Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

lunes, 6 de julio de 2026

EL 110 ANIVERSARIO DEL “UNO DE ENERO”. CANCIÓN DE IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE

 

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Querido lector

¡Feliz San Fermín 2026!

¡Viva San Fermín! 

Imposición del Pañuelo de Honor de Pamplona a Ignacio Baleztena Ascárate


Hoy 6 de julio comienzan las fiestas dedicadas a nuestro querido patrón San Fermín y celebramos el 110 aniversario de posiblemente la canción sanferminera más conocida a nivel mundial; la del “Uno de enero, dos de febrero”. Siempre los números redondos son propicios para conmemorar acontecimientos, y este es uno de ellos. Durante 110 años, cientos de miles de gargantas repartidas por todo el globo han cantado esta tonadilla.  Pero, ¿cómo sabemos el origen de una canción popular como esta? Pues acudiendo a fuentes primarias, véase las que escribió el propio autor de la letra de tan sinfónica pieza, que es ni más ni menos que nuestro padre, abuelo y bisabuelo, Ignacio Baleztena Ascárate, Premín de Iruña o Tiburcio de Okabio.

Según narra en unas Iruñerías escritas en Diario de Navarra en 1962, Ignacio tuvo que abandonar Pau en 1915, ciudad donde estaba comenzando la carrera diplomática, porque fue elegido concejal de Pamplona por el partido Jaimista (Carlista). Y como escribía él “¡Uno de enero de 1916! Fecha que debió ser grabada en bronces, esculpida en mármoles, estampada en papel couché, pues en dicho día, año y mes, tomó posesión de su cargo edilicio, quien en este momento tiene el grandísimo honor y satisfacción de ofrecerse a ustedes (…)”

Una vez nombrado concejal, un buen día “en una de estas pesadísimas sesiones, en la que se ventilaba la cuestión batallona de las sociedades de baile, se me fue la imaginación hacia las próximas fiestas de San Fermín y empecé a pensar en el paseíllo concejil de la calle Mayor del día 6 de julio. —Qué tal le sentará el frac y el tubo a Erayalar. Cómo saludará a chisterazo limpio Perico Izquierdo. Qué andares gastará Oteiza. Menudos guantes llevará Giménez; lo mejor de su tienda...”

Obviamente, se refería a la Marcha a Vísperas del día 6, que él mismo había popularizado años antes al comenzar la costumbre de ir bailando el vals de Astráin, es decir, “inventando” el Riau riau. Pero volvamos a aquella sesión municipal:

“dando vueltas a tan transcendental problema, mi musa juguetona y un si no es chabacana, me fue soplando unas coplejas dedicadas a cada uno de mis compañeros.

Pondré como ejemplo la mía; y por ella podrán deducir cómo se rían las demás.

Marchará Ignacio

grave y despacio

haciendo esfuerzos

para ir formal;

muy contristado

pues le han jibado

con el sufragio

universal.

Yo, como buen vasco, soy incapaz de improvisar la más triste aleluya sin acomodarla a alguna cancioncilla o aire popular. Así es que, instintivamente mientras «mi acerada péñola emborronaba níveas cuartillas», iba tarareando una biribilketa popularísima.

Dicha canción popular debía ser muy conocida y cantada con una letra que decía “Artola toki, Artola toki…”. De aquí se deduce que la del Olentzero debe ser posterior, ya que si no, un folklorista como Premín de Iruña, la hubiera conocido. Sigue narrando nuestro padre y abuelo, al que toda la familia llamamos “el aitacho", la historia de cómo popularizó sus coplejas con sus amigos de la Peña de los Mutilzarras del Kutz (un café bar de esa época).

Aquella noche leí y canté mi elucubración en la peña del Kutz. Fue celebrada, coreada y alborotada con protestas de las gentes no bullangueras que jugaban al dominó. Todas las noches se repetía la función y poco a poco fue corriendo por Pamplona, y cuando llegó a San Fermín la sabía y cantaba todo el mundo.

Las coplas describían del andar y contonearse de todos y cada uno de los ediles. Y al final de cada estrofa el estribillo era:

Uno de enero

dos de febrero

tres de marzo, cuatro de abril

cinco de mayo

seis de junio

siete de julio San Fermín

Finalmente los concejales cesaron en sus cargos y fueron olvidados por el público, así como sus coplas. Pero la música y el estribillo aún perviven mundialmente conocidos.

