Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

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jueves, 17 de julio de 2025

El origen del "uno de enero" por Ignacio Baleztena en 1916

 

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                Querido lector, veíamos en la anterior entrada como el aitacho comenzaba a relatar cómo él fue el autor del uno de enero y cuándo lo hizo, pero se quedó a medias de desentrañar el misterio. La intensidad de las fiestas de San Fermín nos ha impedido continuar la historia, así que ya medio repuestos de las mismas os recomendamos que leáis primero esa entrada anterior pinchando aquí y a continuéis con la siguiente iruñería:

 


¿QUIÉN COPIÓ A QUIÉN?[1]

 

                EL día 1 de enero de 1916, a las 11 de la mañana, entraron en karrlkadantza, en la Sala de Sesiones de nuestra Municipalidad, el Excmo. Sr. Gobernador Marqués de Palmerola, el nuevo alcalde Sr. Negrillos, y los neófitos concejales; dispuestos todos a labrar la felicidad y el progreso de la antigua Iruña vascónica, romana Pompeyópolis y M.N. ML. Y M.H. Ciudad de Pamplona de los tiempos actuales. Aquella entrada solemne trajo a mi enfermiza mente el recuerdo de la Danza Macabra del medioevo, aunque la simpática figura del Marqués de Palmerola, conductor de La ringla edilicia, en nada se asemejaba a la pálida Parca. El gobernador dio la alternativa al Sr. Negrillos con frases elocuentes y afectivas, y don Manuel, vara en mano, dio las gracias y soltó un bonito y sentido peroreo en el que entre otras cosas dijo que estaba dispuesto a no cejar hasta ver por tierra el pétreo cinturón que oprimía a Pamplona, impidiéndole respirar y expansionarse para convertirse en populosa urbe. Añadió que sería alcalde para todos los pamploneses y que aquella vara (y la levantó en alto) mediría, ampararía y haría justicia por igual a todos los pamploneses sin miras políticas

Le aplaudirnos calurosamente en el salón; y fuera de él, le dimos amigables enhorabuenas, zartakos y bizkarrekos en los omóplatos con la mano izquierda, mientras que estrechábamos efusivamente su derecha con la nuestra correspondiente... y se acabó la función.

Así inauguró su labor edilicia el nuevo Ayuntamiento. jQue largas, qué aburridas, que ininteresantes eran la mayoría de aquellas sesiones!

Eran públicas, y acudían a ellas, en plan fiscalizador, unos cuantos desarrapados, pero sólo en invierno; cuando la estufa les ofrecía el gratuito bienestar de sus calorías. Los había que llevaban castañas para asarlas en la rusiente chapa. Lo que pudiera tratarse en verano, no interesaba ya a aquellos conscientes ciudadanos.

Cuando se ventilaba algún asunto de carácter populachero, no faltaban ediles, que para arrancar aplausos a los amaateurs del chubesqui, y leer al día siguiente en la prensa sus peroratas, largaban ampulosos discursos dignos del más amplio escenario y selecto público

Si había o no que adoquinar una calle o cubrirla de asfalto; si en tal o cual paseo sería mejor plantar acacias que castaños de las Indias; si deberían o no llevar bozal los perros; si. . . ¡En fin! Que las sesiones se hacían interminables.

¡Y no digamos nada cuando se trataba de algún nombramiento! Entonces la política salía a relucir, y vientos de fronda soplaban enardeciendo los ánimos edilicios. Los conscientes de la estufa, se permitían a veces intervenir con aplausos o dicterios hasta que el presidente desalojaba la tribuna pública mandando a sus ocupantes a tomar el aire fresco de la calle. Este era el peor castigo. Se oían entonces protestas de —Esto es peor que la inquisición, ¡viva la libertad!...

En una de estas pesadísimas sesiones, en la que se ventilaba la cuestión batallona de las sociedades de baile, se me fue la imaginaclón hacia las próximas fiestas de San Fermín y empecé a pensar en el paseíllo concejil de la calle Mayor del día 6 de julio. —Qué tal le sentará el frac y el tubo a Erayalar. Cómo saludará a chisterazo limpio Perico Izquierdo. Que andares gastará Oteiza. Menudos guantes llevará Giménez; lo mejor de su tienda...

