Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

jueves, 2 de junio de 2011

Boda de Ignacio Baleztena en 1927

           
            Querido lector, pue sí, al aitacho a sus 40 años lo encandiló una guapa chica del modo más sencillo, como te contaba en la anterior entrada. 

Y tras este suceso, como dice una canción escrita por mi padre que introduciré otro día:

Después de pensarlo
despacio, despacio,
"Carmen" e Ignacio
casaron por fin.

Aunque la cosa tampoco fue tan "despacio, despacio" como en la canción, ya que un año después de conocerse, el 31 de mayo de 1927, festividad de la Virgen del Amor Hermoso, Ignacio Baleztena Ascárate contrajo matrimonio con dicha joven llamada Carmen Abarrategui Gorosábel, de la localidad guipuzcoana de Mondragón. Se celebró la cere­monia en la iglesia parroquial de dicha población por don Alejo Eleta, después de la cual, en la plaza del pueblo, el novio, vestido de chaqué, bailó a su esposa el Aurresku. Y es que el aitacho no podía homenajear de otra manera a la mamita.


Ignacio Baleztena se casó con Carmen Abarrategui en 1927. La "damica de honor" es la sobrina de Ignacio, Reyes Jaurrieta, actualmente carmelita al igual que dos sobrinas de ella.

            Posteriormente a los invitados les ofrecieron un banquete en el Hotel Frontón de Vitoria.

            Entre las felicitaciones que recibió, una se quedó grabada en su corazón. Era un te­legrama enviado por las asiladas, Director y Hermanas de la Caridad de la Casa Inclusa: "Al rey Baltasar y a su esposa, la Reina, felici­tamos en este día, muy de corazón, las Her­manas, asiladas y Director de la Inclusa".

            Finalmente vino el viaje de recién casados o como dicen algunos "luna de miel", que por motivos especiales fue un tanto pintoresco, como no podía ser de otro modo. No tuvieron otro remedio que ir a…

            Pero vamos por partes, primero vamos a disfrutar de la boda, y que mejor manera de conocer como se desarrolló la misma que leyendo la noticia en la prensa de la época. 



No te desgañites mirando porque en la próxima semana si Dios quiere te lo transcribiré. Y también contaré en que consiste un viaje de novios "fuerista", y de paso hablando de bodas introduciré la tan pedida canción de "La Anthonia e Iñacio casar se han hecho".

miércoles, 1 de junio de 2011

Una fiesta en París en 1926

Corazón Santo
Tu reinarás

Querido lector, salimos del mes de mayo dedicado a la Virgen y entramos en el de junio, dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. Y ésta era una devoción muy querida por el aitacho, lo cual implica que igual que todos los días de mayo "hacemos las flores" los de junio "hacemos el Corazón Santo", pero esto ya te lo contaré con más detenimiento cuando se acerque esta solemnidad, porque tampoco tiene desperdicio.

Ahora retomamos la biografía de Ignacio Baleztena. Al aitacho le gustaba viajar a Paris como hemos visto en dos entradas anteriores sobre cómo descubrió mi padre esta ciudad y la del regalo de bodas, que te recomiendo leas antes que esta.

            En estas estamos cuando en uno de sus viajes a París con dos amigos suyos, allá por 1926, uno de ellos, indicó que había conocido a unas chicas españolas, muy majas, y que daban una fiesta aquella tarde, y les había dicho que él y sus amigos acudirían a la misma. Mi padre se indignó manifestando:

- Hemos venido de España aquí a la divertida París, y no se os ocurre mejor cosa que invitaros a una fiesta a casa, nada menos, que de unas españolas.

