Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

sábado, 3 de mayo de 2025

Centenario de la recepción de San Miguel de Aralar en la Diputación. Actualmente censurada por el ejecutivo Chivite

 

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Querido lector, nuestro “angélico” de Aralar al que tanta devoción tenía el aitacho ya ha llegado esta semana en Pamplona como cada año por Pascua. Es más el pasado 22 de abril de este año se hubiera celebrado el centenario de la reinstauración de la secular tradición de la visita del ángel al Palacio de la entonces Excma. Diputación de Navarra si no hubiera sido censurada, o como se dice ahora cancelada, por el ejecutivo Chivite y compañía.

Según nos recordaba el Diario de Navarra del pasado 23 de abril (1) en “1925 El Ángel de Aralar volvió a visitar el Palacio de Navarra. Este año se restableció una antigua costumbre que había caído en desuso y que volvía a su histórica tradición tras el acuerdo que hacía unos meses, a petición del diputado Ignacio Baleztena, tomó la Diputación Foral de que se volviera a recibir en el palacio de Navarra al Ángel de Aralar...”

Y así es, el pasado 22 de abril de este 2025 se hubiera celebrado el centenario de la reinstauración de la secular tradición de la visita del ángel al Palacio de la entonces Excma. Diputación de Navarra si no hubiera sido censurada, o como se dice ahora “cancelada”, por el Ejecutivo Chivite y compañía.

Efectivamente, fue mi padre, Ignacio Baleztena Ascárate, Premín de Iruña, quien promovió y organizó la reinstauración de dicha visita. El 22 de abril de 1925 estaban unidos en la recepción los liberales, los conservadores, los carlistas y los nacionalistas. Cierto es que las y los socialistas y comunistas eran pocos en Navarra entonces.

Hasta 2019 era una celebración que combinaba lo popular, lo institucional y lo religioso sin problemas. Una continuación de las tradiciones, costumbres y devociones del viejo Reino de Navarra del que tanto nos enorgullecemos y una excepcional muestra de integración a la que libremente podía acudir el que quisiera, ya por devoción, ya por sentimiento, ya por curiosidad, ya por escuchar a la Capilla de Música de la Catedral en el Salón del Trono, ya por asistir a la Santa Misa en la preciosa capilla del Palacio, ya por seguir los pasos de sus antepasados, ya por todo ello o simplemente no acudir si no se conectaba con nada de esto. Esto era así hasta que, en 2020, en una sociedad supuestamente mucho más libre y avanzada las y los grandes promujeres y prohombres del Ejecutivo Chivite hicieron a San Miguel de Aralar víctima de la cultura de la cancelación, antes llamada censura. Actualizando una frase que se atribuye a Voltaire parecería que esgrimieron otra similar: “el libre pensamiento proclamo a viva voz, pero cancelo a todo aquel que no piense igual que yo”. “¡Viva la libertad!”, rompiendo  así con las ideas y tradiciones de generaciones de navarros, entre ellos es posible muchos padres y abuelos de las y los “anti-angelico” (si tienen ascendientes de esta tierra).

Ese año de 2020 el Gobierno de Navarra decidió romper con la Navarra de nuestros antepasados pretendiendo, quizá, ilusamente, hacer un feo a San Miguel de Aralar produciendo risa y sonrojo porque no ofende el que quiere, sino el que puede. El “aingeru” de nuestras cumbres está muy por encima de todo este politiqueo, pero a quien sí han vetado Chivite y sus socios ha sido a los navarros que libremente quisieran acceder al que se supone que es el Palacio de todos, para participar de una de las celebraciones más bonitas que tenían lugar allí solo un día al  año. Parece que hay que ser inclusivo, multicultural, igualitario, no discriminativo y tolerante con todos menos con los cristianos. La separación de la Iglesia y el Estado no significa que se deban romper relaciones cordiales y normalizadas. Hasta 2019, con el ejecutivo Barkos, acudían con normalidad vecinos y representantes creyentes o no creyentes, libremente. En fin que, no podemos celebrar el centenario de la reinstauración de la secular tradición del Reino de Navarra de recibir en las instituciones a San Miguel de Aralar. Quizá a María Chivite nuestro “aingeru” no le dice demasiado, pero lo que ha demostrado es una total incapacidad de actualizar presente y pasado y nos ha fastidiado el acto y el centenario. Como decimos los devotos de San Miguel “Nor Jaungoikoa bezala?. Iñor ez Jaungoikoa bezala!”. Coja el traductor de Google si lo necesita, Sra. Presidenta.

