Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

viernes, 13 de mayo de 2011

Y la Virgen de Ujue ¡Venga a milagriar! (VI)

"El trece de Mayo la Virgen María bajo de los cielos a Cova de Iría"

Querido lector, hoy trece de Mayo, día de la Virgen de Fátima seguimos contando lo que el “aitacho” nos  narraba en la anterior entrada sobre la intercesión de otra advocación mariana, la Virgen de Ujué, que junto con San Sebastián echo una ayudica a los ujuetarras frente al francés, como lo verifica con una crónica que se conserva en el “Archivo del Reino de Navarra” y que transcribo a continuación:

“…Y LA VIRGEN DE UJUE…
¡VENGA A MILAGRIAR! VI


Una crónica del tiempo, que se conserva en el Archivo del Reino de Navarra, nos refiere así este milagroso suceso:

“… La casa prioral se halla contigua a la iglesia, rompen sus puertas, amontonan en cinco estancias distintas pajas de centeno, ramas secas, jergones, sillas, etc., pero a pesar de los grandes tizones con que se empeñaron con el mayor ahínco estos tan propios combustibles no hubo fuerza humana para que prendiera el fuego; y aunque este hecho se resista creerlo a los fanáticos del día, quienes se mofan de la visible protección de Dios por medio de sus santos, muchos testigos lo depondrán con su juramento y en ellos, alguno revestido de carácter sacerdotal por lo que no hay duda se hizo patente en esta ocasión la protección de la Virgen de Ujué, en cuyo poderío se cimientan las hazañas de este pueblo.

            La furia se manifiesta en los semblantes de todos los soldados: echan mano del último recurso: un puchero de alquitrán habido de prevención; creen con este rocío llevar adelante su proyecto, ¡pero qué fútiles son los recursos de los hombres contra el poder de Dios!

            En el momento, aparece un hombre vestido de negro entre la tropa francesa sin dificultad, dirigido por Dios: nadie sabe quien es, nadie lo conoce, nadie sabe por donde vino, lo que parece imposible hallándose ocupados todos los caminos y aun el mismo término con innumerables gentes, pero lo cierto y sin disputa es que la tropa partió con tanta precipitación hacia Tafalla, que ni aun tuvieron lugar para usar del mencionado combustible.

            Digan de lo referido cuanto gusten los que se llaman filósofos del día, atribúyanlo enhorabuena al acaso a una imaginación acalorada, a causas naturales, pero su propio convencimiento se patentiza con el mismo débil base del acaso en que se funde su efímera o ninguna sabiduría, con que como locos se empeñan atacar los incontrastables arcanos de nuestra sacrosanta Religión.

            Reflexionen la incertidumbre de sus mal combinados cálculos. ¡Qué efectos tan contrarios han producido en la última guerra, a pesar de sus infalibles pronósticos con que intentaban bautizarlos!”

Y en la próxima semana continuará si Dios quiere.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Y la Virgen de Ujue ¡Venga a milagriar! (V)

“… la Virgen de Ujué,
Madre del navarro pueblo…”

Querido lector, continúo en este mes de Mayo dedicado a la Virgen, y en el entorno de las romerías a Ujué, transcribiendo este manuscrito del “aitacho” que comienza en entradas anteriores.

“…Y LA VIRGEN DE UJUE…
¡VENGA A MILAGRIAR! V


Manuscrito de Ignacio Baleztena sobre "Y la Virgen de Ujué ¡Venga a milagriar!
 
¿Y qué diremos del milagrico que ocurrió en el año 1812, cuando los franceses quisieron quemar el pueblo?

            Deseando los “gabachos” escarmentar esta villa, de la que tanto daño recibían, decidieron llevar a cabo con ella un fuerte castigo, que sirviese al mismo tiempo de ejemplo y escarmiento a cuantos pueblos de Navarra mostrasen su hostilidad a las tropas imperiales.

Bandera usada por los navarros en la Guerra de la Convención contra la Revolución Francesa y posteriormente en "la francesada", conservada por Ignacio Baleztena

            Nada mejor que un romance de “autor anónimo” podrá darnos razón del suceso, que por cierto, dio más tarde lugar (el suceso, no el romance) a mil disputas y no pocos puñetazos entre tafallicas y ujuetarros.

