Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

lunes, 26 de septiembre de 2016

Ignacio Baleztena y familia; antifranquistas

Querido lector, acabadas las fiestas de San Fermín de Aldapa, que tanto disfruto el aitacho en sus comienzos y ahora sus biznietos, volvemos atrás y seguimos con su biografía de los años 40 y 50.

Desilusionados los carlistas por los derroteros que tomaba la política y el desagradecimiento tan grande hacia su gran apoyo en la guerra, pues se veía claramente que querían borrar de la memoria al carlismo, éste se puso claramente en la oposición al franquismo. Y aquí el aitacho tuvo su participación activa.

      Gran admirador de la juventud, se rodeó de un activo grupo, la A.E.T. (Asociación de Estudiantes Tradicionalistas) a los que apoyaba, en lo que podía, con sus escritos, octavillas, panfletos, etc.

Entre los papeles del aitacho se conservan varios carnés de la AET. Todos sus hijos y sobrinos estábamos afiliados. Si encuentro el mío relleno lo pondré aquí, porque me he llevado el disgusto de que lo he perdido recientemente al ir a escanearlo.

Nadie se quiere acordar que, aquí en Navarra, en los años 40 y 50 la única oposición al Gobierno era el carlismo. Es más  más aún, siempre nos decían: ¿qué pasa? Queréis volver otra vez a lo anterior.

 Los años 40 y, sobre todo, los 50, fueron de gran actividad clandestina: reparto de propaganda, organización de Montejurra, elecciones municipales, vigilancia ante posibles contrafueros, pintadas…etc.

         Cuántas veces, recuerdo yo estar reunidos en tertulia de las que la familia eran muy aficionados, donde se hablaba de todo: recuerdos vividos no de los que:  me han contado…, por eso lo ocurrido lo teníamos siempre fresco y muy auténtico, y retirarse discretamente mi padre con algún sobrino, hijo, amigo de estos a otra habitación… y todos, como si no nos diéramos cuenta pensábamos: ya se va a organizar algo, y efectivamente, al día siguiente o al otro aparecían unas hojas impresas en multicopista, o como diría uno de Leiza:

-          - Sí, estos sí, ya se andan en politiquerías y con papeles, ya he visto, pues, debajo de la cama una “cupletista” y con ella, ya escriben, sí, cosas.


          Y en la próxima entrada podrás leer el mayor desplante que se llevó Franco, en Navarra desde luego, y posiblemente uno de los mayores de su Régimen.

martes, 20 de septiembre de 2016

Actividad socio cultural de Ignacio Baleztena en la posguerra

Querido lector, esta vez sí que sí, que retomo la biografía del aitacho más o menos donde la habíamos dejado, es decir, en la posguerra. Pues bien, durante los años 40 tuvo una intensa actividad de tipo cultural organizando todo tipo de eventos, asociaciones, investigando en el Archivo General de Navarra (que es lo que le encantaba) y metido en todo lo que tuviera que ver con su querida Pamplona y Navarra. Por ejemplo estuvo en los orígenes de la revista Pregón, revista gráfica literaria que durante los años 40, 50 y 60 representó de forma predominante el movimiento literario navarro.

Los miembros de la revista Pregón, a la derecha con boina Ignacio Baleztena

            Tras un largo “parto” el 23 de mayo de 1944 se autorizó definitivamente la publicación, bajo la tutela de Faustino Corella, gran amigo del aitacho. El director era José Díaz Jácome, y los redactores José María Iribarren, José Ramón Castro y mi padre Ignacio Baleztena que firmaba como “Premín de Iruña”. Después fueron incorporándose otros como Manuel Iribarren, Santi de Andía, Ángel María Pascual, etc. Y así pronto comenzó a ser más que una revista y se constituyó además una tertulia literaria que se reunía los sábados, primero en domicilios particulares y después en el bar "Cinema" de Pamplona, y que terminó desdoblándose en dos, una correspondiente al grupo directivo de Pregón, que se celebraba los miércoles en el "Cinema", y otra más abierta y concurrida, que se reunía los sábados, al principio, en un local cedido por el Ayuntamiento de Pamplona, después en el bar "Bearin", en el hostal "Yoldi" y más tarde en el "Nuevo Casino".

De nuevo la boina delata a Ignacio Baleztena en esta tertulia de la revista Pregón

            Y pronto mi padre, junto con el resto, imprimió ese aire sinfundamento y socarrón que daba a todas las iniciativas en las que participaba, acabando por conformar la “Peña Pregón” en la que esos sesudos intelectuales combinaban las actividades culturales con otras más “exóticas”. 

La flor y nata de "los intelectuales" de la Peña Pregón en una sinfundamentada, entre ellos Ignacio Baleztena con la boina

Lamentablemente más adelante veremos que como entre todos los grupos tiene que haber un judas, pero eso será después.

Ignacio Baleztena con su boina, formando parte del consejo de dirección de Pregón en 1967, pocos años antes de que sufriera la embolia que finalmente acabo con su vida

            Su afición de or­ganizar actos le persiguió toda la vida involucrando siempre a su familia. En 1946 participó activamente en la organiza­ción de las jornadas de la Coronación Canónica de Santa Ma­ría la Real, por lo que recibió de la Diputación la meda­lla de Bronce, como ya vimos en una entrada anterior (pinchar aquí y aquí).

