Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

jueves, 29 de enero de 2026

Breve Historia del Rey de la Faba e Ignacio Baleztena (3). Olite 1964 y 1965. El pregón del heraldo

 

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Querido lector, seguimos como en la entrada anterior tratando otra de las costumbres iniciadas por el aitacho en los años 20 del siglo XIX, o más que iniciada sería correcto decir restaurada: El rey de la Faba

Para ello a través de varias entradas voy resumiendo el folleto que escribí en 1979[1] y que puedes leer completo pinchando aquí.

Veíamos en la última entrada como en 1964 la fiesta del Rey de la Faba se celebró en Olite y durante la ceremonia mi hermano Joaquín actuaba de heraldo y leía el pregón. Pues bien ese pregón se conserva en los archivos de mi padre Ignacio Baleztena Ascárate

 

Documento original del pregón leído durante la celebración del Rey de la Faba en Olite, deteriorado por el tiempo. Fue escrito por Ignacio Baleztena Ascárate que hizo también la imitación de la auténtica firma de Carlos III el Noble y el sello de los Teobaldos.

 

En él se puede leer:

«Infanzones, hijosdalgos, esforzados caballeros, bellas damas, doncellas de rostro hechicero, oíd oíd, oid:

Sus Altezas, los Reyes de Navarra Don Carlos y Doña Leonor, nos abren las puertas de su real mansión y nos invitan a celebrar en ella, una fiesta secular.

Cinco siglos ha durado la ausencia de nuestros Soberanos, pero su presencia no se ha borrado ni de nuestro corazón, ni de nuestras mentes su glorioso recuerdo. Pero si éste ha sido fiel, las piedras de su alcázar, abandonadas a las inclemencias del tiempo, se desmoronaron. Desmanteladas quedaron las suntuosas estancias del castillo, asombro de Europa, y sus torres, que desprecio al aire fueron, a su gran pesadumbre se rindieron.

 Mas en medio de tanto abandono y ruina, en pos quedó una bella tradición, y, esa tradición, hemos venido a recoger.

El Muthiko Alaiak, fiel servidor de la realeza, obedeciendo al mandato del buen Rey Carlos, nos congrega aquí para celebrar la fiesta del Rey de la Faba, por nuestros Reyes instituida.

SI las arcas del Reino no están a nuestra disposición para suntuosamente disponerlas, el arcano del corazón abre el tesoro de su caridad, Hoy, como ayer, vemos sentado en el trono a un hijo del pueblo. Rendidle pleitesía. Regaladle con vuestros donativos, para que con ellos, el día de mañana, este niño hoy coronado pueda labrarse un porvenir, ser hombre de provecho, modelo de virtudes y laboriosidad, digno hijo de la merced que hoy le ha sido otorgada. Y mientras la Corte desfila besándole la mano, ¡trovadores, juglares, tañed, pulsad laudes, citaras y salterios, y cantad trovas en honor a nuestros reyes; pensad el valor, la generosidad de los caballeros, la belleza, las virtudes de las damas! y ¡vosotros, heraldos, coronad las altivas torres del castillo y pregonad a todos los vientos que en Navarra, si las instituciones pasan, el espíritu queda! Y si fieros vendavales arrebatan cetros y coronas, aquí sabemos recoger el cetro que indica el camino del honor y del deber, y levantar en alto la corona, para ceñirla en las sienes de la Tradición, que como el águila real, renace de sus propias cenizas y remonta el vuelo por las más elevadas regiones!”

Y tras leer el pregón gritó un ¡Viva Navarra! Que fue respondido con gran entusiasmo

En 1965 el heraldo pregonero fue otro hermano mío, Carlos


Heraldo / pregonero en el Rey de la Faba de Estella dos años después (1966)

Foto Diario de Navarra 7 de enero de 1966. (Foto Zubieta)

Cabe recordar que Carlos lll el Noble no fue quien instituyó la fiesta que nos ocupa, pues data de los tiempos más antiguos, aunque en él la enfocamos especialmente por ser el rey que con más esplendor realzó el castillo de Olite, y pudo, gracias a la paz que disfrutaba el reino, organizar magníficas la fiestas, cacerías, torneos, corridas de toros, etc. Por esta anacronía como curiosidad se ve cómo el aitacho, autor del pregón, lo acompañó no con el sello de Carlos III sino con el de los Teobaldos, aunque por escenografía el texto se refiriera al rey Noble.

