Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

martes, 31 de mayo de 2011

Con flores a María

Adiós, Reina del cielo, Madre del Salvador.
Adiós, oh Madre mía. Adiós, adiós, adiós.

            Querido lector, hoy 31 de mayo, finaliza el mes de la Virgen y de las flores. De todos es conocido tras ir leyendo el blog la gran devoción que el aitacho sentía por la Santísima Virgen María, como viene demostrado por sus múltiples actividades en su honor: la creación de la Orden de la Virgen del Chaparro, sus diversos y variados escritos relacionados con las distintas advocaciones de Nuestra Señora que se reparten por todo Navarra, algunos de los cuales hemos disfrutado durante este mes y que son solo un botón de muestra, sus romerías…

Hasta la fecha de su boda fue fijada, precisamente, en el día 31 de mayo, festividad de la Virgen del Amor Hermoso. Así que hoy echaremos un recico a la Señora para que desde el cielo el aitacho y la mamita celebren su aniversario con una gran fiesta en la que no podrán faltar bien de cohetes, zezenzuskos y otros fuegos de artificio. Y también les pido que velen por los que aun estamos por este mundanal ajetreo o valle de lágrimas, y de alegrías también, que caramba.

También participó en actos solemnes como la organización de la Coronación de Santa María la Real… y otros más familiares como la celebración del mes de las flores en casa Baleztena, que es de lo que voy a hablar hoy.

            Y es que en casa de Ignacio Baleztena todo se celebraba con gran lio y alegría. Durante todos los días del mes de mayo nos reuníamos toda la familia, con especial protagonismo de los mueticos, en el oratorio de casa para cantar las flores a María, (Venid y vamos todos….)


El oratorio de la Dolorosa en Casa Baleztena
Pero hoy día 31, último día del mes y festividad de la Virgen del Amor Hermoso se organizaba algo especial. Nos juntábamos todos con nuestros amigos, conocidos y mucha gente invitada que venía de las más diversas procedencias en dicho oratorio, y formando una procesión de mayores, jóvenes y niños, con monaguillos, estandartes, velas, farolicos, incensario y toda la parafernalia recorríamos toda la casa, escaleras arriba, escaleras abajo, como dice el fiel seguidor del blog, Francés de Aranbide


"Venid y vaaamos todoooos"
Mi hija Luisa, nieta de Ignacio Baleztena durante "las flores" a finales de los 60
Así todos los participantes llevábamos unas florecicas de papel y andábamos cantando, por cierto, con bastante desafino, cantos a la Virgen, como el “Veniiiid y vamos toooodos…” o “Dulcíííísima Virgen, del Cielo, del Cielo delicia, la flor que Te ofrezco recibe propiciaaaa” organizándose un guirigay de mucho preocupar.

"Con flooores a Mariíííaaaa"
Entonces se levantaban las flores, estandartes, farolicos...
Al final ante la Dolorosa del oratorio, rezábamos un bendita sea Tu Pureza y tres avemarías y la chavalería competía por ver quién era el primero que decía “Ave María Purísima” para finalizar con el “Adiós Reina del Cieeeeelo…” mientras depositábamos las flores a los pies de la Virgen.


La Dolorosa rodeada de flores

            Y una vez terminada la procesión y ceremonia, subíamos al cuarto piso, la galería, donde estaba preparada una especie de merienda, con dos tinajas de helado que previamente había traído el famoso Eliseo, sí, el del carro de los caramelos que se llamaba: “El A Dos”. El auténtico “carrico del helau”.

            Seguro que el aitacho ya está organizando “las flores” para cantárselas hoy en persona a la Virgen, seguido de los innumerables santos y ángeles con monaguillos, estandartes, velas, farolicos, incensario y toda la parafernalia, a la manera que se haga en el Cielo, que será aun mucho más jolgoriosa que aquí.

            Y aprovechando que hoy celebramos el aniversario de bodas de mis padres os contaré como se conocieron en… pero eso será en la próxima entrada si Dios quiere.