            Ganó el premio sobre toponimia de Pamplona, que acarreaba teoricamente su publi­cación, cosa que en principio no se llevó a cabo; quedó en pri­mer lugar en la 1ª reunión de Toponimia Pirenaica cele­brada en Jaca en 1948. Esta vez sí el trabajo al fin se publicó en la revista "Prín­cipe de Viana".

            Fue secretario del Comité Provincial de Turismo en enero de 1948 y le encomendaron la labor de organizar el Congreso Navarro de Turismo.

Ignacio Baleztena en el Congreso de Turismo. Extraña manera de, siendo el organizador del mismo, enseñar la ciudad a los encopetados asistentes, con las piernas colgando de las murallas. Desde luego seguro que fue un cicerone muy entretenido.

            Era además responsable de la sala dedicada a Navarra en el Museo de Bayona y entre eso y el Museo de Recuerdos Históricos (pinchar aquíaquí y aquí) acabó siendo "Director de Museos", incluido el Museo de Navarra que estaba situado por aquel entonces en la actual Cámara de Comptos pasando a su ubicación actual en 1956, y aunque allí tenía un despacho de categoría, él se pasaba realmente las horas investigando en el Archivo para desesperación del conserje del Museo que le reñía por darse tan poca importancia.

Y como era un danzari consumado y había formado el mejor grupo de danzas de Navarra de aquella época (el del Muthiko) fue requerido también a colaborar en la formación del grupo de Danzas del Ayuntamiento, que bailó por primera vez el 29 de noviembre de 1949, en la procesión de San Saturnino. Un mes antes la comisión municipal de Fomento citó en un restaurante (seguramente Casa Marceliano) a los que tenían que organizar el grupo de danzas en el tiempo récord de 30 días. Presidió el alcalde Miguel Gortari y asistieron el secretario Ignacio Sanz, Pachi Arrarás, José María Iribarren en calidad de presidente de la sección de folclore de la Institución Príncipe de Viana y como no mi padre Ignacio Baleztena como Director de Museos y sobre todo como perejil de todas las salsas. Se decidió que se constituiría el grupo formado por dieciséis personas: doce danzaris, un makilari, un abanderado y dos gorris. Pachi Arrarás y Pedro Lozano Sotés diseñaron los trajes y llegó el día señalado, en el que los jovencicos danzaris cazados al vuelo, algunos de ellos procedentes del Orfeon Pamplonés, con más prestancia que entrenamiento se tuvieron que lanzar a la calle. La falta de preparación y repertorio la suplieron con unas buenas pintas de clarete antes de salir que les ayudaron a dar unos brincos y hacer unos jeribeques que encantaron a la vecindad, siendo todo un éxito. 
 
Primera actuación del grupo de danzas del Ayuntamiento de Pamplona, el 29 de noviembre de 1949, en la procesión de San Saturnino.

            Pródigo de su saber, su asombrosa memoria, sus enormes conocimientos y su archivo personal estaban abiertos para cuantos acudían a él. En este sentido muchos le saqueaban, pero realmente tampoco le importaba demasiado. Eso de los derechos de autor no cabía en su cacumen.


            Pero además de toda esta actividad cultural y folclórica, tenía que seguir dando suelta a sus inquietudes socio políticas, como veremos en las próximas entradas si Dios quiere.

jueves, 15 de septiembre de 2016

De indumento concejil. Iruñería. Por Ignacio Baleztena

Querido lector, retomo el blog del aitacho con un tema de plena actualidad, que es sobre cómo tiene que ir vestida la corporación cuando sale en Cuerpo de Ciudad, gran preocupación que supone una emergencia social tan innovadora que ya mi padre Ignacio Baleztena ironizaba sobre el tema refiriéndose a fechas tan recientes como 1828. Esto de la nueva política, el cambio, el clarísimo sexismo heteropatriarcal del traje de concejala inspirado en el típico de roncalesa (no así el de Spiderwoman supongo) da pie a chanzas y bromas aun más grandes que las que se traía Tiburcio de Okabío respecto a lo acontecido en 1828. 

El concejal Armando Cuenca desprecia la indumentaria propia de la Corporación de Pamplona que lucen sus compañeros detrás, para vestir una camiseta de Spiderman y un atuendo que podría llevar cualquier estadounidense por poner un ejemplo



Esto de debatir sobre el indumento concejil son cosas del progreso, claramente innovadoras y rompedoras,  y si no te recomiendo que disfrutes de esta iruñería escrita en 1960 y que nos muestra la novedad, originalidad y nuevo estilo, propio de cuando Fernando VII usaba paletó.




“DE INDUMENTO CONCEJIL



            La campana del reloj de San Cernin, dejó oir sus broncíneos sones, no siempre han de ser argentinos, llamando a consulta el día 9 de abril de 1828 y al oírlos, los señores don José María Vidarte, don Fermín Gaztelu, don Joaquín Lecea, don Manuel Ilzarbe, don Pedro Javier Astrain, don Diego Larrea, Matheo López, Juan Antonio Moriones, el señor Guergué y Fermín Osés, rexidores que eran entonces de Pamplona, abandonaron sus casas, dejando el chocolatito a medio terminar, y con paso grave y mesurado se dirigieron al consistorio para tratar, discutir y resolver un asunto gravísimo que traía desasosegados a la Ciudad, a sus vecinos, habitantes y moradores.

