de SSMM los Reyes Magos a mi padre en el cementerio.[3]

Diario de Navarra 6 enero 1973. Foto Zubieta. Hemeroteca Diario de Navarra

De derecha a izquierda Baltasar, Melchor, Gaspar, paje de Melchor y paje de Baltasar (Pachi Perales, ¿José Mª Corella?, ¿César Cascante?, Miki Baleztena y Javier Baleztena) en el cementerio visitando el panteón de Ignacio Baleztena Ascárate. Sobre el mismo unas figuricas de los gigantes de Pamplona.
5 enero 1973 (4)

El paje de Baltasar colocando en orden los gigantes de Pamplona sobre la lápida de Ignacio Baleztena Ascárate el 5 de enero de 1973. Éste trajo los Reyes Magos a Pamplona por primera vez. Que emoción sentí, digo sintió el paje, en ese momento. Desde 1927 mientras pudo Ignacio encarnó al rey negro.


Y en la próxima entrada veremos, si Dios quiere, el final de la “dinastía Baleztena” de Baltasar en 1980.




[1] El Pensamiento Navarro. 6 enero 1973 p1 portada

[2] Hernández, J. Nombres y tareas. Los Reyes Magos, con D Ignacio. El Pensamiento Navarro. 6 enero 1973 p16

 

[3] Diario de Navarra 6 enero 1973. P28.

(4) Durante muchos años durante la segunda mitad del siglo XX los tres Reyes Magos en Pamplona fueron encarnados por José Mª Corella (Melchor), César Cascante (Gaspar) y Baleztena (Baltasar)

sábado, 25 de enero de 2025

La Cabalgata de Reyes de Pamplona de 1966

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Querido lector, seguimos leyendo el artículo publicado en la revista de la Asociación Cabalgata Reyes Pamplona en 2004 que incluye testimonios de mis hermanos Cruz, Sylvita y Rosarito.[1]

En la década de los 60 del siglo XX el aitacho, cedería su corona de rey negro a su hijo Cruz cuando los años no le permitieron seguir con su labor. “No se puede explicar lo emocionante que es hacer de rey”, destacó Cruz, mientras relataba distintas anécdotas vividas. Ignacio Baleztena transmitió a su familia su amor por la Cabalgata. Así involucró a toda la familia a la hora de organizar el evento. “El que quería participar en la cabalgata venía a la misericordia y, entre todos, lo vestíamos y pintábamos”, apunta Silvita, quien durante muchos años se encargó de pintar y vestir a gran parte del cortejo navideño con las vestimentas que solían llegar de una casa de disfraces de San Sebastián. “Nos vinculó a todos…”, recordó Rosario.

Tras unos años en que el representante de Baltasar fue Cruz, todos los hermanos hicimos de "validos" del rey negro siendo yo el que tuve el honor de tener más continuidad al vivir en Pamplona.

Y ahora seguimos viendo la narración de cómo era la cabalgata de 1966 con un excelente reportaje gráfico, a través de un artículo de la revista Pregón[2] escrito por Iñigo Muruzabal Oscoz y José Mª Muruzabal del Solar:

LA ORGANIZACIÓN DE LA CAMP

La Caja de Ahorros Municipal de Pamplona organizaba la cabalgata desde el área de la obra social y cultural. El encargado de dirigir esta área, durante más de 35 años, fue José María Muruzábal del Val, pregonero de antiguo, que también se encargaba de las cantinas escolares, los clubes de jubilados, las salas de exposiciones, etc. José Mª Muruzábal guardó en su poder muchísima documentación, especialmente relacionada con el arte navarro, pero también conservó un archivo fotográfico muy interesante acerca de las actividades en que participaba…


Melchor José Mª Corella 1966. Archivo Muruzabal. Foto Galle

La cabalgata se montaba en la Casa de Misericordia de Pamplona, con la ayuda inestimable de Don Ignacio Cía, quien pacientemente soportaba todo aquel extraordinario ajetreo… El rey Baltasar galanteaba con las veteranas residentes, que sonreían a su paso. No podía faltar la corneta, o el tambor para el popular Uve, para desesperación de Ignacio Cía…

LA CABALGATA DE 1966

… Los Reyes Magos montaban a caballo, mientras que ya el año 1966 salían unas primitivas carrozas, para que los niños pamploneses pudieran admirar los regalos, carrozas tiradas por tractores. Las fotografías adjuntas muestran al rey Melchor, personificado en esa época por José María Corella, también viejo pregonero, y al inefable rey Baltasar, personificado en Javier Baleztena. 

