Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

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domingo, 5 de noviembre de 2023

Ignacio Baleztena "cupuleando" con Pregón en los años 50 y 60 del siglo XX

 

Querido lector, en la anterior entrada veíamos como el aitacho desplegaba parte de su actividad sociocultural a través de la Peña Pregón. A través del testimonio de Faustino Corella seguimos viendo otras historias poco conocidas en las que participó el aitacho, publicada en la revista Pregón Siglo XXI[1] en octubre de 2022:

“STOLZ Y EL MONUMENTO.

Es “entregarse” al ambiente de la Peña, a Pamplona y Navarra, pudimos escuchar al también de labios de otros personajes. Ahí está Ramón Stolz toda era el pintor que realizó la cúpula de la basílica de los Caídos.

Según me dijo en una de las visitas que hizo a mi casa, cuando llegó a Pamplona no conocía más que al arquitecto Sr. Yarnoz y no podía sospechar que hubiese aquí una agrupación cultural tan importante como la Peña “Pregón”. El tiempo que empleó en pintar la cúpula de los Caídos, y que pasó de tres meses, estuvo en constante relación con todos nosotros, sobre todo los sábados, día en que íbamos casi la Peña en pleno a visitarle tras nuestra tertulia del café.

Esto dio origen a que José María Iribarren inventase el verbo “cupulear”. Efectivamente, cuando levantábamos la sesión, José Mary decía: “¿vamos a cupulear?”, y nos encaminábamos hasta los Caídos a hacerle un buen rato de compañía. Por cierto, que nos entró remordimientos de que podíamos hacerle perder el tiempo y un sábado no fuimos a visitarle. Al sábado siguiente se nos presentó en la terraza del Bearin preguntando qué es lo que ocurría y por qué no habíamos ido el sábado anterior. Había sentido mucho nuestra ausencia y nos dijo que le hacía ilusión que fuéramos a verlo, y que le agradaba nuestra compañía ante de la soledad de aquellas alturas, además de agradecer nuestros comentarios al enseñarnos lo que había trabajado durante la semana.

De verdad que se lo agradecimos y por eso convertimos el “cupuleo” en una costumbre. Al terminar la cúpula de los caídos, tuvo el detalle de invitarnos a que diéramos unos brochazos sobre un fondo intrascendente para que pudiéramos decir que habíamos colaborado con él. El trozo que pintamos los “pregoneros” es el fondo que figura bajo el ángel y la inscripción “Deus lo volt”. 

Impresionante cúpula del "Monumento a los muertos" (Pamplona) pintada por Ramón Stolz Viciano.


Que Ramón Stolz se enamoró de Pamplona y su ambiente cultural a través de nuestra Peña, se demostró con el hecho de que cuando fueron a buscarle, al cabo de cierto tiempo, para que pintase la cúpula en la parroquia de San Miguel, aceptó el encargo sin condiciones ni precio. Puedo atestiguar que, ante el encargo, dijo: “paguen ustedes lo que crean que es justo o lo que quieran. Para mí, volver a Pamplona y reanudar la amistad con “Pregón” es el mejor pago que pueden hacerme”. Así con tales condiciones, volvió el gran Stolz a pintar a Pamplona.

Faustino Corella Estella”

Cúpula de la Parroquia de San Miguel de Pamplona pintada por Ramón Stolz Viciano.



Como no podía ser de otra manera el aitacho estaba entre aquellos “cupuleros” de “Pregón” que establecieron amistad con este excelente pintor valenciano, al que el insigne historiador Enrique Lafuente Ferrari, consideró “el mayor fresquista de la pintura española en los tiempos modernos”[2]. Para valorar más la obra de Stolz en Pamplona puedes pinchar aquí pinchar aquí.[3]

En esta foto vemos a los pregoneros, entre ellos mi padre, celebrando con Ramón Stolz Viciano la última pincelada de la cúpula de la Parroquia de San Miguel en 1962.