            El rey Fernando VII, pelotilleramente llamado el Deseado, se dignó comunicar a la Ciudad en 24 de marzo de 1828, que él y su regia consorte deseaban, anhelaban, suspiraban por hallarse en medio de sus leales navarros, y con tan turístico motivo tenía ya preparada la maleta y concienzudamente cepillado y planchado su histórico paletó. Es decir, que lo que voy a relatar aconteció:

Cuando Fernando VII
usaba paletó

            Desde que el real aviso llego a conocimiento de los graves, honestos y sesudos ediles, se vieron presas de crueles desasosiegos. Todos ellos daban vueltas y más vueltas a sus bien torneados cráneos, para ver si de las masas encefálicas en ellos almacenadas surtía la solución a este importantísimo y trascendental problema.

-          ¿Con qué atavío saldrá el municipio a recibir a sus majestades?

            El susodicho 9 de abril fue designado para la solución del problema.
           
            Se abrió la sesión, y el secretario Don Serafín Pérez de Urrelo leyó a los rexidores el trabajo, que por mandato de ellos, había escrito sobre los trajes, medias zapatos, sombreros, etc que los munícipes pamploneses habían usado y lucido en días de ceremonias, desde los tiempos de Cneo Pompeyo a los de perico Alejandría.

            Y leída la concienzuda memoria, se abrió el periodo de libre discusión.

Unos opinaban, y a su juicio lo hacían acertadamente, que la Ciudad debería asistir al recibimiento regio luciendo el traje antiguo de recibimientos y besamanos, esto es, con gramallas de terciopelo encarnado con vueltas azules, colores de la Ciudad: es decir sobre poco más o menos como van hoy los maceros del Ayuntamiento.

Otros, con el severo y airoso traje de golilla de verano, indumentaria usada hoy por Lerín hermanos, cuando, jinetes en briosos alazanes, salen al ruedo capitaneando las abigarradas cuadrillas de espadas, sobresalientes de ídem, banderilleros, puntilleros, picadores, agarrapatas y mulilleros..

            Puesto el asunto a votación, dio el siguiente resultado:

            “Los señores Vidarte, Gaztelu e Ilzarbe dijeron: que aunque su deseo es que se reciba a SS. MM. Con el traje con que se recibió en el año 1646 (o sea, de gramalla), opinan que ahora sea el traje de golilla de verano, por considerar imposible que en la actualidad se puedan hacer aquellas ropas por el corto tiempo y por considerar que no se hallarían las telas oportunas”.

            El señor Lecea dijo: “que opina por el traje de golilla de verano por justas consideraciones que se reserva”.

            ¡Vaya un edil misterioso y reservón.

            Los señores Astrain, Moriones y Osés dijeron: “opinan por el traje de golilla de verano, por los excesivos gastos que acarrearía el traje antiguo”

            ¡Olé por los rexidores de espíritu recto y económico!

            “El señor Larreta por el traje de golilla de verano, por el coste y ridiculez del traje antiguo”.

            El señor López idem “por las dificultad que presenta adaptar aquel traje antiguo”.

            Y finalmente el señor Guergué añadió su voto al de los demás, pues temía que de salir de su casa con la gramalla roja, todos los mocés y cocas del barrio le habían de seguir cantándo:

¡Ay levitón!
me gusta mucho el vino
¡Ay levitón!
me gusta mucho el ron.

            Tratose y discutió luego, si el traje había de ser de seda, de ariepón o vuela; si había de ser nuevo o se podían aprovechar los usados y si el coste correría a cargo de la Ciudad. Y después de maduro juicio y argumentada discusión se acordó: - “Que se costee el traje por los fondos del Ayuntamiento”.

El económico y concienzudo  votó porque cada quisque se costease su traje. Voto que fue muy alabado y favorablemente comentado por los hombres sesudos de la Ciudad.

            El señor secretario de la corporación de aquella época, don Luis Pérez de Urrelo nos dejó escrito un libro titulado “Libro de Oro” por el que nos enteramos de cómo era el traje de golilla y cuando éste debería ser de gala.

            GOLILLA

            “El traje de golilla es por ley del Ayuntamiento. - Antes se usaba de contínuo, mas en el día puede decirse que sólo se viste para los actos públicos: pues a las consultas se concurre con traje regular fuera de alguna u otra en que hay motivo particular para vestirlo.

            No se crea que a esto ha ocurrido otra causa que la comodidad y que ahora, como estamos acostumbrados al pantalón y bota, que conviene a un país frío y húmedo como éste, nos incomoda usar zapato. No deja de haber aun algunos, que no entran de buena gana, pero la mayoría sí.

            Se usa el traje de terciopelo o de invierno, desde el día primero de noviembre, hasta el día del Corpus, y desde este día hasta fin de octubre el de paño de seda o de verano”.

