Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

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martes, 29 de octubre de 2013

Época de caza en Leiza.... en tiempos antiguos (Demborazko Naparrak)





Querido lector, hemos comenzado el mes de difuntos con la fiesta de Todos los Santos, en la que miles de navarros hemos visitado los cementerios para rezar por nuestros difuntos.


Biznietos de Ignacio Baleztena en la tumba dede su bisabuelo el año pasado el día de Todos los Santos. Este año se ha repetido esta imagen.


Pues bien, de todos es sabido que durante el mes recién finiquitado, en Leiza todo cazador que se precie sube al puesto a ver si pasan palomas, eso sí, con un buen hamarretako para que si el morral vuelve vacío al menos la andorga retorne llena. Pues bien, aunque el aitacho no era muy aficionado a la caza al revés que sus hermanos, en cambio sí que escribió este curioso artículo en el semanario Radica, fundado y dirigido por él en la juventud (pinchar aquí):


Artículo de Ignacio Baleztena en el semanario Radica, por él fundado.

“DEMBORAZKO NAPARRAK


            Si algún irunsheme choriarrapazale, de esos que los domingos salen a tirotear codornices por los rastrojos, se le ocurre venir hoy por estos montes de Aitor, en la creencia que en ellos ha de encontrar algo con que llenar el morral, se equivoca de medio a mitad; pues por muy contento puede darse el cazador, que después de pasar todo el día subiendo y bajando estos montes, vuelva a su casa llevando en su morral un inocente zozoa o algún “esquirishu” con qué sazonar el pucherico familiar.

            En aquellos tiempos en los que a pesar de no haber jelquides todo quisque hablaba vascuence, no era cosa extraña al doblar un seto o saltar un “athácole”, verse frente a frente de un oso, lobo o algún “coleóptero” por el estilo; pues abundaban de tal modo, que por muy contentos podrían darse muchos rotativos, “La Tradición” inclusive, de tener tantos suscriptores como lobos y osos se cazaban en la montaña al cabo de cada año.

            Abro uno de los libros de cuentas de la villa de Leiza y a cada momento me encuentro con partidas como las que a continuación copio.

            Año 1577.- “Iten más, dan por quenta (los del Concejo) aber dado y pagado a un onbre de Igoa, quatro reales y a dos onbres de Arrarás otros quatro reales, porque mataron siete ossos y un lobo”.

            1578.- “Iten más, por descargo aber dado y pagado a unos de Veruete y Arrarás por dos ossos que tomaron quatro reales”.
            “Iten más, dan por cuenta aber dado y pagado siete reales y una tarja y seis cornados a Lorenz de Solano por un osso que mató en los términos de Leyça”.

            1582.- “Otro sí, dan por descargo haber dado y pagado a Lope de Erasun baquero seys reales por aber tomado tres cryas de lobos, en los términos de Leyça.”
            Otro si, dan por descargo aber pagado a Martino de Leiça, vecino de Goyçueta, dos ducados por aber muerto un osso grande y tiempo que en ello se a ocupado, por el daño que hazía en los ganados.”
           
Muy grande y temible debía ser este oso, y considerables los daños que causaba, a juzgar por lo que por él pagaron los jurados y bolsero de Leiza. Un ducado equivalía a once reales, o sea, que el tal Martino de Leiça cobró veintidós reales; dieciocho más de lo que por regla general se acostumbraba a pagar por cada oso.

            Según las cuentas del 1594, se mataron en dicho año 47 crías de lobos y osos, 11 lobos grandes y tres osos. Gastando la villa en gratificar a los cazadores que los mataron, 103 ducados, 3 reales y 2 tarjas. Siendo de notar la partida 48 que dice: “Iten, a un onbre provinciano que tomó seys cryas de lobos se pagaron seys reales”. Por ella vemos que el llamar provincianos a los de Guipúzcoa, viene de lejos.

            Y poco más o menos así venían las cuentas de los demás años.

            Pero como en aquellos tiempos cien ducados y pico eran gasto de no poca consideración, se pensó que en el batzarre, que según costumbre se celebraba todos los años para rendir cuentas los del ayuntamiento saliente a los del entrante, se trató la manera de disminuir la partida de gastos, pero, esa era la dificultad, cómo disminuir esta partida de gastos.

            Y en efecto, llegado el día del batzarre el sacristán dio las tres campanadas reglamentarais, y al oírlas fueron zapla, zapla los vecinos a la endrecera de Elitz-echea, lugar usado y acostumbrado para la celebración del batzarre o sesiones públicas.

