Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

miércoles, 21 de enero de 2026

El final de "Baltasar Baleztena" en la Cabalgata de Reyes de Pamplona en 1980

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Querido lector, para entender esta entrada es conveniente que leas primero la anterior.

Como decíamos el aitacho, Ignacio Baleztena Ascárate, iniciador de la Cabalgata de Pamplona en 1927, cedió, en la década de los 50 del siglo XX, su corona de Baltasar a sus hijos y la familia continuó muy involucrada en la organización del evento. Tanto es así, que los hermanos Baleztena seguimos encarnando a Baltasar hasta 1980. ¿Qué ocurrió dicho año?

En ese momento estaba muy complicada la cuestión política, debido al intento de anexión de Navarra a Euskadi, con la banda asesina ETA liderando la causa mediante tiros en la nuca, secuestros y terrorismo callejero día sí y día también. 

Diario de Navarra 6 de enero de 1980

El Pensamiento Navarro 6 de enero de 1979 (2)


Estas dos portadas de la prensa del 6 de enero de 1978 y 1979 muestran la situación del momento. Por un lado la ilusión de la cabalgata y por otro la actividad asesina de la banda terrorista de extrema izquierda nacionalista vasca ETA (Euskadi Ta Askatasuna)


En el plano sociocultural, el sector abertzale actuaba parasitando colectivos y enarbolando la ikurriña, bandera oficial de la Comunidad Autónoma Vasca, en todas las organizaciones de eventos en Navarra, tratando de apropiárselos (por desgracia, con bastante éxito).

Tras el éxito de la celebración de las bodas de oro de la Cabalgata en 1979 en la que se consiguió que la política estuviera ausente, en 1980 se asignó la realización del evento a Gasteak (Asociación de Jóvenes del barrio de San Juan)[1], en vez de a la Caja de Ahorros Municipal, que tan exitosamente la venía organizando durante 30 años. Hubo varios cambios organizativos.

Llegó el día cinco de enero por la tarde y, como todos los años, salió el cortejo de los Reyes Magos a derrochar ilusión y alegría, especialmente a los niños. Yo como encarnaba a Baltasar iba cerrando el acto y no veía lo que sucedía por delante.

Esa tarde, el ambiente en la calle estaba enrarecido y me avisaron de que se estaba organizando un escándalo terrible contra el rey Melchor. Había un grupo abertzale insultándole y amenazándole, rompiendo la ilusión de los niños y la magia de la noche de Reyes. Ordené a mi cortejo, venido del lejano Oriente, que fuera a defender a mi compañero monarca con sus lanzas de cartón. Confieso que a mí no me insultaron, pese a que toda mi familia estaba amenazada por ETA. Como era el último, Baltasar, no pude ver mucho más de momento.

¿Por qué a Melchor precisamente? Resulta que unos días antes se celebraron unas conferencias sobre la situación sociopolítica de la actualidad de Navarra de la época, y José Mari Corella, que en la Cabalgata encarnaba a Melchor, había sido conferenciante, pronunciándose contrario a la anexión de Navarra a Euskadi.

Era costumbre que la Cabalgata hiciera un alto en la sala de exposiciones que tenía la Caja de Ahorros Municipal en la calle García Castañón, donde nos ofrecían un refrigerio. Al entrar en la sala, los danzaris municipales solían hacernos a los Reyes Magos el arco con las makilas.


Los danzaris municipales le hacen el arco de honor con las makilas a "Baltasar Baleztena" en 1966.
Cabalgata de Pamplona 1966.
Archivo Muruzabal. Foto Galle


 Al llegar ese punto, observé con disgusto y pena que estos portaban la ikurriña. En lugar de pasar por debajo del arco, decidí esquivarlos y avancé por el lateral hasta el lugar donde se nos ofreció el habitual tentempié.

Aquella fue la última Cabalgata en la que un sucesor Ignacio Baleztena encarnara al rey Baltasar tras más de medio siglo desde que aquél la iniciara en 1927. Cierto es que ese momento tenía que llegar pero no de una manera tan triste.

Portada de El Pensamiento Navarro del 6 de enero de 1980. En esta se ve la acción conjunta terrorista y sociocultural de la extrema izquierda abertzale vasca. "Bietan jarrai" como dicen ellos. En el plano asesino aterrorizar. En el político actuar con sus partidos, sindicatos y asociaciones "socioculturales" parasitas de todas las organizaciones de eventos en Navarra, tratando de apropiárselos (por desgracia, con bastante éxito).


Ese mismo día 5 de enero de 1980 los hermanos Baleztena Abarrategui nos retiramos de la organización y la participación en la Cabalgata emitiendo esta nota de prensa:[3]

Los hermanos Baleztena se retiran de la cabalgata de Reyes.

Los hijos del fundador de la Cabalgata de Reyes en Pamplona han dejado de colaborar en su realización por la politización que ha sufrido la popular actividad navideña. La nota, hecha pública ayer por los hermanos Baleztena Abarrategui, dice lo siguiente: «Ignacio Baleztena, nuestro padre, con la colaboración de varios amigos fue el fundador de la «Cabalgata de Reyes», organizada para dar la bienvenida en Pamplona, a SS. MM. los Magos de Oriente. Año tras año, más de medio siglo en total, él y ahora sus hijos hemos tomado parte muy activa en ella, exceptuando unos años, después de la guerra, en que organizándola el Frente de Juventudes le daba cierto matiz político.[4] Hoy igual que entonces, el Ayuntamiento de Pamplona o los partidos que lo componen, cometen la misma torpeza, imponiéndose a la organización de la Caja de Ahorros Municipal que desde hace veinticinco años es la que generosamente la costea. Nosotros, sintiéndolo muchísimo, no estando de acuerdo con esta postura nos retiramos, como nuestro padre se retiró con el Frente de Juventudes. Pero, igual que él, volveremos, porque ese turbante, tan lleno de lloros, ilusiones y sonrisas infantiles que no entienden de política, no lo abandonamos»

Esta nota fue publicada en el Diario de Navarra, El Pensamiento Navarro y La Gaceta del Norte.

