Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

viernes, 11 de marzo de 2011

El colera de 1885. La peregrinación a Javier III

Querido lector, mañana sábado 12 finaliza la Novena de la Gracia gracias a la cual estas leyendo la historia de la javierada y otras peregrinaciones a Javier previas a la misma sobre las que escribió el "aitacho". Para no distraterte sin necesidad, ya que estarás ávido de saber como sigue la historia, te dejo de la mano de "Tiburcio de Okabío" para que siga relatándonos lo que ocurrió a continuación de los que nos contaba en la anterior iruñería:

"EL COLERA DE 1885 Y LA PRIMERA PEREGRINACIÓN NAVARRA A JAVIER (III)


            Dejamos en nuestras últimas entradas, a los beneméritos e infatigables señores de la Junta Organizadora de la Peregrinación a Javier, trabajando con tanto entusiasmo como positivo provecho.

            En pocos días dejaron todo arreglado; nada quedó en el tintero. Hospedajes en Sangüesa; ómnibus, coches particulares, carros, caballos, mulos, machos y aun burros, todo cuanto supusiera medio de locomoción, se hallaba movilizado y preparado al efecto.

            Y así llegó el 4 de marzo de 1886, día ansiado, en la que debía salir para Javier la primera peregrinación Navarra.

            A las once de la mañana se reunieron todos los peregrinos de Pamplona en la Santa Iglesia catedral. Después de rezadas las preces oportunas, salieron todos procesionalmente por la puerta principal, en medio de los vivas entusiastas del pueblo, campaneo general y coheteo… también general. Un numeroso orfeón y la banda municipal de música interpretaron en el atrio del templo el himno oficial de la peregrinación, que empezaba con un entusiasta grito de:

                                               ¡Vamos a Javier!
                                               ¡Sí a Javier!

            Seguía después el coro general con una letrilla, que como es de rigor en todos los himnos religiosos, empezaba por HOY…-

                                               HOY los hijos de este suelo
                                               Con católico fervor
                                               Nobles cumplen la promesa
                                               Que te hicieron en su amor.

            ¿Se han fijado ustedes en la multitud de himnos que empiezan con el susodicho adverbio de tiempo?

            -¡Hoy tus hijos venimos valientes!... ¡Hoy Navarra ante ti se presenta!... Hoy tus hijas…en fin, así por este estilo, mil más.

            La procesión recorrió las calles de Curia, Mercaderes, Chapitela, Plaza del Castillo, calle San Ignacio, para salir por el portal del mismo nombre hasta la Cruz Negra, donde los peregrinos habían de ocupar los vehículos preparados para el efecto.

            Rompía la marcha de la procesión una nutrida representación del Centro Católico de Obreros, con su estandarte, en el que aparecía en un lado la Sagrada Familia y en el otro San Francisco Javier bautizando un indio. Era el portador del mismo el Sr. Don Martín Sara. Seguía a cierta distancia el grupo de peregrinos del valle de Echauri con su correspondiente estandarte, llevado por el Excelentísimo. Sr. marqués de Vesolla; y luego seguían otros dos estandartes más; el de Pamplona y el de Navarra en general. Marchaba un nutrido grupo de Luises dirigidos por Don Miguel Vissié y los jóvenes Don Pedro Ortigosa y Don Antonio Olaso, de correcta levita y planchado cuello, indumentaria la más a propósito para emprender una fatigosa caminata en destartalado ómnibus.

            En medio del mayor entusiasmo fueron los peregrinos ocupando sus asientos y cabalgaduras no faltando los consabidos polizones, que, contagiados a última hora del entusiasmo general, se colaban como podían en los estribos, en la baca, en el eje de las ruedas, prometiendo al cochero que se bajarían en las cuestas arriba y de que de vez en cuando en las llanadas echaría sus trotadicas para no cansar al “ganau”.

            Entre las personas que así se colaron se encontraba una respetable señora, que salió a despedir a la peregrinación en general, y a su marido en particular, quien gallardo, y nada calavera, partió jinete en arrogante alazán camino del castillo. Aún estaba agitando el pañuelo diciendo ¡adiós! A una nubecica de polvo coronada de un bombín café con leche, que se vislumbraba hacia Cordobilla, cuando el “¡Vamos a Javier! - ¡sí a Javier!...” –Lolita ( así se llamaba la señora) le gritaron desde él ¡anda sube, anímate! ¡Necesidad tenía la susodicha, de que nadie le animase! Cogió el coche en marcha y con todo el golpe de su sombrero, enaguas almidonadas con entredoses y volantes, corsé emballenado, polisón y demás comodísimos adminículos, se coló en el coche apretujando a los ocupantes, aún más de lo que se hallaban, sin despertar protesta alguna.

