Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

sábado, 31 de enero de 2015

Ignacio Baleztena y el Rey de la Faba

Querido lector, a principios de año, tras la fiesta de Reyes ha tenido lugar un año más la celebración del Rey de la Faba. Pues bien, igual no sabes que precisamente el que “reinstauró” esta costumbre fue precisamente el aitacho. Por eso aprovecho estas fechas para que repasemos juntos los devenires de esta celebración.

Para escribir esta entrada me he basado fundamentalmente en este folletico del Rey de la Faba que escribí hace ya algunos años, resumiendo mucho y añadiendo alguna actualización.

            Fue precisamente allá por el año 1920, cuando mi padre Ignacio Baleztena se propuso retomar en cierta manera una ancestral costumbre de nuestro viejo Reino de Navarra (cuyos orígenes él mismo investigó). Esta primera edición de la “Fiesta del Rey de la Faba” se celebró por primera vez en Pamplona, de una forma sencilla, pero muy simpática y alegre.

            El salón del Círculo Carlista, situado entonces en la Plaza del Castillo, junto al Hotel la Perla, quedó convertido en el “salón del trono”. En él, favorecido por la suerte, se sentó el hijo de un socio necesitado, y los invitados le rindieron pleitesía.

            Acto seguido los Reyes Magos hicieron una fantástica aparición y, después de adorar al Niño Jesús, entregaron al reyecito un gran cajón conteniendo meriendas y juguetes para que su graciosa majestad los repartiera entre sus compañeros. Al final resultó una alegre fiesta y sus organizadores quedaron muy satisfechos por el éxito obtenido y, sobre todo, por haber resucitado la bella costumbre instituida por los reyes de Navarra.

            Durante algunos años volvió a repetirse la misma ceremonia, hasta que el aitacho pasó a celebrarla con la peña “Muthiko Alaiak”, que él mismo había fundado (pinchar aquí), tomando el acuerdo de que en lo sucesivo el “Rey de la Faba” fuese nombrado por la “Santa Casa de Misericordia”, recayendo la elección en aquel niño que más lo necesitara atendiendo además a su buena conducta durante el año.

            El niño rey llegaba al local de la Sociedad acompañado por dos pajes, también de la Misericordia, y era recibido con grandes aplausos y a los acordes de la Marcha Real. Presidía la merienda y a su nombre quedaba una libreta en la Caja de Ahorros Municipal, abierta por el “Muthiko” y engrosada por los donativos de los socios.

            Tras coger auge, posteriormente poco a poco la celebración, aunque se mantenía, iba decayendo con riesgo de desaparecer, así que Ignacio Baleztena quiso realzarla de nuevo y el 6 de enero de 1954 o 1955, tomó el relevo de la organización La Real Cofradía del Gallico de San Cernin, de espíritu tan pamplonica, y que para variar había fundado también mi padre con grandes bríos para restaurar antiguas costumbres. Dicha asociación patrocinó con entusiasmo durante su efímera vida, la coronación del Rey de la Faba. Inicialmente se celebró en el pamplonés Hotel Maisonnave (Que entonces estaba ubicado en la Calle  Espoz y Mina), a las seis y media de la tarde. En 1957 esta misma entidad organizó la fiesta el 6 de enero en los locales de la Peña de Cazadores, en la calle Estafeta y al desaparecer la cofradía, se hizo cargo de la fiesta definitivamente de nuevo el “Muthiko Alaiak”.

Ignacio Baleztena, promotor de la fiesta del Rey de la Faba, escucha a López Sanz (director de "El Pensamiento Navarro") junto al niño Rey de la Faba, en los locales del Muthiko durante dicha celebración.

En 1960, 1961, y 1962, disuelta ya la real Cofradía del Gallico de San Cernin, el 6 de enero, vemos por la mañana al Muthiko Alaiak –que tomaba de nuevo las riendas de esta fiesta-, haciendo reparto de juguetes en el salón de actos de Salesianos; y tras este acto, a las 19’30 horas, los socios de la peña celebraron la fiesta del Rey de la Faba en sus locales, siempre con la actuación de la rondalla de la peña.

Así, a través del Muthiko, mi padre deseando darle el realce que se merece, pensó en realizarla en los distintos palacios que los reyes tenían en su territorio, comenzando por el principal de ellos: Olite, en 1964 y 1965: “….de pronto, empezó a desfilar la comitiva. Portadores de banderas, músicos, danzantes, pajes llevando los atributos reales. Y atraillados los lebreles del Príncipe de Viana, que fielmente le acompañaban en sus días melancólicos, y a los que perpetuó en su escudo. Una voz vibrante anunció: “Paso a su alteza real el Rey de la faba”.