A este respecto, el artículo de opinión que Elías publicaba en portada de El Pensamiento Navarro el 6 de enero, leído hoy en día parece ser profético:[5]

“…Esa es la noticia. La solapada lucha, constante sin pausas, sin prisas, sin perder tiempo del «peneuvismo», de sus hermanos y sus sobrinos. La escaramuza aparentemente perdida para ellos del 47,2 en la Ley de Referendums, es «pecata minuta». Las guerras no se ganan en una batalla. Ni siquiera tras la firma de una paz. La guerra se gana cada día, con el esfuerzo de cada día, con la lucha de cada día, con la batalla de cada instante. Esto no lo quiere ver la derecha triunfalista…

Esta es la imagen de la que tanto marxistas como separatistas se están apoderando día a día. Los símbolos de nuestros niños, de nuestros Jóvenes. Y nadie ha protestado por ello…

Sólo una familia, cuyo padre fue uno de los fundadores de esa cabalgata de la ilusión, ha dicho que no estaban dispuestos a hacer el juego a los partidos políticos que «politizan» este símbolo universal. El que lo quiera ver que lo vea. El «abertzalismo» no cejará en la colonización de Navarra, de una forma u otra, con unos compañeros de viaje o de otros. Pero están ahí, aquí, socavando cada día a través de la cultura a través de nuestros símbolos, a través de la ilusión de nuestros hijos, ese «yugo» de la esclavitud encerrado en ese famoso artículo 47,2 del Estatuto de Guernica[6]. Así es y así nos contemplan desde el imperialismo vizcaitarra…”

Y así hemos llegado a donde estamos.

En cuanto a la Cabalgata de Reyes Magos decayó en su organización y en su ilusión. Lo cierto es que bajo la posterior batuta de Ricardo Zunzarren desapareció la politización y finalmente, gracias a la Asociación de la Cabalgata de los Reyes Magos de Pamplona fundada en 1996[7] por Fernando Lizaur, digno sucesor de Baltasar durante años, el acto recobró su esplendor conservando su espíritu. Gracias a él y a dicha Asociación que ha sabido mantenerse al margen de cualquier política este acto cuenta de una excelente salud y seguro que es disfrutada con gran ilusión por mi padre Ignacio desde el cielo, donde montará allí un impresionante cortejo junto con sus reales amigos los Magos de Oriente para agasajar a Jesús, la Virgen y San José por todo lo alto. Esa sí que será una buena Cabalgata, y mi padre le dirá a Baltasar: “¿Me dejas que haga de doble tuyo otro año? Intentaré no meterte en líos”, y el bueno del rey negro se prestará a ello por un día, aun sabiendo que el aitacho la iba a liar.

Y en la próxima entrada seguiremos con las cosas y la vida del aitacho si Dios quiere.



[1] Muruzabal Oscoz I, Muruzabal del Solar JM. La Cabalgata Reyes Magos en la Pamplona de 1966. Pregón Siglo XXI 68, junio 2023, pp 85-88

[2] El Pensamiento Navarro. 6 Enero 1979. P1

[3] Hermanos Baleztena Abarrategui. Diario de Navarra 6 enero 1980, p.18

[4] Después de la Guerra Civil, el gobierno franquista le dio la organización de la Cabalgata al Frente de Juventudes, vinculado a la Falange, y ante esa situación Ignacio Baleztena y la familia dejaron de participar por no colaborar con esa organización. Mi padre, pese a sus fuertes convicciones siempre mantuvo la Cabalgata de Pamplona al margen de cualquier tendencia política. El experimento resultó ser un fracaso de manera que volvió a tomar el relevo  la Asociación de la Prensa, retornando entonces Premín de Iruña a encarnar a Baltasar y participar activamente toda la familia con la ilusión de siempre.

[5] El Pensamiento Navarro. 6 enero 1980.

[6] Este artículo del Estatuto de Guernica que se estaba debatiendo en aquellos años es el que hace referencia al procedimiento de anexión de Navarra a Euskadi. Desarrolla lo contemplado en la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución (relacionado con dicha anexión), la única “transitoria” que mantiene aún efectos jurídicos 48 años después, ya que las otras ocho están materialmente agotadas.

[7] Muruzabal Oscoz I, Muruzabal del Solar JM. La Cabalgata Reyes Magos en la Pamplona de 1966. Pregón Siglo XXI 68, junio 2023, pp 85-88

domingo, 18 de enero de 2026

Bodas de oro de la Cabalgata de Reyes Magos de Pamplona en 1979, en su 52 aniversario

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Querido lector, no podíamos acabar este mes sin hablar de SSMM los Reyes Magos de Oriente, tan relacionados en Pamplona con el aitacho.

