Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

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sábado, 25 de mayo de 2024

Un ministro de Franco en Leiza

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En la última entrada veíamos como los hijos del aitacho que vivían en Madrid, en concreto Carlos y Cruz, habían propinado una patada en el culo al ministro de Justicia nombrado por Franco, Antonio Oriol Urquijo, en una celebración carlista. Cuando mi padre, tío Joaquín y resto de la familia se enteraron del suceso se lo tomaron con la socarronería habitual y fue motivo de conversaciones y bromas en las tertulias familiares. Pero pasado marzo, abril, mayo, junio… llegó el verano y estábamos residiendo en Leiza como cada año. En estas un día que estábamos en el jardín de la casa hablando de cháchara nos avisaron que venía el Sr. Oriol a hacernos una visita y automáticamente pensamos que se había enterado de todo. Ante tal acontecimiento salió a recibirle tío Joaquín. Venía a hablar precisamente con él y le pasaron al salón de la casa. Allí se reunieron los dos. El aitacho no se encontraba en Leiza ese día. Por supuesto los demás estábamos “zeletando”[1] lo que podíamos desde otra habitación y por lo que intuimos el motivo de la visita no era la patada, de la que nunca se enteró quién había sido, sino que había venido a hablar del tema dinástico. Trataba inútilmente de ganarse a los Baleztena para la causa juanista[2], misión imposible. Entonces oímos el ruido de unos pasos fuertes que se acercaban absolutamente inconfundibles, ya que eran de mi primo Coté (José Jaurrieta Baleztena)[3] que era cojo. Este sobrino de mi padre Ignacio y por tanto de tío Joaquín era javierista[4] como toda la familia, y además era muy bravo y un gran activista frente al régimen. Lo previsible ocurrió. Entró en la habitación y tras saludar con firmeza se enfrentó al ministro Oriol. No recuerdo seguro si le llamó “maroto”[5] pero sí que hubo palabras duras y en voz alta. El encuentro finalizó con el ministro Oriol yéndose de Leiza sin haber conseguido su propósito, como era de esperar. Si hubiera sabido quién le había propinado la patada en Madrid sospecho que se habría ahorrado el viaje.

 

José Jaurrieta Baleztena ("Coté")


Y tras esta anécdota seguiremos contando historias del final de la vida del aitacho si Dios quiere.



[1] Voz vasca. De “zeletatu” (fisgar, espíar).

[2] Carlistas partidarios de D. Juan de Borbón, padre de Juan Carlos, de la rama liberal y colaboracionistas con Franco

[3] José Jaurrieta Baleztena sobrino de Ignacio Baleztena Ascárate,  había sido detenido previamente junto con otros carlistas por actividades contra el régimen, ya que estaban entre otras muchas cosas detrás de la hoja “El Fuerista-órgano antiborreguil”. También mi padre Ignacio estuvo detrás de aquellas acciones. (pinchar aquí)

[4] Partidarios de D. Javier de Borbón Parma.

[5] Forma en que los carlistas llaman a los traidores

jueves, 23 de mayo de 2024

Patada en el culo a un ministro

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Querido lector, veíamos cómo varios de los hijos del aitacho se instalaban en Madrid, y allá siguieron con el activismo carlista que nos había transmitido mi padre.

Los hechos que vamos a narrar calculo que ocurrieron entre 1967 y 1968 porque Cruz estaba ya en Madrid con su familia y mi padre aún no había sufrido la enfermedad que le acompañó los últimos años de su vida. Posiblemente 1968.

El 10 de marzo se conmemora la festividad de los Mártires de la Tradición, celebración carlista instituida por D. Carlos VII,  y con tal motivo en una iglesia de Madrid cercana a la Gran Vía se celebró una Santa Misa como todos los años. A dicho acto acudió el ministro de Justicia nombrado por Franco, Antonio Oriol Urquijo[1], que tras luchar en el frente con el requeté más adelante abandonó la disciplina de la Comunión Tradicionalista para hacerse juanista, es decir, partidario de D. Juan de Borbón y por lo tanto colaborador con Franco y enfrentado a los Javieristas, partidarios de D. Javier de Borbón. Allí estaban mis Hermanos con gran indignación, al igual que la mayoría de asistentes que veían una intromisión la presencia de un juanista ministro de Franco en una misa carlista.

La cosa es que se organizó revuelo a la salida de la iglesia con gritos contra Oriol y contra Franco y vivas al Rey (D Javier). En medio del barullo a mi hermano Carlos no se le ocurrió mejor idea que en el momento que el ministro iba a meterse en el coche oficial entre gritos de protesta le pegó una patada en el culo y que lo catapultó de cabeza en el asiento trasero. Cuando indignado Oriol se volvió para ver quién le había pateado el mismo Carlos le cerró la puerta literalmente en las narices. Inmediatamente se organizó gran revuelo y la policía armada fue a por el autor. Entonces Cruz Mari, que tenía mucha experiencia como activista fue corriendo y se interpuso. Le dijo a Carlos por lo bajo

-          Corre, escápate pitando

Carlos entre disimulada y presurosamente se escabulló entre el tumulto, y ya en la Gran Vía se echó a correr esquivando los coches.

Mientras tanto, Cruz, simulaba que intentaba apagar los ánimos.

-          ¡Fuera, fuera, no riñamos entre carlistas!- despistando así a la policía que se centró en él- No, no, que no haya riñas. ¿No ven qué está D. Javier? ¡Qué vergüenza!

Un policía, confuso le miraba mientras lo cogía y Cruz le gritaba para buscarse coartada

-          Pero ¿qué pasa?. ¿No ven que han agredido a D. Javier?

A lo que el policía le dijo con mal genio:

-          ¿Qué don Javier ni qué nada?. ¡Era el ministro de Justicia!

-          ¿Qué me dicen? ¿El ministro estaba aquí?

De nada le sirvió porque otro policía aseguraba que era él el que había agredido a Oriol. Así le detuvieron y lo llevaron a comisaría donde siguió la ceremonia de la confusión.