            Sonó la marcha del reino…, bajo el arco de honor formado por las espadas del “Muthiko”, llegó el reyecito al trono, sobre el que campaba las armas de los Evreux, y una vez sentado en él, Ignacio Baleztena, restaurador de la antigua ceremonia coronó al niño rey… Tras la merienda-cena compuesta de platos clásicos, vinieron los cantos y los bailes. Los joteros de Olite rasgaron sus guitarras cantando coplas alusivas:

                                              
En el castillo de Olite
que fue corte de Navarra,
gritamos ¡vivan los Fueros!
Y ¡Viva el Rey de la Faba!

            En Estella, 1966 y 1967 en Santo Domingo…, el niño del pueblo, que por su buen comportamiento y aplicación había sido elegido “Rey de la Faba” se dirigió al convento de Santo Domingo precedido de una brillante comitiva … Llegados al convento, el rey se sentó en el trono instalado en una sala gótica que fue el refectorio de los frailes, y desde el púlpito el heraldo leyó el pregón.

            En Sangüesa, 1968, en la iglesia de los padres franciscanos: … “Vemos salir del castillo real una alegre comitiva. Heraldos, bandas de música, estampido de cohetes. Allí van el clero, los nobles, los representantes de las villas, y, entre estos, el reyecito escogido, con su sencillo vestido de campesino a lomos de un caballo blanco…” Precisamente la ciudad de Sangüesa marca una nueva etapa; tratando que la ceremonia se asemejara mucho más a lo que antaño fue la coronación de nuestros reyes de Navarra, participaron por primera vez personajes que representaban al clero, nobleza, pueblo llano, rey de armas…, Por esto Sangüesa marcó ese año un nuevo estilo.

            Pero aun le quedaba una nueva vuelta de tuerca y precisamente el menda que escribe fue el encargado de investigar el antiguo ceremonial de la coronación de los Reyes de Navarra (cosa que hice con gran gusto) y fruto de esto en Pamplona, en 1969, en la iglesia de Santo Domingo por primera vez la fiesta del “Rey de la Faba” se realizó tal y como se coronaba antaño a los monarcas de nuestro Viejo Reino. A partir de este momento se ha quedado dicha celebración tal y como actualmente se celebra con algunas variaciones.


Al año siguiente, 1970, se celebró en la Ciudadela recientemente donada por el ejército a la ciudad de Pamplona, siendo el primer acto cultural celebrado en la misma, y de allí, en años sucesivos siguió distribuyendose por toda la geografía de Navarra, cada año en una población.

Así el aitacho comenzó otra tradición de nuevo tan ligada a su profundo amor a Navarra, nuestra historia, cultura, folklore y costumbres, siendo un auténtico homenaje a nuestra Monarquía que es la que aporta la corona real a nuestro venerado escudo, Todo unido a su preocupación social por los más necesitados.

Y para completar esta entrada que se me ha alargado un poco, en la próxima si Dios quiere transcribiré una iruñería del aitacho respecto a la celebración ancestral de esta fiesta (pinchar aquí para verla).

domingo, 4 de enero de 2015

Ignacio Baleztena iniciador de la Cabalgata de Reyes Magos de Pamplona


 ¡YA VIENEN LOS REYES!




Querido lector, en primer lugar desearte de corazón, como es menester, un feliz 2014. En estas fechas navideñas no podemos pasar por alto en un blog del aitacho otras costumbres que mi padre Ignacio Baleztena organizó, a saber, entre otras, la Cabalgata de los Reyes Magos y el Homenaje a la Vejez. Ambos tienen como protagonistas a dos grandes amigos del aitacho: los niños y los ancianos. Respecto a SSMM los Reyes Magos su relación con ellos, más allá de la que tiene cualquier persona cabal, comienza con un episodio familiar que puedes leer pinchando aquí. Posteriormente comenzó a invitar a SSMM en el círculo carlista a través del Rey Baltasar con quien mantuvo siempre una muy estrecha relación, hasta el punto de que en Pamplona se rumoreaba que tenían un parecido muy fuerte. Posteriormente por su cargo de Diputado le tocó encargarse de los asuntos de la Casa de Maternidad. Allí acudía con fre­cuencia para enterarse de sus necesidades y para entre­tener y entretenerse con los niños. Así pues, un año se le ocurrió preparar la visita de los tres Reyes Magos de Oriente a la Maternidad cargados de regalos y golosinas, fiesta similar a la que ya venía realizándola en el Círculo Carlista. Esta experiencia y sobre todo la actuación del Rey Baltasar, su íntimo amigo, tuvieron tal éxito que a través del periodista Perico Martín, consiguió involucrar a la Asociación de la Prensa de Pamplo­na en 1927 presidida entonces por Javier de Arvizu, para hacerla extensiva a todo Pamplona. Tras la guerra , cogió el relevo el Frente de Juventudes, (organización con la que el aitacho no participó) con no demasiado éxito, así que de nuevo Ignacio Baleztena consiguió que se encargará otra vez la Asociación de la Prensa de Pamplo­na volviendo a participar él activamente como "valido" de Baltasar y alma de la celebración. Siguió la Caja de Aho­rros Municipal de Pamplona y finalmente hasta nuestros días continua celebrándose, ahora gracias a la formidable labor realizada por Lizaur a través de la Asociación Cabalgata de los Reyes Magos de Pamplona. 