Y dando vueltas a tan transcendental problema, mi musa juguetona y un si no es chabacana, me fue soplando unas coplejas dedicadas a cada uno de mis compañeros.

Pondré como ejemplo la mía; y por ella podrán deducir cómo se rían las demás.

Marchará Ignacio

grave y despacio

haciendo esfuerzos

para ir formal;

muy contristado

pues le han jibado

con el sufragio

universal.

Yo, como buen vasco, soy incapaz de improvisar la más triste aleluya sin acomodarla a alguna cancioncilla o aire popular. Así es que, instintivamente mientras «mi acerada péñola emborronaba níveas cuartillas», iba tarareando Una biribilketa popularísima y cantadísima desde la costas vizcaínas hasta nuestras montañas navarras. ¡Cuántas veces se la oí cantar a mi buena bisabuela Francisca Apezteguía, natural de Aranaz, cuando me zarandeaba como un curriño[2], y yo a su compás agitaba mis bracicos dando alegres gritos y carcajadicas.

Esta música y canción, conocidísima, repito, en toda la tierra vascongada, la he oído cantar a gentes de Guipúzcoa, Vizcaya y de Navarra, desde Ergoyena basta más allá del Baztán y todos aseguran haberla oído cantar a sus padres y abuelos. Su letra, no hay dos que la canten de la misma manera, aunque todos coinciden con pequeñas variaciones en lo principal, viene a ser:

Artola toki

Artola toki.

(Algunos dicen Artola teuko).

Artola toki _ famia

Berea dubela, berea dubela.

(También se canta berekin dagola)

Bizkaiatako gendea

(o también —mundu guztlko gendea).

¿Habrá uno siquiera en nuestras montañas que la desconozca?

—He preguntado a muchos viejos euskaldunas, y todos, repito, al oír los primeros compases le han continuado, asegurando haberla oído cantar desde muy niños.

¿Es original de nuestra tierra, o venida a ella de tierras norteñas’, escandinavas, como otras traídas por los pescadores y marinos vascos, y aclimatados luego en el país? No lo sé. Doctores tiene el arte de la batuta que os sabrán responder.

¿Recuerdan ustedes, amables lectores, cómo en el festival folklórico internacional, celebrado hace unos años, al Interpretar el grupo suizo aires de su país al son de unos monumentales piporros, todo el público les coreó pues la melodía interpretada era exactamente igual al “Agur Jaunak”.

¿Esa música la trajeron de allá los muchísimos suizos que venían a servir a España, o la aprendían aquí y luego se la llevaron a su tierra? ¿Ocurrirá algo parecido con la biribilketa del Artola toki? Vaya usted a saber.

El hecho es que en estas tierras de tiempo inmemorial se ha cantado con letra vasca y jaleado con balanzikus completamente menditarras.

Sigamos con la historia de mis coplejas.

Aquella noche leí y canté mi elucubración en la peña del Kutz[3]. Fue celebrada, coreada y alborotada con protestas de las gentes no bullangueras que jugaban al dominó. Todas las noches se repetía la función y poco a poco fue corriendo por Pamplona, y cuando llegó a San Fermín la sabía y cantaba todo el mundo.

Pomporrompompompon

vámonos todos sin dilación

pomporrompompompon,

a ver pasar la Corporación.

------------

Lo concejales

con los timbales

y los ministros del clarín.

Van postineros

y sandungueros

el día seis a San Fermín.

Y seguían las coplas descriptivas del andar y contonearse de todos y cada uno de los ediles.

Los concejales cesaron en sus cargos y olvidados por el público, así como sus coplas. Pero la música quedó con una letra que continúa y no pasa de moda: es decir, con la de «uno de enero, dos de febrero, etc.” De modo que, a los virtuosos del folklore, les podemos decir, que, aquí en Pamplona el popularísimo aire vasco del Artolatoki fue el progenitor del «uno de enero, dos de febrero...». que se popularizó y tomó carta de naturaleza durante los Sanfermines del 1936 (error de imprenta, se refiere a 1916[4],), y que fue concebido durante una interminable sesión municipal, en la que los ediles de derecha e izquierda, jaleados por el público de la estufa, debatían calurosamente, sobre si el impuesto a las sociedades de baile había de ser restrictivo, prohibitivo, o nulo.