Y esta es la historia de cómo “aquí en Pamplona el popularísimo aire vasco del Artolatoki fue el progenitor del «uno de enero, dos de febrero...», que se popularizó y tomó carta de naturaleza durante los Sanfermines del 1916, y que fue concebido- por Ignacio Baleztena Ascárate- durante una interminable sesión municipal, en la que los ediles de derecha e izquierda, jaleados por el público de la estufa, debatían calurosamente, sobre si el impuesto a las sociedades de baile había de ser restrictivo, prohibitivo, o nulo”.

Así, 110 años después, miles de voces cantarán esta canción y, nada más finalizar el Pobre de mí, será la canción esperanzadora de los pamploneses, que sabemos que comienza de nuevo la cuenta atrás y ya falta menos. Este es el eterno retorno, y no el de Nietzsche, el eterno retorno de la escalera de San Fermín.



Y con esto y un bizcocho encierro mañana a las 8. Y antes hoy a las 18:00 el riau riau, otro invento del aitacho de principios del siglo XX. Feliz San Fermín.

domingo, 5 de julio de 2026

Matrimonio de una biznieta de Ignacio Baleztena. Nuevo hogar Betti Baleztena

 

Nuevos hogares

BETTI – BALEZTENA

 

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Elegancia, tradición y emoción en la boda de Antonio Betti y Carmen Baleztena en Pamplona

 

Pamplona vivió el pasado 2 de mayo una de esas jornadas que permanecen en la memoria de todos los asistentes. La parroquia de San Miguel fue el escenario elegido por Antonio Betti y Carmen Baleztena para celebrar su enlace matrimonial en una ceremonia cargada de emoción, tradición y elegancia.

El templo aparecía engalanado con una cuidada decoración de gladiolos blancos, que aportaban sobriedad y solemnidad al conjunto, acompañados de discretos y sobrios adornos de lavanda, paniculata y eucalipto en los bancos.

La ceremonia fue oficiada por el padre Federico Ferrando, quien dirigió unas palabras llenas de sentido espiritual sobre la grandeza del matrimonio cristiano.

Actuaron como padrinos el padre de la novia, Joaquín Baleztena, y la madre del novio, Carmen Bustos, ambos visiblemente emocionados al acompañar a los contrayentes en este día tan señalado.

La novia, Carmen Baleztena, lucía un elegante vestido blanco de manga francesa, con un sutil escote en la espalda y una larga cola que realzaba la sobriedad del conjunto. Completaba su look el velo familiar que ya llevó su madre, Josefina Mateo, el día de su propia boda, un detalle cargado de simbolismo y continuidad generacional. El ramo, de gran sencillez y refinamiento, estaba compuesto por lavanda, paniculata y eucalipto, en perfecta armonía con la estética del conjunto.

El novio, Antonio Betti, vestía impecable chaqué, en consonancia con la solemnidad de la ocasión.

A la salida del templo, la emoción se multiplicó. Los txistularis interpretaron la tradicional pieza “La Anthonia e Iñacio, casar se han hecho”, canción escrita por el conocido Ignacio Baleztena Ascárate, bisabuelo de la novia, sobre la melodía del ingurucho de Leiza. Se creó así una atmósfera profundamente navarra en uno de los momentos más fotografiados de la jornada.

Fue entonces cuando la lluvia, fiel a la primavera pamplonesa, hizo acto de presencia, sin restar ni un ápice de belleza a la escena. Bajo paraguas y entre aplausos, los recién casados recibieron el cariño de los invitados en el atrio de la iglesia.

Uno de los momentos más originales y emotivos llegó inmediatamente después, cuando los hermanos de la novia - Javier, Joshé y Joaquín - bailaron a los nuevos esposos un ingurucho tradicional de Leiza, vestidos con chaqué y boina colorada, en un gesto lleno de identidad y emoción que fue recibido con una prolongada ovación.

La celebración continuó en el elegante Hotel Tres Reyes, donde se sirvió un cuidado banquete compuesto por cocktail de recepción, lingote de mousse de espárrago, canelón de capón, sorbete de mojito, confit de pato y una exquisita tarta nupcial. El ambiente fue distendido, alegre y lleno de continuos gestos de afecto hacia los recién casados.