"Replica" del sello de los Teobaldos realizada por Ignacio Baleztena hecha con cartón piedra

Rey de armas en ediciones posteriores

Y seguiremos viendo la historia de ese “invento” del aitacho en la próxima entrada si Dios quiere



[1] Baleztena Abarrategui J. El Rey de la Faba. NAVARRA TEMAS DE CULTURA POPULAR. Pamplona 1979

miércoles, 28 de enero de 2026

Breve Historia del Rey de la Faba e Ignacio Baleztena (1). Olite 1964 y 1965

 

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Querido lector, seguimos como en la entrada anterior tratando otra de las costumbres iniciadas por el aitacho en los años 20 del siglo XIX, o más que iniciada sería correcto decir restaurada: El rey de la Faba

Para ello a través de varias entradas voy resumiendo el folleto que escribí en 1979[1] y que puedes leer completo pinchando aquí.

OLITE. AÑO 1964. CASTILLO DE OLITE

Los tiempos de afanes de superación en que vivimos empujaron también a los del «Muthiko», inspirándoles el deseo de enriquecer y abrillantar la fiesta. Y si para construir viviendas nuevas se tiran casas viejas, supieron ellos prescindir de los muros de su modesto local para proyectar con afán y fantasía el retorno al enclave escénico originario del festejo, es decir, al castillo real de Olite. 

El 24 de diciembre de 1963 la prensa local anunciaba la celebración del Rey de la Faba el 6 de enero de 1964 en Olite


(En 1964) pese a la laudable decisión de la Diputación Foral de restaurar históricas ruinas, y aunque mucho se trabajaba para levantar las del histórico castillo, las piedras caídas durante siglos de muros y torreones, cerraban todavía el acceso al recinto. Pero la voluntad, la gran potencia beligerante, apoyada entusiásticamente por todos, se abrió paso entre los abandonados aposentos. Y sin varita mágica, pero con arduo trabajo, éstos fueron convirtiéndose en estancias relativamente habitables. Se alegró la desnudez de sus paredes, colgando en ellas trofeos de armas, escudos, reposteros. Vidrieras pintadas en celofán encajaron en los abiertos ventanales, y todo quedó dispuesto para recibir a su Alteza Real el «Rey de la Faba». 

El año de gracia de 1964 despertó entre amenazas de nieve y temperatura glacial. Un viento iracundo, de esos que soplan en la Ribera, acostumbrado a colarse sin trabas en los aposentos del castillo, se metió en ellos rompiendo las frágiles vidrieras y derribando la ornamentación con tantos afanes y trabajos dispuesta. 

Haciendo valerosamente frente a tantas contrariedades, los artífices de Pamplona volvieron a reparar los desastres. ¿Dónde estaban, para echarles una mano, los artistas de toda Europa y norte de Africa, que venían a embellecer ese palacio, residencia favorita del buen rey Carlos el Noble? 

Dispuesto todo en Olite para la celebración, iniciamos la marcha desde Pamplona. Esfumados entre nieblas se vislumbran por el camino monumentos que llaman nuestra atención, haciéndonos revivir tiempos pasados. 

El chirriar de las cadenas que bajan el puente levadizo nos vuelve a la realidad del momento, y penetramos en el castillo presentando la regia invitación que dice así: 

«Sepan cuantos la presente verán e oirán, cómo Nos, Carlos de Evreux, rey de Navarra, disponemos: que nuestros fieles súbditos del "Muthiko Alaiak'” sean continuadores de esta fiesta del "Rey de la Faba”, por Nos festejada en el trascurso de nuestro reinado. Y para que conste, otorgamos la presente en nuestro palacio de Olite. CARLOS». 

Aunque Carlos lll el Noble no fue quien instituyó la fiesta que nos ocupa, pues data de los tiempos más antiguos, en él la enfocamos especialmente por ser el rey que con más esplendor realzó el castillo de Olite, y pudo, gracias a la paz que disfrutaba el reino, organizar magníficas fiestas, cacerías, torneos, corridas de toros, etc. 

A la caída de la tarde penetramos en el palacio real, envuelto en sombras de misterio. Antorchas incrustadas en los muros alumbraban fantásticamente aquellos tenebrosos recintos, en los que, como diría Zorrilla: 

«Cada piedra es un recuerdo, que toda una historia vale». 

