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Querido lector, antes de acabar
enero vamos a tratar otra de las costumbres iniciadas por el aitacho en los
años 20 del siglo XIX, o más que iniciada sería correcto decir restaurada: El
rey de la Faba
Para ello a través de varias
entradas voy a hacer un resumen del folleto que escribí en 1979[1]
y que puedes leer completo pinchando aquí.
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| Portada de el folleto EL REY DE LA FABA (1979) |
Don José Yanguas y Miranda trata
de este asunto en su diccionario de Antigüedades y dice así: «REY DE LA FABA.
Fiesta que se hacía el día de la Epifanía, en la cual desempeñaba el principal
papel un muchacho vestido de rey. Los reyes de Navarra nombraban al REY DE LA
FABA y pagaban el gasto. En 1383 se dieron al taillandero, o sastre, por
hechura de traje del "Chico Rey de la Faba”. Mi padre Ignacio Baleztena
Ascárate, en sus escritos titulados Iruñerías, completó los datos de Yanguas,
añadiendo otros no menos curiosos que indican que la singular costumbre duró
hasta muy entrado el siglo XV.
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| Una de las cuartillas en las que Ignacio Baleztena Ascárate apuntaba los datos que investigaba de los documentos originales del Archivo de Navarra. En este caso hay varias sobre el rey de la Faba |
También el pueblo, por su parte,
acostumbraba nombrar a sus reyes, celebrando su elección con diversos
regocijos. Esta costumbre duró hasta muy entrado el siglo XVI.
RESTAURACION DE LA FIESTA Viejos
documentos de nuestros archivos y eruditos cronistas nos permiten saber cómo se
celebraba la «Fiesta del Rey de la Faba» durante el reinado de los reyes de
Navarra. Vamos a relatar cómo se ha reproducido dicha fiesta en los tiempos
presentes. Al contrario de lo que sucede con las personas, esta antigua
ceremonia ha adquirido nueva belleza y juventud, adaptándose a los tiempos.
Aquella hermosa costumbre de nuestros reyes, fue relegada al olvido al
desaparecer éstos, quedando sepultada entre las ruinas de sus regios alcázares.
Afortunadamente, las reseñas de dicha fiesta, como ya hemos dicho, quedaron
anotadas por los cronistas de la historia. Y a esa historia, que yacía en los
reposados estantes de los archivos del reino, acudieron a tomar información,
para hacerla revivir en nuestros tiempos, quienes ansían saciar su sed del
espíritu en la fuente de las tradiciones. En el empeño de instaurar el festejo
fue preciso pisar firme, con entusiasmo, fantasía y amor. De esta forma pudo
llegarse a rehacerla, aunque muy modestamente en un principio.
EN EL CÍRCULO CARLISTA
Allá por los años 20 del siglo XX mi padre
Ignacio organizó por primera vez en Pamplona la «Fiesta del Rey de la Faba»,
que tal resonancia ha llegado a adquirir en el presente. Fue sencilla, pero muy
simpática y alegre. El salón del Círculo Carlista situado entonces en la plaza
del Castillo, junto al Hotel La Perla, quedó convertido en el «salón del
trono». En él, favorecido por la suerte, se sentó el hijo de un socio
necesitado, y los invitados le rindieron pleitesía. Acto seguido los Reyes
Magos hicieron una fantástica aparición y, después de adorar al Niño Jesús,
entregaron al reyecito un gran cajón conteniendo meriendas y juguetes para que
su graciosa majestad los repartiera entre sus compañeros. Diremos, sin que ello
sea rebajar la real magnificencia, que los tales juguetes costaban en aquellos
tiempos a 0,95 pesetas la pieza. Al final resultó una alegre fiesta y sus
organizadores quedaron muy satisfechos por el éxito obtenido y, sobre todo, por
haber resucitado la bella costumbre instituida por los reyes de Navarra.
EN EL MUTHIKO ALAIAK
LA REAL COFRADÍA DEL GALLICO DE
SAN CERNIN
Otro “invento” en cuyo origen
también estuvo el aitacho fue La Real Cofradía del Gallico de San Cernin, de
espíritu tan pamplonica, y que nació con grandes bríos para restaurar antiguas
costumbres, patrocinó la organización del Rey de la Faba con entusiasmo durante
su efímera vida, y al desaparecer la cofradía, se hizo cargo de la fiesta
definitivamente el «Muthiko Alaiak».
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| El chico Rey de la Faba por Premín de Iruña |
Deseando darle el realce que se merece, pensó en realizarla en los distintos palacios que los reyes tenían en su territorio, comenzando por el principal de ellos, como veremos en la próxima entrada si Dios quiere...

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