Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

Mostrando entradas con la etiqueta San Tiburcio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta San Tiburcio. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de diciembre de 2016

Regia celebración de los santiburcios de Leiza en 1955. D Javier aclamado como rey.

Querido lector, veíamos en la anterior entrada (imprescindible leerla previamente pinchando aquí si se quiere entender lo que sigue a continuación) que se estaba fraguando una operación por los juanistas[1], en San Sebastián donde se hallaba Don Javier hospedado en casa de Rafael Olazábal, que pretendían que renunciara a sus derechos y reconociera a don Juan de Borbón como legítimo heredero de la monarquía carlista.
  
El plan urdido por el aitacho para evitarlo consistía en que por una parte, irían él y tía Lola, como conductora, en el automóvil de casa a San Sebastián a rescatar a D. Javier, y el resto de la familia en Leiza para organizar el recibimiento: tío Joaquín, Jefe Regional Carlista de Navarra, esperaba a D. Javier en casa para darle la bienvenida, unos irían por toda Navarra a notificar la llegada de D. Javier a Leiza y la conveniencia de marchar a dicho pueblo para arroparlo, y otros, para preparar la llegada, todos, eso sí, calados con la boina colorada; cada uno tenía su cometido; yo estaba encargado de esperar en el portal de casa para que a la llegada abriera las puertas del coche y diera la bienvenida; en el eskaratze (portal) esperaría el resto para recibir a la comitiva y acompañarles hasta los salones de casa donde se celebraría una recepción de bienvenida; mientras tanto, Agustín Triana, un amigo de la familia, a la sazón veraneante en el pueblo, y que tenía una moto, marcharía con ella engalanada con los banderines de Navarra y España hasta la muga con Guipúzcoa, a cuatro kilómetros, para abrir la marcha al coche hasta la casa; en la espera, y con los nervios correspondientes, se dieron momentos curiosos, pues coche que aparecía a lo lejos (menos mal que pasaban muy pocos) el escolta se ponía en marcha, con gran extrañeza de los ocupantes del vehículo que no comprendían la situación, hasta que el susodicho se percataba del error y tenía que volver sobre sus ruedas al punto de partida, para volver, otra vez a empezar.

            Al llegar a la casa de Olazabal en San Sebastián, los dueños con gran extrañeza no comprendían cómo se habían enterado de la presencia de D. Javier, y recelaban de esta insospechada visita, más aún cuando con gran alboroto y alegría creando un clima de confusión invitaron al Príncipe y a su hija María Teresa, que con él estaba, a su mansión de Leiza, y casi a empujones se los llevaron hasta el coche, los montaron y los trasladaron a dicho pueblo con el desconcierto lógico de los anfitriones, a quienes no se les dio tiempo a pensarlo, y protestaban diciendo que devolvieran a la regia comitiva pronto pues se hallaban cansados del viaje y tenían que descansar. ¡Si ellos supieran!…
D Javier de Borbón Parma en el coche camino de Leiza. Junto a él Ignacio Baleztena y conduciendo Lola Baleztena.

             Llegados a Leiza, (al escolta de tanto ir y venir de los acompañamientos erróneos, casi se le pasa el auténtico) el plan transcurrió conforme a lo previsto. A D. Javier se le hospedó, lógicamente, en la habitación principal con una cama con dosel, a la que llamábamos “el cuarto del obispo”. Previamente ya había estado D Javier en Leiza y en esa habitación como puedes comprobar en una entrada anterior con interesantes fotos pinchando aquí. Leiza volvía a ser "villa y corte provisional" (pinchar aquí)

            Cual habría sido la sorpresa de D. Javier, cuando a la mañana del día siguiente, después de oída la Misa y desayunar, se asomó al balcón para ver el festejo taurino que se celebraba en la Plaza, por cierto, llamada del “Tercio de San Miguel” (nombre que fue cambiado posteriormente por el de Plaza de San Miguel y en la actualidad Plaza de Euskal Herria), se la encontró llena de carlistas con boinas coloradas que irrumpieron en estruendosos aplausos, y en el fervor del momento, uno de los sobrinos del aitacho, mi primo y padrino Apico (José Joaquín Jaurrieta Baleztena), lanzó a pleno pulmón el grito prohibido por Franco: ¡Viva el Rey!, al que contestaron con ilusionados ¡vivas! todos los entusiastas carlistas leizarras allí reunidos acompañado por muchos muchos más que habían acudido de toda la geografía de Navarra y, también, de Guipúzcoa.

