Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

martes, 8 de noviembre de 2011

Preludios del drama. Recuerdos de un día trágico II

Querido lector, continuo transcribiendo el cuaderno “Recuerdos de un día trágico” que escribió la hermana del aitacho, la tía Lola, y que con tan enigmática evocación comenzaba. Te recomiendo si no sigues el blog habitualmente que pinches sobre los textos reseñados para ponerte un poco al día. Pero sin más preámbulos vamos al grano:

Manuscrito de Dolores Baleztena, la tía Lola

“Desde que la república vino a España, nuestras ideas románticas consagradas al lema de Dios, Patria, Rey, esas ideas que crecieron con nosotros y fueron el encanto y entusiasmo de nuestra juventud, estaban en continua evolución.

            Ya eran los mítines con sus entusiasmos, alegrías y peligros; ya la propaganda por las casas de los pueblos “recogiendo margaritas”; ya, las bulliciosas funciones teatrales, creación de Ignacio, en las que hasta los kurriños hacían política soltando chistes contra el gobierno; y, sobre todo, las indignaciones contra tanto atropello cometido contra las cosas más santas, manifestadas especialmente cuando quitaron el Crucifijo de las escuelas.

Ignacio y Dolores Baleztena (en la foto) recorrían Navarra durante la II república dando mítines.
            Aquellas idas a la cárcel, casi en manifestación, para visitar a los presos carlistas que traían de los pueblos por haberse distinguido en defensa de la Cruz, por gritar ¡Viva Cristo Rey!...

            Ya lo comprendo, vivíamos en demasiada agitación y preponderancia para estar en la oposición.

            Con nuestra continua protesta a los actos sectarios del gobierno, con nuestras propagandas y escritos, íbamos avivando la llama que un día se encendían a nuestros pies pretendiendo en vano devorarnos.

            En el relato que sigue, tiene la respuesta aquella frase de una novela que habíamos leído, y que Luisa[1] solía repetir cuando íbamos por los pueblos cantando el Oriamendi, tocados los jóvenes de boina roja, vitoreando con delirio a la religión y al Rey Zuavo: Alfonso Carlos:
“¿Ou cela nous conduira t’il?...”

Ese "relato que sigue" lo iremos desgranando en las próximas entradas si Dios quiere.

Continuará


[1] Luisa Baleztena. Hermana de Ignacio Baleztena

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Recuerdos de un día trágico I. Evocación.

Querido lector, tras este puente de Todos los Santos, retomamos la bigrafía del aitacho. Os recuerdo que en 1931 falleció el rey carlista D. Jaime III, tan querido por mi padre y el resto de la familia y le sucedió su tío D. Alfonso Carlos I, no menos querido.

Y llegado este momento voy a comenzar a contar un suceso que marcó a Ignacio Baleztena y toda la familia, ya a comienzos de 1932. Para eso dejo la palabra a su hermana la tía Lola, Dolores Baleztena, que escribió un cuaderno apuntes al respecto, y que vas a leer en primicia porque es un escrito familiar que nunca se ha llegado a publicar.

Portada del cuaderno escrito por Dolores Baleztena "Recuerdos de un día trágico"

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"Recuerdos de un día trágico


A la valiente Silvita,
que animosamente soportó
esta prueba en los días de su niñez      
                                                                                                        
 La tía Dolores



Evocación

            Al abrir esta mañana los ventanillos, he visto que la nieve cubría el tejado de Ayenea[1].

Vista de Leiza nevado desde la iglesia
             Ni qué decir tiene que la subida a la iglesia estaba preciosa: acurrucados los pobres caseríos, como avergonzados de la mancha negra que sobre la sábana blanca proyectaban; los árboles, angustiados por su desnudez y agitados por el vendaval, parecían querer desprenderse del suelo helado e inclemente.

Foto de Leiza durante una gran nevada. Al fondo Larrea, la casa que comunica por el jardín con Petrorena.
             ¡Qué hermosa sería la primavera nevada, si el frío no hiciera pagar caro a los ojos, el espectáculo que contemplaran a costa del malestar de todo el cuerpo que se encoje y tirita!

