Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

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miércoles, 21 de enero de 2026

El final de "Baltasar Baleztena" en la Cabalgata de Reyes de Pamplona en 1980

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Querido lector, para entender esta entrada es conveniente que leas primero la anterior.

Como decíamos el aitacho, Ignacio Baleztena Ascárate, iniciador de la Cabalgata de Pamplona en 1927, cedió, en la década de los 50 del siglo XX, su corona de Baltasar a sus hijos y la familia continuó muy involucrada en la organización del evento. Tanto es así, que los hermanos Baleztena seguimos encarnando a Baltasar hasta 1980. ¿Qué ocurrió dicho año?

En ese momento estaba muy complicada la cuestión política, debido al intento de anexión de Navarra a Euskadi, con la banda asesina ETA liderando la causa mediante tiros en la nuca, secuestros y terrorismo callejero día sí y día también. 

Diario de Navarra 6 de enero de 1980

El Pensamiento Navarro 6 de enero de 1979 (2)


Estas dos portadas de la prensa del 6 de enero de 1978 y 1979 muestran la situación del momento. Por un lado la ilusión de la cabalgata en la que se ven las fotos de la alegría producida por Gaspar (César Cascante durante muchos años) y por otro la actividad asesina de la banda terrorista de extrema izquierda nacionalista vasca ETA (Euskadi Ta Askatasuna)


En el plano sociocultural, el sector abertzale actuaba parasitando colectivos y enarbolando la ikurriña, bandera oficial de la Comunidad Autónoma Vasca, en todas las organizaciones de eventos en Navarra, tratando de apropiárselos (por desgracia, con bastante éxito).

Tras el éxito de la celebración de las bodas de oro de la Cabalgata en 1979 en la que se consiguió que la política estuviera ausente, en 1980 se delegó la realización del evento a Gasteak (Asociación de Jóvenes del barrio de San Juan)[1], en vez de a la Caja de Ahorros Municipal, que tan exitosamente la venía organizando durante 30 años. Hubo varios cambios organizativos. 

Llegó el día cinco de enero por la tarde y, como todos los años, salió el cortejo de los Reyes Magos a derrochar ilusión y alegría, especialmente a los niños. Yo como encarnaba a Baltasar iba cerrando el acto y no veía lo que sucedía por delante.

Esa tarde, el ambiente en la calle estaba enrarecido y me avisaron de que se estaba organizando un escándalo terrible contra el rey Melchor. Había un grupo abertzale insultándole y amenazándole, rompiendo la ilusión de los niños y la magia de la noche de Reyes. Ordené a mi cortejo, venido del lejano Oriente, que fuera a defender a mi compañero monarca con sus lanzas de cartón. Confieso que a mí no me insultaron, pese a que toda mi familia estaba amenazada por ETA. Como era el último, Baltasar, no pude ver mucho más de momento.

¿Por qué a Melchor precisamente? Resulta que unos días antes se celebraron unas conferencias sobre la situación sociopolítica de la actualidad de Navarra de la época, y José Mari Corella, que en la Cabalgata encarnaba a Melchor, había sido conferenciante, pronunciándose contrario a la anexión de Navarra a Euskadi.

Era costumbre que la Cabalgata hiciera un alto en la sala de exposiciones que tenía la Caja de Ahorros Municipal en la calle García Castañón, donde nos ofrecían un refrigerio. Al entrar en la sala, los danzaris municipales solían hacernos a los Reyes Magos el arco con las makilas.


Los danzaris municipales le hacen el arco de honor con las makilas a "Baltasar Baleztena" en 1966.
Cabalgata de Pamplona 1966.
Archivo Muruzabal. Foto Galle


 Al llegar ese punto, observé con disgusto y pena que estos portaban la ikurriña. En lugar de pasar por debajo del arco, decidí esquivarlos y avancé por el lateral hasta el lugar donde se nos ofreció el habitual tentempié.

