Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

martes, 27 de enero de 2026

Breve Historia del Rey de la Faba e Ignacio Baleztena (1)

 

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Querido lector, antes de acabar enero vamos a tratar otra de las costumbres iniciadas por el aitacho en los años 20 del siglo XIX, o más que iniciada sería correcto decir restaurada: El rey de la Faba

Para ello a través de varias entradas voy a hacer un resumen del folleto que escribí en 1979[1] y que puedes leer completo pinchando aquí.

Portada de el folleto EL REY DE LA FABA (1979)


Don José Yanguas y Miranda trata de este asunto en su diccionario de Antigüedades y dice así: «REY DE LA FABA. Fiesta que se hacía el día de la Epifanía, en la cual desempeñaba el principal papel un muchacho vestido de rey. Los reyes de Navarra nombraban al REY DE LA FABA y pagaban el gasto. En 1383 se dieron al taillandero, o sastre, por hechura de traje del "Chico Rey de la Faba”. Mi padre Ignacio Baleztena Ascárate, en sus escritos titulados Iruñerías, completó los datos de Yanguas, añadiendo otros no menos curiosos que indican que la singular costumbre duró hasta muy entrado el siglo XV.


Una de las cuartillas en las que Ignacio Baleztena Ascárate apuntaba los datos que investigaba de los documentos originales del Archivo de Navarra. En este caso hay varias sobre el rey de la Faba


También el pueblo, por su parte, acostumbraba nombrar a sus reyes, celebrando su elección con diversos regocijos. Esta costumbre duró hasta muy entrado el siglo XVI.

RESTAURACION DE LA FIESTA Viejos documentos de nuestros archivos y eruditos cronistas nos permiten saber cómo se celebraba la «Fiesta del Rey de la Faba» durante el reinado de los reyes de Navarra. Vamos a relatar cómo se ha reproducido dicha fiesta en los tiempos presentes. Al contrario de lo que sucede con las personas, esta antigua ceremonia ha adquirido nueva belleza y juventud, adaptándose a los tiempos. Aquella hermosa costumbre de nuestros reyes, fue relegada al olvido al desaparecer éstos, quedando sepultada entre las ruinas de sus regios alcázares. Afortunadamente, las reseñas de dicha fiesta, como ya hemos dicho, quedaron anotadas por los cronistas de la historia. Y a esa historia, que yacía en los reposados estantes de los archivos del reino, acudieron a tomar información, para hacerla revivir en nuestros tiempos, quienes ansían saciar su sed del espíritu en la fuente de las tradiciones. En el empeño de instaurar el festejo fue preciso pisar firme, con entusiasmo, fantasía y amor. De esta forma pudo llegarse a rehacerla, aunque muy modestamente en un principio.

EN EL CÍRCULO CARLISTA

Allá por los años 20 del siglo XX mi padre Ignacio organizó por primera vez en Pamplona la «Fiesta del Rey de la Faba», que tal resonancia ha llegado a adquirir en el presente. Fue sencilla, pero muy simpática y alegre. El salón del Círculo Carlista situado entonces en la plaza del Castillo, junto al Hotel La Perla, quedó convertido en el «salón del trono». En él, favorecido por la suerte, se sentó el hijo de un socio necesitado, y los invitados le rindieron pleitesía. Acto seguido los Reyes Magos hicieron una fantástica aparición y, después de adorar al Niño Jesús, entregaron al reyecito un gran cajón conteniendo meriendas y juguetes para que su graciosa majestad los repartiera entre sus compañeros. Diremos, sin que ello sea rebajar la real magnificencia, que los tales juguetes costaban en aquellos tiempos a 0,95 pesetas la pieza. Al final resultó una alegre fiesta y sus organizadores quedaron muy satisfechos por el éxito obtenido y, sobre todo, por haber resucitado la bella costumbre instituida por los reyes de Navarra.

EN EL MUTHIKO ALAIAK

Ignacio Baleztena, promotor de la fiesta del Rey de la Faba, escucha a López Sanz (director de "El Pensamiento Navarro") junto al niño Rey de la Faba, en los locales del Muthiko durante dicha celebración.

Durante algunos años volvió a repetirse la misma ceremonia, hasta que el «Muthiko Alaiak», peña sanfermineratambién fundada por mi padre en los años 30, la heredó, tomando el acuerdo de que en lo sucesivo el «Rey de la Faba» fuera nombrado por la Santa Casa de Misericordia, recayendo la elección en aquel niño que más lo necesitara por su buena conducta durante el año. El niño rey llegaba al local de la Sociedad acompañado por dos pajes, también de la Misericordia, y era recibido con grandes aplausos y a los acordes de la marcha real. Presidía la merienda y a su nombre quedaba una libreta en la Caja de Ahorros Municipal, abierta por el «Muthiko» y engrosada por los donativos de los socios. Números en papel sustituyeron a las cargas de trigo y demás donativos con que los reyes obsequiaban a quien, por un día, les usurpaba el trono.

LA REAL COFRADÍA DEL GALLICO DE SAN CERNIN

Otro “invento” en cuyo origen también estuvo el aitacho fue La Real Cofradía del Gallico de San Cernin, de espíritu tan pamplonica, y que nació con grandes bríos para restaurar antiguas costumbres, patrocinó la organización del Rey de la Faba con entusiasmo durante su efímera vida, y al desaparecer la cofradía, se hizo cargo de la fiesta definitivamente el «Muthiko Alaiak».

El chico Rey de la Faba por Premín de Iruña


Deseando darle el realce que se merece, pensó en realizarla en los distintos palacios que los reyes tenían en su territorio, comenzando por el principal de ellos, como veremos en la próxima entrada si Dios quiere...



[1] Baleztena Abarrategui J. El Rey de la Faba. NAVARRA TEMAS DE CULTURA POPULAR. Pamplona 1979



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