Con Pregón en la cúpula de San Miguel en 1962.
Desde izda:
desconocido, José Mª Muruzabal, Faustino Corella, Ramón Stolz, José Mª Iraburu, desconocido y desconocido
Agachados: 
José Mª Iribarren e Ignacio Baleztena (ambos con boina)



Zona de la cúpula de San Miguel donde se sacaron la foto los "pregoneros"


Y a propósito del Monumento a los muertos en la próxima entrada harmos algunas reflexiones para seguir posteriormente con la vida del aitacho si Dios quiere



[1] Corella Estella, Faustino. Pregón Siglo XXI. n65. Pp 37-38. Oct 2022.  Pamplona

[2] LAFUENTE FERRARI, Enrique. “Introducción” a STOLZ VICIANO, Ramón. Dibujos y estudios para sus pinturas murales, Madrid, Fundación March, 1961, p. 11.

martes, 17 de octubre de 2023

Accidentado viaje a Francia con Pregón

 

Querido lector, en la anterior entrada decíamos que el aitacho tenía un ingenio muy agudo y una capacidad de improvisación rápida, con un humor socarrón, que en muchas ocasiones le libró de apuros serios y menos serios, como veremos en esta anécdota que le ocurrió con su querida Peña Pregón en 1950. Para eso transcribimos una conferencia de Faustino Corella, gran amigo de mi padre, impartida en Pamplona el quince de noviembre de 1985 y publicada en la revista Pregón Siglo XXI[1] en octubre de 2022:

“En la primavera del año 1950 dedicamos un número extraordinario de Pregón a la Sexta Merindad, denominado hoy con un galicismo insoportable Baja Navarra. Era aquella época de tirantes relaciones entre España y Francia y nuestro deseo de ello a “l´autre cóté” para obtener publicidad y colaboración de nuestros vecinos, resultaba empresa nada fácil. Conseguir el pase fronterizo era algo así como “poner una pica en Flandes” y, aún conseguido este, encogía un tanto el ánimo atravesar la increíble proliferación de controles que había establecidos. A esto debe añadirse que, emprender la aventura con los escasísimos medios de la Administración de PREGÓN y las dificultades de transporte (casi nadie tenía entonces vehículo de cuatro ruedas), era algo más que coadyuvaba a encoger un poquito más el ánimo. Pero, en fin, se le echó coraje al asunto y dada la calidad de las personas y el motivo del viaje, no fue muy difícil convencer al Gobernador Civil para que nos diese los correspondientes salvoconductos.

El viaje, como diría un político de hoy, resultó positivo. Obtuvimos bastante publicidad y la valiosa colaboración de prestigiosos escritores con la tales como Pierre Etchandi, Louis Inchauspe y otros más. Al regreso, tras haber pasado los varios controles que había entre Behobia y Mugaire, cuando subíamos el puerto de Velate por la noche, con shirimiri y niebla cerrada, observamos los guiños de una linterna mortecina. Era un nuevo control sorpresa. Una patrulla de la Benemérita nos dio el alto con un impresionante despliegue de metralletas y perros policía. Paramos obedientemente y, antes de que se nos la requiriera, comenzamos a buscar nuestra documentación.

Se acercó a la ventanilla del conductor un Cabo de la Guardia Civil y preguntó que de dónde veníamos. Hubo un momento de duda. Creo que a todos nosotros se nos pasó por la cabeza la idea de contestar que de Elizondo o de Santesteban, para evitar posibles suspicacias. Pero preferimos ser honestos y contestamos que veníamos de Francia.

-          ¿De Francia? –dijo el Cabo con sequedad y casi colérico-, ¿de Francia?, ¡Bajen todos del coche!, ¡Venga, rápido! ¡Abajo todos!

Supimos más tarde que la guardia civil había recibido un “soplo” sobre un alijo de armas, pero en nuestra ignorancia ignorancia nos desconcertó –y preocupó- la actitud del Cabo y de uno de los números de la Guardia Civil que vino a situarse junto a él portando amenazadoramente un subfusil. Menos mal que yo no me di cuenta de que otro de los números se apostó tras nosotros sujetando por el collar a un perrazo que parecía ser archivo de las peores intenciones. El asunto se puso, en unos segundos, pero que muy feo.

Vicente Galbete tuvo una idea que nos salvó del trance. Llevaba encima a su carnet de oficial del ejército y, aunque ya estaba licenciado, se lo alargó con gran serenidad al encrespado Cabo, mientras se presentaba reglamentariamente:

-          Teniente de infantería Vicente Galbete. Permítame, Cabo, que de la novena al Coronel Baleztena que viene de paisano en el otro coche.

Nos quedamos de una pieza. Pero Galbete, con la mayor seriedad del mundo, se dirigió al otro coche, que conducía Masito López, y dando un taconazo se cuadró militarmente ante la ventanilla trasera y le espetó al bueno de Ignacio:

-          ¡A sus órdenes, mi Coronel!. Un control volante que la Guardia Civil en misión especial al mando de un Cabo. Le he dicho que venía a informarle de lo que ocurre.