-          ¿Pero qué dicen, que han agredido al ministro?. Yo pensaba que en el coche iba D. Javier

El policía que mejor había visto todo, con pocas ganas de tonterías decía

-          Diría que es casi seguro, ¡es él!, pero no puede haberle dado tiempo a cambiarse de traje, es imposible.

Finalmente tras el interrogatorio tuvieron que soltarle por falta de pruebas gracias a ir vestido de otra manera.

Oriol Ministro de Justicia 1965-1973. Foto de Wikipedia 


Y todo esto viene a cuento porque ese mismo verano Oriol iría a visitar al aitacho, tío Joaquín y familia a Leiza. Y ocurrió lo que veremos en la próxima entrada si Dios quiere.



[1] Durante la Guerra Civil alcanzó el grado de capitán de requetés. Tras la contienda desempeñó varios cargos entre ellos ministro de Justicia (1965-1973). El 11 de diciembre de 1976 fue secuestrado por un comando de los GRAPO, banda terrorista de extrema izquierda siendo liberado por la policía el 11 de febrero de 1977. Wikipedia 23 mayo 2024: https://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Mar%C3%ADa_de_Oriol

 


viernes, 9 de febrero de 2024

Baleztena contra la visita de Pilar Primo de Rivera a Navarra en 1954

 

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Querido lector, seguimos en los años 50 del siglo XX con el aitacho, y esta vez sus hijos y sobrinos.

En esa época y posteriores la AET (Agrupación de Estudiantes Tradicionalistas), organización juvenil carlista, ejercía militancia antifranquista. En ese grupo participaban mi primo José Jaurrieta Baleztena (Coté), mi hermano Cruz Mª, Paquito Saez, Ignacio Astráin, Felix Barrio, Juanito De Diego y otros. Yo por razón de edad y porque estaba interno en los Jesuitas de Javier, en los primeros 50 no podía participar todavía y me incorporé más tarde. Refiere Patxi Burillo[1] que dirigidos en Pamplona por mi padre Ignacio, repartían octavillas impresas de forma clandestina que el aitacho almacenaba en los despachos de la Diputación Foral de Navarra. Fruto de estas actividades mi hermano Cruz fue detenido durante una visita a Navarra de Pilar Primo de Rivera, dirigente de la Sección Femenina de Falange, al ser sorprendido por la policía mientras pintaba junto a la recién inaugurada iglesia de San Francisco Javier en contra de dicha visita. Esto ocurrió durante la celebración del XVII congreso nacional de la Sección Femenina de Falange en enero de 1954. Los activistas de la AET, entre ellos mi hermano Cruz, se movilizaron en contra.  El 21 de enero fue la clausura de dicho congreso en Javier y apareció la carretera de Pamplona a Javier llena de pintadas que rezaban “Cuidado Javier que viene la Pili”, en referencia a Pilar Primo de Rivera. 


Noticia de la clausura del Consejo Nacional de la Sección Femenina en Javier
El Pensamiento Navarro 22 enero 1954 pp 1 y 3 



Lo cierto es que el aitacho estaba detrás de todas estas actuaciones clandestinas contra el régimen que ejecutaban las siguientes generaciones, orgulloso de que sus hijos y sobrinos le siguieran.

Y en la próxima entrada si Dios quiere hablaremos de más temas relacionados con el aitacho e indirectamente su hijo Cruz, que me las ha recordado la relectura del libro de Burillo por asociación de ideas.



[1] Burillo Patxi, Cruz Baleztena. Filmoteca Navarra. Pamplona 2022. P 20

martes, 28 de febrero de 2023

Defendiendo los Fueros de nuevo. Boletín "El Fuerista". Chivatazo de Judas y persecución a los carlistas.

 

Dejábamos al aitacho en las tertulias de la Peña Pregón de los años 50, que cada vez eran más numerosas (pinchar aquí).

Pues bien, en esos años había que volver de nuevo a defender los Fueros de Navarra frente a los intentos del Gobernador Civil, el falangista Valero Bermejo, de reducirlos a su mínima expresión.

Se intensificó la propaganda carlista clandestina con octavillas, hojas y la publicación de “El Fuerista” subtitulado “Órgano Antiborreguil”. El primer ejemplar salió en enero de 1954 y el último en agosto. En este boletín clandestino escribía entre otros mi primo José Jaurrieta Baleztena “Cote” y especialmente José Ángel Zubiaur Alegre y más: Hermenegildo Barbarin y Cipriano Lezáun… Su estilo era combativo y jocoso[1].

Para conocer bien la historia de este boletín te recomiendo que pinches aquí, en el blog deJosé Ángel Zubiaur Carreño.



En ese 1954 un tertuliano “pregonero”, que nunca supimos quién fue, actuó como Judas y delató a mi padre Ignacio Baleztena y su familia (hijos y sobrinos) afirmando que estaban detrás de estas actividades, y naturalmente era verdad. Esto produjo que el “aitacho”, para evitar su detención, tuviera que esconderse rapidamente en una pensión de la Calle Dormitalería, a espera de que amainara el temporal. Solo la Mamita Carmen Abarrategui – mi madre- mi hermano Cruz Mª Baleztena y mi primo Coté (José Jaurrieta Baleztena) sabían su paradero.

Mientras tanto los interrogatorios y detenciones a carlistas se intensificaron y como cuenta la tía Lola (Dolores Baleztena Ascárate) en sus memorias:

 “Con motivo de cierta efervescencia de carácter foral, mis sobrinos se vieron bastante comprometidos, acusados de haber escrito y lanzado hojas subversivas. Una brigada de investigación se movilizó desde Madrid para dar con los principales culpables, señalando especialmente a mi sobrino José, - José Jaurrieta Baleztena-  que había sido detenido otras veces por motivos políticos con otros amigos suyos. Esperando vinieran a buscarlo, pasábamos los grandes apuros y deseábamos se fuera a Madrid para continuar sus estudios alejado del peligro. Llegó por fin la fecha deseada y tuve el descanso de llevarlo a Tolosa, para que allí tomara el Rápido. En Tolosa nos encontramos con su hermano – Ignacio Jaurrieta Baleztena-, que sabedor de la marcha de José, venía a decirle que en Pamplona un amigo suyo había sido ya detenido y a él le andaban buscando.