            Decían estos, que la Virgen de Ujué fue la autora del milagro, mientras que aquellos aseguraban que fue San Sebastián (aunque los de Ujué no se lo merecían) el que se compadeció de ellos.

            Por fin, vínose a un acuerdo. Efectivamente, San Sebastián es el que se apareció a los franceses, pero… mandado por la Virgen de Ujué…

Del castillo de Pamplona
más de mil hombres salieron
mandados por muchú Brun,
el gabacho más perverso
de todos los que mandaban
el ejército extranjero.
Quedaron en San Martín
de reserva setecientos
y los restantes llegaron
llenos de odio y veneno,
para descargar sus iras
sobre este pueblo indefenso.
-A este pueblo de brigantes,
decía el jefe extranjero,
que no quiere obedecer
a Napoleón primero,
es menester castigarlo.
Lo hais de quemar, todo entero.
Y los soldados franceses,
impíos y sarracenos,
obedeciendo el mandato,
se esparraman por el pueblo
cogiendo por todas partes
leñas, pajas y sarmientos.
Y a la casa del vicario
el combustible metieron
pues por la casa del cura
debía empezar el incendio.
-¡Virgen de Ujué, madre mía!
¿Consentirás que este pueblo,
que te alaba y te bendice,
perezca pasto del fuego?
Así, dentro de la iglesia
exclamaba un pobre viejo
que por sus años no pudo
huir con los demás del pueblo.
Y la Virgen que a Navarra
le tiene amor verdadero,
al arcángel San Miguel
y a los ángeles del cielo
les mandó, todos a una,
volar encima del pueblo.
Y con las alas formaron
tan fuerte y tan recio viento
que no consiguió el francés,
a pesar de sus esfuerzos,
encender los combustibles
destinados para el fuego.
Furioso el jefe gabacho
mandó traer un puchero
de alquitrán, de las calderas
del mismo Pedro Botero,
y mandó rociar las leñas
de alquitrán, que por lo negro,
mesmamente parecía
su alma y corazón perversos,
mientras que lleno de rabia
decía el muy sacrílego
-¡Veremos si ahora la Virgen
puede apagar este fuego!
Pero la Virgen de Ujué,
Madre del navarro pueblo,
le llamó a San Sebastián,
el santo más milagrero
que hay después de San Fermín
y San Javier en los cielos;
y le dijo que impidiese
a toda costa el incendio.
El Santo se apareció
todo vestido de negro,
y les entró a los franchutes
un miedo tan grande verlo,
que escaparon como el alma
que lleva el diablo al infierno,
y de entonces en jamás,
nunca por Ujué volvieron.

¡Y si no es esto milagro
que venga aquí Dios a verlo!
           
            Una crónica del tiempo, que se conserva en el Archivo del Reino de Navarra, nos refiere así este milagroso suceso...”

Pero para conocerlo, tendremos que esperar a la próxima entrada si Dios quiere.

lunes, 9 de mayo de 2011

Y la Virgen de Ujue ¡Venga a milagriar! (IV)

¡Virgen de Ujué, protégenos!

Querido lector, siguiendo con las entradas de este mes de Mayo dedicado a la Virgen, y en el entorno de las romerías a Ujué, te sigo transcribiendo este manuscrito del “aitacho” que comienza en entradas anteriores.

“… Y LA VIRGEN DE UJUE…
¡VENGA A MILAGRIAR! IV

Manuscrito de Ignacio Baleztena sobre "Y la Virgen de Ujue ¡Venga a milagriar!"

 II

 Otro milagrico, y no menor, dispensó, en 1809, la Virgen de Ujué a unos cuantos vecinos, quienes no pudiendo por su edad salir a incorporarse a la División Navarra[1], hacían la guerra a los franceses por su cuenta y razón, tiroteando a los gabachos que pasaban por el camino Real de Tudela a Pamplona.


Los navarros ya combatieron anteriormente contra la Revolución Francesa en el año de 1793 (durante la Guerra de la Convención), como muestra esta bandera de esa contienda conservada por Ignacio Baleztena.
 
            En uno de estos “paqueos”, como hoy se les llama, llegó la osadía de los ujuetarras hasta el extremo de matar en las puertas de su alojamiento de Olite a un capitán francés y su asistente.