Subimos por una escalera de caracol, afrontando una corriente de aire terrible. ¡Qué bien hubieran venido los ropones forrados de pieles de los caballeros, y las largas faldas de terciopelo de las damas y sus tocas, aprisionando los alborotados cabellos, para hacer frente al destemplado elemento!

Cruzamos una galería de airosas arcadas góticas, «el mirador de la reina», pasadizos oscuros que evocaban conspiraciones e intrigas cortesanas. Por fin, un gran salón nos abrió sus puertas. En la monumental cocinilla, muy bien conservada, ardía una carretada de leña; unos anacrónicos butanos contribuían a calentar la atmósfera. ¿Dónde habría ido a parar la calefacción central que ya en el siglo XIll se disfrutaba en el castillo? Mas si el ambiente, pese a estos esfuerzos, justamente llegaba a templado, el de los recuerdos e impresiones iba caldeando el espíritu transportándonos a épocas de esplendor. 

De pronto, empezó a desfilar la comitiva. Portadores de banderas, músicos, danzantes, pajes llevando los atributos reales. Y atraillados, los lebreles del Príncipe de Viana, que fielmente le acompañaban en sus días melancólicos, y a los que perpetuó en su escudo. Una voz vibrante anunció: «Paso a su Alteza Real el Rey de la Faba». 

Sonó la marcha del reino... Una corriente de emoción sacudió a la concurrencia. Habíamos retrocedido cinco siglos. 

Bajo el arco de honor formado por las espadas del «Muthiko», llegó el reyecito al trono, sobre el que campaban las armas de los Evreux, y, una vez sentado en él, Ignacio Baleztena, restaurador de la antigua ceremonia, coronó al niño rey. Acto seguido, el heraldo[2], desarrollando un pergamino, anunció que sus altezas reales, los reyes de Navarra don Carlos y doña Leonor, nos abrían las puertas de su regia mansión y nos invitaban a celebrar en ella una fiesta secular.

El Rey de la Faba, el niño José Luis Crespo Pérez, y su Paje, José Armando Los Arcos Vidaurre, acompañados por los Diputados Forales, señores don José Heras, don Ambrosio Velasco y don Ángel Bañón, pudiendo verse también el Consejero Foral don Luis Arellano y la familia Baleztena, promotores de la fiesta.  A la dcha Ignacio Baleztena Ascárate y junto a él su hijo Joaquín.
Foto de El Pensamiento Navarro de 7 de enero de 1964. (Foto Zubieta)


Transcurrió la la velada originalmente. Tras la merienda compuesta de platos clásicos, vinieron los cantos y los bailes. Los joteros de Olite rasgaron sus guitarras cantando a su compás coplas alusivas:

En el castillo de Olite

Que fue corte de Navarra,

Gritamos  ¡Vivan los fueros!

¡Viva el Rey de la Faba!

A las vibrantes tonadas ribereñas, se sumaban los dulces zortzikos montañeses. Y se dio fin a la memorable jornada, durante la cual, con rapidez supersónica desfilaron siglos de historia.

Tras el éxito de esta edición al año siguiente, 1965, se repitió la celebración en Olite.

 

 Olite 6 de enero de 1965. El Rey de la Faba, José Antonio Moreno, de Pamplona, Junto a él, Francisco Javier Montoya, natural de Olite. 
Foto tomada de El Pensamiento Navarro del 7 de enero de 1965 (Foto Mena)

Y seguiremos viendo la historia de ese “invento” del aitacho en la próxima entrada si Dios quiere



[1] Baleztena Abarrategui J. El Rey de la Faba. NAVARRA TEMAS DE CULTURA POPULAR. Pamplona 1979

[2] Los pregoneros fueron mis hermanos. En 1964 Joaquín y en 1965 Carlos Baleztena Abarrategui

martes, 27 de enero de 2026

Breve Historia del Rey de la Faba e Ignacio Baleztena (1)

 

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Querido lector, antes de acabar enero vamos a tratar otra de las costumbres iniciadas por el aitacho en los años 20 del siglo XIX, o más que iniciada sería correcto decir restaurada: El rey de la Faba

Para ello a través de varias entradas voy a hacer un resumen del folleto que escribí en 1979[1] y que puedes leer completo pinchando aquí.