Cuando después de despedirlos volvíamos a Leiza, relativamente tranquilas, a unos dos kilómetros del pueblo, vimos a Carmen Urquijo, cuyo marido iba con José. ¿Qué hacía allí tan de noche y tan sola?. Venía a advertirnos que la policía había estado en casa en busca de José y que al no encontrarlo, desde el teléfono de la Guardia Civil, dieron orden de que lo detuvieran en Vitoria. Esto lo oyeron unas chicas amigas a quienes divertía jugar a conspiradoras; escondidas detrás del cuartel pudieron oir la conferencia.

¿Qué haríamos?. ¿Volver a Tolosa para advertírselo?. No llegaríamos a tiempo. ¿Hablar por teléfono desde Leiza?. Imposible, pues seguramente el nuestro estaría intervenido. Entonces se nos ocurrió dar marcha atrás y utilizar el teléfono de la caseta de Urto, ya en Guipúzcoa, y que no estaría controlado. Salvada rápidamente la distancia de dos kilómetros, enseguida pudimos ponernos al habla con una joven amiga de Tolosa a la cual dijimos:

- Escucha bien lo que vamos a encargarte. Vete a la Estación a la hora del Rápido de Madrid que muy pronto llegará. Allí, o en el camino, verás a José, a quien ya conoces, y le dirás esto: “La policía ha estado en Leiza para prenderte y piensa detenerte en Vitoria. Obra con prudencia”. Nada más. Adiós y gracias.

            El aviso fue oportunísimo, pues como era de suponer, tanto él como su compañero llevaban por libros y bolsillos y maletas cantidad de papeles subversivos y comprometedores.

            Fueron detenidos en Vitoria y llevados a la cárcel de Pamplona. Allí fuimos a verles llevando medio oculto a otro a quien también andaban buscando. El auto conocía bien el camino; lo recorrió en tiempo de la república cuando íbamos a visitar a nuestros correligionarios, autores de gallardas rebeldías; después de la guerra, por motivo de las presas rojas; durante la contienda mundial, a los huidos de los diferentes campos beligerantes; y últimamente, para ver entre rejas a quienes, habiendo perdido dos hermanos requetés, eran presos por sostener los ideales por los cuales ellos dieron sus vidas.”

            Para saber más sobre todo este asunto y la represión contra los carlistas te recomiendo esta entrada del blog de José Ángel Zubiaur Carreño

            Mi infancia y juventud la recuerdo entre panfletos, pintadas y actividades clandestinas en las que participabamos mi padre Ignacio Baleztena sus hijos y sobrinos. A mí me detuvieron y fui llevado a Comisaría donde, tras tomarme declaración, fui puesto en libertad.

Javier Baleztena Abarrategui (yo mismo) fui llevado detenido por la Policía Armada a Comisaría

            E hilando las actividades de oposición a Franco del aitacho y la familia Baleztena la próxima entrada será de nuevo para aclarar la verdad a los incultos o malvados que periódicamente vuelven a la carga con calumnias especialmente contra mi padre y mi tío Joaquín, si Dios quiere.



[1] Enciclopedia Navarra

domingo, 13 de marzo de 2022

En el IV centenario de la canonización de San Francisco Javier

 

Ignacio Baleztena y el III centenario de la canonización de San Francisco Javier

 

Querido lector, el 12 de marzo de 1622 el papa Gregorio XV canonizaba a nuestro mas universal paisano, Francisco de Jaso, es decir San Francisco de Javier, patrón de Navarra junto con San Fermín. Pues bien, si hago bien la cuenta ayer se cumplieron nada más y nada menos que 400 añicos de este gran acontecimiento. Con motivo del mismo el Papa Francisco a promulgado un año santo javierano y precisamente ayer tuvo lugar la segunda javierada (por fin un poco de cordura tras dos años de parón por la pandemia del coronavirus). Están programados varios actos en parroquias, iglesias, ermitas, auditorios.... pero hasta ahora ya se está tardando en organizar un acto de religiosidad popular en la calle, como el aitacho organizó se encargó de llevar a cabo hace 100 años con motivo del tercer centenario, y que es el que ahora mismamente te voy a contar ayudado por algunas “iruñerías” que mi propio padre escribió con el seudónimo Tiburcio de Okabio (aunque era más conocido como Premín de Iruña).

2ª javierada en el IV centenario de la canonización de San Francisco Javier
12 de marzo de 2022

Antes de esto, conviene hacer una aproximación a la situación de la Navarra de 1922. En España reinaba Alfonso XIII bajo el régimen de la monarquía parlamentaria constitucional. Nuestros padres y abuelos (en su inmensa mayoría) se destacaban por ser católicos y fueristas. Esta era la causa del fuerte arraigo popular del carlismo en nuestra tierra.

Los liberales tiraban hacia el lado conservador y, también estaba el nacionalismo vasco, que tuvo una penetración lenta y tardía en Navarra, siendo mucho más moderado que el “bizkaitarra” y sin pretender la separación de España. Hago esta aclaración para para entender que la cultura vasca no suponía ningún problema ni conflicto. Del lado de la izquierda, la presencia socialista era testimonial.

La reacción a la política anticatólica de los gobiernos liberales de comienzos de siglo se reflejó en Navarra en multitudinarias manifestaciones populares de afirmación católica. Y, precisamente en este clima, mi padre Ignacio Baleztena fue elegido diputado foral y, en 1922, designado por la Diputación como responsable de la Junta Organizadora de los actos conmemorativos del III Centenario de la Canonización de San Francisco Javier, patrono de Navarra por "decisión de la antigua Diputación y de nuestras veneradas Cortes".