            La llegada a Sangüesa fue a las siete de la tarde. Allí se repitieron los vivas, campaneo, cohetes de tres tiros, mal cebados y peor dirigidos, que correteaban más por el suelo que por los aires, con gran sobresalto de naturales y forasteros, y sobre todo de las caballerías, que a fuerza de cincilipurdis y osticus estuvieron a pique de descalabrar media peregrinación. ¡Una sublime caotiquez de ésas que tan a menudo tenemos la gran fortuna de presenciar de esta bendita tierra de Navarra! Entraron los peregrinos a la iglesia de Santa María donde subió al púlpito Don Modesto Pérez que demostró, al enardecer con su palabra a los romeros, que si en los coches la ley de la impenetrabilidad había fracasado, lo mismo ocurría con la capacidad de los corazones navarros, que por más entusiasmo que en ellos se almacenase, siempre queda un riconcico donde meter más y más toneladas.

            Los sacerdotes estuvieron confesando hasta las cuatro de la madrugada y a esa hora salieron a pie para Javier, que se hallaba a reventar de los peregrinos que habían ido a pie y caballo de todos los pueblos de Navarra, pues allí también pedían confesores. A las siete de la mañana, salió la peregrinación de Sangüesa para Javier, a pie o a caballo, atravesando el malísimo camino lleno de barro y pedruscos, pues de carretera no había ni idea que pudiera construirse una por aquellos vericuetos. Llegaron todos embarrados que daba lástima verlos, pero pegando cada viva que temblaba la veleta de la mutilada torre del homenaje.

            Todos embarrados, fatigados, se apretujaron en la plaza de armas donde se celebró la misa en medio de un chaparrón continuo que no cesó en toda la ceremonia. El padre jesuita, Don Venancio Mazquiarán, durante media hora, tuvo pendiente con su fogosa oratoria (con el frío que reinaba buena falta hacía todo lo que fuese fogoso) al entusiasta auditorio, desarrollando el tema del Evangelio “Bonum est nos hic esse…” que no necesito decirles a ustedes que significa “Bueno es estarnos aquí…” Cita que en aquellas circunstancias no pudo ser más oportuna… aunque, a oídos escépticos, hubiese sonado a guasa.

            A las doce comenzó el desfile o mejor dicho la desbandada, pues el temporal arreciaba."

"Tiburcio de Okabío"

Iruñerías. Diario de Navarra 30-3-1952

Y hasta aquí hemos llegado de momento. Mañana si Dios quiere miles de navarros volveran a la cuna de nuestro santo Patrón para rogarle por tantas cosas... Esperemos que no llueva tanto como en el episodio que nos narra mi padre. Y como me hace ilusión os introduzco unas fotos que muestran cómo me ha ido marcando  mi vida San Francisco Javier, el colegio, el castillo y las javieradas. Un amor y devoción al santo  heredado de mi padre y que yo a mi vez he transmitido a mis hijos y nietos. Igual esta cariñada entiendes que no viene a cuenta en un blog sobre Ignacio Baleztena, pero es un error porque demuestra como la Tradición , escuela de valores en mi familia, pasa de generación en generación y perpetúa el alma de un pueblo, actualizándose constantemente. Además me hace ilusión compartir estos recuerdos contigo.


Con mis padres en Javier
Tampoco pesaba tanto, no creas




Con algunos compañeros en el internado de Javier


Aquella javierada
Gracias San Francisco Javier
Como "Periquitín" entre todas en Javier
Pero la elegida fue esta. Si me descubre que publico esta foto hecha una "achoa" me mata
Que siga la Trdición. Mañana mi nietica Carmen realizará su primera javierada. En la foto con ella y con su hermanica Soledad.
Y mañana si Dios quiere volverá a oirse como en 1855: ¡A Javier!.

jueves, 10 de marzo de 2011

El colera de 1885. La peregrinación a Javier II

Querido lector, siguiendo la serie de entradas relacionadas con las javieradas y otras peregrinaciones a Javier dejábamos al "aitacho" contándonos que ocurrió en 1855, y para entender la iruñería que a contiuación transcribo es muy conveniente que leas la de "San Francisco Javier y el cólera de 1985" que es la que precede a esta entrada. A continuación dejamos que Ignacio Baleztena continue la historia con esta otra iruñería que escribió ese mismo año:

"El colera de 1885 y la primera peregrinación navarra a Javier


            Dejamos en nuestra anterior entrada, a unos cuantos entusiastas y respetables varones de Pamplona dedicados en cuerpo y alma a la noble tarea de organizar una magna peregrinación al castillo de Javier, en acción de gracias de haberse librado Pamplona, y la mayor parte de Navarra, del cruel azote del cólera morbo.

            Destacaban entre estos beneméritos caballeros por su actividad, nerviosismo y entusiasmo, el señor párroco de San Agustín, Don Modesto Pérez, promotor de la idea, y Don Pablo Jaurrieta, que asunto en que él se metía, ni descansaba un momento, ni dejaba a sus compañeros un momento de reposo. Abandonó todas sus ocupaciones para dedicarse de lleno a la difícil tarea de la organización de esta magna asamblea peregrina. Hasta se olvidó de ver cómo le estaban armando en el Raso las dos magníficas trilladoras, primeras que entraron en Navarra.