Un detalle especialmente celebrado por los invitados fue la entrega de boinas rojas para los hombres y blancas para las mujeres, que aportaron un toque de color, unidad y simpatía al conjunto de la celebración, convirtiendo el salón en una estampa viva de Tradición y modernidad.

Entre los asistentes destacó especialmente la presencia del padre de la novia, don Javier Baleztena, quien a sus 88 años derrochó elegancia y serenidad, siendo objeto de numerosas muestras de admiración y cariño por parte de los invitados.

Ya en los postres, los novios protagonizaron uno de los momentos más simbólicos de la jornada al cortar la tarta nupcial con un sable perteneciente a un general del ejército de don Carlos VII, pieza cargada de historia y evocación tradicional.

La fiesta continuó con gran animación cuando los amigos del padrino dedicaron una rondalla a la novia, a la que siguió la Tuna del Campa, llenando el salón de música y alegría. Como broche final, el propio novio sorprendió a los presentes dedicando a su esposa una emotiva canción, gesto que arrancó una cálida ovación.

La luna de miel llevó a los recién casados a recorrer algunos de los paisajes más bellos de Europa, con un viaje de novios por Suiza y Austria, preludio perfecto para esta nueva etapa que ahora comienzan juntos.

Antonio Betti y Carmen Baleztena inician así su vida en común rodeados de tradición, afecto y belleza, en una boda que combinó con equilibrio la emoción íntima con el brillo de las grandes celebraciones sociales.




lunes, 30 de marzo de 2026

Semana Santa de Premín de Iruña

 

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Ave Crux, Spes Unica

Hacemos un paréntesis en el blog para ver a través de la visión del aitacho cómo era la Semana Santa antaño. Entre vía crucis, oficios, visitas, procesiones y meditación de la Pasión puedes también disfrutar de estos textos:

Para empezar esta iruñería sobre la Semana Santa en un pueblo de la Ribera con la que podrás pasar un muy buen rato:

El Lanzareno

JUEVES SANTO

No te olvides, el jueves por la tarde nos vemos en el Voto de las Cinco Llagas, los oficios, las visitas y la procesión de Jueves Santo. 

Precisamente mi padre escribió este folleto de "La insignia de las Cinco Llagas" en 1932, en plena república, como respuesta a la suspensión del Voto de las Cinco Llagas por parte del Ayuntamiento, para ruborizar a los ediles de aquella época y protestar contra la legislación anticatólica que impidió a los vecinos de Pamplona ver a sus representantes en Cuerpo de Ciudad cumplir las promesas del cargo. Eso de que algunos políticos rompan votos y promesas electorales parece que viene de largo





Ignacio Baleztena de abanderado acudiendo al Voto de las Cinco Llagas en cuerpo de ciudad cuando era concejal.



VIERNES SANTO. PROCESIÓN DEL SANTO ENTIERRO

Nos veremos en el sermón de las 7 Palabras, visitando los pasos en la Hermandad de la Pasión del Señor, con especial atención al del Cristo Resucitado que estrenamos este año, los oficios, la procesión del Santo Entierro y el sobrecogedor Retorno de la Dolorosa.

Ignacio Baleztena con sus hermanas en Semana Santa. Foto tomada en el "Paseo Valencia" (Paseo de Sarasate) de Pamplona









Ignacio Baleztena con las Tribus de Israel de niño en la procesión del Santo Entierro a principios del Siglo XX


SÁBADO SANTO

Es especialmente bonita la Procesión del Encuentro de Santa María la Real con el Santísimo bajo palio tras la Vigilia Pascual de la Catedral, recorriendo el claustro. 




DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Hace dos años estrenamos paso en la procesión del Resucitado gracias al esfuerzo de la Hermandad de la Pasión del Señor y de las donaciones de muchos fieles pamploneses, sufragándolo por cuestación popular.



El aitacho no llegó a conocer esta procesión ni la de Jueves Santo, ya que son posteriores y así la Semana Santa pamplonesa va enriqueciéndose cada vez más.

En 1932 también se estrenó un paso nuevo, pero en este caso de La Oración del Huerto, y aquí tienes la crónica.