P.D. He recibido cartas de M.M.S. de Tudela, y de M.G. de Leiza, M. de Ergoyena y de C.A.G. de Mondragón interesándose por el problema folklórico en cuestión. Agradezco a todos y procuraré en otra ocasión, satisfacer su curiosidad.

OKABIO[5]

Y esta ni más ni menos es la historia del origen de la canción más universalmente conocida de los sanfermines, el “uno de enero” en 1916. Su autor fue el aitacho, Ignacio Baleztena Ascárate, que sobre la música de una biribilketa, durante una interminable sesión municipal siendo él concejal, escribió unas coplas descriptivas del andar y contonearse de todos y cada uno de los ediles durante la Marcha a Vísperas de San Fermín, uno de sus actos festivos más queridos y que pocos años antes lo había popularizado como otro de sus inventos: el riau riau.

Los concejales cesaron en sus cargos y olvidados por el público, así como sus coplas, quedando solo el estribillo con esa letra que continúa y no pasa de moda: es decir, con la de «uno de enero, dos de febrero, etc.”

Y con esto además queda en el aire otra duda que nos suelen preguntar ¿Qué fue antes, el uno de enero o la canción de Olentzero?. ¿Quién copio a quién?. Sería raro que Ignacio, experto folklorista, no conociera la letra del Olentzero en 1916 cuándo él escribió la letra del "uno de enero" con la música del aire vasco del "Artolatoki". Todo esto confirma que posiblemente la canción del Olentzero es posterior. En cualquier caso  como contestaría el aitacho "no lo sé. Doctores tiene el arte de la batuta que os sabrán responder."

Todo esto encaja también con lo escrito por Pachi Mendiburu (pinchar aquí) en cuanto a que la música "es la "N° 73 La farandole de Joyeuse, que Vincente D’Indy transcribe en su colección Chants du Vivarais", es decir, una canción popular que el aitacho conoció desde niño con la letra "Artola toki..." y que popularizó e hizo universal con la letra del "uno de enero". 

En resumen, como ya sabíamos Ignacio Baleztena con su ingenio desbordante ponía letra a músicas populares de la montaña, siendo así autor de algunas de las canciones sanfermineras más cantadas y conocidas. 

¿Te quedas con la duda de cómo era la letra completa del “uno de enero” del 1916?. Pues puedes leerla pinchando éste enlace que nos devuelve a 1916.



[1] Diario de Navarra 14 octubre 1962 p 3

[2] Marioneta

[3] Peña de los mutilzarras de Kutz. El Kutz era un café donde en aquella época solía juntarse Ignacio Baleztena Ascárate para sus tertulias y sobremesas.

[4] Errata de imprenta, como se desprende por el texto de las dos iruñerías se refiere a 1916

[5] Pseudónimo de Ignacio Baleztena Ascárate (Tiburcio de Okabio)

sábado, 5 de julio de 2014

El Riau Riau de hace 100 años



 Querido lector, como bien sabrás el iniciador de esa costumbre que tantos quebraderos de cabeza trae ultimamente a nuestros munícipes y a los pamplonicas fue el aitacho. Etenderás que hablo del Riau Riau.

A cualquiera que actualmente se le diga no podrá creer que hace 100 años el chupinazo ni existía (al menos como lo conocemos ahora). El día 6 de Julio empleados de Oroquieta con el alguacil de turno tiraban unos “cuetes” en la Plaza del Castillo para anunciar que era “el víspera” de San Fermín, sin más relumbre ni aspavientos, acompañados por chistularis y gaiteros y el volteo de campanas de todas las iglesias de la ciudad. Esto era solo un preludio porque cuando realmente comenzaban nuestras queridas mezetas era con las vísperas al Santo. La tarde del 6 de Julio el Ayuntamiento en corporación acudía a dichas vísperas y entonces era cuando empezaba toda la celebración.

Mi Padre Ignacio Baleztena se reunía en el Café Iruña de la Plaza del Castillo con sus amigos, una peña de “mutilzarras”, como ellos mismos se llamaban, con los que cantaban canciones para desesperación de los jugadores del seis doble, también llamado dominó. (Desde 1912 pasaron a reunirse en el recién estrenado “Café Kutz” conociéndose como “los mutilzarras del Kutz”). Entre estos amigos había carlistas y no carlistas, de todo. Con todos ellos acudió con gran alegría a ver la Marcha a Vísperas del Ayuntamiento, posiblemente según mis cálculos el 6 de Julio de 1911 año arriba año abajo, tras la comida. Este era uno de sus actos preferidos de nuestras mezetas. Mucho público se concentró, como era costumbre, con sus mejores galas para tan esperado evento. La banda que interpretaba la música era la del Regimiento de la Constitución.