Aparte de historietas politiqueras de nuestros y nuestras gobernantes y gobernantas, que así se desviven con nuestros dineros por las auténticas necesidades actuales del pueblo, la Pascua en Pamplona se relaciona con la llegada de San Miguel, que hace una peregrinación inversa: en vez de ir nosotros a su santuario, viene él a nuestros pueblos. En Pamplona fue recibido por los txistularis, los “apezas”, el angelico de la Meca, y cantidad de navarros políticamente incorrectos.

Pero vayamos al tema de cómo mi padre Ignacio, siendo diputado foral consiguió que se restableciera la secular costumbre de la visita de la imagen del "Angelico" de Aralar al Palacio de la Diputación. Fue aprobada por acuerdo en 1925, y en él se establece el programa para su recepción mediante el protocolo elaborado por el propio Baleztena y que figura en el libro de actas:

        

            "Verificará la visita al Palacio Provincial la venerada imagen del Santo Patrono de Navarra, reanudándose la vieja y cristianísima costumbre que nunca debió interrumpirse.

            Si el tiempo lo permite, el Ángel será trasladado procesionalmente desde la Catedral al Palacio de la Excma. Diputación, y si lloviera, ésta enviará un coche para el traslado. A las once se hará la visita.

            S.E. ha hecho un digno preparativo en la Casa: la Corporación se prepara con entusiasmo y gusto para la fiesta.

            En la escalera principal se han colocado gran número de macetas, y en las galerías la estupenda y valiosa colección de tapices, propiedad de S.E., que, a una con las banderas históricas que con sumo cuidado se conservan en el Palacio Provincial, adornan las paredes.

 

     Programa:

 

            A las 11, la Excma. Diputación en Corporación, acompañada de sus maceros, esperará en el vestíbulo del Palacio la llegada del Ángel. Todos los empleados de la Casa se hallarán en aquel lugar con velas. Procesión por la escalera principal y las galerías a la Capilla. Se celebrará una misa y se adorará la imagen por los diputados, personal de la Casa y los invitados de los diputados.

             S.E. lo ha organizado como corresponde a la primera Corporación de Navarra que tanto ama a su Angel tutelar.

Finalmente según la prensa de la época[2],[3],[4] el recibimiento fue hecho por la Corporación, formada por los Sres. Erro, Baleztena, Usechi y Goizueta, y con toda la ostentación oficial de maceros y rey de armas, llevando éste la tabarda y medallón usado por los reyes de armas de Navarra desde el siglo XVI, a los acordes de la Marcha del Reino, interpretada por la Capilla de Música de la Catedral.

El Ángel de Aralar es trasladado procesionalmente, con toda pompa y solemnidad, a la capilla del Palacio Foral (Foto Zaragüeta)
            

La misa fue celebrada por el presbítero don Juan Adot, que desempeñaba las funciones del capellán Sr. Villanueva. Usó el cáliz que regaló Carlos II a Santa María de Ujué.

            Los Sres. Diputados fueron felicitadísimos por la reanudación de este acto tan piadoso y edificante, especialmente don Ignacio Baleztena, que fue el iniciador de la idea y quien se encargó personalmente de los preparativos del acto.

Foto Diario de Navarra 23-4-1925



Foto Diario de Navarra 23-4-1925

 

Pues bien, este mismo acto, especialmente emotivo para muchos navarros, es el que se ha desarrollado hasta 2019 con leves modificaciones como podéis ver en este vídeo que ha elaborado mi hijo Joaquín que coescribe este blog. 

 


Este es el acto que el gobierno de Chivite te ha impedido disfrutar en tu Palacio, seas creyente o no.

 Y para entretenerte aquí están otros vídeos de cómo es la recepción en el Ayuntamiento en 2023. Gracias a Dios y al sentido común aun se mantiene, pese a ser actualmente los mismos partidos de gobierno en uno y otro sitio actualmente.



