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Querido lector, seguimos como en
la entrada anterior tratando otra de las costumbres iniciadas por el aitacho en
los años 20 del siglo XIX, o más que iniciada sería correcto decir restaurada:
El rey de la Faba
Para ello a través de varias
entradas voy resumiendo el folleto que escribí en 1979[1]
y que puedes leer completo pinchando aquí.
Veíamos en la última entrada como
en 1964 la fiesta del Rey de la Faba se celebró en Olite y durante la ceremonia
mi hermano Joaquín actuaba de heraldo y leía el pregón. Pues bien ese pregón se
conserva en los archivos de mi padre Ignacio Baleztena Ascárate
En él se puede leer:
«Infanzones, hijosdalgos, esforzados caballeros, bellas damas, doncellas
de rostro hechicero, oíd oíd, oid:
Sus Altezas, los Reyes de Navarra Don Carlos y Doña Leonor, nos abren
las puertas de su real mansión y nos invitan a celebrar en ella, una fiesta
secular.
Cinco siglos ha durado la ausencia de nuestros Soberanos, pero su
presencia no se ha borrado ni de nuestro corazón, ni de nuestras mentes su
glorioso recuerdo. Pero si éste ha sido fiel, las piedras de su alcázar,
abandonadas a las inclemencias del tiempo, se desmoronaron. Desmanteladas quedaron
las suntuosas estancias del castillo, asombro de Europa, y sus torres, que
desprecio al aire fueron, a su gran pesadumbre se rindieron.
Mas en medio de tanto abandono y
ruina, en pos quedó una bella tradición, y, esa tradición, hemos venido a
recoger.
El Muthiko Alaiak, fiel servidor de la realeza, obedeciendo al mandato
del buen Rey Carlos, nos congrega aquí para celebrar la fiesta del Rey de la
Faba, por nuestros Reyes instituida.
SI las arcas del Reino no están a nuestra disposición para suntuosamente
disponerlas, el arcano del corazón abre el tesoro de su caridad, Hoy, como ayer,
vemos sentado en el trono a un hijo del pueblo. Rendidle pleitesía. Regaladle
con vuestros donativos, para que con ellos, el día de mañana, este niño hoy
coronado pueda labrarse un porvenir, ser hombre de provecho, modelo de virtudes
y laboriosidad, digno hijo de la merced que hoy le ha sido otorgada. Y mientras
la Corte desfila besándole la mano, ¡trovadores, juglares, tañed, pulsad
laudes, citaras y salterios, y cantad trovas en honor a nuestros reyes; pensad
el valor, la generosidad de los caballeros, la belleza, las virtudes de las damas!
y ¡vosotros, heraldos, coronad las altivas torres del castillo y pregonad a
todos los vientos que en Navarra, si las instituciones pasan, el espíritu
queda! Y si fieros vendavales arrebatan cetros y coronas, aquí sabemos recoger
el cetro que indica el camino del honor y del deber, y levantar en alto la
corona, para ceñirla en las sienes de la Tradición, que como el águila real,
renace de sus propias cenizas y remonta el vuelo por las más elevadas regiones!”
Y tras leer el pregón gritó un ¡Viva Navarra! Que fue respondido con gran entusiasmo
En 1965 el heraldo pregonero fue otro hermano mío, Carlos
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| Heraldo / pregonero en el Rey de la Faba de Estella dos años después (1966) |
Cabe recordar que Carlos lll el
Noble no fue quien instituyó la fiesta que nos ocupa, pues data de los tiempos
más antiguos, aunque en él la enfocamos especialmente por ser el rey que con
más esplendor realzó el castillo de Olite, y pudo, gracias a la paz que
disfrutaba el reino, organizar magníficas la fiestas, cacerías, torneos,
corridas de toros, etc. Por esta anacronía como curiosidad se ve cómo el
aitacho, autor del pregón, lo acompañó no con el sello de Carlos III sino con
el de los Teobaldos, aunque por escenografía el texto se refiriera al rey
Noble.
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| "Replica" del sello de los Teobaldos realizada por Ignacio Baleztena hecha con cartón piedra |
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| Rey de armas en ediciones posteriores |
Y seguiremos viendo la historia de ese “invento” del aitacho
en la próxima entrada si Dios quiere
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