Aquella fue la última Cabalgata en la que un sucesor Ignacio Baleztena encarnara al rey Baltasar tras más de medio siglo desde que aquél la iniciara en 1927. Cierto es que ese momento tenía que llegar pero no de una manera tan triste.

Portada de El Pensamiento Navarro del 6 de enero de 1980. En esta se ve la acción conjunta terrorista y sociocultural de la extrema izquierda abertzale vasca. "Bietan jarrai" como dicen ellos. En el plano asesino aterrorizar. En el político actuar con sus partidos, sindicatos y asociaciones "socioculturales" parasitas de todas las organizaciones de eventos en Navarra, tratando de apropiárselos (por desgracia, con bastante éxito).


Ese mismo día 5 de enero de 1980 los hermanos Baleztena Abarrategui nos retiramos de la organización y la participación en la Cabalgata emitiendo esta nota de prensa:[3]

“Los hermanos Baleztena se retiran de la cabalgata de Reyes.

Los hijos del fundador de la Cabalgata de Reyes en Pamplona han dejado de colaborar en su realización por la politización que ha sufrido la popular actividad navideña. La nota, hecha pública ayer por los hermanos Baleztena Abarrategui, dice lo siguiente: «Ignacio Baleztena, nuestro padre, con la colaboración de varios amigos fue el fundador de la «Cabalgata de Reyes», organizada para dar la bienvenida en Pamplona, a SS. MM. los Magos de Oriente. Año tras año, más de medio siglo en total, él y ahora sus hijos hemos tomado parte muy activa en ella, exceptuando unos años, después de la guerra, en que organizándola el Frente de Juventudes le daba cierto matiz político.[4] Hoy igual que entonces, el Ayuntamiento de Pamplona o los partidos que lo componen, cometen la misma torpeza, imponiéndose a la organización de la Caja de Ahorros Municipal que desde hace veinticinco años es la que generosamente la costea. Nosotros, sintiéndolo muchísimo, no estando de acuerdo con esta postura nos retiramos, como nuestro padre se retiró con el Frente de Juventudes. Pero, igual que él, volveremos, porque ese turbante, tan lleno de lloros, ilusiones y sonrisas infantiles que no entienden de política, no lo abandonamos»

Esta nota fue publicada en el Diario de Navarra, El Pensamiento Navarro y La Gaceta del Norte.

A este respecto, el artículo de opinión que Elías publicaba en portada de El Pensamiento Navarro el 6 de enero, leído hoy en día parece ser profético:[5]

“…Esa es la noticia. La solapada lucha, constante sin pausas, sin prisas, sin perder tiempo del «peneuvismo», de sus hermanos y sus sobrinos. La escaramuza aparentemente perdida para ellos del 47,2 en la Ley de Referendums, es «pecata minuta». Las guerras no se ganan en una batalla. Ni siquiera tras la firma de una paz. La guerra se gana cada día, con el esfuerzo de cada día, con la lucha de cada día, con la batalla de cada instante. Esto no lo quiere ver la derecha triunfalista…

Esta es la imagen de la que tanto marxistas como separatistas se están apoderando día a día. Los símbolos de nuestros niños, de nuestros Jóvenes. Y nadie ha protestado por ello…

Sólo una familia, cuyo padre fue uno de los fundadores de esa cabalgata de la ilusión, ha dicho que no estaban dispuestos a hacer el juego a los partidos políticos que «politizan» este símbolo universal. El que lo quiera ver que lo vea. El «abertzalismo» no cejará en la colonización de Navarra, de una forma u otra, con unos compañeros de viaje o de otros. Pero están ahí, aquí, socavando cada día a través de la cultura a través de nuestros símbolos, a través de la ilusión de nuestros hijos, ese «yugo» de la esclavitud encerrado en ese famoso artículo 47,2 del Estatuto de Guernica[6]. Así es y así nos contemplan desde el imperialismo vizcaitarra…”

Y así hemos llegado a donde estamos.