D Javier de Borbón Parma asomado al balcón de Petrorena, la casa familiar de Leiza. Detrás tía Mª Ysabel

             Fue una situación impresionante, de una emoción inconmensurable. Los más veteranos lloraban con el recuerdo de tiempos pasados, los menos veteranos, supervivientes la mayoría de la guerra, de la emoción del momento vivido, y los más jóvenes de la ilusión de una nueva etapa y del fin de la acefalia en la que se vivía. Fueron momentos inenarrables.

Hablando de veteranos carlistas en Leiza esta es una foto de los ex combatientes de Tercio de San Miguel formado en Leiza en 1936, que se reunieron años después en el mismo pueblo que fue bastión del carlismo, para hacer un acto conmemorativo. Animo a los leizarras y otros navarros y guipuzcoanos de aquel tercio a buscar a sus antepasados en esta foto.
            En la comida celebrada en el comedor de casa y a la que acudieron diversos personajes del carlismo, se planteó a D. Javier y se le convenció, cosa no muy difícil después de los momentos vividos, de que tomase definitivamente y sin vacilaciones las riendas del Carlismo; terminado el almuerzo, se pasó al jardín repleto de carlistas a tomar el café, donde el Príncipe leyó un manifiesto proclamándose el Rey legítimo de los carlistas.

Uno de los grupos de carlistas que se reunieron con D Javier en el jardín de Petrorena en Leiza en los santiburcios de 1955. A la izda. su hija Mª Teresa

             También durante esa visita D Javier y su hija Mª Teresa aprovecharon para rezar ante el monolito levantado a Joaquín Muruzabal, el primer requeté muerto en combate en el frente, precisamente en Leiza. (Para ver la historia pinchar aquí)

D Javier de Borbón Parma y su hija Mª Teresa con pañuelo rojo porque eran fiestas de Leiza, de espaldas acompañados por Ignacio y Joaquín Baleztena  visitan el monolito levantado a Joaquín Muruzabal en Leiza, el primer requeté caído en el frente de combate. Este Monolito ha sido destrozado por los proetarras en Leiza y restaurado por algunos carlistas del pueblo varias veces. Actualmente no quedan rastros del mismo. La "memoria histórica" es selectiva por lo que se ve.
            Antonio Iturmendi, Ministro de Justicia, viendo la situación, barajó la posibilidad de volver a expulsar a D. Javier de España.

            Y de esta manera tan peculiar urdida sobre la marcha por el aitacho, se evitó en esa ocasión la operación juanista y D Javier se consolidaba en Leiza como abanderado de la Tradición, rey carlista en fiestas de San Tiburcio de 1955, aunque todavía hubo posteriores intentos juanistas de atraerse a D Javier que no fructificaron.

            Pues bien ya en vísperas de Navidad la próxima entrada si Dios quiere será para felicitarte la misma.



[1] Partidarios de D. Juan de Borbón, hijo de Alfonso XIII.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Intrigas políticas en 1955 desde Leiza en plenos "santiburcios"

Querido lector, voy a seguir avanzando con la biografía del aitacho, pero para eso tengo que hacer un resumen de algunos acontecimientos que ya hemos tratado desde el final de la guerra hasta 1955, cuando ocurrió lo que quiero narrar hoy, un hecho muy poco conocido.

            Muerto el pretendiente D. Alfonso Carlos sin descendencia, por mandato suyo quedó D. Javier de Borbón Parma encargado de buscar sucesor a la dinastía (pinchar aquí).

            Acabada la guerra, el carlismo que tanto había dado durante la misma, fue totalmente abandonado y olvidado, sintiéndose por ello traicionado; su jefe, D. Javier,  preso por los nazis en Dachau; Posteriormente dividido: Javieristas, Carlos-octavistas, Juanistas, más adelante Regencia de Estella o Sivattistas,etc.

