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Querido lector, para entender esta entrada es
conveniente que leas primero la anterior.
Como decíamos el aitacho, Ignacio Baleztena
Ascárate, iniciador de la Cabalgata de Pamplona en 1927, cedió, en la década de
los 50 del siglo XX, su corona de Baltasar a sus hijos y la familia continuó
muy involucrada en la organización del evento. Tanto es así, que los hermanos
Baleztena seguimos encarnando a Baltasar hasta 1980. ¿Qué ocurrió dicho año?
En ese momento estaba muy complicada la cuestión política, debido al intento de anexión de Navarra a Euskadi, con la banda asesina ETA liderando la causa mediante tiros en la nuca, secuestros y terrorismo callejero día sí y día también.
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| Diario de Navarra 6 de enero de 1980 |
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| El Pensamiento Navarro 6 de enero de 1979 (2) |
En el plano sociocultural,
el sector abertzale actuaba parasitando colectivos y enarbolando la ikurriña, bandera oficial de la
Comunidad Autónoma Vasca, en todas las organizaciones de eventos en Navarra, tratando
de apropiárselos (por desgracia, con bastante éxito).
Tras el éxito de la
celebración de las bodas de oro de la Cabalgata en 1979 en la que se consiguió
que la política estuviera ausente, en 1980 se asignó la realización del evento a
Gasteak (Asociación de Jóvenes del barrio de San Juan)[1], en vez de a la Caja de
Ahorros Municipal, que tan exitosamente la venía organizando durante 30 años. Hubo
varios cambios organizativos.
Llegó el día cinco de enero por la tarde y, como todos los años, salió el cortejo de los Reyes Magos a derrochar ilusión y alegría, especialmente a los niños. Yo como encarnaba a Baltasar iba cerrando el acto y no veía lo que sucedía por delante.
Esa tarde, el ambiente en
la calle estaba enrarecido y me avisaron de que se estaba organizando un
escándalo terrible contra el rey Melchor. Había un grupo abertzale insultándole
y amenazándole, rompiendo la ilusión de los niños y la magia de la noche de
Reyes. Ordené a mi cortejo, venido del lejano Oriente, que fuera a defender a
mi compañero monarca con sus lanzas de cartón. Confieso que a mí no me
insultaron, pese a que toda mi familia estaba amenazada por ETA. Como era el
último, Baltasar, no pude ver mucho más de momento.
¿Por qué a Melchor
precisamente? Resulta que unos días antes se celebraron unas conferencias sobre
la situación sociopolítica de la actualidad de Navarra de la época, y José Mari
Corella, que en la Cabalgata encarnaba a Melchor, había sido conferenciante,
pronunciándose contrario a la anexión de Navarra a Euskadi.
Era costumbre que la Cabalgata hiciera un alto en la sala de exposiciones que tenía la Caja de Ahorros Municipal en la calle García Castañón, donde nos ofrecían un refrigerio. Al entrar en la sala, los danzaris municipales solían hacernos a los Reyes Magos el arco con las makilas.
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| Los danzaris municipales le hacen el arco de honor con las makilas a "Baltasar Baleztena" en 1966. Cabalgata de Pamplona 1966. Archivo Muruzabal. Foto Galle |
Al llegar
ese punto, observé con disgusto y pena que estos portaban la ikurriña. En lugar de pasar por debajo
del arco, decidí esquivarlos y avancé por el lateral hasta el lugar donde se
nos ofreció el habitual tentempié.
Aquella fue la última
Cabalgata en la que un sucesor Ignacio Baleztena encarnara al rey Baltasar tras
más de medio siglo desde que aquél la iniciara en 1927. Cierto es que ese
momento tenía que llegar pero no de una manera tan triste.
Ese mismo día 5 de enero de 1980 los hermanos Baleztena Abarrategui
nos retiramos de la organización y la participación en la Cabalgata emitiendo
esta nota de prensa:[3]
“Los
hermanos Baleztena se retiran de la cabalgata de Reyes.
Los hijos del fundador de la Cabalgata de Reyes
en Pamplona han dejado de colaborar en su realización por la politización que
ha sufrido la popular actividad navideña. La nota, hecha pública ayer por los
hermanos Baleztena Abarrategui, dice lo siguiente: «Ignacio Baleztena, nuestro padre, con la colaboración de varios amigos
fue el fundador de la «Cabalgata de Reyes», organizada para dar la bienvenida
en Pamplona, a SS. MM. los Magos de Oriente. Año tras año, más de medio siglo
en total, él y ahora sus hijos hemos tomado parte muy activa en ella,
exceptuando unos años, después de la guerra, en que organizándola el Frente de
Juventudes le daba cierto matiz político.[4]
Hoy igual que entonces, el Ayuntamiento de Pamplona o los partidos que lo
componen, cometen la misma torpeza, imponiéndose a la organización de la Caja
de Ahorros Municipal que desde hace veinticinco años es la que generosamente la
costea. Nosotros, sintiéndolo muchísimo, no estando de acuerdo con esta postura
nos retiramos, como nuestro padre se retiró con el Frente de Juventudes. Pero,
igual que él, volveremos, porque ese turbante, tan lleno de lloros, ilusiones y
sonrisas infantiles que no entienden de política, no lo abandonamos»
Esta nota fue publicada
en el Diario de Navarra, El Pensamiento Navarro y La Gaceta del Norte.