            Da a continuación la lista de los días en que deberían ir los ediles de gala entera, es decir con cadenas y medallas, o de media gala con todo solo cordoncillos.

            La moda del traje de golilla perduró hasta el año 1840, cambiando desde entonces este airoso atavío por el del frac, igual al actual aunque con colicas no tan largas.

            Un cuadro que se conserva en la Casa Consistorial, pintado por don Mariano Sanz, con motivo del estreno del palio del Ayuntamiento, nos muestra como en la procesión del Corpus iban los ediles con frac, muy afeitadicos y las caras orladas de románticas patillas.

Hoy las patillas, al igual que la golilla, han pasado a la historia, y solo tal cual anciano recalcitrante se empeña en ostentarlas… y que lo haga por muchos años.[1]

Tiburcio de Okabío
Diario de Navarra 18 Dic 1960”

Ignacio Baleztena de abanderado de la Corporación cuando fue concejal, con frac en Jueves Santo a principios del Siglo XX, acompañado de clarineros y timbaleros


Este artículo, en una versión anterior que publicó en 1951 acaba de esta otra manera:

“en el año 1848 aparecen ya todos los señores ediles con sus relucientes fraques, al igual que los que en la actualidad han hecho decir a la musa popular:

Esos tubos relucientes
y esos fraques tan “planchaus”
al verlos dicen las gentes:
¡rediez lo que habrán costau!
Ni en París ni en los madriles
ni en San Juan de Potosí,
se verán unos ediles
más majos que los de aquí.[2]

            Bueno, de momento los ediles seguirán yendo con frac y las edilas con el traje típico, siendo un signo distintivo propio de la Ciudad que hace que la veas pasar y te sientas en casa. No me veo a los maceros con vaqueros, a los timbaleros con camisetas de Iron Maiden y los Danzaris en chandal. Y supongo que no pretenderán nuestros ediles ir ellos vestidos de lagarterana y obligar despóticamente al resto del séquito a ir con los trajes tradicionales. Pero bueno, igual hay que abrir un proceso participativo. Sinceramente, a mí cuando veo venir la Corporación en cuerpo de ciudad con sus trajes me siento orgulloso de Pamplona.

            En la próxima entrada (a ver si es pronto) seguiré con la biografía del aitacho si Dios quiere.

Bonita foto de la procesión de la Virgen de la Hita, con sus vistosos trajes típicos, en Alcántara, el pueblo extremeño de donde es Armando Cuenca. Una tierra orgullosa de sus raíces y costumbres.





[1] Se refiere a él mismo, que siempre mientras tuvo pelo lució unas grandes patillas
[2] Se refiere a la primera letra del Riau Riau que puso él mismo al vals de Astráin

viernes, 22 de abril de 2016

Los odiados Baleztena y la verdad histórica

Querido lector, era mi intención hacer una entrada alegre y entretenida en torno a actividades culturales del aitacho en los años 40 y 50 pero las difamaciones vertidas contra él y la familia me obligan a cambiar de planes y tener que hacer esta otra, que no me hubiera gustado tener que publicar, pero que me veo en la obligación de realizarlo:

Ante las insinuaciones de las últimas semanas, a raíz de la exposición realizada en el Parlamento que debería ser de todos los navarros, que intentan relacionar a mi padre y resto de la familia con cualquier acto de violencia o represión, mediante caricaturas o menciones explícitas, quiero afirmar de forma tajante y de una vez por todas, en mi nombre, en el de mi padre Ignacio Baleztena Ascárate y en el del resto de mis antepasados que al igual que ellos condeno (sí, condeno, ese verbo que a algunos tanto les cuesta conjugar) y es más, maldigo, todos los crímenes, represalias, asesinatos, torturas y vejaciones, que se cometieron de forma cobarde antes de la guerra (en la II República), durante la guerra y en la postguerra (durante la dictadura franquista) en ambos bandos, en Navarra y en toda España, que acabaron de forma ruin con la vida de miles de personas, muchos de ellos navarros de ambos bandos.

Cualquier persona que se hubiera interesado en indagar la verdad mínimamente debería conocer la posición de mi familia, y hubiera bastado con haber consultado este blog (pinchar aquí). Como has podido ver dicha posición quedó bien clara cuando mi tío Joaquín Baleztena Ascárate, Jefe Regional Carlista, hizo este llamamiento el 23 de Julio de 1936 que fue distribuido entre los carlistas y publicado en la prensa al día siguiente: “Los carlistas, hijos, nietos y biznietos de soldados no ven enemigos más que en el campo de batalla. Por consiguiente, ningún movilizado voluntario, ni afiliado a nuestra inmortal Comunión debe ejercer actos de violencia, así como debe evitar se cometan en su presencia. Para nosotros no existe más actos de represalias que los que la autoridad militar, siempre justa y ponderada, se crea en el deber de ordenar”. Dicha orden hizo que desde entonces tanto a mi padre Ignacio Baleztena Ascárate como a su hermano Joaquín en algunos ambientes, no carlistas precisamente, se les llamara “los vaselinas”, al considerar que eran muy blandos por intentar evitar las incalificables represalias.