Pero al final le convencieron, y a regañadientes y refunfuñando fue a dicha fiesta, donde, efectivamente, se encontraron con unas chicas guipuzcoanas muy monas ellas y muy simpáticas. Enseguida el aitacho se hizo dueño de la situación y realizó allí todas sus gracias con las que animó la fiesta y encandilo a las “moceticas”, como decía él. (Acababa de cumplir los 40 años, mutilzarra impenitente, y las guapas guipuzcoanas tenían menos de 20)

Todo transcurría normal, hasta que al dar las doce de la noche, una de las chicas, llamada Carmen dirigiéndose a su hermana le dijo:

- Inesita, acuérdate que son las doce y mañana vamos a Misa (entonces el ayuno eucarístico era desde las doce de la noche, y no como ahora una hora antes de comulgar).

            Le impactó tanto que en un París en plena diversión, una chica joven, y además muy guapa (no es porque lo diga yo) y alegre manifestara sin ningún rubor que iba a ir a Misa y, lógicamente a comulgar. Esta chica guipuzcoana de Mondragón llamada Carmen, como veremos enseguida, terminó siendo su mujer y la madre de sus diez hijos.
Carmen Abarrategui Gorosabel conquistó el corazón de Ignacio Baleztena en París
 Y sobre cómo fue la boda del aitacho y la mamita hablaremos en la próxima entrada si Dios quiere.

martes, 31 de mayo de 2011

Con flores a María

Adiós, Reina del cielo, Madre del Salvador.
Adiós, oh Madre mía. Adiós, adiós, adiós.

            Querido lector, hoy 31 de mayo, finaliza el mes de la Virgen y de las flores. De todos es conocido tras ir leyendo el blog la gran devoción que el aitacho sentía por la Santísima Virgen María, como viene demostrado por sus múltiples actividades en su honor: la creación de la Orden de la Virgen del Chaparro, sus diversos y variados escritos relacionados con las distintas advocaciones de Nuestra Señora que se reparten por todo Navarra, algunos de los cuales hemos disfrutado durante este mes y que son solo un botón de muestra, sus romerías…

Hasta la fecha de su boda fue fijada, precisamente, en el día 31 de mayo, festividad de la Virgen del Amor Hermoso. Así que hoy echaremos un recico a la Señora para que desde el cielo el aitacho y la mamita celebren su aniversario con una gran fiesta en la que no podrán faltar bien de cohetes, zezenzuskos y otros fuegos de artificio. Y también les pido que velen por los que aun estamos por este mundanal ajetreo o valle de lágrimas, y de alegrías también, que caramba.

También participó en actos solemnes como la organización de la Coronación de Santa María la Real… y otros más familiares como la celebración del mes de las flores en casa Baleztena, que es de lo que voy a hablar hoy.

            Y es que en casa de Ignacio Baleztena todo se celebraba con gran lio y alegría. Durante todos los días del mes de mayo nos reuníamos toda la familia, con especial protagonismo de los mueticos, en el oratorio de casa para cantar las flores a María, (Venid y vamos todos….)


El oratorio de la Dolorosa en Casa Baleztena
Pero hoy día 31, último día del mes y festividad de la Virgen del Amor Hermoso se organizaba algo especial. Nos juntábamos todos con nuestros amigos, conocidos y mucha gente invitada que venía de las más diversas procedencias en dicho oratorio, y formando una procesión de mayores, jóvenes y niños, con monaguillos, estandartes, velas, farolicos, incensario y toda la parafernalia recorríamos toda la casa, escaleras arriba, escaleras abajo, como dice el fiel seguidor del blog, Francés de Aranbide


"Venid y vaaamos todoooos"
Mi hija Luisa, nieta de Ignacio Baleztena durante "las flores" a finales de los 60
Así todos los participantes llevábamos unas florecicas de papel y andábamos cantando, por cierto, con bastante desafino, cantos a la Virgen, como el “Veniiiid y vamos toooodos…” o “Dulcíííísima Virgen, del Cielo, del Cielo delicia, la flor que Te ofrezco recibe propiciaaaa” organizándose un guirigay de mucho preocupar.