Veíamos cómo mi padre, Ignacio Baleztena Ascárate, iniciador de la Cabalgata de Pamplona en 1927, cedió, en la década de los 50 del siglo XX, su corona de Baltasar a sus hijos y cómo la familia continuó muy involucrada en la organización del evento. Pero esta situación llegaba a su fin como veremos en estas próximas dos entradas.

Nos vamos hasta 1979. En ese momento estaba muy complicada la cuestión política, debido al intento de anexión de Navarra a Euskadi. En este ambiente, en 1978, el Grupo Municipal de Danzas del Ayuntamiento comenzó a desfilar por primera vez con la ikurriña. En 1979 se celebraban las bodas de oro de la Cabalgata con los gigantes, la Pamplonesa y los danzaris. Había que evitar la politización de la cabalgata hacia ningún lado. Previendo lo que pudiera pasar, estuve hablando unos días antes con dos de los organizadores, que eran del partido socialista, y me prometieron que no iba a salir la ikurriña

La verdad es que el cincuentenario (celebrado curiosamente a los 52 años de la primera Cabalgata oficial de Pamplona) resulto un éxito exento de cualquier política ni polémica.

Veamos la crónica del Diario de Navarra:[1]

“Buen tiempo y gentío en las calles

La cabalgata de Reyes, en sus bodas de oro, contó con gigantes y dantzaris

Los gigantes de Pamplona, presentes por primera vez en la cabalgata de Reyes, no restaron la mínima atención de los niños hacia los tres Magos de Oriente. La que hacía las bodas de oro de la cabalgata contó con distintas novedades —ausencia de jaula de monos y salvajes— y con la presencia multitudinaria de padres y niños a lo largo de su recorrido por el centro de la ciudad

…La banda infantil de trompetas y tambores abría marcha. Detrás de ellos los pajes y cortejo de los reyes, seguidos de una carroza con música y dos personajes de «El Lebrel Blanco» que iban animando el recorrido. Los gigantes aparecían detrás con su color de cartón sanferminero… Detrás la carroza con el cartero real y una gran columna de globos, seguida de los danzaris del Ayuntamiento -sin banderas-[2] y unos caballos llevando cargas de «oro».

Los gigantes de Pamplona salieron en la Cabalgata de Reyes de 1979 para celebrar las bodas de oro de este acto. Foto Diario de Navarra 6 enero 1979 (2)


Después de más figuras simbólicas… llegaba Melchor, que Suscitaba inmediatamente los gritos de los pequeños… En cada parada, en cada esquina, bailaban los gigantes y danzaris, y hasta la carroza de Melchor y Gaspar subían o eran elevados los pequeños, deseosos del beso o la caricia del rey mago que por la noche les visitaría en su sueño.

El último, el delirio, Baltasar, el que suscitaba mayor entusiasmo. Había abandonado su carroza tirada por tractor para hacer, con sus negros acompañantes, el recorrido a pie llano[4]. Baltasar, más democrático, perdía en visibilidad lo que ganaba en cercanía y contacto humano con los peques. A su paso se deshacían en algunos tramos las aceras de espectadores y grupos de padres con sus niños invadían la calzada. El rey negro apenas podía saludar a todos…

La ilusión de encarnar a Baltasar y ver las caras de los niños y los padres es inexplicable.
Foto de El Pensamiento Navarro 6 enero 1979 (3)

A las 8.30 se apagaron las luces de la Plaza del Castillo mientras se encendían los focos especiales instalados en los árboles correspondientes a la parada de los taxis, enfrente de la cual se situaban los gigantes. Remolino de gente hacia allá mientras crece el griterío en la esquina de Baleztena porque está entrando Baltasar, al que sigue La Pamplonesa, que cierra la comitiva…”


Tras unas palabras del concejal Frommknecht, una suelta de globos y el baile de gigantes y danzaris al son de La Pamplonesa, las bodas de oro finalizaron con éxito.

Pero todo iba a cambiar al año siguiente en el que los Hermanos Baleztena encarnaríamos a Baltasar por última vez, debido al motivo que veremos en la próxima entrada si Dios quiere.



[1] Diario de Navarra. 6 enero 1979. P 28

[2] Nótese que fue noticia que el Grupo de Danzas del Ayuntamiento saliera sin banderas, es decir sin ikurriña y sin ninguna otra, ni siquiera la de Pamplona.

[3] De nuevo ese año tuve el orgullo de encarnar a Baltasar. Creo que esta es la última foto publicada en la prensa en la que salgo en la cabalgata. 



sábado, 27 de diciembre de 2025

Feliz y santa Navidad con la Sociedad Chopical

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Querido lector, no queríamos que pasara este día sin desearte una feliz y santa Navidad. 

El aitacho seguro que estará celebrándolo en el Cielo con la Sagrada Familia y con los miembros de la suya propia que ya están con él en la Gloria. Le habrá cantado al Niño: yo soy Ignacio que vengo a cantar, al niño que llora a hacerle callar... La mamita pendiente de todo hablando con la Virgen con toda naturalidad, como siempre. El tío Joaquín le silbará al niño. La tía Josefina le recitara su preciosa poesía de La Nochebuena del Requeté, la tía Lola les contará bonitas historias navideñas de su libro "La Casa" y sus hijos Silvita, Joaquincho, Rosarito, Cruz, Maisabelica y Tatito (Ignacio), junto con el tío Pello haciendo de angelico y resto de hermanas, padres y familiares bailaran el "Vamos pastores vamos". Y le darán la enhorabuena a la Virgen del Chaparro, rogándole que guarde a la familia unida en la Fe y el amor, cumpliendo su lema de "cuan buena es la unión de los hermanos".

