Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

martes, 24 de diciembre de 2013

FELIZ Y SANTA NAVIDAD. Relato de Nochebuena.



Querido lector, Feliz y Santa Navidad. Que pases una gran Nochebuena celebrando el nacimiento de Dios, con la alegría con que lo celebraba el aitacho, o más.

Aprovecho para escribir un relato acerca de cómo se vivía los previos de Navidad en la zona de Leiza, que tía Lola nos dejo escrito en su libro “La Casa”. Por recurso literario lo sitúa en un pueblo imaginario del Baztán.

Leiza Nevado en tiempos de Ignacio Baleztena

“Caravanas de chiquillos, subían al monte para traer musgo, ramas de gorostiak (acebo) y de pinos. Salían de sus cajones, donde los colchones de serrín, durmieron un sueño durante todo el año, las deliciosas figuritas del Misterio divino, de los Reyes y los pastores.

En las casas se procedía a la importantísima ocupación de poner el Belén, lo cual quiere decir, que imperaba en ellas un desorden terrible. De los desvanes eran bajados, dejando regueros de polvo a su paso, tablones, leñas, cajones viejos, jaulas fuera de uso, ratoneras inservibles, para con todos los objetos tan dispares, formar parte de la topografía de Judea.

La audacia infantil, ante nada se detenía; vaciaba cajones, requisaba mesas, machacaba bombillas para convertirlas en polvo escarchado, sustraía puñados de harina de la despensa, para cubrir de nieve los montes palestinos, aunque en realidad, rarísima vez se ven revestidos de esa capa helada.

Quizá de ese desconcierto que reina en las casas para colocar el Nacimiento, venga la frase empleada cuando algún jaleo viene a perturbar  el orden y la paz: “¡Se armó el Belén!”

Colocaba María Dolores (la protagonista de la novela) el suyo, ayudada por algunos chiquillos del pueblo, aunque eso de ayudar, era relativo, pues todos los chiquillos enredaban con las figuras y se quedaban estáticos ante ellas, cuando la aldaba de la puerta anunció el correo…

Todo resplandecía de alegría en Aizeleku (pueblo imaginario extraido de sus vivencias en Leiza). El sol lo iluminaba suavemente. De los balcones de algunas casas, colgaban grandes figurones rellenos de hierba, llamados “orantzaros”. Estas figura representan la antiquísima tradición en el pueblo vasco, a quienes unos seres que vienen a traer prosperidad a la tierra. Se les designa así, porque son portadores de la “oratza”, es decir de la levadura, y su presencia en la casa asegura, que no faltara en ella harina con que mezclarla.
Los chiquillos recorrían el pueblo cantando los versos acostumbrados:

Emen eldu gerade
Berri on batekin
Gure embajadore
Orantzaro rrekin

(Venimos aquí con noticias buenas, con nuestro embajador el Orantzaro)

Repicaban alegres las campanas, y el canto, no del cisne, pero si de gallinas y capones, se dejaba de oír en los corrales, antes de ser sacrificados en aras del convite navideño.

Llegaba la Noche Buena: noche divina, saturada en profundas emociones, en las que el cielo se funde con la tierra, noche al parecer, igual a todas, y sin embargo, aún en los pueblos que ya abandonaron sus santas creencias, renueva puras alegrías, infunde ternura y deja sentir como un noble impulso que lleva los corazones hacia la indulgencia, la compasión, la paz, el amor.

Y con este bonito relato de Nochebuena os dejo para celebrarla en familia con los villancicos acostumbrados junto al Belen, que tanto nos ha costado poner un año más. Y el aitacho estará cantándole al Niño en el Cielo

Yo soy Chopico Ignacio que viene a cantar
al Niño que llora a hacerle callar…

¡FELIZ NAVIDAD!
EGUBERRI ON!


sábado, 14 de diciembre de 2013

El primer museo carlista. Ignacio Baleztena y el Museo de Recuerdos Históricos


Querido lector, veíamos cómo desilusionados los carlistas por los derroteros que tomaba la política, pues se veía claramente que querían borrar de la memoria al carlismo, éste se puso en la oposición al franquismo. Y aquí el aitacho tuvo su participación activa con distintas iniciativas, la cultural, la social y la clandestina. 


Entre las actividades culturales destacó la creación del “Museo de Recuerdos Históricos” que era el nombre que eligió mi padre para denominar lo que realmente era un museo carlista. Ocupaba cuatro plantas del que fue seminario de San Juan Bautista, situado detrás del Ayuntamiento de Pamplona y fue inaugurado el 10 de Julio de1940. Su hermana la tía Lola, protagonista también de la formación del mismo, nos lo cuenta en sus memorias:


Fachada del antiguo Museo de Recuerdos Históricos. Fijándose bien dentro del portal escondidos están sus creadores, Ignacio Baleztena y su hermana Lola



            “Habiendo llegado a Pamplona las banderas de los batallones carlistas que el rey Carlos VII guardaba en su palacio de Loredan en Venecia, a la vista de tan gloriosos trofeos, mi hermano Ignacio tomó la resolución de formar un museo al cual llamar de “Recuerdos históricos”. Y empezamos una campaña de recolección de objetos por tierras de lealtad donde podrían conservarse cosas interesantes.


