Querido lector, el pasado 23 de julio, mientras estábamos disfrutando de un tranquilo veraneo con la familia en Leiza, a las 7.30 de la mañana sonó el teléfono para darnos una muy triste noticia. Mi hermano Miki (Miguel), el pequeño de los 10 hijos del aitacho acababa de fallecer de manera inesperada en un hospital de Salamanca, donde ha vivido los últimos años de su vida junto con su querida esposa Valva que ha quedado profundamente consternada. El disgusto fue mayúsculo, uno de esos revolcones que te da la vida. Esa mañana nos reunimos mi hermano Caco (Carlos) que estaba también en Leiza con su hija Isabel, para afrontar la noticia. Dado que por motivos de salud no podíamos trasladarnos a la ciudad donde estudió nuestro padre y había fallecido nuestro hermano, decidimos quedarnos en este pueblo de la montaña navarra y ofrecer una Santa Misa en el mismo por su eterno descanso. Ese día pudimos reunirnos los tres hermanos, Caco, Bollo (Luis) y yo y así el trago fue algo más digerible. Fue providencial que nos pudiéramos juntar en Leiza para ese momento. Desde entonces todas las misas de Leiza han sido ofrecidas por el eterno descanso de nuestro Miki, hasta la Misa Mayor de ayer domingo. Precisamente él había dicho que quería ser enterrado en este pueblo en el que tanto disfrutó y que tan buenos recuerdos le traía y allí reposaran si Dios quiere sus cenizas. Se ruegan oraciones por su alma.
Se nos ha ido el más ingenioso, con esa gracia tan pamplonica y ese corazón tan grande. Era imposible discutir con él porque todo lo tomaba a chirigota. Y justo en vísperas de los santibucios, fiestas que tanto disfrutó.
Confiamos en que con la ayuda de la Virgen del Chaparro la mamita y el aitacho le reciban en el Cielo con un abrazo muy grande y así pueda animarlo con su humor.
Valva, mi más sincero pésame de corazón.
Con mi hermano Miki en las fiestas de San Tiburcio de Leiza
Miki Baleztena Abarrategui, el benjamín de la familia
Familia Baleztena Abarrategui. Miki el de más abajo
Miki, descansa en Paz. Mañana si Dios quiere intentaré introducir más fotos
Añadido 30-7-2024
Miki Baleztena en una Semana Santa en Pamplona. El de la derecha con gabardina blanca
Miki Baleztena en lo que fueron los salones de Casa Baleztena con el resto de hermanos. Él es el de la barba
Hermanos Baleztena Abarrategui en la Boda de Tomás Baleztena en el jardín de Leiza. Miki el de la barba
Miki Baleztena y su mujer Valva. Juntos hasta el final
Querido
lector, seguimos con la formación de nuevos hogares de los hijos del aitacho la
consiguiente llegada de otra generación de baleztenas.
Dejamos
la pluma, o mejor dicho las teclas, a Patxi Burillo que en el libro “Cruz
Baleztena” nos cuenta el comienzo de la familia del protagonista del mismo[1]:
“En 1966 Cruz recibe una oferta para
participar en varias películas al año siguiente. Decididos a trasladarse juntos
a Madrid, Mari Cruz y Cruz Mari se casan el 28 de diciembre de ese mismo año,
en la ermita de San Joaquín de Aibar. Una de las anécdotas más conocidas de la
boda cuenta que el fotógrafo, al llegar al pueblo y percatarse de que la
ceremonia sucede en 28 de diciembre, cree haber caído en una broma del Día de
los Inocentes, más aún al tratarse de la boda de Cruz Baleztena, que contaba ya
con 34 años, y era conocido por su soltería. No es hasta percatarse de que en
la boda realmente tiene lugar que el fotógrafo regresa al coche a por su
cámara, quedando varios momentos de la ceremonia sin fotografiar.
Boda de Cruz Mari Baleztena y Mari Cruz Olano en Aibar 1966
Desde entonces, en Mar Cruz, Cruz
Mari encuentra una compañera de viajes, rodajes y vida; una rutina interminable
de apoyo y alegría. Forman una pareja elegante, culta y siempre divertida, capaz de bailar y reír
de manera interminable. Y a partir de ese momento, la biografía de uno resulta
incomprensible sin el otro. Serán un apoyo constante e incondicional; un apoyo
sin cuartel en los momentos de duda. Viajan a los rodajes juntos, entendiendo
cada viaje como una posibilidad y un disfrute; como parte importante de la
vida. Y en estos rodajes, casi siempre coproducciones, Mari Cruz, con su
dominio del francés y conociendo algo de inglés, comienza a colaborar en tareas
de producción. Y con la determinación y la mirada avanzada del mundo que le caracterizan,
termina dando el salto a la televisión, pasando en ocho años y sin haber podido
realizar estudios,a de auxiliar de producción a directora de informativos de Televisión
Española.