Portada de el folleto EL REY DE LA FABA (1979)


Don José Yanguas y Miranda trata de este asunto en su diccionario de Antigüedades y dice así: «REY DE LA FABA. Fiesta que se hacía el día de la Epifanía, en la cual desempeñaba el principal papel un muchacho vestido de rey. Los reyes de Navarra nombraban al REY DE LA FABA y pagaban el gasto. En 1383 se dieron al taillandero, o sastre, por hechura de traje del "Chico Rey de la Faba”. Mi padre Ignacio Baleztena Ascárate, en sus escritos titulados Iruñerías, completó los datos de Yanguas, añadiendo otros no menos curiosos que indican que la singular costumbre duró hasta muy entrado el siglo XV.


Una de las cuartillas en las que Ignacio Baleztena Ascárate apuntaba los datos que investigaba de los documentos originales del Archivo de Navarra. En este caso hay varias sobre el rey de la Faba


También el pueblo, por su parte, acostumbraba nombrar a sus reyes, celebrando su elección con diversos regocijos. Esta costumbre duró hasta muy entrado el siglo XVI.

RESTAURACION DE LA FIESTA Viejos documentos de nuestros archivos y eruditos cronistas nos permiten saber cómo se celebraba la «Fiesta del Rey de la Faba» durante el reinado de los reyes de Navarra. Vamos a relatar cómo se ha reproducido dicha fiesta en los tiempos presentes. Al contrario de lo que sucede con las personas, esta antigua ceremonia ha adquirido nueva belleza y juventud, adaptándose a los tiempos. Aquella hermosa costumbre de nuestros reyes, fue relegada al olvido al desaparecer éstos, quedando sepultada entre las ruinas de sus regios alcázares. Afortunadamente, las reseñas de dicha fiesta, como ya hemos dicho, quedaron anotadas por los cronistas de la historia. Y a esa historia, que yacía en los reposados estantes de los archivos del reino, acudieron a tomar información, para hacerla revivir en nuestros tiempos, quienes ansían saciar su sed del espíritu en la fuente de las tradiciones. En el empeño de instaurar el festejo fue preciso pisar firme, con entusiasmo, fantasía y amor. De esta forma pudo llegarse a rehacerla, aunque muy modestamente en un principio.

EN EL CÍRCULO CARLISTA

Allá por los años 20 del siglo XX mi padre Ignacio organizó por primera vez en Pamplona la «Fiesta del Rey de la Faba», que tal resonancia ha llegado a adquirir en el presente. Fue sencilla, pero muy simpática y alegre. El salón del Círculo Carlista situado entonces en la plaza del Castillo, junto al Hotel La Perla, quedó convertido en el «salón del trono». En él, favorecido por la suerte, se sentó el hijo de un socio necesitado, y los invitados le rindieron pleitesía. Acto seguido los Reyes Magos hicieron una fantástica aparición y, después de adorar al Niño Jesús, entregaron al reyecito un gran cajón conteniendo meriendas y juguetes para que su graciosa majestad los repartiera entre sus compañeros. Diremos, sin que ello sea rebajar la real magnificencia, que los tales juguetes costaban en aquellos tiempos a 0,95 pesetas la pieza. Al final resultó una alegre fiesta y sus organizadores quedaron muy satisfechos por el éxito obtenido y, sobre todo, por haber resucitado la bella costumbre instituida por los reyes de Navarra.

EN EL MUTHIKO ALAIAK

Ignacio Baleztena, promotor de la fiesta del Rey de la Faba, escucha a López Sanz (director de "El Pensamiento Navarro") junto al niño Rey de la Faba, en los locales del Muthiko durante dicha celebración.

Durante algunos años volvió a repetirse la misma ceremonia, hasta que el «Muthiko Alaiak», peña sanfermineratambién fundada por mi padre en los años 30, la heredó, tomando el acuerdo de que en lo sucesivo el «Rey de la Faba» fuera nombrado por la Santa Casa de Misericordia, recayendo la elección en aquel niño que más lo necesitara por su buena conducta durante el año. El niño rey llegaba al local de la Sociedad acompañado por dos pajes, también de la Misericordia, y era recibido con grandes aplausos y a los acordes de la marcha real. Presidía la merienda y a su nombre quedaba una libreta en la Caja de Ahorros Municipal, abierta por el «Muthiko» y engrosada por los donativos de los socios. Números en papel sustituyeron a las cargas de trigo y demás donativos con que los reyes obsequiaban a quien, por un día, les usurpaba el trono.