Baleztena se empeñó en conseguir de Alfonso XIII (y eso que él era jaimista, es decir, partidario del rey carlista D. Jaime III) la cesión del crucifijo del Santo y en trasladar su brazo desde Roma, para lo cual tuvo que marchar a dicha ciudad y traerlo contra la voluntad inicial de los Jesuitas, gracias a las gestiones realizadas por el Cardenal Benllacq. Así, no sin vencer muchas dificultades, se consiguió que el brazo del Santo Apóstol navarro viniera a bendecir la tierra que le vio nacer. Escribía el mismo Baleztena "Era el 8 de mayo de 1922, cuando, a eso de las cinco y media de la tarde, atravesó la frontera Navarra la Santa Reliquia, acompañada de la representación de la Excma. Diputación de Navarra, compuesta de su señor presidente don Lorenzo Oroz y del diputado de la merindad de Pamplona don Ignacio Baleztena, que había ido a Roma para traerla, y de gran número de navarros que salieron a Bayona para tener el alto honor de acompañarla…”.

El recorrido del brazo por toda Navarra daría para varios artículos, así que me centraré en las fiestas que se celebraron del 20 al 25 de septiembre en Pamplona. A lo largo de este tiempo, se sucedieron multitud de actos religiosos y profanos, desde masivas procesiones y solemnes misas, hasta gigantes y kilikis, corrida de toros, zezenzuskos y bandas de música. Y es que mi padre no entendía que una celebración religiosa no fuera acompañada de actos festivos populares.

Pues bien, el 24 de septiembre “Antes de las diez, fueron llegando a la catedral todas las corporaciones, las diputaciones, prelados y autoridades superiores de Navarra.

Poco después de las diez, bajo el severo y augusto tañido de la gran campana de la catedral, comenzó a salir organizada la gran procesión. Primero, iban los gigantes y cabezudos con las gaitas y tamboriles y su alegre acompañamiento de cientos de mocetes. Seguían, cuatro gastadores de Almansa, a media gala, abriendo paso de honor a la comitiva, en la que figuraban las representaciones de todos los ayuntamientos de Navarra con sus banderas, resaltando, entre ellas, la histórica del Baztán y las del valle del Roncal, cuyos alcaldes y concejales lucían el severo y típico traje del país. Mezclados entre las comisiones municipales iban las bandas de música de Estella y Sangüesa; la de Pamplona acompañaba a los Niños de Infancia que eran los que abrían la marcha tras el piquete de caballería.

Seguían a continuación los sacerdotes de Misional y todas las representaciones de las órdenes religiosas, del Centenario, Excmos. ayuntamientos de las cabezas de merindad Estella, Tudela, Sangüesa, Olite y San Juan de Pie de Puerto con sus banderas y maceros, presididos por la excelentísima corporación municipal de Pamplona; las representaciones de las diputaciones vascas con su lucido acompañamiento de forales, miqueletes, bandas de clarineros, pajes y maceros.

Figuraban detrás las sagradas imágenes de San Fermín y la de Nuestra Señora la Real de Pamplona, precedidas de la del glorioso San Miguel Excelsis (San Miguel de Aralar), y venían luego la más alta representación autoridad eclesiástica…

Toda la presidencia subió al salón del Trono, y desde los balcones, con el Sagrado Brazo y la milagrosa Cruz se bendijo a la inmensa multitud.

Acto de bendición con la reliquia de san Francisco Javier y el Cristo del cangrejo desde el palacio de Diputación, tras la procesión, en Pamplona el 24 de septiembre de 1922ALFONSO CIARÁN (MADRID). TOMADA DEL DIARIO DE NAVARRA DE HACE 2 DÍAS


Esta misma foto la guardaba el aitacho, algo más recortada pero con más precisión en la imagen. Lamentablemente está estropeada por una mala conservación


Acto de bendición con la reliquia de san Francisco Javier y el Cristo del cangrejo desde el palacio de Diputación, tras la procesión, en Pamplona el 24 de septiembre de 1922. Archivo Baleztena Abarrategui


Y efectivamente se congregaron 25000 personas en una ciudad que tenía 33200 vecinos. En la foto de aquel día buscamos a Ignacio Baleztena en el balcón con las autoridades, donde le correspondería estar, y no lo encontramos. Pero si nos fijamos con cuidado, entre la multitud, vestido de frac como diputado foral, se encuentra en toda la salsa, cerca de San Fermín junto con Manuel Irujo, diputado nacionalista, que salvando sus diferencias ideológicas supieron encontrar lo que les unía, igual que hicieron anteriormente el navarro Francisco de Jaso (San Francisco de Javier) y el guipuzcoano soldado de Castilla Ignacio de Loyola (San Ignacio).



Ignacio Baleztena de frac arriba a la derecha hablando con Manuel Irujo


Mientras tanto, en el balcón principal de Casa Baleztena, totalmente engalanada y con los balcones repletos, estaba mi abuela Dolores con un gran retrato de San Francisco Javier pintado precisamente para la ocasión por la hermana del aitacho, la tía Mª Ysabel. 

Balcón principal de Casa Baleztena con el gran retrato de San Francisco Javier
pintado por Mª Ysabel Baleztena Ascárate para el 3 centenario
de la canonización del santo


Cabe resaltar que este mismo retrato fue colocado por la  familia Baleztena en otra concentración multitudinaria, con la que no estábamos de acuerdo: 30 años después, Casa Baleztena se cerró a Franco el 3 de diciembre 1952, y a diferencia de 1922, los balcones permanecieron totalmente vacíos. En vez de engalanar la casa, solo pusimos presidiendo este enorme cuadro de San Francisco Javier en el mismo balcón, vacío como desplante a Franco. Finalmente, tal cuadro con toda su pequeña pero signficativa historia, fue cedido por la familia a la Parroquia de Leiza donde actualmente se venera.