La primera cabalgata oficial de Pamplona en 1927, cuyo impulsor fue Ignacio Baleztena. El rey de la izda es Baltasar, como todos sabréis.


Incluso en el frente el rey Baltasar no se olvidó de llevar un poco de alegría a los niños durante la guerra, cuando "invitado" por mi padre se organizó la cabalgata de los Reyes Magos en Leganés. (ver enlace abajo)

En cuanto a sus otros amigos, los ancianos, uno de los actos que más le hacía disfrutar era el Homenaje a la Vejez. Tras la comida don Ignacio se marcaba una jota con alguna de sus "viejecicas". Mantuvo la costumbre durante años, hasta que dejó de celebrarse, y aunque no formase parte de la Di­putación, el café y el baile no lo perdonó ni un solo año.

Era tal la ilusión que sen­tía el aitacho por SSMM de Oriente, que el año de su muerte bajaron al cemen­terio los tres Reyes Magos en agradecimiento a su amistad, a rezar un responso y depositar en su tumba una co­lección de las estatuillas de los Gigantes de Pamplona, sus otros grandes amigos

SSMM los Reyes Magos rezan ante la sepultura de Ignacio Baleztena, iniciador de la cabalgata de Reyes de Pamplona

Y sin más vete preparando los zapatos bien limpicos que mañana por la noche llegarán SSMM y espero que te traigan muchas cosas buenas. Feliz noche y día de Reyes.


jueves, 25 de diciembre de 2014

Feliz y Santa Navidad

Querido lector, hoy 25 de Diciembre mi mejor deseo es que el Niño Dios nos llene de alegrías esta Navidad y todo el año que viene.
La Virgen del Chaparro con el Niño, dibujo de Ignacio Baleztena
¿Cómo era la Nochebuena cuando vivía el Ignacio Baleztena?. Sencilla y con su sello personal. Se ponía el belén, y como es lógico, se “armaba el belén”, como en todas partes (lo cierto es, que solía ser bastante original); En ninguna casa navarra debía faltar el belén, así que aunque no fuéramos a pasar la Navidad en Leiza, el tío Joaquín días antes iba hasta allí y montaba un nacimiento en Petrorena. Ya sabía que nadie iba a verlo, solo Jesús, que era para quien lo ponía. Silbaba un villancico, le rezaba y volvía a Pamplona.
Aunque ahora suene raro en aquella época, no hace muchos años, no se conocía el Olentzero en Pamplona, y el Oránzaro era celebrado en algunos pueblos de la montaña navarra de una forma diferente, como se puede leer pinchando aquí. Pero la tradición no es inmovilista y evoluciona, renovándose de generación en generación.
En Casa Baleztena la cena solía ser la de siempre, incluyendo por supuesto el tradicional cardo, y después algunos turrones: mazapanes, guirlaches, de Jijona y de Alicante, del duro vamos. Entonces empezaba la “celebración” junto al belén: nos recostábamos en el suelo haciéndonos los dormidos, como los pastores en esta noche. De pronto aparecía tío Pello con una sobrecama sobre sus hombros y un florero a modo de antorcha, y ante la admiración de los presentes cantaba:

                                               “Goria In excelsis Deo”

Tras esta “angelical” aparición acto seguido nos levantábamos todos los pastores, y nos dirigíamos hacia el belén entonando el:

                                               Vamos pastores, vamos,
                                               vamos hacia Belén…

mientras bailábamos la “corrodanza” con los pasos del ingurucho de Leiza. Entonces uno a uno le hacíamos nuestro regalico al Niño que consistía en ir cantando,  todos, de mayor a menor:

Yo soy (fulano)
que viene a cantar,
al Niño que llora
hacerle callar,
al Niño que llora
hacerle callar,
al Niño que llora
hacerle callar.