En la foto los hermanos y sus mujeres en una Semana Santa años después. De dcha a izda: Abajo Joaquin y esposa, Silvya, Luis y Miguel Arriba Javier y su mujer Mª Jesús, Mari Cruz, Judith y Carlos, Stanis Juanmartiñena y Cruz Mari con un abrigo de piel
Faltan sin embargo muchos años
todavía para llegar a este punto. Tras la ceremonia de boda y tras pasar una
pequeña luna de miel en el Castillo de Olite, Maricruz y Cruz Mari viajan
directos a Madrid. A inicios de 1967 se instalan en un piso de la calle Infanta
María Teresa 12, situado cerca del Paseo de la Castellana, al norte del Madrid
de la época. El trabajo y la vida de Cruz se vuelcan en el cine a partir de ese
momento.”
Cruz Mari instaló en Casa Baleztena su pintoresco "laboratorio" al que llamó Macruz Mecotuf, en honor a su mujer
Y así
llegarán nuevas nietas del aitacho: María en 1967, Lola en 1969 y Reyes en
1970. Después, tras la muerte de mi padre vendrían Ignacio, Carola y Sol a
engrosar las filas de la familia Baleztena Olano.
Hogar Baleztena Olano. Cruz Mari y Mari Cruz con sus hijos. Arriba de izda. a dcha. Lola, María y Reyes Abajo Carola, Ignacio y Sol en brazos de su madre
Y en la
próxima entrada veremos si Dios quiere cómo el aitacho se veía envuelto
en un sucedido en Leiza por la actuación de sus hijos en Madrid, con motivo de
la celebración de los Mártires de la Tradición, gran fiesta carlista instituida
por Carlos VII que se ha conmemorado precisamente este pasado 10 de marzo
[1] Burillo,
Patxi. Cruz Baleztena. Filmoteca Navarra. Pamplona 2022. Pp41-42
Querido lector, veíamos en
anteriores entradas cómo los hijos del aitacho iban abandonando el nido familiar y se celebraba la primera boda de uno de ellos, la mía con Mª Jesús
Gurrea.
Mª Jesús y yo vivíamos en casa de
mis suegros en Carlos III mientras se acondicionaba nuestro definitivo hogar en la C/ Fernández Arenas, que era
posiblemente el primer edificio del ensanche. No puedo asegurarlo pero
es probable que la familia lo adquiriera para que los hijos que se casaran y
vivieran en Pamplona tuvieran su nuevo hogar cerca de la misma. Así ocurrió con
mis padres cuando se casaron en la generación anterior y así se repetía en
esta.
El caso es que sin habernos
trasladado todavía a nuestra definitiva casa en dicha calle, en julio de 1965, nació
en la Clínica de Alcalde la primera nieta de Ignacio Baleztena, Luisa Baleztena
Gurrea, Luiseta o la Visi, como se prefiera. Fue bautizada en la parroquia de
San Nicolás, siendo sus padrinos precisamente el aitacho y la mamita que veían
así con gran alegría de abuelos cómo se abría una nueva generación que pudiera
seguir la Fe y Tradición de sus mayores.
Luisa Baleztena Gurrea de blanco en Casa Baleztena, celebrando el mes de las flores con su amiga Julia Castillo
Y en la próxima entrada si Dios
quiere veremos cómo la familia del aitacho seguía ampliándose.
Querido lector,
el 16 de julio de 1964, festividad de la Virgen del Carmen, el aitacho veía con
gran ilusión cómo se celebraba la primera boda de uno de sus hijos, a saber el
menda.
Ignacio Baleztena da el brazo a su consuegra Julia Hualde en el cortejo de la boda de su hijo Javier subiendo las escaleras de Casa Baleztena
La ceremonia
tuvo lugar en el Oratorio de Casa Baleztena, a los pies de La Dolorosa. A continuación se sirvió la comida en los salones
Ceremonia de la boda en el oratorio de Casa Baleztena. Contrayentes Javier Baleztena y Mª Jesus Gurrea, celebrante D. Jesús Arraiza. Al fondo el padrino de la novia, su padre Francisco Gurrea
Pero mejor que
lo cuente la nota publicada en el Pensamiento Navarro al día siguiente.[1]
“Nuevos HOGARES
BALEZTENA ABARRATEGUI
GURREA HUALDE
Ayer
al mediodía, festividad de Nuestra Señora del Carmen, contrajeron matrimonial enlace
los distinguidos jóvenes don Javier Baleztena Abarrategui y la señorita María
Jesús Gurrea Hualde.
La boda se celebró en la centenaria Capilla oratorio del tradicional de
los Señores Baleztena, de la que hace una temporada se conmemoraron los fiel
años de la autorización especial concedida entonces por el Papa, Pío lX, aquel gran
debelador del liberalismo al que combatió con energía en defensa de la libertad
y de los derechos de la Iglesia.