En cuanto a la Cabalgata de Reyes Magos decayó en su organización y en su ilusión. Lo cierto es que bajo la posterior batuta de Ricardo Zunzarren desapareció la politización y finalmente, gracias a la Asociación de la Cabalgata de los Reyes Magos de Pamplona fundada en 1996[7] por Fernando Lizaur, digno sucesor de Baltasar durante años, el acto recobró su esplendor conservando su espíritu. Gracias a él y a dicha Asociación que ha sabido mantenerse al margen de cualquier política este acto cuenta de una excelente salud y seguro que es disfrutada con gran ilusión por mi padre Ignacio desde el cielo, donde montará allí un impresionante cortejo junto con sus reales amigos los Magos de Oriente para agasajar a Jesús, la Virgen y San José por todo lo alto. Esa sí que será una buena Cabalgata, y mi padre le dirá a Baltasar: “¿Me dejas que haga de doble tuyo otro año? Intentaré no meterte en líos”, y el bueno del rey negro se prestará a ello por un día, aun sabiendo que el aitacho la iba a liar.

Y en la próxima entrada seguiremos con las cosas y la vida del aitacho si Dios quiere.



[1] Muruzabal Oscoz I, Muruzabal del Solar JM. La Cabalgata Reyes Magos en la Pamplona de 1966. Pregón Siglo XXI 68, junio 2023, pp 85-88

[2] El Pensamiento Navarro. 6 Enero 1979. P1

[3] Hermanos Baleztena Abarrategui. Diario de Navarra 6 enero 1980, p.18

[4] Después de la Guerra Civil, el gobierno franquista le dio la organización de la Cabalgata al Frente de Juventudes, vinculado a la Falange, y ante esa situación Ignacio Baleztena y la familia dejaron de participar por no colaborar con esa organización. Mi padre, pese a sus fuertes convicciones siempre mantuvo la Cabalgata de Pamplona al margen de cualquier tendencia política. El experimento resultó ser un fracaso de manera que volvió a tomar el relevo  la Asociación de la Prensa, retornando entonces Premín de Iruña a encarnar a Baltasar y participar activamente toda la familia con la ilusión de siempre.

[5] El Pensamiento Navarro. 6 enero 1980.

[6] Este artículo del Estatuto de Guernica que se estaba debatiendo en aquellos años es el que hace referencia al procedimiento de anexión de Navarra a Euskadi. Desarrolla lo contemplado en la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución (relacionado con dicha anexión), la única “transitoria” que mantiene aún efectos jurídicos 48 años después, ya que las otras ocho están materialmente agotadas.

[7] Muruzabal Oscoz I, Muruzabal del Solar JM. La Cabalgata Reyes Magos en la Pamplona de 1966. Pregón Siglo XXI 68, junio 2023, pp 85-88

Pd añadida el 27-1-2026: Pd. Gracias al comentario de un hijo de César Cascante (Gaspar) he profundizado sobre la participación de Gasteak en la organización de la cabalgata en los años 80. "En 1979 Jesús Barrenechea entró como vocal en el consejo de administración de la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona y le hicieron responsable de la obra social y de la cabalgata. También era responsable de la asociación juvenil Gasteak del barrio de San Juan, que en la década de 1980 tuvo un papel muy activo en el evento. “Gasteak tenía 500 jóvenes muy dinámicos que hacían teatro, bailes, zancos, gigantillas… con todo eso era muy fácil organizar la cabalgata”, explica Barrenechea." (8) Barrenechea Jesús en Diario de Navarra digital 4-1-2022

sábado, 25 de enero de 2025

La Cabalgata de Reyes de Pamplona de 1966

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Querido lector, seguimos leyendo el artículo publicado en la revista de la Asociación Cabalgata Reyes Pamplona en 2004 que incluye testimonios de mis hermanos Cruz, Sylvita y Rosarito.[1]