Pues bien, al finalizar la primera estrofa del Vals de Astráin, Ignacio Baleztena, en tono festivo no tuvo mejor ocurrencia que gritar ¡Riau Riau!; lejos de hacerlo con ánimo de ofender quiso rematar tan bella pieza de forma espontánea y alegre con este grito con el que se finalizaban las canciones festivas en la montaña de Navarra. A algunos, les hizo gracia la intervención. Otros, la vieron como una gamberrada, pero para sorpresa del público en general y del propio Baleztena, las siguientes estrofas fueron coreadas también con el grito ¡Riau Riau! por sus amigos de la peña de los mutilzarras, y cada vez por más gente, con indignación de los hombres serios y sesudos que lo veían como un despropósito y una falta de respeto.

Así continuó creciendo el espontáneo y popular acto hasta que salto a la fama (es decir a la prensa) en 1914, hace ahora 100 añicos. Así dice la crónica del Diario de Navarra hace un siglo:

Las vísperas:



A las cuatro y cuarto la Plaza Consistorial ofrecía el singular y sugestivo aspecto propio de tal día, único y exclusivo de tal solemnidad”

Continúa narrando como encabezaban la marcha los gigantes para seguir diciendo:

“Organizada la comitiva municipal se dirigió a San Lorenzo para asistir la Corporación local a las vísperas.



Cerraba la marcha la banda del regimiento de América que tocó el clásico vals, coreado por muchísimos jóvenes que daban acompañamiento y escolta al Ayuntamiento”
 
Diario de Navarra del 7 de Julio de 1914, donde aparece la primera crónica escrita del Riau Riau iniciado por Ignacio Baleztena
Nada dice la crónica de incidentes, ni de que se obstaculizara la marcha ni de nada por el estilo. Lo que se ve es que hace 100 años la mocina de Pamplona había acogido ya de forma normal la costumbre de a las 4 el seis de Julio ir escoltando (no obstaculizando) a la Corporación, con ánimo festivo, bailando el Vals de Astráin y  coreando ¡Riau Riau!.

100 años después lamentablemente no podremos ver a la Corporación acudir a Vísperas, que es la esencia del acto, pero al menos a las 6 de la tarde podremos quitarnos la chirrinta de bailar el Riau Riau, gracias a la Peña Mutilzarra que lo convoca y con la presencia de la Pamplonesa le da todo su esplendor, mientras vamos hacia las Vísperas de San Fermín. Y precisamente el promotor de este Riau Riau desde 1997 fue mi hijo Joaquín, nieto de Ignacio Baleztena, su iniciador

Felices fiestas de San Fermín, feliz chupinazo y que disfrutéis hoy de lo que queda del Riau Riau como hace 100 años. Hasta la próxima entrada si Dios quiere en la que hablaremos... del encierro por ejemplo. 

En peno Riau Riau de los años setenta bailando con mi hijo Joaquín arrekankallu
Riau Riau de la Peña Mutilzarra, que fue una iniciativa precisamente de mi hijo Joaquín Baleztena Gurrea, nieto del iniciador del acto Ignacio Baleztena

miércoles, 12 de enero de 2011

Coplas al Riau Riau

Querido lector, en la entrada de ayer sobre el primer "Riau Riau" de la historia sanferminera comentaba que al "aitacho" no se le ocurrió mejor idea que gritar "riau-riau" al terminar los compases del Vals de Astráin interpretado por la banda de música que dirigía su amigo Silvanio Cervantes, como exaltación festiva y alegre, durante la marcha a Vísperas del Ayuntamiento. Y como no podía ser menos, siguiendo su costumbre  le dedicó unas coplas que fueron la primera letra del "Riau riau", es decir del vals de Astráin. Para poder cantarla tienes que tener en cuenta que se refiere a la parte que hoy se corea como "A las cuatro el 6 de Julio...". La cancioncica de marras es la siguiente:

Partitura realizada por Carmelo Cervantes, sobrino de Silvano Cervantes, de la primera letra del Riau riau escrita por Ignacio Baleztena
COPLAS DEL RIAU-RIAU

Qué majos y qué elegantes
marchan nuestros concejales
precedidos de gigantes
gaitas, chistus y timbales.
Os recomiendo de veras
que tengáis mucho cuidau
de que no os multe Lasheras
por gritar fuerte Riau-riau.