Cuadro de San Francisco Javier en la parroquia de Leiza
Pintado por Mª Ysabel Baleztena Ascárate


Ahora, 100 años después me pregunto, si levantaran la cabeza el carlista Ignacio Baleztena de Dios, Patria-Fueros, Rey, el nacionalista Manuel Irujo de Jaungoikoa eta lege zaharrak y toda esa multitud de navarros ¿reconocerían esta Navarra? ¿Qué les unía? ¿Qué hemos hecho con la herencia de nuestros antepasados?


San Francisco Javier
Cuadro de Mª Ysabel Baleztena Ascárate

Para conocer lo que ocurrió durante el tercer centenario de la mano del aitacho aquí tienes los enlaces

Llegada del brazo a Navarra

La procesión del 24 de septiembre

Recorrido por la Navarra de Ultrapuertos

Por todo lo anterior le dieron al aitacho este reconocimiento recuerdo del tercer centenario


Recuerdo del tercer centenario de la canonización de San Francisco Javier
otorgado en reconocimiento por la organización del mismo a Ignacio Baleztena Ascárate


Y en breve si Dios quiere seguiré contando cosas de la vida del aitacho y la familia


martes, 13 de octubre de 2020

Aniversario de Silvita Baleztena

Querido lector, desde hace más de un año tenía pendiente escribir esta entrada por el fallecimiento de otra hija del aitacho, Silvia Baleztena la mayor de todos los hermanos, el 17 de Julio de 2019.

Como obituario he preferido utilizar sus propias palabras mediante extractos de una entrevista realizada por Malefigue films



Mi hermana Silvita, con sus virtudes y sus defectos, con sus muchos más de 8 apellidos vascos, disfrutaba con el folklore vasco mamado en casa desde niña, católica, politicamente carlista, valiente, muy navarra y orgullosamente española. Esto último pudo costarle la vida cuando en 1978 cuando los terroristas etarras le pusieron dos bombas en el mismo año en su boutique Lady&Shock destrozando su proyecto como mujer emprendedora. 

Como los hermanos Baleztena estábamos continuamente amenazados y en las listas de ETA Silvita cogió el teléfono para plantar cara a un conocido dirigente abertzale diciéndole "ya sabes que somos 10 hermanos y si le pasa algo a alguno de ellos vamos a ir a por tí, pero no como vosotros con pistolas y por la espalda, sino de frente y no te vamos a matar pero te acordarás toda la vida". Este dirigente contestó "Silvitica, pero ¿cómo puedes decir eso si ya sabes lo que yo os aprecio y no tengo nada que ver?". Y ella dijo con esa forma de hablar tan vasca "si, tu ya sabes que yo se lo que tu ya sabes, pero como es al que conocemos iremos a por tí". A partir de ese momento mágicamente y aunque el dirigente abertzale "no sabía lo que sabía" cesaron las bombas y disminuyeron las amenazas directas de ETA, aunque no del todo. Y es que hemos sufrido lo que es vivir amenazado, en mi caso recibiendo llamadas anónimas que cogían a veces mis hijos pequeños "vamos a matar a tu padre", cartas amenazantes incluyendo a mi mujer e hijos, tener que ir a charlas de la policía para autoprotección, tener que vivir con contravigilancia policial, estar marcado profesional y socialmente, mirar el coche y el buzón... pero esto no viene a cuento ahora en este blog que es del aitacho y estamos hablando de Silvita. En cualquier caso la manera de sobrellevarlo ha sido la que vimos en mi padre, con valentía, sin odio y sin perder el humor (a lo cristiano).

Como habréis visto en el vídeo Silvita habla contra Franco y arruga su nombre en una bandera que algún descerebrado pintó mientras en su pañuelico rojo sanferminero luce el escudo de Navarra con la Laureada, ya que consideraba que lo importante no es quién "la había concedido" sino los miles de voluntarios navarros que la ganaron y que no luchaban precisamente por Franco.

Hoy 12 de Octubre, día de la Virgen del Pilar, patrona de la Hispanidad, de Lecumberri, de la guardia civil, de correos y telégrafos... es un buen día para reiniciar este blog inconcluso. Espero poder seguir contando cosas del aitacho hasta el final de su vida, así que hasta la próxima entrada si Dios quiere y el gobierno nos deja , expresión que siempre se ha dicho en mi casa.

Que la Virgen del Pilar ruegue por nosotros y se acaben los odios irracionales que tanto mal nos están produciendo desde hace demasiado tiempo.


lunes, 19 de diciembre de 2016

Regia celebración de los santiburcios de Leiza en 1955. D Javier aclamado como rey.

Querido lector, veíamos en la anterior entrada (imprescindible leerla previamente pinchando aquí si se quiere entender lo que sigue a continuación) que se estaba fraguando una operación por los juanistas[1]en San Sebastián donde se hallaba Don Javier hospedado en casa de Rafael Olazábal, que pretendían que renunciara a sus derechos y reconociera a don Juan de Borbón como legítimo heredero de la monarquía carlista.
  
El plan urdido por el aitacho para evitarlo consistía en que por una parte, irían él y tía Lola, como conductora, en el automóvil de casa a San Sebastián a rescatar a D. Javier, y el resto de la familia en Leiza para organizar el recibimiento: tío Joaquín, Jefe Regional Carlista de Navarra, esperaba a D. Javier en casa para darle la bienvenida, unos irían por toda Navarra a notificar la llegada de D. Javier a Leiza y la conveniencia de marchar a dicho pueblo para arroparlo, y otros, para preparar la llegada, todos, eso sí, calados con la boina colorada; cada uno tenía su cometido; yo estaba encargado de esperar en el portal de casa para que a la llegada abriera las puertas del coche y diera la bienvenida; en el eskaratze (portal) esperaría el resto para recibir a la comitiva y acompañarles hasta los salones de casa donde se celebraría una recepción de bienvenida; mientras tanto, Agustín Triana, un amigo de la familia, a la sazón veraneante en el pueblo, y que tenía una moto, marcharía con ella engalanada con los banderines de Navarra y España hasta la muga con Guipúzcoa, a cuatro kilómetros, para abrir la marcha al coche hasta la casa; en la espera, y con los nervios correspondientes, se dieron momentos curiosos, pues coche que aparecía a lo lejos (menos mal que pasaban muy pocos) el escolta se ponía en marcha, con gran extrañeza de los ocupantes del vehículo que no comprendían la situación, hasta que el susodicho se percataba del error y tenía que volver sobre sus ruedas al punto de partida, para volver, otra vez a empezar.