Espero que todo esto te haya servido para conocer un poco más nuestra querida y humilde Semana Santa y te anime a que la vivas como los pamploneses de tantas generaciones, ya que tiene ese sabor tan especial, tan sobrio y recogido. El aitacho además de vivirla con gran devoción, participó de mil maneras: mozorro, portador, judío, romano... y sobre todo cristiano público y comprometido, además de cronista de su época. Que sean unos días santos y  que comiences unas muy felices Pascuas.

martes, 10 de marzo de 2026

Breve Historia del Rey de la Faba (9). Pamplona 1970 (y Tafalla 1973)

 

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Querido lector, seguimos como en la entrada anterior tratando otra de las costumbres iniciadas por el aitacho en torno a 1920, o más que iniciada sería correcto decir restaurada: El Rey de la Faba.

Para finalizar esta serie introducimos este pequeño apéndice con algunos apuntes de celebraciones a las que ya no pudo asistir mi padre hasta que falleció en 1972.

En 1970 se representó en la Ciudadela de Pamplona, recientemente donada por el ejército a la ciudad, siendo el primer acto cultural celebrado en la misma. 


Revista / programa de la fiesta del Rey de la Faba de 1970 organizado por el Muthiko Alaiak
Pamplona 6 de enero de 1970. (Archivo Premín de Iruña / Ignacio Baleztena)

Le propuse a un joven Miguel Ángel Alústiza a que se animara a organizar y llevar la batuta del acto. Como reciente presidente del  "Muthiko Alaiak" revivió, una vez más, “la entrañable fiesta navarra del Rey de la Faba vieja de siglos, joven de espíritu, foral y nuestra de todos nosotros. Por las calles de la capital del Reyno, en el Palacio de la Diputación, cabe el Monumento a los Fueros, y sobre todo entre las nobles piedras de la Ciudadela, el chico Rey, la muy bella Doña Blanca, representantes de las Abadías, Monasterios, Brazo Noble, Merindades y buenas Villas, nos transportaron a otros tiempos y nos recordaron una lección de siempre: para reinar en los corazones de los navarros, es preciso alzarse de la tierra sobre los brazos del pueblo, después de prometer solemnemente guardar las libertades y hacer justicia: Y si no, pues no.” Como decía la crónica de El Pensamiento Navarro[1]

Rey de la Faba de 1970. Foto de El Pensamiento Navarro de 7 de enero de 1970



En el segundo banco de izquierda a derecha el que suscribe, tía Lola, tía Mª Ysabel, posiblemente la carlista historiadora estadunidense Alexandra Wilhelmsen. y junto a la pared mi mujer Mª Jesús.




Y la primera edición que tuvo lugar tras la muerte del aitacho fue en Tafalla en 1973.

Revista / programa de la fiesta del Rey de la Faba 1973, organizada por el Muthiko Alaiak en Tafalla
(Archivo Premín de Iruña / Ignacio Baleztena)


Así durante años Miguel Ángel Alústiza fue el Rey de Armas y organizador del evento, papel que actualmente recae en Fernando Hualde

Para saber si el Rey de la Faba gozará de buen salud a lo largo de su historia podríamos evaluar si es fiel al lema que figuraba en el sello de Sancho VII el Fuerte “Bendictus Dominus Deus Meus”[2] en torno al Arrano Beltza, al de los infanzones de Obanos “Pro libertate patria, gens libera state”[3], si  se honra el escudo de Navarra con sus cadenas de las que hablaba ya en 1423 el rey Carlos III el Noble[4], cuya coronación se representa[5], y si se enorgullece de la corona real símbolo de los monarcas de este viejo reyno, que instituyeron esta fiesta. Y de paso si conserva el espíritu con el que la restauro mi padre llevado por el profundo amor a Navarra, sus usos, costumbres y tradiciones. No se podría celebrar esto si se renuncia o incluso desprecia lo anterior.

Y con esto y un bizcocho cerramos este bloque de entradas sobre la historia de ese “invento” del aitacho y continuaremos con el final de su biografía en la próxima entrada si Dios quiere.

Mi mujer Mª Jesús Gurrea a la derecha y el que suscribe en la celebración del Rey de la Faba 1970


[1] El Pensamiento Navarro 7 enero 1970

[2] Bendito el Señor mi Dios

[3] “Por la libertad de la patria, el pueblo libre permanece” u otra posibilidad “por la libertad de la patria permaneced firmes”. Hay varias posibles traducciones.