Esos tubos relucientes
y esos fraques tan planchaus
al verlos dicen las gentes
¡Rediez lo que habrán costau!
Ni en París ni en los Madriles
ni en San Luis de Potosí
se encuentran unos ediles
más majos que los de aquí.

Como aclaración debo apuntar que Lasheras era el jefe de la Policía Municipal por aquel entonces. Esta canción al igual que algunas otras las cantaban los mutilzarras del café Kutz con Ignacio a la cabeza, y al igual que aquellas alcanzó cierta popularidad entre los "cantalaris" de la Pamplona de principios del siglo XX. Y curiosamente leyendo la letra se ve que lejos estaba Ignacio Baleztena de enfrentamientos con la Corporación del Ayuntamiento siendo en cambio un canto (nunca mejor dicho) a la alegría, el buen humor y el ingenio.

La marcha a Vísperas era un acto que le gustaba especialmente a Ignacio Baleztena, iniciador del "Riau riau", como se ve en la canción de "Iruña-ko mezetak" también conocida por "Las Pamplonas" y en otras que veremos posteriormente. Por eso creo que puede ser interesante ver cómo describe el propio "aitacho" este acto en un documento manuscrito que colgaré mañana del blog si Dios quiere.

Ya sabes que el foro está abierto a tu participación, que lo enriquece en gran manera, escribiendo comentarios al pie de cada entrada o haciéndome llegar sugerencias a premindeiruna@gmail.com

martes, 11 de enero de 2011

El primer Riau Riau en torno a 1911

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Querido lector, tras este paréntesis navideño me dispongo a retomar la biografía del "aitacho" por donde la habíamos dejado, es decir en plena acividad sanferminera a principios de siglo.

Como bien sabrás Ignacio Baleztena fue el iniciador de la costumbre que tantos quebraderos de cabeza ha dado al Ayuntamiento de  acompañar los mozos a la Corporación, que con maceros y timbales, banda de música, gigantes y cabezudos marchaban el día 6 de julio por la tarde al rezo de las Vísperas de San Fermín en la Parroquia de San Lorenzo, entonando el "Riau-Riau".

Frecuentemente se ha dicho que como la corporación era liberal un grupo de carlistas intentaba molestarles al acudir a vísperas, pero el “aitacho” siempre nos contó que realmente todo fue mucho más sencillo.

Como hemos visto Ignacio se reunía en el Café Kutz de la Plaza del Castillo con sus amigos, una peña de mutilzarras con los que cantaban canciones para desesperación de los jugadores de dominó (el seis doble). Con estos mismos amigos, que ni siquiera eran todos carlistas, acudió con gran alegría a ver la Marcha a Vísperas del Ayuntamiento el 6 de Julio. Mucho público se concentró como era costumbre, con sus mejores galas para tan esperado acto. 

Pues bien, según los datos de un amable lector, la banda que se vio involucrada en el Riau Riau en 1911 fue la banda militar del Regimiento de la Constitución. Ese año o alguno posterior y anterior a 1914, al finalizar la primera estrofa del Vals de Astráin, Ignacio Baleztena, como grito espontáneo de alegría no tuvo mejor idea que finalizar la pieza gritando ¡Riau Riau!. Lejos de hacerlo con ánimo de ofender quiso rematar tan bella pieza de forma espontánea y alegre con este grito con el que se finalizaban las canciones festivas. A algunos les hizo gracia la intervención. Otros la vieron como una gamberrada, pero para sorpresa del público en general y del propio Baleztena las siguientes estrofas fueron coreadas también con el grito "Riau Riau" por sus amigos de la peña de los mutilzarras del Kutz y cada vez por más gente, con indignación de los hombres serios y sesudos que lo veían como un despropósito y una falta de respeto. ¿Pudo estar el Maestro Silvanio Cervantes?. Es posible porque era muy amigo del aitacho y de los mutilzarras del Kutz. Sería curioso que el futuro fundador y primer director de La Pamplonesa hubiera estado vinculado al origen del Riau Riau, nunca lo sabremos.