            Al llegar a la casa de Olazabal en San Sebastián, los dueños con gran extrañeza no comprendían cómo se habían enterado de la presencia de D. Javier, y recelaban de esta insospechada visita, más aún cuando con gran alboroto y alegría creando un clima de confusión invitaron al Príncipe y a su hija María Teresa, que con él estaba, a su mansión de Leiza, y casi a empujones se los llevaron hasta el coche, los montaron y los trasladaron a dicho pueblo con el desconcierto lógico de los anfitriones, a quienes no se les dio tiempo a pensarlo, y protestaban diciendo que devolvieran a la regia comitiva pronto pues se hallaban cansados del viaje y tenían que descansar. ¡Si ellos supieran!…
D Javier de Borbón Parma en el coche camino de Leiza. Junto a él Ignacio Baleztena y conduciendo Lola Baleztena.

             Llegados a Leiza, (al escolta de tanto ir y venir de los acompañamientos erróneos, casi se le pasa el auténtico) el plan transcurrió conforme a lo previsto. A D. Javier se le hospedó, lógicamente, en la habitación principal con una cama con dosel, a la que llamábamos “el cuarto del obispo”. Previamente ya había estado D Javier en Leiza y en esa habitación como puedes comprobar en una entrada anterior con interesantes fotos pinchando aquí. Leiza volvía a ser "villa y corte provisional" (pinchar aquí)

            Cual habría sido la sorpresa de D. Javier, cuando a la mañana del día siguiente, después de oída la Misa y desayunar, se asomó al balcón para ver el festejo taurino que se celebraba en la Plaza, por cierto, llamada del “Tercio de San Miguel” (nombre que fue cambiado posteriormente por el de Plaza de San Miguel y en la actualidad Plaza de Euskal Herria), se la encontró llena de carlistas con boinas coloradas que irrumpieron en estruendosos aplausos, y en el fervor del momento, uno de los sobrinos del aitacho, mi primo y padrino Apico (José Joaquín Jaurrieta Baleztena), lanzó a pleno pulmón el grito prohibido por Franco: ¡Viva el Rey!, al que contestaron con ilusionados ¡vivas! todos los entusiastas carlistas leizarras allí reunidos acompañado por muchos muchos más que habían acudido de toda la geografía de Navarra y, también, de Guipúzcoa.

D Javier de Borbón Parma asomado al balcón de Petrorena, la casa familiar de Leiza. Detrás tía Mª Ysabel

             Fue una situación impresionante, de una emoción inconmensurable. Los más veteranos lloraban con el recuerdo de tiempos pasados, los menos veteranos, supervivientes la mayoría de la guerra, de la emoción del momento vivido, y los más jóvenes de la ilusión de una nueva etapa y del fin de la acefalia en la que se vivía. Fueron momentos inenarrables.

Hablando de veteranos carlistas en Leiza esta es una foto de los ex combatientes de Tercio de San Miguel formado en Leiza en 1936, que se reunieron años después en el mismo pueblo que fue bastión del carlismo, para hacer un acto conmemorativo. Animo a los leizarras y otros navarros y guipuzcoanos de aquel tercio a buscar a sus antepasados en esta foto.
            En la comida celebrada en el comedor de casa y a la que acudieron diversos personajes del carlismo, se planteó a D. Javier y se le convenció, cosa no muy difícil después de los momentos vividos, de que tomase definitivamente y sin vacilaciones las riendas del Carlismo; terminado el almuerzo, se pasó al jardín repleto de carlistas a tomar el café, donde el Príncipe leyó un manifiesto proclamándose el Rey legítimo de los carlistas.

Uno de los grupos de carlistas que se reunieron con D Javier en el jardín de Petrorena en Leiza en los santiburcios de 1955. A la izda. su hija Mª Teresa

             También durante esa visita D Javier y su hija Mª Teresa aprovecharon para rezar ante el monolito levantado a Joaquín Muruzabal, el primer requeté muerto en combate en el frente, precisamente en Leiza. (Para ver la historia pinchar aquí)

D Javier de Borbón Parma y su hija Mª Teresa con pañuelo rojo porque eran fiestas de Leiza, de espaldas acompañados por Ignacio y Joaquín Baleztena  visitan el monolito levantado a Joaquín Muruzabal en Leiza, el primer requeté caído en el frente de combate. Este Monolito ha sido destrozado por los proetarras en Leiza y restaurado por algunos carlistas del pueblo varias veces. Actualmente no quedan rastros del mismo. La "memoria histórica" es selectiva por lo que se ve.
            Antonio Iturmendi, Ministro de Justicia, viendo la situación, barajó la posibilidad de volver a expulsar a D. Javier de España.

            Y de esta manera tan peculiar urdida sobre la marcha por el aitacho, se evitó en esa ocasión la operación juanista y D Javier se consolidaba en Leiza como abanderado de la Tradición, rey carlista en fiestas de San Tiburcio de 1955, aunque todavía hubo posteriores intentos juanistas de atraerse a D Javier que no fructificaron.

            Pues bien ya en vísperas de Navidad la próxima entrada si Dios quiere será para felicitarte la misma.



[1] Partidarios de D. Juan de Borbón, hijo de Alfonso XIII.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Intrigas políticas en 1955 desde Leiza en plenos "santiburcios"

Querido lector, voy a seguir avanzando con la biografía del aitacho, pero para eso tengo que hacer un resumen de algunos acontecimientos que ya hemos tratado desde el final de la guerra hasta 1955, cuando ocurrió lo que quiero narrar hoy, un hecho muy poco conocido.

            Muerto el pretendiente D. Alfonso Carlos sin descendencia, por mandato suyo quedó D. Javier de Borbón Parma encargado de buscar sucesor a la dinastía (pinchar aquí).