Porque de todo lo que nos transmitieron el aitacho y la mamita lo más importante sin duda es la Fe, y lo que seguro que más les gustaría es vernos juntos y unidos aquí y recibirnos con un fuerte abrazo en el Cielo. Ni el amor a Navarra, a España, a lo vasco, a Pamplona, a Leiza, a los sanfermines, al carlismo, a los Fueros... estaban por encima de lo más importante, que hoy celebramos: el nacimiento del Niño Dios del seno de la Virgen del Chaparro, que es la misma que la de Ujué, Santa María la Real, la del Camino y todas las advocaciones que tanto amaba.

Quiero tener en esta fecha un recuerdo especial a mi mujer Mª Jesús que estará cuidando de nosotros desde el Cielo.

Porque las personas pasan, pero su legado se transmite de generación en generación, y nuestro deber como tradicionalistas es mejorarlo y nunca empeorarlo y no privar de éste a los que vienen detrás. El lema de la familia: Iglesia, Familia y Trabajo deben continuar. Fe, unión y amor, y honradez en el trabajo y todas las actividades de la vida. Al igual que otra cosa que vivía y transmitía el aitacho: el honor, el cumplimiento de la palabra dada y la lealtad, que tanto se ha perdido. Además por supuesto de todo lo que he mencionado antes de sus amores. Quizá todo esto no esté de moda, pero en nuestra mano está seguir su estela aun contracorriente o romper la cadena de la Tradición, porque realmente el aitacho nunca se conformó con seguir la corriente.

Y para ver esto tan serio de una manera entretenida y jocosa, como lo haría nuestro padre y abuelo, te recomendamos este vídeo de la Sociedad Chopical . El belén viviente de Leiza, cosa de ángeles. Atención al papel espectacular de Zacarías



MUY FELIZ Y SANTA NAVIDAD



jueves, 7 de agosto de 2025

DE CÓMO IGNACIO BALEZTENA ESCRIBIÓ LA CANCIÓN “UNO DE ENERO” EN 1916

 

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Querido lector, casi un mes acabadas las fiestas dedicadas a nuestro querido patrón San Fermín es interesante tratar de un tema tan trascendental para el futuro de los pueblos como desvelar el origen de una de las canciones sanfermineras más mundialmente conocidas y cantadas, es decir la del “uno de enero, dos de febrero…”. ¿Quién escribió esta canción y desde cuándo se canta?. Para este sesudo asunto acudimos a fuentes primarias, véase las que escribió el propio autor de la letra de tan sinfónica pieza, que es nada más y nada menos que nuestro padre y abuelo Ignacio Baleztena Ascárate, Premín de Iruña o Tiburcio de Okabio.

Según narra en unas iruñerías escritas en Diario de Navarra en 1962[1], en 1915 tuvo que abandonar Pau, ciudad donde estaba comenzando carrera diplomática, ya que fue elegido concejal de Pamplona por el partido Jaimista (Carlista). Y como escribía él “¡Uno de enero de 1916! Fecha que debió ser grabada en bronces, esculpida en mármoles, estampada en papel couché, pues en dicho día, año y mes, tomó posesión de su cargo edilicio, quien en este momento tiene el grandísimo honor y satisfacción de ofrecerse a ustedes…”

Una vez nombrado concejal, un buen día “en una de estas pesadísimas sesiones, en la que se ventilaba la cuestión batallona de las sociedades de baile, se me fue la imaginaclón hacia las próximas fiestas de San Fermín y empecé a pensar en el paseíllo concejil de la calle Mayor del día 6 de julio. —Qué tal le sentará el frac y el tubo a Erayalar. Cómo saludará a chisterazo limpio Perico Izquierdo. Que andares gastará Oteiza. Menudos guantes llevará Giménez; lo mejor de su tienda...”

Obviamente se refería a la Marcha a Vísperas del día 6, que él mismo había popularizado años antes al comenzar la costumbre de ir bailando el vals de Astráin, es decir inventando el riau riau. Pero volvamos a aquella sesión municipal:

“dando vueltas a tan transcendental problema, mi musa juguetona y un si no es chabacana, me fue soplando unas coplejas dedicadas a cada uno de mis compañeros.

Pondré como ejemplo la mía; y por ella podrán deducir cómo se rían las demás.

Marchará Ignacio

grave y despacio

haciendo esfuerzos

para ir formal;

muy contristado

pues le han jibado

con el sufragio

universal.

Yo, como buen vasco, soy incapaz de improvisar la más triste aleluya sin acomodarla a alguna cancioncilla o aire popular. Así es que, instintivamente mientras «mi acerada péñola emborronaba níveas cuartillas», iba tarareando Una biribilketa popularísima.

Dicha canción popular debía ser muy conocida y cantada con una letra que decía “Artola toki, Artola toki…”. Sigue narrando nuestro padre y abuelo, al que toda la familia llamamos “el aitacho la historia de cómo popularizo sus coplejas con sus amigos de la Peña de los Mutilzarras del Kutz (un café bar de esa época).

Aquella noche leí y canté mi elucubración en la peña del Kutz. Fue celebrada, coreada y alborotada con protestas de las gentes no bullangueras que jugaban al dominó. Todas las noches se repetía la función y poco a poco fue corriendo por Pamplona, y cuando llegó a San Fermín la sabía y cantaba todo el mundo.