            La organización ofrecía muy serias dificultades, pues faltaban medios de locomoción. Se contaba con dos ómnibus de la estación familiares y landós empleados en los entierros, algunos coches particulares y una buena cantidad de carros y galeras. Todo fue comprometido para la peregrinación: ¿Y si hay algún entierro de lujo esos días, cómo nos arreglamos?, preguntaba Maisonave.

-         Pues que vayan a pie. Un paseico hasta Berichitos a nadie viene mal. Ni siquiera al difunto.

-         Pero, ¿y los viajeros, cómo van a subir de la estación?

-         Que se queden en casa, pues maldita falta que hace el que venga a enredar esos días a Pamplona.

Para todo tenía respuesta Don Pablo.

Cargados de ideas y de proyectos, se presentaban a todas las sesiones estos dos entusiastas organizadores, y Don Pablo, después de exponerlos con calor, y rebatir cuantas dificultades le presentaban sus compañeros, se dirigía al secretario, Don Juan Iturralde y Suit y le decía: Mira, todo esto es la sustancia; ahora encárgate tú de la sinsustancia.

La sinsustancia consistía en la redacción de las actas, proclamas, oficios, cartas, etc. etc., que salían de la pluma del buen Don Juan en forma de verdaderas joyas literarias. A las entusiastas proclamas de este benemérito patricio, se debió, en gran parte, el éxito de la peregrinación.

Extractaremos algo de la primera proclama, que publicó la junta y que fue profusamente repartida por toda Navarra.

“¡Pamploneses!

En aquellos momentos en que el cólera, esparciendo el terror y la muerte por algunas provincias y aun por algunos pueblos de nuestra querida Navarra, parecía amenazar la misma capital y trasponiendo sus muros, extenderse hasta los últimos confines de ese antiguo Reino llevando la desolación a todos los pueblos y el luto a todos los hogares, la Excelentísima Diputación Foral, fiel intérprete de sus administrados, acudió en solemne rogativa a implorar la clemencia del Altísimo, invocando como mediador a su excelso Patrono el insigne apóstol de las Indias, nuestro esclarecido compatricio San Francisco Xavier. Durante aquella solemnidad, cuyo grato recuerdo vivirá imperecedero en la memoria de cuantos, secundando los propósitos de nuestra primera autoridad, acudieron llenos de fe y de esperanza a implorar el favor del Santo, el orador sagrado encargado de dirigirle la voz de nuestros deseos, el gemido de nuestras aflicciones y de los votos de la confianza que depositábamos en su poderosa intercesión, después de confesar que los extravíos del pasado habían armado el brazo del Señor que en su justa indignación se preparaba a descargar sobre nosotros los golpes terribles de su omnipotencia… rogaba a nuestro Santo que lo detuviese fiado en nuestros futuros merecimientos; y como prenda segura de estos, depositaba ante el altar una promesa que apenas salida de sus labios, halló resonante eco en los corazones, no sólo del numeroso auditorio que le escuchaba, sino de la inmensa mayoría de los habitantes de esta capital y en los pueblos donde fue conocida…”

Siguen muchos más párrafos de entusiasta y un tanto ampulosa literatura, muy en boga en aquellos tiempos, y anuncia por fin que la peregrinación se celebrará el día 4 del próximo mes de marzo. Que la comisión se encargaría de todo lo relativo a los medios de traslación y hospedajes, cosa dificilísima en aquellos tiempos, en que no había más medios de comunicación con Sangüesa que el ómnibus que salía de la Plaza del Castillo, núm. 26, y de cuya administración estaba encargado el Sr. Ramón.

“Cuidémonos principalmente de inflamar –continuaba la proclama- nuestros corazones con santo fervor para que limpios de toda mancha, sea más aceptable a nuestro santo Patrono el voto que hemos de consagrarle… A este fin, a los días precedentes de la peregrinación, se celebrará en la iglesia de San Agustín de esta ciudad, un solemne triduo durante el cual quedará instalada la Archicofradía del Santo, extendida ya por varias naciones…”

El Sr. Vicario de San Agustín, por su parte, dirigió una brillante proclama al clero, en la que decía:

“A Javier sacerdotes, a fortalecer nuestro espíritu al calor vivificante que se siente aun sin quererlo, al pie de aquel devoto altar. Hemos visto estos últimos años, con gran edificación, sacerdotes extranjeros venir de Marsella, Bruselas y otros puntos de Europa, haciendo grandes sacrificios por visitar la cuna de un Santo, cuya fama y renombre no conoce límites en nuestro globo; y han quedado llenos de estupefacción, al saber, que todavía hay sacerdotes navarros que no conocen la humilde aldea de Javier…”

Hoy, creo, mejor dicho, tengo la seguridad completa, que no podrá decirse lo mismo con relación al clero navarro, y es de esperar, que con motivo del actual centenario, esta seguridad se haga extensiva a todo fiel navarro que goce de mediana salud. Hay que comprender, sin embargo, que tal como están las cosas, el sacrificio del traslado y estancia continua siendo casi el mismo que el que tuvieron que soportar aquellos 12.000 navarros del año 1886, pues, si bien es verdad, que los medios de transporte no faltan, una vez allá… ¡Que vuestro Santo Patrón os ampare!
La fecha de la peregrinación quedó fijada para el día 4 de marzo, y para mejor preparar a los peregrinos, se celebró en San Agustín un solemne triduo, en el que dirigió a los fieles loa palabra el Rdo. P. jesuita D. Manuel Gil. El templo resultó insuficiente para contener al inmenso gentío en él congregado. Se compuso un himno del que fueron autores de la música, el organista de San Nicolás Don Juan Desplán, y de la letra, el inspirado poeta pamplonés Don Arturo Cayuela Pellizari. Un himno más, que una vez pasadas las circunstancias, fue a reposar el panteón del olvido.