LA REAL COFRADÍA DEL GALLICO DE SAN CERNIN

Otro “invento” en cuyo origen también estuvo el aitacho fue La Real Cofradía del Gallico de San Cernin, de espíritu tan pamplonica, y que nació con grandes bríos para restaurar antiguas costumbres, patrocinó la organización del Rey de la Faba con entusiasmo durante su efímera vida, y al desaparecer la cofradía, se hizo cargo de la fiesta definitivamente el «Muthiko Alaiak».

El chico Rey de la Faba por Premín de Iruña


Deseando darle el realce que se merece, pensó en realizarla en los distintos palacios que los reyes tenían en su territorio, comenzando por el principal de ellos, como veremos en la próxima entrada si Dios quiere...



[1] Baleztena Abarrategui J. El Rey de la Faba. NAVARRA TEMAS DE CULTURA POPULAR. Pamplona 1979



miércoles, 21 de enero de 2026

El final de "Baltasar Baleztena" en la Cabalgata de Reyes de Pamplona en 1980

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Querido lector, para entender esta entrada es conveniente que leas primero la anterior.

Como decíamos el aitacho, Ignacio Baleztena Ascárate, iniciador de la Cabalgata de Pamplona en 1927, cedió, en la década de los 50 del siglo XX, su corona de Baltasar a sus hijos y la familia continuó muy involucrada en la organización del evento. Tanto es así, que los hermanos Baleztena seguimos encarnando a Baltasar hasta 1980. ¿Qué ocurrió dicho año?

En ese momento estaba muy complicada la cuestión política, debido al intento de anexión de Navarra a Euskadi, con la banda asesina ETA liderando la causa mediante tiros en la nuca, secuestros y terrorismo callejero día sí y día también. 

Diario de Navarra 6 de enero de 1980

El Pensamiento Navarro 6 de enero de 1979 (2)


Estas dos portadas de la prensa del 6 de enero de 1978 y 1979 muestran la situación del momento. Por un lado la ilusión de la cabalgata en la que se ven las fotos de la alegría producida por Gaspar (César Cascante durante muchos años) y por otro la actividad asesina de la banda terrorista de extrema izquierda nacionalista vasca ETA (Euskadi Ta Askatasuna)


En el plano sociocultural, el sector abertzale actuaba parasitando colectivos y enarbolando la ikurriña, bandera oficial de la Comunidad Autónoma Vasca, en todas las organizaciones de eventos en Navarra, tratando de apropiárselos (por desgracia, con bastante éxito).

Tras el éxito de la celebración de las bodas de oro de la Cabalgata en 1979 en la que se consiguió que la política estuviera ausente, en 1980 se delegó la realización del evento a Gasteak (Asociación de Jóvenes del barrio de San Juan)[1], en vez de a la Caja de Ahorros Municipal, que tan exitosamente la venía organizando durante 30 años. Hubo varios cambios organizativos. 

Llegó el día cinco de enero por la tarde y, como todos los años, salió el cortejo de los Reyes Magos a derrochar ilusión y alegría, especialmente a los niños. Yo como encarnaba a Baltasar iba cerrando el acto y no veía lo que sucedía por delante.

Esa tarde, el ambiente en la calle estaba enrarecido y me avisaron de que se estaba organizando un escándalo terrible contra el rey Melchor. Había un grupo abertzale insultándole y amenazándole, rompiendo la ilusión de los niños y la magia de la noche de Reyes. Ordené a mi cortejo, venido del lejano Oriente, que fuera a defender a mi compañero monarca con sus lanzas de cartón. Confieso que a mí no me insultaron, pese a que toda mi familia estaba amenazada por ETA. Como era el último, Baltasar, no pude ver mucho más de momento.

¿Por qué a Melchor precisamente? Resulta que unos días antes se celebraron unas conferencias sobre la situación sociopolítica de la actualidad de Navarra de la época, y José Mari Corella, que en la Cabalgata encarnaba a Melchor, había sido conferenciante, pronunciándose contrario a la anexión de Navarra a Euskadi.