            Leyéronse las cuentas públicas del año anterior; fueron aprobados los cargos y descargos de los jurados y bolsero; firmaron en el acta, a una con el escribano, los pocos que sabían escribir, pues maldita la falta que en aquel entonces hacía el saber poner garabatos en un papel; y luego púsose a discusión el asunto de la caza y gastos por ella ocasionados. Se habló mucho para no haber comido todavía.

            Johanes de Miaqueorena, alcalde saliente, que durante el debate se estuvo con la cabeza baja; calladico, calladico, venga errascar y rescar su buru-zurie como para obligarle a brotar una idea, por fin levantó la cabeza, se puso despacio la mano izquierda en la cara, mientras que con el brazo derecho hacía como que se estiraba y dijo, que pues a los vecinos de Leiza, por la cuenta que les traía, igual perseguirán a las fieras hubiese o no gratificación, sólo se debería dar el premio a los cazadores de los pueblos comarcanos, como hasta entonces se había hecho.

            La ideíca fue aprobada por unanimidad.

            Tan solo, Miguele de Apochisco, tan infatigable cazador como alperra en los trabajos del campo, puso mal “mutur”. Ensanchó el largo compás de sus piernas, metió las manos hasta el codo en los bolsillos de las pracas, levantó los hombros, encogió el hombro y murmuró con gesto “asarre”:

            -¡Au arrayoa!

            El acuerdo que se asentó en el libro de actas dice así:

                        “Después de acabadas estas quentas de dicho alcalde Johanes de Miqueorena, alcalde de la dicha villa de Leyça, y jurados y verificadores y volsero arriba nombrados en conformidad dixieron que la costa y salario que se da a los que toman y matan a los ossos y lobos y otras fieras es excesibo y que para remediar aquello ordenaban y ordenaron por capítulo y ordenanza espresa que de aquí adelante no se de cosa alguna a los que toman y matan las dichas fieras y sus cryas sino solamente a los cazadores de los pueblos confinantes con la dicha villa de Leyça, y a ellos se les pague por las cryas de los lobos quatro reales, dos de los propios y dos de las baquerías, y por los ossos y lobos grandes ocho reales, quatro del pueblo y quatro de las baquerías, y no más y lo mandaron asentar a my, pasó ante my, Martín de Leyça, essno.”

            A continuación del batzarre y según costumbre tomaron el amarretaco alcalde, jurados, escribano, almirante, verificadores y vecinos, y el coste de él ascendió a unas 500 tarjas, que vienen a ser 120 reales, por ahí, por ahí.

            Por cierto, a nadie le pasó por las mentes en el dicho debate, suprimir el “amarretaco” para alivio de gastos.

            Durante el almuerzo, si en el batzarre el alcalde se había rascado la cabeza y manoseado la cara, no se rascó y manoseó menos las suyas el dicho Miguele de Apochisco, cazador de fama, a quien el acuerdo del batzarre perjudicaba en una no pequeña porción de ducados. Los más viejos no recuerdan, que nadie supiera, si fue el masaje antedicho o los lanos que echó al coleto lo que trajo a sus mentes alguna buena idea. Ello es, que de repente su cara cambió de aspecto, se sonrió socarronamente y al ir hacia su borda le pegó cuatro o cinco irrintzis que retumbaron por todo el valle despertando a los shausharras de las selvas de Okabyo, y según también, asustar y todo se hicieron las sorguiñes guardadas que se estaban en la cueva de Ulí.

            Al año siguiente, no fue poca la sorpresa de Martino de Enelope, bolsero de la villa, al ver que se le presentaban con lobos muertos, cabezas de oso y lobillos y oseznos vivos el vaquero de Saldías, Cosme de Chartico, ferrón de Ezcurra, el sacristán de Beruete y otros guizones, de que jamás se había dicho supieran poner una piedra en el arcabuz o empuñar un chuzo, como no fuera en los alardes, que por mandato de su Excma., el Virrey, se hacían en los dichos lugares.

            Pero todo se sabe en la vida, y también se supo y llegó a ser del dominio público, que los dichos baquero, ferrón y sacristán, antes de volver a sus lugares, pasaban por Apochisco-borda, en donde después de echar un trago con Miquele, dejaban los reales y ducados sobrados, recibiendo por la comisión algunas tarjas y cornados.

            Y Pedro de Arraiago, vecino de Areso, llegó a decir una vez en Ubidea, taberna de la dicha villa, haber oído decir a Miguele de Apochisco, un día que se andaba un poco “moshcorra”:

            -¡Alajincoa! Nacer no ha hecho no todavía en Miqueorena, ningún Johanes erreventar a mí que me haga.
P.
Del Radica”

            Como curiosidad vemos que todavía no firmaba Premín de Iruña, ni siquiera P. de I., sino solo P. Espero que hayas disfrutado con este pequeño regalo que he querido introducir en el blog como celebración del tercer cumpleaños del mismo. Y en la próxima entrada seguiremos con la biografía del aitacho si Dios quiere. Mientras tanto ruego una oración por su alma en este mes de difuntos.