Con este motivo, en la mansión
de los Señores de Baleztena, se reunieron ayer en un buen número de parientes y
amigos de las familias de los contrayentes.
Apadrinaron a los novios los Príncipes Don Carlos de
Borbón-Parma[2]
y su esposa doña Irene de Orange Nassau, pero no pudiendo asistir, en expresivo
documento delegaron en los padres de Javier, don Ignacio Baleztena y su esposa
doña Carmen Abarrategui.
Ante la distinguida concurrencia
que esperaba, hicieron su aparición los contrayentes. Ella, María Jesús Gurrea
Hualde, alta, esbelta, con su precioso traje blanco y tocada con velo tul
ilusión, daba el brazo a su Padre Don Francisco; y él, Javier Baleztena
Abarrategui, vestido de etiqueta, lo daba asimismo a su madre, doña Carmen.
Noticia de la boda entre Javier Baleztena Abarrategui y Mª Jesús Gurrea Hualde en el Pensamiento Navarro, 17 julio 1964
El marco de la puerta de entrada al oratorio Estaba profusamente
esmaltado de margaritas, la floral tan simpática y querida, propia De una obra tan centenariamente también
vinculado a la Tradición, y que lo dice todo de los ideales y sentimientos
carlistas de Sus ilustres moradores , los señores de Baleztena.
Ante el altar de Nuestra Señora,
todo él adornado con flores blancas , esperaban el sacerdote don Jesús Arraiza Frauca, Primo del novio, que celebró
la misa y después del Evangelio, según las normas actuales, pronunció una
plática Tan breve como sentida y brillante sobre el matrimonio y su grandeza
cristiana y social y bendijo después la boda , uniendo a dos corazones que se aman
por el lazo irrompible del Sacramento matrimonial.
Terminada la ceremonia los recién
casados fueron felicitados por toda la concurrencia , lo mismo que sus padres y
familiares, y tuvimos el gusto de leer los documentos de felicitación de los Príncipes
de Borbón Parma-Orange Nassau y el de su día, la Infanta María Isabel de Borbón
Parma, enfermedad en la Cruzada en el Hospital
Alfonso Carlos, y madrina de bautismo del novio.
A continuación, y como el día lo
requería, fue servida una comida fría, la cual transcurrió dentro de la natural
alegría.
Al nuevo matrimonio felicitamos cordialmente, uniendo nuestra felicitación
a sus distinguidas familias.”
Mesa presidencial del banquete en los salones de Casa Baleztena. De izda a dcha: D. Jesús Arraiza, Javier Baleztena, camarero, Julia Hualde, Francisco Gurrea e Ignacio Baleztena
Tras la luna
de miel Mª Jesús y yo fijamos la residencia en la misma casa donde habían vivido
también el aitacho y la mamita al inicio de su matrimonio, sita en la C/
Fernández Arenas
Así
se abría la puerta a la continuidad de la familia, siendo el primer matrimonio
después del cual vendrían otros de los que hablaremos en próximas entradas si
Dios quiere.
Tras la
crónica oficial el canso de mi hijo Joaquín insiste en que al lector pueden interesarle
chascarrillos contados por mí mismo y me ha grabado una entrevista que va a continuación,
con vergüenza por mi parte porque son cosas intrascendentes y anécdotas personales
y familiares.
Querido lector, en la anterior entrada veíamos cómo los hijos del aitacho y la mamita íbamos creciendo y
haciéndonos hueco en la vida, quedándose el hogar Baleztena Abarrategui cada vez
algo más vacío, y seguimos con este tema, que nos servirá para entender futuras
entradas sobre la biografía del aitacho.
Joaquín tras
acabar Bachillerato decidió ir también a Madrid donde comenzó estudios de
perito agrícola durante un año, pero cambió de idea y se trasladó a
otra ciudad a probar con los estudios de perito avícola, volviendo finalmente a
Pamplona.
Sylvia
(Silvita) vivía a caballo entre Pamplona y Madrid donde pasaba largas
temporadas. Finalmente en Pamplona montaría un taller de modista y una boutique
de moda llamada Lady & Shock que fue víctima de un atentado de la banda
terrorista ETA en 1978 mediante una bomba contra dicho comercio[1].
Mientras tanto
Ignacio (Tatito) dejó el Seminario al ver que no era su vocación, y yo tras
ingresar en Loyola para finalizar mi formación como jesuita, cuando ya iba a ir
de misionero a Venezuela, también vi que no era lo mío. Ninguno de los dos
llegamos a ordenarnos. Ignacio se fue a Bilbao a estudiar marina mercante,
llegando finalmente a ser capitán. Vivió en Pamplona una temporada y definitivamente en Bilbao, aunque durante épocas muy prolongadas estaba embarcado. Yo ingresé en el Estudio General de Navarra
(embrión de la Universidad de Navarra) siendo de la segunda promoción de
Filosofía y Letras. Tras trabajar como profesor de los Escolapios, acabé siguiendo el camino de mi padre como archivero en el Archivo General de Navarra aprobando la oposición a ello.