Y el cantante era respondido por todos entre saltos, danzas y “zilipurdis” haciendo de “armonioso” (ejem) coro:

                                               Do, mi, mi, mi, sol
                                               mi, sol, sol, sol, sol,
                                               no llores bien mío,
                                               no llores más,
                                               no llores bien mío,
                                               no llores más.

A continuación, cada uno hacía su gracia particular: Tía josefina recitaba un poema, Tío Joaquín silbaba una música, Se tocaba el piano (el que sabía, claro)… y cosas por el estilo, hasta las doce de la noche en que todos marchábamos al oratorio de casa donde celebrábamos el acto principal: Misa de Gallo (que por cierto, eran tres seguidas).


Oratorio de "Casa Baleztena" donde se celebraba la Misa de gallo
Una vez concluida la Misa nos reuníamos donde el ventanal y tomábamos chocolate con mazapanes, guirlaches y agua con bolau. Y a la cama.

De este modo la verdad es que con este buen humor interpretábamos un auténtico “acto sacramental made in Baleztena”. ¿Acaso podía ser de otra manera en casa del “aitacho”?. Aunque ahora ya es difícil reunirnos todos, pero en las distintas casas de sus descendientes y familiares ayer se repitió el comentado "ritual" o parte del mismo. Y volvieron a aparecerse algúnos adefesios de angelico, a unos pastores dormidos que cantaron, bailaron y rezaron al Niño que ha nacido. 
Para cerrar también como curiosidad para los jóvenes diré que igual que no había Olentzero, tampoco se disfrazaba la gente en Nochevieja. Precisamente la Nochevieja en mi familia no se celebraba especialmente, pasaba totalmente desapercibida.

En cambio los Reyes, SSMM los Reyes Magos eran la apoteosis, y ahí si que se volcaba el aitacho y nos liaba a todos, pero de eso hablaremos en la próxima entrada si Dios quiere. Mientras tanto no te dire felicidades ni zorionak, que sirve lo mismo para un roto que para un descosido, sino que te deseo de corazón:

¡Feliz y Santa Navidad!
Eguberri on!

martes, 16 de diciembre de 2014

Ignacio Baleztena y la Coronación de Santa María la Real en 1946 II



Querido lector, veíamos en la anterior entrada (pinchar aquí) como la Diputación Foral de Navarra había encargado al aitacho colaborar en la celebración de la ceremonia de canonización de Santa María la Real en 1946. Dicho y hecho verás cómo efectivamente le dio su toque personal convirtiéndolo en una auténtica fiesta popular con todos los honores que le podía dar a la Virgen, de la que era tan devoto, y además utilizando como modelo la ceremonia de coronación de los reyes de Navarra, que tan bien conocía por su amor a nuestro viejo

Ignacio Baleztena en la coronación de Santa María la Real celebrada en Pamplona en 1946, tras el cardenal navarro Dr. Arce Ochotorena

Para relatar la celebración de ese día transcribo la Crónica de la Coronación de Santa María la Real (sacada de la página de la Hermandad de la Pasión del Señor, en este enlace)


“Crónica de la Coronación de Santa María la Real

El sábado día 21 de Septiembre de 1946 fue la Coronación Canóníca de la imagen de Santa María la Real del Sagrario que preside la Catedral y ante la cual  juraban los Fueros y eran coronados los Reyes de Navarra.

A la tarde a eso de las cinco y media se puso en marcha la procesión desde la
Catedral a la Plaza del Castillo.

Santa María la Real a su paso por la Plaza del Castillo en su coronación celebrada en Pamplona en 1946

Iba en cabeza un Piquete de oficiales del ejército vestidos de toda gala y a caballo.  Luego San Miguel de Aralar como heraldo de Santa María la Real y el Coro polifónico  de Echarri Aranaz, cantando.

Detrás, los Ayuntamientos de Navarra con sus banderas divididos en cinco grupos uno por cada partido judicial. Por cada ayuntamiento iba su bandera, luego el alcalde con su vara y luego los concejales.

Detrás, el Ayuntamiento de Pamplona con timbales y mazas, ex acaldes de Merindad.
Consejo Foral de Navarra. Hijos Adoptivos de Navarra, Hijos Predilectos de Navarra.
Ex - Diputados de Navarra. Colegio de Abogados. Diputaciones invitadas con sus  cortejos.