Ignacio Baleztena, que tenía un empaque marcial indiscutible y era por aquel entonces el decano de los pregoneros debido a su edad, podía pasar perfectamente por un Coronel auténtico. Y como era hombre muy agudo, cogió onda en el acto.

-          Dígale al Cabo que se presente

El pobre guardia civil avanzó unos pasos y se cuadró ante Ignacio

-          ¡A la orden de Usía, mi Coronel!

-          Dígame, Cabo, ¿que ocurre?

Y el Cabo informó al “Coronel Baleztena” de que había información sobre un alijo de armas, procedente de Francia, que venía precisamente en dos turismos del mismo tipo y marca que los nuestros. ¡También fue coincidencia!. Pero, bueno, la cosa parecía que iba a quedar perfectamente arreglada.

Sin embargo, el bueno de Ignacio, que se lo estaba pasando lo grande y gozando más que un chico con una tiza, no tuvo mejor idea que la de ponerse a rizar el rizo. Con gesto entre campechano y autoritario, alargó por la ventanilla una bota de vino que llevaban en el coche de él para alivio de viajeros resecos, y espetó:

-          Muy bien, Cabo. Descanse y échese un trago, que la noche está muy fría.

-          Gracias, mi Coronel; pero estamos de servicio.

-          No importa. Considérelo como una orden. Beba.

Se nos puso a todos un nudo en la garganta. El buen Cabo hecho un trago y, al ir a devolver la bota Baleztena dijo:

-          Que beban también los demás. La noche es mala para todos y hay que calentarse

En ese momento, José María Iribarren me dijo por lo bajo:

-          ¿Pero qué está haciendo Ignacio?

-          ¡Nos van a fusilar a todos!

Mientras los otros números de la guardia civil bebían de la bota, Ignacio Baleztena mantuvo un rato de charla con el cabo, elogiando la estampa del perro. Reintegrada finalmente la bota al coche del supuesto Coronel, y tras desear éste el acostumbrado “¡buen servicio!”, se dirigió enfáticamente al conductor y dijo:

-          Sargento López, ¡adelante! continuemos el viaje

Nada más arrancar, José María Iribarren, suspirando hondamente, comentó:

-          Lo mato. A Ignacio, lo mato. Si dura esto dos minutos más, creedme que me da algo.

No fue Iribarren el único que lo pasó mal. Todos estábamos muy nerviosos y acongojados, hasta tal punto que hubiéramos de parar en las Ventas de Ulzama para echar un trago con el que aliviar el susto.

Al descender en los coches, el propio Vicente Galbete se dirigió a Ignacio Baleztena y le dijo:

-          ¡Ignacio, por Dios! ¿Pero, estás en tu sano juicio?

E Ignacio, el bueno de Ignacio, adoptando un porte marcial increíble con un tono autoritario, replicó:

-          ¡Usted se calla, Teniente!

Yo, entonces, le interpelé:

-          ¿No te das cuentas, Ignacio, de qué hemos podido terminar todos de muy mala manera?

Y Baleztena, me contestó:

-          ¡Qué vamos a terminar, Faustino!. Todos los de la Guardia Civil son buenos chicos.[2]

Y con esta anécdota, real como la vida misma, doy por terminada la intervención. Muchas gracias por vuestra paciencia y buenas noches.

Faustino Corella Estella”


Excursión con Pregón 9 años más tarde. Visita a la Catedral de Tarazona en 1959. De izda. a dcha.: Vicente Galbete, Ignacio Baleztena, Faustino Corella, José Arteche, José Mª Muruzabal. Publicada en Pregón Siglo XXI. n65


Esta anécdota contada por Faustino Corella es reflejo de lo que eran aquellas cosas que comúnmente llamaban cosas de Baleztena. La rapidez de reflejos, el tomarse todo a chirigota, y por qué no decirlo esa imprudencia que solía tener en situaciones límite y que precisamente le salvó en otras ocasiones de consecuencias nefastas. Espero que “te” hayas disfrutaron tanto como yo cuando la leí, y en la próxima entrada seguiremos con la biografía del aitacho también de la mano de Pregón.



[1] Corella Estella, Faustino. Pregón Siglo XXI. n65. Pp 37-38. Oct 2022.  Pamplona

[2] Dados sus turbulentas relaciones con las "fuerzas de orden" en aquellos tiempos, no es descartable cierta ironía en esta frase. 

martes, 28 de febrero de 2023

Defendiendo los Fueros de nuevo. Boletín "El Fuerista". Chivatazo de Judas y persecución a los carlistas.