¡Pero cuando, Dios mío, tendremos, no uno, sino el himno de San Francisco Javier, que aunque musicalmente no venga a ser una joya, llegue al alma del pueblo y se cante espontáneamente, sin acompañamiento de complicadas orquesta, órganos monumentales, como es con la marcha de San Ignacio, el Ave, Ave María de Lourdes, y otros himnos, chapuceros como dicen los técnicos, pero al fin y al cabo son conocidos por los católicos del mundo entero!"

"Tiburcio de Okabío"


(Iruñerías, Diario de Navarra, 1952)

Curiosa imagen de Ignacio Baleztena de Requeté durante la guerra con su hermana Ángeles en la puerta del castillo de Javier tal y como estaba en aquella época.
 Y sin más me queda despedirme diciéndote que mañana si Dios quiere continuará este relato con otra iruñería escrita por mi padre completándolo. Así nos estamos convirtiendo en auténticos expertos en la historia de las distintas peregrinaciones a Javier. Pero los conocimientos por si solos nos aportan solo una parte de nuestro saber, y para entenderlos bien en algunos casos hay que vivirlos en primera persona, y este es uno de esos casos para cualquier navarro. Por eso aun estás a tiempo de acudir a la que celebraremos este sábado Dios mediante. Igual ahí nos vemos 

miércoles, 9 de marzo de 2011

El colera de 1885. La peregrinación a Javier I


Querido lector, tras ver la relación del "aitacho" con la primera javierada y los antecedentes de una desconocida y masiva peregrinación a Javier en 1932, paso a transcribirte los documentos que nos dejó "Tiburcio de Okabío", es decir Ignacio Baleztena, sobre otros precedentes aun más antiguos de peregrinaciones hasta la cuna de nuestro santo patrón. Resulta que mi padre era un gran devoto de San Francisco Javier y un gran amante de Navarra, y por eso escribió en numerosas ocasiones sobre nuestro paisano más universalmente conocido. Aprovecho que estamos en plena Novena de la Gracia y entre ambos javieradas para hacerte partícipe de algunos de estos escritos. Pero para no alargarme más te transcribo una "iruñería" suya escrita en el Diario de Navarra en 1952:


Ignacio Baleztena con la "mamita" (mi madre), Carmen Abarrategui, y conmigo a los pies del castillo de Javier en las fechas en que escribió esta iruñería.


"SAN FRANCISCO JAVIER Y EL COLERA DE 1885


            Muy tristes recuerdos dejó de su paso por España en general, y Navarra en particular, el año de 1885.

            En él hizo su aparición el cólera morbo asiático (el molesto huésped del Ganges, como le llamaban los periodistas curiosos), causando, sobre todo en la región levantina, horribles estragos.

            Navarra aún se veía libre del cruel azote en el mes de junio, pero sus autoridades, sin embargo, no se descuidaban, y por si “el huésped del Ganges” pretendiese hacer el turista por Navarra, empezaron a tomar serias medidas higiénicas y preventivas para recibirle dignamente a fumigacionazo limpio.

            La Excma. Diputación de Navarra, en 25 de junio, se puso al habla con el célebre doctor Don Jaime Ferrán, de Valencia, y al par que le felicitaban por los éxitos que en aquella región habría conseguido con sus inoculaciones anticoléricas, le pedía instrucciones acerca de las medidas preventivas que deberían adoptarse. Al mismo tiempo encargaba a Don Luis Martínez de Ubago, médico primero y decano del personal facultativo de Navarra, que tuviera dispuesto todo cuanto fuera necesario por si se diese el caso de tan temida invasión.

            Adquirió también la Diputación grandes cantidades de cloruro de sal, sulfato ferroso, azufre y ácido férrico cristalizado, clorhídrico y nítrico para poderlo proporcionar al por mayor a cuantos ayuntamientos lo solicitasen a precio de coste y porte.

            Pero al terminar la epidemia, dejó la Diputación generosamente de pasar la factura a los pueblos que habían sido castigados.