Las coplas describían del andar y contonearse de todos y cada uno de los ediles. Y al final se cantaba:

Uno de enero

dos de febrero

tres de marzo, cuatro de abril

cinco de mayo

seis de junio

siete de julio San Fermín.

A Pamplona hemos de ir

con una media, con una media,

a Pamplona hemos de ir

con una media y un calcetín.[2]

Finalmente los concejales cesaron en sus cargos y fueron olvidados por el público, así como sus coplas. Pero la música y “el estribillo” aun perviven mundialmente conocidos

Como se ve en el vídeo el "uno de enero" sigue siendo una de las canciones sanfermineras por excelencia, entre otras cosas porque nos indica todo el año que "ya falta menos"


Y esta es la historia de cómo “aquí en Pamplona el popularísimo aire vasco del Artolatoki fue el progenitor del «uno de enero, dos de febrero...». que se popularizó y tomó carta de naturaleza durante los Sanfermines del 1916, y que fue concebido- Por Ignacio Baleztena Ascárate- durante una interminable sesión municipal, en la que los ediles de derecha e izquierda, jaleados por el público de la estufa, debatían calurosamente, sobre si el impuesto a las sociedades de baile había de ser restrictivo, prohibitivo, o nulo.

Si quieres ver la letra completa del “Uno de enero” pincha aquí y para ver la partitura pincha aquí.

Y con esto y un bizcocho liquidamos este tema y hasta la próxima entrada si Dios quiere



[1] Tiburcio de Okabío (Baleztena, Ignacio). Iruñerías. Diario de Navarra. 7 y 14 octubre 1962

[2] Esta estrofa que mucha gente no entiende es un juego de palabras. Con una media quiere dar a entender inicialmente a una media cogorza y posteriormente lo completa con un calcetín para referirse realmente a la media como atuendo para calentar los pies.


jueves, 17 de julio de 2025

El origen del "uno de enero" por Ignacio Baleztena en 1916

 

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                Querido lector, veíamos en la anterior entrada como el aitacho comenzaba a relatar cómo él fue el autor del uno de enero y cuándo lo hizo, pero se quedó a medias de desentrañar el misterio. La intensidad de las fiestas de San Fermín nos ha impedido continuar la historia, así que ya medio repuestos de las mismas os recomendamos que leáis primero esa entrada anterior pinchando aquí y a continuéis con la siguiente iruñería:

 


¿QUIÉN COPIÓ A QUIÉN?[1]

 

                EL día 1 de enero de 1916, a las 11 de la mañana, entraron en karrlkadantza, en la Sala de Sesiones de nuestra Municipalidad, el Excmo. Sr. Gobernador Marqués de Palmerola, el nuevo alcalde Sr. Negrillos, y los neófitos concejales; dispuestos todos a labrar la felicidad y el progreso de la antigua Iruña vascónica, romana Pompeyópolis y M.N. ML. Y M.H. Ciudad de Pamplona de los tiempos actuales. Aquella entrada solemne trajo a mi enfermiza mente el recuerdo de la Danza Macabra del medioevo, aunque la simpática figura del Marqués de Palmerola, conductor de La ringla edilicia, en nada se asemejaba a la pálida Parca. El gobernador dio la alternativa al Sr. Negrillos con frases elocuentes y afectivas, y don Manuel, vara en mano, dio las gracias y soltó un bonito y sentido peroreo en el que entre otras cosas dijo que estaba dispuesto a no cejar hasta ver por tierra el pétreo cinturón que oprimía a Pamplona, impidiéndole respirar y expansionarse para convertirse en populosa urbe. Añadió que sería alcalde para todos los pamploneses y que aquella vara (y la levantó en alto) mediría, ampararía y haría justicia por igual a todos los pamploneses sin miras políticas

Le aplaudirnos calurosamente en el salón; y fuera de él, le dimos amigables enhorabuenas, zartakos y bizkarrekos en los omóplatos con la mano izquierda, mientras que estrechábamos efusivamente su derecha con la nuestra correspondiente... y se acabó la función.

Así inauguró su labor edilicia el nuevo Ayuntamiento. jQue largas, qué aburridas, que ininteresantes eran la mayoría de aquellas sesiones!

Eran públicas, y acudían a ellas, en plan fiscalizador, unos cuantos desarrapados, pero sólo en invierno; cuando la estufa les ofrecía el gratuito bienestar de sus calorías. Los había que llevaban castañas para asarlas en la rusiente chapa. Lo que pudiera tratarse en verano, no interesaba ya a aquellos conscientes ciudadanos.

Cuando se ventilaba algún asunto de carácter populachero, no faltaban ediles, que para arrancar aplausos a los amaateurs del chubesqui, y leer al día siguiente en la prensa sus peroratas, largaban ampulosos discursos dignos del más amplio escenario y selecto público

Si había o no que adoquinar una calle o cubrirla de asfalto; si en tal o cual paseo sería mejor plantar acacias que castaños de las Indias; si deberían o no llevar bozal los perros; si. . . ¡En fin! Que las sesiones se hacían interminables.

¡Y no digamos nada cuando se trataba de algún nombramiento! Entonces la política salía a relucir, y vientos de fronda soplaban enardeciendo los ánimos edilicios. Los conscientes de la estufa, se permitían a veces intervenir con aplausos o dicterios hasta que el presidente desalojaba la tribuna pública mandando a sus ocupantes a tomar el aire fresco de la calle. Este era el peor castigo. Se oían entonces protestas de —Esto es peor que la inquisición, ¡viva la libertad!...