Recordatorio de difuntos de Ignacio Baleztena Ascárate. La foto con la que se realizó era un recorte seleccionado por mi mismo del aitacho feliz bailando la jota. Con esta alegría que caracterizó su vida se habría presentado cuando le dijeron "vamos a la Casa del Señor"

viernes, 23 de marzo de 2012

Ignacio Baleztena y el "euzko eguna" de 1935

Querido lector, en la anterior entrada veíamos como el PNV (Partido Nacionalista Vasco) había convocado el IV Aberri Eguna en Pamplona en 1935. Para entender el siguiente artículo del aitacho,  te recomiendo que pinches aquí antes de leerlo.

Pues bien, esto es lo que Ignacio Baleztena, uno de los mayores defensores de todo lo relacionado con lo vasco en Navarra durante el Siglo XX, opinó sobre ese IV “euzko eguna” lo que a continuación transcribo:

“EL IV EUZKO – EGUNA

Artículo de opinión de Ignacio Baleztena sobre el IV Aberri Eguna o "IV euzko eguna"
            El cuarto Aberri-Eguna, osea, la cuarta gamberrada euzka celebrada por los jelkides, a nuestro modo de ver y entender, ha constituido el más enorme de los fracasos y el más triste de los ridículos. Fracaso y ridículo, que ha sufrido el vizcaitarrismo por culpa de sus dirigentes, más o menos monzontarras.

            Porque vamos a ver. El periódico oficial del partido, “Euzkadi”, y de los independientes, “El Día” y la “Voz de Navarra”, durante un año, no han dejado en un solo número de hablar del día de la Patria, de los sesenta mil mendigoitzales, emakumes, espatadantzaris, txistularis, umetxos, poxpoliñas, pizkundes, etc. etc., que iban a venir a Iruña, a la vieja capital de Navarra, a redimirla, a darle ejemplo de vida, a enseñarle a tocar la alboka y a demostrarle que su salvación consiste en levantar la pierna a dos metros de altura llevando en la mano derecha una espadita mayor que la que pintó Juaristi, cuando el centenario de la Canción de Rolando.

            Todo estaba preparado, pero el gobierno “maketo”, tuvo la humorada de suspender la gamberrada euzka, y… ¡adiós redención y agur los albokaris, ikatzales, chirularis, etc. etc., que en número de 60.000 iban a venir, a rendir culto de respeto y cariño a la hermana mayor y descarriada!

            Los dirigentes del partido, de haber tenido cacumen, debían de haberse agarrado a esa prohibición, para sentar plaza de víctimas, hablar de Irlanda, Polonia y otros pueblos patriotas oprimidos y estarse llorando con la maestría que ellos saben hacerlo.

            Podrían lamentarse de que por una partida serrana de la opresora Castilla, ochenta mil, cien mil o doscientos mil abertzales, se habrían quedado con el pie en el estribo llorando de rabia y jurando venganza. Tenían ocasión de hablar un año de los miles de patriotas de Karkalarre, Kaskante, Kortes, Korela, Karkastelu y otros puntos de la Erribera que hubieran venido a la vieja Iruña a unir sus eups y goras con sus hermanos de Bizcaya, Araba y Gipuzkoa. En fin, podían haber fantaseado, sin que nadie les hubiera demostrado lo contrario, de cómo el día de la Patria en Iruña, iba a ser la Karaba.

            Pero a Monzon’tar, Chalbaur’tar, Horn’tar, Aman’tar y demás primates tartarristas se les metió en la kasketa, que eso no podía quedar así, y que por encima de todo, seguidos de sesenta mil arrantzales, albokaris, txirrindularis, balanzikularis, sagarduzales, etc. etc., vendrían a Iruña para redimir a la hermana mayor oprimida, llorar ante el monumento de sus fueros y colgar sus txistus de las ramas de las seis acacias que rodean el subterráneo misterioso, cubriéndose aljados de swastikas[1].

            Pero, el caso es, que el acto de la redención salió como jamás lo hubieran deseado los más empedernidos enemigos del estatuto salvador[2]. Quince mil personas, muchas para un mitin, pero poquísimas para salvar a la pobre hermana descarriada y cuasi pródiga, llegaron a Iruña, y por las calles y estratas anduvieron como vacas sin sinsarri, aburridos, sin lanzar un eup, sudando la gota gorda, y muchos hasta sin ni atreverse siquiera a honrar el vino de la tierra por temor a pillar media mozkorra, que les hiciera cometer alguna imprudencia.