Tanto es así que mi tía Dolores Baleztena Ascárate escribiría años después: “¡Lástima no fuera obedecida esta nota tan llena de nobleza, calificada por algunos de vaselina! El señor Obispo le felicitó por ella. De haberlo sido, no hubiéramos tenido que lamentar actos indignos realizados por, quienes huyendo del peligro de la vanguardia, se creían valientes actuando cobardemente en la retaguardia”.

Al contrario de lo que injustamente se señala los hermanos Baleztena se distinguieron por hacer todo lo posible por evitar represalias y fusilamientos, poniendo su vida en juego en varias ocasiones, salvando decenas de navarros de izquierdas o republicanos (como puedes ver pinchando estos enlaces: leizarras, miqueletes, enemigo declarado de la familia, carabinero republicano, que sirven de botón de muestra entre otros muchos), y a alguna personalidad ilustre como el Dr. Carlos Jiménez Díaz (ver la historia pinchando aquí). Y eso es ampliamente conocido entre los más mayores de Leiza y de Pamplona, así que no era tan difícil informarse.

Es más, los Baleztena fueron represaliados durante la II República. Para leer todo este episodio puedes pinchar aquí y luego continuar la historia pinchando en "continuará. En Abril de 1932 asaltaron y quemaron su casa con la familia dentro en 1932 y el Gobernador Civil de la República encargado de mantener el orden público, para quitarse el problema, en vez de detener a los autores desterró a la familia Baleztena de Pamplona. Pues bien, mis antepasados perdonaron y conociendo perfectamente a los asaltantes (teniente de alcalde incluido) en vez de vengarse o hacer algo contra los autores de aquel episodio, aun teniendo posibilidad de haberlo realizado posteriormente, lejos de ello pelearon porque nadie sufriera posteriormente lo que habían padecido ellos ni cosas peores y siempre nos hablaron de perdón cristiano, que produce la ventaja de vivir sin odio.

Por todo lo anterior cualquier referencia, caricatura, retrato o similar vertidos en exposiciones, escritos, libros o soportes de distinto tipo, que relacione a los Baleztena con represiones o crímenes, lo único que hacen es demostrar un profundo desconocimiento en el mejor de los casos, siendo bien pensado, y desacreditar a los autores y a toda su obra. De sabios es rectificar.

Además de los pseudo historiadores, periodistas y dibujantes, también la presidenta del Parlamento que debiera ser de todos los navarros, tiene una ocasión de oro para demostrar su altura de miras pidiendo perdón públicamente. Un gesto que le honraría.

No obstante es posible, y ojalá me equivoque, que todo esto no vaya a servir más que para que ciertas personas sigan difamando la memoria de mis antepasados a cualquier precio. Y lo hacen porque no les mueve la verdad, ni la justicia, sino el odio. Odian a “los Baleztena” porque fueron católicos, navarros, fueristas, españoles y vascos (sí, también vascos, más que muchos de los que los atacan y otros que hasta hace bien poco nos amenazaban de muerte a sus descendientes, nos agredían y nos ponían bombas). Y de estas ideas odiadas por algunos nunca renegaron mis antepasados y por supuesto tampoco yo. Esta es la realidad, esto es lo que realmente no se les perdona ni se les perdonará.


Sirva esto para que por lo menos la gente de buena fe, aunque sean de ideología totalmente opuesta, sepa la verdad a este respecto, desde la coincidencia o la discrepancia ideológica.

Y espero sinceramente que este clima de crispación y odio guerracivilista que están resucitando algunos y que me alarma profundamente no siga entorpeciendo las ansias de reconciliación de la mayoría y pueda seguir la marcha de este blog, contando cosas interesantes del aitacho si Dios quiere. Paz a los muertos.

miércoles, 13 de abril de 2016

Canción a San Miguel de Aralar por Ignacio Baleztena



Nor Jaungoikoa bezala?
Iñor Jaungoikoa bezala

(Lema de San Miguel)

Querido lector, mientras nuestros ilustres, sesudos y ocupados políticos atienden problemas tan urgentes como decidir si nuestro querido San Miguel de Aralar es ángel non grato en los organismos oficiales navarros, o caso de no serlo, si hay que recibirle con actos religiosos, carnavalescos o vestidos de super héroes (terrible dilema), muchos pamploneses, erre que erre, nos empeñamos en darle la bienvenida como mejor sabemos y llevamos haciendo desde tiempos inmemoriales. Tanto es así que ya en 1913 (antes de la democracia, la dictadura, la república y el “sursuncorda”) el aitacho nos describió en unas coplicas como nuestros antepasados acogían al Angelico, igual que hacemos nosotros ahora. (Para ver la letra pinchar aquí)

Pues bien te pongo un vídeo casero de esta cancioncica con imágenes actuales, en las que se ve que mientras los importanciosos dirigentes discuten sobre el sexo de los ángeles (o mejor dicho su recibimiento) muchos irunshemes de a pie seguimos haciéndolo como siempre. Para nosotros no hay duda. Nos lo enseñaron nuestros padres, y con una bonita mezcla de devoción, tradición y amor a las costumbres de nuestra vieja Iruña, hacemos lo que según mi padre ya en aquellos años "cantaban los mocés por esas calles de Dios y del Señor San Fermín"






Tampoco se crean tan importantes los mandamases de turno con sus poco originales originalidades, ya que de todo ha habido en la historia de nuestra Pamplona y pese a excentricidades, zarratraquerías y dejaciones, el “pueblo llano” frecuentemente les ha hecho una “pedorreta” aferrándose a sus usos y costumbres.