            Pero como nunca en las grandes causas falta un Judas, tampoco en esta ocasión dejó de presentarse uno, y éste fue un perdis de Santacara, borrachín y mala persona, que odiaba a los de Ujué por mil motivos, entre los que destacaba, en primer lugar, el que un mozo de esta villa le birló la novia, guapa moceta de Beire y… de posibles.


            Presentóse, pues, el susodicho, que para más parecerse  al apóstol traidor, era rojillo de pelo y alma, a los franceses y les dijo que él sabía donde se reunían los tiradores de Ujué para organizar sus fechorías; y guiados por el judicas se emboscaron los franceses “ande” las Peñuelas, término de Olite, y punto de reunión de los “pacos”. Y en efecto, no tardaron estos en presentarse tranquilos y descuidados sin sospechar el peligro en que se metían. Cuando empezaban a tomar sus posiciones, surgen, de pronto, los franceses apuntándoles a quemarropa con sus fusiles.

            Los ujuetarras, cara está, soltaron el consabido ¡Virgen de Ujué, protégenos! Y no olvidando el precepto divino de: ayúdate, y te ayudaré, acudieron a la ayuda de sus ágiles piernas arreando a correr como novillos encohetados.

            Caen los gatillos franceses sobre las piedras de chispa ¡…chis, chas…!, se producen unas chispitas que en ningún fusil prende la pólvora de la carga ¡… que si se ceba…, bueno!, no queda uno ni “p’a contalo” dado la poca distancia a que fueron hechos los disparos.

            Mientras los navarros andábamos a tiro limpio con los franceses (solía repetir uno de los protagonistas de este suceso) la Virgen de Ujué… ¡venga a milagriar, y más milagriar! Menudo quihacer le dimos a la pobrecica.”

Bienvenidos al blog a todos los ujuetarras que os estáis incorporando. Aun os quedan varias historias para disfrutar de “la Virgen de Ujué venga a milagriar” que continuaré introduciendo en las próximas entradas si Dios quiere, para después proseguir con la biografía de mi padre en 1925, que es donde nos quedamos.


[1] De la villa de Ujué salieron voluntarios a los Batallones Navarros 56 jóvenes, de los cuales murieron 20, y fueron heridos 19.

jueves, 5 de mayo de 2011

Y la Virgen de Ujue ¡Venga a milagriar! (III)

Querido lector, en relación con las romerías a Ujué, dejábamos al “aitacho” contándonos como durante la invasión napoleónica los franceses pretendían arrasar la villa de Ujué (así que para poder seguir el hilo de la historia te recomiendo que leas previamente las anteriores entradas)

Y la Virgen de Ujue ¡Venga a milagriar! (I)

Y la Virgen de Ujue ¡Venga a milagriar! (II)


Ignacio Baleztena como romero a la Virgen de Ujué, pintado por su hermana Mª Ysabel

… Y LA VIRGEN DE UJUE
¡VENGA A MILAGRIAR! III

manuscrito de Ignacio Baleztena sobre "Y la Virgen de Ujue ¡Venga a milagriar!"


            Y  Aconteció, que uno de los vecinos fugitivos, anciano de más de sesenta años, “canso” ya, sin fuerza para correr más, se vió alcanzado por un fornido y bigotudo que se echó sobre él dispuesto a partirle por gala en dos del primer mandoble. Resguardose el viejo tras un arbolito que por allí había, y alrededor de él, estuvo jugando al “alalubi” con el húsar, quien desesperado y furioso al par que inútiles tajos y mandobles, descargaba contra su víctima una colección variadísima de frases gruesas y epítetos galaicos, a lo que el ujuetarra, por lo que pudieran significar, contestaba enérgicamente:

            -¡Y yo en la tuya, franchute!

            Viéndose, al fin, perdido irremisiblemente, dirigió el abuelito una mirada al Santuario de la Virgen, y le pidió lleno de fe, que añadiese un milagrito más en la lista del sinnúmero de los que por sus hijos llevaba hechos. No bien había proferido su invocación, cuando distinguió medio oculta entre las zarzas del suelo una hoz abandonada.

            -Ella me la ha puesto (gritó lleno de gozo), la coge, y empuñándola valiente, sale de su escondite dando un vigoroso viva a la Virgen de Ujué.