Era costumbre que la Cabalgata hiciera un alto en la sala de exposiciones que tenía la Caja de Ahorros Municipal en la calle García Castañón, donde nos ofrecían un refrigerio. Al entrar en la sala, los danzaris municipales solían hacernos a los Reyes Magos el arco con las makilas.


Los danzaris municipales le hacen el arco de honor con las makilas a "Baltasar Baleztena" en 1966.
Cabalgata de Pamplona 1966.
Archivo Muruzabal. Foto Galle


 Al llegar ese punto, observé con disgusto y pena que estos portaban la ikurriña. En lugar de pasar por debajo del arco, decidí esquivarlos y avancé por el lateral hasta el lugar donde se nos ofreció el habitual tentempié.

Aquella fue la última Cabalgata en la que un sucesor Ignacio Baleztena encarnara al rey Baltasar tras más de medio siglo desde que aquél la iniciara en 1927. Cierto es que ese momento tenía que llegar pero no de una manera tan triste.

Portada de El Pensamiento Navarro del 6 de enero de 1980. En esta se ve la acción conjunta terrorista y sociocultural de la extrema izquierda abertzale vasca. "Bietan jarrai" como dicen ellos. En el plano asesino aterrorizar. En el político actuar con sus partidos, sindicatos y asociaciones "socioculturales" parasitas de todas las organizaciones de eventos en Navarra, tratando de apropiárselos (por desgracia, con bastante éxito).


Ese mismo día 5 de enero de 1980 los hermanos Baleztena Abarrategui nos retiramos de la organización y la participación en la Cabalgata emitiendo esta nota de prensa:[3]

Los hermanos Baleztena se retiran de la cabalgata de Reyes.

Los hijos del fundador de la Cabalgata de Reyes en Pamplona han dejado de colaborar en su realización por la politización que ha sufrido la popular actividad navideña. La nota, hecha pública ayer por los hermanos Baleztena Abarrategui, dice lo siguiente: «Ignacio Baleztena, nuestro padre, con la colaboración de varios amigos fue el fundador de la «Cabalgata de Reyes», organizada para dar la bienvenida en Pamplona, a SS. MM. los Magos de Oriente. Año tras año, más de medio siglo en total, él y ahora sus hijos hemos tomado parte muy activa en ella, exceptuando unos años, después de la guerra, en que organizándola el Frente de Juventudes le daba cierto matiz político.[4] Hoy igual que entonces, el Ayuntamiento de Pamplona o los partidos que lo componen, cometen la misma torpeza, imponiéndose a la organización de la Caja de Ahorros Municipal que desde hace veinticinco años es la que generosamente la costea. Nosotros, sintiéndolo muchísimo, no estando de acuerdo con esta postura nos retiramos, como nuestro padre se retiró con el Frente de Juventudes. Pero, igual que él, volveremos, porque ese turbante, tan lleno de lloros, ilusiones y sonrisas infantiles que no entienden de política, no lo abandonamos»

Esta nota fue publicada en el Diario de Navarra, El Pensamiento Navarro y La Gaceta del Norte.

A este respecto, el artículo de opinión que Elías publicaba en portada de El Pensamiento Navarro el 6 de enero, leído hoy en día parece ser profético:[5]

“…Esa es la noticia. La solapada lucha, constante sin pausas, sin prisas, sin perder tiempo del «peneuvismo», de sus hermanos y sus sobrinos. La escaramuza aparentemente perdida para ellos del 47,2 en la Ley de Referendums, es «pecata minuta». Las guerras no se ganan en una batalla. Ni siquiera tras la firma de una paz. La guerra se gana cada día, con el esfuerzo de cada día, con la lucha de cada día, con la batalla de cada instante. Esto no lo quiere ver la derecha triunfalista…

Esta es la imagen de la que tanto marxistas como separatistas se están apoderando día a día. Los símbolos de nuestros niños, de nuestros Jóvenes. Y nadie ha protestado por ello…

Sólo una familia, cuyo padre fue uno de los fundadores de esa cabalgata de la ilusión, ha dicho que no estaban dispuestos a hacer el juego a los partidos políticos que «politizan» este símbolo universal. El que lo quiera ver que lo vea. El «abertzalismo» no cejará en la colonización de Navarra, de una forma u otra, con unos compañeros de viaje o de otros. Pero están ahí, aquí, socavando cada día a través de la cultura a través de nuestros símbolos, a través de la ilusión de nuestros hijos, ese «yugo» de la esclavitud encerrado en ese famoso artículo 47,2 del Estatuto de Guernica[6]. Así es y así nos contemplan desde el imperialismo vizcaitarra…”

Y así hemos llegado a donde estamos.