"Con flooores a Mariíííaaaa"
Entonces se levantaban las flores, estandartes, farolicos...
Al final ante la Dolorosa del oratorio, rezábamos un bendita sea Tu Pureza y tres avemarías y la chavalería competía por ver quién era el primero que decía “Ave María Purísima” para finalizar con el “Adiós Reina del Cieeeeelo…” mientras depositábamos las flores a los pies de la Virgen.


La Dolorosa rodeada de flores

            Y una vez terminada la procesión y ceremonia, subíamos al cuarto piso, la galería, donde estaba preparada una especie de merienda, con dos tinajas de helado que previamente había traído el famoso Eliseo, sí, el del carro de los caramelos que se llamaba: “El A Dos”. El auténtico “carrico del helau”.

            Seguro que el aitacho ya está organizando “las flores” para cantárselas hoy en persona a la Virgen, seguido de los innumerables santos y ángeles con monaguillos, estandartes, velas, farolicos, incensario y toda la parafernalia, a la manera que se haga en el Cielo, que será aun mucho más jolgoriosa que aquí.

            Y aprovechando que hoy celebramos el aniversario de bodas de mis padres os contaré como se conocieron en… pero eso será en la próxima entrada si Dios quiere.

Hoy, al igual que el resto de días de Mayo, los biznietos de Ignacio Baleztena han vuelto a "hacer las flores" y en la emoción procesional la Virgen casi llega hasta el techo. "Adiooos Reina del Cielooooooo"

lunes, 30 de mayo de 2011

El regalo de bodas

             Querido lector, antes de comenzar esta entrada avisarte que he introducido una nueva fotografía en la anterior. Y ahora al grano. Había dos ciudades, además de Pamplona, que al aitacho le encantaban: Madrid y París. La primera la conoció como estudiante en su juventud, y la segunda se la descubrió la abuela (su madre Dolores Ascárate). Así que siempre que podía cogía el tren hacia una de las dos. Por cierto, solía viajar en tercera a pesar de que su madre le instaba a hacerlo en primera para lo que le daba el dinero correspondiente, pero con ello, se ahorraba unos dinericos, que como decía él, bien le venían para disfrutarlos en su destino.

La familia iba creciendo, como vemos en esta foto familiar junto con el sacerdote D. Rafael Osacar, tomada en 1926 en la puerta de Petrorena, la casa familiar de Leiza. Mientras las hermanas iban casándose los tres chicos seguían de solteros impenitentes (Pello sentado, Joaquín con pajarita e Ignacio el segundo de la última fila por la derecha). No tiene desperdicio la cara de pícara de la abuela Dolores Ascárate, detrás de su hijo Joaquín.


            Pues bien, estando en una de sus escapadas a París visitando una muy buena tienda de porcelanas a la que le gustaba acudir, se encontró con que el dueño estaba de lo más airado y despotricando todo lo que sabía y más. El motivo era, que un magnífico jarrón chino se había roto; y en ese momento, pasó rápidamente por la mente de Ignacio Baleztena, que tenía que hacer un regalo de bodas a un íntimo amigo suyo y que ahí tenía su oportunidad. Así es que, se dirigió al dueño y le indicó que le interesaban los trozos, y que se los empaquetara en una caja, y la enviara a la dirección que le indicaba, y se quedó tan satisfecho y contento de su idea; el dueño se quedó mirando con cara de asombro, pero como el cliente siempre tiene razón, cobró los portes y cumplió el deseo del aitacho, que, tan contento y satisfecho, pensó haber solucionado muy bien el compromiso, pues su amigo pensaría que el jarrón se habría roto durante el transporte.

            Una vez ya de regreso a Pamplona, se encontró con su amigo quien le dio las gracias por el magnífico regalo, y le dijo:

            -Ignacio, ¡qué gran regalo me has hecho!
- Que menos por un buen amigo- Contestó el aitacho
- Sí, pero otra vez, le dices al tendero que no envuelva las piezas rotas de una en una.

Entonces mi padre y su amigo, que debía ser tan sinfundamento como él, estallaron en carcajadas y se fueron a celebrar tan estrambótico suceso juntos.