Por la Nobleza formaron detrás el Capitulo Supremo de la Hermandad de Caballeros  Voluntarios de la Cruz, con representación de cruces y banderas, Grandes de España,  Títulos de Castilla, nobles Pontificios, Órdenes Militares con hábitos y uniforme y el  Ejército con sus representantes, generales, jefes y oficiales vestidos de gala.

Luego venían las representaciones del clero y de las cofradías religiosas de toda  Navarra con sus banderas y estandartes identificativos y todas las imágenes de la  Virgen llegadas a Pamplona.

Diario de Navarra. Vinieron vírgenes de todo Navarra

Parte de la noticia en el Diario de Navarra

Cortejo de Santa María la Real de Pamplona:

Iba primero el Alférez de Santa María con el guión, a caballo y servido por un  palafrenero. A continuación el Rey de Armas de Navarra. Luego el cirio votivo, ofrenda
de la Diputación de Navarra a Santa María la Real. Los portadores de las Coronas y joyeros.

Luego iban los doce ricos-homes” que debían alzar a la Virgen sobre el pavés. Eran los siete diputados forales y los cinco alcaldes de las cabezas de Merindad de
Navarra.
Luego iban los faroles de la Congregación de los Esclavos de La Virgen del Sagrario y Santa María la Real sobre su carroza portada por sacerdotes.

Bajo palio de honor iba el Cardenal Arce Ochotorena.

Detrás las autoridades y cerrando la procesión la Banda de música de Pamplona y una compañía de honor.

Una vez en la Plaza del Castillo se rezó y cantó el rosario de los Esclavos de Santa María la Real y se procedió a la ceremonia de la coronación siguiendo el ritual de la  coronación de Carlos III el Noble.

Los Doce “ricos-homes” alzaron sobre el pavés la efigie de María, al triple grito de “¡Real, real, real!” El cardenal Arce puso las coronas sobre la imagen de la Virgen y del Niño y se derramaron medallas de la Virgen emulando la derrama de moneda nueva que se hacía en la coronación de los reyes.

La apoteosis final de acto tuvo momentos de gran espectacularidad. Aviones que pasaron en vuelo rasante arrojando pétalos sobre la plaza. La artillería disparó 21 cañonazos de ordenanza. La banda de música interpretó la Marcha Real. Todos los danzaris presentes interpretaron su repertorio de danzas.
Se dio libertad a cientos de palomas en las inmediaciones del altar. Bailaron los gigantes de la comparsa de Pamplona.

Tras la ceremonia se formó una procesión que partiendo de la Plaza del Castillo, Paseo de Sarasate, Navas de Tolosa, Calle Mayor, Plaza consistorial, Mercaderes y Curia llegó a la Catedral donde solo entró Santa María la Real de Pamplona para ser entronizada en su nuevo altar y quedarse en el templo.
Las demás imágenes de la Virgen se distribuyeron por las distintas iglesias de Pamplona.

La Virgen de Ujué fue llevada en procesión a la Iglesia de San Antonio de los PP. Capuchinos, en la Avenida de Carlos III de Pamplona donde pernoctó hasta el día 22.

Allí estuvo expuesta a la veneración de sus fieles y devotos, para que pudieran adorarla y depositar sus limosnas y encargos de misas. El Sr. Párroco de Ujué atendió a los devotos y también se hospedó en el mismo Convento de los PP. Capuchinos.”


Santa María la Real portada en andas el día de su Coronación en Pamplona en 1946
            Me acuerdo aunque no lo indica el texto cómo iban un montón de mueticos que hicieron ese día su primera comunión (quizá la primera comunión más masiva que haya habido en Navarra)

Y falta en la crónica: Y la Virgen del Chaparro volvió a su monte… y toda la familia Baleztena descansamos de todo el trajín en el que nos embarcó mi padre, muy contentos de haber tenido el honor de vivir de dentro este momento histórico y tan mariano.

La coronación de Santa María la Real, acontecimiento histórico, tuvo gran repercusión en toda Pamplona, toda Navarra y ocupó las portadas de la prensa de la época
Tras leer esta crónica podemos examinar esta foto en la que aparecen los gigantes, S Miguel de Aralar, Banderas de hermandades y otros elementos similares...