            El húsar se precipitó sobre su presa, pero el viejo diole un quiebro, que, ni los que por aquellos tiempos daba el famoso toreador peraltes Joaquín Lapuya; y antes que el francés revolviera su montura, el ujuetarra, de un revés, desjarretó al caballo, el cual vino a bajo con gran estrépito, haciéndose el jinete trizas su napoleónica testa en la caída.

Pero como podrás suponer no acaba aquí la historia, así que como en las telenovelas, continuará…,si Dios quiere.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Y la Virgen de Ujue ¡Venga a milagriar! (II)

Querido lector, en relación con las romerías a Ujué, dejábamos al “aitacho” contándonos como durante la invasión napoleónica los franceses pretendían arrasar la villa de Ujué (así que para poder seguir el hilo de la historia te recomiendo que leas previamente la anterior entrada)


Romería de Ujué a principios del Siglo XX.

… Y LA VIRGEN DE UJUE…
¡VENGA A MILAGRIAR! II

Manuscrito de Ignacio Baleztena sobre "y la Virgen de Ujué ¡Venga a milagriar!"
            
El párroco de Ujué, don Casimiro Xabier de Miguel, alma más tarde de la sublevación de Navarra contra el invasor, se paseaba tranquilamente por la sala de su casa, breviario en mano, cuando se le presentó un vecino de la villa, diciendo:

            -Oiga usté don Casimiro, que ahí fuera está un pamplonica que pregunta por usté.

            -Bueno pues, ve y dile que me espere sentado (contestó el buen párroco uxuense, sin dar ni pizca de malicia a la frase).

            -Malicamente ha de poder hacerlo don Casimiro, pues me parece, me parece que en la corrida que se ha pegado desde Pamplona aquí, ha perdido… vamos… lo de sentarse; es un decir.

            Y efectivamente, “Chistorrica” estaba que daba compasión mirarlo. La carrera que se propinó el famoso soldado de Maratón, fue un paseo de comunidad de monjas, comparada con la que se echó al coleto el bravo lasterkari de “Chistorrica”.

            Enterado el párroco de la catástrofe que amenazaba a sus feligreses, recorrió todo el pueblo, casa por casa, a fin de que se aprestaran todos a la defensa, y si ésta no era posible, cuando menos, que abandonaran el pueblo, refugiándose en la sierra con cuanto pudieran llevarse de algún valor.

            Pero los ujuetarras, tan ternes y tranquilos, dijeron que todas aquellas historias no eran más que pavadas del pamplonica, y que no era cosa de molestarse en tomar medidas contra un peligro que sólo en la mente de “Chistorrica” existía.

            Este se desesperó, suplicó, juró por su nombre y por el de todos los chistorricas de su árbol genealógico, que lo que decía, era tan cierto como el que la Virgen de Ujué daba hijos a cuantos matrimonios iban a echar una piedra al pozo de “andalan” de la Basílica, y que él mismo, por sus propios ojos, había visto salir camino de Tafalla, cada soldau francés más grande que la torre de San Cernin… Pero, ¡que si quieres! Los de Ujué, a pesar de hallarse en julio, ¡tan frescos!

            -¡Bueno!, haced lo que se os ponga en esas cabezotas que tenéis, más duras que las bolas del portal de la Taconera; yo ya he cumplido con mi obligación… y ahora, que la virgen de Ujué y la del Camino os protejan si es que lo merecéis; ¡casquetosos, más que casquetosos!

            No bien acababa de soltar “Chistorrica” esta parrafada cuando se oyeron voces de

            -¡Que vienen! ¡ya están encima!...

            Y efectivamente, “ande” la Cruz del Humilladero, aparecieron un montón de húsares franceses, que a todo galope, venían hacia el pueblo.

            -¡Pas de grace aux bragants! Aullaba el jefe que los dirigía.

            Los vecinos de Ujué, los que pudieron, “arrearon” a correr, desparramándose por la sierra en todas direcciones, como conejos al entrar el hurón en el cado. Los que no tuvieron tiempo de hacerlo, se aprestaron a una defensa desesperada e inútil ya por lo tardía.