            Las alarmantes noticias que del resto de España iban llegando a Navarra, no fueron obstáculo para que las fiestas de San Fermín se celebrasen con gran animación y concurso de gente a pesar de la campaña que algunos hicieron contra ellas basándose, principalmente, en el gran número de baratijeros y tratantes valencianos que de aquella tierra acudían. Los periódicos anunciaban por aquellos días, que en esa provincia se contaban ya 14.928 casos coléricos, de los que 6.801 habían resultado mortales y que la epidemia continuaba en auge. También se anunciaba que había hecho su aparición en Zaragoza; pero a pesar de todo las fiestas se verificaron toreando en sus corridas los afamados diestro Lagartijo y Mazzantini que despacharon en las cuatro corridas y prueba 27 toros de las vacadas de Espoz y Mina, Díaz, Lizaso, Elorz y Conde de la Patilla.

            Los conciertos rayaron a la altura de costumbre, interviniendo en ellos Arrieta, Sarasate, Zabalza, Larregla y Vallejos. En el teatro Principal actuó la compañía de ópera del maestro Don Antonio M. de Possimi del Teatro Real de Madrid; en el Circo de Labarta lucieron sus aptitudes circenses los afamadísimos artistas de la compañía lúdico-acrobática de M. Walssi, La Remigia pasó la maroma en la Plaza del Castillo haciendo durante el trayecto variados jeribeques y disparando cohetes. Los kilikis y zaldiko-maldikos se artaron de arrear zambombazos; se quemaron variados fuegos de artificio; en una palabra, que nada quedó en el tintero mezeteril.

            Pero en medio de este barullo y regocijo las autoridades no descuidaron un momento sus medidas sanitarias, y allá en la estación del Norte se veían negros, fumigando a todo meter viajeros y mercancías, el doctor Don José Revestido, el farmacéutico Don Nicolás Iribarren, activamente secundados por el experto practicante Don Fidel Amorena. Por la calle se distinguían los forasteros de los indígenas en que aquellos iban oliendo a demonio, es decir, a azufre, a causa de lo cual su paso por las calles era saludado por los estornudos de los transeúntes, y los ladridos de la multitud de canis vulgaris que en aquellos tiempos deambulaban libremente por la población.

            No faltaban viajeros pillines, que para librarse de los higiénicos jeringazos se apeaban en Noain, y desde allá, tomando coches, carros o aun a pie llegaban a las cercanías de Pamplona, donde estaban tan tranquilos como si volviesen de dar la Vuelta del Castillo.

            No contentos con estas medidas materiales, la Excma. Diputación de Navarra interpretando como madre celosa el común sentir de sus administrados, acordó celebrar una solemnísima función religiosa para impetrar de su glorioso Patrono, el gran santo Xavier, su protección y ayuda, para que no entrase en su antigua patria tan temido y cruel azote. La idea partió del Excmo. Presidente señor Albistur y fue aceptada por unanimidad.

            La solemne función se celebró en San Cernin el día 23 con toda solemnidad y durante ella ocupó la sagrada cátedra el señor párroco de san Agustín Don Modesto Pérez, que arrebató al devoto auditorio cantando las glorias del santo Patrón haciendo resaltar, no sólo su labor misional, sino también la inmensa caridad desplegada en mil ocasiones asistiendo enfermos y curando coléricos. Animó a la Excma. Diputación, y a Navarra toda, a visitar la cuna del Santo en piadosa peregrinación, terminando su brillante plática con estas palabras:

            -Si la Divina Providencia permite que la epidemia nos visite, ¡valor hermanos míos! Nuestra patria es el cielo. La muerte el camino que a ella conduce. ¡Hágase la voluntad del Señor!

            También el Ayuntamiento celebró una solemne novena en la catedral, ante la imagen del glorioso San Fermín que fue llevado procesionalmente desde la parroquia de San Lorenzo, con la pompa acostumbrada en la fiesta del 7 de julio. No dejó un pamplonés de asistir a la procesión, y lo mismo ocurrió con la novena.. En ella ocuparon la cátedra sagrada Don Fermín Ilundain y Don Dámaso Legar.

            Los dos primeros casos que se presentaron en Pamplona fueron el día 31 de agosto. Uno de los enfermos murió al día siguiente. En Peralta, para el día 6 de agosto se hallaban registrados 242 casos, de ellos 84 mortales. Tudela llegó a tener 832 casos con 352 defunciones. Pero proporcionalmente, el pueblo más castigado fue Beasoain, que de 61 habitantes solo 9 se salvaron del contagio, muriendo 20. Se dio el extraño caso, de que en ningún pueblo de sus alrededores se hubiere presentado un solo caso.

            Sin embargo, la peste no tuvo, ni por mucho, la importancia que la de 1854. Así por ejemplo, Tafalla que en aquella época fue castigadísima, en ésta del 85 tan solo contó 5 muertos.

            Por fin, el 26 de octubre se dio oficialmente la noticia de la desaparición del cólera.

            Pasado lo más crudo del invierno se pensó en poner en práctica la idea expuesta por Don Modesto Pérez el día de la rogativa de la Excma. Diputación, es decir, la celebración de una peregrinación al castillo, cuna del Santo Patrón de Navarra.