 
 ...y que no se corresponde a la Coronación de Santa María la Real sino a la traida del brazo de San Fancisco Javier con motivo del III Centenario de su canonización. ¿Y qué tenían en común estas celebraciones para que fueran cortadas por el mismo patrón?. Que su orgnizador era el mismo: Ignacio Baleztena, con su peculiar forma alegre, festiva, tradicional, navarra y muy popular que impregnaba también en las profundas devociones de nuestra tiera.

Como ya he dicho el aitacho, romero de Ujue y otras vírgenes de Navarra, Fundador y prior de la Orden de la Virgen del Chaparro... siempre tuvo una gran devoción a la Virgen, hasta el punto de que pocos años más tarde, en 1950, el Santo Padre "acogió con paternal benevolencia... sus espresiones de devoción mariana", entre ellas esta participación y organización en la Coronación de Santa María la Real en 1946.

Documento de la Secretaría de Estado del Vaticano en el que el Papa Pío XII envía su Bendición Apostólica a Ignacio Baleztena por las expresiones de piedad mariana
Y de una forma natural, como se transmite la Fe, en familia y a través de la Tradición, yo me he sentido muy orgulloso de haber tenido el honor de portar a Santa María la Real en el Rosario de los esclavos un sábado de este pasado octubre, siguiendo con esta devoción mariana que me transmitió mi padre, yo a mis hijos y ellos a mis nietos.

Santa María la Real, la Virgen del Sagrario, engalanada para el Rosario de los Esclavos.

Y tras esta interesante entrada seguiremos en las próximas si Dios quiere con la biografía del aitacho. Espero que te hayas disfrutado. Santa María la Real, Reina de Navarra, cuida de esta tu tierra y de todos los seguidores del blog.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Ignacio Baleztena y la coronación de Santa María la Real en 1946



Querido lector, antes de meterme en harina te aviso que he colgado dos fotos nuevas en la anterior entrada.

Seguimos en 1946 en plena actividad socio cultural del aitacho. Su afición de organizar actos le persiguió toda la vida involucrando siempre a su familia.

Así la Diputación Foral le encargó (que más quería) que participara activamente en la organización de las jornadas de la Coronación de Santa María la Real.

Santa María la Real, reina y patrona de Navarra, venerada en la Catedral de Pamplona como Virgen del Sagrario por la Congregación de los Esclavos de Santa María

Dicho y hecho allí nos vimos toda la familia de nuevo metidos en otra de sus vorágines. Como ya tenía experiencia en estos montajes, la organización fue con su estilo propio sobre la base de la ceremonia de coronación de los reyes de Navarra, y es que precisamente bajo esa imagen de Santa María la Real del Sagrario que preside la Catedral juraban los Fueros y eran coronados los reyes de Navarra.


Para el acto acudieron vírgenes de toda Navarra, y el no quería que su Virgen del Chaparro (pinchar aquí para ver de qué va el tema) fuera menos, así que se subió a la cumbre del Ireber (“el Chaparro”), bajó la medalla de la Virgen que allí estaba y el día de autos la colgó en las mismas andas de Santa María la Real. Precisamente esta medalla era una representación de dicha imagen y desde esa fecha la medalla tiene grabado en su reverso junto al lema “Cuan buena es la unión de los hermanos, Chaparro 1906” un añadido en el centro que reza “Pamplona 1946” en recuerdo de la coronación.
Réplica de la medalla de la Virgen del Chaparro, Santa María la Real o del Sagrario

Como no podía ser menos la fiesta fue con su estilo peculiar, cohetes, gigantes y todo lo que tanto le gustaba, como podremos ver a continuación en la crónica de la jornada. La Diputación Foral de Navarra en agradecimiento le entregó una medalla de Bronce.

La Diputación Foral de Navarra concedió la medalla de bronce a Ignacio Baleztena en agradecimiento por su participación en la organización de las solemnidades celebradas en Pamplona los días 20 y 21 de Septiembre de 1946, con motivo de la Coronación Canónica de Santa María la Real como Reina de Navarra

Así en la siguiente entrada si Dios quiere veremos cómo fue dicha coronación con algunas fotos curiosas (para verla pincha aquí).

Placa conmemorativa de la Coronación de Santa María la Real en 1946, bajo la hornacina de la misma en la plaza de Pamplona que lleva su nombre

martes, 9 de diciembre de 2014

Ignacio Baleztena amigo de todos



Querido lector, tras este puente foral con festividades tan queridas por los navarros como son S Frncisco Javier, San Saturnino y la Inmaculada vuelvo a la carga con el blog y nos plantamos en 1946, año en el que el aitacho tiene su décimo y último hijo, Miguel Baleztena Abarrategui (mi hermano Miki). 