En cuanto a la Cabalgata de Reyes Magos decayó en su organización y en su ilusión. Lo cierto es que bajo la posterior batuta de Ricardo Zunzarren desapareció la politización y finalmente, gracias a la Asociación de la Cabalgata de los Reyes Magos de Pamplona fundada en 1996[7] por Fernando Lizaur, digno sucesor de Baltasar durante años, el acto recobró su esplendor conservando su espíritu. Gracias a él y a dicha Asociación que ha sabido mantenerse al margen de cualquier política este acto cuenta de una excelente salud y seguro que es disfrutada con gran ilusión por mi padre Ignacio desde el cielo, donde montará allí un impresionante cortejo junto con sus reales amigos los Magos de Oriente para agasajar a Jesús, la Virgen y San José por todo lo alto. Esa sí que será una buena Cabalgata, y mi padre le dirá a Baltasar: “¿Me dejas que haga de doble tuyo otro año? Intentaré no meterte en líos”, y el bueno del rey negro se prestará a ello por un día, aun sabiendo que el aitacho la iba a liar.

Y en la próxima entrada seguiremos con las cosas y la vida del aitacho si Dios quiere.



[1] Muruzabal Oscoz I, Muruzabal del Solar JM. La Cabalgata Reyes Magos en la Pamplona de 1966. Pregón Siglo XXI 68, junio 2023, pp 85-88

[2] El Pensamiento Navarro. 6 Enero 1979. P1

[3] Hermanos Baleztena Abarrategui. Diario de Navarra 6 enero 1980, p.18

[4] Después de la Guerra Civil, el gobierno franquista le dio la organización de la Cabalgata al Frente de Juventudes, vinculado a la Falange, y ante esa situación Ignacio Baleztena y la familia dejaron de participar por no colaborar con esa organización. Mi padre, pese a sus fuertes convicciones siempre mantuvo la Cabalgata de Pamplona al margen de cualquier tendencia política. El experimento resultó ser un fracaso de manera que volvió a tomar el relevo  la Asociación de la Prensa, retornando entonces Premín de Iruña a encarnar a Baltasar y participar activamente toda la familia con la ilusión de siempre.

[5] El Pensamiento Navarro. 6 enero 1980.

[6] Este artículo del Estatuto de Guernica que se estaba debatiendo en aquellos años es el que hace referencia al procedimiento de anexión de Navarra a Euskadi. Desarrolla lo contemplado en la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución (relacionado con dicha anexión), la única “transitoria” que mantiene aún efectos jurídicos 48 años después, ya que las otras ocho están materialmente agotadas.

[7] Muruzabal Oscoz I, Muruzabal del Solar JM. La Cabalgata Reyes Magos en la Pamplona de 1966. Pregón Siglo XXI 68, junio 2023, pp 85-88

Pd añadida el 27-1-2026: Pd. Gracias al comentario de un hijo de César Cascante (Gaspar) he profundizado sobre la participación de Gasteak en la organización de la cabalgata en los años 80. "En 1979 Jesús Barrenechea entró como vocal en el consejo de administración de la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona y le hicieron responsable de la obra social y de la cabalgata. También era responsable de la asociación juvenil Gasteak del barrio de San Juan, que en la década de 1980 tuvo un papel muy activo en el evento. “Gasteak tenía 500 jóvenes muy dinámicos que hacían teatro, bailes, zancos, gigantillas… con todo eso era muy fácil organizar la cabalgata”, explica Barrenechea." (8) Barrenechea Jesús en Diario de Navarra digital 4-1-2022

domingo, 18 de enero de 2026

Bodas de oro de la Cabalgata de Reyes Magos de Pamplona en 1979, en su 52 aniversario

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Querido lector, no podíamos acabar este mes sin hablar de SSMM los Reyes Magos de Oriente, tan relacionados en Pamplona con el aitacho.

Veíamos cómo mi padre, Ignacio Baleztena Ascárate, iniciador de la Cabalgata de Pamplona en 1927, cedió, en la década de los 50 del siglo XX, su corona de Baltasar a sus hijos y cómo la familia continuó muy involucrada en la organización del evento. Pero esta situación llegaba a su fin como veremos en estas próximas dos entradas.

