Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

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jueves, 17 de julio de 2025

El origen del "uno de enero" por Ignacio Baleztena en 1916

 

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                Querido lector, veíamos en la anterior entrada como el aitacho comenzaba a relatar cómo él fue el autor del uno de enero y cuándo lo hizo, pero se quedó a medias de desentrañar el misterio. La intensidad de las fiestas de San Fermín nos ha impedido continuar la historia, así que ya medio repuestos de las mismas os recomendamos que leáis primero esa entrada anterior pinchando aquí y a continuéis con la siguiente iruñería:

 


¿QUIÉN COPIÓ A QUIÉN?[1]

 

                EL día 1 de enero de 1916, a las 11 de la mañana, entraron en karrlkadantza, en la Sala de Sesiones de nuestra Municipalidad, el Excmo. Sr. Gobernador Marqués de Palmerola, el nuevo alcalde Sr. Negrillos, y los neófitos concejales; dispuestos todos a labrar la felicidad y el progreso de la antigua Iruña vascónica, romana Pompeyópolis y M.N. ML. Y M.H. Ciudad de Pamplona de los tiempos actuales. Aquella entrada solemne trajo a mi enfermiza mente el recuerdo de la Danza Macabra del medioevo, aunque la simpática figura del Marqués de Palmerola, conductor de La ringla edilicia, en nada se asemejaba a la pálida Parca. El gobernador dio la alternativa al Sr. Negrillos con frases elocuentes y afectivas, y don Manuel, vara en mano, dio las gracias y soltó un bonito y sentido peroreo en el que entre otras cosas dijo que estaba dispuesto a no cejar hasta ver por tierra el pétreo cinturón que oprimía a Pamplona, impidiéndole respirar y expansionarse para convertirse en populosa urbe. Añadió que sería alcalde para todos los pamploneses y que aquella vara (y la levantó en alto) mediría, ampararía y haría justicia por igual a todos los pamploneses sin miras políticas

Le aplaudirnos calurosamente en el salón; y fuera de él, le dimos amigables enhorabuenas, zartakos y bizkarrekos en los omóplatos con la mano izquierda, mientras que estrechábamos efusivamente su derecha con la nuestra correspondiente... y se acabó la función.

Así inauguró su labor edilicia el nuevo Ayuntamiento. jQue largas, qué aburridas, que ininteresantes eran la mayoría de aquellas sesiones!

Eran públicas, y acudían a ellas, en plan fiscalizador, unos cuantos desarrapados, pero sólo en invierno; cuando la estufa les ofrecía el gratuito bienestar de sus calorías. Los había que llevaban castañas para asarlas en la rusiente chapa. Lo que pudiera tratarse en verano, no interesaba ya a aquellos conscientes ciudadanos.

Cuando se ventilaba algún asunto de carácter populachero, no faltaban ediles, que para arrancar aplausos a los amaateurs del chubesqui, y leer al día siguiente en la prensa sus peroratas, largaban ampulosos discursos dignos del más amplio escenario y selecto público

Si había o no que adoquinar una calle o cubrirla de asfalto; si en tal o cual paseo sería mejor plantar acacias que castaños de las Indias; si deberían o no llevar bozal los perros; si. . . ¡En fin! Que las sesiones se hacían interminables.

¡Y no digamos nada cuando se trataba de algún nombramiento! Entonces la política salía a relucir, y vientos de fronda soplaban enardeciendo los ánimos edilicios. Los conscientes de la estufa, se permitían a veces intervenir con aplausos o dicterios hasta que el presidente desalojaba la tribuna pública mandando a sus ocupantes a tomar el aire fresco de la calle. Este era el peor castigo. Se oían entonces protestas de —Esto es peor que la inquisición, ¡viva la libertad!...

En una de estas pesadísimas sesiones, en la que se ventilaba la cuestión batallona de las sociedades de baile, se me fue la imaginaclón hacia las próximas fiestas de San Fermín y empecé a pensar en el paseíllo concejil de la calle Mayor del día 6 de julio. —Qué tal le sentará el frac y el tubo a Erayalar. Cómo saludará a chisterazo limpio Perico Izquierdo. Que andares gastará Oteiza. Menudos guantes llevará Giménez; lo mejor de su tienda...

Y dando vueltas a tan transcendental problema, mi musa juguetona y un si no es chabacana, me fue soplando unas coplejas dedicadas a cada uno de mis compañeros.

Pondré como ejemplo la mía; y por ella podrán deducir cómo se rían las demás.

Marchará Ignacio

grave y despacio

haciendo esfuerzos

para ir formal;

muy contristado

pues le han jibado

con el sufragio

universal.

Yo, como buen vasco, soy incapaz de improvisar la más triste aleluya sin acomodarla a alguna cancioncilla o aire popular. Así es que, instintivamente mientras «mi acerada péñola emborronaba níveas cuartillas», iba tarareando Una biribilketa popularísima y cantadísima desde la costas vizcaínas hasta nuestras montañas navarras. ¡Cuántas veces se la oí cantar a mi buena bisabuela Francisca Apezteguía, natural de Aranaz, cuando me zarandeaba como un curriño[2], y yo a su compás agitaba mis bracicos dando alegres gritos y carcajadicas.

Esta música y canción, conocidísima, repito, en toda la tierra vascongada, la he oído cantar a gentes de Guipúzcoa, Vizcaya y de Navarra, desde Ergoyena basta más allá del Baztán y todos aseguran haberla oído cantar a sus padres y abuelos. Su letra, no hay dos que la canten de la misma manera, aunque todos coinciden con pequeñas variaciones en lo principal, viene a ser:

Artola toki

Artola toki.

(Algunos dicen Artola teuko).

Artola toki _ famia

Berea dubela, berea dubela.