 
Miguel Baleztena Abarrategui, "Miki", el décimo hijo de Ignacio y Carmen
Otra vez, la familia recibe con ilusión a un nuevo miembro pese a las dificultades de la posguerra. Aunque parezca mentira, el agobio no está reñido con la alegría. Y agobio había, hasta el punto de que mi madre Carmen, la Mamita, decidió retirar de la cabecera de la cama el cuadro del angélico que traía un niño en brazos, en otro de sus gestos de total confianza en Dios, que precisamente le hacía tener este tipo de comunicación con un Padre con absoluta naturalidad. No había problema, donde comen 9 comen 10, pero tampoco había que tentar a la Providencia. La verdad es que fue un año alegre.

La familia de Ignacio Baleztena y Carmen Abarrategui al completo,con sus diez hijos

Mª Isabelica y Miki Baleztena Abarategui en el famoso caballo del fotógrafo.

Y hablando de nacimientos, ese mismo año vino al mundo Chantal de Orleans, décima hija de los Condes de París (que aun llegaron a tener otro). ¿Y esto a que viene? Pues a que tras haber colaborado desde el destierro en África con la resistencia francesa frente a los alemanes los pretendientes orleanistas al trono de Francia, Enrique  de Orleans y su mujer Isabella, Condes de París, finalizada la guerra mundial vinieron a vivir a Pamplona, y aquí es donde conocen al aitacho y familia, haciéndose grandes amigos.

Foto de Isabella de Orleans Braganza, Condesa de París, dedicada a sus amigos Baleztena en 1946
 
Hasta tal punto amistaron de que cada uno de sus primeros 10 hijos estaban “hermanados” con uno de nosotros. Por eso teníamos cada uno un vasico de plata con el correspondiente nombre de nuestro “homólogo”. Así, Miki fue hermanado con Chantal (a mí me correspondía Michel de Orleans). 

Los hijos Baleztena Abarrategui con los hijos de los Condes de París. Miguel (Miki) Baleztena y Chantal de Orleans recién nacidos en 1946

Y se preguntarán los más instruidos, ¿Cómo pudo Ignacio Baleztena, carlista hasta la médula y partidario del regente D Javier de Borbón Parma tener tanta amistad con los Orleans? Debes saber que los Condes de París estaban más en la órbita liberal de D. Juan, y además en cierto modo disputaban los derechos al trono de Francia con los Borbón Parma. La explicación era bien sencilla, en política el aitacho era un convencido luchador, pero como persona era amigo de todo el mundo, incluso de sus rivales. 

Ignacio Baleztena con la espada de D. Carlos VII enseñando a la Condesa de París el museo "carlista" de Recuerdos Históricos que él mismo había montado junto con su hermana Lola. La condesa, de la órbita liberal y de D. Juan, visitaba una exposición carlista y llena de objetos de los Borbón Parma. Cosas de mi padre.
 
Por eso simpatizaba desde la adversidad política lo mismo con su profesor Unamuno, republicano y liberal, que con el nacionalista vasco Manuel Irujo en la II república, que con el Conde de Rodezno, gran amigo suyo pese a ser juanista y colaborador con el Régimen y tantos ejemplos más.



Como curiosidad entre las fotos que guardaba el aitacho se encuentra esta de recordatorio de la boda de Esperanza de Borbón (Tía materna de D. Juan Carlos, anterior Jefe de Estado) con Pedro de Orleans. Y todo porque era un regalo de sus amigos los Condes de París, ¿Cómo iba a despreciarla?. Si algo nos transmitió mi padre fue el respeto a las personas y símbolos sin renunciar a las propias convicciones y defenderlas.

Otro ejemplo de su forma de ser abierta a todos es que a  mi boda estaba invitado el hermano de una de las que comandaba el asalto y quema de Casa Baleztena en la II república. Ignacio Baleztena no conocía el significado de la palabra rencor.

Pero donde más amigos tenía y con quien más disfrutaba era entre el pueblo de Pamplona, principalmente entre la gente sencilla. Por ejemplo tenía gran relación con los gitanos de la Calle de la Merced, que le votaron en masa cuando se presentó a concejal, como veremos más adelante, y acudieron a su funeral.

Este afecto por todos, especialmente por las gentes normales, de a pie, ha hecho que se le recuerde (hasta épocas recientes) con tanto cariño, independientemente de ideologías. Y es que si algo le definía es que era amigo de todos.

Como excepción solo recuerdo unas personas a las que no saludara Ignacio Baleztena, y era a los fusileros. Todo Pamplona sabía quiénes eran los que habían cometido atrocidades y crímenes injustificables en retaguardia desoyendo la orden dictada por tío Joaquín, mientras los requetés marchaban al frente. No eran estos requetés, no. Y curiosamente, no eran precisamente los nombres que dicen cuando hablan de esto las generaciones jóvenes. El caso es que  el aitacho no solo no los saludaba sino que aun suena en mi oído su consejo:  Cuando os busquéis novia elegid bien y tened en cuenta esto, nunca traigáis a esta casa (Casa Baleztena) a ninguna que sea familia de…. Y entonces decía los nombres de los fusileros.

Pero no quiero acabar esta entrada con un toque amargo que era lo opuesto a su forma de ser, sino recordando, al revés, el ejemplo de una persona que ponía las personas por encima de las ideas, la amistad por encima de las disputas, y el amor a las gentes de su pueblo por encima de diferencias políticas, manteniendo siempre las puertas de su casa abiertas a quién quisiera acercarse (así parecía aquel caserón una jaula de grillos, siempre repleta de gente). Y eso siendo fiel a sus principios y escrupulosamente recto en su proceder.

Y tras estas divagaciones, en la próxima entrada, si Dios quiere, os contaré otro de los líos en que se metió el aitacho, y nos metió a toda la familia, en su afición por organizar celebraciones y fiestas

martes, 11 de noviembre de 2014

Registro de Casa Baleztena



            Querido lector, nos plantamos en 1945. El aitacho se hallaba desilusionado, al igual que la mayoría de los carlistas, por los derroteros que tomaba la política pues se veía claramente que Franco quería borrar de la memoria al carlismo, que se situó en la oposición al régimen, y en ello estaba mi padre que había abandonado la primera línea política (como se dice ahora) discrepando en este aspecto con algunos amigos y dirigentes (pocos) que habían optado por colaborar con FET y de las JONS.

            En esta situación ocurrieron los sucesos del 3 de Diciembre de 1945 en Pamplona. Ese día se organizaron en Pamplona unos actos en adhesión a D Javier de Borbón Parma con motivo de su onomástica, príncipe regente, liberado hacía pocos meses del campo de concentración nazi donde había permanecido prisionero desde 1944.

            Los actos acabaron con 11 heridos en enfrentamientos con la policía armada, la detención de más de 100 carlistas y el registro del Círculo Carlista y las casas colindantes: Hotel el Cisne y Casa Baleztena… y precisamente aquí comienza esta peripecia.

            El aitacho durante la guerra traía a modo de colección todo tipo de “souvenirs”: banderas, gorras, recuerdos y otras curiosidades como 2 naranjeros, mausers alemanes y rusos y otras “joyas” por el estilo. Las tenía guardadas en un desván de la casa acumulando polvo como quien colecciona sellos y claro, la policía precisamente lo que iba buscando era armas.

            Con este motivo se plantó una vez más a lo largo de la historia la policía en Casa Baleztena. Alerta total, porque aunque como si fueran juguetes, lo cierto es que estaban los susodichos trofeos (por supuesto sin registrar, ¿para qué?)

Casa Baleztena y su agitada historia: expropiada por los liberales, asaltada y quemada por los republicanos, acosada por los germanófilos y pro franquistas, registrada repetidamente por la policía franquista y agredida varias veces por los abertzales.

            Nos pusimos toda la familia en funcionamiento y como la casa tiene bastantes vericuetos les íbamos enredando y perdiendo por ellos mientras la recorrían, o mejor dicho el que les guiaba hizo que se perdieran y visitaran las mismas estancias una y otra vez, evitando el citado desván, eso sí, con una gran amabilidad. Al final se fueron bastante enfadados de no encontrar nada y como gran trofeo se llevaron dos bayonetas roñosas que estaban en una estantería de la biblioteca del aitacho, una, de la tercera guerra carlista y la otra de la guerra civil.

            Como curiosidad final referir que el destino final de estos artilugios, que podían haber sido objetos de colección, acabaron siendo tuneados como escopetas de caza por algún hermano y ahí acabó su historia.

            Más adelante hablaremos con más detenimiento de las actividades políticas clandestinas del aitacho, pero en la próxima entrada iremos a su otra faceta que siempre le había ocupado, la social y cultural, organizando todo tipo de actos, asociaciones, festejos, conferencias, publicaciones, etc, como veremos en la próxima entrada si Dios quiere.