            A la nieve ha sucedido la lluvia: golpea sin cesar las piedras del camino; pasa como cortina gris no interrumpida ante los empañados cristales de mi habitación.

            Para mí, nada tiene tanta evocación como el compás del agua desprendiéndose de los goteriales del tejado.

            En esta mañana gris, casi negra, en la que por casualidad hay silencio en la casa, me pongo a evocar… y recuerdo que el 19 de abril de 1932, también nevaba en Leiza.

            Nevaba en Leiza al caer de aquella tristísima tarde de primavera que hizo época trágica en nuestra, aunque no monótona, sí normal existencia.

Petrorena, la casa familiar de Leiza, nevada. En ella escribió estas páginas la tía Lola Baleztena, hermana de Ignacio
            ¿Por qué la familia, contra toda su costumbre, vino a instalarse aquí en una época tan temprana?

            En el suceso que voy a narrar, digna esencia de la Francia revolucionaria del siglo XVIII, o de la Rusia soviética del siglo XX, se verá de qué furiosa tormenta de odios y de envidias, de qué horrenda acometida, nos libró la Divina Providencia,
¡Bendita sea!"

 ¿De qué trágico suceso nos habla que hizo a los Baleztena a instalarse en Leiza ese 19 de Abril de 1932, contra toda costumbre?. Te lo contaré en las entradas de la semana que viene si Dios quiere.

Continuará

[1] Casa de Leiza que está en la Plaza

domingo, 30 de octubre de 2011

Canción de las sorgiñes en Kilikizarra

Querido lector, en reciente entrada conté que en 1931 el aitacho estrenó una de sus obras de teatro más conocidas, a saber, “De cómo Kilikizarra murió y estiró la garra”. Pues bien, en esta obra aparece la que es una de las canciones más cortas de Ignacio Baleztena, pero no por eso menos importante. Ésto era lo que cantaban Sorginpuz y el resto de brujas en akelarre.

CANCIÓN DE LAS BRUJAS DEL GIGANTE KILIKIZARRA

Pumpeta chapi
Chapitela mía
Ezponduko mutila
Yan naiz zelami

Y después las sorguiñes bailan una zarabanda.
Extracto de la parte de la Obra de tetro "De como Kilikizarra murió y estiró la garra" en la que sale la canción de las brujas
Como estamos en el puente de Todos los Santos y el 1 de Noviembre comienza el mes de los difuntos, cumpliremos la tradición y bajaremos al cementerio a rezar por nuestros difuntos. No te olvides de echar un recico por “Premín de Iruña”, que está enterrado por esos lares. 

El panteón donde reposan los restos mortales de Ignacio Baleztena, con sus amigos los Reyes Magos que colocaron sobre la lápida las estatuillas de sus otros amigos, los gigantes.
Y atención al blog mañana porque tras el puente, si Dios quiere, comenzaremos a vivir unos tristes sucesos que marcaron de forma importante al aitacho y su familia. Seguro que te interesan.

jueves, 27 de octubre de 2011

Cumpleaños Feliz

 MUCHAS FELICIDADES


Querido lector, hoy quiero felicitar al blog. ¿Y por qué? Pues, porque un día tal, como un 27 de octubre, hace un año, se inició esta andadura con la ilusión de poder dar a conocer, un poco, la "vida y milagros" de mi padre, el aitacho, es decir “Premín de Iruña” o “Tiburcio de Okabío”, en conclusión: Ignacio Baleztena; vida, que en mi humilde parecer, es de interés, pues está plagada de actuaciones de importancia para el transcurso de la historia, tradiciones y folklore de Pamplona y Navarra.