            Que conste, que eso de conceder quince mil, lo hacemos en uno de esos momentos de generosidad ante la desgracia ajena, que nos hace en las visitas de pésame contar a la familia del difunto para su consuelo, que a nosotros se nos ha muerto también multitud de parientes a causa de las enfermedades más extrañas y dolorosas. Pero sabemos perfectamente, que los abertzales, mendigoitzales, emakumes, poxpoliñas, etc., que vinieron a redimirnos, no llegaban a esa cifra, y por tanto, mucho menos a la anunciada de sesenta mil.

            Las dos terceras partes de nuestros redentores, pertenecían al sexo de la bellas, que por cierto, las había de verdad. Faltaban los clásicos jelkides pechidelanteros y arrandiosos, de esos que hacen patria en todos los momentos de su vida, y arman jarana y bureo, pues debieron quedarse en sus casas por si las moskas. En cambio abundaban los caseros de aspecto honradete y sano que más bien parecían peregrinos al Pilar, detenidos por unas horas en Pamplona, y que humildemente preguntaban donde había una fuente, en qué lugar fresco podrían comer, donde estaba la catedral y donde el convento donde tenían una hermana monja a quien visitar, y las gentes, dejando a un lado el ceño hostil, amablemente respondían a sus preguntas. ¡No hay derecho a traer a esas buenas gentes inconscientes, que tienen de jelkides lo que Monzón de banderillero a una población hostil, haciéndoles creer que venían a una romería sensilla y sin malisia! No faltaban esos abertzales de opereta condenados a sudar en verano de cintura para arriba bajo sus elásticas de Estella y tiritar en invierno de cintura para abajo bajo sus pantalones de caseros.

            La patria de los vascos es caprichosa e impone a sus secuaces caprichosos mandatos.

            Las poxpoliñas daban compasión. Las pobrecicas, ataviadas de un traje nacional absurdo, compuesto de refajo de gruesa bayeta, corpiño de paño tosco, bartanas y abarcas, y alasharis puestas a modo de sorongo o turbante, corrían de un lado para otro, queriendo dar impresión de que se divertían la mar, pero sudando y haciendo sudar a los transeúntes al verlas tan sofocadas.

            En fin, que el ridículo fue de los que hacen época, y ante él, Euzkadi debe pedir estrecha cuenta a sus dirigentes , pues por su kasketada, el partido que venía en plan de conquistador o redentor ha quedado en un papel tan triste como el buey en los encierros."

Así me despido de vosotros hasta la próxima entrada donde continuaremos su biografía si Dios quiere.


[1] Los nacionalistas vascos utilizaban en aquella época cruces gamadas del partido nacional socialista alemán (los nazis), junto con lauburus.
[2] Aquí Ignacio Baleztena se desliga totalmente del nuevo estatuto nacionalista para Euzkadi que pretendía incluir a Navarra en un proyecto pro separatista en 1935, distinto en intención y contenido respecto al anterior estatuto fuerista que él mismo defendió unos años antes.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Radica. Semanario Carlista

Querido lector, como ya te contaba el “aitacho” participó en la Junta Carlista de Biarriz en Noviembre de 1919. Con el entusiasmo caliente tras dicha reunión Ignacio Baleztena se dedica a defender estos principios a su manera, es decir, funda un nuevo semanario llamado "Radica, semanario carlista" el 20­ de Diciembre del mismo año. Su título corresponde a uno de los jefes del 2º batallón de Volunta­rios de Navarra en la última Guerra Carlista.

Es especialmente interesante el editorial del primer número en el que dedica el primer saludo a D. Jaime como transcribo a continuación:

Primer número de "Radica" el 20-12-1919

“SEÑOR.
A vos nuestro primer saludo y el rendir de nuestras armas, porque sois nuestro soberano legítimo y la bandera que heredasteis de vuestros antepasados no ha vacilado en vuestros brazos y sigue siendo la enseña de los que quieren servir a Dios y salvar a la Patria.

Señor con la bandera que ostenta el lema de DIOS, PATRIA, REY y con vuestra espada que heredasteis de cruzados, formad una Cruz que Navarra capitaneada por Radica, quiere desfilar ante vos, besando esa Cruz, reiterando un juramento de lealtad.”