(También se canta berekin dagola)

Bizkaiatako gendea

(o también —mundu guztlko gendea).

¿Habrá uno siquiera en nuestras montañas que la desconozca?

—He preguntado a muchos viejos euskaldunas, y todos, repito, al oír los primeros compases le han continuado, asegurando haberla oído cantar desde muy niños.

¿Es original de nuestra tierra, o venida a ella de tierras norteñas’, escandinavas, como otras traídas por los pescadores y marinos vascos, y aclimatados luego en el país? No lo sé. Doctores tiene el arte de la batuta que os sabrán responder.

¿Recuerdan ustedes, amables lectores, cómo en el festival folklórico internacional, celebrado hace unos años, al Interpretar el grupo suizo aires de su país al son de unos monumentales piporros, todo el público les coreó pues la melodía interpretada era exactamente igual al “Agur Jaunak”.

¿Esa música la trajeron de allá los muchísimos suizos que venían a servir a España, o la aprendían aquí y luego se la llevaron a su tierra? ¿Ocurrirá algo parecido con la biribilketa del Artola toki? Vaya usted a saber.

El hecho es que en estas tierras de tiempo inmemorial se ha cantado con letra vasca y jaleado con balanzikus completamente menditarras.

Sigamos con la historia de mis coplejas.

Aquella noche leí y canté mi elucubración en la peña del Kutz[3]. Fue celebrada, coreada y alborotada con protestas de las gentes no bullangueras que jugaban al dominó. Todas las noches se repetía la función y poco a poco fue corriendo por Pamplona, y cuando llegó a San Fermín la sabía y cantaba todo el mundo.

Pomporrompompompon

vámonos todos sin dilación

pomporrompompompon,

a ver pasar la Corporación.

------------

Lo concejales

con los timbales

y los ministros del clarín.

Van postineros

y sandungueros

el día seis a San Fermín.

Y seguían las coplas descriptivas del andar y contonearse de todos y cada uno de los ediles.

Los concejales cesaron en sus cargos y olvidados por el público, así como sus coplas. Pero la música quedó con una letra que continúa y no pasa de moda: es decir, con la de «uno de enero, dos de febrero, etc.” De modo que, a los virtuosos del folklore, les podemos decir, que, aquí en Pamplona el popularísimo aire vasco del Artolatoki fue el progenitor del «uno de enero, dos de febrero...». que se popularizó y tomó carta de naturaleza durante los Sanfermines del 1936 (error de imprenta, se refiere a 1916[4],), y que fue concebido durante una interminable sesión municipal, en la que los ediles de derecha e izquierda, jaleados por el público de la estufa, debatían calurosamente, sobre si el impuesto a las sociedades de baile había de ser restrictivo, prohibitivo, o nulo.

P.D. He recibido cartas de M.M.S. de Tudela, y de M.G. de Leiza, M. de Ergoyena y de C.A.G. de Mondragón interesándose por el problema folklórico en cuestión. Agradezco a todos y procuraré en otra ocasión, satisfacer su curiosidad.

OKABIO[5]

Y esta ni más ni menos es la historia del origen de la canción más universalmente conocida de los sanfermines, el “uno de enero” en 1916. Su autor fue el aitacho, Ignacio Baleztena Ascárate, que sobre la música de una biribilketa, durante una interminable sesión municipal siendo él concejal, escribió unas coplas descriptivas del andar y contonearse de todos y cada uno de los ediles durante la Marcha a Vísperas de San Fermín, uno de sus actos festivos más queridos y que pocos años antes lo había popularizado como otro de sus inventos: el riau riau.

Los concejales cesaron en sus cargos y olvidados por el público, así como sus coplas, quedando solo el estribillo con esa letra que continúa y no pasa de moda: es decir, con la de «uno de enero, dos de febrero, etc.”

Y con esto además queda en el aire otra duda que nos suelen preguntar ¿Qué fue antes, el uno de enero o la canción de Olentzero?. ¿Quién copio a quién?. Sería raro que Ignacio, experto folklorista, no conociera la letra del Olentzero en 1916 cuándo él escribió la letra del "uno de enero" con la música del aire vasco del "Artolatoki". Todo esto confirma que posiblemente la canción del Olentzero es posterior. En cualquier caso  como contestaría el aitacho "no lo sé. Doctores tiene el arte de la batuta que os sabrán responder."

Todo esto encaja también con lo escrito por Pachi Mendiburu (pinchar aquí) en cuanto a que la música "es la "N° 73 La farandole de Joyeuse, que Vincente D’Indy transcribe en su colección Chants du Vivarais", es decir, una canción popular que el aitacho conoció desde niño con la letra "Artola toki..." y que popularizó e hizo universal con la letra del "uno de enero". 

En resumen, como ya sabíamos Ignacio Baleztena con su ingenio desbordante ponía letra a músicas populares de la montaña, siendo así autor de algunas de las canciones sanfermineras más cantadas y conocidas. 

¿Te quedas con la duda de cómo era la letra completa del “uno de enero” del 1916?. Pues puedes leerla pinchando éste enlace que nos devuelve a 1916.



[1] Diario de Navarra 14 octubre 1962 p 3

[2] Marioneta

[3] Peña de los mutilzarras de Kutz. El Kutz era un café donde en aquella época solía juntarse Ignacio Baleztena Ascárate para sus tertulias y sobremesas.

[4] Errata de imprenta, como se desprende por el texto de las dos iruñerías se refiere a 1916

[5] Pseudónimo de Ignacio Baleztena Ascárate (Tiburcio de Okabio)

sábado, 5 de julio de 2014

El Riau Riau de hace 100 años



 Querido lector, como bien sabrás el iniciador de esa costumbre que tantos quebraderos de cabeza trae ultimamente a nuestros munícipes y a los pamplonicas fue el aitacho. Etenderás que hablo del Riau Riau.

