Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

domingo, 5 de julio de 2026

Matrimonio de una biznieta de Ignacio Baleztena. Nuevo hogar Betti Baleztena

 

Nuevos hogares

BETTI – BALEZTENA

 

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Elegancia, tradición y emoción en la boda de Antonio Betti y Carmen Baleztena en Pamplona

 

Pamplona vivió el pasado 2 de mayo una de esas jornadas que permanecen en la memoria de todos los asistentes. La parroquia de San Miguel fue el escenario elegido por Antonio Betti y Carmen Baleztena para celebrar su enlace matrimonial en una ceremonia cargada de emoción, tradición y elegancia.

El templo aparecía engalanado con una cuidada decoración de gladiolos blancos, que aportaban sobriedad y solemnidad al conjunto, acompañados de discretos y sobrios adornos de lavanda, paniculata y eucalipto en los bancos.

La ceremonia fue oficiada por el padre Federico Ferrando, quien dirigió unas palabras llenas de sentido espiritual sobre la grandeza del matrimonio cristiano.

Actuaron como padrinos el padre de la novia, Joaquín Baleztena, y la madre del novio, Carmen Bustos, ambos visiblemente emocionados al acompañar a los contrayentes en este día tan señalado.

La novia, Carmen Baleztena, lucía un elegante vestido blanco de manga francesa, con un sutil escote en la espalda y una larga cola que realzaba la sobriedad del conjunto. Completaba su look el velo familiar que ya llevó su madre, Josefina Mateo, el día de su propia boda, un detalle cargado de simbolismo y continuidad generacional. El ramo, de gran sencillez y refinamiento, estaba compuesto por lavanda, paniculata y eucalipto, en perfecta armonía con la estética del conjunto.

El novio, Antonio Betti, vestía impecable chaqué, en consonancia con la solemnidad de la ocasión.

A la salida del templo, la emoción se multiplicó. Los txistularis interpretaron la tradicional pieza “La Anthonia e Iñacio, casar se han hecho”, canción escrita por el conocido Ignacio Baleztena Ascárate, bisabuelo de la novia, sobre la melodía del ingurucho de Leiza. Se creó así una atmósfera profundamente navarra en uno de los momentos más fotografiados de la jornada.

Fue entonces cuando la lluvia, fiel a la primavera pamplonesa, hizo acto de presencia, sin restar ni un ápice de belleza a la escena. Bajo paraguas y entre aplausos, los recién casados recibieron el cariño de los invitados en el atrio de la iglesia.

Uno de los momentos más originales y emotivos llegó inmediatamente después, cuando los hermanos de la novia - Javier, Joshé y Joaquín - bailaron a los nuevos esposos un ingurucho tradicional de Leiza, vestidos con chaqué y boina colorada, en un gesto lleno de identidad y emoción que fue recibido con una prolongada ovación.

La celebración continuó en el elegante Hotel Tres Reyes, donde se sirvió un cuidado banquete compuesto por cocktail de recepción, lingote de mousse de espárrago, canelón de capón, sorbete de mojito, confit de pato y una exquisita tarta nupcial. El ambiente fue distendido, alegre y lleno de continuos gestos de afecto hacia los recién casados.

Un detalle especialmente celebrado por los invitados fue la entrega de boinas rojas para los hombres y blancas para las mujeres, que aportaron un toque de color, unidad y simpatía al conjunto de la celebración, convirtiendo el salón en una estampa viva de Tradición y modernidad.

Entre los asistentes destacó especialmente la presencia del padre de la novia, don Javier Baleztena, quien a sus 88 años derrochó elegancia y serenidad, siendo objeto de numerosas muestras de admiración y cariño por parte de los invitados.

Ya en los postres, los novios protagonizaron uno de los momentos más simbólicos de la jornada al cortar la tarta nupcial con un sable perteneciente a un general del ejército de don Carlos VII, pieza cargada de historia y evocación tradicional.

La fiesta continuó con gran animación cuando los amigos del padrino dedicaron una rondalla a la novia, a la que siguió la Tuna del Campa, llenando el salón de música y alegría. Como broche final, el propio novio sorprendió a los presentes dedicando a su esposa una emotiva canción, gesto que arrancó una cálida ovación.

La luna de miel llevó a los recién casados a recorrer algunos de los paisajes más bellos de Europa, con un viaje de novios por Suiza y Austria, preludio perfecto para esta nueva etapa que ahora comienzan juntos.

Antonio Betti y Carmen Baleztena inician así su vida en común rodeados de tradición, afecto y belleza, en una boda que combinó con equilibrio la emoción íntima con el brillo de las grandes celebraciones sociales.