El párrafo no puede ser más clarificador de su ideología y como va a ser una tónica a lo largo de toda su vida le trajo serios quebraderos con la censura. La redacción, firmante del saludo, declara “soberano legítimo” a D. Jaime en tiempos de Alfonso XIII. Los problemas políticos derivados de ello son fáciles de imaginar. 

Fotografía de D. Jaime dedicada a Mª Isabel Baleztena, hermana de Ignacio

Por otra parte también es un claro ejemplo del fomento que desde sus páginas se hacía de las grandes figuras del tradicionalismo al dedicar el resto de su primera página a elogiar la figura de Radica, jefe del 2º batallón de Volunta­rios de Navarra en la tercera Guerra Carlista.

“Los periódicos nos habían relatado tantas veces las hazañas de unos y de otros, que teníamos vehementísimos deseos de apreciar de cerca los hechos de tantos bravos: así es que al divisar en la confluencia de las carreteras de Segura y de Cegama al 2º batallón navarro hacíaos todo ojos para trabar conocimiento con Radica. Presentados a él no tardamos en estrechar su mano con toda la efusión de verdaderos camaradas a quienes ampara la misma bandera, y acto seguido y con cordial franqueza, nos invito a que le acompañáramos a la mesa al llegar a Segura”

Más relatos estaban incluidos en la sección de “Album de Veteranos” que semanalmente publicaba breves biografías de los “veteranos navarros, que en su juventud combatieron por nuestro Santo Ideal”.

Y hablando de censura y textos políticos, donde realmente se encuentran sus escritos más subversivos es en la colección "El Fuerista" y en hojas sueltas clan­destinas que elaboró tanto con Alfonso XIII, Primo de Rivera, la II República y Franco, lo que dificulta grandemente la tarea de su reco­pilación, pues se hallan dispersas en paradero desconocido. Aprovecho la ocasión para que si alguién tiene alguna de estas hojas, publicaciones o manuscritos se ponga en contacto conmigo escribiéndome a premindeiruna@gmail.es para poder conjuntamente enriquecer este blog.

Y como llegamos ya 1920 hablando de su obra, te adelanto que en este año escribió su primer y único libro titulado “Iruñerías”, del que transcribiré alguna de ellas más adelante para ver que pensaba el “aitacho” sobre el vascuence, como me solicito “mañuetero” hace algunas semanas. Y en 1921 pasó de concejal a ... Pero para eso tendrás que esperar hasta la próxima entrada si Dios quiere.

viernes, 26 de noviembre de 2010

"De apellidos euskaros". Semanario "Joshe Miguel" (2-11-1913)

Querido lector, ayer te escribí que hoy publicaría otro artículo del primer número del semanario "Joshe Miguel" fundado por el "aitacho". Pues bien antes de leerlo tengo que ponerte en antecedentes. Para entenderlo hay que explicar que Ignacio fue uno de los principales promotores de la cultura y folklore vasco tanto a nivel individual como desde las instituciones (como se verá conforme avance su biografía). Por eso se puede entender esta irónica crítica a las tesis sabinianas y a la idea de la raza vasca y al nacionalismo antiespañol, con socarronería, sin ofender pero sin desperdiciar la ocasión -el nunca escribió con odio ni amargura porque su principal arma era el humor-. Por otro lado era un gran heraldista, bien conocedor de los apellidos, escudos y linajes navarros. Por eso se utiliza este tema tan "aséptico" para publicar lo que vas a poder leer a continuación. Pero aun se entenderá mejor al final, cuando dé una explicación sobre el artículo de marras, el cual te dejo leer sin más dilación.


JOSHE MIGUEL (2)


DE APELLIDOS EUSKAROS

            Pues señor, dice un antiguo refrán español que cuando el diablo no tiene qué hacer con el rabo coge moscas. No se crean ustedes que al traer a colación este dicho …… sino de unos gazapos que sin ser demonio, ni mucho menos, cazo con liga a falta de cola o rabo, el que esto escribe; en uno de los muchos ratos que se encuentra sin saber qué hacer.

            Ello es caros lectores, que atacado por no sé qué entusiasmos euskéricos, me proponía hacer un estudio sobre la historia y antigüedad de algunos apellidos navarros y vascos, y me disponía para ello a embucharme en el coleto los 12 tomos del Padre Moret, darme una zampada de pergaminos en el Archivo y de empollarme cuantas memorias han dejado escritas Jaurgain, Campión, Arigita, Amador, etcétera…; pero gracias a un complaciente amigo, pude ver lo que deseaba sin fatigar demasiado mi apreciable cerebro (para mí al menos). ¿Buscas apellidos vascos? Me dijo. Pues ningún sitio mejor para hallarlos rancios e inmaculadamente euskaros que el batzoqui, donde según dicen, sus socios son todos descendientes en línea recta del apreciable Aitor, sin que allá entre uno que no tenga 24 apellidos vascos, ni aún para limpiar los “Watter clossed”.