            Persiguió la caballería a los fugitivos, mientras que la infantería, mandada por el propio Mr. Agniel, rodeaba el pueblo con intención de entrar a degüello en él e incendiarlo. Y sin duda lo habría verificado así, si no por don Casimiro, que conocedor del idioma francés, se personó en el campo contrario, y con sus súplicas, consiguió del jefe francés, no llevase a cabo sus propósitos de muerte e incendio.

            -Me contentaré con saquear todas las casas, dijo Agniel, como gran concesión.

            -P’a lo que s’han de llevar, mejor harán en no molestarsen (dijeron los vecinos cuando don Casimiro les comunicó el resultado de su embajada).

            Y mientras esto sucedía en la villa, los jinetes perseguían encarnizadamente a los fugitivos, con ánimo de degollar a cuantos cayeran en sus manos; pero dado lo escabroso del terreno, muy apto para burlar la persecución de la caballería, y la visible protección que siempre la Virgen de Ujué a dispensado a sus hijos, sólo tres muertos y un herido fueron los que cayeron a los golpes de los feroces húsares de Francia: los muertos fueron: Antonio Pernaut, Antonio Berruelo y Juan Olcoz; y resultó herido de un sablazo y tres balas, Martín Izurra.

            Y aconteció…,

Para saber qué aconteció tendrás que esperar a la próxima entrada si Dios quiere

martes, 3 de mayo de 2011

Y la Virgen de Ujue ¡Venga a milagriar! (I)

¡Venid y vamos todos, con flores a porfía, con flores a María que Madre nuestra es!

Querido lector, cuantas veces habremos cantado (y seguimos haciéndolo) en mi familia esta canción en el mes de Mayo, mes de la Virgen, diariamente “haciendo las flores”. El 31, fiesta de la Virgen del Amor Hermoso, finalizábamos con una procesión por toda la casa que ya os contaré acercándose esa fecha. Y es que ya te habrás dado cuenta si sigues el blog que el “aitacho” era muy mariano. Como ya hemos visto celebró la Asunción de Nuestra Señora por anticipado con la Virgen del Chaparro. Aprovechando estas fechas ya te anunciaba en la anterior entrada que el domingo pasado, el primero después de San Marcos, se ha vuelto a celebrar con gran éxito y devoción la romería a la Virgen de Ujué. Mi padre era un gran devoto de esta advocación y un romero habitual de la misma. 

Ignacio Baleztena romero en Ujué en 1914

Pues con tan fausto motivo vas a poder leer el escrito original que Ignacio Baleztena realizó sobre Nuestra Señora de Ujué, posiblemente para alguna conferencia de las que daba, que posteriormente dio lugar a varias iruñerías.



“Y LA VIRGEN DE UJUE…
¡VENGA A MILAGRIAR!


Portada del escrito de Ignacio Baleztena

El día 14 de julio de 1808, un oficial francés penetraba en Pamplona por el portal de San Nicolás, sudoroso, polvoriento, sin sable ni pistolas, pisándose la lengua y echando por la boca todos los sapos y culebras que se criaban y criaron en el país de Richelieu, Madame de Recamier y Pierre Pouly III. 

Comienzo del manuscrito de Ignacio Baleztena sobre "la Virgen de Ujué ¡Venga a milagriar!"

          Presentose ante el gobernador militar francés, Mr. D’Agoult, y le hizo relación de cómo y cuando venía camino de Pamplona, llevando en un mulo varios cálices, custodias y objetos de valor procedentes de inocentes “requisas”, amén de una jolie de moiselle, “sa femme”, según él, al pasar por el Carrascal le salieron al paso varios labradores, y los muy brigantes la emprendieron a pedradas con el mulo y la madame susodicha.

            Al verse atacado, ¡Mondiu!, sacó sus pistolas y su sable y atacó denodado a los brigantes, cansándose de matar, herir y descalabrar, hasta que roto el sable, sin municiones con qué cargar sus pistolas, se vio obligado a retirarse, perdonando la vida a sus agresores, pero dándoles siempre cara, como, ¡Diuvivant!, acostumbraban hacerlo los gascones.

            -¿Y el mulo?, ¿y las riquezas?, ¿y tu… femme? (gritó indignado el gobernador ante las fanfarronadas del gascón).