Pero estos viajes a París también tuvieron unas consecuencias más importantes para la biografía de Ignacio Baleztena… que veremos en una próxima entrada si Dios quiere.

viernes, 27 de mayo de 2011

Conociendo París con su madre. Cosas de la abuela.

Querido lector, Ya hemos comentado con anterioridad referencias a la originalidad, alegría y buen humor de la abuela Dolores Ascárate, madre del aitacho. Para escribir esta entrada tenemos que remontarnos un poco en el tiempo porque a  Dolores, le encantaba viajar a París, y sobre todo, acompañada de sus hijos, entre ellos obviamente mi padre Ignacio Baleztena. Cuando llegaban se hospedaban en el hotel de costumbre, que por desgracia he olvidado su nombre. Una vez instalados, la madre, a la que le gustaba ir siempre bien arreglada, se acicalaba perfectamente como una "señora de pro", reunía a los hijos que le habían acompañado en el viaje, que normalmente solían ser más de uno, y se lanzaba con ellos a callejear para disfrutar de París y, de paso, hacer que lo conocieran cada vez mejor.


Posiblemente la última foto familiar antes de la muerte del abuelo Joaquín Baleztena Muñagorri en 1917. Su mujer, la abuela Dolores Ascárate, a la que le gustaba viajar con sus hijos a París, sentada en el centro. Su hijo Ignacio Baleztena es el que está también sentado.
            Pero un día, en uno de esos viajes, después de desayunar, reunidos en el vestíbulo del hotel, bien arreglados y preparados para el paseo diario, apareció la madre vestida muy sencillamente, sin sombrilla, con un pañuelo por la cabeza…; sus hijos le miraban anonadados, no dando crédito a lo que veían, y el aitacho no pudo menos de comentarle:

            -Pero, mamá, a tí que siempre te gusta ir bien vestida, arreglada y peripuesta, ¿cómo es que apareces de estas trazas?

            Y ella les contestó:

            -Hoy es mi día personal, y voy a hacer mi vida particular. Vosotros iros por vuestra cuenta y nos reuniremos a la hora de cenar.

            Los hijos, con cara de extrañeza, se fueron a hacer su vida y la madre la suya; cada uno por su parte.

            A la hora de cenar aparecieron todos incluida la madre perfectamente arreglada, como acostumbraba y lo primero que preguntaron sus hijos qué es lo que había hecho durante ese día, y ella sencillamente les contestó:

            - Mirar, he recorrido todo París y conozco todos sus rincones, pero lo que no conocía era las grandes mansiones, que con admiración veía al pasar, por dentro, así es que decidí visitarlas y la mejor manera pensé que era vestirme con sencillez e irme una por una ofreciéndome como señora de servicio, doncella, cocinera etc. Y os aseguro que hay algunas que no son para tanto.

Y se quedó tan ancha.

            Y tras leer esto solo me queda añadir: ¡De tal palo, tal astilla!. Tal y como se habla de "cosas de Baleztena" creo que podría acuñarse también el dicho "cosas de la abuela". Pero esto de los viajes a París trajo cola, como veremos en próximas entradas si Dios quiere.

jueves, 26 de mayo de 2011

Ignacio Baleztena Diputado Foral en 1926

Querido lector, retomamos la biografía del “aitacho” al que habíamos dejado como diputado foral en 1925. Pues resulta que precisamente en Agosto de 1926 Ignacio Baleztena fue reelegido diputado foral por la Merindad de Pamplona con el Partido Jaimista (Carlista), cargo que conservó hasta mayo de 1928. 

Diputación Foral de Navarra de 1926. Ignacio Baleztena de pie el segundo por la derecha
Durante estos casi dos años su vida cambiará radicalmente por un suceso muy importante, pero eso lo iremos viendo, porque primero te contaré que se las tuvo que ver con el espinoso asunto de participar en la Comisión para tratar las bases del Estatuto Municipal, como representante de la Diputación frente al Ministerio de la Gobernación de Primo de Rivera para adaptar este Estatuto Municipal al Régimen Foral Navarro, asunto que comenzó ya en 1925.