A cualquiera que actualmente se le diga no podrá creer que hace 100 años el chupinazo ni existía (al menos como lo conocemos ahora). El día 6 de Julio empleados de Oroquieta con el alguacil de turno tiraban unos “cuetes” en la Plaza del Castillo para anunciar que era “el víspera” de San Fermín, sin más relumbre ni aspavientos, acompañados por chistularis y gaiteros y el volteo de campanas de todas las iglesias de la ciudad. Esto era solo un preludio porque cuando realmente comenzaban nuestras queridas mezetas era con las vísperas al Santo. La tarde del 6 de Julio el Ayuntamiento en corporación acudía a dichas vísperas y entonces era cuando empezaba toda la celebración.

Mi Padre Ignacio Baleztena se reunía en el Café Iruña de la Plaza del Castillo con sus amigos, una peña de “mutilzarras”, como ellos mismos se llamaban, con los que cantaban canciones para desesperación de los jugadores del seis doble, también llamado dominó. (Desde 1912 pasaron a reunirse en el recién estrenado “Café Kutz” conociéndose como “los mutilzarras del Kutz”). Entre estos amigos había carlistas y no carlistas, de todo. Con todos ellos acudió con gran alegría a ver la Marcha a Vísperas del Ayuntamiento, posiblemente según mis cálculos el 6 de Julio de 1911 año arriba año abajo, tras la comida. Este era uno de sus actos preferidos de nuestras mezetas. Mucho público se concentró, como era costumbre, con sus mejores galas para tan esperado evento. La banda que interpretaba la música era la del Regimiento de la Constitución.

Pues bien, al finalizar la primera estrofa del Vals de Astráin, Ignacio Baleztena, en tono festivo no tuvo mejor ocurrencia que gritar ¡Riau Riau!; lejos de hacerlo con ánimo de ofender quiso rematar tan bella pieza de forma espontánea y alegre con este grito con el que se finalizaban las canciones festivas en la montaña de Navarra. A algunos, les hizo gracia la intervención. Otros, la vieron como una gamberrada, pero para sorpresa del público en general y del propio Baleztena, las siguientes estrofas fueron coreadas también con el grito ¡Riau Riau! por sus amigos de la peña de los mutilzarras, y cada vez por más gente, con indignación de los hombres serios y sesudos que lo veían como un despropósito y una falta de respeto.

Así continuó creciendo el espontáneo y popular acto hasta que salto a la fama (es decir a la prensa) en 1914, hace ahora 100 añicos. Así dice la crónica del Diario de Navarra hace un siglo:

Las vísperas:



A las cuatro y cuarto la Plaza Consistorial ofrecía el singular y sugestivo aspecto propio de tal día, único y exclusivo de tal solemnidad”

Continúa narrando como encabezaban la marcha los gigantes para seguir diciendo:

“Organizada la comitiva municipal se dirigió a San Lorenzo para asistir la Corporación local a las vísperas.



Cerraba la marcha la banda del regimiento de América que tocó el clásico vals, coreado por muchísimos jóvenes que daban acompañamiento y escolta al Ayuntamiento”
 
Diario de Navarra del 7 de Julio de 1914, donde aparece la primera crónica escrita del Riau Riau iniciado por Ignacio Baleztena
Nada dice la crónica de incidentes, ni de que se obstaculizara la marcha ni de nada por el estilo. Lo que se ve es que hace 100 años la mocina de Pamplona había acogido ya de forma normal la costumbre de a las 4 el seis de Julio ir escoltando (no obstaculizando) a la Corporación, con ánimo festivo, bailando el Vals de Astráin y  coreando ¡Riau Riau!.

100 años después lamentablemente no podremos ver a la Corporación acudir a Vísperas, que es la esencia del acto, pero al menos a las 6 de la tarde podremos quitarnos la chirrinta de bailar el Riau Riau, gracias a la Peña Mutilzarra que lo convoca y con la presencia de la Pamplonesa le da todo su esplendor, mientras vamos hacia las Vísperas de San Fermín. Y precisamente el promotor de este Riau Riau desde 1997 fue mi hijo Joaquín, nieto de Ignacio Baleztena, su iniciador

Felices fiestas de San Fermín, feliz chupinazo y que disfrutéis hoy de lo que queda del Riau Riau como hace 100 años. Hasta la próxima entrada si Dios quiere en la que hablaremos... del encierro por ejemplo. 

En peno Riau Riau de los años setenta bailando con mi hijo Joaquín arrekankallu
Riau Riau de la Peña Mutilzarra, que fue una iniciativa precisamente de mi hijo Joaquín Baleztena Gurrea, nieto del iniciador del acto Ignacio Baleztena

sábado, 6 de julio de 2013

Ignacio Baleztena y los orígenes del Riau Riau


Querido lector, hoy 6 de Julio. Todo dicho. El aitacho disfrutará junto con San Fermín de lo que queda de un acto queda de los que más le gustaba. Y como se oyen tantas teorías quiero aclarar y resumir la historia de los orígenes del Riau Riau iniciado por mi padre. Nada de enfrentamientos ni reivindicaciones en su origen. Fiesta popular en esencia pura. Y si no leed:

Riau riau de los años 70. Mi hijo Joaquín, futuro fundador de la Peña Mutilzarra, biznieto de Ignacio Baleztena, a hombros en el Riau Riau.
 Es muy difícil conocer cuándo comienza realmente una tradición que es popular y espontánea, precisamente por esto. Quién iba a saber que iba a tener importancia esta ocurrencia de mi padre Ignacio Baleztena Ascárate. No obstante, a raíz de estar escribiendo este blog sobre su vida y obra, me he tomado un poco de tiempo en averiguar cuándo fue, realmente, el primer ¡Riau-riau!, mirando antiquísimos y escondidos documentos y palimpsestos en oscuros archivos y…. nada en concreto. El único dato que tenía era lo que decía mi propio padre: que ocurrió el suceso en torno a la “hazaña” con Malumbres en el encierro. Y precisamente, investigando para el mencionado blog “Premín de Iruña” di con una reseña del Diario de Navarra de 12 de julio de 1962 en la que les entrevistaban a Malumbres y a Baleztena sobre este tema, y así, descubrí que cuando entraron en la plaza vestidos de ingleses fue en  1912. Con este dato podemos afirmar, si las matemáticas no fallan, que el primer ¡Riau-riau! fue entorno a 1911 año arriba año abajo. En ese año, las crónicas ya hablaban del “tradicional vals, peculiar y exclusivo en el acto”; aunque este vals ya llevaba interpretándose, desde hacía algunos sanfermines, en la Marcha a Vísperas. La marcha del Ayuntamiento en Corporación a las Vísperas de San Fermín es muy anterior al ¡Riau-riau! Lo que inicia “Premín de Iruña” es la costumbre de gritar ¡Riau-riau! y corear la música bailando lo que desembocará en el alegre acompañamiento de la mocina a sus ediles.

El primer Riau Riau en torno a 1911

Así que, Ignacio Baleztena fue el iniciador de la costumbre que tantos quebraderos de cabeza ha dado al Ayuntamiento de entonar Riau Riau y bailar acompañando los mozos a la Corporación, que con maceros y timbales, banda de música, gigantes y cabezudos marchaban el día 6 de julio por la tarde al rezo de las Vísperas de San Fermín en la Parroquia de San Lorenzo.

Frecuentemente se ha dicho que como la corporación era liberal un grupo de carlistas intentaba molestarles al acudir a vísperas, pero él siempre nos contó que realmente todo fue mucho más sencillo, ya que ni la corporación era sólo liberal, ni todos los amigos de mi padre eran carlistas.

Ignacio Baleztena se reunía en el Café Iruña de la Plaza del Castillo con sus amigos, una peña de mutilzarras, como ellos mismos se llamaban, con los que cantaban canciones para desesperación de los jugadores del seis doble, también llamado dominó. (Desde 1912 pasaron a reunirse en el recién estrenado “Café Kutz” conociéndose como “los mutilzarras del Kutz”). Con estos mismos amigos, que como he dicho, ni siquiera eran todos carlistas, acudió con gran alegría a ver la Marcha a Vísperas del Ayuntamiento, el 6 de Julio de un año entre 1911 y 1914 tras la comida. Este era uno de sus actos preferidos de nuestras mezetas. Mucho público se concentró, como era costumbre, con sus mejores galas para tan esperado evento. 
Pues bien, al finalizar la primera estrofa del Vals de Astráin, Ignacio Baleztena, en signo de aprobación y como grito festivo finalizó la misma gritando “Riau Riau”; lejos de hacerlo con ánimo de ofender quiso rematar tan bella pieza de forma espontánea y alegre con este grito con el que se finalizaban las canciones festivas en la montaña de Navarra. A algunos, les hizo gracia la intervención; otros, la vieron como una gamberrada, pero para sorpresa del público en general y del propio Baleztena, las siguientes estrofas fueron coreadas también con el grito “Riau Riau” por sus amigos de la peña de los mutilzarras, y cada vez por más gente, con indignación de los hombres serios y sesudos que lo veían como un despropósito y una falta de respeto.

Finalmente, esta exaltación festiva y alegre, no fue bien vista por el Ayuntamiento, hasta el punto, de que mi abuelo (Joaquín Baleztena, padre de Ignacio) fue llamado por el alcalde para que reprendiera la actitud “irrespetuosa” de su vástago.

Y así, sin más, comenzó el “Riau Riau”, un día 6 de Julio hacia las 16:00, en torno a 1911, y el acto se fue desarrollando, hasta que, según una crónica del Diario de Navarra del 7 de Julio de 1914, ya para ese año: “Cerraba la marcha la banda del regimiento de América que tocó el clásico vals, coreado por muchísimos jóvenes que daban acompañamiento y escolta al Ayuntamiento”

Coplas al Riau Riau

De este modo, como no podía ser menos, siguiendo su costumbre, Ignacio Baleztena le dedicó unas coplas a “su invento” que fueron la primera letra del “Riau riau”, es decir del vals de Astráin. Y precisamente, los arreglos musicales se los hizo el maestro Silvano Cervantes, íntimo amigo suyo y que durante muchos dirigió posteriormente la banda de música "La Pamplonesa" participando precisamente en la Marcha a Vísperas, el "riau riau" al mando de dicha agrupación. Esta letra, que se canta con la música de “A las cuatro el 6 de Julio…” decía:

COPLAS DEL RIAU-RIAU
Qué majos y qué elegantes
marchan nuestros concejales
precedidos de gigantes
gaitas, chistus y timbales.
Os recomiendo de veras
que tengáis mucho cuidau
de que no os multe Lasheras
por gritar fuerte Riau-riau.
Esos tubos relucientes
y esos fraques tan planchaus
al verlos dicen las gentes
¡Rediez lo que habrán costau!
Ni en París ni en los Madriles
ni en San Luis de Potosí
se encuentran unos ediles
más majos que los de aquí.

Como aclaración, debo apuntar que Lasheras era el jefe de la Policía Municipal por aquel entonces. Curiosamente, leyendo la letra se ve qué lejos estaba Ignacio Baleztena de enfrentamientos con la Corporación del Ayuntamiento, siendo en cambio un canto (nunca mejor dicho) a la alegría, el buen humor y el ingenio.