Para saber más, puedes pinchar aquí para ver como el aitacho recuperó actos y celebra­ciones de profundo arraigo navarro como ésta del recibimiento solemne del Angelico, que venía de cuando Navarra era Reino, y que había decaído en su oficialidad (que no en su componente “popular y participativo”).


Espero que te haya gustado las canción a San Miguel de Aralar y entre coplica y coplica puedes cantar “Mihel… Gurea, zaizu… buruzariak” para que no pasen de buruzaris a choriburus.

Y en la próxima entrada más si Dios quiere.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Semana Santa de Pamplona en tiempos de Ignacio Baleztena

Ave Crux
Spes Unica

Querido lector, como introducción a esta entrada quiero dedicársela a mi cuñada Judith recientemente fallecida de forma inesperada por cruel enfermedad, tras recibir los santos sacramentos y la Bendición Apostólica de Su Santidad. Mujer de mi hermano Carlos (Caco) ha dejado una profunda huella en todos nosotros. Fue una persona siempre entregada a su familia y a todos los que le rodeaban, que repartió el bien a destajo, y en concreto fue un pilar para nosotros durante la enfermedad de nuestro hijo Joaquín.

Metiéndonos en harina supondrás que el aitacho vivía intensamente la Semana Santa pamplonesa como gran amante de todas las tradiciones de su querida vieja Iruña, y sobre todo con una especial devoción. Le gustaba zambullirse en la Semana Santa con intensidad.

Además escribió libretos (Las Cinco llagas), Iruñerías y hasta canciones (la famosa canción a la procesión de Viernes Santo)

El escudo de Pamplona lleva en el anverso el leon coronado y las cadenas de Navarra y en el reverso las Cinco Llagas de Jesucristo rodeada por la corona de espinas, por lo que verás más adelante si sigues leyendo

Todo esto podrás verlo más adelante al pulsar el enlace que indicaré, pero primero unas fotos de mi padre Ignacio Baleztena en la Semana Santa de Pamplona de sus tiempos:

JUEVES SANTO. VOTO DE LAS CINCO LLAGAS


Antes de ver las fotos y dada la actualidad municipal y foral he querido rescatar unos párrafos del libreto "La insignia de las Cinco Llagas" que escribió el aitacho en 1932 (en plena II república española), y decía lo siguiente:

"Con esta medalla, colgada antaño del cuello de los regidores por un cordón de seda negro, y de los ojales de sus levitas en estos tiempos, ha acudido siempre en corporación nuestro Ayuntamiento, con sus maceros y clarines a la iglesia de San Agustín, a postrarse ante el santo simulacro de las llagas, paseándolo procesionalmente por el interior del templo, para dar gracias a Dios Nuestro Señor por aquel señaladísimo favor que dispensó a la Ciudad en el mencionado año de 1599.


Hoy, como gracias a Dios, somos oficialmente ateos, no nos creemos obligados a cumplir los solemnes votos de agradecimiento que hicieron nuestros antepasados. Este año, la Corporación Municipal, no irá a dar gracias al Señor, pero espero, que los pamploneses todos, acudiremos el Jueves Santo a pedir arrodillados ante esas misericordiosas llagas, como lo hicieron los regidores de antaño, que nos veamos libres de la peste de los cuerpos y muy principalmente y sobre todo de la pestilencia de las almas."

Cuando escribo esto no se todavía que hará mañana Jueves Santo nuestro Ilmo. Ayuntamiento, pero pese a los antecedentes de estos últimos meses confío en que estarán a la altura del cargo al margen de sus creencias personales, y no repetirán la patochada de 1932 jorobando una tradición que se celebra desde 1599, e incumpliendo la promesa que hicieron nuestros antepasados. También es de agradecer, no ya solo por respeto sino por buen gusto, que no acudan hechos unos zakarros con unas zatarras tipo camisetas de super héroes yankis, en vez de con el elegante porte que han lucido siempre nuestros munícipes cuando salen en Cuerpo de Ciudad como se aprecia en esta foto, siendo admiración de los pamploneses.

Ignacio Baleztena como abanderado del Ayuntamiento en 1918 acude al Voto de las Cinco Llagas y posteriormente a los oficios de Jueves Santo (Misa de la Cena del Señor), en Corporación como se sigue haciendo actualmente.


Y precisamente el propio Ignacio Baleztena (Premín de Iruña) escribió este libreto en 1932: "La Insignia de las Cinco Llagas", cuyo enlace encontrarás más adelante para poderlo leer íntegro si quieres.




VIERNES SANTO EN PAMPLONA

Ignacio Baleztena en Viernes Santo, en el Paseo de Sarasate de Pamplona, con sus hermanas Lola, Josefina y Mª Ysabel

Ya desde niño Ignacio Baleztena participaba en la procesión del Santo Entierro de Pamplona, el Viernes Santo. En la foto el primero por la izquierda formando parte del grupo alegórico de las tribus de Israel.