            En una venta innominada, camino de Francia, guardaban la boina del General Elío dejada allí por él cuando marchaba al destierro; aquí, una carta del Cura de Santa Cruz; allí, espadas, órdenes de generales con sus firmas y sellos; un abanico de la reina Doña Margarita envuelto en un papel de seda amarillento; el uniforme del abuelo cuidadosamente conservado; en fin, cantidad de objetos guardados como reliquias, ricos en valor histórico y emocional.


            A los recuerdos de antes, uníamos la recogida de banderas de los Tercios de Requetés y otras cosas, proporcionando todo gran variedad e interés para la formación del Museo. En un palacio señorial de Puente la Reina, donde se alojó Carlos VII, el comandante del Tercio de San Fermín, Javier Churruca, casado con la hija de la casa, nos hizo entrega de las banderas de dicho Tercio.


            Con todo cuidado, acomodamos en el coche tan valiosos trofeos y a las puertas de Pamplona nos detuvo el portalero, preguntando por rutina:


-         ¿Lleva algo que declarar?.


El movimiento del auto había desplegado una bandera. Sobre el fondo rojo destacaba en letras de oro el lema: “Dios, Patria, Rey”.


-         ¿A no ser eso? –dijimos mostrándosela al portalero.


Después de contemplarla detenidamente, contestó:


-         ¡Eso es lo bueno!. Eso no paga.


-         Eso no se paga –corregí sonriendo.


- Eso no se paga –replicó con entereza-. Está comprado con sangre. –Y saludó militarmente.


            Muy presente me quedó este diálogo sostenido con el digno y consciente empleado.

            Hicimos también un viaje a Barcelona, donde fuimos a comprar unos maniquíes para vestirlos con uniformes de las tres guerras”
            Y como dicen que una imagen vale más que mil palabras, vas a tener la suerte de en la próxima entrada hacer una visita virtual de lo que fue aquel museo gracias a las fotos que colgaré si Dios quiere. De momento aquí va un anticipo:

Detalle de la sala de las banderas del Museo (carlista) de Recuerdos Históricos
 Y hablando de fotos quiero agradecer el apoyo de Victor Sierra-Sesúmaga por su imprescindible y desinteresada ayuda para que muchas de estas fotos se hayan podido digitalizar.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Triste reencuentro con D. Gaetán (D. Cayetano de Borbón Parma)



Querido lector, veíamos anteriormente como el aitacho y familia refugiaban a los evadidos de la invasión alemana que avanzaba por Europa y en Mayo de 1940 llegaba a Bélgica. Pues bien, uno de estos evadidos era un querido amigo, como nos cuenta tía Lola, hermana de mi padre Ignacio:

“Entre las pavesas que el monumental incendio de la guerra dispersó por el mundo, se encontraba el príncipe D. Gaetán de Borbón-Parma, requeté que fue del Tercio de Navarra. Llegado a San Sebastián nos mandó aviso de que deseaba vernos. Su acogida fue en extremo cariñosa, y aunque se mostraba contento, lo encontramos muy preocupado y desmejorado. Motivos tenía para ello. Su huida, como la de tantos, era para abatir el ánimo mejor templado.

D. Gaetán de Borbón Parma, hermano del entonces regente D. Javier, con la espada de Carlos VII.

Al invadir Bélgica los alemanes se encontraba allí con su hermana Zita, última emperatriz de Austria, y con el hijo de ésta, el archiduque Otto, y hubo de huir precipitadamente. Cuando en una revuelta del camino volvieron la cabeza para ver por última vez su abandonado castillo, estaba ya envuelto en llamas. Aquel éxodo por las carreteras de Bélgica debió ser apocalíptico. Los que se creían afortunados por poder escapar en sus coches, bien pronto tuvieron que abandonarlos, pues la muchedumbre fugitiva taponaba totalmente los caminos. Gentes agotadas quedaban atrás y los demás, empujados por el instinto de conservación, seguían adelante sin detenerse a socorrerlos.

Así sucedió a unas jóvenes que conocí en la cárcel de Pamplona, las cuales, por detenerse un momento a descansar, se vieron separadas de los suyos, sin papeles, sin recursos. Por cierto, que estas muchachas, avaladas por una religiosa belga, volvieron a sus prácticas piadosas hacía años abandonadas.

Hemos leído muchas veces descripciones patéticas sobre las penalidades sufridas por los fugitivos, pero oírlas contar a quienes acababan de pasarlas, resultaba más impresionante todavía. D. Gaetán estaba muy apenado, pues al presentarse a las autoridades con su hermana y sobrino, éstas les indicaron que sólo de paso podrían permanecer en España.

- Pero si yo he luchado como requeté y fui gravemente herido –replicaba el príncipe creyendo presentar la más limpia y meritoria de las recomendaciones. (pinchar aquí)

            Obtuvo el poderse quedar algún tiempo, pero no su familia. El archiduque, con fría indignación,  tomando el brazo de su madre le dijo:

- ¡Vamos!. No somos gratos en España. Y sin tomar descanso, prosiguieron la marcha.

            No sé por agradar a quien, aquellos representantes de la autoridad se valieron de ella para obrar tan despiadadamente, olvidando y atropellando las leyes de la hospitalidad y de la caballerosidad. Fue una gran vergüenza.”

            Así volvieron a reencontrarse mi padre Ignacio Baleztena y D. Gaetán de Borbón Parma. Qué recuerdos más felices dentro de la desgracia de una guerra habían pasado en Pamplona y Leiza durante la convalecencia de éste (pinchar aquí, aquí, y aquí) y ahora volvían a encontrarse de nuevo, en esta penosa situación.

Foto dedicada de D. Gaetán de Borbón Parma "a mi querido Joaquín Baleztena, patriarca de los carlistas de Navarra con todo mi cariño; Gaetán de Borbón - Parma. Leiza Julio de 1937"
 Como despedida te adelanto que en la próxima entrada veremos, si Dios quiere, una nueva iniciativa del aitacho respecto a… pero no me adelanto. Mientras tanto que pases mañana  un muy feliz día de nuestra patrona la Inmaculada Concepción, a la que tanta devoción tenía el aitacho y sobre la que escribió algunas iruñerías como esta (pinchar aquí). Y es que este puente podría llamarse el de los patrones (S. Saturnino de Pamplona, S. Francisco Javier de Navarra y la Inmaculada de España). Que ellos rueguen por nosotros.

"Ave María". Saludo referido a "La Purísima" a la entrada de Petrorena, la casa familiar de los Baleztena en Leiza.

martes, 3 de diciembre de 2013

Fundación de la Hermandad de Caballeros de la Cruz y la primera javierada

Querido lector, Feliz día de San Francisco Javier, patrón de Navarra. Hoy es día grande y estaba decidiendo entre seguir con la biografía del aitacho o algo relativo a San Francisco Javier. Pues bien precisamente he resuelto la cuestión con esta entrada alusiva a ambas cosas.


San Francisco Javier, patrón de Navarra. En gran cantidad de países que visitemos encontramos sorprendentemente una imagen de uno de nuestros paisanos más universales. Ruega por nosotros.

Veíamos cómo enseguida de finalizada la guerra el aitacho daba plantón a Franco (pinchar aquí). Y es que desilusionado, como carlista, por los derroteros que tomaba la política con la disolución de la Comunión Tradicionalista y la creación del partido único (FET y de las JONS) decidió seguir una labor de defensa de sus ideales en el ámbito sociocultural y como veremos también mediante oposición clandestina al régimen. Así para mantener vivo el espíritu que había alentado a los voluntarios a salir a dar su vida, frente a la equívoca relación con el naciente régimen franquista que mantenían otros, participó en la formación de la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz, promovida por Zubiaur y otros excombatientes principalmente carlistas, que fue constituida el 26 de Enero de 1939.



Poco más tarde el 10 de marzo de 1940, tiene lugar la primera javierada. Ésta es una iniciativa promovida por dicha Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz. El Diario de Navarra de 9 de Marzo de 1940, en su primera página decía: “un grupo de muchachos decididos saldrá a pie desde Pamplona con el fin de comulgar en Javier. Vienen a dar gracias al Apóstol bendito por haber salido incólumes de los lances de la guerra y para implorar su protección sobre España entera. Mañana domingo la afluencia de peregrinos promete ser extraordinaria".

Y efectivamente así fue, unos cinco mil peregrinos se congregaron en Javier y se celebró la Misa solemne a las 10:30 de la mañana, y a las 16:00, con presencia de las primeras autoridades de Navarra que secundaron el acto convocado por la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz, recibieron la bendición con el Santísimo del arzobispo de Pamplona Mons. Marcelino Olaechea.

            Así Ignacio Baleztena junto con el resto de nombres que aparecen en el texto que puedes leer a continuación fueron los promotores y organizadores de la primera javierada en 1940.


Texto en el que Mons. Olaechea aprueba la erección de la Hermandad y la composición de su primer capítulo formado entre otros por Ignacio Baleztena

Tras el exito de esa primera javierada de 1940, al año siguiente el acto se convocó de forma oficial directamente por el propio arzobispo para el segundo domingo de marzo. En su convocatoria en la hoja diocesana La Verdad se empleó por primera vez la denominación Javierada de Navarra.


Las primeras javieradas organizadas por la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz. El primer abanderado Ignacito Jaurrieta Baleztena. Detrás con corbata y la Cruz en alto Cruz Baleztena Abarrategui, hijo de Ignacio. Ambos, miembros de la AET, fueron activistas frente al Regimen franquista siendo detenidos por la policía en varias ocasiones.


En el centro Dña Mª Francisca de Borbón Parma, hija del entonces regente D Javier, rodeada de carlistas de la Hermandad de Caballeros Volutarios de la Cruz en una javierada


            Tras estas históricas fotos que espero que te hayan resultado al menos curiosas, te deseo un muy feliz día de San Francisco Javier, patrón de Navarra, y en la próxima entrada seguiremos con la biografía del aitacho y su reencuentro con un querido amigo si Dios quiere.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Origen de la Procesión de San Saturnino por Ignacio Baleztena

Querido lector, ayer casi morimos de frío (pero sarna con gusto no pica) cebrando la fiesta de San Saturnino, patrón de Pamplona, con su procesión, Misa, gigantes, danzaris, la Cofradía San Saturnino... por todo lo alto, como se merece tan solemne efeméride, y con ese toque popular que tanto le gustaba al aitacho, aunque hubiera echado de momenos unos cohetes, pero todo no puede ser. Y precisamente mientras disfrutábamos de la procesión un fiel seguidor del blog me echó la bronca por tenerlo "abandonado" tanto tiempo, así que tras la cariñosa reprimenda retomo el tema sin dilación. 

Joaquinico, biznieto de Ignacio Baleztena, disfrutando ayer de los gigantes

Y aprovechando la conmemoración de nuestro querido patrón, rebusco lo que escribió el aitacho sobre quién era San Saturnino,  su historia, por qué es patrón de Pamplona y desde cuándo se celebra esta procesión. Todo esto nos lo cuenta mi padre en una de sus iruñerías escrita en 1959 y que dice así:




"LA FESTIVIDAD DE SAN SATURNINO


            El Rdo. P. Joseph de Morete y Mendi, uno de los más ilustres varones de Pamplona, y por desgracia también de los más olvidados, en su obra monumental “Anales del Reino de Navarra”, habla extensamente de la predicación del cristianismo en tierras vascónicas, y en especial de la llevada a cabo en la ciudad de Pamplona por el santo obispo de Tolosa Saturnino. Sin meternos a criticar la obra del gran analista pamplonés, trasladaremos hoy a esta sección algo de lo que sobre el particular nos refiere, pues conviene refrescar las memorias de quienes, por tenerlas abarrotadas de nombres y sucedidos cinematográficos y footbalísticos, han despachado de ella, como si se tratase de trastos inútiles, mil recuerdos gloriosos de nuestra historia.

            Nos dice el P. Morete:

            “Saturnino, varón celestial, habiendo sido destinado  por obispo de la ciudad de Tolosa… deseando esparcir más dilatadamente la Sagrada Doctrina, envió por explorador suyo a Pamplona a Honesto, presbítero, natural de Nimes de Languedoc, hijo de Emilio y Honesta; el cual tomando ocasión de que un día los ciudadanos de Pamplona acudían con gran concurso a un templo de Júpiter a hacerle sacrificio, movido de aliento divino, comenzó en clara y alta voz a advertir a la multitud el torpe yerro de dar a las estatuas mudas, y simulacros vanos de hombres manchados de vicios, a quienes el poder y la lisonja sacrílega había querido consagrar el culto debido por natural a sólo Dios verdadero, hacedor de cielo y tierra”.

            Sus predicaciones hicieron gran impresión en el ánimo de los oyentes, sobre todo en los de Firmo, Senador de Pamplona, su mujer Eugenia y sus tres hijos Firmino, Fausto y Eusebia. Viendo el gran fruto que en esta ciudad podría obtener volvió a Tolosa donde comunicó sus impresiones al santo obispo Saturnino, quien no vaciló en ponerse en marcha para continuar en persona la labor comenzada por su discípulo Honesto.

            “Saturnino, continua el analista navarro, juzgando se abría gran puerta al Evangelio en España, dejando encomendada su iglesia de Tolosa a Pápulo, varón santo y digno de tan gran sustitución, partió con Honesto y entró en Pamplona el día décimo séptimo que Honesto había salido de ella en busca suya.

            “Sucedió, que a la sazón se celebraba fiesta a Diana en un antiquísimo templo suyo que la tradición constante retiene estaba donde después se erigió el templo que vemos de San Saturnino, en medio de la Ciudad y con un bosque de ciprés allí junto, dedicado también a Diana. Cerca de la puerta hacía sombra un gran árbol teberinto. Este le pareció a San Saturnino lugar a propósito para hacerse oír de los que se hallaban dentro del templo y concurriesen fuera por la novedad. La celebridad del día y del lugar, la fama del orador forastero y expectación de la nueva doctrina que les traía, concitaron inmenso concurso... Por tres días continuó lo mismo creciendo cada día más el concurso de los oyentes…”

            Y pondremos aquí punto a lo que continúa relatando el padre Morete para dar un salto de varios siglos y trasladarnos a la Sala de Juntas del Regimiento de la ciudad de Pamplona, donde hallaremos reunidos a los sabios, honestos y sesudos señores don Francisco Cruzat, Doctor Murillo de Ollacarizqueta, Diego Pérez de Labayen, el licenciado Marichalar, el licenciado Monreal, Juan Ruiz Ibáñez, Joseph Marban y Beltrán de Garralda, rexidores todos ellos de la Ciudad, y oiremos al Sr. Secretario leer con voz clara y engolada el siguiente acuerdo que en aquel día, que se contaba 26 de noviembre de 1611, tomaron tan beneméritos señores:

            “Que por tradición antigua se sabía que el primero que sembró la semilla de la Fe Católica en esta Ciudad y Reyno fue San Saturnino, hijo de Egeas, Rey de Acaya en las partes de Grecia. Discípulo primero del bienaventurado San Juan Bautista y después del Vicario de Cristo San Pedro. Uno de los setenta y dos discípulos de Jesucristo nuestro Señor[1]. Que con el ejemplo de su vida y predicación trajo al verdadero conocimiento con el primer sermón que en esta Ciudad hizo, cuatro mil y más personas y por haber quedado éste tan bien fundado, y por la intercesión de este glorioso santo creemos y debemos creer piadosamente que Dios Nuestro Señor ha tenido y conservado esta Ciudad y Reyno en esta fe Católica, sin que en todo este tiempo haya faltado en cosa, de que debemos dar infinitas gracias.

            Y viendo que la dicha Ciudad ha solemnizado y solemniza otros santos que por voto guarda con agradecimiento y demostraciones de procesión y otras en hacimiento de gracias de los beneficios que esta República ha recibido de la Majestad de Dios y por su intercesión de la salud temporal y frutos de la tierra no siendo de tanta consideración, pues lo que este glorioso santo hizo, fue tratar de la salvación de las almas y quitar a nuestros pasados con aquellos principios de los errores y gentilidad en que vivían parece que hay mayor razón de hacer la misma demostración con este Santo, y así, habiéndolo tratado con el Istmo. Sr. Don Antonio de Figueroa, obispo de esta Ciudad, y con los muy ilustres señores del Cabildo de la Catedral de ella.

            Que en su día y en cada un año se haga una procesión solemne desde la Catedral hasta su Iglesia y que en ella su Señoría de dicho Cabildo diga misa con sermón, nombrando el dicho Reximiento predicador para esto, como lo hace en las demás fiestas de su voto y devoción, y que la víspera se hagan hogueras por la dicha ciudad, y otras demostraciones de contento, convocando a los divinos oficios a todo el pueblo para que en sus oraciones rueguen a la Majestad de Dios por el aumento de la Fe, en cuyo nombre se hace y debe hacer esta memoria”.

            Y desde entonces, con solo la triste excepción de unos pocos años, la imagen de nuestro Santo Patrono ha sido paseada triunfalmente por las viejas calles de la Ciudad; que quiera y permita Dios no se repitan estas vergonzosas lagunas originadas por odio insensato e inconsciente, las más de las veces.

Igual que en 1611 ayer la procesión de San Saturnino volvió a recorrer las calles de Pamplona

                   Tiburcio de Okabío
(Diario de Navarra. 29/11/1959)"


[1] Aquí nuestros ilustres rexidores de aquellos tiempos cometen el error de confundir a San Saturnino discípulo de San Juan Bautista en el S I con nuestro patrón San Saturnino, obispo de Tolousse en el S III. (nota del blogero)





Seguro que el "aitacho" organizó ayer unas buenas mezetas en el cielo con cohetes y celebraciones mano a mano con San Saturnino, San Honesto y SanFermín, disfrutando especialmente de ver la última salida de sus queridos Gigantes en este año.Y en la próxima entrada continuaremos con la biografía del aitacho si Dios quiere y no cambio de opinión, porque con todas las fiestas que se avecinan...

Última salida de los gigantes en 2013, ya bajo los adornos navideños.

martes, 29 de octubre de 2013

Época de caza en Leiza.... en tiempos antiguos (Demborazko Naparrak)





Querido lector, hemos comenzado el mes de difuntos con la fiesta de Todos los Santos, en la que miles de navarros hemos visitado los cementerios para rezar por nuestros difuntos.


Biznietos de Ignacio Baleztena en la tumba dede su bisabuelo el año pasado el día de Todos los Santos. Este año se ha repetido esta imagen.


Pues bien, de todos es sabido que durante el mes recién finiquitado, en Leiza todo cazador que se precie sube al puesto a ver si pasan palomas, eso sí, con un buen hamarretako para que si el morral vuelve vacío al menos la andorga retorne llena. Pues bien, aunque el aitacho no era muy aficionado a la caza al revés que sus hermanos, en cambio sí que escribió este curioso artículo en el semanario Radica, fundado y dirigido por él en la juventud (pinchar aquí):


Artículo de Ignacio Baleztena en el semanario Radica, por él fundado.

“DEMBORAZKO NAPARRAK


            Si algún irunsheme choriarrapazale, de esos que los domingos salen a tirotear codornices por los rastrojos, se le ocurre venir hoy por estos montes de Aitor, en la creencia que en ellos ha de encontrar algo con que llenar el morral, se equivoca de medio a mitad; pues por muy contento puede darse el cazador, que después de pasar todo el día subiendo y bajando estos montes, vuelva a su casa llevando en su morral un inocente zozoa o algún “esquirishu” con qué sazonar el pucherico familiar.

            En aquellos tiempos en los que a pesar de no haber jelquides todo quisque hablaba vascuence, no era cosa extraña al doblar un seto o saltar un “athácole”, verse frente a frente de un oso, lobo o algún “coleóptero” por el estilo; pues abundaban de tal modo, que por muy contentos podrían darse muchos rotativos, “La Tradición” inclusive, de tener tantos suscriptores como lobos y osos se cazaban en la montaña al cabo de cada año.

            Abro uno de los libros de cuentas de la villa de Leiza y a cada momento me encuentro con partidas como las que a continuación copio.

            Año 1577.- “Iten más, dan por quenta (los del Concejo) aber dado y pagado a un onbre de Igoa, quatro reales y a dos onbres de Arrarás otros quatro reales, porque mataron siete ossos y un lobo”.

            1578.- “Iten más, por descargo aber dado y pagado a unos de Veruete y Arrarás por dos ossos que tomaron quatro reales”.
            “Iten más, dan por cuenta aber dado y pagado siete reales y una tarja y seis cornados a Lorenz de Solano por un osso que mató en los términos de Leyça”.

            1582.- “Otro sí, dan por descargo haber dado y pagado a Lope de Erasun baquero seys reales por aber tomado tres cryas de lobos, en los términos de Leyça.”
            Otro si, dan por descargo aber pagado a Martino de Leiça, vecino de Goyçueta, dos ducados por aber muerto un osso grande y tiempo que en ello se a ocupado, por el daño que hazía en los ganados.”
           
Muy grande y temible debía ser este oso, y considerables los daños que causaba, a juzgar por lo que por él pagaron los jurados y bolsero de Leiza. Un ducado equivalía a once reales, o sea, que el tal Martino de Leiça cobró veintidós reales; dieciocho más de lo que por regla general se acostumbraba a pagar por cada oso.

            Según las cuentas del 1594, se mataron en dicho año 47 crías de lobos y osos, 11 lobos grandes y tres osos. Gastando la villa en gratificar a los cazadores que los mataron, 103 ducados, 3 reales y 2 tarjas. Siendo de notar la partida 48 que dice: “Iten, a un onbre provinciano que tomó seys cryas de lobos se pagaron seys reales”. Por ella vemos que el llamar provincianos a los de Guipúzcoa, viene de lejos.

            Y poco más o menos así venían las cuentas de los demás años.

            Pero como en aquellos tiempos cien ducados y pico eran gasto de no poca consideración, se pensó que en el batzarre, que según costumbre se celebraba todos los años para rendir cuentas los del ayuntamiento saliente a los del entrante, se trató la manera de disminuir la partida de gastos, pero, esa era la dificultad, cómo disminuir esta partida de gastos.

            Y en efecto, llegado el día del batzarre el sacristán dio las tres campanadas reglamentarais, y al oírlas fueron zapla, zapla los vecinos a la endrecera de Elitz-echea, lugar usado y acostumbrado para la celebración del batzarre o sesiones públicas.

            Leyéronse las cuentas públicas del año anterior; fueron aprobados los cargos y descargos de los jurados y bolsero; firmaron en el acta, a una con el escribano, los pocos que sabían escribir, pues maldita la falta que en aquel entonces hacía el saber poner garabatos en un papel; y luego púsose a discusión el asunto de la caza y gastos por ella ocasionados. Se habló mucho para no haber comido todavía.

            Johanes de Miaqueorena, alcalde saliente, que durante el debate se estuvo con la cabeza baja; calladico, calladico, venga errascar y rescar su buru-zurie como para obligarle a brotar una idea, por fin levantó la cabeza, se puso despacio la mano izquierda en la cara, mientras que con el brazo derecho hacía como que se estiraba y dijo, que pues a los vecinos de Leiza, por la cuenta que les traía, igual perseguirán a las fieras hubiese o no gratificación, sólo se debería dar el premio a los cazadores de los pueblos comarcanos, como hasta entonces se había hecho.

            La ideíca fue aprobada por unanimidad.

            Tan solo, Miguele de Apochisco, tan infatigable cazador como alperra en los trabajos del campo, puso mal “mutur”. Ensanchó el largo compás de sus piernas, metió las manos hasta el codo en los bolsillos de las pracas, levantó los hombros, encogió el hombro y murmuró con gesto “asarre”:

            -¡Au arrayoa!

            El acuerdo que se asentó en el libro de actas dice así:

                        “Después de acabadas estas quentas de dicho alcalde Johanes de Miqueorena, alcalde de la dicha villa de Leyça, y jurados y verificadores y volsero arriba nombrados en conformidad dixieron que la costa y salario que se da a los que toman y matan a los ossos y lobos y otras fieras es excesibo y que para remediar aquello ordenaban y ordenaron por capítulo y ordenanza espresa que de aquí adelante no se de cosa alguna a los que toman y matan las dichas fieras y sus cryas sino solamente a los cazadores de los pueblos confinantes con la dicha villa de Leyça, y a ellos se les pague por las cryas de los lobos quatro reales, dos de los propios y dos de las baquerías, y por los ossos y lobos grandes ocho reales, quatro del pueblo y quatro de las baquerías, y no más y lo mandaron asentar a my, pasó ante my, Martín de Leyça, essno.”

            A continuación del batzarre y según costumbre tomaron el amarretaco alcalde, jurados, escribano, almirante, verificadores y vecinos, y el coste de él ascendió a unas 500 tarjas, que vienen a ser 120 reales, por ahí, por ahí.

            Por cierto, a nadie le pasó por las mentes en el dicho debate, suprimir el “amarretaco” para alivio de gastos.

            Durante el almuerzo, si en el batzarre el alcalde se había rascado la cabeza y manoseado la cara, no se rascó y manoseó menos las suyas el dicho Miguele de Apochisco, cazador de fama, a quien el acuerdo del batzarre perjudicaba en una no pequeña porción de ducados. Los más viejos no recuerdan, que nadie supiera, si fue el masaje antedicho o los lanos que echó al coleto lo que trajo a sus mentes alguna buena idea. Ello es, que de repente su cara cambió de aspecto, se sonrió socarronamente y al ir hacia su borda le pegó cuatro o cinco irrintzis que retumbaron por todo el valle despertando a los shausharras de las selvas de Okabyo, y según también, asustar y todo se hicieron las sorguiñes guardadas que se estaban en la cueva de Ulí.

            Al año siguiente, no fue poca la sorpresa de Martino de Enelope, bolsero de la villa, al ver que se le presentaban con lobos muertos, cabezas de oso y lobillos y oseznos vivos el vaquero de Saldías, Cosme de Chartico, ferrón de Ezcurra, el sacristán de Beruete y otros guizones, de que jamás se había dicho supieran poner una piedra en el arcabuz o empuñar un chuzo, como no fuera en los alardes, que por mandato de su Excma., el Virrey, se hacían en los dichos lugares.

            Pero todo se sabe en la vida, y también se supo y llegó a ser del dominio público, que los dichos baquero, ferrón y sacristán, antes de volver a sus lugares, pasaban por Apochisco-borda, en donde después de echar un trago con Miquele, dejaban los reales y ducados sobrados, recibiendo por la comisión algunas tarjas y cornados.

            Y Pedro de Arraiago, vecino de Areso, llegó a decir una vez en Ubidea, taberna de la dicha villa, haber oído decir a Miguele de Apochisco, un día que se andaba un poco “moshcorra”:

            -¡Alajincoa! Nacer no ha hecho no todavía en Miqueorena, ningún Johanes erreventar a mí que me haga.
P.
Del Radica”

            Como curiosidad vemos que todavía no firmaba Premín de Iruña, ni siquiera P. de I., sino solo P. Espero que hayas disfrutado con este pequeño regalo que he querido introducir en el blog como celebración del tercer cumpleaños del mismo. Y en la próxima entrada seguiremos con la biografía del aitacho si Dios quiere. Mientras tanto ruego una oración por su alma en este mes de difuntos.


Recordatorio de difuntos de Ignacio Baleztena Ascárate. La foto con la que se realizó era un recorte seleccionado por mi mismo del aitacho feliz bailando la jota. Con esta alegría que caracterizó su vida se habría presentado cuando le dijeron "vamos a la Casa del Señor"

Feliz tercer aniversario cumpleaños del blog.



Querido lector, el 27 de Octubre este blog cumplió 3 años de su existencia, y parece que fue ayer cuando comencé con el proyecto de difundir todo lo que pudiera ser de interés sobre la vida y obra del aitacho, Ignacio Baleztena, Premín de Iruña o Tiburcio de Okabío.

No te puedes imaginar la cantidad de papeles, fichas, escritos, diarios y documentos que dejó a su muerte y que estoy revisando. Pero además de recuperar todo este patrimonio para divulgar y continuar su obra, lo más interesante me parece dejar constancia de lo que nos transmitió a los que le conocimos de primera mano, porque se lo hemos oído a él contar, sin intermediarios. Los papeles siempre estarán ahí, pero el testimonio directo de quienes convivimos con él es quizá la fuente más fidedigna y la que más riesgo corre de perderse.

La tradición oral y escrita es un vehículo de transmisión que ha hecho que gran parte de lo que hoy somos, sabemos y conocemos nos haya llegado de generación en generación y esto es lo que pretendo legar a mis hijos y nietos, y a todos los interesados en los abundantes temas que mi padre vivió y estudió, siempre con la alegría de una profunda convicción y vivencia cristiana y también con una irremediable pasión por Navarra y su historia, cultura, gentes, folklore, costumbres y fiestas, por sus Fueros y conjugando perfectamente sus queridos orígenes vascos de la montaña navarra con un profundo sentimiento español de una forma natural, huyendo siempre de “patrioterismos”, como el los llamaba. Esto articuló su vida. Esto quiso transmitirnos y esto intento yo plasmar, para que no se pierda y tú querido lector, si te parece oportuno, puedas recogerlo para mejorarlo, ya que la Tradición no es inmovilista ni una pieza de museo o de colección. Como decía Vazquez Mella "La tradición es el progreso hereditario"

En este mes de octubre por ejemplo, el Rosario de los Esclavos, es una unión de tradición y devoción. También a través de estos actos el aitacho nos intentó transmitir sus creencias de una manera amena, mostrando el amor ancestral de nuestros mayores a la Virgen del Sagrario, Reina de Navarra, junto con el cariño a nuestra ciudad y sus raíces y costumbres. Y yo siguiendo esta estela procuro hacer lo mismo con mis hijos y nietos.

Fascina aquella generación de auténticos intelectuales, de variadas formas de pensar, que eran tan polifacéticos, tan implicados socialmente y tan desinteresados (al contrario de los caciques de entonces y de ahora). Creían realmente en lo que vivían con pasión y sin esperar nada a cambio, sin buscar provecho propio, solo porque lo amaban lo estudiaban, lo desarrollaban, lo servían y sobre todo lo vivían comprometiéndose socialmente de una manera directa. En mi padre no cabía la estéril lamentación del “hay que...” o “alguien debería...”, sino “voy a hacer”. Y todo ello desde la alegría, el buen humor, la socarronería y la poca importancia que le daba a figurar o no.

Han sido tres años de trabajo puesto a tu disposición, en los que he intentado incidir en facetas poco conocidas del aitacho, o en cómo las vivió realmente él. Por eso aun quedan muchas sorpresas de toda una vida que a nadie deja indiferente ya que es difícil de entender a veces, mirado con la mentalidad reduccionista de hoy.

Muchas felicidades al blog, y principalmente a tí, querido lector, ya que cada vez sois más los visitantes y de más distintas procedencias e intereses. Gracias y en la próxima entrada si Dios quiere me gustaría regalaros con este motivo un escrito desconocido de mi padre que lo publicó en Radica, un boletín que el mismo fundó, dirigió y lleno de contenido en su juventud (pinchar aquí).

miércoles, 16 de octubre de 2013

Casa Baleztena refugio durante la II Guerra Mundial



Querido lector, esta temporada han ocurrido muchas cosas de distinta índole como la celebración de la Virgen del Pilar o la beatificación de los mártires españoles de la persecución religiosa. Pero en otro orden totalmente distinto el fallecimiento de mi hermano Joaquincho por el que os ruego oraciones para que la Virgen del Chaparro y la Dolorosa lo lleven de su mano al Cielo con el aitacho y la mamita. 

Volviendo a la biografía de mi padre, como ya veíamos en la anterior entrada (pinchar aquí), el aitacho y su familia daban refugio en Casa Baleztena a personas que huían de la II Guerra Mundial, especialmente miembros de la Resistencia francesa y personas que escapaban de los nazis.

            Pues bien, un día se presentó en la puerta un extranjero desconocido que venía pidiendo asilo, ante la sorpresa de toda la familia.

            Tras el estupor inicial, hablando en francés, finalmente se enteraron de que era un piloto canadiense y su avión había sido derribado en Francia, cerca de la frontera. Tras muchas peripecias había logrado pasar a España y ¿cómo había ido a parar a Casa Baleztena?; Al parecer durante la II guerra mundial, a los combatientes de la Resistencia y aliados les daban la dirección de nuestra familia por si tenían cualquier contratiempo, asegurándoles que era un refugio seguro donde serían bien acogidos. Y así fue efectivamente ya que el piloto canadiense estuvo allí hasta que se recuperó de sus heridas. De este modo Ignacio Baleztena se vio metido en un nuevo asunto, el apoyo humanitario a la Resistencia. Posteriormente, acabada la guerra mundial, cuando pasaba a Francia le gustaba rezar ante los monumentos a los caídos de la guerra mundial, una de las veces precisamente con el grupo de danzas del Muthiko Alaiak tras una accidentada jornada... pero esto lo veremos más adelante que me salto cosas.

Casa Baleztena sirvió de refugio para los huidos del nazismo durante la II guerra mundial, particularmente durante la Resistencia fancesa

Este y varios extranjeros más tuvieron suerte, pero otros que también huían de los nazis acababan en la cárcel de forma provisional hasta que se comprobaba su identidad, y mientras tanto allí eran auxiliados por las margaritas (mujeres carlistas), entre ellas Tía Lola, que nos cuenta aventuras y desventuras de estos viajes a la cárcel en sus memorias (ver alguna en la entrada anterior). Estos presos, una vez puestos en libertad, eran trasladados por cuenta del gobierno americano a hoteles de Pamplona o de los pueblos, como Lecumberri, Betelu o Leiza. Así que como era de esperar también en Petrorena, la casa familiar de Leiza, se refugiaron algunos de ellos.

Y al hilo de esto mismo precisamente como en este pueblo se formo una importante colonia de... personas que veremos en la próxima entrada si Dios quiere.