Como se intuye por la canción, este acto posteriormente tuvo numerosas prohibiciones, multas y, como es habitual en esta ciudad, enseguida se formaron dos bandos: pro riaurristas y anti riaurristas. Todos estos pormenores se pueden seguir en unos manuscritos que Ignacio Baleztena dejó en una carpeta llamada “Sobre el ¡Riau-riau!” y que están publicados en este blog. (pinchar aquí)

No obstante, pese a todas las prohibiciones y multas, cada vez era mayor la cantidad de mozos que acompañaban a la Corporación a Vísperas cantando y bailando, así que al final, como era de esperar en una fiesta de carácter popular como los sanfermines, acabó imponiéndose el sentido común, es decir, la alegría de los mozos a la seriedad del protocolo, y el mismo alcalde Joaquín Iñarra en 1923 lo hizo “extraoficialmente oficial” gritando a la salida del Ayuntamiento: ¡“Riau-Riau”!

Y ésta ha sido la historia de los orígenes del ¡Riau – riau!. Así comienzan las tradiciones como expresión del modo de ser de un pueblo, así se asientan y así se transmiten de generación en generación hasta que cambian o desaparecen cuando pierden su sentido, es decir el espíritu con que estaban hechas. Hay Vísperas, el Ayuntamiento va a las Vísperas y multitud de Irunshemes quieren disfrutar de este acto, parece que tiene sentido mantenerlo. Esperemos que el residuo de Riau Riau que se mantiene gracias a la Peña Mutilzarra, fundada precisamente por Joaquín Baleztena Gurrea, nieto de Ignacio, (mi hijo todo sea dicho de paso, amor de padre) sirva de fermento para que vuelva a celebrarse en condiciones.

Que paséis muy felices fiestas. Para saber todo lo que queráis sobre el Riau Riau pinchad aquí. Hasta mañana en la procesión si Dios quiere.

¡Viva San Fermín!. Bizi Don Premin!

miércoles, 6 de julio de 2011

En el centenario del Riau Riau

Querido lector, como ya he escrito en entradas anteriores tal día como hoy se celebra el centenario del comienzo del Riau Riau que comenzó el aitacho. En honor a él y a este acto tan sanferminero introduzco esta entrada precisamente hoy 6 de Julio. Espero verte esta tarde bailando y gritando Riau Riau cien años después.
Pancarta de la Peña Mutilzarra que recoge como tema el centenario del Riau Riau

Es muy difícil conocer cuándo comienza realmente una tradición que es popular y espontánea, precisamente por esto. Quién iba a saber que iba a tener importancia esta ocurrencia de mi padre Ignacio Baleztena Ascárate. No obstante, a raíz de estar escribiendo este blog, me he tomado un poco de tiempo en averiguar cuándo fue, realmente, el primer ¡Riau-riau!, mirando antiquísimos y escondidos documentos y palimpsestos en oscuros archivos y.... nada en concreto. El único dato que tenía era lo que decía mi propio padre: que ocurrió el suceso justo un año antes de la "hazaña" con Malumbres en el encierro. Y precisamente, investigando para introducir una entrada al respecto di con una reseña del Diario de Navarra de julio de 1962 en la que les entrevistaban a Malumbres y a Baleztena sobre este tema, y así, descubrí que entraron en la plaza vestidos de ingleses en 1912. Con este dato podemos afirmar, si las matemáticas no fallan, que el primer ¡Riau-riau! fue en 1911. En ese año, las crónicas ya hablaban del "tradicional vals, peculiar y exclusivo en el acto"; aunque este vals ya llevaba interpretándose, desde hacía algunos sanfermines, en la Marcha a Vísperas. La marcha del Ayuntamiento en Corporación a las Vísperas de San Fermín es muy anterior al ¡Riau-riau! Lo que inicia "Premín de Iruña" es la costumbre de gritar ¡Riau-riau! y corear la música bailando lo que desembocará en el alegre acompañamiento de la mocina a sus ediles.
El primer Riau Riau en 1911
            Así que, Ignacio Baleztena fue el iniciador de la costumbre que tantos quebraderos de cabeza ha dado al Ayuntamiento de entonar Riau Riau y bailar acompañando los mozos a la Corporación, que con maceros y timbales, banda de música, gigantes y cabezudos marchaban el día 6 de julio por la tarde al rezo de las Vísperas de San Fermín en la Parroquia de San Lorenzo.
Frecuentemente se ha dicho que como la corporación era liberal un grupo de carlistas intentaba molestarles al acudir a vísperas, pero él siempre nos contó que realmente todo fue mucho más sencillo, ya que ni la corporación era sólo liberal, ni todos los amigos de mi padre eran carlistas.
 Ignacio Baleztena se reunía en el Café Kutz de la Plaza del Castillo con sus amigos, una peña de mutilzarras, como ellos mismos se llamaban, con los que cantaban canciones para desesperación de los jugadores del seis doble, también llamado dominó. Con estos mismos amigos, que como he dicho, ni siquiera eran todos carlistas, acudió con gran alegría a ver la Marcha a Vísperas del Ayuntamiento, el 6 de Julio tras la comida. Mucho público se concentró, como era costumbre, con sus mejores galas para tan esperado acto. La banda que interpretaba la música estaba dirigida por el maestro Cervantes, amigo de Ignacio y miembro también de la peña de mutilzarras del Kutz. Es más, era el que ayudaba a mi padre a "componer" sus conocidas canciones como el “Uno de Enero” o “Levántate pamplonica”.