Baltasar Javier Baleztena a caballo 1966. Archivo Muruzabal. Foto Galle.

La familia Baleztena, tan vinculada a la Cabalgata de los Reyes Magos, se desvivía esos días poniendo en la organización el alma y el corazón. Sylvia Baleztena se desdoblaba por doquier y regresaban de Madrid otros miembros de la familia para participar en la cabalgata…

Y el colofón de la cabalgata, el esperado rey Baltasar. Allí aparecía siempre derrochando simpatía para todos, seguido de un extraño cortejo de negros africanos, ataviados con extraños ropajes y adornos, cantando, danzando, haciendo extraños rituales que causaban la admiración, y hasta el espanto, en los niños pamploneses. 

La corte del rey Baltasar. Pamplona 1966. El vestuario era de la obra de teatro escrita por Ignacio Baleztena Ascárate, titulada "El submarino de Dositeo". Archivo Muruzabal. Foto Galle

La guardia personal de Baltasar dirigida por mi hermano Ignacio (Tatito) en 1966. Posiblemente están sometiendo al "mono de la Cabalgata", el Bicharracus Asquerosus. También puede ser que mi hermano Carlos esté sometiendo al mencionado Ignacio que solía salir con unos grandes cuernos y lo daba todo. Archivo Muruzabal. Foto Galle


Era la nota diferenciadora de aquellos tiempos, la esperada guardia personal de Baltasar. Las propias fotos del reportaje inmortalizaron también a dichos personajes. El rey Baltasar era, sin duda ninguna, la estrella de la gran noche.


Los danzaris municipales le hacen el arco de honor con las makilas a Baltasar Baleztena. Pamplona 1966. Archivo Muruzabal. Foto Galle


Quiero agradecer especialmente a José Mª Muruzabal del Solar por haberme facilitado las fotos del archivo de su padre y este magnífico artículo que escribió en 2023 junto con Iñigo. El resto de las imágenes pueden verse en la revista Pregón de junio de ese año. Estas fotos le van a encantar a Pachi Mendiburu.

Baltasar Javier Baleztena Pamplona 1966. Archivo Muruzabal. Foto Galle


Y en la próxima entrada si Dios quiere seguiremos con la Cabalgata con la desconocida historia de cómo finalizó la “dinastía Baleztena” de Baltasar



[1] Ignacio Baleztena Azcárate (1888-1973), ese gran desconocido para Pamplona. Revista de la Asociación Cabalgata Reyes Magos de Pamplona. Nº VII. Enero 2004. (Nota del autor: el fallecimiento fue en 1972)

[2] Muruzabal Oscoz I, Muruzabal del Solar JM. La Cabalgata Reyes Magos en la Pamplona de 1966. Pregón Siglo XXI 68, junio 2023, pp 85-88


sábado, 18 de enero de 2025

La Cabalgata de Reyes de 1954 en Pamplona, la tribu negra y el mono

 

Querido lector, seguimos leyendo el artículo publicado en la revista de la Asociación Cabalgata Reyes Pamplona en 2004 que incluye testimonios de mis hermanos Cruz, Sylvita y Rosarito.[1]

Cuando la Guerra Civil llevó a Ignacio Baleztena al frente, organizó una Cabalgata en Leganés. Llevó un camión con juguetes para los pueblos cercanos –“sin mirar si eran del bando republicano o nacional” relató su hijo Cruz -. Para ver este pintoresco episodio puedes leerlo de la propia mano de mi padre pinchando aquí.

Baleztena siempre hizo de Baltasar… y continuó ejerciendo este papel hasta que el Frente de Juventudes[2], tras la guerra, se encargó de organizar la Cabalagata. “Fue un fracaso y mi padre ya no participó porque se apartó o lo apartaron de la organización”, recuerda Silvia[3].