Finalmente esta exaltación festiva y alegre, no fue bien vista por el Ayuntamiento, hasta el punto de que mi abuelo (Joaquín Baleztena, padre de Ignacio) fue llamado por el alcalde para que reprendiera la actitud "irrespetuosa" de su vástago.

Y así, sin más comenzó el "Riau Riau", un día 6 de Julio hacia las 16:30 en torno a 1911. Esta fecha la deduzco porque el aitacho comentaba que fue en la época de la "hazaña con Malumbres" en 1912, y creo recordar que concretamente un año antes de la misma (1). El acto, como veremos se fue desarrollando en años posteriores, hasta que según una crónica del Diario de Navarra del 7 de Julio de 1914, ya para ese año “Cerraba la marcha la banda del regimiento de América que tocó el clásico vals, coreado por muchísimos jóvenes que daban acompañamiento y escolta al Ayuntamiento” (2)

El Diario de Navarra del 7 de Julio de 1914 narra como el vals de Astráin fue coreado por muchísimos jóvenes



Este acto posteriormente tuvo numerosas prohibiciones, multas y como es habitual en esta ciudad enseguida se formaron dos bandos: pro riaurristas y anti riaurristas. Pero todo esto lo iremos viendo en las siguientes entradas con anécdotas, anotaciones manuscritas del “aitacho”, documentos inéditos y por supuesto unas coplicas que compuso "Premín de Iruña" para tan magno evento y que fueron la primera letra del “Riau Riau”, pero para conocerla tendrás que esperar a mañana si Dios quiere. Te recuerdo que en este nuevo año estoy más animado que nunca a leer vuestros comentarios a pie de cada entrada o las sugerencias que me podáis mandar a premindeiruna@gmail.com

(1) Como afirma Perez Artuch en su libro "La expresión de un pueblo en fiestas ¡Riau-Riau!" a veces es difícil catalogar la fecha de el inicio de una tradición popular, pero con estos datos el origen debió de estar en un año entre 1911 y 1914

(2) Diario de Navarra 7 enero 2014

Esta entrada ha sido actualizada el 23 de mayo de 2026


martes, 14 de diciembre de 2010

Los sanfermines de "Premín de Iruña" (III). Algunas canciones. Uno de Enero y "Las Pámplonas"

Querido lector, como explicaba ayer en la segunda decena del siglo 20 es cuando el “aitacho” despliega una gran parte de su actividad sanferminera, y entre ella destacan sus canciones. Hoy vamos a ver algunas de las más importantes y conocidas. Ignacio aprovechaba melodías populares de la montaña navarra y les escribía una letra adaptándola mediante los arreglos musicales que hacía el maestro Silvianio Cervantes. Este fue el caso por ejemplo del “Uno de Enero”, su canción más universal.

UNO DE ENERO...

Uno de enero,
dos de enero,
tres de marzo,
cuatro de abril,
cinco de mayo,
seis de junio,
siete de julio San Fermín.

A Pamplona hemos de ir
con una media, con una media.
A Pam­plona hemos de ir
con una media y un calcetín.


Partitura del "Uno de Enero" escrita por Carmelo Cervantes, nieto de Silvanio Cervantes

Creía yo que esta era la primera letra que tuvo esta música, pero leyendo al aitacho he descubierto que no, que previamente tenía una letra que decía "Artola toki" (actualización julio 2025 contada por el propio Ignacio Baleztena). Posteriormente ha sido utilizada para canciones posteriores como villancicos, canción del Olentzero, anuncios de televisión y otras muchas.

Respecto a sus canciones aunque ayer ya te adelanté algunas de estas cosas creo que es mejor que lo leas del mismo “Premín de Iruña” que explicaba años más tarde con su habitual humor cómo escribió la letra de algunas de ellas en un texto que transcribo a continuación:

Hacía años, muchos años, que había dejado yo de tener 23 abriles, cuando un conocido mío, llamado Premín de Iruña, se le ocurrió amalgamar unos inguruchos de la montaña poniéndoles una letra, bastante chabacana, por cierto, descriptiva de las mecetas de San Fermín. No tardó mucho en hacerse popular, y juntamente con las coplicas de Viernes Santo, los Ediles Pamploneses, la Anthonia e Inasio, ¡Levántate Pamplonica! y otras que rezumaban sesudez, pasaron a ser repertorio de una peña de solterones del Kutz  que las cantaban todos los sábados por la noche, con la protesta de los ahorcadores del seis doble de otras peñas. Llegó la víspera de San Fermín, de no recuerdo que año, y al gran Cervantes (Don Silvanio) se le ocurrió instrumentar la ya popular cancioncita, que fue interpretada por la “Pamplonesa” en la Plaza Consistorial después de las Vísperas.