Ignacio Baleztena de soldado romano en la Procesión del Santo Entiero de Pamplona, el Viernes Santo. También participó de mozorro, portador de paso...

La Dolorosa de Casa Baleztena. Cuántas veces le rezó mi padre junto con toda la familia. Tanta devoción le tenía que este es el reverso de su recordatorio de difuntos. Que actualmente acoja a Judith y llene el vacío que nos ha dejado.
Para ver toda la información acerca de todo lo referente a nuestra querida Semana Santa pamplonesa (iruñerías, anécdotas, celebraciones y canciones) tienes material para ir disfrutando durante esta Semana Santa pinchando aquí.

No te olvides, mañana jueves por la tarde nos vemos en el Voto de las Cinco Llagas, los oficios, las visitas y la reciente procesión de Jueves Santo. Y el viernes las Siete Palabras, el Vía Crucis de la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz, los oficios, la procesión del Santo Entierro y el retorno de la Dolorosa.

El Sábado la Vigilia Pascual y la procesión del encuentro por el claustro de la catedral.

Y el Domingo se exponen "las momias" de la catedral tras la Misa de Resurección.

Que agenda más apretada. Nos vemos en estos actos si Dios quiere y el tiempo lo permite.  

Biznietas de Ignacio Baleztena
Ave Crux, Spes Unica

Biznietos Ignacio Baleztena han ido creciendo y en el futuro serán futuros portadores de paso

Biznietos de Ignacio Baleztena de Pueblo Judío. Sigue la Tradición.

Virgen Dolorosa, Ruega por nosotros, por tu querida Pamplona y por la tía Judith, que ya te estará acompañando en tu Soledad en el Cielo

domingo, 6 de marzo de 2016

El amigo de Iparaguirre. Iruñería

Querido lector, Tras un año en barbecho he decidido retomar con más ansias el blog del aitacho, porque todavía quedan cosas muy interesantes y desconocidas que asombraran a algunos. Pero antes de recomenzar su biografía, he preferido a modo de "reinauguración bloguera" transcribir una "iruñería" que escribió el 23 de Junio de 1963 en el Diario de Navarra. Me han inspirado para comenzar de esta manera dos cosas que he visto en las últimas semanas. La primera un "post" que leí escrito por un amigo y que puedes leer pinchando aquí

Y la segunda un calendario que me regalo otro amigo y que precisamente versaba sobre el mismo personaje y la misma canción:

Anverso del calendario de Iparraguirre

Reverso del calendario que me regalo el mencionado amigo

Estas dos coincidencias me han hecho recordar que mi padre escribió algo sobre Iparraguirre y lo he querido rescatar.

Este conocido carlista que compuso el "Guernikako Arbola" y que posteriormente ha sido considerado como el gran bardo vasco, tenía un gran amigo y compañero de fatigas, el navarro Zubiría, y sobre sus andanzas y el final del gran Iaparaguirre escribía lo siguiente "Tiburcio de Okabío" (Ignacio Baleztena):


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“EL AMIGO DE IPARRAGUIRRE


            Se publicaba en 1800 en Buenos Aires, una revista mensual, órgano de la Sociedad Vasco-Española de aquella capital, titulada LAURAK-BAT. En su número correspondiente de diciembre de 1890 apareció un artículo dedicado a la MUERTE DE IPARRAGUIRRE.

            “Tristes, muy tristes (decía) son las noticias que de los últimos momentos del popular bardo vascongado nos traen los diarios de la madre patria”.

“Llegó éste hace algo más de diez años a San Sebastián en compañía de su inseparable amigo Zubiría. Volvían de una excursión a diferentes pueblos de esta provincia (Guipúzcoa), en los cuales tan mal acogidos fueron, y tan míseros los provechos logrados, que los dos camaradas, poco menos que a la cuarta pregunta,, hubieron de hospedarse en una de las más pobres viviendas que a albergar forasteros se dedican. Aun siendo pequeño el estipendio que por su pupilaje pagaban los maltratados excursionistas, vieron pronto agotados los recursos y acosados por la necesidad, echáronse a buscar medios de vida”.

Sigue relatando las mil peripecias y apuros que pasaron los dos amigos sin encontrar quien pasase de decirles el consabido y poco cristiano –Dios le ampare-, hasta que por fin una sociedad donostiarra organizó una velada benéfica que produjo 700 pesetas, con las que los dos bohemios pudieron tirar una buena temporada,

Cargado por los desengaños repetía el bardo repetidamente:

“Cuando el hombre llega a la edad mía y el peso de los años encorva su cuerpo y apaga sus energías, encuentra que los amigos del pasado son los enemigos del presente. Por eso quiero dar testimonio de hermano a quienes como hermano me han tratado, olvidando a quienes me han prodigado sus durezas, negándome que se sea digno de socorro…”.