            Y a fin de llevar a cabo los trabajos de organización, se nombró una junta bajo la presidencia de la Diputación compuesta por los señores Don Luis Elío, deán, Don Dámaso Legar, Don Modesto Pérez Aoiz, párroco de San Agustín, Don Pablo Jaurrieta, Don Leoncio Ubillos y Don Juan Iturralde y Suit.

            De la labor de estos beneméritos caballeros y éxito de la peregrinación, que se celebró el 4 de marzo de 1886, a la que asistieron 20 mil personas, en tiempos en que Javier carecía carreteras y los medios de locomoción eran escasísimos e incómodos, hablaremos en otros números."

"Tiburcio de Okabío"
(Diario de Navarra, 1952)

Y mañana continuará si Dios quiere





martes, 8 de marzo de 2011

Peregrinación a Javier en 1932

Querido lector, como te contaba ayer la primera javierada fue en 1940, organizada por la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz entre cuyos fundadores se encontraba el "aitacho". Pero también te adelantaba que había un precedente de la misma, desconocido para la gente en general, excepto para los que hemos podido leer las memorias inéditas de la tía Lola. Ella lo narra en una autobiografía llamada "Veinticinco años al volante, memorias de una chófer", ya que fue una de las primeras mujeres conductoras de Navarra (si no la primera).

Nos pone en antecedentes en el año 1932, cuando a través de las margaritas (mujeres carlistas) trataban de hacer frente al laicismo radical de la ÍI república. Para entenderlo tienes que conocer algunos datos: en la Constitución republicana se prohibían los actos públicos de expresión religiosa, la enseñanza a las órdenes religiosas y se expulsaba a los jesuitas de España. A eso se sumaban una serie de leyes y actuaciones, como la prohibición de los crucifijos en las escuelas y la persecución anticatólica con la quema de conventos e iglesias, que hacían que el tema religioso estuviera muy candente. En este contexto Dolores Baleztena, hermana de Ignacio, escribe en sus memorias:

"Llegaron los días de la Novena de la Gracia en honor a San Francisco Javier. El histórico castillo, cuna del gran apóstol navarro, estaba cerrado por orden del Gobierno, y dispersados los jesuitas encargados de su custodia, se presentaba una ocasión magnífica para organizar una protesta, y como era de esperar, no se desperdició la coyuntura. Camino Jaurrieta, corazón de apóstol, inició la campaña escribiendo en los periódicos y su pluma, junto con la de mi hermana María Isabel y la de María Paz Ciganda, tendieron su vuelo por las regiones de la fe y del entusiasmo animando a las gentes para que se dispusieran a peregrinar al Santo Castillo.



Dolores Baleztena Ascárate




Mª Paz Ciganda (Paz de Ziganda)

           












El éxito estaba descontado, pues en aquella época, a nada que se soplara sobre las brasas de la indignación, se levantaba la llama de la protesta. Cantidad de autos y autobuses recorrieron el camino de Pamplona y de los pueblos que se dirigían a Javier. Llegaron a reunirse ocho mil personas.

            La iglesia estaba abierta, no así la capilla del Santo Cristo milagroso. Ante aquella puerta, sectariamente cerrada, se postraban los fieles y los sellos de papel puestos por orden gubernativa habían de ser frágil barrera para contener los arrestos, que por aquel entonces caldeaban los corazones navarros.    Salvo el autobús del Colegio de las Ursulinas, que fue tiroteado, todos, pudimos pasar la carretera sin ningún incidente desagradable".

Dolores Baleztena en "Veinticinco años al volante, memorias de una chófer"

Quizá lo que más me sorprende es este final. Vamos que no paso nada más que tirotearon el autobús del Colegio de las Ursulinas. Menudencias.

Como anécdota final y curiosidad comentar que Mª Paz Ciganda, una de las impulsoras de esta iniciativa, íntima amiga de la familia, era la pretendiente casadera que tenían preparada para Ignacio sus hermanas (es decir mis tías), y se conoce que al "aitacho" no le debió parecer muy buena idea. Ecos de sociedad de esa época.

Pero aun hay más antecedentes de "romerías" masivas a Javier, y estas las leeremos de la mano de mi padre, que dedicó varias iruñerías a narrar las peregrinaciones al Santo con motivo de..., pero esto ya lo escribiré mañana si Dios quiere.

lunes, 7 de marzo de 2011

Ignacio Baleztena y la primera javierada

Querido lector, desde el pasado 4 de Marzo celebramos la Novena de la Gracia a San Francisco Javier, y precisamente por eso durante estas fechas se celebran las javieradas. 

Para mí todo lo relacionado con nuestro santo Patrón y su castillo tiene un especial significado, ya que pasé la mayor parte de mi infancia allí, en el internado de los jesuitas en Javier, y tengo unos recuerdos especialmente buenos de esa época, así que parte de mi corazoncico está en aquel castillo. Por eso, voy a hacer un paréntesis en el hilo del blog para dedicar esta semana a la Javierada. ¿Y por qué?. Pues, además de porque nuestro universal Patrón se lo merece, porque el "aitacho" escribió varias iruñerías sobre el santo y además, como no podía ser de otra manera, me imagino que no te cojo por sorpresa si te digo que estuvo en el ajo de los orígenes de esta peregrinación. Y para ver esto saltamos provisionalmente a Marzo de 1940, la primera Novena de la Gracia tras el final de la Guerra Civil. 

