Hacemos un paréntesis en el blog para ver a través de la visión del aitacho cómo era la Semana Santa antaño. Entre vía crucis, oficios, visitas, procesiones y meditación de la Pasión puedes también disfrutar de estos textos:
Para empezar esta iruñería sobre la Semana Santa en un pueblo de la Ribera con la que podrás pasar un muy buen rato:
No te olvides, el jueves por la tarde nos vemos en el Voto de las Cinco Llagas, los oficios, las visitas y la procesión de Jueves Santo.
Precisamente mi padre escribió este folleto de "La insignia de las Cinco Llagas" en 1932, en plena república, como respuesta a la suspensión del Voto de las Cinco Llagas por parte del Ayuntamiento, para ruborizar a los ediles de aquella época y protestar contra la legislación anticatólica que impidió a los vecinos de Pamplona ver a sus representantes en Cuerpo de Ciudad cumplir las promesas del cargo. Eso de que algunos políticos rompan votos y promesas electorales parece que viene de largo
Ignacio Baleztena de abanderado acudiendo al Voto de las Cinco Llagas en cuerpo de ciudad cuando era concejal.
VIERNES SANTO. PROCESIÓN DEL SANTO ENTIERRO
Nos veremos en el sermón de las 7 Palabras, visitando los pasos en la Hermandad de la Pasión del Señor, con especial atención al del Cristo Resucitado que estrenamos este año, los oficios, la procesión del Santo Entierro y el sobrecogedor Retorno de la Dolorosa.
Ignacio Baleztena con sus hermanas en Semana Santa. Foto tomada en el "Paseo Valencia" (Paseo de Sarasate) de Pamplona
Ignacio Baleztena con las Tribus de Israel de niño en la procesión del Santo Entierro a principios del Siglo XX
SÁBADO SANTO
Es especialmente bonita la Procesión del Encuentro de Santa María la Real con el Santísimo bajo palio tras la Vigilia Pascual de la Catedral, recorriendo el claustro.
DOMINGO DE RESURRECCIÓN
Hace dos años estrenamos paso en la procesión del Resucitado gracias al esfuerzo de la Hermandad de la Pasión del Señor y de las donaciones de muchos fieles pamploneses, sufragándolo por cuestación popular.
El aitacho no llegó a conocer esta procesión ni la de Jueves Santo, ya que son posteriores y así la Semana Santa pamplonesa va enriqueciéndose cada vez más.
En 1932 también se estrenó un paso nuevo, pero en este caso de La Oración del Huerto, y aquí tienes la crónica.
Espero que todo esto te haya servido para conocer un poco más nuestra querida y humilde Semana Santa y te anime a que la vivas como los pamploneses de tantas generaciones, ya que tiene ese sabor tan especial, tan sobrio y recogido. El aitacho además de vivirla con gran devoción, participó de mil maneras: mozorro, portador, judío, romano... y sobre todo cristiano público y comprometido, además de cronista de su época. Que sean unos días santos y que comiences unas muy felices Pascuas.
Para finalizar esta serie
introducimos este pequeño apéndice con algunos apuntes de celebraciones a las
que ya no pudo asistir mi padre hasta que falleció en 1972.
En 1970 se representó en la
Ciudadela de Pamplona, recientemente donada por el ejército a la ciudad, siendo
el primer acto cultural celebrado en la misma.
Revista / programa de la fiesta del Rey de la Faba de 1970 organizado por el Muthiko Alaiak Pamplona 6 de enero de 1970. (Archivo Premín de Iruña / Ignacio Baleztena)
Le propuse a un joven Miguel
Ángel Alústiza a que se animara a organizar y llevar la batuta del acto. Como
reciente presidente del "Muthiko
Alaiak" revivió, una vez más, “la
entrañable fiesta navarra del Rey de la Faba vieja de siglos, joven de
espíritu, foral y nuestra de todos nosotros. Por las calles de la capital del
Reyno, en el Palacio de la Diputación, cabe el Monumento a los Fueros, y sobre
todo entre las nobles piedras de la Ciudadela, el chico Rey, la muy bella Doña
Blanca, representantes de las Abadías, Monasterios, Brazo Noble, Merindades y
buenas Villas, nos transportaron a otros tiempos y nos recordaron una lección
de siempre: para reinar en los corazones de los navarros, es preciso alzarse de
la tierra sobre los brazos del pueblo, después de prometer solemnemente guardar
las libertades y hacer justicia: Y si no, pues no.” Como decía la crónica
de El Pensamiento Navarro[1]
Rey de la Faba de 1970. Foto de El Pensamiento Navarro de 7 de enero de 1970
En el segundo banco de izquierda a derecha el que suscribe, tía Lola, tía Mª Ysabel, posiblemente la carlista historiadora estadunidense Alexandra Wilhelmsen. y junto a la pared mi mujer Mª Jesús.
Y la primera edición que tuvo lugar tras la muerte del aitacho fue en Tafalla en 1973.
Revista / programa de la fiesta del Rey de la Faba 1973, organizada por el Muthiko Alaiak en Tafalla (Archivo Premín de Iruña / Ignacio Baleztena)
Así durante años Miguel Ángel
Alústiza fue el Rey de Armas y organizador del evento, papel que actualmente recae
en Fernando Hualde
Para saber si el Rey de la Faba
gozará de buen salud a lo largo de su historia podríamos evaluar si es fiel al
lema que figuraba en el sello de Sancho VII el Fuerte “Bendictus Dominus Deus
Meus”[2]
en torno al Arrano Beltza, al de los infanzones de Obanos “Pro libertate
patria, gens libera state”[3],
si se honra el escudo de Navarra con sus
cadenas de las que hablaba ya en 1423 el rey Carlos III el Noble[4],
cuya coronación se representa[5],
y si se enorgullece de la corona real símbolo de los monarcas de este viejo
reyno, que instituyeron esta fiesta. Y de paso si conserva el espíritu con el
que la restauro mi padre llevado por el profundo amor a Navarra, sus usos,
costumbres y tradiciones. No se podría celebrar esto si se renuncia o incluso
desprecia lo anterior.
Y con esto y un bizcocho cerramos
este bloque de entradas sobre la historia de ese “invento” del aitacho y
continuaremos con el final de su biografía en la próxima entrada si Dios quiere.
Mi mujer Mª Jesús Gurrea a la derecha y el que suscribe en la celebración del Rey de la Faba 1970
[3] “Por la
libertad de la patria, el pueblo libre permanece” u otra posibilidad “por la
libertad de la patria permaneced firmes”. Hay varias posibles traducciones.
[4] En 1423
el rey Carlos III el Noble escribía en el “Privilegio de la Unión”: “Et alrededor del dicto pendón aurá un renc
de nuestras armas de Nauarra, de que el
campo será de gueulas et la cadena que yrá alderredor de oro”
Entre 1210 y 1423 en algunos sellos reales y
esculturas de Navarra figura un escudo blocado, es decir con refuerzos, sin una
referencia histórica propia conocida, similar a otros de la época en distintos
lugares. Entre 1212 y 1423 Carlos III o algún antecesor suyo convirtió esa
bloca o carbunclo en unas gloriosas cadenas, para simbolizar un hecho cierto y
magnífico del pasado de Navarra, como fue la participación de Sancho VII el
Fuerte, el del Arrano Beltza, en la batalla de las Navas de Tolosa.