Y para bordarlo, ¿Qué decían los protagonistas de la recepción del Ayuntamiento a San Miguel de Aralar en 2023, incluidos los políticos de distintos partidos?. "Dentro vídeo".


En fin, querido lector, en próximas entradas seguiremos con el blog refiriéndonos a la visita de San Miguel de Aralar a Pamplona vista directamente por el aitacho, si Dios quiere y el gobierno nos deja.

 



[1] Diario de Navarra 23-4-2025

[2] La Voz de Navarra 23-4-1925

[3] Diario de Navarra 23-4-1925

[4] El Pensamiento Navarro 23-4-1925


sábado, 19 de abril de 2025

La canción de la procesión de Viernes Santo de Pamplona hacia 1924 por Ignacio Baleztena y otras cosicas de Semana Santa

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Ave Crux, Spes unica



Querido lector, tristemente, tras disfrutar de la procesión de Jueves Santo, ayer veíamos como se suspendía la del Santo Entierro, aunque pudimos rezar el impactante Via Crucis con el Cristo Alzado y la Dolorosa en la catedral. Y posteriormente acompañar a Nuestra Señora de La Soledad de vuelta a San Lorenzo en una noche de Viernes Santo fría y lluviosa, acompañando al luto de Nuestra Madre. 



De todas formas puedes ver cómo era la procesión de Semana Santa el siglo pasado puedes hacerlo con la canción que escribió el aitacho, Ignacio Baleztena, que con su humor tan característico en absoluto respeto con su firme fe. Primero te ponemos la letra manuscrita por mi padre y al final el vídeo de la canción.


CANCIÓN DE "LA PROCESIÓN DE VIERNES SANTO EN PAMPLONA"

Comienzo de la canción "La Procesión de Viernes Santo de Pamplona" escrita 







Y en el siguiente vídeo la puedes escuchar:





Además el aitacho quiso dejar constancia posteriormente de quiénes eran cada uno de los personajes de Pamplona que aparecen en esta canción, a saber:


"El hijo de Moreno es ese que suele andar con el Conde de Guenduláin, Ansaldo, Tiburcio Mencos y otros aristócratas

Albistur - Gracián

Simón Tejedor el de la Fonda de la Estación

Manchunga. Mote de un pelotari de apellido Eceiza

Basilio Fuentes que hizo de centurión muchos años

Landa el que fue alcalde

Esto se hizó hacia el año 1924"






Y también puedes disfrutar de curiosas anécdotas de esta misma procesión



Ignacio Baleztena vivió la procesión de Viernes Santo desde su más tierna infancia. Aquí de figurante en las Tribus de Israel 

Espero que todo esto te haya servido para conocer un poco más nuestra querida Semana Santa que tiene ese sabor tan especial, tan sobrio y recogido. 

El aitacho además de vivirla con gran devoción, participó de mil maneras: mozorro, portador, judío, romano... y sobre todo cristiano público y comprometido, además de cronista de su época. Que no se te olvide de acompañar hoy a la Madre y darle tu pésame. 

A continuación te ponemos unos vídeos de la procesión de Jueves Santo y de la canción de los auroros en el retorno de La Dolorosa, pasado por agua como el traslado.


Procesión de Jueves Santo de Pamplona 2025



Retorno de La Dolorosa. Viernes Santo Pamplona 2025. Canción de los Auroros de Santa María de Pamplona


Y hoy tras la Vigilia Pascual que comiences unas muy felices Pascuas y hasta la próxima entrada si Dios quiere.

martes, 11 de marzo de 2025

En la fiesta de los Mártires de la Tradición. Carta de D. Javier a Navarra en 1953

 

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Querido lector, ayer 10 de marzo conmemoramos la fiesta de los Mártires de la Tradición, que tantas veces celebró el aitacho.

En los archivos de mi padre hemos encontrado guardada con cariño esta carta impresa en una octavilla que dirigió D Javier de Borbón Parma a los navarros con ocasión de esta fecha, escrita en febrero de 1953, pocos meses después de la visita de Franco a Navarra en la que Casa Baleztena permaneció cerrada el 3 de febrero de 1952. Esto escribía D. Javier:



Carta dirigida a Navarra por D. Francisco Javier de Borbón Parma

Aproximándose la fecha del 10 de Marzo, en la que todos los años abrimos nuestros corazones a la memoria de los que murieron en la esperanza y en la certeza de la Causa, quiero enviaros en estas líneas el testimonio del recuerdo constante con que Navarra enciende mi fé. Muchas veces, en los lugares más remotos, encontré hijos de Navarra afanados en la dloria de Dios con la piedad y sacrificio y mujeres delicadas endulzando los dolores humanos con las bendiciones de La Caridad.