 

Dejábamos al aitacho en las tertulias de la Peña Pregón de los años 50, que cada vez eran más numerosas (pinchar aquí).

Pues bien, en esos años había que volver de nuevo a defender los Fueros de Navarra frente a los intentos del Gobernador Civil, el falangista Valero Bermejo, de reducirlos a su mínima expresión.

Se intensificó la propaganda carlista clandestina con octavillas, hojas y la publicación de “El Fuerista” subtitulado “Órgano Antiborreguil”. El primer ejemplar salió en enero de 1954 y el último en agosto. En este boletín clandestino escribía entre otros mi primo José Jaurrieta Baleztena “Cote” y especialmente José Ángel Zubiaur Alegre y más: Hermenegildo Barbarin y Cipriano Lezáun… Su estilo era combativo y jocoso[1].

Para conocer bien la historia de este boletín te recomiendo que pinches aquí, en el blog deJosé Ángel Zubiaur Carreño.



En ese 1954 un tertuliano “pregonero”, que nunca supimos quién fue, actuó como Judas y delató a mi padre Ignacio Baleztena y su familia (hijos y sobrinos) afirmando que estaban detrás de estas actividades, y naturalmente era verdad. Esto produjo que el “aitacho”, para evitar su detención, tuviera que esconderse rapidamente en una pensión de la Calle Dormitalería, a espera de que amainara el temporal. Solo la Mamita Carmen Abarrategui – mi madre- mi hermano Cruz Mª Baleztena y mi primo Coté (José Jaurrieta Baleztena) sabían su paradero.

Mientras tanto los interrogatorios y detenciones a carlistas se intensificaron y como cuenta la tía Lola (Dolores Baleztena Ascárate) en sus memorias:

 “Con motivo de cierta efervescencia de carácter foral, mis sobrinos se vieron bastante comprometidos, acusados de haber escrito y lanzado hojas subversivas. Una brigada de investigación se movilizó desde Madrid para dar con los principales culpables, señalando especialmente a mi sobrino José, - José Jaurrieta Baleztena-  que había sido detenido otras veces por motivos políticos con otros amigos suyos. Esperando vinieran a buscarlo, pasábamos los grandes apuros y deseábamos se fuera a Madrid para continuar sus estudios alejado del peligro. Llegó por fin la fecha deseada y tuve el descanso de llevarlo a Tolosa, para que allí tomara el Rápido. En Tolosa nos encontramos con su hermano – Ignacio Jaurrieta Baleztena-, que sabedor de la marcha de José, venía a decirle que en Pamplona un amigo suyo había sido ya detenido y a él le andaban buscando.

Cuando después de despedirlos volvíamos a Leiza, relativamente tranquilas, a unos dos kilómetros del pueblo, vimos a Carmen Urquijo, cuyo marido iba con José. ¿Qué hacía allí tan de noche y tan sola?. Venía a advertirnos que la policía había estado en casa en busca de José y que al no encontrarlo, desde el teléfono de la Guardia Civil, dieron orden de que lo detuvieran en Vitoria. Esto lo oyeron unas chicas amigas a quienes divertía jugar a conspiradoras; escondidas detrás del cuartel pudieron oir la conferencia.

¿Qué haríamos?. ¿Volver a Tolosa para advertírselo?. No llegaríamos a tiempo. ¿Hablar por teléfono desde Leiza?. Imposible, pues seguramente el nuestro estaría intervenido. Entonces se nos ocurrió dar marcha atrás y utilizar el teléfono de la caseta de Urto, ya en Guipúzcoa, y que no estaría controlado. Salvada rápidamente la distancia de dos kilómetros, enseguida pudimos ponernos al habla con una joven amiga de Tolosa a la cual dijimos:

- Escucha bien lo que vamos a encargarte. Vete a la Estación a la hora del Rápido de Madrid que muy pronto llegará. Allí, o en el camino, verás a José, a quien ya conoces, y le dirás esto: “La policía ha estado en Leiza para prenderte y piensa detenerte en Vitoria. Obra con prudencia”. Nada más. Adiós y gracias.

            El aviso fue oportunísimo, pues como era de suponer, tanto él como su compañero llevaban por libros y bolsillos y maletas cantidad de papeles subversivos y comprometedores.