En la década de los 60 del siglo XX el aitacho, cedería su corona de rey negro a su hijo Cruz cuando los años no le permitieron seguir con su labor. “No se puede explicar lo emocionante que es hacer de rey”, destacó Cruz, mientras relataba distintas anécdotas vividas. Ignacio Baleztena transmitió a su familia su amor por la Cabalgata. Así involucró a toda la familia a la hora de organizar el evento. “El que quería participar en la cabalgata venía a la misericordia y, entre todos, lo vestíamos y pintábamos”, apunta Silvita, quien durante muchos años se encargó de pintar y vestir a gran parte del cortejo navideño con las vestimentas que solían llegar de una casa de disfraces de San Sebastián. “Nos vinculó a todos…”, recordó Rosario.

Tras unos años en que el representante de Baltasar fue Cruz, todos los hermanos hicimos de "validos" del rey negro siendo yo el que tuve el honor de tener más continuidad al vivir en Pamplona.

Y ahora seguimos viendo la narración de cómo era la cabalgata de 1966 con un excelente reportaje gráfico, a través de un artículo de la revista Pregón[2] escrito por Iñigo Muruzabal Oscoz y José Mª Muruzabal del Solar:

LA ORGANIZACIÓN DE LA CAMP

La Caja de Ahorros Municipal de Pamplona organizaba la cabalgata desde el área de la obra social y cultural. El encargado de dirigir esta área, durante más de 35 años, fue José María Muruzábal del Val, pregonero de antiguo, que también se encargaba de las cantinas escolares, los clubes de jubilados, las salas de exposiciones, etc. José Mª Muruzábal guardó en su poder muchísima documentación, especialmente relacionada con el arte navarro, pero también conservó un archivo fotográfico muy interesante acerca de las actividades en que participaba…


Melchor José Mª Corella 1966. Archivo Muruzabal. Foto Galle

La cabalgata se montaba en la Casa de Misericordia de Pamplona, con la ayuda inestimable de Don Ignacio Cía, quien pacientemente soportaba todo aquel extraordinario ajetreo… El rey Baltasar galanteaba con las veteranas residentes, que sonreían a su paso. No podía faltar la corneta, o el tambor para el popular Uve, para desesperación de Ignacio Cía…

LA CABALGATA DE 1966

… Los Reyes Magos montaban a caballo, mientras que ya el año 1966 salían unas primitivas carrozas, para que los niños pamploneses pudieran admirar los regalos, carrozas tiradas por tractores. Las fotografías adjuntas muestran al rey Melchor, personificado en esa época por José María Corella, también viejo pregonero, y al inefable rey Baltasar, personificado en Javier Baleztena. 

Baltasar Javier Baleztena a caballo 1966. Archivo Muruzabal. Foto Galle.

La familia Baleztena, tan vinculada a la Cabalgata de los Reyes Magos, se desvivía esos días poniendo en la organización el alma y el corazón. Sylvia Baleztena se desdoblaba por doquier y regresaban de Madrid otros miembros de la familia para participar en la cabalgata…

Y el colofón de la cabalgata, el esperado rey Baltasar. Allí aparecía siempre derrochando simpatía para todos, seguido de un extraño cortejo de negros africanos, ataviados con extraños ropajes y adornos, cantando, danzando, haciendo extraños rituales que causaban la admiración, y hasta el espanto, en los niños pamploneses. 

La corte del rey Baltasar. Pamplona 1966. El vestuario era de la obra de teatro escrita por Ignacio Baleztena Ascárate, titulada "El submarino de Dositeo". Archivo Muruzabal. Foto Galle

La guardia personal de Baltasar dirigida por mi hermano Ignacio (Tatito) en 1966. Posiblemente están sometiendo al "mono de la Cabalgata", el Bicharracus Asquerosus. También puede ser que mi hermano Carlos esté sometiendo al mencionado Ignacio que solía salir con unos grandes cuernos y lo daba todo. Archivo Muruzabal. Foto Galle


Era la nota diferenciadora de aquellos tiempos, la esperada guardia personal de Baltasar. Las propias fotos del reportaje inmortalizaron también a dichos personajes. El rey Baltasar era, sin duda ninguna, la estrella de la gran noche.