            Dos casas Barcelonesas productivas de discos de gramófono pidieron autorización para reproducirla, y previo los requisitos correspondientes se les envió la letra y música. Ellos se encargaron de buscar músicos y cantantes que la interpretaron a su manera. Intercalando durante la ejecución una colección de frases y gritos de dudoso Iruñismo.

            La letra que cantábamos en la peña de los mutilzarras del Kutz, era como sigue:

IRUÑA-KO MEZETAK
                                                          
En las Pámplonas
ver hemos hecho
záldiko máldikos
y damboriles
y unos hombres que
dicen ediles
que hacia vísperas se van.

Luego en la plaza
el zezenzusko
¡tripiti trapata!
tira cuetes,
irunshemes con
unos chupletes
chupla que chupla se están.

            Viene ahora la parte bailable, en la que el amigo Cervantes intercaló compases de la popular canción “Nos han dejau solos... etc.” Los intérpretes catalanes del disco, para dar sin duda animación al acto, gritan no sé qué cosas que a pesar de las veces que la llevo oídas, no he podido dar con su significado. Sigue luego la canción:

Mucho témprano
los praka-gorris
tocan la diana
con las musicas
y delante van
los pamplonicas
danzando hasta erruemper la pie.

Luego los toros
brinca que brinca
como chimistes
por la Estafeta.
Y los mozos con
la chamarreta
le hacen : ¡Je, torico... je, je!

            Años más tarde, una casa anunciadora cambió por completo la letra; con la fuerza que adquieren los anuncios cantables, la gente olvidó la primitiva, y los que aún la cantan, lo hacen como Dios y el oído les da a entender.

            Esta es la historia de esa canciocica que con tanto entusiasmo como desafinación entonaban unos cuantos mutilzarras que se reunían, en el turno de Emilio.

Premín de Iruña


Vídeo: canción "Iruña-ko mezetak" más conocida como "Las Pámplonas", de Ignacio Baleztena
Si se escucha bien el comienzo es música del Ingurucho de Leiza, y esa parte inicial es la misma que utilizó para otra de sus canciones más conocidasl la diana "Aupa los irunshemes" o "Levántate pamplonica" del mismo autor



Esta pieza llamada "Iruña-ko mezetak" también era conocida popularmente como "Las Pámplonas" por el comienzo de la misma.
Hay otras canciones sanfermineras importantes del “aitacho”, como las primera letra del Riau Riau, la diana ¡Aupa los Irunshemes! (¡Levántate Pamplonica!) completa y el primer himno del Muthiko Alaiak, que las iré colgando conforme avance en su biografía. Pero antes tengo que contarte otra de las cosas de Baleztena que hizo el “aitacho” en los sanfermines de 1912 junto con Emilio Malumbres, pero eso será mañana si Dios quiere.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Los sanfermines de "Premín de Iruña" (II)

Querido lector, como comentaba en mi anterior entrada el “aitacho” fue el autor de una gran parte del folklore popular pamplonés y especialmente del sanferminero. Tanto es así, que J.J. Uranga decía "que si hubiese registrado en la Sociedad de Autores muchas de las que llamaba chirigotas, hubiera ganado y dejado a su muerte mucho dinero. Ignacio fue un despreocupado para casi todo, empezando por él mismo. Se le caía la gracia, la sabiduría y la bondad de los bol­sillos. Sus coplas, decires y chistes se hacían pronto po­pu­lares y anónimos. Lo mismo que de sus trabajos de inves­ti­gación histórica se aprovechaba cualquiera. Jamás se dio pisto, ni reclamó derechos de autor, ni se molestó por ver descubrimientos suyos en libros de otros".