Pues bien, al finalizar la primera estrofa del Vals de Astráin, Ignacio Baleztena, en signo de aprobación hacia lo bien que la había interpretado su amigo Cervantes, finalizó la misma gritando "Riau Riau"; lejos de hacerlo con ánimo de ofender quiso rematar tan bella pieza de forma espontánea y alegre con este grito con el que se finalizaban las canciones festivas en la montaña de Navarra. A algunos, les hizo gracia la intervención, y especialmente al maestro Cervantes que tuvo que reprimir una carcajada; otros, la vieron como una gamberrada, pero para sorpresa del público en general y del propio Baleztena, las siguientes estrofas fueron coreadas también con el grito "Riau Riau" por sus amigos de la peña de los mutilzarras del Kutz, y cada vez por más gente, con indignación de los hombres serios y sesudos que lo veían como un despropósito y una falta de respeto.
Finalmente, esta exaltación festiva y alegre, no fue bien vista por el Ayuntamiento, hasta el punto, de que mi abuelo (Joaquín Baleztena, padre de Ignacio) fue llamado por el alcalde para que reprendiera la actitud "irrespetuosa" de su vástago.
Y así, sin más, comenzó el "Riau Riau", un día 6 de Julio hacia las 16:00, en 1911, y el acto se fue desarrollando, hasta que, según una crónica del Diario de Navarra del 7 de Julio de 1914, ya para ese año: “Cerraba la marcha la banda del regimiento de América que tocó el clásico vals, coreado por muchísimos jóvenes que daban acompañamiento y escolta al Ayuntamiento”
Coplas al Riau Riau
De este modo, como no podía ser menos, siguiendo su costumbre, Ignacio Baleztena  le dedicó unas coplas a “su invento” que fueron la primera letra del "Riau riau", es decir del vals de Astráin. Y precisamente, los arreglos musicales se los hizo el maestro Cervantes. Esta letra, que se canta con la música de "A las cuatro el 6 de Julio..." decía:
COPLAS DEL RIAU-RIAU
Qué majos y qué elegantes
marchan nuestros concejales
precedidos de gigantes
gaitas, chistus y timbales.
Os recomiendo de veras
que tengáis mucho cuidau
de que no os multe Lasheras
por gritar fuerte Riau-riau.

Esos tubos relucientes
y esos fraques tan planchaus
al verlos dicen las gentes
¡Rediez lo que habrán costau!
Ni en París ni en los Madriles
ni en San Luis de Potosí
se encuentran unos ediles
más majos que los de aquí.

Como aclaración, debo apuntar que Lasheras era el jefe de la Policía Municipal por aquel entonces. Curiosamente, leyendo la letra se ve qué lejos estaba Ignacio Baleztena de enfrentamientos con la Corporación del Ayuntamiento, siendo en cambio un canto (nunca mejor dicho) a la alegría, el buen humor y el ingenio.
Como se intuye por la canción, este acto posteriormente tuvo numerosas prohibiciones, multas y, como es habitual en esta ciudad, enseguida se formaron dos bandos: pro riaurristas y anti riaurristas. Todos estos pormenores se pueden seguir en unos manuscritos que Ignacio Baleztena dejó en una carpeta llamada “Sobre el ¡Riau-riau!” y que están publicados en este blog.
No obstante, pese a todas las prohibiciones y multas, cada vez era mayor la cantidad de mozos que acompañaban a la Corporación a Vísperas cantando y bailando, así que al final, como era de esperar en una fiesta de carácter popular como los sanfermines, acabó imponiéndose el sentido común, es decir, la alegría de los mozos a la seriedad del protocolo, y el mismo alcalde Joaquín Iñarra en 1923 lo hizo “extraoficialmente oficial” gritando a la salida del Ayuntamiento: ¡“Riau-Riau”!
Y ésta ha sido la historia de los orígenes del ¡Riau - riau!. Así comienzan las tradiciones como expresión del modo de ser de un pueblo, así se asientan y así se transmiten de generación en generación hasta que cambian o desaparecen cuando pierden su sentido, es decir el espíritu con que estaban hechas.
Para más información sobre el Riau Riau no tienes más que ver las entradas relativas a este acto que hay metidas en este blog o pinchando este enlace. en el que encontrarás esto mismo que he escrito pero ampliado

Pero ya metidos en plena vorágine sanferminera desde mañana si Dios quiere prepárate a vivir unos sanfermines del siglo pasado con un tal Cirilo que por San Fermín pasó aventuras sin fin.

lunes, 14 de febrero de 2011

Los orígenes del ¡Riau - riau!

Querido lector, atendiendo a la petición recibida en mi correo premindeiruna@gmail.com, me dispongo a poner lo hasta ahora publicado sobre los orígenes del ¡Riau - riau! bien ordenadico y organizado en el siguiente listado de entradas. Gracias a ti que me has hecho la propuesta porque, aunque intento seguir un  orden, frecuentemente me pierdo saltando de un sitio a otro. Y es que intentar poner en orden todo lo que hizo el “aitacho” es como intentar poner en fila india a los mozos que participan  en el mencionado acto.

Es muy difícil saber cuándo comienza realmente una tradición que es popular y espontánea, precisamente por esto. Quién iba a saber que iba a tener importancia esta ocurrencia de Baleztena. No obstante, y en atención a tu solícita petición, me he tomado un poco de tiempo en averiguar cuándo fue realmente el primer ¡Riau - riau!, mirando antiquísimos y escondidos documentos y palimpsestos en oscuros archivos y .... nada concreto. Entoces decidí que todo era mucho más fácil, bastaba con saber cuándo decía mi propio padre que ocurrió el suceso, y  exprimiendo mi cacumen me ha venido el recuerdo de que él nos contaba como él y los mutilzarras del Kutz comenzaron a gritar ¡Riau - riau! en torno a la "hazaña" con Malumbres en el encierro. Dado que ésta fue en 1912 podemos afirmar, si las matemáticas no fallan, que el primer ¡Riau-riau! fue aproximadamente entre 1911 y 1914. En 1911 las crónicas ya hablaban del "tradicional vals, peculiar y exclusivo en el acto". Aunque este vals llevaba interpretándose desde hacía algunos años en la Marcha a Vísperas. Lo que es cierto es que en 1914 el "riau riau" ya estaba totalmente establecido ya que el 7 de Julio de ese año el Diario de Navarra hace una crónica en la que reseña:

Crónica sobre el ¡Riau - riau! en el Diario de Navarra (7-7-1914)

"... organizada la comitiva municipal se dirigió a San Lorenzo para astir la corporación local a las vísperas. 