En esas vocaciones maravillosas se continua la pasión misionera de Javier, supremo compendio de la historia de Navarra. Pero también vosotros las continuáis día tras día en la constante esperanza de siglo y medio de adversidades, mostrando al mundo sin brújula la soberana lección  de vuestras seculares virtudes cívicas. Paralelamente a aquellas abnegaciones apostólicas y vuestra constancia en los ideales se integran en la Tradición de Navarra perpetuando el espíritu y las instituciones que cuajaron en la espléndida realidad de vuestros Fueros venerables. Porque esas rosas de virtud solo florecen en los rosales de la familia cristiana guardada de las temporales revoluciones por el tapial vigoroso de los Fueros.

Cuando occidente perdía entenebrecido de negruras absolutistas el sentido exacto de la libertad cristiana, seguisteis siendo libres porque conservasteis vuestros Fueros. Cuando la europeización liberal arrasó las Españas, seguisteis siendo libres porque os mantuvisteis aferrados a la libertad concreta y auténtica de vuestros Fueros. Cuando el turbión extranjero secularizador y nacionalista despeñó en el separatismo positivista y alicorto la concepción misionera de España, seguisteis siendo españoles porque el amor a los Fueros os enseñó la verdad política de la Monarquía Tradicional, Federativa y Misionera. Cuando el socialismo, última consecuencia hasta entonces de nefandos errores, puso en peligro la existencia misma de la Patria, salisteis en la Cruzada del 18 de Julio a salvarla en la gesta más gloriosa que han registrado los siglos.

Por eso ahora, en la conmemoración de nuestros gloriosos mártires he querido recordaros con noble pasión los principios e instituciones por las que ellos, los testigos de nuestra misma fé, ofrendaron a Dios sus vidas por los Fueros, fuente de los verdaderos libertadores, barrera contra el voluntarismo personalista o democrático lección en carne viva de la historia, y por la Dinastía Legítima tantas veces juramentada en cumplimiento y defensa de esas mismas libertades patrias.

Firmado: FRANCISCO JAVIER DE BORBÓN

21 de Febrero de 1953

Apéndice:

La fiesta de los Mártires de la Tradición fue instituida por D. Carlos VII[1] durante su exilio en el palacio de Loredan en Venecia mediante una carta fechada el 5 de noviembre de 1895 a su delegado en España, el marqués de Cerralbo. Con esta fiesta se honra la memoria de los mártires que desde principio del siglo XIX han muerto a la sombra de la bandera de Dios, Patria y Rey.

El rey eligió la fecha del 10 de marzo por ser el aniversario de la defunción de su abuelo D. Carlos V[2] fallecido en su exilio de Trieste el 10 de marzo de 1855.

En dicha carta de D. Carlos VII exponía por qué instituía esta celebración:

¡Cuántas veces encerrado en mi despacho, en las largas horas de mi largo destierro, fijos los ojos en el Estandarte de Carlos V, rodeado de otras 50 banderas, tintas en sangre nobilísima, que representan el heroísmo de un gran pueblo, evoco la memoria de los que han caído como buenos, combatiendo por Dios, la Patria y el Rey!

Los Ollo y los Ulibarri, los Francesch y los Andéchaga, los Lozano, los Egaña y los Balanzátegui, nos han legado una herencia de gloria que contribuirá, en parte no pequeña, al triunfo definitivo que con su martirio prepararon.

Al fin cada uno de esos héroes ha dejado en la historia una página en que resplandece su nombre. En cambio, ¡cuántos centenares de valerosos soldados, no menos heroicos, he visto caer junto a mí, segados por las balas, besando mi mano como si en ella quisieran dejarme con su último aliento su último saludo a la patria! ¡A cuántos he estrechado sobre mi corazón en su agonía! ¡Cuántos rostros marciales de hijos del pueblo, apagándose en la muerte con sublime estoicismo cristiano, llevo indeleblemente grabados en lo más hondo de mi pecho, sin que pueda poner un nombre sobre aquellas varoniles figuras!