En esa segunda mitad de los años 50 Luis
(Bollo) le transmitió a la mamita su posible vocación sacerdotal, la cual fue
desechada con un “Imbécil, no me hagas hacer el ridículo más, bastante hemos tenido con tus dos hermanos, así que primero
estudias”, por lo que estuvo en en un internado de frailes en Vitoria con su hermano Miguel hasta
que acabó el PREU (los estudios preuniversitarios). Como ya vimos Miguel fue a cabar los estudios a Madrid y Luis y yo hicimos la mili juntos, yo como alférez de milicias y el como gastador. Al acabar el servicio militar se fue a estudiar
aparejador inicialmente a Madrid yal
finalizar la carrera se asentó en dicha ciudad hasta su jubilación.
De izquierda a derecha: Sentados: Carlos, Ignacio con uniforme de marino mercante y Joaquín De pie: Javier de alférez de milicias, Cruz, Miguel y Luis con uniforme de la mili
Cruz en 1954 mientras estudiaba Comercio finalmente convenció a “los aitachos”, que no
estaban muy por la labor, para realizar estudios artísticos y viajó para ello a
París, donde viviría los siguientes 5 años estudiando bellas artes en Métiers
d´Art. Posteriormente tras una breve época en Pamplona terminó viviendo en Madrid. Fue un reconocido decorador de cine (director artístico),
dando finalmente el salto a la televisión[2].
Foto tomada con motivo de la muerte del tío Joaquín Baleztena Ascárate en 1978 De izquierda a derecha Sentados: Javier archivero en el Archivo General de Navarra, Rosario relaciones públicas de Sniace, Sylvia propietaria de una boutique, Mª Isabel e Ignacio capitán de marina mercante De pie: Carlos arquitecto, Luis aparejador, Miguel empleado en la academia de arquitectura de Carlos, Joaquín y Cruz decorador de cine
Mª Isabel
(Maisabelica) al tener un retraso mental debido a su epilepsia desde la infancia
se quedó al cuidado de mis padres en la casa familiar.
El aitacho, gracias a su “pluriempleo” como archivero en el Archivo General de Navarra que es lo que
laboralmente le apasionaba y su principal fuente de ingresos, también como director del
Museo de Navarra y con lo poco que recibía por sus colaboraciones en su sección
“Iruñerías” del Diario de Navarra, vio cómo iban saliendo sus hijos adelante. Nada hubiera sido posible sin la mamita. Nuestros padres nos transmitieron además de la vida lo fundamental que
querían para nosotros, la Fé católica y los medios para que pudiéramos seguir nuestro futuro por nosotros mismos, bajo la protección de la Virgen del Chaparro con
su lema “cuan buena es la unión de los hermanos”. Ese era el proyecto, una
familia unida por el amor y la Fé aunque por circunstancias de la vida cada uno
fuera viviendo su propio camino. El aitacho también nos impregnó su amor a
Navarra, a los Fueros y a las Españas desde la óptica carlista con lealtad a D
Javier de Borbón Parma.
Ahora llegaba
la hora en que los hijos, con la libertad que siempre nos habían dado mis
padres, tomáramos nuestras propias decisiones en la vida. Aunque me haya centrado en lo laboral para explicar las idas y venidas, el orden de valores transmitidos por mis padres es el que figura en un cartel de la biblioteca: Iglesia, familia y trabajo.
Y en la próxima
entrada si Dios quiere veremos otra anécdota sin desperdicio de la vida del aitacho.
[1] El País.
6 nov 1978. https://elpais.com/diario/1978/11/07/espana/279241231_850215.html#
[2] Burillo
Patxi, Cruz Baleztena. Filmoteca Navarra. Pamplona 2022.