En una de estas pesadísimas sesiones, en la que se ventilaba la cuestión batallona de las sociedades de baile, se me fue la imaginaclón hacia las próximas fiestas de San Fermín y empecé a pensar en el paseíllo concejil de la calle Mayor del día 6 de julio. —Qué tal le sentará el frac y el tubo a Erayalar. Cómo saludará a chisterazo limpio Perico Izquierdo. Que andares gastará Oteiza. Menudos guantes llevará Giménez; lo mejor de su tienda...

Y dando vueltas a tan transcendental problema, mi musa juguetona y un si no es chabacana, me fue soplando unas coplejas dedicadas a cada uno de mis compañeros.

Pondré como ejemplo la mía; y por ella podrán deducir cómo se rían las demás.

Marchará Ignacio

grave y despacio

haciendo esfuerzos

para ir formal;

muy contristado

pues le han jibado

con el sufragio

universal.

Yo, como buen vasco, soy incapaz de improvisar la más triste aleluya sin acomodarla a alguna cancioncilla o aire popular. Así es que, instintivamente mientras «mi acerada péñola emborronaba níveas cuartillas», iba tarareando Una biribilketa popularísima y cantadísima desde la costas vizcaínas hasta nuestras montañas navarras. ¡Cuántas veces se la oí cantar a mi buena bisabuela Francisca Apezteguía, natural de Aranaz, cuando me zarandeaba como un curriño[2], y yo a su compás agitaba mis bracicos dando alegres gritos y carcajadicas.

Esta música y canción, conocidísima, repito, en toda la tierra vascongada, la he oído cantar a gentes de Guipúzcoa, Vizcaya y de Navarra, desde Ergoyena basta más allá del Baztán y todos aseguran haberla oído cantar a sus padres y abuelos. Su letra, no hay dos que la canten de la misma manera, aunque todos coinciden con pequeñas variaciones en lo principal, viene a ser:

Artola toki

Artola toki.

(Algunos dicen Artola teuko).

Artola toki _ famia

Berea dubela, berea dubela.

(También se canta berekin dagola)

Bizkaiatako gendea

(o también —mundu guztlko gendea).

¿Habrá uno siquiera en nuestras montañas que la desconozca?

—He preguntado a muchos viejos euskaldunas, y todos, repito, al oír los primeros compases le han continuado, asegurando haberla oído cantar desde muy niños.

¿Es original de nuestra tierra, o venida a ella de tierras norteñas’, escandinavas, como otras traídas por los pescadores y marinos vascos, y aclimatados luego en el país? No lo sé. Doctores tiene el arte de la batuta que os sabrán responder.

¿Recuerdan ustedes, amables lectores, cómo en el festival folklórico internacional, celebrado hace unos años, al Interpretar el grupo suizo aires de su país al son de unos monumentales piporros, todo el público les coreó pues la melodía interpretada era exactamente igual al “Agur Jaunak”.

¿Esa música la trajeron de allá los muchísimos suizos que venían a servir a España, o la aprendían aquí y luego se la llevaron a su tierra? ¿Ocurrirá algo parecido con la biribilketa del Artola toki? Vaya usted a saber.

El hecho es que en estas tierras de tiempo inmemorial se ha cantado con letra vasca y jaleado con balanzikus completamente menditarras.

Sigamos con la historia de mis coplejas.

Aquella noche leí y canté mi elucubración en la peña del Kutz[3]. Fue celebrada, coreada y alborotada con protestas de las gentes no bullangueras que jugaban al dominó. Todas las noches se repetía la función y poco a poco fue corriendo por Pamplona, y cuando llegó a San Fermín la sabía y cantaba todo el mundo.

Pomporrompompompon

vámonos todos sin dilación

pomporrompompompon,

a ver pasar la Corporación.

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Lo concejales

con los timbales

y los ministros del clarín.

Van postineros

y sandungueros

el día seis a San Fermín.

Y seguían las coplas descriptivas del andar y contonearse de todos y cada uno de los ediles.

Los concejales cesaron en sus cargos y olvidados por el público, así como sus coplas. Pero la música quedó con una letra que continúa y no pasa de moda: es decir, con la de «uno de enero, dos de febrero, etc.” De modo que, a los virtuosos del folklore, les podemos decir, que, aquí en Pamplona el popularísimo aire vasco del Artolatoki fue el progenitor del «uno de enero, dos de febrero...». que se popularizó y tomó carta de naturaleza durante los Sanfermines del 1936 (error de imprenta, se refiere a 1916[4],), y que fue concebido durante una interminable sesión municipal, en la que los ediles de derecha e izquierda, jaleados por el público de la estufa, debatían calurosamente, sobre si el impuesto a las sociedades de baile había de ser restrictivo, prohibitivo, o nulo.

P.D. He recibido cartas de M.M.S. de Tudela, y de M.G. de Leiza, M. de Ergoyena y de C.A.G. de Mondragón interesándose por el problema folklórico en cuestión. Agradezco a todos y procuraré en otra ocasión, satisfacer su curiosidad.

OKABIO[5]

Y esta ni más ni menos es la historia del origen de la canción más universalmente conocida de los sanfermines, el “uno de enero” en 1916. Su autor fue el aitacho, Ignacio Baleztena Ascárate, que sobre la música de una biribilketa, durante una interminable sesión municipal siendo él concejal, escribió unas coplas descriptivas del andar y contonearse de todos y cada uno de los ediles durante la Marcha a Vísperas de San Fermín, uno de sus actos festivos más queridos y que pocos años antes lo había popularizado como otro de sus inventos: el riau riau.