Todos morían al grito de ¡viva la Religión!, ¡viva España!, ¡viva el Rey![3]

Por esta misma Causa luchó el famoso general carlista Teodoro Rada “Radica”, que por cierto durmió en Leiza, en Petrorena la casa de nuestra familia exactamente en la misma cama que D. Javier y su hermano D. Gaetán de Borbón Parma casi un siglo después. Dicho  general tafallica murió abrazado a un crucifijo pronunciando sus últimas palabras: ¡Viva el Padre!, ¡Viva el Hijo!, ¡Viva el Espíritu Santo! Y ¡Viva España![4]. Hacemos especial mención a él por celebrarse este año su 150 aniversario, pero los mismos ideales movieron a los generales Zumalacárregui y Lerga entre tantos otros que lucharon a la sombra de la bandera de Dios, Patria/Fueros y Rey.

Y tras esta pequeña interrupción queda pendiente finalizar el tema de la Cabalgata que quedaba pendiente, en la próxima entrada si Dios quiere



[1] D. Carlos de Borbón y Austria-Este

[2] D. Carlos María Isidro de Borbón

[3] Ferrer M. Historia del Tradicionalismo Español. Tomo XXVIII. Vol. 2. Sevilla: Editorial Católica Española S.A. 1959

[4] Llorens Joaquín 1874, testimonio rescatado por Pablo Larraz y Víctor Sierra-Sesumaga

miércoles, 29 de enero de 2025

Última despedida de los Reyes Magos a Ignacio Baleztena en 1973

 

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Querido lector, avanzamos en esta tanda de entradas sobre la Cabalgata de Reyes de Pamplona, en cuyos orígenes estuvo el aitacho.

Veíamos cómo en la década de los 60 del siglo XX mi padre Ignacio Baleztena Ascárate, cedía su corona de Baltasar a sus hijos y la familia continuó muy involucrada en la organización del evento.

Ignacio Baleztena acompañando a "su hijo" Baltasar que se parecía terriblemente a mí, cuando él ya no podía salir en la Cabalgata.
Foto Zubieta, seguramente del Diario de Navarra. No hemos encontrado el ejemplar, solo este recorte que conservaba en su carpeta "Cabalgata"


En septiembre de 1972 fallecía el aitacho y el 5 de enero de 1973 SSMM los Reyes Magos le rindieron un último homenaje y le llevaron un presente al panteón donde está enterrado en el cementerio pamplonés: una colección de los gigantes de Pamplona y unos claveles rojos que depositaron en dicho sepulcro, junto al cual se rezó un responso. Ese día Baltasar estaba personalizado por mi amigo Pachi Perales y el paje que depositó las figurillas era el que escribe. También estaba de paje del rey Melchor el benjamín de la familia Miki Baleztena. Pero para recordar este acontecimiento acudimos a la emotiva crónica de El Pensamiento Navarro:[1]

Los Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, bajaron ayer en su recorrido al cementerio. Fueron a visitar la tumba de don Ignacio Baleztena. Don Ignacio fue quien los trajo por primera vez a Pamplona porque en Pamplona había niños y los niños eran buenos. Don Ignacio también fue bueno. Por eso los Reyes no quisieron olvidarlo tampoco en su última morada

Foto Mena. Portada de El Pensamiento Navarro de 6 de enero de 1973. Archivo Municipal de Pamplona.




 

NOMBRES y TAREAS.

Los Reyes Magos, con D. Ignacio[2]

Hace cinco minutos que a uno se le había encogido el alma en el hospital, con las sonrisas infantiles partidas por la ilusión y el pasmo…

Fue entonces cuando el encargado de relaciones públicas de la Cabalgata de Oriente nos avisó:

-La próxima visita se la haremos a don Ignacio.

Melchor, Gaspar y Baltasar -¡Baltasar, don Ignacio!- interrumpieron un momento la hermosa retahíla de sollozos, gritos e ilusiones, para hacer un aparte con don Ignacio Baleztena. Me quise aprender de memoria los instantes de aquel momento insólito. El cementerio quieto. Melchor, Gaspar y Baltasar aguantando la emoción, hasta llegar ante don Ignacio. Estábamos quince, apretados, y pendientes del enorme silencio que se hizo.