Hoy, al igual que el resto de días de Mayo, los biznietos de Ignacio Baleztena han vuelto a "hacer las flores" y en la emoción procesional la Virgen casi llega hasta el techo. "Adiooos Reina del Cielooooooo"

lunes, 30 de mayo de 2011

El regalo de bodas

             Querido lector, antes de comenzar esta entrada avisarte que he introducido una nueva fotografía en la anterior. Y ahora al grano. Había dos ciudades, además de Pamplona, que al aitacho le encantaban: Madrid y París. La primera la conoció como estudiante en su juventud, y la segunda se la descubrió la abuela (su madre Dolores Ascárate). Así que siempre que podía cogía el tren hacia una de las dos. Por cierto, solía viajar en tercera a pesar de que su madre le instaba a hacerlo en primera para lo que le daba el dinero correspondiente, pero con ello, se ahorraba unos dinericos, que como decía él, bien le venían para disfrutarlos en su destino.

La familia iba creciendo, como vemos en esta foto familiar junto con el sacerdote D. Rafael Osacar, tomada en 1926 en la puerta de Petrorena, la casa familiar de Leiza. Mientras las hermanas iban casándose los tres chicos seguían de solteros impenitentes (Pello sentado, Joaquín con pajarita e Ignacio el segundo de la última fila por la derecha). No tiene desperdicio la cara de pícara de la abuela Dolores Ascárate, detrás de su hijo Joaquín.


            Pues bien, estando en una de sus escapadas a París visitando una muy buena tienda de porcelanas a la que le gustaba acudir, se encontró con que el dueño estaba de lo más airado y despotricando todo lo que sabía y más. El motivo era, que un magnífico jarrón chino se había roto; y en ese momento, pasó rápidamente por la mente de Ignacio Baleztena, que tenía que hacer un regalo de bodas a un íntimo amigo suyo y que ahí tenía su oportunidad. Así es que, se dirigió al dueño y le indicó que le interesaban los trozos, y que se los empaquetara en una caja, y la enviara a la dirección que le indicaba, y se quedó tan satisfecho y contento de su idea; el dueño se quedó mirando con cara de asombro, pero como el cliente siempre tiene razón, cobró los portes y cumplió el deseo del aitacho, que, tan contento y satisfecho, pensó haber solucionado muy bien el compromiso, pues su amigo pensaría que el jarrón se habría roto durante el transporte.

            Una vez ya de regreso a Pamplona, se encontró con su amigo quien le dio las gracias por el magnífico regalo, y le dijo:

            -Ignacio, ¡qué gran regalo me has hecho!
- Que menos por un buen amigo- Contestó el aitacho
- Sí, pero otra vez, le dices al tendero que no envuelva las piezas rotas de una en una.

Entonces mi padre y su amigo, que debía ser tan sinfundamento como él, estallaron en carcajadas y se fueron a celebrar tan estrambótico suceso juntos.

Pero estos viajes a París también tuvieron unas consecuencias más importantes para la biografía de Ignacio Baleztena… que veremos en una próxima entrada si Dios quiere.

viernes, 27 de mayo de 2011

Conociendo París con su madre. Cosas de la abuela.

Querido lector, Ya hemos comentado con anterioridad referencias a la originalidad, alegría y buen humor de la abuela Dolores Ascárate, madre del aitacho. Para escribir esta entrada tenemos que remontarnos un poco en el tiempo porque a  Dolores, le encantaba viajar a París, y sobre todo, acompañada de sus hijos, entre ellos obviamente mi padre Ignacio Baleztena. Cuando llegaban se hospedaban en el hotel de costumbre, que por desgracia he olvidado su nombre. Una vez instalados, la madre, a la que le gustaba ir siempre bien arreglada, se acicalaba perfectamente como una "señora de pro", reunía a los hijos que le habían acompañado en el viaje, que normalmente solían ser más de uno, y se lanzaba con ellos a callejear para disfrutar de París y, de paso, hacer que lo conocieran cada vez mejor.