            Fueron detenidos en Vitoria y llevados a la cárcel de Pamplona. Allí fuimos a verles llevando medio oculto a otro a quien también andaban buscando. El auto conocía bien el camino; lo recorrió en tiempo de la república cuando íbamos a visitar a nuestros correligionarios, autores de gallardas rebeldías; después de la guerra, por motivo de las presas rojas; durante la contienda mundial, a los huidos de los diferentes campos beligerantes; y últimamente, para ver entre rejas a quienes, habiendo perdido dos hermanos requetés, eran presos por sostener los ideales por los cuales ellos dieron sus vidas.”

            Para saber más sobre todo este asunto y la represión contra los carlistas te recomiendo esta entrada del blog de José Ángel Zubiaur Carreño

            Mi infancia y juventud la recuerdo entre panfletos, pintadas y actividades clandestinas en las que participabamos mi padre Ignacio Baleztena sus hijos y sobrinos. A mí me detuvieron y fui llevado a Comisaría donde, tras tomarme declaración, fui puesto en libertad.

Javier Baleztena Abarrategui (yo mismo) fui llevado detenido por la Policía Armada a Comisaría

            E hilando las actividades de oposición a Franco del aitacho y la familia Baleztena la próxima entrada será de nuevo para aclarar la verdad a los incultos o malvados que periódicamente vuelven a la carga con calumnias especialmente contra mi padre y mi tío Joaquín, si Dios quiere.



[1] Enciclopedia Navarra

lunes, 27 de febrero de 2023

De la Revista "Pregón" a la Peña "Pregón"

 

Querido lector, dejábamos en los años 50 la expansión de la Revista Pregón en cuya fundación e historia participo activamente el “aitacho”. En aquellos años casi muere de éxito, como sigue narrando Faustino Corella:

“Había veces que con solo los “pregoneros”, así se llenaba el “Bar Cinema” y se hacía tratar de algunos asuntos. La tertulia se atomizaba y surgían subtertulias, de manera que para poder encauzar temas de la revista poco menos había que tocar la campanilla. Ello me obligó a hablar separadamente con los “fundadores”, diciéndoles: “Con estas asambleas plenarias, de hasta 14 y 18 miembros, no es posible proyectar la revista, hacer sugerencias sobre los temas a publicar, encomendar la relación de los trabajos y coordinar debidamente nuestro proyecto. Se habla de todo menos de la revista, de manera propongo formar un “permanente”, que se reúna los miércoles, dejando los sábados para los plenos”

Se acepto mi idea y se acordó vernos los miércoles... Casí en secreto Baltasar Gracias dijo que "el secreto es un tesoro que a veces se convierte en carbón ardiente. La campechanía y gran bondad de Ignacio Baleztena fueron carbón que prendió enseguida, de donde vino a incendiarse el secreto. Nuestras de las reuniones de los miércoles pasaron a no servir de mucho, pero algo se consiguió: los miércoles quedaron decicados a la revista y los sábados dieron paso a lo que inusitadamente se convirtió en Peña "Pregón".

Continúa narrando Corella cómo la Peña “Pregón” comenzó a atraer cada vez a más gente… por lo que José María Iraburu (“José María de Luzaide”) propuso que se trasladara la peña al “Hotel Yoldi”. De esta manera el hotel Yoldi se convirtió en la residencia de la Peña Pregón para sus reuniones los sábados mientras que el “Bar Cinema” quedaba para las reuniones de los miércoles, día este de “permanente”.

Tertulia de Pregón en el Bar Baerin unos años más tarde en 1962/63. Primero sentado ¿?, Cabezudo Astráin, Ignacio Baleztena (con boina), Faustino Corella, ¿?, Pedro García Merino, José Javier Uranga, Pedro Lozano de Sotés


Y en este clima de “masificación” de las tertulias de Pregón en los años 50 ocurrió un suceso que afectó directamente a la vida “clandestina” del “aitacho”, que seguramente desconoces y te contaré en la próxima entrada si Dios Quiere.

 


sábado, 25 de febrero de 2023

En la fundación de la Peña / Revista Pregón

Como ya introdujimos en una entrada anterior tras la guerra el aitacho desplegó una gran actividad socio cultural y entre esta participó en la fundación de la Peña / Revista Pregón. Para ver cómo surgió dejo la palabra a Faustino Corella, mediante una conferencia que pronunció el 15 de noviembre de 1985 y publicada íntegra en la revista Pregón número 200, 65 de la nueva época, pag 33:

"Orígenes y servicios de la Peña Pregón

I

El origen de la Peña Pregón fue de lo más sencillo y natural del mundo. Su mayor virtud radicó en esto: nació humildemente y sin grandes pretensiones. Cuatro amigos (Ignacio Baleztena, José Mª Iribarren, José Díaz Jacome y yo -Faustino Corella-) nos reunimos para tratar de la publicación de una revista. Puesto que los cuatro teníamos niestros trabajos "oficiales", trabajos que nos absorbían el tiempo y no nos permitían meternos de lleno en una empresa formal, enfocamos el proyecto como si de una aventura se tratase. Los propósitos eran modestos y comenzamos a reunirnos con mayor frecuencia para ponernos de acuerdo, organizar y coordinar los preparativos que exigía la publicación de una revista cultural y navarrista, como, en efecto, fue PREGÓN.