Melchor, Gaspar y Baltasar hicieron un recorrido entrañable por las alforjas fraternales de caramelos, camiones y “escalestrics”. Allí abajo, amorosamente, había un par de docenas de claveles rojos y los gigantes de don Ignacio, reproducidos en barro. ¡Señor, que presente! Claveles y los gigantes.

Baltasar -¡Baltasar, don Ignacio!- Fue poniendo las piezas de aquel paquete amoroso, con orden, alineados, como a don Ignacio le gustaba.

-         Tenían a los gigantes de Pamplona siempre delante. Y si fallaba el orden se enfadaba por el detalle.

Los gigantes en orden, los claveles. Don Teófilo Jaúregui rezó el responso. Diez minutos. Creo que oí un aplauso celestial de don Ignacio Baleztena, desde arriba, un aplauso sin algarabía, seriote y ameno, atinado, exacto, como él era. Un aplauso a la ilusión que, gracias a Dios, aún tiene un sitio en el embrollo actual de los intereses.

JAVIER HERNÁNDEZ

También el Diario de Navarra daba cuenta de esta visita de SSMM los Reyes Magos a mi padre en el cementerio.[3]

Diario de Navarra 6 enero 1973. Foto Zubieta. Hemeroteca Diario de Navarra

De derecha a izquierda Baltasar, Melchor, Gaspar, paje de Melchor y paje de Baltasar (Pachi Perales, ¿José Mª Corella?, ¿César Cascante?, Miki Baleztena y Javier Baleztena) en el cementerio visitando el panteón de Ignacio Baleztena Ascárate. Sobre el mismo unas figuricas de los gigantes de Pamplona.
5 enero 1973 (4)

El paje de Baltasar colocando en orden los gigantes de Pamplona sobre la lápida de Ignacio Baleztena Ascárate el 5 de enero de 1973. Éste trajo los Reyes Magos a Pamplona por primera vez. Que emoción sentí, digo sintió el paje, en ese momento. Desde 1927 mientras pudo Ignacio encarnó al rey negro.


Y en la próxima entrada veremos, si Dios quiere, el final de la “dinastía Baleztena” de Baltasar en 1980.




[1] El Pensamiento Navarro. 6 enero 1973 p1 portada

[2] Hernández, J. Nombres y tareas. Los Reyes Magos, con D Ignacio. El Pensamiento Navarro. 6 enero 1973 p16

 

[3] Diario de Navarra 6 enero 1973. P28.

(4) Durante muchos años durante la segunda mitad del siglo XX los tres Reyes Magos en Pamplona fueron encarnados por José Mª Corella (Melchor), César Cascante (Gaspar) y Baleztena (Baltasar)

sábado, 25 de enero de 2025

La Cabalgata de Reyes de Pamplona de 1966

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Querido lector, seguimos leyendo el artículo publicado en la revista de la Asociación Cabalgata Reyes Pamplona en 2004 que incluye testimonios de mis hermanos Cruz, Sylvita y Rosarito.[1]

En la década de los 60 del siglo XX el aitacho, cedería su corona de rey negro a su hijo Cruz cuando los años no le permitieron seguir con su labor. “No se puede explicar lo emocionante que es hacer de rey”, destacó Cruz, mientras relataba distintas anécdotas vividas. Ignacio Baleztena transmitió a su familia su amor por la Cabalgata. Así involucró a toda la familia a la hora de organizar el evento. “El que quería participar en la cabalgata venía a la misericordia y, entre todos, lo vestíamos y pintábamos”, apunta Silvita, quien durante muchos años se encargó de pintar y vestir a gran parte del cortejo navideño con las vestimentas que solían llegar de una casa de disfraces de San Sebastián. “Nos vinculó a todos…”, recordó Rosario.

Tras unos años en que el representante de Baltasar fue Cruz, todos los hermanos hicimos de "validos" del rey negro siendo yo el que tuve el honor de tener más continuidad al vivir en Pamplona.