[4] En 1423 el rey Carlos III el Noble escribía en el “Privilegio de la Unión”: “Et alrededor del dicto pendón aurá un renc​ de nuestras armas de Nauarra, de que el campo será de gueulas et la cadena que yrá alderredor de oro

[5] Fortún,Luis Javier. Diario de Navarra 3 junio 2017. https://www.diariodenavarra.es/noticias/navarra/2016/12/02/460_anos_bandera_navarra_502604_300.html

Entre 1210 y 1423 en algunos sellos reales y esculturas de Navarra figura un escudo blocado, es decir con refuerzos, sin una referencia histórica propia conocida, similar a otros de la época en distintos lugares. Entre 1212 y 1423 Carlos III o algún antecesor suyo convirtió esa bloca o carbunclo en unas gloriosas cadenas, para simbolizar un hecho cierto y magnífico del pasado de Navarra, como fue la participación de Sancho VII el Fuerte, el del Arrano Beltza, en la batalla de las Navas de Tolosa.



sábado, 7 de febrero de 2026

Breve Historia del Rey de la Faba (8). Ceremonial de la coronación del Rey de la Faba. Pamplona 1969 (III)

 

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Querido lector, seguimos como en la entrada anterior tratando otra de las costumbres iniciadas por el aitacho entorno a 1920, o más que iniciada sería correcto decir restaurada: El rey de la Faba. Pido de antemano perdón porque esta entrada va a ser más larga dado que no he querido partir el ritual de coronación del Rey de la Faba que tanto me costó redactar. En lo fundamental es la réplica del de la coronación del Rey de Navarra Carlos III el Noble.

Como veíamos en la anterior entrada al ser archivero del Archivo General de Navarra me correspondió componer el ceremonial de la celebración para 1969 que ha llegado hasta la actualidad con algunas diferencias introducidas posteriormente. Aproveché el pregón inicial escrito por el aitacho en 1964 y el gran trabajo que habían hecho los sangüesinos el año anterior buscando documentos en los archivos del arzobispado. Ellos fueron los que comenzaron a representar la coronación del Rey de la Faba como se hacía con los reyes de Navarra. Para completarlo investigué en el Archivo General los documentos del ritual la Coronación de Carlos III el Noble en romance navarro[1], cotejándola con el Ceremonial de la Coronación, Unción y Exequias de los Reyes de Inglaterra, códice inglés del siglo XIV, que es una de las joyas más preciadas que custodia el Archivo Real y General de Navarra, escrito éste en latín.



Fue una tarea muy emotiva e interesante investigar y redactar este ceremonial que diez años después publiqué en el folleto “El Rey de la Faba. Navarra temas de cultura popular.”[2] que puedes leer aquí.

“CEREMONIAL DE LA CORONACIÓN DEL «REY DE LA FABA»

Pregón original escrito por Ignacio Baleztena en 1964

 «Infanzones, hijosdalgo, esforzados caballeros; bellas damas, doncellas de rostro hechicero: OID, OID, OID. Su Alteza Real el rey de Navarra nos invita a celebrar una fiesta singular, que antiguamente se desarrollaba en el real Alcázar de Olite.

Si los siglos desmoronaron aquella regia mansión, asombro de Europa, en pie quedó una bella tradición, y esa tradición hemos venido a recoger.

El «Muthiko Alaiak», fiel servidor de la realeza, obedeciendo el mandato del buen rey Carlos, nos congrega aquí para celebrar la fiesta del «Rey de la Faba», por nuestros reyes instituida.

Si las arcas del reino no están en nuestro poder para suntuosamente disponerlas, el arcano del corazón debe de abrir el tesoro de su caridad. Hoy como ayer, vemos sentado en el trono a un hijo del pueblo. Rindámosle pleitesía; regalémosle con nuestros donativos que, unidos al que el «Muthiko Alaiak» entrega, hagan que este niño, hoy coronado, pueda labrarse un porvenir, ser hombre de provecho, modelo de virtudes y laboriosidad, y digno de la merced que hoy le ha sido otorgada, y mientras la corte de Navarra se inclina ante él, trovadores y juglares, pulsad cítaras y salterios, y cantad trovas en honor de nuestros reyes; realzad el valor, la generosidad de los caballeros, la belleza y las virtudes de las damas. Y vosotros, heraldos, coronad las altivas torres de nuestros castillos, y pregonad a todos los vientos que en Navarra, si las instituciones pasan, el espíritu queda; y si fieros vendavales arrebatan cetros y coronas, sabemos recoger el cetro que indica el camino del honor y del deber. Levantad en alto la corona para ceñirla en las sienes de la dama Tradición, que como el águila real renace de sus propias cenizas y remonta el vuelo por las más elevadas regiones».