A este respecto, el
artículo de opinión que Elías publicaba en portada de El Pensamiento Navarro el
6 de enero, leído hoy en día parece ser profético:[5]
“…Esa es la noticia. La solapada lucha, constante sin pausas,
sin prisas, sin perder tiempo del «peneuvismo», de sus hermanos y sus sobrinos.
La escaramuza aparentemente perdida para ellos del 47,2 en la Ley de
Referendums, es «pecata minuta». Las guerras no se ganan en una batalla. Ni
siquiera tras la firma de una paz. La guerra se gana cada día, con el esfuerzo
de cada día, con la lucha de cada día, con la batalla de cada instante. Esto no
lo quiere ver la derecha triunfalista…
Esta es la imagen de la que tanto marxistas como separatistas
se están apoderando día a día. Los símbolos de nuestros niños, de nuestros
Jóvenes. Y nadie ha protestado por ello…
Sólo una familia, cuyo padre fue uno de los fundadores de esa
cabalgata de la ilusión, ha dicho que no estaban dispuestos a hacer el juego a
los partidos políticos que «politizan» este símbolo universal. El que lo quiera
ver que lo vea. El «abertzalismo» no cejará en la colonización de Navarra, de
una forma u otra, con unos compañeros de viaje o de otros. Pero están ahí,
aquí, socavando cada día a través de la cultura a través de nuestros símbolos,
a través de la ilusión de nuestros hijos, ese «yugo» de la esclavitud encerrado
en ese famoso artículo 47,2 del Estatuto de Guernica[6].
Así es y así nos contemplan desde el imperialismo vizcaitarra…”
Y así hemos llegado a
donde estamos.
En cuanto a la Cabalgata
de Reyes Magos decayó en su organización y en su ilusión. Lo cierto es que bajo
la posterior batuta de Ricardo Zunzarren desapareció la politización y finalmente,
gracias a la Asociación de la Cabalgata de los Reyes Magos de Pamplona fundada
en 1996[7] por Fernando Lizaur, digno
sucesor de Baltasar durante años, el acto recobró su esplendor conservando su
espíritu. Gracias a él y a dicha Asociación que ha sabido mantenerse al margen
de cualquier política este acto cuenta de una excelente salud y seguro que es
disfrutada con gran ilusión por mi padre Ignacio desde el cielo, donde montará
allí un impresionante cortejo junto con sus reales amigos los Magos de Oriente
para agasajar a Jesús, la Virgen y San José por todo lo alto. Esa sí que será
una buena Cabalgata, y mi padre le dirá a Baltasar: “¿Me dejas que haga de doble
tuyo otro año? Intentaré no meterte en líos”, y el bueno del rey negro se prestará
a ello por un día, aun sabiendo que el aitacho la iba a liar.
Y en la próxima entrada
seguiremos con las cosas y la vida del aitacho si Dios quiere.
[1]
Muruzabal Oscoz I, Muruzabal del Solar JM. La Cabalgata Reyes Magos en la
Pamplona de 1966. Pregón Siglo XXI 68, junio 2023, pp 85-88
[2] El
Pensamiento Navarro. 6 Enero 1979. P1
[3] Hermanos
Baleztena Abarrategui. Diario de Navarra 6 enero 1980, p.18
[4] Después
de la Guerra Civil, el gobierno franquista le dio la organización de la
Cabalgata al Frente de Juventudes, vinculado a la Falange, y ante esa situación
Ignacio Baleztena y la familia dejaron de participar por no colaborar con esa
organización. Mi padre, pese a sus fuertes convicciones siempre mantuvo la
Cabalgata de Pamplona al margen de cualquier tendencia política. El experimento
resultó ser un fracaso de manera que volvió a tomar el relevo la Asociación de la Prensa, retornando entonces
Premín de Iruña a encarnar a Baltasar y participar activamente toda la familia
con la ilusión de siempre.
[5] El
Pensamiento Navarro. 6 enero 1980.
[6] Este
artículo del Estatuto de Guernica que se estaba debatiendo en aquellos años es
el que hace referencia al procedimiento de anexión de Navarra a Euskadi.
Desarrolla lo contemplado en la Disposición Transitoria Cuarta de la
Constitución (relacionado con dicha anexión), la única “transitoria” que
mantiene aún efectos jurídicos 48 años después, ya que las otras ocho están
materialmente agotadas.
[7] Muruzabal
Oscoz I, Muruzabal del Solar JM. La Cabalgata Reyes Magos en la Pamplona de
1966. Pregón Siglo XXI 68, junio 2023, pp 85-88




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