Querido
lector, en los años 50 del S XX otro fenómeno que se produce en la vida del
aitacho es que el “nido se va quedando vacío”. Los hijos se van independizando
y comenzando a hacer su vida. Ignacio (Tatito) dio una gran alegría a mis
padres yéndose a estudiar al Seminario. Para muchas familias navarras era una
gran noticia que surgieran vocaciones sacerdotales en su seno, y en un hogar
tan católico como el de los Baleztena especialmente. También yo fui a estudiar
al internado de los Jesuitas en Javier, seminario menor de la Compañía de Jesús,
siendo una época feliz de mi vida. Por esa época (mediados de los 50) Rosario (Rosarito) se hizo azafata de vuelo de
Aviaco y se fue a trabajar como tal a
Madrid, donde obtuvo además el título oficial de enfermera. Se instaló en un piso en la C/ Jorge Juan junto con otra compañera de trabajo. Tras
3 accidentes aéreos en los que murió al menos una azafata justo en un avión que
tenía que coger ella seguidamente, dio un giro a su vida profesional para
trabajar en relaciones públicas del grupo industrial Sniace. Carlos (Caco),
decidió estudiar Arquitectura, cumpliendo así un antiguo sueño de mi padre que
inicialmente quería haber sido arquitecto. Como en Navarra no había Escuela de
Arquitectura se fue también a vivir a Madrid, de momento provisionalmente al
piso de la Calle Jorge Juan. Tras de él se fue el más pequeño, Miguel (Miki), a
la edad de 14 o 15 años a finalizar sus estudios de bachillerato también en la
capital. Posteriormente Carlos acabaría montando un brillante estudio de
arquitectura en Madrid y una de las academias de esta disciplina más
prestigiosas de la capital, donde también trabajó como empleado Miguel. Ante
esa situación se presentó a mis padres la ocasión de alquilar otro piso más
acorde y a buen precio en la C/ Orfila 7 de Madrid, donde pudieran vivir juntos
los hijos que poco a poco iban yendo a vivir a la Villa y Corte. Se trataba de
un apartamento antiguo, de techos altos, perteneciente a la Embajada Inglesa.
Familia Baleztena Abarrategui: de izda a dcha y de arriba a abajo: Cruz Mª con una paloma en la mano, Mª Isabel, Joaquín, Ignacio Sylvia, el aitacho (Ignacio) mirando a la paloma y la mamita (Carmen) en el centro, Rosario Carlos, Luis, Miguel y Javier
Te preguntarás por qué sale una paloma en la foto. Era una mascota que tenía mi hermano Cruz y que andaba revoloteando por la casa. En la foto familiar no podía faltar, y se ve cómo el aitacho la mira sonriendo.
Y en la
próxima entrada veremos qué iba ocurriendo con el resto de hijos de Ignacio
Baleztena y Carmen Abarrategui, y más cosas acerca de la vida del aitacho si
Dios quiere.
[1] Burillo
Patxi, Cruz Baleztena. Filmoteca Navarra. Pamplona 2022.
Querido lector, no queríamos que pasara este día sin desearte una feliz y santa Navidad.
El aitacho seguro que estará celebrándolo en el Cielo con la Sagrada Familia y con los miembros de la suya propia que ya están con él en la Gloria. Le habrá cantado al Niño: yo soy Ignacio que vengo a cantar, al niño que llora a hacerle callar... La mamita pendiente de todo hablando con la Virgen con toda naturalidad, como siempre. El tío Joaquín le silbará al niño. La tía Josefina le recitara su preciosa poesía de La Nochebuena del Requeté, la tía Lola les contará bonitas historias navideñas de su libro "La Casa" y sus hijos Silvita, Joaquincho, Rosarito, Cruz, Maisabelica y Tatito (Ignacio), junto con el tío Pello haciendo de angelico y resto de hermanas, padres y familiares bailaran el "Vamos pastores vamos". Y le darán la enhorabuena a la Virgen del Chaparro, rogándole que guarde a la familia unida en la Fe y el amor, cumpliendo su lema de "cuan buena es la unión de los hermanos".
Porque de todo lo que nos transmitieron el aitacho y la mamita lo más importante sin duda es la Fe, y lo que seguro que más les gustaría es vernos juntos y unidos aquí y recibirnos con un fuerte abrazo en el Cielo. Ni el amor a Navarra, a España, a lo vasco, a Pamplona, a Leiza, a los sanfermines, al carlismo, a los Fueros... estaban por encima de lo más importante, que hoy celebramos: el nacimiento del Niño Dios del seno de la Virgen del Chaparro, que es la misma que la de Ujué, Santa María la Real, la del Camino y todas las advocaciones que tanto amaba.
Quiero tener en esta fecha un recuerdo especial a mi mujer Mª Jesús que estará cuidando de mi y mis hijos y nietos desde el Cielo.
Porque las personas pasan, pero su legado se transmite de generación en generación, y nuestro deber como tradicionalistas es mejorarlo y nunca empeorarlo y no privar de éste a los que vienen detrás. El lema de la familia: Iglesia, Familia y Trabajo deben continuar. Fe, unión y amor, y honradez en el trabajo y todas las actividades de la vida. Al igual que otra cosa que vivía y transmitía el aitacho: el honor, el cumplimiento de la palabra dada y la lealtad, que tanto se ha perdido. Además por supuesto de todo lo que he mencionado antes de sus amores. Quizá todo esto no esté de moda, pero en nuestra mano está seguir su estela aun contracorriente o romper la cadena de la Tradición, porque realmente el aitacho y la familia nunca se ha conformado con seguir la corriente.