En esta fecha, concretamente el 10 de marzo de 1940, tiene lugar la primera javierada. Ésta es una iniciativa promovida por un grupo de ex combatientes navarros de la Guerra Civil agrupados en la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz. El Diario de Navarra de 9 de Marzo de 1940,  en su primera página  decía: “un grupo de muchachos decididos saldrá a pie desde Pamplona con el fin de comulgar en Javier. Vienen a dar gracias al Apóstol bendito por haber salido incólumes  de los lances de la guerra y para implorar su protección sobre España entera. Mañana domingo la afluencia de peregrinos promete ser extraordinaria".


Diario de Navarra del 9 de Marzo de 1940 en el que se publica la noticia de la primera javierada
Y efectivamente así fue, unos cinco mil peregrinos se congregaron en Javier y se celebro la Misa solemne a las 10:30 de la mañana, y a las 16:00, con presencia de las primeras autoridades de Navarra que secundaron el acto convocado por la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz, recibieron la bendición con el Santísimo del arzobispo de Pamplona Mons. Marcelino Olaechea.

¿Y qué tiene todo esto que ver con mi padre?. Pues como perejil de todas las salsas que era fue uno de los fundadores de dicha Hermandad. 


Libreto de las reglas y ceremonial de la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz
Esta Hermandad canónica se fundó por un grupo de excombatientes en su inmensa mayoría carlistas, entre los que estaba el "aitacho".



Pues bien, Ignacio Baleztena junto con el resto de nombres que aparecen en el texto que puedes leer a continuación fueron los promotores y organizadores de la primera javierada en 1940.

Texto en el que Mons. Olaechea aprueba la erección de la Hermandad y la composición de su primer capítulo formado entre otros por Ignacio Baleztena
Tras el exito de esa primera javierada de 1940, al año siguiente el acto se convocó de forma oficial directamente por el propio arzobispo para el segundo domingo de marzo. En su convocatoria en la hoja diocesana La Verdad se empleó por primera vez la denominación Javierada de Navarra.


Pero no era la primera peregrinación masiva a Javier que se organizaba en el siglo XX, ya que en 1932, si tienes paciencia, verás que hay un antecedente desconocido que no pasó a la posteridad pese a su gran envergadura, y que providencialmente se conserva su historia gracias a las inéditas memorias de la tía Lola, que publicaré en la próxima entrada si Dios quiere. 

miércoles, 2 de marzo de 2011

Radica. Semanario Carlista

Querido lector, como ya te contaba el “aitacho” participó en la Junta Carlista de Biarriz en Noviembre de 1919. Con el entusiasmo caliente tras dicha reunión Ignacio Baleztena se dedica a defender estos principios a su manera, es decir, funda un nuevo semanario llamado "Radica, semanario carlista" el 20­ de Diciembre del mismo año. Su título corresponde a uno de los jefes del 2º batallón de Volunta­rios de Navarra en la última Guerra Carlista.

Es especialmente interesante el editorial del primer número en el que dedica el primer saludo a D. Jaime como transcribo a continuación:

Primer número de "Radica" el 20-12-1919

“SEÑOR.
A vos nuestro primer saludo y el rendir de nuestras armas, porque sois nuestro soberano legítimo y la bandera que heredasteis de vuestros antepasados no ha vacilado en vuestros brazos y sigue siendo la enseña de los que quieren servir a Dios y salvar a la Patria.

Señor con la bandera que ostenta el lema de DIOS, PATRIA, REY y con vuestra espada que heredasteis de cruzados, formad una Cruz que Navarra capitaneada por Radica, quiere desfilar ante vos, besando esa Cruz, reiterando un juramento de lealtad.”

El párrafo no puede ser más clarificador de su ideología y como va a ser una tónica a lo largo de toda su vida le trajo serios quebraderos con la censura. La redacción, firmante del saludo, declara “soberano legítimo” a D. Jaime en tiempos de Alfonso XIII. Los problemas políticos derivados de ello son fáciles de imaginar. 

Fotografía de D. Jaime dedicada a Mª Isabel Baleztena, hermana de Ignacio

Por otra parte también es un claro ejemplo del fomento que desde sus páginas se hacía de las grandes figuras del tradicionalismo al dedicar el resto de su primera página a elogiar la figura de Radica, jefe del 2º batallón de Volunta­rios de Navarra en la tercera Guerra Carlista.

“Los periódicos nos habían relatado tantas veces las hazañas de unos y de otros, que teníamos vehementísimos deseos de apreciar de cerca los hechos de tantos bravos: así es que al divisar en la confluencia de las carreteras de Segura y de Cegama al 2º batallón navarro hacíaos todo ojos para trabar conocimiento con Radica. Presentados a él no tardamos en estrechar su mano con toda la efusión de verdaderos camaradas a quienes ampara la misma bandera, y acto seguido y con cordial franqueza, nos invito a que le acompañáramos a la mesa al llegar a Segura”

Más relatos estaban incluidos en la sección de “Album de Veteranos” que semanalmente publicaba breves biografías de los “veteranos navarros, que en su juventud combatieron por nuestro Santo Ideal”.