            En esta situación, los partidarios de D. Javier seguían en la brecha enfrentándose al gobierno para conseguir que su pretendiente fuera proclamado Rey. Así, en estas circunstancias, se produjo la liberación de D. Javier del campo de concentración nazi. En la festividad de San Francisco Javier, el 3 de diciembre de 1945, al conocerse la noticia de dicha liberación se organizó un acto y los carlistas llenos de júbilo salieron a la calle, con sus boinas coloradas, henchidos de alegría, para festejar dicho acontecimiento produciéndose, después de comer en el Círculo Carlista, ubicado en la Plaza del Castillo, un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad que terminó, lo que se suponía un día de alegría, a tiros en dicha Plaza con once heridos y en la cárcel un buen número de carlistas, tuvieran o no que ver en los acontecimientos, pues estaban fichados por la policía como activistas en contra del régimen. Casa Baleztena fue registrada por la policía armada (pinchar aquí).

El 31 de mayo de 1952, coincidiendo con el Congreso Eucarístico, tras muchas vacilaciones y por qué no decirlo, intrigas de unos y otros, D Javier de Borbón Parma asumió los derechos a ocupar el Trono de España ante el Consejo de la Comunión Tradicionalista en Barcelona. Esto debería haber cerrado las escisiones de los octavistas y juanistas, pero como veremos esto no fue así.

            A pesar de todo ello y de la efervescencia existente a favor de D. Javier en 1955, estando en Leiza disfrutando de las fiestas patronales, es decir, el 11 de agosto, nos llegaron noticias de que en San Sebastián se hallaba Don Javier, hospedado en casa de Rafael Olazábal, amigos de la familia, y a la sazón, juanistas[1], que pretendían llevarlo a Lisboa para que renunciara a sus derechos y reconociera a don Juan de Borbón como legítimo heredero de la monarquía carlista y proclamarlo el pretendiente a la corona por parte de los carlistas y así unir las dos tendencias. Muy posiblemente en esta operación estaban involucrado el Ministro de Justicia Antonio Iturmendi.  Esto a mi padre le causó verdadera indignación, y su cacumen empezó a funcionar para evitar tamaño desacato. Y como siempre, nos enhuertó a toda la familia.

            El plan urdido por el aitacho llevaba sin duda su peculiar “firma” y consistía en lo que veremos en la próxima entrada si Dios quiere.

D Javier de Borbón Parma ya estuvo en Leiza durante la guerra. Ignacio Baleztena el primero por la derecha con D. Javier de Borbón Parma, príncipe regente, en la escalinata de la iglesia de Leiza en 1937. De derecha a izquierda: Ignacio Baleztena, Joaquín Baleztena (hermano), D. Javier de Borbón Parma, Mª Isabel Baleztena (hermana), detrás de ella Ángeles Baleztena (hermana)...






[1] Partidarios de D. Juan de Borbón, hijo de Alfonso XIII (dinastía liberal)

jueves, 18 de noviembre de 2010

Infancia y juventud de "Premín de Iruña" (IV). De Pamplona a Leiza

Querido lector. Hoy sí que voy a contar curiosidades de cómo transcurría la vida del "aitacho" a principios del siglo XX. Por entonces la familia vivía entre Pamplona y Leiza, un precioso pueblo de la montaña navarra. De éste era originaria la familia y de aquí procede en gran parte el amor por la cultura y el folklore vasco de "Tiburcio de Okabío" (Ignacio Baleztena). Este seudómino que utilizaba es muy posterior, ya que se lo puso él mismo para firmar sus escritos "Iruñerías" en el Diario de Navarra en 1948. No obstante aquí lo utilizaremos como recurso literario porque su origen viene de la unión del patrón de Leiza, San Tiburcio, con uno de los montes que rodean Leiza: el Okabío


"Petrorena", la casa de la familia situada en la plaza de San Miguel, frente al Ayuntamiento. La foto es de el día grande de las fiestas de San Tiburcio a principios de siglo.


