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Querido lector, no podíamos acabar este mes sin
hablar de SSMM los Reyes Magos de Oriente, tan relacionados en Pamplona con el
aitacho.
Veíamos cómo mi padre, Ignacio Baleztena Ascárate,
iniciador de la Cabalgata de Pamplona en 1927, cedió, en la década de los 50
del siglo XX, su corona de Baltasar a sus hijos y cómo la familia continuó muy
involucrada en la organización del evento. Tanto es así, que los hermanos
Baleztena seguimos encarnando a Baltasar hasta 1980. ¿Qué ocurrió ese año?
Retrocedemos a 1979. En ese
momento estaba muy complicada la cuestión política, debido al intento de
anexión de Navarra a Euskadi, con la banda asesina ETA liderando la causa mediante
tiros en la nuca, secuestros y terrorismo callejero día sí y día también. En el
plano sociocultural, el sector abertzale actuaba parasitando colectivos y
enarbolando la ikurriña, bandera
oficial de la Comunidad Autónoma Vasca, en todas las organizaciones de eventos
en Navarra, tratando de apropiárselos (por desgracia, con bastante éxito). Así,
en 1978, el Grupo Municipal de Danzas del Ayuntamiento comenzó a desfilar por
primera vez con dicha bandera. En ese contexto se celebraban las bodas de oro de
la Cabalgata con los gigantes, la Pamplonesa y los danzaris en 1979. Previendo
lo que pudiera pasar, estuve hablando unos días antes con dos de los
organizadores, que eran del partido socialista, y me prometieron que no iba a
salir la ikurriña.
Significativa portada del
Pensamiento Navarro el 6 de enero de 1979. Junto a la noticia de la Cabalgata
otra de un atentado de ETA el día anterior.[1]
La verdad es que el
cincuentenario (aunque tardío porque eran 52 años) fue un éxito.
Veamos la crónica del
Diario de Navarra:[2]
“Buen tiempo y gentío en las
calles
La cabalgata de Reyes, en sus bodas de oro, contó con
gigantes y dantzaris
Los gigantes de Pamplona, presentes por primera vez en la
cabalgata de Reyes, no restaron la mínima atención de los niños hacia los tres
Magos de Oriente. La que hacía las bodas de oro de la cabalgata contó con
distintas novedades —ausencia de jaula de monos y salvajes— y con la presencia
multitudinaria de padres y niños a lo largo de su recorrido por el centro de la
ciudad
…La banda infantil de
trompetas y tambores abría marcha. Detrás de ellos los pajes y cortejo de los
reyes, seguidos de una carroza con música y dos personajes de «El Lebrel Blanco»
que iban animando el recorrido. Los gigantes aparecían detrás con su color de
cartón sanferminero… Detrás la carroza con el cartero real y una gran columna
de globos, seguida de los danzaris del Ayuntamiento -sin banderas-[3] y unos caballos llevando
cargas de «oro».

Los gigantes de Pamplona salieron en la Cabalgata de Reyes de 1979 para celebrar las bodas de oro de este acto. Foto Diario de Navarra 6 enero 1979 (2)
Después de más figuras
simbólicas… llegaba Melchor, que Suscitaba inmediatamente los gritos de los pequeños…
En cada parada, en cada esquina, bailaban los gigantes y danzaris, y hasta la
carroza de Melchor y Gaspar subían o eran elevados los pequeños, deseosos del
beso o la caricia del rey mago que por la noche les visitaría en su sueño.
El último, el delirio,
Baltasar, el que suscitaba mayor entusiasmo. Había abandonado su carroza tirada
por tractor para hacer, con sus negros acompañantes, el recorrido a pie llano[4]. Baltasar, más democrático,
perdía en visibilidad lo que ganaba en cercanía y contacto humano con los
peques. A su paso se deshacían en algunos tramos las aceras de espectadores y grupos
de padres con sus niños invadían la calzada. El rey negro apenas podía saludar
a todos…
![]() |
| La ilusión de encarnar a Baltasar y ver las caras de los niños y los padres es inexplicable. Foto de El Pensamiento Navarro 6 enero 1979 (1) |
A las 8.30 se apagaron las
luces de la Plaza del Castillo mientras se encendían los focos especiales
instalados en los árboles correspondientes a la parada de los taxis, enfrente
de la cual se situaban los gigantes. Remolino de gente hacia allá mientras
crece el griterío en la esquina de Baleztena porque está entrando Baltasar, al
que sigue La Pamplonesa, que cierra la comitiva…”
Tras unas palabras del
concejal Frommknecht, una suelta de globos y el baile de gigantes y danzaris al
son de La Pamplonesa, las bodas de oro finalizaron con éxito.
Pero todo iba a cambiar
al año siguiente en el que los Hermanos Baleztena encarnaríamos a Baltasar por
última vez, debido al motivo que veremos en la próxima entrada si Dios quiere.
[1] El Pensamiento
Navarro. 6 Enero 1979. P1
[2] Diario
de Navarra. 6 enero 1979. P 28
[3] Nótese
que fue noticia que el Grupo de Danzas del Ayuntamiento saliera sin banderas,
es decir sin ikurriña y sin ninguna otra, ni siquiera la de Pamplona.
[4] Me
gustaba acercarme a los niños a pie de calle y ver su cara de emoción, por no
decir la ilusión de sus padres. Por este motivo tuve que “desobedecer” a mi
mujer Mª Jesús que sufría mucho al estar la familia amenazada por la ETA, y me encarecía
antes de comenzar la Cabalgata que no me bajara de la carroza para que no me
dieran una cuchillada en el tumulto. Pero ese no era el estilo de los
terroristas, más partidarios del tiro por la espalda o las bombas. Y yo no
estaba dispuesto a sacrificar ese momento de ilusión y emoción de los más
peques, por las amenazas de unos cobardes.