Cerraba la marcha el Regimiento de América que tocó el clásico vals, coreado por muchísimos jóvenes que daban acompañamiento y escolta al Ayuntamiento..."


Es decir para 1914 el ¡Riau - riau! ya estaba bien establecido.


Joaquín Ilundain recoge en el periódico "Arriba España" en 1941 que "El Riau Riau apareció en 1915, y no pudieron con el ni los bastonazos un poco suaves de Reta (Jefe de la Policia Municipal) ni los reniegos, tambien suaves, de don Demetrio Martinez de Azagra". Obviamente Joaquín Ilundáin  lo que señala es que ya en 1915 el ¡Riau - riau! ya era un acto totalmente conocido (pero como ya hemos visto no es correcto que comenzara ese año ya que existen crónicasy documentos que hablan de él anteriormente).

Dicho todo lo anterior y viendo que igual he causado más lío que aclaración ,cotejándo  las crónicas periodísticas previas y sobre todo los documentos guardados por mi padre y lo que nos transmitió oralmente el orden cronológico del origen del ¡Riau - riau! es el siguiente. (Si pinchas en cada frase podrás leer la información concreta ya publicada en este blog).

Título manuscrito por Ignacio Baleztena de una carpeta llena de documentación sobre el ¡Riau - riau!

Descripción de la Marcha a Vísperas en los orígenes del ¡Riau - riau! por Ignacio Baleztena

El ¡Riau - riau! en 1914 (ver reseña del Diario de Navarra en esta misma entrada)

El ¡Riau- riau! en 1915 (Joaquín Ilundáin recuerda que ya estaba establecido, como he escrito en estas líneas)

Ya ves que tus correos dirigidos a premindeiruna@gmail.com y tus comentarios a pie de página sirven para que el blog sea más participativo y me ayudan a ver por dónde van tus intereses, y así, intentar irlos complaciendo dentro de mis posibilidades. Y por lo que veo, los intereses por el tema del ¡Riau - riau! superan todas las expectativas. Quién iba a decírselo al sinfundamento del "aitacho" cuando lo coreó por primera vez.

Por último, si quieres saber más del Riau Riau te recomiendo que te leas, disfrutes y empolles un libro muy completo al respecto que acaba de publicar Jesús Pérez Artuch y que lleva un DVD tipo "documental" incluido. No puede faltar en tu biblioteca sanferminera este libro "Riau Riau la expresión de un pueblo en fiestas". En el mismo el autor recoge, como buen investigador, todas las hipótesis circulantes sobre el origen del Riau Riau, y obviamente también la de primera mano de Ignacio Baleztena que puedes ver si pinchas aquí. Y es que precisamente en este acto Ignacio Baleztena no tenía ninguna intencionalidad política. La versión de la oposición carlista a la corporación fue extendida muy posteriormente por conocidas personas de ideología liberal (sinceramente creo que sin mala intención). Aprovecho por lo tanto para dar la enhorabuena a Jesús por su formidable trabajo.

Ya mañana, si Dios quiere, volveré a meterme en materia de sus andanzas políticas en una época que cada vez se hacía más turbulenta

martes, 25 de enero de 2011

El asentamiento del ¡Riau - riau!

Querido lector, como adelanté en la entrada de ayer, el ¡Riau - riau! cada vez se estaba enredando más y más. Además del alcalde, el pueblo de Pamplona estaba dividido en dos bandos, uno a favor del ¡Riau - riau! y otro en contra del mismo.  Así, todavía en 1920, seguía la polémica como vemos por un artículo publicado ese año en "Tradición Navarra" que el sinfundamento del "aitacho" transcribió y guardó como "trofeo de caza".


Artículo en contra del ¡Riau - riau! publicado en "Tradición Navarra"
y que lejos de enfadar a Ignacio Baleztena lo transcribió y guardó para la posteridad.
 
De las Fiestas.- El riau-riau – Vaya mi modesta opinión

            Soy de los que hace treinta y cuarenta años corrían delante de los toros, merendaban y bailaban en el tendido del sol, y antes de todo esto, acompañaba a Vísperas a nuestro Excmo. Ayuntamiento. Pero no sé si será ilusión mía o defecto de la edad, es el caso que el vals de aquel pamplonica, que se llamó Miguel Astrain, parecía entonces muchísimo mejor que en estos tiempos en que el prurito del mal gusto lo afea con ese ¡riau-riau! que tira por tierra la seriedad que entonces revestía el hecho de acompañar el pueblo a sus representantes municipales, para rendir a nuestro glorioso Patrono las primicias de nuestros festejos.

            Cuando ayer acompañaba a mi pueblo en sus representantes, oí a un forastero la frase siguiente: - “Ya tenemos algo que llevar a Vizcaya, el ¡riau-riau!”

            -¡Pues vaya una joya que va usted a llevar!, le respondí.

            Si por ese botón han de juzgarnos en Vizcaya, lo sentiría, pero por otra parte, le agradecería que se lo llevase, a cambio de que no quedase otro como ése ni para muestra entre nosotros.

            ¡Qué mal gusto tienen los del ¡riau!
                                                                                              D.