Ignacio Baleztena
 Mucha gente me animaba a recopilar todo lo de mi padre, para que no se perdiera. Pero lo que realmente me decidió fueron mis nietos, a quienes dedico este blog: quiero que conozcáis, aunque algunos no sabéis ni leer todavía, quién fue vuestro bisabuelo y transmitiros la Tradición que a mí me fue entregada por él, igual que yo se la he transmitido oralmente a vuestro padre Joaquín y a vuestra tía Luisa y ellos a vosotros. También agradezco la paciencia de mi mujer Mª Jesús, aunque a veces me gruña porque “estoy siempre en el ordenador”. Sin estos reniegos cariñosos el blog no sería igual. 

Así querido lector he encontrado el medio que seguramente hubiera utilizado mi padre de vivir en estos tiempos: popular, sencillo, directo, abierto a todo el mundo, lejos de pesados tratados de hombres sesudos, sin entender de derechos de autor ni otras martingalas leguleyas, cerca siempre de la gente de toda clase y condición. Así podemos compartir como él hubiera querido sus celebraciones familiares, sus convicciones religiosas, sus inquietudes sociales y políticas, sus estudios de "papeles viejos", sus “cosas de Baleztena”, sus extravagancias sanfermineras, su amor a Navarra y sobre todo su alegría y buen humor que proceden de un modo de vida coherente con su forma de pensar y amar.

Ojalá esté satisfaciendo las expectativas que todos vosotros pusisteis en ello, aunque tal vez no haya estado a la altura de ellas, pues ya comprendo, que algunas veces me he ido por las ramas. Espero corregir todos los fallos que haya observado, y así podamos disfrutar juntos un poco más, y para eso cuento con vuestra ayuda.

¡Muchas felicidades blog!. ¡Muchas gracias a todos los que habitualmente lo seguís, a veces con santa paciencia, y me animáis con vuestros comentarios, mensajes y consejos llenos de afecto!. Se que estáis al otro lado, así que ¡Va por vosotros!

Que el aitacho y la mamita (mi madre) nos protejan ya juntos desde el Cielo a toda su familia y a esta nueva familiaque les ha salido de seguidores del blog.

Ya sabéis que espero vuestras sugerencias, consejos, opiniones... tanto en los comentarios a pie de cada entrada como en premindeiruna@gmail.com . Vosotros también construis este blog.

Y para variar en las proximas entradas, si Dios quire, seguiré contándote las cosicas del aitacho.

martes, 18 de octubre de 2011

Nuevo rey para una república

Querido lector, veíamos como el 2 de Octubre de 1931, falleció D. Jaime III dejando un hondo pesar en el aitacho y en toda la familia. Además de la pena de  todos los jaimistas, este acontecimiento suponía una pérdida del que era un símbolo monárquico frente a la república. Y  también, como comenté, un problema sucesorio, ya que muriendo soltero su sucesor fue su tío D. Alfonso Carlos I, hermano de D. Carlos VII.

Busto de D. Alfonso Carlos I
D. Alfonso Carlos era una venerable persona mayor que supo recoger la bandera de la Tradición y las cargas de un Reino sin corona ni honores. Era, al igual que su antecesor, el ejemplo de la responsabilidad de un soberano, que entendió perfectamente que su misión a esas alturas de la vida era la de servir a su pueblo, muy lejos de otros gobernantes que creen que su posición es para servirse del pueblo. Nada materialmente tenía que ganar, y mucho humanamente tuvo que aportar, debiendo tomar desde el destierro decisiones muy trascendentes,  como veremos más adelante. Cuánto más fácil hubiera sido para el egregio anciano abdicar, pero no era ése precisamente el proceder de tan buen rey.

Enseguida, Ignacio Baleztena y toda la familia se pusieron a las órdenes del nuevo monarca. Como botón de muestra la tía Lola nos deja este texto escrito en sus inéditas “Memorias de una margarita”:

“Pasábamos con frecuencia a Francia para visitar al rey Alfonso Carlos, que a sus 82 años, había recogido la bandera de D. Jaime. Nos recibía a menudo en una villa de San Juan de Luz. Su noble figura, su extraordinaria bondad, el prestigio de la historia le aureolaba, y oyéndole contar episodios de la guerra carlista y viendo en él al hermano de Carlos VII, olvidábamos su edad. Y como la cadena de la Tradición no se rompe y al evocar el pasado se añaden a ella nuevos eslabones, revivíamos esperanzas a pesar de la venerable ancianidad del abanderado.”