Acto seguido el rey de Navarra quiere notificar a sus súbditos el significado de la ceremonia, que se va a celebrar en la persona del «Rey de la Faba»:

«Sepan cuantos esta present carta verán e oidrán, como Nos, Carlos[3], por la gracia de Dios rey de Navarra, Duque de Nemours, de Gandía e Montblanc, de Peñafiel, Conde de Foix, Señor de Béarne, Conde de Bigorra, de Ribagorza, de Pontier, de Perigord, Vizconde de Limoges, Par de Francia y Señor de la ciudad de Balaguer, a nuestros fieles súbditos aquí reunidos, hacemos saber:

Que deseando continuar con la tradición de la «Fiesta del Rey de la Faba», por nuestros antecesores instituida, disponemos que este niño, a quien la suerte ha favorecido, y nos hemos enterado que por su buen comportamiento es digno de ella, sea coronado con todo el esplendor que se merece, reproduciendo en esta ceremonia, y en su persona, los ritos y solemnidades con que Nos y nuestros antecesores fuimos coronados.

Dado en nuestro Alcázar de Pamplona, a 6 de Enero, festividad de los Santos Reyes Magos».

El Rey de Armas, caballero que en las cortes de la Edad Media tenía el cargo de llevar y traer mensajes de importancia, ordenar las grandes ceremonias y llevar los registros de la nobleza de la nación, nos irá relatando detalladamente, toda la ceremonia de la coronación histórica de los reyes de Navarra, tomando como modelo la de Carlos III el Noble, que es el que nos ha legado, con más detalle, toda su coronación.

Muy en pequeño, pero realzado por la bella delicadeza de la miniatura, nos va a ser dado contemplar la coronación de un rey de Navarra en la persona del niño favorecido por la faba tradicional.

Rey de Armas. Foto del folleto "El rey de la Faba"

CORONACIÓN DEL REY DE NAVARRA

En presencia de los tres brazos, Clero, Nobleza y Estado llano, el rey será proclamado. Pero si su persona se nos presenta adornada con suntuosas galas, su personalidad" de rey deberá estar revestida de las prendas y virtudes que un buen monarca debe poseer y que le han sido impuestas por la tradición, escrita al dictado de las necesidades de los pueblos y de los tiempos.

La víspera de la coronación, el rey salía de su palacio a  caballo, escoltado por muchos hombres que llevaban antorchas encendidas. Acompáñabanle los procuradores de Pamplona, Estella, Tudela y Olite en nombre de todas las buenas villas, las cuales tomaban con su mano la estribera derecha del caballo del rey, y al otro lado iban los demás procuradores.

Rey de la Faba a caballo. Foto de El Pensamiento Navarro 7 de enero de 1969


Llegado el rey a la catedral, y una vez en el templo, se confesaba y pasaba la noche orando, hasta el amanecer. Después de bañarse y hacerse su tocado volvía al interior del templo para ser coronado.

A requerimiento del señor obispo de Pamplona, y en presencia de los tres brazos que componían las Cortes, de varios embajadores y del Legado pontificio, jurará el rey a su pueblo, como lo hicieron sus predecesores, sobre la Cruz y los Santos Evangelios, y en idioma navarro[4], guardar y mejorar sus fueros, costumbres, franquezas, libertades y privilegios.

Así, pues, el obispo, puesto en pie, se dirige al rey en los siguientes términos:

«Rey nuestro natural seinnor; conviene, antes que llegueis al Sacramento de la Santa Unción, facer juramento a vuestro pueblo, como lo ficieron vuestros predecesores los Reyes de Navarra; e ansí mismo el dicto pueblo jurará a vos lo que a los dictos vuestros predecesores juró».