Además a propuesta suya se acordó construir la carretera del ahora Aero­puerto (antes aeródromo) de Noain; También le encargaron se ocupara de procurar por todos los medios a su alcance el traslado, a la mayor brevedad posible, del Archivo del Real Consejo al Archivo Gene­ral de Navarra; Además fue miembro de la Comisión para la prepa­ra­ción del Estatuto de Autonomía de Navarra.

En otros asuntos, por esta época luchó porque sobre el antiguo Hospital de Barañáin se hiciera el Hospital Provincial (Hospital de Navarra), a pe­sar de que el Ayuntamiento se había comprometido a cederlo a la Cruz Roja, en 1924, y al Gobierno, más tarde (1928), para dedicarlos a un asilo y Escuela Nacional de Ciegos. Pero continuó erre que erre y finalmente sus esfuerzos tuvieron éxito, y aunque el ya no fuera diputado entonces, posteriormente se recogieron los frutos en este asunto  porque finalmente fue adquirido por la Diputación Foral de Navarra y en 1932-33 se trasladaron a este lugar las instalaciones del antiguo Hospital de la Misericordia, que estaba donde hoy se encuentra el Museo de Navarra. Así que intervino en la creación del Hospital de Navarra, hoy llamado Complejo Hospitalario de Navarra A. (Que poco le hubiera gustado este rimbombante nombre, por cierto)

Además, encargado de atender los temas de la Casa de Maternidad y los asuntos de Turismo, junto ambas cosas en una y transformo una de sus creaciones u organizaciones (líos que montaba vamos) en un acto oficial, que "exportó" a toda la ciudad de Pamplona y se sigue celebrando hasta nuestros días: la Cabalgata de Reyes Magos, siendo el primer "valido" que Baltasar tuvo en nuestra ciudad. Esto lo consiguó a través de la Asociación de Prensa en 1927, como puedes ver pinchando aquí.

También en esta legislatura le toco lidiar con la negociación del Convenio Económico de 1927, siempre velando por la defensa de Navarra y su Régimen Foral. Pero referente a ésto hay algunas anécdotas que te contaré próximamente, “cosas de Baleztena”. De momento quiero explicarte por qu he dicho que su vida sufrirá un cambio durante esta época ya que… pero para empezar desde el principio este tema lo introduciré en las próximas entradas si Dios quiere.

martes, 24 de mayo de 2011

Aparición de la Virgen del Camino (y II)

Querido lector, en este mes mariano de Mayo, con motivo de la octava de la Virgen del Camino, Reina y Señora de Pamplona, y patrona obviamente de nuestra recoleta Iruña, ayer comenzábamos este relato escrito por el “aitacho” en una “iruñería” y que continúa de la siguiente manera:

La Virgen del Camino del Camino, Reina y Señora de Pamplona (y Patrona obviamente)
"APARICION DE LA VIRGEN DEL CAMINO II

            …Apeáronse de sus cabalgaduras y descalzándose se dirigieron a la iglesia de San Cernin, y en ella, con grandes muestras de veneración y dando voces de arrepentimiento y dolor, adoraron la sagrada imagen.

            “Pidieron luego audiencia a la Ciudad, que no tardó en reunirse en su Casa de Ayuntamiento, y en ella explicaron los castellanos el objeto de su peregrinación a Pamplona.

            Dijeron que desde tiempo inmemorial, la imagen de la Virgen que en la actualidad se hallaba en Pamplona había sido venerada en una ermita situada en las proximidades de la ciudad de Alfaro, junto al camino real, y hacía ya varios días había desaparecido. Que allá llegó la noticia de que algún viandante se había apoderado de ella, trayéndola a Pamplona, y que para volverla a su antigua residencia con todos los honores habían venido desde sus tierras. Los sacerdotes que formaban en la comisión aseguraron que el santo simulacro era el mismo desaparecido, y que por lo tanto, era cosa de justicia y razón que les fuera devuelto, para volver a colocarlo en el lugar donde siempre había sido venerada.