            -De toutes choses, respodió altanero el compatriota de Cyrano, je dire comme mon camarada Francois 1er., ne n’est demeuré que l’honneur…

            -¡Y tu inútil vida! ¡sapristi! (terminó colérico D’Agoult). ¿Y de qué pueblo eran esos brigantes?

            Aquí el oficial francés empezó a hacer gárgaras. Quiso pronunciar Ujué, ¡pero vaya nombrecito para ser pronunciado por un hijo de Pepino el Breve, por muy gascón que sea!

            Por fin, después de varias tentativas, pudo aproximadamente decir a su general el nombre del pueblo, y D’Agoult, enseguida, dio las órdenes necesarias, para que, sin perder momento, una columna de infantería y otra de caballería, al mando de Mr. Agniel, saliesen a quemar Ujué y degollar a sus habitantes.

            La noticia de la salida de estas fuerzas y sus designios llegaron a oidos de algunos pamplonicas, buenos y entusiastas patriotas, y uno de ellos, Juanito Goñi, (a) “Chistorrica”, salió como quien no quiere la cosa camino de Mutilva, por Ochandazubi, y ¡tipi, tapa, tipi, tapa! En una corridica se plantó en Ujué en menos que canta un gallo, para prevenir a los ujuetarras del tormentón que se les venía encima…”

Y para saber como sigue esta historia tendrás que esperar a la entrada que viene si Dios quiere.

lunes, 2 de mayo de 2011

Canción a San Miguel de Aralar

Nor Jaungoikoa bezala?
Iñor Jaungoikoa bezala!

Querido lector, éste es el gritó de San Miguel. ¿Quién cómo Dios?, ¡Nadie como Dios!. Y este es el "lema" del Angelico de Aralar que tanto le gustaba al "aitacho" hasta el punto que es el que aparece en su recordatorio de difuntos. Como ya veíamos en la última entrada Ignacio Baleztena fue el que reinstauró la costumbre de que San Miguel de Aralar visitara la Diputación Foral de Navarra en 1925, siendo él miembro de la misma. Además como era habitual le escribió una "cancioncica". En la misma narra la llegada del "Angelico" a Pamplona, como todos los años el 2º lunes de pascua, tal y como lo hará esta tarde.

 La venida del Angelico a Pamplona

Letra y música de la canción que Ignacio Baleztena dedicó a San Miguel de Aralar, publicada en el libro "Romerías Navarras" escrito por su hermana Dolores Baleztena.
(Entre estrofa y estrofa se canta el conocido "Mihel, Mihel, Mihel gurea...." que para los profanos en esta canción es similar a la tonada de "Ave, Ave, Ave María...")

El Arcangel San Míhel
se viene de Aralar
igual que en otros años
Iruña a visitar.

San Gabriel, de la Meca,
a errecibir le va;
todos los irunshemes
seguir le hacen detrás.

Tipi tapa, San Míhel
s'entra por el Portal
y al aingueru del Meca
mushutako le da.

Delante San Lorenzo
parar se suele hacer,
y San Premín le grita:
-¿Nola zaude Mihel?.

Y todos los apezas
s'empiezan a cantar
y en latines le dicen
¡oso ongui etorriá!

            Y así continuaban las aleluyas, haciendo comentarios sobre Ceferino, los señores que iban alumbrando la Imagen, quienes eran los que apagaban, por economía, las velas antes de terminar el responso del Bosquecillo, etc.

Pues esta tarde, de nuevo el 2º lunes de Pascua, El Arcangel San Míhel se viene de Aralar, igual que en otros años, Iruña a visitar. Allí nos vemos recibiéndole a las 19:30.

En la foto salgo acompañando a San Miguel de Aralar con mi nieta Carmen (biznieta de Ignacio Baleztena)

Y si hemos comenzado con una tan querida invocación del "aitacho" (Nor Jaungoikoa bezala?) que fue la que aparece en su recordatorio de difuntos, nos despedimos con una estrofa a la Virgen: "Y serás la Soberana, Virgen María de Ujue, de un pueblo que a Tí se entrega al ejemplo de su rey". Y es que este domingo, el siguiente a San Marcos, se ha celebrado un año más la romería a la Virgen de Ujué, en la que tantas veces participó el "aitacho" y a la que tanta devoción tenía. Sobre Ella realizó varios escritos que podrás leer a partir de mañana si Dios quiere.