Los danzaris municipales le hacen el arco de honor con las makilas a Baltasar Baleztena. Pamplona 1966. Archivo Muruzabal. Foto Galle


Quiero agradecer especialmente a José Mª Muruzabal del Solar por haberme facilitado las fotos del archivo de su padre y este magnífico artículo que escribió en 2023 junto con Iñigo. El resto de las imágenes pueden verse en la revista Pregón de junio de ese año. Estas fotos le van a encantar a Pachi Mendiburu.

Baltasar Javier Baleztena Pamplona 1966. Archivo Muruzabal. Foto Galle


Y en la próxima entrada si Dios quiere seguiremos con la Cabalgata con la desconocida historia de cómo finalizó la “dinastía Baleztena” de Baltasar



[1] Ignacio Baleztena Azcárate (1888-1973), ese gran desconocido para Pamplona. Revista de la Asociación Cabalgata Reyes Magos de Pamplona. Nº VII. Enero 2004. (Nota del autor: el fallecimiento fue en 1972)

[2] Muruzabal Oscoz I, Muruzabal del Solar JM. La Cabalgata Reyes Magos en la Pamplona de 1966. Pregón Siglo XXI 68, junio 2023, pp 85-88


jueves, 23 de diciembre de 2010

Ignacio Baleztena y los orígenes de la Cabalgata de Reyes de Pamplona (II)

(actualizada el 8 de octubre de 2026 con nuevas aportaciones)

Ignacio Baleztena y los orígenes de la Cabalgata de Reyes de Pamplona (II)

Querido lector, me vienen ahora recuerdos de cómo pasaban estos días navideños en mi familia cuando vivía el “aitacho”. Tal día como hoy y en adelante hasta el 5 de enero nos miraba y decía en voz alta el día del mes que fuera. Nada más. Pero a buen entendedor buenas palabras bastan. Con esto nos recordaba que faltaban cada vez menos días para la cabalgata y estaba todo sin preparar. Se desesperaba al ver que se acercaba la fecha y aquello no parecía avanzar. Y es que la familia se convertía en una gran compañía de attrezzo, una empresa de organización de eventos y un teatro gigante. Cosíamos trajes y telas, preparábamos adornos, ensayos, músicas… Todo para que cuando llegaran SSMM los Reyes Magos estuviera el cortejo listo para recibirles. Y sobre todo conforme se acercaba el día improvisábamos, y quizá ahí estaba el éxito de una cabalgata realizada con muy pocos medios. En esto y en el espíritu del “aitacho” y Baltasar que lo llenaban todo de magia.

 

Nos habíamos quedado en la primera actuación que tuvo Ignacio Baleztena relacionada con Baltasar. Ante el fracaso de ésta empezó a darle vueltas a su cacumen pensando que esta ilusión podría trasladarla a otros niños y llegó a la conclusión de que lo podía hacer con los hijos de los socios de Círculo Carlista. Como ya hemos dicho como presidente de las Juventudes Jaimistas organizaba en los círculos teatro, curriños y otros actos de ese tipo. Y dicho y hecho, así lo hizo con gran éxito. Preparó una mágica fiesta para el día de Reyes e invitando a los tres Magos se repartieron regalos a todos los niños; eso sí, que ninguno de ellos sobrepasara el precio de una cuatrena o diez céntimos de peseta, lo que provocó alguna que otra queja, pues, por ejemplo el padre de uno de los niños estaba indignado porque su hijo había recibido unos regalos muy buenos y de valor en su casa y sólo jugaba con el payaso que le habían echado en el Círculo, que apretándole la tripa, tocaba las chundas, y que valía solamente diez céntimos.