            Armado de paciencia, lápiz y cuartillas, después de sacar las fes de bautismo de una colección de abuelos para hacer constar mi abolengo euzkadiano, me presenté en el santa santorum de los sabinistas o jelquides, y después de decir ¡Gora!, o sea ¡Alza pilili!, subí las escaleras, esperando encontrarme reunidos una colección de euskaldunas

                                   De largas cabelleras,
                                   vistiendo los despojos de las fieras,
                                   mostrando rostros por el sol curtidos,
                                   sin ceñir peto ni espaldar ni greva.

Pero, quiá; allí no había más que cuatro acicalados polletes que por hacerse los vascos, bebían haciendo mil monadas, sidra ¡del Gaitero, de Asturias!, sin caer en cuenta que es más navarro el vino de Peralta, de Corella y el chacolí de Ezcaba.

Ansia no más de empinar los lleven, como dijo el poeta (?)

El conserje, que si bien, no es precisamente de Zugarramurdi, es maragato de pura cepa, como Garcilaso, me facilitó la lista de los socios y me engolfé por unos momentos en la lectura de los patronímicos escogidos del pueblo vascón; la esencia de la antigua raza de los Aristas, Abarcas y Gasteacilla.

Véase el fruto de mis desvelos.

Monzón.- Apellido de la suegra de Aitor. Hoy con este nombre conocemos una villa de Palencia, distrito de Astudillo y una ciudad de Huesca, distrito de [Barbastro] ….. conforme se va a Urdax a la derecha. Conocemos por estas tierras el tal apellido, desde que se estableció un médico aragonés en Milagro, para ejercer su sagrado ministerio. (Véase biografía de los Monzón, por Lizasoain médico de Aoiz).

Cunchillos.- Lugar con ayuntamiento de la provincia vasca de Zaragoza.
Allá, cuando tuvo lugar por 1512, el inicuo despojo del Reino de Navarra por las tropas del Duque de Alba, se trajo el tal Duque por secretario un pollo muy cinchau que llevaba este euskérico apellido. El P. Lerchundi lo escribe Kuntxilos que es más bonito y hace el pie más pequeño.

Campioni.- Originario de Italia, o sea, la rochapea de Euzkadi. Estableciose en tiempos de Napoleón un general o jefe militar de este apellido, allá por Bayona. Resulta más aceptable haciendo y griega la i final y poniendo detrás jaimebon, v. g. Campión y Jaimebón. Véase historia de los Caballeros de la Tabla Redonda o del Rey Arturo, Campión de Euskalerría.

Amichis.- Macarroni como el anterior. Vascos ilustres de este apellido.- Edmundo de Amichis, escritor según el P. Guevaram S. J. de malas ideas, libre.

Rodríguez.- Un señor conocido en esta capital por las latas que en unión de D. Tomás de Ascárate y Pardo, Capellán de la Excma. Diputación de Navarra, dio a los lectores de El Pensamiento, empeñado en vasquizar los apellidos terminados en ez e iz. La viva oposición que encontró y las barbaridades que tuvo que oir por su atrevimiento, hace que pongamos en entredicho este apellido, aunque lleve detrás el de Juguera.
Pérez, López, Ruiz, hay varios por el estilo, su vasquismo… pa el gato.

González née Gonzalón.- Decía el Fuero Navarro que adquirían carta de naturaleza y de hidalguía los extranjeros que con caballo y armas se establecían en Navarra. No dudamos que en esta forma se estableció en Pamplona un gallego de todos conocido, cuyos vástagos figuran en las listas del Batzoqui.

Casa-villa.- Nombre que según d’Aranatz y Urquijo, eminentes vascófilos, se compone de la palabra vasca casa, en castellano echea o etxea y villa, en castellano (erdera) urta o iría.

Este artículo lo firmaba "Napartarra". Precisamente el principal adversario del semanario Joshe Miguel era una publicación llamada Napartarra. Leyendo este y otros artículos firmados por "Napartarra" en Joshe Miguel me atrevería a asegurar que tras ese alias no hay un solo autor. Este artículo refleja el estilo del aitacho, pero otros posteriores no. También en este semanario el que firma columnas como "Esculapio" tiene el estilo de Ignacio Baleztena.