Y para ver esto tan serio de una manera entretenida y jocosa, como lo haría mi padre, te recomiendo este vídeo de la Sociedad Chopical realizado por mi hijo Joaquín.
Querido lector, tras celebrar el
día de la Virgen del Pilar nos encontramos en pleno octubre, mes del rosario,
en el que existen bonitas devociones centenarias al respecto en nuestra querida
Pamplona, como destacan el Rosario de la Aurora y el de Los Esclavos. Se han
transmitido desde hace generaciones de padres a hijos y así como a mí me las
enseño el aitacho yo se las enseño a mis hijos y nietos.
En este Rosario de Los Esclavos de este 14 de octubre de 2023 participamos hijos de Ignacio Baleztena Ascárate (Luis y yo), nieto (Joaquín Baleztena Gurrea) y biznietos (José y Joaquín Baleztena Mateo)
Pues bien, al calor del hogar en
la sukalde[1]
asando castañas en el tamboril, esta época se presta a contar pequeñas
historias sencillas y cotidianas como la que vamos a ver hoy.
Asando castañas con el "damboril" en Leiza
Este pequeño
episodio nos lo contó mi hermano Luis[2]
recientemente. Yo no recuerdo haberlo vivido, posiblemente porque estaba
estudiando en Javier en esa época.
Normalmente siempre que se podía
nos reuníamos toda la familia para comer o cenar en el comedor de Casa
Baleztena.
Mi padre Ignacio tenía múltiples
cualidades, muchos conocimientos, un ingenio muy agudo y una capacidad de
improvisación rápida, con un humor socarrón. Pero entre ellas, aunque parezca
mentira, no se encontraba la de tener gran fluidez de palabra a la hora de
contar historias, con lo cual si perdía el hilo de una narración le costaba mucho
volver a retomarlo, y en esas reuniones era frecuente que le interrumpiéramos y
se quejara de que no le dejábamos hablar. Ahora me apena no haberle escuchado
más todo lo que sabía y “haberle aprovechado” más en sus paseos por Pamplona,
sus ofrecimientos a enseñarme cosas curiosas que él conocía, rincones,
historias...
Pues bien, nos contaba Luis
(Bollo para la familia) en una celebración en casa de mi hijo y su familia que “en la sobremesa de una de aquellas comidas
familiares mi padre estaba contando una de sus interesantes anécdotas con las
que amenizaba la mesa, y precisamente en ese momento la mamita[3], más
pendiente de atender la mesa y a todos los hijos que de escuchar lo que estaba
diciendo mi padre, interrumpió para decir algo acerca de la comida o de algún otro
tema. El aitacho perdió el hilo y le dijo:
-Carmen por
favor, ya sabes que no me gusta que me interrumpan porque pierdo el hilo de la
conversación y se me va la historia de la cabeza.
Mi madre contestó inesperadamente
-Pero
Ignacio, es que no callas nunca, eres un pesado – cosa con la que por cierto estaban bastante de acuerdo el resto, cada
cual hablando de sus cosas.
Esto hizo que mi padre mesuradamente se levantara, se limpiara con la
servilleta y se fuera del comedor, acto que causo esta vez sí silencio y
conmoción porque no era su forma de actuar. Ante esta inusual conducta la mamita
rompió el silencio y empezó a llorar diciendo que era la primera vez que habían
reñido de esa manera desde que se casaron, y eso hizo que todos los hijos
presentes comenzaran a aplaudirle, lo cual produjo otra reacción aún más
inesperada:
-Pues que
sepáis que no le cambio a él por ninguno de vosotros – dijo mi madre.
Y esta afirmación indujo que le aplaudieran aún más fuerte ante ese
testimonio de claridad de ideas respecto a la familia que valía más que mil
conferencias sobre el tema.”
Posteriormente supongo que lo
habrían arreglado entre ellos a solas, pero lo cierto es que esta pequeña
anécdota íntima refleja el ambiente de familia que vivíamos en casa y puedo
testimoniar que aunque parezca increíble en esta sociedad actual nunca les vi
pelearse ni tener un desprecio del uno hacia el otro.
El aitacho (Ignacio Baleztena Ascárate) sentado en el centro y la mamita (Carmen Abarrategui Gorosabel) abrazándole detrás, estuvieron muy unidos toda su vida. Esta foto es de una celebración familiar de una época posterior al relato narrado
Agradezco mucho a mi hermano Luis
que nos contara esta sencilla anécdota. Comenzábamos diciendo que tenía un
ingenio muy agudo y una capacidad de improvisación rápida, con un humor
socarrón, que en muchas ocasiones le libró de apuros serios y menos serios,
como veremos en la próxima entrada si Dios quiere.