Una revista trimestral, como aquella, parecía exigir el montaje de una redacción y de unos despachos en toda regla, pero a nosostros nos bastó con los rincones de una imprenta. Esa imprenta fue "La Acción Social", relacionada por aquel entonces con las oficinas de la Federación Social-Agraria del mismo nombre.

Portada del primer número de la revista Pregón en vísperas de San Fermín de 1943


Las primeras reuniones formales, necesarias para maquetar la revista, las teníamos unas veces en el domicilio de Ignacio Baleztena, otras en el domicilio o en el despacho de José Mª Iribarren, o en mi casa o en la de José Díaz Jacome.

Si en un principio fuimos cuatro, al poco tiempo éramos ya siete, y, a partir de esta cifra, el número de "pregoneros" fue oscilando entre seis y nueve...Esto dio lugar a los diversos timbrazos de las puertas de nuestros domicilios, con las consiguientes molestias de abrirla, preparación de abundantes cafés, vaciado de botellas de coñac o pacharan y contaminación del ambiente domiciliario por el humo de innumerables pitillos y algún que otro cigarro.

Con este panorama ya os podéis imaginar que un buen día nuestras respectivas esposas se hartaron y se pusieron de acuerdo para decirnos: "Si necesitáis reuniros para tratar de vuestros escritos, podéis hacerlo en el kiosko de la Plaza del Castillo, pero en casa, sanseacabó". Se ha dicho que la mujer tiene una sonrisa para todas las alegrías, lágrimas para todos los dolores, consuelo para todas las desgracias, excusa para todas las faltas, (súploica para todos los infortunios) y esperanza para todos los corazones, pero las nuestras no tuvieron comprensión para nuestras aficiones literarias.

Los "pregoneros" nos quedamos, pues, sin domicilio, desahuciados y a la intemperie.

Así pues las tertulias hubieron de trasladarse al bar Cinema

La vida allí (os hablo de los 50) era agradable, cordial y trascendió a los círculos de nuestras respectivas amistades. De aquí que de los seis a los nueve contertulios del principio, se pasara a otros más... y aquello terminó por convertirse en un grupo muy numeroso." 

Y hasta aquí esta historia sobre la revista Pregón en cuyo inicio estuvo el aitacho y que continuará la próxima entrada si Díos quiere.


miércoles, 22 de febrero de 2023

En el 50 aniversario de la muerte de Ignacio Baleztena (2)

 Querido lector, como te contaba en la anterior entrada hemos celebrado recientemente el 50 aniversario del fallecimiento del aitacho, y siguiendo con la narración el 6 de enero de este año el Diario de Navarra recordaba un suceso muy bonito que veremos a continuación




Reseña del Diario de Navarra el 6 de enero de 2023 sobre la visita de SSMM los Reyes Magos al panteón de Ignacio Baleztena el 5 de enero de 1973
 tras su fallecimiento 




Y efectivamente así fue, un gesto que seguro que le emocionó cuando lo vio posiblemente  desde el Purgatorio. El 5 de Enero de 1973. Sus grandes amigos, SSMM los Reyes Magos de Oriente, antes de comenzar la cabalgata, acudieron al panteón familiar donde reposan todavía  sus restos  en el cementerio de Pamplona. Allí, sobre su tumba tras rezar un responso, le dejaron como último regalo a sus otros reyes amados: los gigantes de Pamplona. Que sepultura más alegre y bien acompañada entre "sus" Reyes Magos y "sus" queridos gigantes. Cuantos buenos y alegres momentos en este emotivo recuerdo.

A continuación en la foto se muestra este homenaje tan emocionante. Curiosamente siempre han dicho que el paje del Rey Baltasar que ayudó a depositar las figuricas se parecía mucho a mí. Puede ser, lo cierto es que yo estaba allí viviéndolo en primera persona.