El apunte final que te he indicado al principio de la entrada y que aporta aun más luces sobre este artículo es que estos eran precisamente los apellidos de los más conocidos miembros del Partido Nacionalista Vasco en Navarra por aquellos tiempos, de algunos de los cuales era amigo personal, lo cual no le impedía tildarlos de "unos importanciosos". Seguro que pese a todo no pudieron menos que sonreir ante esta ingeniosa y divertida crítica, como espero que te hayas reido tu independientemente de tu ideología.

Y aprovecho para anunciarte que con motivo de la festividad de San Saturnino, patrón de Pamplona, mañana si Dios quiere introduciré una entrada especial en la que "Premín de Iruña" te acercará a la historia de nuestra vieja Iruña y la celebración de esta importante fiesta. Pero para eso tendrás que esperar pacientemente.

Ya sabes que cualquier aportación que puedas hacer será bien recibida al final de esta página o enviándomela a premindeiruna@gmail.com.

jueves, 25 de noviembre de 2010

"Mi saludo". Semanario Joshe Miguel (2-11-1913)

Querido lector. Ayer explicaba cuales fueron las inquietudes que le llevaron al "aitacho" a fundar el semanario "Joshe Miguel". Hoy y mañana paso a transcribir los artículos escritos por él en su primer número. El que vas a leer a continuación me parece muy interesante por dos cosas. Una menor que es el seudónimo que utiliza (generalmente nunca firmaba con su nombre), que en este caso es "Tiberio". Es el primero que yo conzoca de los que llego a utilizar. Es decir "Tiberio" es el mismo que "Premín de Iruña", que "Tiburcio de Okabío" y en definitiva que Ignacio Baleztena. La otra cosa es cómo el presente escrito aborda una faceta más desconocida de Ignacio Baleztena: su gran preocupación por el tema social, procedente de sus convicciones carlistas, que incluyen la propuesta de aplicar la doctrina social de la Iglesia frente a los excesos del liberalismo. Además el tono más serio del artículo respecto a lo que suele ser habitual en él señala la importancia que le da a este tema, con el que inaugura "Joshe Miguel".
Al final de esta entrada haré una reflexión al respecto, pero primero te animo a que leas el artículo a ver qué te parece.


JOSHE MIGUEL


MI SALUDO

            Aquí estoy, en tu presencia, lector benévolo o malévolo, pues no sé por qué una literatura cursi se empeña en calumniarte poniéndote siempre el calificativo, aparezco hoy inesperadamente ni tímido ni arrogante, satisfecho y ufano de vivir.

            Al atravesar con cierta zozobra las calles de nuestra ciudad me alargas tu mano, que me apresuro a estrechar, esperando que nuestra amistad no ha de menguar, sino que cada domingo buscarás con creciente afán mi conversación que carecerá de otros méritos, pero tendrá el atractivo insuperable de la dura y acertada sinceridad del alma Navarra.

            No me preguntes con tu nervioso e insistente mirar inquisitorial, a qué vengo, porque no sabré darte una respuesta concreta, aunque me sobran las frases hechas y rebuscadas para salir de este trance apurado.

            Habrás leído muchas frases en el frontispicio de los periódicos para justificar su aparición. Muchos pomposamente declaran que vienen a llenar el consabido vacío, que por ninguna parte se descubre; otros, románticos, enamorados, vienen con cara descubierta y animada, a luchar en defensa de altos ideales que acarician sus almas; otros, curvilínicos, torbos, con el pretexto de la política, cuyo himno ferviente entonan, o al resguardo de mentida independencia intentan solapadamente fabricar una a una, con paciencia, las gacetillas que son plumas, con las que se formen las alas que elevan a sus ídolos ocultos a las alturas de la notoriedad y los cargos populares; otros, los más cándidos, aspiran a hacer un negocio pecuniario. ¿No conoces alguno de estos periódicos?

            Pues bien, JOSHE MIGUEL, puede noblemente decirte que no intenta de seguro, ninguno de estos fines: ni industrial, ni político, ni servir de lacayo a ignorados señores.

            JOSHE MIGUEL, vivía tranquilo, cultivando sus campos, en la sosegada soledad de su pueblo, feliz, contemplando la risueña majestad de las altivas e inconmovibles montañas navarras cantando melancólicamente …… escuchando distraído …… mucho a Pamplona …… conocía muy buenos amigos, cada día más escasos pues nunca dejas de visitarle en tres fechas memorables: para ver la procesión de Viernes Santo, las fiestas de San Fermín y las ferias de San Fermín Chiqui.