Fotos de D. Alfonso Carlos I y de su esposa Dña. María de las Nieves dedicados a Joaquín Baleztena, hermano mayor de Ignacio.
Pero la situación en España se complicaba cada vez más, aumentaban las revueltas y desórdenes, y Pamplona no iba a ser una excepción, como vimos en aquel mitin de la Plaza de Toros (del que he colgado nuevas fotos). Pero eso no era nada para los graves sucesos que iban a ocurrir enseguida  con terribles consecuencias para los Baleztena… como veremos en próximas entradas si Dios quiere.

lunes, 17 de octubre de 2011

El jaimismo de los Baleztena.

Querido lector, en la anterior entrada veíamos como el aitacho era muy jaimista, y la muerte del rey Jaime III el 2 de octubre supuso un disgusto para él y para toda la familia.

Y es que el jaimismo de los Baleztena venía de antiguo y con este motivo te voy a contar una de las múltiples anécdotas que se sabe mi prima Roshari Jaurrieta, sobrina del aitacho y que es una enciclopedia andante en temas familiares:

Durante la tercera guerra carlista Dña. Margarita, esposa del rey carlista D. Carlos VII, cuidaba de su hijo D. Jaime que entonces era un chiquillo. La abuela Mª Dolores Ascárate, aun niña y que luego fue la madre de Ignacio Baleztena,  iba con sus padres y resto de familia a visitar a la querida reina carlista Dña. Margarita a Francia. En estas visitas Dolores y D. Jaime jugaban a cosas de mueticos, llegando a ser muy buenos amigos de la infancia. Tanto, que en una de esas ocasiones, un día que paseaba con D. Jaime, éste se cayó al río durante estos juegos infantiles y Dolores Ascárate se vio involucrada en su rescate. Que heroína se sentía habiendo salvado a un príncipe.

La abuela Dolores Ascárate (madre de Ignacio Baleztena), sentada en el centro, ya de adulta, llevaba una vida social muy interesante como se aprecia en la foto, que compaginaba con un esmerado cuidado de su familia.
La amistad entre las familias continuó de por vida. Por eso, cuando ocurrió la escisión mellista de 1919, la abuela Dolores, ya madre de Ignacio, ordenó que se invirtiera todo el dinero de su hacienda que hiciera falta en apoyar a D. Jaime, frente a Mella y al propio Victor Pradera, pese a que ambos eran amigos personales de la familia (y siguieron siéndolo).

Retrato dedicado del rey carlista D. Jaime III
Precisamente, antes de esto querían casar a la tía Mª Isabel Baleztena, hermana de Ignacio, con Vázquez Mella. Ante este posible enlace su hermano el tío Pello, dada la imaginación literaria de ella y la faceta de Mella como pensador tradicionalista comentaba que “tendrían frases en vez de hijos”. Finalmente este enlace no tuvo lugar.

Así los Baleztena fueron muy fieles a D. Jaime hasta el final de sus días. Precisamente tras su muerte el carlismo se quedaba sin rey en un difícil momento, en plena república. Esto produjo un serio problema dinástico, ya que falleció soltero y sin hijos. Así su sucesor fue… quien veremos en próximas entradas si Dios quiere.

viernes, 14 de octubre de 2011

El rey ha muerto. 2 de octubre de 1931.