Nos vamos hasta 1979. En ese momento estaba muy complicada la cuestión política, debido al intento de anexión de Navarra a Euskadi. En este ambiente, en 1978, el Grupo Municipal de Danzas del Ayuntamiento comenzó a desfilar por primera vez con la ikurriña. En 1979 se celebraban las bodas de oro de la Cabalgata con los gigantes, la Pamplonesa y los danzaris. Había que evitar la politización de la cabalgata hacia ningún lado. Previendo lo que pudiera pasar, estuve hablando unos días antes con dos de los organizadores, que eran del partido socialista, y me prometieron que no iba a salir la ikurriña

La verdad es que el cincuentenario (celebrado curiosamente a los 52 años de la primera Cabalgata oficial de Pamplona) resulto un éxito exento de cualquier política ni polémica.

Veamos la crónica del Diario de Navarra:[1]

“Buen tiempo y gentío en las calles

La cabalgata de Reyes, en sus bodas de oro, contó con gigantes y dantzaris

Los gigantes de Pamplona, presentes por primera vez en la cabalgata de Reyes, no restaron la mínima atención de los niños hacia los tres Magos de Oriente. La que hacía las bodas de oro de la cabalgata contó con distintas novedades —ausencia de jaula de monos y salvajes— y con la presencia multitudinaria de padres y niños a lo largo de su recorrido por el centro de la ciudad

…La banda infantil de trompetas y tambores abría marcha. Detrás de ellos los pajes y cortejo de los reyes, seguidos de una carroza con música y dos personajes de «El Lebrel Blanco» que iban animando el recorrido. Los gigantes aparecían detrás con su color de cartón sanferminero… Detrás la carroza con el cartero real y una gran columna de globos, seguida de los danzaris del Ayuntamiento -sin banderas-[2] y unos caballos llevando cargas de «oro».

Los gigantes de Pamplona salieron en la Cabalgata de Reyes de 1979 para celebrar las bodas de oro de este acto. Foto Diario de Navarra 6 enero 1979 (2)


Después de más figuras simbólicas… llegaba Melchor, que Suscitaba inmediatamente los gritos de los pequeños… En cada parada, en cada esquina, bailaban los gigantes y danzaris, y hasta la carroza de Melchor y Gaspar subían o eran elevados los pequeños, deseosos del beso o la caricia del rey mago que por la noche les visitaría en su sueño.

El último, el delirio, Baltasar, el que suscitaba mayor entusiasmo. Había abandonado su carroza tirada por tractor para hacer, con sus negros acompañantes, el recorrido a pie llano[4]. Baltasar, más democrático, perdía en visibilidad lo que ganaba en cercanía y contacto humano con los peques. A su paso se deshacían en algunos tramos las aceras de espectadores y grupos de padres con sus niños invadían la calzada. El rey negro apenas podía saludar a todos…

La ilusión de encarnar a Baltasar y ver las caras de los niños y los padres es inexplicable.
Foto de El Pensamiento Navarro 6 enero 1979 (3)

A las 8.30 se apagaron las luces de la Plaza del Castillo mientras se encendían los focos especiales instalados en los árboles correspondientes a la parada de los taxis, enfrente de la cual se situaban los gigantes. Remolino de gente hacia allá mientras crece el griterío en la esquina de Baleztena porque está entrando Baltasar, al que sigue La Pamplonesa, que cierra la comitiva…”


Tras unas palabras del concejal Frommknecht, una suelta de globos y el baile de gigantes y danzaris al son de La Pamplonesa, las bodas de oro finalizaron con éxito.

Pero todo iba a cambiar al año siguiente en el que los Hermanos Baleztena encarnaríamos a Baltasar por última vez, debido al motivo que veremos en la próxima entrada si Dios quiere.



[1] Diario de Navarra. 6 enero 1979. P 28

[2] Nótese que fue noticia que el Grupo de Danzas del Ayuntamiento saliera sin banderas, es decir sin ikurriña y sin ninguna otra, ni siquiera la de Pamplona.

[3] De nuevo ese año tuve el orgullo de encarnar a Baltasar. Creo que esta es la última foto publicada en la prensa en la que salgo en la cabalgata.