Siempre, lo que hacía se le quedaba corto, y así, dándole vueltas y más vueltas, bueno no muchas, porque enseguida se le ocurría algo y lo ponía en práctica, a su cacumen, decidió hacer lo mismo con sus queridos ancianos y se marchó a la Misericordia, y por qué no con sus otros preferidos, los niños, y se fue a la Maternidad…, y así pensando, pensando…, y por qué no a toda la ciudad y decidió dar un paso más, organizar en 1926 una gran fiesta de Reyes en la casa familiar, Casa Baleztena, abierta a todos los vecinos de Pamplona. Puedes encontrar una crónica de esa celebración pinchando aquí [1]

Esta experiencia y, sobre todo, su actuación como “representante” del rey Baltasar, tuvo tanto éxito que siendo diputado foral y director del Centro de Iniciativas y Turismo contactó con su amigo periodista Perico Martín, secretario de la Asociación de la Prensa y redactor de El Pensamiento Navarro, con el objetivo de involucrar a dicha asociación presidida entonces por Javier de Arvizu, para realizar una cabalgata de reyes extensiva a toda Pamplona. Se puso en marcha por suscripción popular y se organizó “para dar mayor esplendor y a favor de los niños más pobres”.[2] Y, a que no se os ocurre a quien más endilgaba el aitacho ese follón, pues a toda su familia. Aquella casa, por esos días, era un caos y una revolución; y las cortinas volaban, con gran indignación de su madre Dolores, que en el fondo estaba encantada. Él se reservó el papel de Baltasar y el 5 de enero de 1927 se puede considerar que fue la primera cabalgata oficial de Pamplona de la que el aitacho fue el “alma pater”. Así durante décadas sería el “valido” del rey negro y “director artístico” de la Cabalgata.



[1] El Pensamiento Navarro de 6 de enero de 1926

 

[2] https://www.reyesmagospamplona.com/la-cabalgata/historia/ .Consultado el 8 de octubre de 2026


Fotografía Galle. Publicada en la Revista de la Asociación de la Cabalgata de Pamplona, en la que narra cómo fue esta cabalgata de 1927

Enseguida vino la II república que con sus “libertades”, ¿no sabéis qué hizo?, pues…, prohibir las Cabalgata de los Reyes Magos. Lo que faltaba Reyes y adoradores del Niño Jesús.  No obstante, en Pamplona contra carros y carretas siguió celebrándose mediante suscripción popular, con el empeño de Ignacio Baleztena y la organización de la Asociación de la Prensa.

El asalto y quema de Casa Baleztena, ocurrido el 18 de abril de 1932 en plena Plaza del Castillo, supuso un punto de inflexión para la familia, pero no impidió que la Cabalgata de Reyes de Pamplona siguiera celebrándose. Tras el atentado los Baleztena fueron expulsados de Pamplona teniendo que trasladar temporalmente su residencia habitual a Leiza y San Sebastián hasta 1935. Sin embargo, Ignacio Baleztena no abandonó sus vínculos con Pamplona. Continuó viajando y coordinando las actividades culturales clave de la ciudad. Al quedar la casa cerrada y la familia desterrada por el gobernador civil, tuvieron que apoyarse en talleres locales donde se custodiaban las carrozas por la Asociación de la Prensa de Pamplona, bajo la dirección artística del aitacho que venía expresamente a ello. Así la Cabalgata vencía con éxito la politización del momento, y a pesar de que Pamplona vivía años de fuerte polarización, la Cabalgata se mantuvo como un oasis de tregua donde la prioridad compartida eran los niños de la ciudad. Después, vino la guerra. En 1937 tuvo que suspenderse la Cabalgata de Pamplona debido al conflicto bélico pero el “aitacho” no se resignaba a que sus Majestades de Oriente pasaran de largo, y los convocó al frente…, pero eso es tema de otro momento.