            Pero, en la vida de Pamplona se observan muchos rasgos extraños que transforman su fisonomía sugestiva, de nobleza, de sensatez, de amante de sus cosas y costumbres, compatibles con todo legítimo progresar. No es éste, precisamente, pesimismo de sesentón. A todos los rincones de la provincia, lleva el viento, que protesta gimiendo, ecos de la degeneración de Pamplona; estadísticas alarmantes de una juventud marchita, amasadas por la imbecilidad de los padres, el mutismo de los de arriba, y la complicidad y apatía de todos; creciente osadía en las diversiones y espectáculos públicos, demoledores vicios sociales bajo la noble capa del sport; ayuntamientos que juegan a concejales manejados a su capricho por un alcalde inquieto y descifrable, que se entretiene jugando con la voluntad de Pamplona, hombres dignos, que envueltos en su egoísmo, se ocultan en sus casas abandonando, muchas veces, los cargos públicos a medianías que suben penosas, asuntos vitales que se gestionan a espaldas de la Ciudad, sin que una crítica severa descubra sus misterios, aumentando la confusión; sociedades que chuparon sus pesetas a multitud de obreros, cuyas esperanzas defraudaron, y de las que nadie ha dicho en público de lo que a todas horas se susurraba a los oídos; prensa que pone sordina a sus declamaciones ante peligros morales y sociales, pequeños, si queréis, pero que no pasan impunemente sin dejar alguna huella en el alma Navarra, familiarizándola, por lo menos, con ellos y disponiéndola a otros mayores; campañas, otras veces, que amparadas bajo el nombre santo de la justicia, estaban inspiradas en el más ruin egoísmo, sombras casi siempre injustificadas sobre la administración provincial, manipulaciones ocultas de hombres traviesos; grande rebajamiento moral hasta no tener la libertad de desgarrar nuestros convencionalismos; conatos de caciquismo que sacude como denigrante, Navarra; que muchas veces nos lleva insensiblemente a hablar del insilamiento de Ferrer. Estos y otros muchos rumores, turbaron la paz de mi casa y se amontonaron diariamente sobre mi espíritu, que al fin se atolondra con su barahunda.

            JOSHE MIGUEL siente explotar en su pecho la indignación mucho tiempo contenida ante el desmoronamiento sordo del alma pamplonesa y, tomando el palo grande de fresno, abandona su pueblo y sigue el camino de Pamplona, crispados sus nervios, pisando con fiera fuerza los cascajos y soñando con sus ojos fijos en el cielo azul, hacer algo práctico, eficaz.

            Por eso he venido, y por eso vendré al mercado todos los sábados para aquilatar la certeza de esos rumores y escuchar las quejas de otros amigos de los pueblos y enterar a Navarra, no de esa verdad que fabrica la prensa para el público, sino la verdad tal cual se lee en la vida real que se esconde bajo los convencionalismos.

            Esto me propongo; por eso te dije que nada podía responderte en concreto. Me propongo seguir las huellas gloriosas de aquel acometedor semanario El Cozcor, entre otros, que tan buen sabor de boca nos dejaron, y que en tantas ocasiones hemos notado su falta.

            Cierto que JOSHE MIGUEL tendrá algunas veces un lenguaje tosco, rudo, efecto parte, de la indignación ante tanta mentira con que se adorna la iniquidad, parte de la ignorancia, que no ha pulimentado sus palabras, parte de su temperamento brusco, eternamente joven e impulsivo, propio del alma Navarra; pero nunca de su mala voluntad, de su afán de molestar zahiriendo, pues jamás será capaz de insultar las personas, a las que siempre respetará, discutiendo únicamente sus actos públicos, dejando a salvo, desde el primer momento, su recta, aunque equivocada, intención.

            ¿Te agradan estos legítimos deseos de sanear el ambiente moral y social? Lo conoceré, si me alejas con desdén de tus manos, apenas lo ojees, o si doblándome me guardas con cariño en la bolsa de tu blusa o americana.

            En el primer caso volveré, resignado, por haber cumplido mi deber, triste y mudo, a mi casa, a cantar en su paz, con canturrias más mustias y calladas, la desaparición de nuestro Pamplona; en el segundo caso, tu amistad fortalecerá mis deseos de lucha, y no faltaré ningún domingo a conversar contigo del engrandecimiento de nuestra ciudad.

            Y desde hoy, te brindo con lo que más aprecio, mi amistad y sinceridad.

            Este es mi primer saludo                                                                     TIBERIO


Mi reflexión final al texto es una pregunta que no se si te la habrás hecho tu también: ¿Lo estaba escribiendo para la sociedad del 1913 o para la actual?. Espero que te haya gustado, pero todavía quedan más sorpresas en el siguiente artículo "sobre apellidos euskaros" que reproduciré mañana si Dios quiere. Hasta entonces espero que te quede el regustillo del actual y las ganas de leer el de mañana.

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