A lo que el rey contesta: «Soy Presto», y poniendo sus manos sobre la Cruz y los Santos Evangelios juró en el modo y forma que sigue:

«Nos Carlos, por la gracia de Dios, Rey de Nauarra, conte d'Eureux, juramos a nuestro pueblo de Nauarra sobre esta cruz et estos santos euangelios por nos tocados manualment, es a saber, prelados, ricos hombres, cauailleros, hombres de buenas villas et a todo el pueblo de Nauarra todos lures fueros, vsos, costumbres, franquezas, libertades et priuilegios a cadauno deillos assi como los han et jazen que assi los mantenrremos et goardaremos et faremos mantener et goardar a eillos et a lures successores en todo el tiempo de nuestra vida sen corrompimiento nenguno, meillorando et non apeorando en todo ni en partida et que todas las fuercas que a vuestros antecessores et a vos por nuestros antecessores, a qui Dios perdone, qui fueron en lures tiempos et por los officiales qui fueron por tiempo en el Regno de Nauarra et assi bien por nos et nuestros officiales desfaremos et faremos desfazer et emendarlos bien et complidamente ad aqueillos a qui fechos han seido sen escusa ninguna los que por buen drecho et por buena uerdat podian ser failladas por hombres buenos e cuerdos».

Los ricoshombres y caballeros del reino, a su vez, prestarán el juramento de fidelidad, guardar y defender su real persona, y ayudarle a mantener los Fueros de Navarra con todo su poder. Poniendo la mano sobre la Cruz y los Evangelios dicen:

«Nos los barones de Navarra, sobredichos, en vez et en nombre nuestro et de todos los cabailleros et otros nobles et infanzones del dicho regno juramos a vos nuestro Seinor el Rey, sobre esta Cruz et estos Santos evangelios por nos tocados manualment, de goardar et defender, bien et fielment vuestra persona et vuestra tierra e de vos ayudar e goardar, defender e mantener los Fueros de Navarra a todo nuestro poder». Ultimamente, los procuradores de los pueblos, con parecidos términos pronunciaron el mismo juramento: «Nos los procuradores de las buenas villas, sobredichos en vez et en nombre nuestro, et de los vecinos habitantes et moradores en aqueillas, juramos sobre esta Cruz et estos Santos Evangelios, por nos tocados manualment, de goardar bien et fielment la persona de nuestro Seinor el Rey et de goardar et defender el Regno a nuestro poder, segunt nuestros fueros, usos, costumbres, privilegios, franquezas e libertades que cada uno de nos habemos».

Acto seguido el rey desaparecerá por unos momentos para despojarse de sus vestiduras y ponerse una túnica blanca, acostumbrada para recibir la Santa Unción. Los obispos de Tarazona y Dax lo conducen ante el altar mayor donde está el obispo de Pamplona revestido de las insignias pontificales para ungirle como elegido del Señor. Siguen al rey los barones, caballeros y otros nobles. Mientras el obispo le unge, reza las oraciones acostumbradas:

«Seáis ungido con el óleo santo, como fueron ungidos los reyes y los profetas, como Samuel ungió a David, para que seáis bendecido y constituido rey en este reino, sobre este valiente pueblo navarro, que el Señor nuestro Dios os ha dado para que lo rijáis y gobernéis, y así lleguéis al reino Eterno. Amén».

El rey se retirará nuevamente a la sacristía para despojarse de las vestiduras blancas y ponerse las ropas reales, acercándose al altar mayor sobre el que están la espada, la real corona de oro adornada de piedras preciosas, y el cetro de oro, se ceñirá la espada.

El obispo rezará la siguiente oración: «Recibid esta espada real, bendecida por la Iglesia para que la empleéis en la defensa de la cristiandad y en la protección de las viudas de los huérfanos, en la exaltación del nombre cristiano, en defensa de la justicia y en el exterminio y castigo de los malvados, de tal manera que merezcáis reinar sin fin en el reino celestial. Amén». Se ceñirá la espada, y desenvainándola la levantará en alto, para manifestar, con este gesto, que en sus manos siempre será esgrimida en defensa de las causas justas.