Ignacio Baleztena siempre hizo de Baltasar. Dibujo de Carlos Baleztena Abarrategui, hijo de Ignacio


No sería hasta la década de los 50 cuando Baleztena volvió a vincularse a la Cabalgata junto a sus amigos de la revista Pregón porque el entonces director de la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona, Miguel Javier Urmeneta, los reunió para la ocasión. Así, Ignacio Baleztena (Baltasar), Faustino Corella (Melchor) y Enrique Tejero (Gaspar) fueron los Reyes Magos que aprendieron a montar en el picadero militar, ya que el Ejército dejaba los caballos así como numerosos mulos cargados con sacos a modo de regalos.

Efectivamente Miguel Javier Urmeneta encauzó la celebración a través de la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona bajo la acertada batuta de José Mª Muruzabal. Pues precisamente entre los recortes de prensa el aitacho conservaba con especial mimo la crónica de “El Pensamiento Navarro” de 1954 en la que aparecen los famosos negros de la comitiva de Baltasar, con trajes y bailes del reciente estreno de la obra de teatro compuesta por mi padre “el Submarino de Dositeo”, interpretada en 1950. También en este año de 1954 aparece el “mono de la Cabalgata”. Esta es la crónica de ese día en “El Pensamiento Navarro”:

“La comitiva fue entrando en la cancha (del frontón Labrit), entre un griterío ensordecedor, que casi no dejaba oír las notas de la Marcha Real que tocaban las dos bandas de música…La primera sorpresa que se tradujo en la gritería edad de fue la de la presencia de la tribu negra, muy bien ataviada que entró hasta postrarse ante los Magos bailando una danza de su país y tocados los negros acompañantes del simpático Baltasar con máscaras y plumas y lanzas de gran efecto y de última moda en su tierra, según nos dijo un soldado raso de la tribu…

La tribu de negros de la comitiva de Baltasar se postran ante los Reyes Magos en "El Labrit". Pamplona ¿1954? 


Como número final apareció de lo alto del palco del rebote un deforme monstruo, no se  sabe del si el “hombre de las cavernas” o un “marciano”, que se descolgó hábilmente por una cuerda hasta la cancha, sembrando el pánico entre los que allí estaban. Pero los valerosos negros de la comitiva del Rey Baltasar, acometieron contra él con sus lanzas. Ya parecía que lo habían muerto cuando el monstruo, que por lo visto fingía, se levantó de pronto otra vez y consiguió poner en fuga a los servidores del Rey Baltasar, aunque luego se hizo muy amigo de ellos, y según las últimas noticias que recibimos esta noche, ha fichado por la escolta del simpático negro, y a estas horas debe estar por las calles sosteniendo la escalera para que los Reyes dejen los juguetes de los niños en los balcones, ya que según él mismo dicen que ha dicho, no quiere asomar su horrible faz por los cristales de las habitaciones en las que duermen los niños por miedo a que se asusten”.[4]

Un error en la edición digitalizada de “El Pensamiento Navarro” en el Archivo Municipal me hizo pensar que la primera aparición del mono fue en 1955, pero no, fue en 1954, y si quieres saber quién era ese terrible monstruo puede leerlo pinchando aquí.

Dibujo de "los negros de la Cabalgata" realizado por Carlos Baleztena Abarrategui refiriéndolo a su hermano Ignacio Baleztena Abarrategui (Tatito) que solía participar en esa comitiva con grandes saltos


Y en la próxima entrada si Dios quiere seguiremos con la Cabalgata en los años 60



[1] Ignacio Baleztena Azcárate (1888-1973), ese gran desconocido para Pamplona. Revista de la Asociación Cabalgata Reyes Magos de Pamplona. Nº VII. Enero 2004. (Nota del autor: el fallecimiento fue en 1972)

[2] Organización de carácter falangista

[3] Se apartó de la organización por no querer colaborar con una cabalgata organizada por una organización política franquista, el Frente de Juventudes.

[4] M.A. El Pensamiento Navarro. 6.1.1954