Y así fueron pasando los años hasta que en 1881 fue llamado el buen Iparraguirre a reforzar con sus cantos y guitarra el coro angelical. Un escritor de la época, el mondragonés don Miguel de Medinabeitia, escribía con fecha 7 de abril de 1881:

“… Al apearme esta tarde en Zumárraga a mi regreso de San Sebastián, me he encontrado con la triste noticia de haberse celebrado el mismo día, en dicho pueblo,  las exequias por el eterno descanso del ilustre cuanto desgraciado vate euskaro Sr. Iparraguirre. No he podido recoger a mi paso otro detalle que el que la villa de Zumárraga es quien ha costeado los gastos del entierro del finado”-

Esta afirmación del señor Medinabeitia dio ocasión a rectificación publicada por el LAURAK-BAT EN 1890, dice así:
“No sólo por amor a la verdad, sino por tratarse de una página triste digna de ser añadida a la historia, no muy conocida de Iparraguirre, debemos rectificar los equivocados informes del señor Medinabeitia.

Desde 1878 hasta el día en que falleció el bardo uniéronle los lazos de sincera amistad a un paisano suyo, a quien llegó a querer tanto, que le ofreció dejarle a su muerte la guitarra que durante muchos años le acompañó en su peregrinación.

En su última enfermedad, postrado en lecho de uno de los cuartos del caserío de Zozoarro, donde residía, le visitó dicho amigo, y al verle, le dijo estas palabras:

-De esta no me escapo chico: aquí tiene (la guitarra), llévate también lo que quieras.

Estas fueron, puede decirse, las últimas palabras que con alguna claridad pronunció; pues la muerte avanzaba a pasos agigantados, pronto le dejó mudo.

Falleció Iparraguirre. La triste nueva se esparció inmediatamente por las provincias. Parecía natural que los convecinos se prestasen a rendirle el último tributo; pero en la alcoba mortuoria sólo se vió a su amigo dictando disposiciones necesarias. De acuerdo con los vicarios de Villarreal (pueblo natal del finado) e Ichaso (jurisdicción del caserío donde falleció Iparraguirre), obtuve en primer término, autorización para trasladar el cadáver al primer punto, como así se hizo en un carruaje. Detrás de éste, iba otro que conducía al amigo, único guipuzcoano que asistió en forma a los funerales y sepelio del finado.

Al pasar por Zumárraga la exigua por demás comitiva fúnebre, nadie, absolutamente nadie, salió a saludarle, y menos a acompañarle.

Al entrar en jurisdicción de Villarreal, o sea en el puente que separa a esta villa de Zumárraga aguardaban el clero y un individuo del ayuntamiento, según costumbre; pero nadie del pueblo a excepción de los pocos abonados a misa mayor asistió al entierro de Iparraguirre.

Respecto a los gastos originados, el fiel amigo sabe los que pagó. Sólo diremos que el vicario de Villarreal renunció a cobrar sus derechos, y que de ello debe estar enterado el sobrino del bardo, señor Quiroga Iparraguirre, quien acaso hizo bien no recordándolo en el banquete celebrado en Villarreal el 28 de septiembre último, al cual banquete asistió el amigo a que nos venimos refiriendo.

Con lo dicho quedará bien enterado el señor Medinabeitia, toda vez que le enterraron mal el 7 de abril de 1931.

Aunque no se enlaza directamente con el asunto principal añadiremos que el heredero de la guitarra de Iparraguirre, a quien es de lamentar se olvidara el día en que se glorificó a éste, recibió varias cartas de los señores don Pedro Egaña y don Antonio Trueba suplicándole que aquella joya de tanto valor fuese a parar a la diputación de Vizcaya, para conservarla siempre en la Casa de Juntas de Guernica, a lo que accedió la persona cuyo nombre callamos”.

No queremos deducir la moraleja. ¡Paz a los muertos!

Basta con publicar la verdad para que las historias llenen sus funciones augustas.

A la afirmación del LAURAK-BAT, de que, acompañado el cadáver del cantor del Árbol de Guernica iba su íntimo amigo y compañero de aventuras el señor Zubiría, “único guipuzcoano que asistió en forma a los funerales y sepelio del finado”. Debemos aclarar:

Zubiría era navarro; así lo afirma don Juan Castañeda a raiz del triste suceso, y muchos otros datos poseemos para poderlo probar. Escribía don Joaquín al presidente de la Unión Vasco-Navarra de San Sebastián haciendo constar que el cadáver fue velado por “la amable familia con quien había vivido y por su íntimo amigo y compañero el cantor navarro Zubiría, quien al saber la triste noticia acudió traspasado de pena a Sosobarro (caserío donde falleció el bardo vasco) y añade que al día siguiente, a las 7 de la mañana, el traslado del cadáver desde Zumárraga al cementerio de Villarreal “iba Zubiría llorando amargamente”.

Muchos datos y muy curiosos hemos podido reunir relativos a este bohemio íntimo amigo de Iparraguirre. Por ellos podemos asegurar, que, efectivamente era navarro, natural de Elizondo y fue quien más contribuyó a popularizar el inmortal Guernikako Arbola cantándolo por todos los pueblos, no sólo del país vasco, sino de toda España y en muchas veladas teatrales organizadas y dirigidas por él.”

Iruñerías, D.N. – 23 Junio 1963.                                                                                         
Tiburcio de Okabío   

            
Y con este reinicio del blog espero que pronto seguiremos con entradas interesantes de la vida del aitacho en los años 40 y 50 si Dios quiere.