Para este menester cedo la palabra a la hermana de "Tiburcio de Okabío", Dolores Baleztena, “la tía Lola”, a quien le gustaba nominarse como la secretaria de Ignacio. En una entrevista a Mª Teresa Alcocer, Pamplona 1983, explica cómo eran los viajes a Leiza por esos tiempos:

“En esa época, el viaje a Leiza era una aventura. Salíamos de Pamplona a las 8 ó las 9 de la mañana, en carreta, y llegábamos a Leiza de noche. En las cuestas teníamos que bajar del carro y enganchar una yunta de bueyes para ayudar a las caballerías. Parece increíble, pero entonces, con aquellos sistemas de comunicaciones, íbamos a Leiza y no nos movíamos de allí en los tres meses que duraba el verano, así que teníamos que divertirnos como fuera, por eso desarrollábamos tanta imaginación. Nueve niños pequeños, con un director como Ignacio no necesitaban nada más que eso, imaginación, y a Ignacio le sobraba”.

En la foto parte de la familia en el coche de línea "Pamplona - Areso - Leiza". Dentro van algunos hermanos de Ignacio: Joaquín y Lola delante. Detras Silvia, Luisa y Ángeles.


Fue en esta época veraniega e infantil donde el circo y el teatro ocuparon gran parte de las distracciones de los hermanos Baleztena. En el circo, Ignacio y su hermana Silvia hacían peligrosos “volatines en el agua", como rezaba el programa de actuaciones. Aquí empezó también su afición a los "curriños", como se llama a los guiñoles en Pamplona, con el “teatrillo de fantoches”, monigotes de cartón recortados por él mismo y movidos por hilos, que con voz atiplada hacía hablar en adaptaciones de cuentos, y que andando el tiempo le traerían algún problema con la autoridad, como ya veremos más adelante.

En cuanto al teatro, del que ya comentamos algo en una entrada anterior, entre los años 1901 y 1905 fue prosperando. Se fundó en el año 1901 el “Teatro Primitivo”, nombre lo suficientemente claro como para imaginarnos cómo serían sus condiciones técnicas y sus medios de representar:

En este rústico teatro de la época troglodita, en cuya confección sólo entraron groseras tablas de cajones y rudas vigas, sin más decoración que tabiques de madera blanqueados a mano por los socios, se pusieron en escena las siguientes obras: “El capitán Cornouboute”, “Marcha”, “El sillón improvisado” y otras originales de Ignacio Baleztena.

Quizá de esta "vena" artística procedan parte de las dotes de interpretación de una conocida actriz nieta de Ignacio, a quien aprovecho para mandar un cariñoso saludo.
La "tía Lola", Dolores Baleztena, en una representación del "Teatro Primitivo", posteriormente llamado "Teatro Chopical"

Pero la actividad en Leiza del "aitacho", Ignacio Baleztena, no quedaba solo para la familia dentro de la casa, sino que se abría a todo el pueblo. Participaba activamente en la organización de los "santiburcios", y promovió las fiestas patronales del pueblo en honor a San Tiburcio, como se ve en el cartel de fiestas de 1903 realizado por él mismo:
Cartel de las fiestas de Leiza de 1903 en honor a su patrón San Tiburcio realizado por "Tiburcio de Okabío" (Ignacio Baleztena)

Como hemos dicho "Petrorena", la casa de la familia, estaba siempre abierta a todos los leizarras y  veraneantes, que entonces eran abundantes, como puede verse en esta foto de los balcones atestados de gente durante las fiestas patronales. Así pues, a la familia Baleztena se le tenía un gran aprecio en Leiza ya que sus puertas siempre estuvieron abiertas para ayudar a cualquier vecino que lo necesitara y siempre disponibles a trabajar por el pueblo.
Los balcones de "Petrorena" llenos de leizarras y veraneantes durante los santiburcios
Otra de las inicitivas de "Tiburcio de Okabío" fue fundar la "Orden de la Virgen del Chaparro". ¿Qué es esto?. Para saberlo tendrás que tener un poco de paciencia conmigo y darme tiempo para escribirlo en este blog mañana si Dios quiere.