Caricatura de Ignacio Baleztena
Realmente Ignacio Baleztena no era precisamente un virtuoso de la música, así que igual te desmonto un mito si te digo que el nunca compuso ninguna melodía. Pero sin embargo es autor de muchas canciones sanfermineras y costumbristas ¿Cómo se compagina este lio?. La respuesta es muy sencilla, Ignacio aprovechaba música popular, principalmente de la montaña de Navarra, que no tenía letra y le aplicaba la suya propia cosechada de su ingenioso cacumen. Como dijimos en la anterior entrada vivía intensamente las fiestas de San Fermín, lo que motivó que en innumerables ocasiones les dedicara letricas, coplas y versos. Para tal propósito contaba con un amigo y cómplice, a saber, el Maestro Silvanio Cervantes, que por estos años formaba parte de la banda militar Regimiento de América 14º y fundó la Banda de Música “Los Exploradores” embrión de la actual “Pamplonesa”. Así Ignacio escribía las letras y el Maestro Cervantes le hacía los arreglos musicales. Y aunque, quizá ya lo sepas no se puede dejar de mencionar en una biografía de “Premín de Iruña” que entre las numerosas letras que aplicó a músicas populares, puede afirmarse que su "Uno de enero, dos de fe­brero..." han alcanzado difusión mucho más allá de las fronteras navarras y está considerada por muchos casi como “el himno” de Sanfermines. Realmente la canción original se basaba en el "Artola Toki" y el aitacho la puso la letra del "Uno de Enero", la primera letra realmente famosa que tuvo tan conocida melodía, y es más tarde cuando ha sido utilizada para otras numerosas versiones como villancicos en vascuence, unas coplas al Olentzero, una canción de bienvenida al Papa San Juan Pablo II cuando vino a Javier, anuncios de radio y televisión. Realmente como he dicho no se podría escribir la vida de Ignacio Baleztena sin mencionar su canción más universal, el “Uno de Enero”

Ignacio habitualmente reflejaba en sus coplas el habla de gentes con fuerte influencia vasca. Por eso hoy apenas se entienden algunas pa­labras y giros que eruditos y sesudos personajes considerarían auténticas patadas al idioma pero que realmente indican una muestra del ca­rácter de la zona.

Un buen día, a Premín de Iruña se le ocurrió amalgamar unos inguruchos de la montaña (basándose en el de Leiza) poniéndoles una letra descriptiva de las “mecetas” de San Fermín. Esta cancioncica a la que llamó "Iruña-ko mezetak" la escribiré mañana ya que no tardó mucho en hacerse popular, y juntamente con otras coplicas sanfermineras o no, como la de la procesión de Semana Santa, los Ediles Pamploneses, la Anthonia e Inasio, ¡Levántate pamplonica!, la primera versión del Riau-Riau y otras pasaron a ser repertorio de “una peña de solterones del Kutz” que las cantaban todos los sábados por la tarde. Todas estas canciones irán apareciendo conforme avance la biografía, un poco de paciencia.

Así llegó la víspera de San Fermín y a Silvanio Cervantes que era su amigo y “asesor” musical se le ocurrió instrumentar la ya popular canción "Iruña-ko mezetak", también conocida como "Las Pamplonas", que fue interpretada por la Pamplonesa en la Plaza Consistorial después de las Vísperas.

Dos casas barcelonesas productoras de discos se encargaron de reproducirla, buscaron músicos y cantores, que la interpretaron a su manera, intercalando una colección de frases y gritos de dudoso “Iruñismo”. Años más tarde, una casa anunciadora, cambió por completo la letra; la auténtica,  que se cantaba ”en la peña de los mutil zarras del Kutz”, era como veremos mañana.

Respecto a los encierros, Ignacio se mostraba reacio a las numerosas reglamenta­­­­­­­­­­­­­­­­­ciones que, sobre todo los no corredores, pretendían impo­ner. Igualmente no simpatizaba demasiado en este aspecto con los que hoy llamamos “divinos”. Para él el encierro era algo popular y lo tenían que construir los propios corredores de forma anónima. Para los “reguladores” de salón compuso la famosa diana de San Fermín llamada ¡Aupa los Irunshemes! ¿No te suena?. Seguro que si te la digo con otro título igual la conoces y descubres que la has cantado cientos de veces, pero las canciones, tanto las más conocidas como otras sanfermineras las escribiré mañana si Dios quiere.