SS. MM. Los Reyes magos de Oriente visitan el panteón donde descansa Ignacio Baleztena y le regalan las figuricas de los gigantes de Pamplona el 5 de Enero de 1973



Empalmando con lo anterior, escribió Goiti en Diario de Navarra a la muerte del “aitacho”: “Los gigantes, los zaldicos, la familia muda de los cabezudos han perdido su mejor amigo". Y era cierto, como él mismo escribía en el año 1933 cuando les dedicó un libreto que publicó en la im­prenta "La Acción Social", con el título "Los GI­GANTES DE PAMPLONA. Historia de esos simpáticos monigotes que tantos ratos felices han proporcionado a Premín de Iruña, autor de este librico”.

El Rey Baltasar, al que tan intimamente estuvo unido Ignacio Baleztena durante decadas, hasta el punto que eran como las dos caras de la misma moneda, coloca los Gigantes de Pamplona en su panteón

Antes de su enfermedad en una de las tertulias de “Pregón” en las que participaba activamente se comentaba la muerte de un convecino ejemplar y él, que escu­chaba atentamente asintiendo con sus gestos cuanto se decía, puso el comentario final: "Ese habrá entrado en el Cielo con la boina puesta".

Aquella forma tan gráfica de expresar la entrada de un buen creyente en el Cielo, con la misma naturalidad y con­fianza de quien entra en su propia casa, se quedó grabada en la mente de los contertulios, que no podían menos de recor­darla y pensar que por la Misericordia de Dios, el buen cristiano y hombre ejemplar que fue don Ignacio habría en­trado también en los Cielos con su gran boina. ¡Qué bien le caía la boina, colocada airosamente sobre su cabeza!

Como se publicó en la revista “Pregón” en Otoño de 1972 D. Ignacio Baleztena, Premín de Iruña o Tiburcio de Okabío era, "el pamplonés ingenioso y bueno, el amigo del abrazo ancho y caluroso, el que llenó nuestras páginas de navarrismo, agudezas, curio­sidades navarras y sano humor”. Tenía entonces 85 años.

Antes de acabar este tema te dejo estos bonitos artículos que se escribieron a su muerte pinchando aquí y aquí

Y hablando de la Peña Pregón en las próximas entradas veremos acontecidos del aitacho al respecto si Dios quiere




martes, 20 de septiembre de 2016

Actividad socio cultural de Ignacio Baleztena en la posguerra

Querido lector, esta vez sí que sí, que retomo la biografía del aitacho más o menos donde la habíamos dejado, es decir, en la posguerra. Pues bien, durante los años 40 tuvo una intensa actividad de tipo cultural organizando todo tipo de eventos, asociaciones, investigando en el Archivo General de Navarra (que es lo que le encantaba) y metido en todo lo que tuviera que ver con su querida Pamplona y Navarra. Por ejemplo estuvo en los orígenes de la revista Pregón, revista gráfica literaria que durante los años 40, 50 y 60 representó de forma predominante el movimiento literario navarro.

Los miembros de la revista Pregón, a la derecha con boina Ignacio Baleztena

             En vísperas de los sanfermines de 1943 salía a salía a la calle el primer número de la revista Pregón. Tras un largo “parto” en el que hubo que sortear los obstáculos de la censura de la Delegación Nacional de Prensa, con antecedentes de dos intentos previos llamados "Marzo e Iruña",  el 23 de mayo de 1944 se autorizó definitivamente la publicación, bajo la tutela de Faustino Corella, gran amigo del aitacho. El director era José Díaz Jácome periodista, y los redactores José María Iribarren, abogado y publicista, José Ramón Castro catedrático y archivero jefe de la Diputación Foral y mi padre Ignacio Baleztena que firmaba como “Premín de Iruña”, director de los museos de Navarra y oficial del Archivo de Navarra. Después fueron incorporándose otros como Manuel Iribarren, Santi de Andía, Ángel María Pascual, etc. Y así pronto comenzó a ser más que una revista y se constituyó además una tertulia literaria que se reunía los sábados, primero en domicilios particulares y después en el bar "Cinema" de Pamplona, y que terminó desdoblándose en dos, una correspondiente al grupo directivo de Pregón, que se celebraba los miércoles en el "Cinema", y otra más abierta y concurrida, que se reunía los sábados, al principio, en un local cedido por el Ayuntamiento de Pamplona, después en el bar "Bearin", en el hostal "Yoldi" y más tarde en el "Nuevo Casino". Para conocer la Historia de esta Revista / Peña recomiendo el artículo de Juan José Martinena Ruiz en el número 51 de 2018 de la propia revista Pregón.