Y hablando de censura y textos políticos, donde realmente se encuentran sus escritos más subversivos es en la colección "El Fuerista" y en hojas sueltas clan­destinas que elaboró tanto con Alfonso XIII, Primo de Rivera, la II República y Franco, lo que dificulta grandemente la tarea de su reco­pilación, pues se hallan dispersas en paradero desconocido. Aprovecho la ocasión para que si alguién tiene alguna de estas hojas, publicaciones o manuscritos se ponga en contacto conmigo escribiéndome a premindeiruna@gmail.es para poder conjuntamente enriquecer este blog.

Y como llegamos ya 1920 hablando de su obra, te adelanto que en este año escribió su primer y único libro titulado “Iruñerías”, del que transcribiré alguna de ellas más adelante para ver que pensaba el “aitacho” sobre el vascuence, como me solicito “mañuetero” hace algunas semanas. Y en 1921 pasó de concejal a ... Pero para eso tendrás que esperar hasta la próxima entrada si Dios quiere.

domingo, 27 de febrero de 2011

La Tradición

Querido lector, cuando te contaba la defensa de los fueros por parte del “aitacho” salía a relucir la relación entre éstos y la Tradición, y todo ello a colación del proyecto original del monumento a los Fueros, tan pomposamente restaurado recientemente y del que el “aitacho” naturalmente también escribió. Y nos contaba con su estilo peculiar cómo fue la construcción del mismo, pero mejor le dejamos hablar a “Premín de Iruña” que afirmaba que dichas obras:

“…duraron unos pocos años menos que las de la famosa Torre de Babel, y hasta hubo sus confusiones lingüísticas; en el interior de la empalizada se oía discutir en vascuence, castellano, catalán y hasta en francés, pues los bloques en que fueron talladas esas cinco estatuas que admiran sentadas las rayas amarillas del pavimento, fueron traídos de Angulema, y para hacer su entrega vinieron unos bigotudos hijos de las Galias…"

"Premín de Iruña”

Al hilo del monumento a los Fueros vimos como el proyecto originario relacionaba directamente los Fueros con la a la Tradición transmitida de generación en generación ya que representaba "un joven atlético que ampara con su brazo a un guerrero de luenga y venerable barba, simbolizando la edad moderna protegiendo y venerando a la antigua".

Proyecto original del Monumento a los Fueros de Martínez de Ubago
Y esto viene al hilo de explicar el tradicionalismo que vivía Ignacio Baleztena. Frente al los criterios excluyente de raza o clase defendía la importancia de la Tradición. Pero para ver qué fue para mi padre y mi familia la Tradición acudo a un texto de la tía Lola (su hermana) sacado de sus inéditas “Memorias de una margarita”:

Dolores Baleztena Ascárate, hermana de Ignacio, en el jardín de Leiza

“La Tradición, contra lo que de ella se dice, no es inmovilista, acepta siempre las provechosas novedades que merced a la ciencia, los tiempos traen. Pero rechaza con energía las teorías que afectan a la moral, pervierten las conciencias y turban el espíritu.

            La Tradición es siempre el camino a seguir para llegar a la meta de las aspiraciones religiosas y patrióticas que entre luchas e invocaciones no pierde de vista la brújula que ha de conducirle a la meta de nobles impulsos y de elevados ideales.

            La Tradición no es clasista; en ella todos tienen cabida. El tan traído y llevado en estos tiempos, Carlos Marx, dijo hablando del primer alzamiento carlista que fue el primer movimiento popular, ya que en él se habían enrolado los campesinos, las clases trabajadoras, mientras que en las filas liberales se encontraban la nobleza, la burguesía, las clases más elevadas. Y por supuesto, se pasó por alto lo que aquella lucha tenía de sentido religioso y foral.
           
            Cuando nuestros reyes eran coronados, después de recibir la bendición del Obispo de Pamplona y de los Abades mitrados de Leire y de La Oliva, eran alzados sobre el pavés por la Nobleza y el Estado Llano. Y en fin, la Tradición es la túnica que le cae bien a España porque está confeccionada a la medida de su grandeza."

Dolores Baleztena en "Memorias de una margarita"

Y así se entiende a Ignacio Baleztena, siempre actual y abierto, pero coherente con sus ideas. La Tradición era su brújula, lejos de unos ritos inmutables y sin sentido. La familia era la escuela de la misma. El tener a Dios en el lugar más alto le forjó una forma de ser sencilla, teniendo su casa siempre abierta a todos, sin distinción de clases. Los fueros eran su manera de entender Navarra y España.

Tras este breve pero necesario paréntesis para conocer más a fondo las convicciones del “aitacho” en la próxima entrada, si Dios quiere, te contaré qué escribió y por qué lo hizo en el primer número del semanario “Radica” por él fundado.