Terminó la guerra, y se hizo cargo de sacar la cabalgata el Frente de Juventudes[1]. Ignacio no quiso colaborar con esa organización y la familia Baleztena abandonó la Cabalgata, pero al aitacho por dentro le entraban auténticos “tripicomiñes” de pensar que realmente estaba siendo un fracaso y la cabalgata se venía abajo.  En medio de todo, fue un alivio, pues por primera vez en aquella casa reinó la paz y la calma durante las Navidades; mas, él no estaba nada tranquilo ni contento, hasta que consiguió se hiciera cargo de ella, otra vez, la Asociación de la Prensa, allá al inicio de los años 50, y de nuevo volvió a ser el representante del Rey Baltasar y volvió el auge y “esplendor” de antaño. Así pues, el “aitacho” volvió a montarse a caballo, a pesar de sus abundantes años y meter de nuevo en el lío a toda la familia, transformar aquella casa en un manicomio por Navidad (bueno, esto de por Navidad sólo… qué diría yo tratándose del “aitacho”), y… tan contento y satisfecho. Después abdicó y cedió su turbante a sus hijos que fuimos turnándonos en el reinado por un día, siendo el que suscribe el que más veces fue valido de Baltasar.



[1] Sección juvenil autónoma de Falange Española. Uno de los pilares del régimen franquista.

El Rey Baltasar en los años en que yo era su representante
Eran las cabalgatas del “Bicharracus Asquerosus”, de “los negros”, de “los vikingos”… y de los escasos medios económicos que suplíamos con abundancia de ilusión.

Este status duro bastantes años, pues después tomó la organización de la Cabalgata el Ayuntamiento, la Caja de Ahorros Municipal bajo la batuta José María Muruzábal del Val que fue director del área de la obra social y cultural de esta entidad durante más de 35 años[1], en los años 80 del siglo XX la asociación Gazteak… y aprovechándose de la llegada de la democracia y las libertades políticas y etc., etc… algunos intentaron de nuevo politizar la Cabalgata motivo por el cual los Baleztena dejamos de participar en la misma. Igual que el aitacho se retiró ante la politización franquista sus hijos renunciamos ante la politización abertzale. Posteriormente gracias a Dios volvió la cordura en las cabalgatas organizadas por Zunzarren.

Una parte de su éxito consiste en procurar mantener la Cabalgata al margen de la política y las polémicas, procurando que siga siendo una celebración limpia y de todos, sin más reivindicación que ser lo que es: la llegada de los Reyes Magos a Pamplona.

Tras la muerte del "aitacho" en Septiembre de 1972, el 5 de enero de 1973 SSMM los Reyes Magos acudieron a su tumba a rezar por su eterno descanso. Con el enchufe que tenía con tan ilustres personajes seguro que los Santos Reyes Magos han velado al Niño Jesús para que le hiciera un huequico junto a ellos, ya que tanto hizo por promover esta celebración.



[1] Muruzábal Oscoz, I., & Muruzábal del Solar, J. M. (2023). La cabalgata Reyes Magos en la Pamplona de 1966. Pregón, (68), 85–88.


SSMM los Reyes Magos acudieron a la sepultura de Ignacio Baleztena para rezar por su eterno descanso el 5 de Enero de 1973

Aunque la historia posterior ya no tenga que ver con Ignacio Baleztena, es de justicia recoger aquí que gracias al impulso de Fernando Lizaur, actual representante del Rey Baltasar y “alma pater” de la Asociación de la Cabalgata de Pamplona, ésta mantiene el estilo que SSMM los Reyes Magos se merecen.

Para finalizar tened paciencia durante estas fechas con la frecuencia de las entradas porque es tiempo de celebración, familia y festejos en honor del Niño Dios, así que con la colocación del belén, la decoración y la preparación de la Navidad os dejo por hoy. A portarse bien que el carbón no es buen regalo. Hasta mañana Nochebuena si Dios quiere.


No puedo resistirme a publicar esta foto en la que mi íntimo amigo el Rey Baltasar tiene a mi hija Luisa en brazos por los años 70. Siempre han dicho que Su Majestad y yo teníamos la misma sonrisa.