Los concejales cesaron en sus cargos y olvidados por el público, así como sus coplas, quedando solo el estribillo con esa letra que continúa y no pasa de moda: es decir, con la de «uno de enero, dos de febrero, etc.”

Y con esto además queda en el aire otra duda que nos suelen preguntar ¿Qué fue antes, el uno de enero o la canción de Olentzero?. ¿Quién copio a quién?. Sería raro que Ignacio, experto folklorista, no conociera la letra del Olentzero en 1916 cuándo él escribió la letra del "uno de enero" con la música del aire vasco del "Artolatoki". Todo esto confirma que posiblemente la canción del Olentzero es posterior. En cualquier caso  como contestaría el aitacho "no lo sé. Doctores tiene el arte de la batuta que os sabrán responder."

Todo esto encaja también con lo escrito por Pachi Mendiburu (pinchar aquí) en cuanto a que la música "es la "N° 73 La farandole de Joyeuse, que Vincente D’Indy transcribe en su colección Chants du Vivarais", es decir, una canción popular que el aitacho conoció desde niño con la letra "Artola toki..." y que popularizó e hizo universal con la letra del "uno de enero". 

En resumen, como ya sabíamos Ignacio Baleztena con su ingenio desbordante ponía letra a músicas populares de la montaña, siendo así autor de algunas de las canciones sanfermineras más cantadas y conocidas. 

¿Te quedas con la duda de cómo era la letra completa del “uno de enero” del 1916?. Pues puedes leerla pinchando éste enlace que nos devuelve a 1916.



[1] Diario de Navarra 14 octubre 1962 p 3

[2] Marioneta

[3] Peña de los mutilzarras de Kutz. El Kutz era un café donde en aquella época solía juntarse Ignacio Baleztena Ascárate para sus tertulias y sobremesas.

[4] Errata de imprenta, como se desprende por el texto de las dos iruñerías se refiere a 1916

[5] Pseudónimo de Ignacio Baleztena Ascárate (Tiburcio de Okabio)

sábado, 5 de julio de 2025

El desconocido origen del "uno de enero" contado por su autor Ignacio Baleztena Ascárate

 

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Querido lector, hoy cinco de julio, a nada ya de entrar de pleno en las mecetas que Pamplona organiza en honor de San Fermín, os vamos a desvelar el misterioso origen de la famosísima canción del “uno de enero” con pelos y señales, y además contada por su mismo creador, el aitacho, Ignacio Baleztena Ascárate.

                Una de las dudas que nos suelen preguntar es si fue antes la conocida canción sanferminera escrita por mi padre u otra con igual música dedicada al Olentzero. ¿Quién copió a quién?. Una duda parecida inquietó las cabezas de los ovetenses de 1962, y gracias a ella vamos a conocer el origen del “Uno de enero” narrado por su autor, el aitacho, en una iruñería escrita el 7 de octubre de 1962[1]:

 



¿QUIÉN COPIO A QUIÉN?

 

Un amabilísimo señor, que di ce ser un «asiduo lector de Iruñerías”, me envía un recorte del periódico ovetense “La Nueva España”, del 22 de septiembre, con Una nota que dice: —“Solo usted, admirado don Tiburcio, puede, tengo seguridad de ello, sacarnos de la duda ¿quién copió a quién?” que formula “La Nueva España”.

Da la casualidad, carísimo y asiduo lector mío, que, dejando falsas modestias a un lado, soy el que más datos le puedo dar en Pamplona, sobre ese particular. Pero ante todo demos a conocer el asunto en cuestión.

En Oviedo, con motivo de sus últimas fiestas, se celebró en la Plaza de Toros el IV Festival Folklórlco Internacional. En él actuaron varios grupos franceses, y uno de ellos “Les Frontiéres de Savoie”, cantó y bailó una canción que dió lugar a este comentario de “La Nueva España”.

COINCIDENCIA

LOS FRANCESES CANTAN UNA CANCION ESPAÑOLA

Es exactamente igual a la pamplonica de UNO DE ENERO...

— oOo –

“Manfarine” es la denominación de uno de los bailes que presentó la agrupación folklórica “Lea Frontiéres”, de Savoie. Su música es exactamente lgual a una de los más populares can clones de San Fermín, al extremo de que, al escuchar sus compases, buena parte del público comenzó a tararear las conocidas estrofas.

Uno de enero

dos de febrero

tres de marzo

cuatro de abril… etc

Al final de la actuación de este grupo hablamos con el director del mismo y comentamos la exacta semejanza de la música de este baile con la de nuestra canción popular.

El nos dijo:

—Ya tenía referencias. Más de una vez en Saboya surgió este comentario. Lo que no sé decirle es, si el origen de la melodía es nuestro o de los pamplonicas. En nuestro folklore hace muchos años que existe esa música. Casi mejor le diría siglos. Sería curio so saber si la de los “sanfermi nes” es anterior o posterior. En el aire, pues, queda una interrogante ¿Quién copió a quién?-.

— oOo-

                Ese es el asunto, digno de ser trasladado a la UNO[2]. Para que se formen un taco más los que agotan la materia gris de sus cacúmenes pretendiendo descifrar crucigramas internacionales. Si esos señores tuvieran el acierto de Convocarme, les diría lo siguiente.