(La Tradición Navarra, 7 de julio de 1920)

Hace falta ser "Premín de Iruña" para tomarse la molestia de transcribir este artículo tan "txarro" para que no se perdiera en los cubos de basura. Pero, gracias a esa buena manera no solo de aceptar, sino de tomarse a broma las críticas, conservamos este documento.
Bueno, continuando con el relato de la historia del comienzó del ¡Riau - riau! ¿Qué ocurrió?
Pese a todas las prohibiciones y multas cada vez era mayor la cantidad de mozos que acompañaban a la Corporación a Vísperas cantando y bailando, así que al final, como era de esperar en una fiesta de carácter popular como los Sanfermines, acabó imponiéndose el sentido común, es decir, la alegría de los mozos a la seriedad del protocolo, y el mismo alcalde Joaquín Iñarra en 1923 lo hizo “extraoficialmente oficial” gritando a la salida del Ayuntamiento “Riau-Riau”.

Y esta ha sido la historia de los orígenes del ¡Riau - riau!. Así comienzan las tradiciones como expresión del modo de ser de un pueblo, así se asientan y así se transmiten de generación en generación hasta que cambian o desaparecen cuando pierden su sentido, es decir el espíritu con que estaban hechas.
Finalizo esta serie del ¡Riau - riau! con una foto que tiene muchos significado para mí, y para la posterior historia del acto, ya que así como el iniciador del mismo fue mi padre Ignacio Baleztena con su peña de mutilzarras del Kutz, recuperador del mismo es mi hijo Joaquín a través de la Peña Mutilzarra fundada por él. "Cest la vie", o como dice una canción "que siga la tradición".


Foto de un ¡Riau - riau! de los años 1970 con mi hijo Joaquín,
posterior recuperador del mismo, bailando sobre mis hombros. "De raza le viene al galgo".


Ya sabéis que espero vuestros comentarios a pie de cada página o vuestras sugerencias en premindeiruna@gmail.com

Como ya he adelantado anteriormente mi padre fue concejal del Ayuntamiento de Pamplona en 1918 y con esto comenzó otra fase de su vida complicada en una época cada vez más turbulenta... pero, antes ,en la próxima entrada finalizaré con estos periplos sanfermineros del "aitacho" con una canción que igual has cantado miles de veces pero no conoces la letra entera casi seguro, porque dice...


Pero eso ya será en la próxima entrada si Dios quiere.

lunes, 24 de enero de 2011

El ¡Riau - riau! de 1918 con Ignacio Baleztena en la Corporación

Querido lector, creo que has tenido la suerte de ser una de las primeras personas en conocer cómo Ignacio Baleztena "inventó" el ¡Riau - riau! y la evolución de sus primeros años en las entradas precedentes, con documentos de primera mano. Esta semana me propongo la faena de rematar este tema y cambiar de tercio. Por eso hoy quiero que conozcas cómo fue el primer ¡Riau - riau! que el "aitacho vivió como concejal y su desarrollo posterior... pero dejo paso de nuevo a "Premín de Iruña" para que nos lo cuente de primera mano a través de sus escritos.

En 1918, como ya he adelantado Baleztena fue nombrado concejal del Ayuntamieto de Pamplona teniendo que dejar su incipiente carrera como... pero esto ya lo contaré más adelante. El caso es, que por un documento que él mismo guardó en su carpetica "sobre el ¡Riau - riau!" reproduce el bando que publicó el alcalde de su Corporación, a la sazón familiar del "aitacho":

Bando sobre el ¡Riau - riau!
con comentarios de Ignacio Baleztena
BANDO (1918)

            Don Francisco Javier Arraiza Baleztena, Alcalde presidente del Ayuntamiento de la muy noble, Muy Noble, Muy Leal y Muy Heroica Ciudad de Pamplona:

HAGO SABER:

Que con objeto de consolidar una vez más la reputación de pueblo culto que en justicia corresponde a Pamplona, y para evitar que en las próximas fiestas de San Fermín se produzca actos y manifestaciones impropios de este pueblo que redunden en mengua de su buen nombre:

HE DISPUESTO:

1º. Que al dirigirse la Excma. Corporación a Vísperas a la iglesia de San Lorenzo, y a su regreso a la Casa Consistorial, deberán quedar por completo desembarazadas las calles del recorrido, ocupando el público las aceras; y no se tolerará que se formen grupos que precedan a la Comitiva, se coree la música, se den gritos o se falte de cualquier manera al respeto que el acto merece.
Final de los comentarios de Ignacio Baleztena al bando municipal
 
Estos son los comentarios que escribío "Premín de Iruña" al respecto del bando y que nos hacen ver lo que pensaba del mismo:
Siguen otras disposiciones por el estilo, acogidas favorablemente por la gente sesuda y que provocaron el enfado de los carentes de tal madurez de juicio

            Este bando y disposiciones tomadas con imprudente rigor dieron ocasión a la gran pita con que el pueblo soberano obsequió al alcalde cuando hizo su aparición en el palco presidencial de la Plaza de Toros.

Casi diría yo: sin comentarios. Lo más destacable me parece la esperpéntica situación de Ignacio Baleztena, el iniciador del ¡Riau - riau!, yendo todo serio en una Corporación cuyo alcalde, familiar suyo, había prohibido el acto. Que terribles esfuerzos para mantener sus pies sin bailar el Vals de Astráin, y su garganta sin cantar la letra que él mismo había compuesto, y sin gritar ¡Riau - riau!. Cómo se habrían reído de él sus amigos los mutilzarras del Kutz y posteriormente de qué manera le habrían tomado el pelo. Y qué ocurrentes comentarios habría hecho él al respecto. Conociéndole... Digna escena para una de las geniales "astracanadas" de Muñoz Seca al que tanto admiraba "Premín de Iruña" compartiendo su pasión por el teatro.

El tema del ¡Riau - riau! lejos de arreglarse parece que se estaba poniendo más enredado. ¿Cómo y cuándo terminó todo este embrollo?. Para saberlo tendrás que esperar a mañana si Dios Quiere.