De nuevo la boina delata a Ignacio Baleztena en esta tertulia de la revista Pregón

            Y pronto mi padre, junto con el resto y especialmente Faustino Corella, imprimió ese aire sinfundamento y socarrón que daba a todas las iniciativas en las que participaba, acabando por conformar la “Peña Pregón” en la que esos sesudos intelectuales combinaban las actividades culturales con otras más “exóticas”. 

La flor y nata de "los intelectuales" de la Peña Pregón en una sinfundamentada, entre ellos Ignacio Baleztena con la boina

Lamentablemente más adelante veremos que como entre todos los grupos tiene que haber un judas, pero eso será después.

Ignacio Baleztena con su boina, formando parte del consejo de dirección de Pregón en 1967, pocos años antes de que sufriera la embolia que finalmente acabo con su vida

            Su afición de or­ganizar actos le persiguió toda la vida involucrando siempre a su familia. En 1946 participó activamente en la organiza­ción de las jornadas de la Coronación Canónica de Santa Ma­ría la Real, por lo que recibió de la Diputación la meda­lla de Bronce, como ya vimos en una entrada anterior (pinchar aquí y aquí).

            Ganó el premio sobre toponimia de Pamplona, que acarreaba teoricamente su publi­cación, cosa que en principio no se llevó a cabo; quedó en pri­mer lugar en la 1ª reunión de Toponimia Pirenaica cele­brada en Jaca en 1948. Esta vez sí el trabajo al fin se publicó en la revista "Prín­cipe de Viana".

            Fue secretario del Comité Provincial de Turismo en enero de 1948 y le encomendaron la labor de organizar el Congreso Navarro de Turismo.

Ignacio Baleztena en el Congreso de Turismo. Extraña manera de, siendo el organizador del mismo, enseñar la ciudad a los encopetados asistentes, con las piernas colgando de las murallas. Desde luego seguro que fue un cicerone muy entretenido.

            Era además responsable de la sala dedicada a Navarra en el Museo de Bayona y entre eso y el Museo de Recuerdos Históricos (pinchar aquíaquí y aquí) acabó siendo "Director de Museos", incluido el Museo de Navarra que estaba situado por aquel entonces en la actual Cámara de Comptos pasando a su ubicación actual en 1956, y aunque allí tenía un despacho de categoría, él se pasaba realmente las horas investigando en el Archivo para desesperación del conserje del Museo que le reñía por darse tan poca importancia.

Y como era un danzari consumado y había formado el mejor grupo de danzas de Navarra de aquella época (el del Muthiko) fue requerido también a colaborar en la formación del grupo de Danzas del Ayuntamiento, que bailó por primera vez el 29 de noviembre de 1949, en la procesión de San Saturnino. Un mes antes la comisión municipal de Fomento citó en un restaurante (seguramente Casa Marceliano) a los que tenían que organizar el grupo de danzas en el tiempo récord de 30 días. Presidió el alcalde Miguel Gortari y asistieron el secretario Ignacio Sanz, Pachi Arrarás, José María Iribarren en calidad de presidente de la sección de folclore de la Institución Príncipe de Viana y como no mi padre Ignacio Baleztena como Director de Museos y sobre todo como perejil de todas las salsas. Se decidió que se constituiría el grupo formado por dieciséis personas: doce danzaris, un makilari, un abanderado y dos gorris. Pachi Arrarás y Pedro Lozano Sotés diseñaron los trajes y llegó el día señalado, en el que los jovencicos danzaris cazados al vuelo, algunos de ellos procedentes del Orfeon Pamplonés, con más prestancia que entrenamiento se tuvieron que lanzar a la calle. La falta de preparación y repertorio la suplieron con unas buenas pintas de clarete antes de salir que les ayudaron a dar unos brincos y hacer unos jeribeques que encantaron a la vecindad, siendo todo un éxito. 
 
Primera actuación del grupo de danzas del Ayuntamiento de Pamplona, el 29 de noviembre de 1949, en la procesión de San Saturnino.

            Pródigo de su saber, su asombrosa memoria, sus enormes conocimientos y su archivo personal estaban abiertos para cuantos acudían a él. En este sentido muchos le saqueaban, pero realmente tampoco le importaba demasiado. Eso de los derechos de autor no cabía en su cacumen.


            Pero además de toda esta actividad cultural y folclórica, tenía que seguir dando suelta a sus inquietudes socio políticas, como veremos en las próximas entradas si Dios quiere.