El Rey de la Faba desenvaina la espada. Foto del folleto "El rey de la Faba"

El prelado bendice la corona con estas palabras: «Dios, piedras que en las cabezas de vuestros fieles ponéis una corona de piedra preciosas; bendecid y santificad esta corona, para que así como está adornada de diversas piedras preciosas, así vuestro siervo, que la lleva, sea llenado de muchas virtudes preciosas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, del Rey Eterno, que vive y reina con Vos en la unidad Espíritu la Santo por los siglos de los siglos, amén». Mientras el rey, tomando la corona con sus propias manos, se coloca sobre su propia cabeza, el obispo recita las preces de la coronación: «El Señor os corone con la corona de la gloria y de la justicia para que, por medio de nuestra redención, lleguéis a la corona del reino perpetuo, lleno de buenas obras con el auxilio de Aquél, cuyo reino permanece por los siglos de los siglos, amén».

Coronación del Rey de la Faba. Foto del folleto "El rey de la Faba"

 La última oración litúrgica se reza al hacerle la entrega del cetro: «Recibid este cetro, insignia del poder real, para que ante todo os rijáis bien a vos mismo, y después defendáis al pueblo cristiano contra sus enemigos, y corrijáis a los malos y purifiquéis a los buenos, y a todos con vuestro ejemplo enseñéis el camino que conduce del reino temporal hasta el reino eterno, por nuestro Señor Jesucristo, Rey de Reyes, cuyo reino permanece por los siglos de los siglos, amén». Entonces el rey empuñará el cetro, símbolo de suprema autoridad, y se pondrá en pie sobre el escudo que ostenta las armas de Navarra. Los representantes de la nobleza y procuradores de los pueblos lo alzarán sobre el pavés, y mientras los heraldos proclaman en alta voz: REAL, REAL, REAL, con gesto generoso derramarán su moneda.

Elevación del Rey de la Faba sobre el pavés. REAL, REAL, REAL. Foto del folleto "El rey de la Faba"

El eco de ese grito triunfal de los heraldos repercutirá en pueblos, villas y ciudades, anunciándoles que tienen un rey que velará por ellos y, trasponiendo las fronteras, se dejará oír en las cortes de otros reinos y éstos también sabrán que Navarra ha proclamado su rey y señor.

Al tiempo de bajar del escudo se acercan al cardenal Los obispos de Pamplona y Tarazona, el primero como regente y el segundo como más antiguo, le guían al trono que está colocado en lugar eminente, y le entronizan. El y obispo de Pamplona dice las oraciones acostumbradas, acabadas, entona el «Te Deum Laudamus», siguiendo a continuación las aclamaciones de los concurrentes.

Esta ceremonia de la coronación terminaba con una misa cantada celebrada por el obispo de Pamplona, durante la cual el rey, en el ofertorio, ofrecía telas de púrpura y oro y sus monedas, según el fuero, y comulgaba de manos del obispo.

Cuando los infantes a quienes las cortes juraban por sucesores del trono eran de menor edad, los reyes sus padres daban poder, como tutores, a varios caballeros de las mismas cortes para que hiciesen el juramento en nombre de los dichos infantes y recibiesen en su lugar el juramento reino.

Además de los juramentos que los reyes hacían en sus coronaciones, solían jurar particularmente los privilegios de los pueblos que eran de alguna consideración siempre que arribaban a ellos, como pasaba en Tudela, que les exigía este juramento fuera de la ciudad y después de entrar lo repetían en la iglesia.

Con este ceremonial, y en unas cortes itinerantes plenas de ilusiones infantiles y añoranzas de los mayores, se celebra en Navarra la fiesta de la coronación del «Rey de la Faba». Que quien conserva sus viejas tradiciones, que son el alma del pueblo que las alumbró, se honra a sí mismo asegura la continuidad de su destino histórico.

Y terminaremos de tratar este “invento” que reinstauró el aitacho en la próxima entrada si Dios quiere.



[1] en romance navarro ("Idiomate Navarre terre" o "Idiomate terre Navarre")

[2] Baleztena Abarrategui J. El Rey de la Faba. NAVARRA TEMAS DE CULTURA POPULAR. Pamplona 1979

[3] Carlos III el Noble

[4] Se refiere al “romance navarro”, ("Idiomate Navarre terre" o "Idiomate terre Navarre"), que es en el que juró Carlos III el Noble para su coronación,  en vez del latín, el francés o el vasco, reflejando así el derecho territorial.