Querido lector, mal empezó este funesto año con la muerte de mi hermano "Tatito". El 21 de febrero a sus 84 años de edad fallecía el sexto hijo del aitacho, Ignacio Baleztena Abarrategui. Tranquilos no falleció de Coronavirus. Por desgracia hay otras muchas enfermedades también.
Podría contar muchas cosas de su vida pero lo dejo en manos de mi hermano Carlos, "Caco", que lo hizo de forma magistral con motivo de su 80 cumpleaños mediante artísticos dibujos e ingeniosos comentarios:
También le he pedido a mi hijo Joaquín que hiciera un vídeo in memoriam a partir de una actuación del Muthiko Alaiak en 1970 con unas imágenes inéditas.
Después de ver el vídeo igual te ha pinchado la curiosidad de dicha actuación y dónde fue. Lo veremos más adelante.
De momento lo importante, que Tatito descanse en Paz con el aitacho la mamita y resto de familia. Un fuerte abrazo a su mujer Maite y sus hijos con mis oraciones.
En la próxima entrada si Dios quiere veremos cómo ha seguido siendo este año tan nefasto.
Querido lector, año nuevo vida nueva. Este año ha sido especialmente duro por motivos que te iré contando, pero también el transcurso de este año y las numerosas peticiones que he recibido de seguidores y amigos me hacen proponerme como propósito continuar con el blog del aitacho.
Así en primer lugar quiero desearte que hayas pasado muy feliz Navidad y que este 2022, que parece el día de la marmota con el maldito coronavirus, sea mejor que el pasado. No lo pongo muy difícil.
Para estas felicitaciones te inserto un vídeo que ha realizado otro año más mi hijo Joaquín Baleztena Gurrea a través de la Sociedad Chopical creada precisamente por el aitacho en Leiza a principios del siglo XX en su querida Leiza. Se trata del tercer belén viviente de Leiza este año titulado "de generación en generación". No dudes en verlo hasta el final. Seguro que el aitacho estará encantado de ver la continuidad de sus iniciativas más de un siglo después y además con una obra que quiere ser un homenaje a la Tradición.
Y en las próximas entradas os explicare porque este año ha sido especialmente complicado y duro para mí y seguiré con la historia y legado del aitacho si Dios quiere.
Querido lector, desde hace más de un año tenía pendiente escribir esta entrada por el fallecimiento de otra hija del aitacho, Silvia Baleztena la mayor de todos los hermanos, el 17 de Julio de 2019.
Como obituario he preferido utilizar sus propias palabras mediante extractos de una entrevista realizada por Malefigue films
Mi hermana Silvita, con sus virtudes y sus defectos, con sus muchos más de 8 apellidos vascos, disfrutaba con el folklore vasco mamado en casa desde niña, católica, politicamente carlista, valiente, muy navarra y orgullosamente española. Esto último pudo costarle la vida cuando en 1978 cuando los terroristas etarras le pusieron dos bombas en el mismo año en su boutique Lady&Shock destrozando su proyecto como mujer emprendedora.
Como los hermanos Baleztena estábamos continuamente amenazados y en las listas de ETA Silvita cogió el teléfono para plantar cara a un conocido dirigente abertzale diciéndole "ya sabes que somos 10 hermanos y si le pasa algo a alguno de ellos vamos a ir a por tí, pero no como vosotros con pistolas y por la espalda, sino de frente y no te vamos a matar pero te acordarás toda la vida". Este dirigente contestó "Silvitica, pero ¿cómo puedes decir eso si ya sabes lo que yo os aprecio y no tengo nada que ver?". Y ella dijo con esa forma de hablar tan vasca "si, tu ya sabes que yo se lo que tu ya sabes, pero como es al que conocemos iremos a por tí". A partir de ese momento mágicamente y aunque el dirigente abertzale "no sabía lo que sabía" cesaron las bombas y disminuyeron las amenazas directas de ETA, aunque no del todo. Y es que hemos sufrido lo que es vivir amenazado, en mi caso recibiendo llamadas anónimas que cogían a veces mis hijos pequeños "vamos a matar a tu padre", cartas amenazantes incluyendo a mi mujer e hijos, tener que ir a charlas de la policía para autoprotección, tener que vivir con contravigilancia policial, estar marcado profesional y socialmente, mirar el coche y el buzón... pero esto no viene a cuento ahora en este blog que es del aitacho y estamos hablando de Silvita. En cualquier caso la manera de sobrellevarlo ha sido la que vimos en mi padre, con valentía, sin odio y sin perder el humor (a lo cristiano).
Como habréis visto en el vídeo Silvita habla contra Franco y arruga su nombre en una bandera que algún descerebrado pintó mientras en su pañuelico rojo sanferminero luce el escudo de Navarra con la Laureada, ya que consideraba que lo importante no es quién "la había concedido" sino los miles de voluntarios navarros que la ganaron y que no luchaban precisamente por Franco.