Pues señor...

Corría el año de gracia (que para mi no lo fué) de 1915. Me hallaba yo desempeñando en la vecina República un importantísimo cargo[3] del que (yo estaba firmemente persuadido de ello) dependía la paz y tranquilidad de España en la contienda europea, cuando Una mañana, al abrir el despache me vi sorprendido por un te1egrama que decía. —“Enhorabuena nuevo Concejal”. Al principio no caí en cuenta de lo que esto podía significar, pues engolfado en mis múltiples ocupaciones Internacionales, había por completo olvidado que en la Ciudad que vió nacer andaban todos a la greña por obra y gracia de las elecciones municipales. A mis correligionarios no les ocurrió mayor gracia que ponerme en una de las candidaturas[4], y dejando pelos y no poco pellejo en la gatera consiguieron sacarme a flote.

¡Maldita sea mi suerte! ¡Menuda jugada me hicieron!

Cuando descifré el significan telegráfico, solté Unos gruesos vocablos en patois, algunos en francés y muchos en castellano; pues maldita la gracia que me hacía gastar ml cacumen en ver la manera de arreglar las goteras de la calle de Pellejeria, ver el modo de que los mocés no jugasen a la capuchaca y a justicias y ladrones por las calles y plazas, tomar medidas contra los vecinos que tenían jaulas de grillos en sus balcones interrumpiendo la siesta de los ciudadanos y otros graves problemas que afligían a los sesudos espíritus de aquel entonces (los hay hoy día que se empeñan en resucitarlos).

Por fin la calma y comprensión se adueñaron de mi espíritu atribulado y me dije: —Hay que doblegarse ante la voluntad del pueblo soberano, que, en libre sufragio local (pues no llegó a universal) te ha llevado a las poltronas municipales para labrar desde ellas su felicidad, y trabajar porque Pamplona, sin perder su fisonomía propia y tradicional, se encamine rauda por la vía del progrese y prosperidad . La patria exige de ti un sacrificio; no dudes un momento. . . ¡lánzate al combate y muere, tu madre te vengará!

Ahora que al patriota del Dos de Mayo que inspiró estos versos conocidísimos y recitadísimos, le quedaba el consuelo de la venganza materna. Pero en mi caso resultaba, que mi buena madre estaba feliz y contenta pensando en lo que su hijo se luciría en la procesión del Corpus y vísperas de San Fermín atravesando las calles embutido en flamante traje y aureolado por reluciente chistera, vulgo canariera.

Así que, terminé como mejor pude los graves asuntos que me retenían en el extranjero, hice la maleta, y con ella, un bocadillo y un billete de tercera cogí el tiren del MIDI, que pitando y echan do chispas y humo espeso me condujo a la frontera donde unos bigotudos carabineros registraron mi maleta, y me llevaron a un cuartico donde me obligaron a ponerme en epidermis, pues habían recibido el Chivatazo de que un viajero de mi tren intentaba pasar de matute unos paquetes de opio

¡Mire usted que sospechar ni un momento que yo pudiera dar el opio al benemérito cuerpo de carabineros!

Deshecho el error, devueltas mis ropas y maleta, rehecho mi pudor ultrajado, y con un montón de excusas que me dieron al reconocer su error, cogí el tren de Pamplona, no sin antes detenerme en San Sebastián para encargar la más bella chistera confeccionada en casa de Ponsol. Ya antes, había hecho lo mismo en Bayona para encargar en chez Fourcade, un jolifrac. Seguramente los pamploneses actuales, a pesar del jumelaje habrán Olvidado a aquel benemérito monssieur directeur de la Belle Jardiniere, que anunciaba su comercio y sastrería con una monumental pancarta que rezaba

TOUT PAMPELUNE S’HABILLE a la BELLE JARDINIERE.

Desde que allí encargué indumentaria edilicia, añadió a su anuncio otro que decía:

FOURNISSEUS DES CONSELLERS MUNICIPAUX DE PAMPELUNE

Llegué por fin a Pamplona, donde como es natural, abracé emocionado a mis progenitores y hermanos, estreché multitud de manos de amigos que me daban la enhorabuena por mi elección y me preparé a cumplir con celo y meticulosidad mís deberes concejiles.

Pasó un día y otro día,

un día y otro pasó,

y al fin, el 1 de enero

¡Tipi-tapa llego!

¡Uno de enero de 1916! Fecha que debió ser grabada en bronces, esculpida en mármoles, estampada en papel couché, pues en dicho día, año y mes, tomó posesión de su cargo edilicio, quien en este momento tiene el grandísimo honor y satisfacción de ofrecerse a ustedes, suyo seguro servidor que osculiza manos y pies, según sea el sexo que ostenten sus lectores.

Me han llevado lo dactilares más lejos de lo que yo pensara, así es que, dejaremos para otro número la solución del enigma folklórico que me he propuesto resolver.

 TIBURCIO DE OKABIO[5]

 

                Al final te has quedado con la duda del origen del “Uno de enero”, ¿verdad?. Pues lo podrás descifrar en la próxima entrada si Dios quiere



[1] Diario de Navarra 7 octubre 1962, página tercera

[2] ONU

[3] Secretario del cónsul plenipotenciario de España en Pau, su tío Pablo Jaurrieta

[4] Candidatura Jaimista (carlista)

[5] Pseudónimo que utilizaba Ignacio Baleztena Ascárate