Querido lector, veíamos como el aitacho estaba de lleno metido en actos de propaganda política jaimista (carlista) con todos los pintorescos medios que se le ocurrían a su infatigable cacumen.. Por eso cuando en Septiembre se celebró un acto político en Zarauz, mi padre, Ignacio Baleztena, participó en el mismo junto con su hermana Dolores, la tía Lola, que nos va a contar lo ocurrido esos días en sus “Memorias de una chófer”:

“Trenes, autobuses, autos particulares, y entre ellos, ¡cómo no!, el nuestro, volcaban sin cesar gentes y más gentes tocadas de boinas rojas y llevando todos, prendida en sus atuendos de fiesta, la simbólica margarita.

Cuando el frontón rebosaba de público, apareció la banda de Plasencia de las Armas tocando el Oriamendi[1]. Un joven desde un palco sacó una bandera española flameándola gallardamente. Entonces, calló el Oriamendi para dar paso a la Marcha Real[2]. El entusiasmo fue delirante, arrebatador. Las gentes se abrazaban llorando prorrumpiendo en vivas atronadores. ¡Cuántos grados marcaba en aquellos momentos el termómetro del Ideal!. Se vitoreaba a D. Jaime, dando por seguro su próxima venida. En la arena de la playa se escribía en grandes letras: ¡Viva Jaime III!.

¡Dios mío!. Qué poda de ilusiones trae la vida. A los ocho días de la magna concentración de Zarauz moría en París, de repente, el Rey. Y su muerte acaecía cuando más ardientemente se deseaba que viviera, cuando la juventud decidida se apoyaba en él y lo proclamaba caudillo de las luchas por venir, cuando los ya alejados de los ímpetus juveniles evocaban con esperanza la egregia figura del hijo de Carlos VII y personificaban en ella, como antaño lo hicieron sus padres, el triunfo de la religión y de la Patria.

Portada del Pensamiento Navarro en la que auncia la muerte de D. Jaime III. Guardada junto con un dossier completo sobre el tema por Ignacio Baleztena.
Con este tristísimo suceso se apagaron de momento las alegrías derramadas en las concentraciones, éstas se celebraban en el interior de los Círculos Jaimistas de toda España convertidos en capillas ardientes y en cuyas fachadas, colgadas con crespones negros, ondeaba la bandera del círculo a media asta. No olvidaré la impresión que me causó al pasar con el auto una tarde de domingo por un pueblo muy pequeño, ver en aquel rincón esa prueba de humilde lealtad.

…
En nuestros círculos preside siempre la imagen del Sagrado Corazón en ellos entronizados. Ante El y un cuadro de D. Jaime rodeado de flores y aureolado por negros crespones se reunían los leales rezando rosarios ininterrumpidamente. Yo creo que nunca un rey ha sido más llorado y más desinteresadamente amado que éste que no ocupó un trono y no pudo repartir favores.

En las iglesias campesinas se celebraban solemnes funerales por su alma. ¡Qué emocionantes resultaban aquellas honras fúnebres en los templos húmedos y fríos, pero tan caldeados por el espíritu de piedad y amor de los fieles!.”

Retrato de D. Jaime dedicado a la tía Mª Ysabel, hermana de Ignació Baleztena. Éste último precisamente en 1908, fecha en que está datada la dedicatoria, ponía la letra que hoy conocemos al Oriamendi. Un año más tarde, a la muerte de su padre D. Carlos VII, fue proclamado rey carlista (D. Jaime III).
Y es que los Baleztena eran muy jaimistas y cuando las diversas escisiones (mellistas, integristas), siempre se mantuvieron muy fieles a D. Jaime. Y esto nos da pie a contar anécdotas de la abuela con D. Jaime y ver quién le sucedió como rey carlista en una España convertida en república… en las próximas entradas si Dios quiere.

[1] Ignacio Baleztena fue autor de la actual letra del Oriamendi, himno carlista por excelencia, en una concentración carlista en Zumárraga, en 1908
[2] La Marcha Real es lo que hoy se conoce como el Himno Nacional, y que entre los carlistas sigue llamándose Marcha Real. En 1931 estaba prohibido interpretarlo (fue sustituido por el himno de Riego). La bandera española a la que se refiere es obviamente la Rojigualda, igualmente proscrita durante la II república.