Y ahora seguimos viendo la narración de cómo era la cabalgata de 1966 con un excelente reportaje gráfico, a través de un artículo de la revista Pregón[2] escrito por Iñigo Muruzabal Oscoz y José Mª Muruzabal del Solar:

LA ORGANIZACIÓN DE LA CAMP

La Caja de Ahorros Municipal de Pamplona organizaba la cabalgata desde el área de la obra social y cultural. El encargado de dirigir esta área, durante más de 35 años, fue José María Muruzábal del Val, pregonero de antiguo, que también se encargaba de las cantinas escolares, los clubes de jubilados, las salas de exposiciones, etc. José Mª Muruzábal guardó en su poder muchísima documentación, especialmente relacionada con el arte navarro, pero también conservó un archivo fotográfico muy interesante acerca de las actividades en que participaba…


Melchor José Mª Corella 1966. Archivo Muruzabal. Foto Galle

La cabalgata se montaba en la Casa de Misericordia de Pamplona, con la ayuda inestimable de Don Ignacio Cía, quien pacientemente soportaba todo aquel extraordinario ajetreo… El rey Baltasar galanteaba con las veteranas residentes, que sonreían a su paso. No podía faltar la corneta, o el tambor para el popular Uve, para desesperación de Ignacio Cía…

LA CABALGATA DE 1966

… Los Reyes Magos montaban a caballo, mientras que ya el año 1966 salían unas primitivas carrozas, para que los niños pamploneses pudieran admirar los regalos, carrozas tiradas por tractores. Las fotografías adjuntas muestran al rey Melchor, personificado en esa época por José María Corella, también viejo pregonero, y al inefable rey Baltasar, personificado en Javier Baleztena. 

Baltasar Javier Baleztena a caballo 1966. Archivo Muruzabal. Foto Galle.

La familia Baleztena, tan vinculada a la Cabalgata de los Reyes Magos, se desvivía esos días poniendo en la organización el alma y el corazón. Sylvia Baleztena se desdoblaba por doquier y regresaban de Madrid otros miembros de la familia para participar en la cabalgata…

Y el colofón de la cabalgata, el esperado rey Baltasar. Allí aparecía siempre derrochando simpatía para todos, seguido de un extraño cortejo de negros africanos, ataviados con extraños ropajes y adornos, cantando, danzando, haciendo extraños rituales que causaban la admiración, y hasta el espanto, en los niños pamploneses. 

La corte del rey Baltasar. Pamplona 1966. El vestuario era de la obra de teatro escrita por Ignacio Baleztena Ascárate, titulada "El submarino de Dositeo". Archivo Muruzabal. Foto Galle

La guardia personal de Baltasar dirigida por mi hermano Ignacio (Tatito) en 1966. Posiblemente están sometiendo al "mono de la Cabalgata", el Bicharracus Asquerosus. También puede ser que mi hermano Carlos esté sometiendo al mencionado Ignacio que solía salir con unos grandes cuernos y lo daba todo. Archivo Muruzabal. Foto Galle


Era la nota diferenciadora de aquellos tiempos, la esperada guardia personal de Baltasar. Las propias fotos del reportaje inmortalizaron también a dichos personajes. El rey Baltasar era, sin duda ninguna, la estrella de la gran noche.


Los danzaris municipales le hacen el arco de honor con las makilas a Baltasar Baleztena. Pamplona 1966. Archivo Muruzabal. Foto Galle


Quiero agradecer especialmente a José Mª Muruzabal del Solar por haberme facilitado las fotos del archivo de su padre y este magnífico artículo que escribió en 2023 junto con Iñigo. El resto de las imágenes pueden verse en la revista Pregón de junio de ese año. Estas fotos le van a encantar a Pachi Mendiburu.

Baltasar Javier Baleztena Pamplona 1966. Archivo Muruzabal. Foto Galle


Y en la próxima entrada si Dios quiere seguiremos con la Cabalgata con la desconocida historia de cómo finalizó la “dinastía Baleztena” de Baltasar



[1] Ignacio Baleztena Azcárate (1888-1973), ese gran desconocido para Pamplona. Revista de la Asociación Cabalgata Reyes Magos de Pamplona. Nº VII. Enero 2004. (Nota del autor: el fallecimiento fue en 1972)

[2] Muruzabal Oscoz I, Muruzabal del Solar JM. La Cabalgata Reyes Magos en la Pamplona de 1966. Pregón Siglo XXI 68, junio 2023, pp 85-88