            Esto de la veneración lo dijeron con cierto sonrojo, pues pública y notoria era la poca devoción que en aquella comarca se sentía por la Virgen del Camino Real, y si alguna vez alguien entraba en la ermita, tan solo era para descansar a la fresca los días calurosos o librarse de los chaparrones que pudieran cogerles en el camino.

            Mucho costó convencer a los rexidores de Pamplona de la razón que pudiera asistir a los riojanos, pero al fin, para evitar mayores males, les fue entregada la imagen, y ellos, de noche, para evitar alguna agresión por parte del pueblo, salieron camino de su tierra.

            Pasaron varios días en los que los pamploneses no se consolaban de lo ocurrido y hasta había quien proponía ir a Alfaro para apoderarse por la tremenda de la adorada virgencica. No hubo necesidad de llegar a esos extremos, pues una mañana, muy tempranico, volviose a oír el jolgorioso campaneo anunciador de alegrías y buenas nuevas. Nadie dudó ni un momento de cual pudieran ser sus motivos. ¡Es la virgencica que vuelve!, se oía gritar por todas partes. Las campanas de las demás parroquias unieron sus sones a las de San Cernin y, en menos que canta un gallo, todo Pamplona se arremolinó en el templo dando vivas y haciendo manifestaciones mil de regocijo al constatar que, efectivamente, allí, en lo alto de la viga, estaba la querida imagen de la Virgen, mostrando sonriente a los regocijados irunshemes a su divino hijo, que con su manita levantada parecía bendecirles.

            -¡Ya pueden venir todos los ejércitos de Aragón y Castilla reunidos, que ya no se nos la llevan! Gritaban todos llenos de entusiasmo.

            Pero nadie intentó hacerlo; los de Alfaro llegaron a comprender que era voluntad divina el que la imagen quedase en Pamplona, y allá, en el fondo de sus conciencias, se acusan de ser ellos la causa de este abandono, por el grande en que durante muchos años le habían tenido, y recordaban que, en cierta ocasión, ocurrió un crimen en las cercanías de la ermita, después del cual el homicida ocultó el puñal en la basílica, en la seguridad completa que no lo podrían encontrar, por la razón sencilla de que persona alguna jamás entraba en ella.

            Se colocó la imagen para la adoración de los fieles en una especie de jaula o urna enrejada al lado de la viga donde hizo su aparición, pero ya entrado el siglo XVI se pensó en trasladarla a una de las capillas de la parroquia, a fin de que pudiera ser adorada con más comodidad y decoro. La capilla elegida fue la del Santo Cristo, y en ella por espacio de muchos años recibió la adoración de sus devotos. Como resultase insuficiente, dado el culto que se le tributa, se pensó seriamente en construir una nueva capilla digna de tan grande advocación; pero de esta y de las fiestas que siguieron a la inauguración de ella daremos cuenta, Deo volante, en otra ocasión".


Tiburcio de Okabio
Iruñerías
Diario de Navarra, 15-5-1949.

Bueno, ahora ya sabes la historia de las apariciones de la Virgen del Camino, que harta de que no la veneraran en su ermita de Alfaro pensó que iba a ser más querida y honrada por los irunshemes. Esperemos que por tu culpa y la mía no se vea obligada a emigrar de nuevo a otros lares. Por cierto cuando vayas a visitarla, si quieres saber en que viga se apareció es la que está muy arriba, en el altar mayor de San Cernín (o San Saturnino) y que se conserva a la vista como recuerdo de aquel milagroso suceso con unas letricas escritas indicando que ese fue el lugar concreto.

Y a partir de ahora retomo la biografía de mi padre, Ignacio Baleztena, que la teníamos un poco aparcada desde hace algún tiempo, y será con un episodio que… veremos en la próxima entrada si Dios quiere.