            Acabada la guerra, el carlismo que tanto había dado durante la misma, fue totalmente abandonado y olvidado, sintiéndose por ello traicionado; su jefe, D. Javier,  preso por los nazis en Dachau; Posteriormente dividido: Javieristas, Carlos-octavistas, Juanistas, más adelante Regencia de Estella o Sivattistas,etc.

            En esta situación, los partidarios de D. Javier seguían en la brecha enfrentándose al gobierno para conseguir que su pretendiente fuera proclamado Rey. Así, en estas circunstancias, se produjo la liberación de D. Javier del campo de concentración nazi. En la festividad de San Francisco Javier, el 3 de diciembre de 1945, al conocerse la noticia de dicha liberación se organizó un acto y los carlistas llenos de júbilo salieron a la calle, con sus boinas coloradas, henchidos de alegría, para festejar dicho acontecimiento produciéndose, después de comer en el Círculo Carlista, ubicado en la Plaza del Castillo, un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad que terminó, lo que se suponía un día de alegría, a tiros en dicha Plaza con once heridos y en la cárcel un buen número de carlistas, tuvieran o no que ver en los acontecimientos, pues estaban fichados por la policía como activistas en contra del régimen. Casa Baleztena fue registrada por la policía armada (pinchar aquí).

El 31 de mayo de 1952, coincidiendo con el Congreso Eucarístico, tras muchas vacilaciones y por qué no decirlo, intrigas de unos y otros, D Javier de Borbón Parma asumió los derechos a ocupar el Trono de España ante el Consejo de la Comunión Tradicionalista en Barcelona. Esto debería haber cerrado las escisiones de los octavistas y juanistas, pero como veremos esto no fue así.

            A pesar de todo ello y de la efervescencia existente a favor de D. Javier en 1955, estando en Leiza disfrutando de las fiestas patronales, es decir, el 11 de agosto, nos llegaron noticias de que en San Sebastián se hallaba Don Javier, hospedado en casa de Rafael Olazábal, amigos de la familia, y a la sazón, juanistas[1], que pretendían llevarlo a Lisboa para que renunciara a sus derechos y reconociera a don Juan de Borbón como legítimo heredero de la monarquía carlista y proclamarlo el pretendiente a la corona por parte de los carlistas y así unir las dos tendencias. Muy posiblemente en esta operación estaban involucrado el Ministro de Justicia Antonio Iturmendi.  Esto a mi padre le causó verdadera indignación, y su cacumen empezó a funcionar para evitar tamaño desacato. Y como siempre, nos enhuertó a toda la familia.

            El plan urdido por el aitacho llevaba sin duda su peculiar “firma” y consistía en lo que veremos en la próxima entrada si Dios quiere.

D Javier de Borbón Parma ya estuvo en Leiza durante la guerra. Ignacio Baleztena el primero por la derecha con D. Javier de Borbón Parma, príncipe regente, en la escalinata de la iglesia de Leiza en 1937. De derecha a izquierda: Ignacio Baleztena, Joaquín Baleztena (hermano), D. Javier de Borbón Parma, Mª Isabel Baleztena (hermana), detrás de ella Ángeles Baleztena (hermana)...






[1] Partidarios de D. Juan de Borbón, hijo de Alfonso XIII (dinastía liberal)

domingo, 4 de diciembre de 2016

Casa Baleztena cerrada a Franco. Festividad San Francisco Javier 1952

Querido lector, como ya hemos dicho el aitacho y la familia Baleztena tras la guerra se posicionó claramente en contra de Franco, ya que fueron los carlistas la única oposición seria que por esos años recibía. Nos quedábamos en la anterior entrada narrando como el 2 de Diciembre de 1952 comenzaba una visita de Franco a Navarra con motivo del IV centenario de la muerte de San Francisco Javier. Para ponerte en situación te recomiendo que la leas pinchando aquí, y luego continúes.


Navarra recibió multitudinaria y entusiastamente a Franco en 1952. Aquí estaban los padres y abuelos de muchos de los navarros de hoy en día.


 Vemos que la práctica totalidad de las casas de Pamplona estaban engalanadas para recibir “al Generalísimo”, como se le llamaba. ¿Todas?. No, había una que destacaba, y mucho, entre tanto entusiasmo. Lo que ocurría es que el aitacho y familia hacían otro desplante a Franco (ver aquí), en esta ocasión público y posiblemente uno de los mayores que sufrió en su mandato. La familia se responsabilizó de que en Casa Baleztena estuvieran “dignamente” vacíos todos sus balcones. Hasta el momento Franco, aunque había transitado previamente en coche descubierto cerca de la casa yendo hacia la catedral, entre los vítores del gentío a pie de calle el hecho había pasado desapercibido.

Iba pasando el tiempo y llegaba el momento en que Franco saludara al pueblo de Pamplona desde la Diputación y pronunciara un breve discurso. Entonces los del Frente de Juventudes fueron a Casa Baleztena a insistir en que, dada la situación de la casa justo enfrente, la engalanaran, pero solo consiguieron que se colgara un enorme cuadro de San Francisco Javier cerrando todas las persianas, causándoles aun mayor indignación. Cualquier otra casa podía no llamar la atención, pero precisamente esta, por su situación y la significación política carlista que tenía y bien conocía Franco, era todo un desafío.

Mientras Franco se encontraba ya dentro de la Diputación visitándola y recibiendo homenajes, de nuevo según la crónica del Diario de Navarra: “… el aspecto era sencillamente grandioso. La plaza de la Diputación estaba abarrotada de público y este se extendía en compactas avalanchas por el Paseo Sarasate, Plaza del Castillo y Avenida San Ignacio”.