Hoy 12 de Octubre, día de la Virgen del Pilar, patrona de la Hispanidad, de Lecumberri, de la guardia civil, de correos y telégrafos... es un buen día para reiniciar este blog inconcluso. Espero poder seguir contando cosas del aitacho hasta el final de su vida, así que hasta la próxima entrada si Dios quiere y el gobierno nos deja , expresión que siempre se ha dicho en mi casa.
Que la Virgen del Pilar ruegue por nosotros y se acaben los odios irracionales que tanto mal nos están produciendo desde hace demasiado tiempo.
Querido lector, hoy 25 de Diciembre mi mejor deseo es que el Niño Dios nos llene de alegrías esta Navidad y todo el año que viene.
La Virgen del Chaparro con el Niño, dibujo de Ignacio Baleztena
¿Cómo
era la Nochebuena cuando vivía el Ignacio Baleztena?. Sencilla y con su
sello personal. Se ponía el belén, y como es lógico, se “armaba el
belén”, como en todas partes (lo cierto es, que solía ser bastante
original); En ninguna casa navarra debía faltar el belén, así que aunque no fuéramos a pasar la Navidad en Leiza, el tío Joaquín días antes iba hasta allí y montaba un nacimiento en Petrorena. Ya sabía que nadie iba a verlo, solo Jesús, que era para quien lo ponía. Silbaba un villancico, le rezaba y volvía a Pamplona.
Aunque ahora suene raro en aquella época, no hace muchos años, no se conocía el Olentzero en Pamplona, y el Oránzaro era celebrado en algunos pueblos de la montaña navarra de una forma diferente, como se puede leer pinchando aquí. Pero la tradición no es inmovilista y evoluciona, renovándose de generación en generación.
En Casa Baleztena la cena solía ser la de siempre, incluyendo por supuesto el tradicional cardo, y después
algunos turrones: mazapanes, guirlaches, de Jijona y de Alicante, del
duro vamos. Entonces empezaba la “celebración” junto al belén: nos
recostábamos en el suelo haciéndonos los dormidos, como los pastores en
esta noche. De pronto aparecía tío Pello con una sobrecama sobre sus
hombros y un florero a modo de antorcha, y ante la admiración de los
presentes cantaba:
“Goria In excelsis Deo”
Tras esta “angelical” aparición acto seguido nos levantábamos todos los pastores, y nos dirigíamos hacia el belén entonando el:
Vamos pastores, vamos,
vamos hacia Belén…
mientras
bailábamos la “corrodanza” con los pasos del ingurucho de Leiza.
Entonces uno a uno le hacíamos nuestro regalico al Niño que consistía en
ir cantando, todos, de mayor a menor:
Yo soy (fulano)
que viene a cantar,
al Niño que llora
hacerle callar,
al Niño que llora
hacerle callar,
al Niño que llora
hacerle callar.
Y el cantante era respondido por todos entre saltos, danzas y “zilipurdis” haciendo de “armonioso” (ejem) coro:
Do, mi, mi, mi, sol
mi, sol, sol, sol, sol,
no llores bien mío,
no llores más,
no llores bien mío,
no llores más.
A
continuación, cada uno hacía su gracia particular: Tía josefina
recitaba un poema, Tío Joaquín silbaba una música, Se tocaba el piano
(el que sabía, claro)… y cosas por el estilo, hasta las doce de la noche
en que todos marchábamos al oratorio de casa donde celebrábamos el acto
principal: Misa de Gallo (que por cierto, eran tres seguidas).
Oratorio de "Casa Baleztena" donde se celebraba la Misa de gallo
Una vez concluida la Misa nos reuníamos donde el ventanal y tomábamos chocolate con mazapanes, guirlaches y agua con bolau. Y a la cama.
De
este modo la verdad es que con este buen humor interpretábamos un
auténtico “acto sacramental made in Baleztena”. ¿Acaso podía ser de otra
manera en casa del “aitacho”?. Aunque ahora ya es difícil reunirnos
todos, pero en las distintas casas de sus descendientes y familiares
ayer se repitió el comentado "ritual" o parte del mismo. Y volvieron a aparecerse algúnos adefesios de angelico, a unos pastores
dormidos que cantaron, bailaron y rezaron al Niño que ha nacido.
Para cerrar también como curiosidad para los jóvenes diré que igual que no había Olentzero, tampoco se disfrazaba la gente en Nochevieja. Precisamente la Nochevieja en mi familia no se celebraba especialmente, pasaba totalmente desapercibida.
En cambio los Reyes, SSMM los Reyes Magos eran la apoteosis, y ahí si que se volcaba el aitacho y nos liaba a todos, pero de eso hablaremos en la próxima entrada si Dios quiere. Mientras tanto no te dire felicidades ni zorionak, que sirve lo mismo para un roto que para un descosido, sino que te deseo de corazón: