Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

lunes, 25 de febrero de 2013

Despedida de D Cayetano de Borbón Parma de Leiza



Querido lector, veíamos en entradas anteriores como el príncipe D Gaetán de Borbón Parma pasaba su convalecencia en Petrorena, la casa familiar de los Baleztena en Leiza, y como el pueblo se convirtió en un hervidero de idas y venidas de visitantes ilustres.

Entre otros ilustres visitantes de D Gaetán estuvo en Leiza su hermano D Javier de Borbón Parma, príncipe regente carlista
 Como ya hemos visto durante su estancia mi padre Ignacio organizó excursiones con los príncipes por Navarra (pinchar aquí)


Con D Javier de Borbón Parma en Leyre en una visita organizada por Ignacio Baleztena

Pero esta época también llegó a su fin y D Gaetán ya recuperado de sus heridas abandonó Leiza. Nos lo cuenta de nuevo nuestra tía Lola, hermana de mi padre Ignacio, nuestra “cronista oficial”

D Cayetano de Borbón Parma con parte de la familia Baleztena en la plaza del Tercio de S. Miguel de Leiza
  A su marcha se organizo una bonita despedida en la que participaron numerosos leizarras al son del chun chun (txistu)

D Cayetano de Borbón Parma sale del Círculo Carlista de Leiza al son del txistu

Tía Lola, hermana de mi padre Ignacio nos cuenta la ida de D. Gaetán:

“El Príncipe Gaetán, después de su estancia en Leiza, volvió al Hospital Alfonso Carlos y desde allí le llevamos a San Sebastián."

D Cayetano de Borbón Parma en el Alfonso Carlos de Pamplona

D Cayetano de Borbón Parma en los balcones de Casa Baleztena, en Pamplona

D Cayetano de Borbón Parma en el Portal de Zumalacárregui, en Pamplona
 Sigue contando tía Lola


"Durante este viaje hicimos varias paradas, pues según decía, le daba pena llegar al término de su viaje. Efusiva y cariñosa fue la despedida de aquel príncipe requeté que pasó por el campo de la guerra dejando una ráfaga de romanticismo, de sufrimiento y valor."




Y efectivamente cuando finalizó la estancia de D Gaetán en Leiza llegó otra despedida, la de mi padre Ignacio que se volvía al frente de Madrid, y otra vez la intranquilidad de la mamita, mi madre Carmen Abarrategui, de no saber si volvería a verlo. 
"A mi querido Joaquín Baleztena, Patriarca de los carlistas de Navarra, con todo mi cariño Gaetan de Borbón Parma. Leiza Julio 1937"


Libro de firmas de Petrorena (Casa Baleztena de Leiza) donde dejaron su recuerdo los príncipes

Con todo mi devoción y afecto a la lealísima familia Baleztena en recuerdo de los dos días pasados en Leiza. Francisco Javier de Borbón Parma 4 Julio 1937

Nunca pensé que existiera en el mundo una tierra como Navarra ni una familia como los Baleztena. Por eso no olvidaré jamás el mes que pasé en Leiza durante mi convalecencia como herido de guerra. Y siempre llevaré en el corazón vuestro cariño y amistad como uno de los recuerdos más gratos y más puros de mi vida. Gaetan de Borbón Parma. Requeté del Tercio de Navarra / Leiza Agosto 1937
Esa condición bizarra que al mundo de pasmo llena, la lealtad en Navarra se llama los Baleztena. Romero Raizabal. Leiza Agosto 1937

Y tras este breve paréntesis, la vida - y la guerra -, continuaban, como veremos en las próximas entradas si Dios quiere.


viernes, 15 de febrero de 2013

Homenaje al requeté Joaquín Muruzabal en Leiza


Querido lector, antes de nada recordar que con motivo del comienzo de la cuaresma, el miércoles de ceniza, se celebró en Pamplona la primera procesión del mundo mundial, con el paso del Cristo Alzado. Allí estuvimos un "zarpau" de gente contra viento y marea. Este tipo de actos que tanto gustaban al aitacho son expresión popular de la Fe de un pueblo, también a veces contra viento y marea.
Biznietos de Ignacio Baleztena en el traslado del Cristo Alzado del año pasado

Pero vamos al grano: veíamos como el aitacho tuvo que interrumpir tristemente su estancia en Leiza, donde hacía los honores a los príncipes, al recibir la triste noticia del fallecimiento de su sobrino Javier en el Frente (pinchar aquí). Pues bien, tras ese trago amargo y triste, ya de vuelta en Leiza, mi padre Ignacio participó en la organización del homenaje que el pueblo quiso rendirle a Joaquín Muruzabal, el primer requeté muerto en combate, en las afueras del Pueblo (
pinchar aquí), justo un año antes el 23 de Julio de 1936. Los actos comenzaron logicamente con una Misa por el eterno descanso del fallecido en la parroquia de Leiza.


Bajada de la Iglesia de Leiza tras la Misa por el eterno descanso del requeté Joaquín Muruzabal


Al finalizar se formó una comitiva presidida por la bandera con las Aspas de San Andrés y otra Española, seguidas de gran cantidad de leizarras que participaron posteriormente en el homenaje que se le rindió al homenajeado en la plaza del pueblo.


Homenaje al requeté Joaquín Muruzabal en la plaza del Tercio de San Miguel de Leiza, frente al Ayuntamiento (Julio de 1937)

Finalizó con una visita al monolito que se había levantado por los propios vecinos en el lugar donde cayó muerto.

Monolito que en recuerdo del requeté Joaquín Muruzabal levantaron los vecinos de Leiza en Urto, a las afueras del pueblo, donde cayó en combate. Actualmente ha sido derribado. En la foto Silvia Baleztena (hija de Ignacio) y otros pelayos (niños carlistas)



Y para terminar cedo de nuevo la palabra a tía Lola (Dolores Baleztena, hermana de mi padre Ignacio):

"En todas las casas se lloraba, como en la nuestra, la pérdida de seres queridos, y esa hermandad en el dolor nos hacía sentir como propias las penas de los demás.
Varios mozos de Leiza sucumbieron y el recibimiento que el pueblo les dispensaba cuando a él eran traídos, solía ser impresionante. Un camión desvencijado, cubierto de barro, estacionaba en la Plaza y de él los requetés bajaban el pobre ataud cubierto por la bandera española... (pinchar aquí)

Entierro de un requeté en Leiza

Mientras tanto D Gaetán de Borbón Parma finalizaba su estancia en Leiza, como veremos en la próxima entrada si Dios quiere.

jueves, 31 de enero de 2013

Estancia de los príncipes en Leiza


Querido lector, tras este descanso post navideño vuelvo a retomar la biografía del aitacho donde la dejamos. Y para coger el hilo voy a hacer un breve resumen de los acontecimientos de aquella primavera y verano de 1937, de la mano de tía Lola (hermana de mi padre Ignacio) y del periodista Romero Raizabal, añdiendo un reportaje gráfico gracias a las fotos que tenía recopiladas y otras que amablemente me ha prestado una sobrina fiel seguidora del blog.

Comenzamos por un resumen del relato de tía Lola:

"En los avances de Vizcaya cayó gravemente herido S.A.R. el Príncipe Cayetano de Borbón-Parma, que guardaba su incógnita bajo el título de Conde de Labardine. En el hospital de San Sebastián ... nos manifestó su deseo de ser trasladado al Alfonso Carlos cuanto antes, y así que fue posible, llegó a nuestro Hospital...
(Pinchar aquí)


Mejorado ya de sus heridas quiso convalecer en Leiza y a casa llegó armando un jaleo tremendo, pues a un príncipe, quieras o no, siempre hay que tratarlo de una manera especial. Continuamente recibía comisiones, visitas de importancia...
(Pinchar aquí).


Detalle de la habitación donde se alojó D gaetán de Borbón Parma en Leiza
También vino a verle su hermano, el Príncipe D. Javier, el cual edificó al pueblo por su piedad y sencillez en la iglesia donde ayudó a Misa el domingo...."

El príncipe D javier de Borbón Parma saliendo de la iglesia de Leiza. A la derecha en la foto Ignacio Baleztena

El príncipe regente D Javier quiso peregrinar al Castillo de San Francisco Javier para rogar su intercesión en la difícil situación en que se encontraba España y mi padre Ignacio se encargó de prepararlo todo.
 


Ignacio Baleztena preparó la peregrinación a Javier del príncipe regente D. Javier de Borbón Parma. En la foto vestido de requeté en la antigua puerta del castillo.

Todo preparado. Dos requetés esperan la llegada del príncipe al castillo de Javier

D Javier de Borbón Parma a la salida de la basílica del castillo de Javier. Tras él asoma media cabeza de Ignacio Baleztena.


En las dos imágenes anteriores la comida de hermandad que tuvo lugar en Javier con D Javier, D Gaetán y D Luis de Borbón Parma tras la peregrinación a la cuna del santo, organizada por Ignacio Baleztena en Julio de 1937
Así describe Romero Raizabal, Leiza y Petrorena (la casa familiar) en un artículo escrito en plena guerra:


"En el fondo de una copa fenomenal y agreste, bordeada de montañas cubiertas de árboles, la casa de los Baleztena es un rincón muy a propósito. Tiene un empaque grave y señorial, y aroma sus habitaciones, alimentado desde hace un siglo a costa de grandes sacrificios y de menudos actos cotidianos, el pebetero de la Lealtad. No hay una pieza que no tenga retratos o recuerdos de nuestros reyes y de nuestros caudillos, y ante el pueblo es un gran relicario de nostalgias carlistas.

Petrorena, casa familiar de Baleztena en Leiza
(En Leiza) Antes que D Javier y que D Gaetán, Carlos VII y su cuñado D Roberto, el hermano de Dña Margarita, padre de los Señores, y antes D Carlos V y la Princesa de Beira, estuvieron oyendo Misa en la hermosa iglesia de piedra, y el cura de Santa Cruz paseo por sus calles y sus caminos sus arrogancias y rebeldías legendarias...

Para un príncipe requeté que ha sido herido en esta guerra por la Causa de España, este rincón navarro tiene más aliciente todavía.
Porque aquí fueron a parar los treinta boinas rojas que se evadieron de San Sebastián, y en casa de los Baleztena tuvieron su cuartel, a tres kilómetros del frente...
Y a muy poca distancia de la línea de la frontera con Guipúzcoa, donde murió el primer muchacho de los nuestros..."

Tía Lola nos cuenta que:


"Hicimos preciosas excursiones: la Oliva, Leire, Baztán, donde visitó el hospital de Lecároz reconociendo a muchos de los compañeros de su Tercio"


D Gaetán conduciendo el coche de tío Pello (hermano de Ignacio Baleztena) que está de copiloto. En Lecaroz.
D Javier de Borbón Parma en Leyre

En la excursión a Leyre también estuvo D Luis de Borbón Parma (hermano de D Javier y D Gaetán). El tercero por la derecha es Ignacio Baleztena.

El príncipe D Javier en Bertiz
Y Romero Raizabal narra varias de estas excursiones organizadas en buena parte por mi padre Ignacio y realizadas con el coche de tía Lola:

D. Gaetán de Borbón Parma en el mausoleo de los generales carlistas en Estella
"Ignacio Baleztena es un buen cicerone. Conoce palmo a palmo el país...

  • Aquello es Montejurra. Ahí, a la izquierda, entre aquellos jarales , cayó el General Concha. Murió en aquella casa...
  • ¡Lacar! En donde el padre del Señor llevaba al cuello el relicario de la Santa Cruz, que hoy lleva Vuestra Alteza Real
  • Esto es Abárzuza. Detrás de estas montañas están las Amescoas, donde la famosa batalla de Zumalacárregui.

El príncipe D Gaetán de Borbón Parma con carlistas de Lacar

    
    D Gaetán en Lacar hablando con veteranos del pueblo
En los claustros de Irache, los Padres escolapios explicaban al Príncipe como era el Monasterio, cuando la dulce Dña Margarita lo transformara en hospital de sangre... Ignacio Baleztena dijó:
  • Cuantas veces el padre del Señor vendría a Irache para ver a su hermana..."

D Gaetán de Borbón Parma en Tierra Estella

Y prosigue tía Lola:


"Aquella etapa tan animada, tan interesante iba a tener un tristísimo final. Por teléfono, sin preparación, como se daban entonces las noticias, nos llegó una horrible: ¡Javierico se moría!.
¡Y Dios se lo llevó!. De aquella alternativa gloriosa en que vivía en el frente, como decía en una de sus cartas: o volver a casa o subir al cielo, eligió la última, la mejor; y vimos cerrarse, aquellos preciosos ojos azules.
(Pinchar aquí)

Después de los funerales volvimos a Leiza y la sombra protectora de la casa, una vez más, acogió nuestra pena."


 
Foto dedicada por D Gaetán de Borbón Parma a Luisa Baleztena, madre de Javier jaurrieta Baleztena: "A Luisa Baleztena madre de un martir muy cariñosamente Gaetán de Borbón Parma. Leiza Julio 1937"


Y ya una vez en Leiza el aitacho se vio metido de lleno en la organización de un homenaje... del cual hablaremos en la próxima entrada si Dios quiere

viernes, 4 de enero de 2013

Ignacio Baleztena y la cabalgata de Reyes de Pamplona

Ya vienen los Reyes
A la muerte de mi padre Ignacio Baleztena durante muchos años tuve la suerte de acompañar muy de cerca al Rey Baltasar, tanto que hasta dicen que a veces nos parecíamos. 
Querido lector, feliz 2013. Y con el año nuevo llegan SSMM los Reyes Magos de oriente. Como ya he comentado anteriormente estos días previos a la cabalgata la casa del "aitacho" era una verdadera locura, ya que mi padre Ignacio Baleztena fue el iniciador de la organización de este recibimiento en Pamplona y siguió encargándose del mismo durante muchos años como podéis leer en las entradas que os señalo debajo de este texto.

Para conocer las cosas más desconocidas de la historia de la cabalgata de Reyes de Pamplona y ver fotos de las mismas puedes ir pinchando estos enlaces:


La prehistoria de la cabalgata

Ignacio Baleztena organiza la primera cabalgata de Reyes de Pamplona

La cabalgata de Reyes de 1936, en vísperas de la guerra

Ignacio Baleztena organiza la cabalgata de Reyes en el frente de Leganés en 1937

Las aventuras del Rey Baltasar en el frente de Madrid

La cabalgata de Reyes de Pamplona en tiempos de Ignacio Baleztena

El alma de Herodes y el Bicharracus Asquerosus en la cabalgata de Reyes de Pamplona

El Bicharrakus Asquerosus de la cabalgata de Reyes de Pamplona

Feliz día de Reyes a todos

lunes, 24 de diciembre de 2012

Feliz y Santa Navidad... y recuerdos de la de 1937


Querido lector, esta entrada es para desearte que pases una muy feliz Navidad cerca del Niño Jesús. Y en el idioma que tanto gustaba al aitacho Eguberri on. (Que traducción tan bonita, "buen Día nuevo".) Y es que en Navidad celebramos que Jesús nace en Belen y todo lo hace nuevo. Que pena que se esté popularizando un anodino zorionak (felicidades), que lo mismo sirve para un roto que para un descosido.

Así celebramos el nacimiento del Niño Dios, junto con la Virgen, San José y por supuesto la mula y el buey, que aunque no aparece en el Evangelio, el papa ha recomendado en su libro que "Ninguna representación del Nacimiento renunciará al buey y al asno", y para saberlo exactamente lo mejor es leerlo. Pero fuera de la anécdota, lo dicho: ¡Feliz Navidad!.

Y como entrada propia de este tiempo nos vamos hasta las navidades 1937, donde habíamos dejado la biografía del aitacho, a través del testimonio dejado por tía Lola, su hermana, en sus memorias:

Felicitación navideña de 1937
"Cuando llegaron las Navidades no faltó en el Alfonso Carlos el tradicional Nacimiento puesto a la antigua usanza, es decir, con figuricas de Olot, pastores, ovejas, lavanderas limpiando la ropa en el río helado, y en la plaza, los jóvenes bailando jotas e inguruchos, y pelotaris jugando ante el frontón, y un heladero vendiendo su "reconfortante" producto sacado de una barquillera sacada con los colores de la bandera española, y haciendo la guardia del Portal, ¡cómo no!, una pareja de requetés. Total, un Belén navarrizado, que trastornando los anuncios de los profetas, no nacía en Belén de Judea el Niño Dios, sino en un pueblo cualquiera de los nuestros. Y la nieve de harina cubría los montes cosa insólita en Belén.
Ni qué decir tiene que jotas e inguruchos se bailaron al son del chistu y acordeones, en los que participaron hasta los cojos con muletas. Se cantaron villancicos del presente, como éste:

Si en Belén hubiera habido
requetés y margaritas,
no naciera el Niño Dios
en tan humildes pajitas.

Para que no pases frío
como la noche en Belén,
quiero darte mi capote
y mi boinica también.
 
La Asociación de "Amigos del Combatiente", precursora de "Frentes y Hospitales" que más tarde se organizó, preparaba con grandes afanes colaciones, prendas de abrigo para llevarlas al frente. Fui designada, entre otras, para ir con el agradable aguinaldo hacia Teruel donde se estaban desarrollando sangrientas batallas.
En la madrugada del 28 de diciembre, uno de aquellos camiones del requeté que paseaban triunfantes la Cruz de los antiguos Tercios españoles, bien repleto, emprendió la marcha en busca de los navarros. Para dar con ellos era preciso ir muy lejos, pues no eran los nuestros los que gustaban la paz de la retaguardia.
...Por el camino preguntábamos:
- ¿Y los navarros?.
- Más adelante –nos contestaban siempre- Y con esta orientación íbamos acercándonos cada vez más al teatro de la guerra. Volaban cantidad de aviones, cruzaban ambulancias; el monte frontero se iluminaba y ocultaba por el humo y fogonazos; el ruido del combate lejano se parecía a una horrorosa tronada de agosto.
Nos detuvimos en Cea de Albarracín, límite adonde podían llegar las personas no encuadradas en la guerra. Pero allí, tampoco estaban los nuestros.
- ¿Y los navarros? –preguntábamos nuevamente.
- Ya se fueron, están trabajando
Nos tuvimos que resignar a no verlos, a no cambiar con ellos palabras de cariño, mensajes de familia, y llevábamos muchos. Los representantes de las unidades donde había navarros se hicieron cargo del envío. En la plaza del pueblo, una fila de ellos, iba depositando la confortable carga...Ya el camión vacío, los chicos nos dieron las gracias...

De regreso, hicimos alto en Cella donde estaba de paso el Tercio de San Miguel. Me lancé por las callejas del pueblo derruido en busca de tantos conocidos y enseguida tropecé con un bordari de Leiza. Este, al verme, reaccionó de una manera original que a cualquiera hubiera decepcionado; a mí, no, siendo de tierra montañesa. Sin siquiera saludarme, echó a correr en sentido opuesto lanzando irrintzis. Al poco tiempo, reunidos todos los de Leiza y Tolosa por la llamada ancestral, me rodearon cariñosos, y en poco tiempo, hablamos de muchas cosas, encargos para las familias, recuerdos del pueblo, de los Santiburcios..., pero de sus hazañas guerreras, ni una palabra.

Aquella noche pernoctamos en Calatayud, y no puedo decir que las armonías de "Una noche en Calatayud", cuyo autor no recuerdo, turbaran mi sueño en la cama blanda, en la habitación calefaccionada, tan deliciosa después del frío y cansancio pasados.


El año se hundió en "la noche de los tiempos" y quedó sepultado en tierra regada por lágrimas y por sangre. Al contemplar su triste ocaso, suplicábamos fervientemente al cielo hiciera brillar en el nuevo la aurora de la paz."


Esta Nochebuena, en medio del guirigay que se montará en el Cielo, seguro que el aitacho entonará "Yo soy Ignacio que viene a cantar, al Niño que llora a hacerle callar...", tío Joaquín le silbara su canción al Niño, tía Josefina recitará su poema, tío Pello se mezclara con los angelicos que cantan "Gloria in excelsis Deo"... y aquí abajo esta noche volverá a aparecerse algún adefesio de angelico, a unos pastores dormidos que cantaremos, bailaremos y rezaremos al Niño que nace.

Imagen de "Larrea" nevada en Leiza
¡Feliz Nochebuena y Santa Navidad!

sábado, 15 de diciembre de 2012

La muerte de Javier



            Querido lector, veíamos cómo mientras el aitacho estaba organizando los sanfermines en el frente de Madrid (pinchar aquí), una llamada de teléfono avisaba que su sobrino Javier Jaurrieta Baleztena, el hermano de Chan, estaba muy grave en Salamanca con meningitis, por lo que tuvo que ser evacuado de primera línea. Enseguida partió hacia allí su madre tía Luisa[1] con varios de los familiares. Poco más tarde, acentuada la gravedad, fue también mi padre Ignacio con otras dos hermanas.

Y continua la narración tía Lola (Dolores Baleztena, hermana de Ignacio) en sus memorias:

“Aquella etapa tan animada, tan interesante iba a tener un tristísimo final. Por teléfono, sin preparación, como se daban entonces las noticias, nos llegó una horrible: ¡Javierico se moría!. Salimos rápidamente hacia Salamanca, ¡otro viaje de angustia!, a donde llegamos para verle morir. El pobre nunca se consoló de la muerte de su hermano por el que sentía enorme cariño, gran admiración. Continuamente lloraba como un niño y acabó por contraer una enfermedad a la cabeza que le hacía declinar rápidamente[2].

Repartiendo el rancho unos meses antes
 A pesar de haber perdido la razón nos reconoció enseguida. ¡Con qué cariño nos sonreía!. Aprovechando aquellos momentos de lucidez recibió los Santos Sacramentos con un fervor extraordinario. En su delirio, cantaba cantos carlistas, hablaba de batallas, de los requetés; cruzando las manos piadosamente rezaba a la Virgen conmovedoras oraciones: “¡Virgen María!. Te entrego mi corazón, estando en tus manos, está en las de Dios”.

La propia tía Lola escribía esta carta:

“Nuestro pobre Javier está edificante. Parece que Dios ha permitido que recobrase el conocimiento para que pudiera confesarse y comulgar, y no hace más que decir jaculatorias y ofrecer su vida. Su madre le recuerda aquella frase que nos escribía desde Somosierra, diciéndole que ahora está en el mismo caso: “Vivimos en gloriosa alternativa, si muero me voy al Cielo y allí veré a papá. Si vivo me quedo con vosotros y viviremos felices en una España que habremos devuelto a Dios”. Si oyeráis con que cariño repite los nombres de todos… siento a veces remordimiento de pedir a Dios que retenga el vuelo de este ángel que se nos va en las alas del fervor y del sacrificio”.

Y en sus memorias nos sigue contando tía Lola:

“¡Y Dios se lo llevó!. De aquella alternativa gloriosa en que vivía en el frente, como decía en una de sus cartas: o volver a casa o subir al cielo, eligió la última, la mejor; y vimos cerrarse, también, aquellos preciosos ojos azules como los de su hermano Luisitico, como los de su hermano Chan..., aquellos ojos que llevaban en sus pupilas reflejos del azul purísimo de los cielos...

Murió a los 19 años recién cumplidos, como su hermano, el 8 de julio. Hacía justo un año que los dos, vestidos de blanco, con la boina roja, bailaban alegremente en los Sanfermines en la cuadrilla El Muthiko Alaiak, y ahora, aquella boina roja les servía de gloriosa mortaja.

Desgarrados por la pena, volvimos a Pamplona tras el camión que conducía sus restos, renovándose en aquella tristísima jornada la dolorosa traída de Juan Jesús, no hacía un año todavía.

El duelo presidido por sus dos hermanicos, resultaba conmovedor.

Después de los funerales volvimos a Leiza y la sombra protectora de la casa, una vez más, acogió nuestra pena”.

Placa conmemorativa en la que están juntos los dos hermanos requetés, Chan y Javier Jaurrieta Baleztena

Nos cuenta Romero Raizabal: “No es raro que haya muerto un requeté. Lo extraordinario, lo inaudito, lo verdaderamete inverosímil, es que haya muerto un requeté de muerte natural, en el lenguaje de antes de la guerra.
Porque en la actualidad la muerte natural de un requeté, es la muerte en el frente, en primera línea, de bruces sobre el parapeto. Como murió hace nueve meses, el hermano del requeté que acaba de morir ahora…

El día del entierro todos lloraban en la casa. Todos. Que todos le querían por ser bueno y valiente. Por las mismas razones que le quiso Dios y se lo llevó a la Gloria.
Todos lloraban en la casa, pero la madre, no. ¿Temple de acero? ¿Resignación cristiana?. Tras tantas noches en vela y de sufrimiento, aun Luisa Baleztena tenía fuerzas para sonreir, un poco pálida, entre las lágrimas de todos.
Pero nosotros lo comprendimos en seguida. Es una fuerza enorme saber que se tienen tres hijos en el cielo."

Lápida en la sepultura de Javier Jaurrieta Baleztena. Dale Señor el Descanso Eterno y brille para él la Luz Eterna. Descanse en Paz.

Y efectivamente nos sigue contando tía Lola:

            “La guerra seguía en el Norte con continuos avances pero costando muchas vidas. En todas las casas se lloraba, como en la nuestra, la pérdida de seres queridos, y esa hermandad en el dolor nos hacía sentir como propias las penas de los demás.

Varios mozos de Leiza sucumbieron y el recibimiento que el pueblo les dispensaba cuando a él eran traídos, solía ser impresionante. Un camión desvencijado, cubierto de barro, estacionaba en la Plaza y de él los requetés bajaban el pobre ataúd cubierto por la bandera española. Por el majestuoso camino de piedra que a la iglesia conduce subía el “seguizio” lento, solemne, destacándose en la teoría negra de los lutos la viveza de la boina encarnada. Y en el Campo Santo, modesto, lindante a campos de labor que sus brazos juveniles labraron, descansaban en paz los que murieron en la guerra.

Entierro de un requeté del caserío de Rezuma en Leiza

Entierro de un requeté en Leiza. Los restos recibidos en el Ayuntamiento y el segizio preparado para subir a la iglesia y el cementerio.

Al abandonar el cortejo el santo recinto, en la calma grandiosa y soberana de los montes, sobre la tierra natal que les brindaba el último asilo, quedaba pendiente de la Cruz la corona de laurel y margaritas. Que manos de novias y hermanas tejieron amorosamente.”

Así mientras la guerra continuaba y la vida seguía llegaba el momento también de que el Príncipe Gaetán finalizará su estancia en Leiza, como veremos en la próxima entrada si Dios quiere.


[1] Luisa Baleztena, hermana de Ignacio, en un año había perdido a su marido, Germán, junto con un hijo Luis y la niñera en un accidente y posteriormente a otro hijo, Chan, en el frente.
[2] Estando en el frente Javier contrajo una Meningitis

lunes, 10 de diciembre de 2012

7 Julio de 1937, sanfermines en el frente de Madrid



            Querido lector, veíamos como mientras el aitacho hacía los honores al príncipe D.Gaetán de Borbón Parma en Leiza, a la vez preparaba unos sanfermines especiales para que pudieran celebrarlos los navarros que estaban en el frente de Madrid. (pinchar aquí). Parecía una época de descanso y relativa felicidad dentro de la desgracia de la guerra, pero una llamada de teléfono... pero mejor que esto nos lo cuente Ignacio Romero Raizabal en su libro Héroes de Romance:
Ignacio Baleztena sobre el pretil de la subida a la Iglesia de Leiza, junto con sus hermanos, acompañando al Príncipe Gaetán de Borbón sentado

“¡Qué A gusto estaba el Príncipe en Leiza!

            De vez en cuando , la cana al aire de una excursión o un paseo. Un partido a pala en Santesteban porque jugaba Pello Mari; la novillada de Tolosa de Belmonte y Sánchez Mejías o un té en casa de los Zabala; un viaje de ida y vuelta al día al colegio de Lecároz, hoy transformado en hospital bajo la advocación de Mola; el bautizo y padrinaje en Lecumberri de un hijo del Capitán Andrada, compañero de Tercio y de Hospital de Sangre de su Su Alteza…

D. Gaetán aprovecho su convalecencia en Leiza para hacer excursiones y visitar lugares emblemáticos: en la foto junto al mausoleo delos generales carlistas en Estella

            Pero aquel golpe de teléfono fue igual que una granada. Javier Jaurrieta Baleztena[1], el hermano de Chan, estaba enfermo en salamanca. Grave. Con una meningitis. Gravísimo.

            A la primera noticia en seguida del golpe de teléfono, se traslado la madre a Salamanca con varios de los familiares. Poco más tarde, acentuada la gravedad, siguió el mismo camino el tío Ignacio[2], con otras dos hermanas, dejando un viaje al frente de Madrid para llevar obsequios y canciones a los navarros qué luchan en aquellos contornos y endulzarlos un tanto los “sanfermines” de este año, tan lejos de Pamplona”.

            Efectivamente cuando ya estaba todo preparado como hemos visto, toda la ilusión que había puesto mi padre Ignacio en hacer una de las suyas, es decir, organizar unos sanfermines en el frente, se torno en tristeza con esta desgraciada noticia. Fue rápido a asistir a su sobrino a Salamanca en su gravísima enfermedad, igual que había acudido anteriormente a auxiliarle cuando se hallaba en un entuerto.

            No obstante dejó todas las instrucciones para que los navarros del Frente de Madrid no se quedaran sin mezetas ese año. Así partieron el camión cargado de cosas y las dantzaris del Muthiko Alaiak con todo lo necesario para el festejo. Aquellos sanfermines en la distancia fueron un éxito. Se celebraron todos los actos programados. Que alegría derrocharon en pleno frente los navarros en medio de tan dramática situación. Se levantaron al son de dianas floreadas que, con el permiso pertinente, esta vez fueron acompañadas no de prisas sino de bailes, cantos y saltos como si fueran por la Calle Estafeta. El encierro simulado fue una parodia del real que sirvió para disfrutar y divertirse, recordando su lejana Pamplona. Después con que devoción asistieron a la Misa de campaña presidida por una pequeña réplica del santo morenico que acabaron llevando en volandas improvisando una singular procesión. 

Imagen de una Misa de campaña en el frente, posiblemente similar a la que se celebró en aquellos sanfermines de 1937
Y antes de la comida el cuadro de danzas del Muthiko Alaiak hizo una exhibición, uniéndose de forma espontánea los requetés de esta misma peña que se encontraban en el frente. Después disfrutaron de un “banquete” especial en vez del habitual rancho con las viandas que les habían mandado desde Pamplona y tras el mismo una sobremesa con rasgueo de guitarras y acordeones, alternando la jota de la ribera con el zortziko de la montaña. 


Un joven requeté toca el acordeón en el frente. Los carlistas eran conocidos por sus canciones acompañadas de guitarras y acordeones.
Fue una jornada inolvidable que acabó con “echafuegos y trikitrakes” entre cohetes y salvas que despistaron a los adversarios, los cuales no sabían si era una ofensiva o una extraña estrategia. Tanto fue el éxito de estos curiosos "sanfermines" organizados por Ignacio Baleztena, aunque no pudiera disfrutarlos él en persona, que la fama de las actuaciones del cuadro de danzas del Muthiko se extendió por otros frentes del bando nacional y desde entonces fueron llamados desde distintos lugares para ir a animar a los que estaban combatiendo en los mismos. Así comenzaron una gira que les llevó recorriendo toda la geografía española en plena guerra hasta Granada, triunfando por todos los sitios que actuaban.

            Mientras todo esto ocurría y como duro contraste, ese 7 de Julio de 1937 el aitacho y la familia acompañaban a Javier, moribundo en una cama de un hospital de Salamanca, como veremos en la próxima entrada si Dios quiere.


[1] Sobrino de Ignacio Baleztena, como ya hemos visto anteriormente
[2] Ignacio Baleztena Ascárate, mi padre