Foto Diario de Navarra
Finalmente Franco se asomaba al balcón de la Diputación que da a la Plaza del Castillo y “…el gentío volvió a sus aplausos y vítores de ¡Franco, Franco, Franco! Y reclamo con insistencia que hablase…”. Así comenzó el discurso flanqueado por las banderas de España y Navarra. Un acompañante pelotillero, con afán de que le vieran mejor los asistentes, recogió un poco la bandera que estratégicamente tapaba la visión de Casa Baleztena, ampliando a su vez el campo de visión de Franco. Al ver semejante caserón de cuatro pisos y cerca de cuarenta ventanas y balcones absolutamente cerrados a cal y canto, sin gente, y con un gran cuadro del Santo Patrón que era el auténtico protagonista del día, le causó tanto impacto que cortó el discurso y se retiró al interior del Palacio. Fueron momentos de tensión. Yo me encontraba fuera de Pamplona (en Javier, donde estudiaba interno) escuchando por radio el discurso y en cuanto oí que se interrumpía bruscamente, supe lo que ocurría. Pasados unos minutos Franco volvió a salir al balcón y finalizó la arenga. Esto nos costó múltiples críticas e incluso amenazas del Frente de Juventudes. No era la primera vez que gentes pro franquistas se enfrentaban a la familia bajo esa casa (pinchar aquí y aquí).


Así anunciaba el Diario de Navarra como "El Generalísimo es acogido en Pamplona con clamoroso entusiasmo" y "la muchedumbre le aclamó por las calles y de manera estruendosa ante el Palacio de la Diputación"


                Como escribía tía Lola (Dolores Baleztena) en sus memorias, durante la guerra:

                “La casa que ellos nos legaron iba teniendo un glorioso historial: embargada por los liberales en tiempo de la guerra carlista; apedreada e incendiada por las turbas durante la república (pinchar aquí) y últimamente, mutilada por bombardeos rojos (pinchar aquí). ¡Vaya baluarte irreductible de Tradición!. Lo digo con orgullo, porque lo puedo decir con verdad.”

                Posteriormente podría añadirse acosada por los franquistas como hemos visto, apedreada y atacada hasta con bombas por los proetarras… desde luego vaya baluarte de la Tradición ha sido.


Como curiosidad comentar que el viaje los días siguientes tuvo varios actos, como la misa en la nueva parroquia de San Francisco Javier de Pamplona, visitó Sangúesa, Leyre, las obras del pantano de Yesa y acudió al Castillo de Javier. Allí los alumnos formamos un pasillo de bienvenida a la entrada al colegio y mientras todos aplaudían con entusiasmo, yo con mis 14 años en primera fila estaba con las manos en los bolsillos. En el salón-teatro del colegio se llevó a cabo la solemne clausura del IV centenario de la muerte de San Francisco Javier. A nosotros nos pusieron “en el gallinero”. Recuerdo que todos mis compañeros aplaudían con entusiasmo, mientras yo seguía con las manos en los bolsillos, pese al empeño de un alumno guipuzcoano que me insistía en que aplaudiera y vitoreara. Realmente Franco no creo que se diera cuenta de mi protesta infantil, pero yo estaba muy orgulloso de secundar lo realizado por mi familia en Pamplona. Al día siguiente se fue y en Pamplona recibió un caluroso homenaje por los vecinos de la Chantrea en agradecimiento por la entrega de 350 viviendas protegidas construidas por sus propios beneficiarios a horas fuera de trabajo, visitó, que no inauguró, el “Monumento a los Muertos”, y los pueblos de Campanas, Olite y Caparroso donde también hizo entrega en todos ellos de los títulos y llaves de casas protegidas. Y así finalizó su visita el 4 de diciembre.

Así informaba Diario de Navarra como el Ayuntamiento de Pamplona nombró el 3 de Diciembre de 1952 al "Generalísimo Franco Hijo Adoptivo y Predilecto de Pamplona"


Bueno con este episodio de memoria histórica, me pregunto yo, ¿Cuántos de los que aseguran con rotundidad que los Baleztena somos irrefrenables franquistas serán hijos o nietos de aquellos que vitoreaban a Franco, mientras nosotros nos oponíamos junto con un puñado de carlistas cuando estaba en vida y en plenas facultades?. Aquí, en aquellos años, no había más oposición a Franco que la de los carlistas.


Durante su visita a Navarra coincidió el cumpleaños de Franco. Diario de Navarra al dar las noticias sobre la visita del "Caudillo" (sic) felicita al "Generalísimo".


Casa Baleztena permaneció cerrada a Franco durante su visita a Pamplona. Esta foto es previa, de principios de siglo, porque en el frontón de la Diputación en vez del monumental conjunto escultórico de Orduna con el escudo de Navarra flanqueado por un ribero y un montañés, realizado en 1951, todavía se veía el insulso óculo que "lucía" previamente. El escudo de Navarra junto con el resto del conjunto escultórico ya ha sido arrancado de la fachada descubriéndose el "artístico óculo mágico" o ventanica propia de una ganbara o de un palomar. Y ahora llámenme franquista.
También se ve el tren Irati que desapareció en 1955
Bueno, espero que hayas conocido un nuevo relato de Pamplona y de la Familia Baleztena que te haya resultado interesante. Y en la siguiente entrada, si Dios quiere, conocerás otro suceso muy poco conocido ocurrido en Leiza.

A diferencia de entonces, este año, con motivo de San Francisco Javier, Patrón de Navarra, Casa Baleztena, la misma que se cerró a Franco, ayer si engalanó sus balcones con el Escudo de Navarra que han retirado del frontis de la Diputación.

3 de Diciembre de 2016, Casa Baleztena engalanada con banderas de Navarra. La familia, a la que no podrán nunca considerar franquista, se enorgullece de la Cruz Laureada de San Fernando que condecora nuestro escudo, no porque hubiera sido concedida por Franco, sino porque fue ganada por decenas de miles de navarros en el frente, entre ellos varios familiares. Nosotros no renunciamos a la verdad histórica. La Laureada que rodea el escudo no es franquista. Como decía el aitacho, Navarra ganó la Laureada pese a Franco (que no simpatizaba precisamente con los carlistas), no gracias a Franco. Para más información pinchar este enlace