Posiblemente la última foto familiar antes de la muerte del abuelo Joaquín Baleztena Muñagorri en 1917. Su mujer, la abuela Dolores Ascárate, a la que le gustaba viajar con sus hijos a París, sentada en el centro. Su hijo Ignacio Baleztena es el que está también sentado.
            Pero un día, en uno de esos viajes, después de desayunar, reunidos en el vestíbulo del hotel, bien arreglados y preparados para el paseo diario, apareció la madre vestida muy sencillamente, sin sombrilla, con un pañuelo por la cabeza…; sus hijos le miraban anonadados, no dando crédito a lo que veían, y el aitacho no pudo menos de comentarle:

            -Pero, mamá, a tí que siempre te gusta ir bien vestida, arreglada y peripuesta, ¿cómo es que apareces de estas trazas?

            Y ella les contestó:

            -Hoy es mi día personal, y voy a hacer mi vida particular. Vosotros iros por vuestra cuenta y nos reuniremos a la hora de cenar.

            Los hijos, con cara de extrañeza, se fueron a hacer su vida y la madre la suya; cada uno por su parte.

            A la hora de cenar aparecieron todos incluida la madre perfectamente arreglada, como acostumbraba y lo primero que preguntaron sus hijos qué es lo que había hecho durante ese día, y ella sencillamente les contestó:

            - Mirar, he recorrido todo París y conozco todos sus rincones, pero lo que no conocía era las grandes mansiones, que con admiración veía al pasar, por dentro, así es que decidí visitarlas y la mejor manera pensé que era vestirme con sencillez e irme una por una ofreciéndome como señora de servicio, doncella, cocinera etc. Y os aseguro que hay algunas que no son para tanto.

Y se quedó tan ancha.

            Y tras leer esto solo me queda añadir: ¡De tal palo, tal astilla!. Tal y como se habla de "cosas de Baleztena" creo que podría acuñarse también el dicho "cosas de la abuela". Pero esto de los viajes a París trajo cola, como veremos en próximas entradas si Dios quiere.

jueves, 26 de mayo de 2011

Ignacio Baleztena Diputado Foral en 1926

Querido lector, retomamos la biografía del “aitacho” al que habíamos dejado como diputado foral en 1925. Pues resulta que precisamente en Agosto de 1926 Ignacio Baleztena fue reelegido diputado foral por la Merindad de Pamplona con el Partido Jaimista (Carlista), cargo que conservó hasta mayo de 1928. 

Diputación Foral de Navarra de 1926. Ignacio Baleztena de pie el segundo por la derecha
Durante estos casi dos años su vida cambiará radicalmente por un suceso muy importante, pero eso lo iremos viendo, porque primero te contaré que se las tuvo que ver con el espinoso asunto de participar en la Comisión para tratar las bases del Estatuto Municipal, como representante de la Diputación frente al Ministerio de la Gobernación de Primo de Rivera para adaptar este Estatuto Municipal al Régimen Foral Navarro, asunto que comenzó ya en 1925.

Además a propuesta suya se acordó construir la carretera del ahora Aero­puerto (antes aeródromo) de Noain; También le encargaron se ocupara de procurar por todos los medios a su alcance el traslado, a la mayor brevedad posible, del Archivo del Real Consejo al Archivo Gene­ral de Navarra; Además fue miembro de la Comisión para la prepa­ra­ción del Estatuto de Autonomía de Navarra.

En otros asuntos, por esta época luchó porque sobre el antiguo Hospital de Barañáin se hiciera el Hospital Provincial (Hospital de Navarra), a pe­sar de que el Ayuntamiento se había comprometido a cederlo a la Cruz Roja, en 1924, y al Gobierno, más tarde (1928), para dedicarlos a un asilo y Escuela Nacional de Ciegos. Pero continuó erre que erre y finalmente sus esfuerzos tuvieron éxito, y aunque el ya no fuera diputado entonces, posteriormente se recogieron los frutos en este asunto  porque finalmente fue adquirido por la Diputación Foral de Navarra y en 1932-33 se trasladaron a este lugar las instalaciones del antiguo Hospital de la Misericordia, que estaba donde hoy se encuentra el Museo de Navarra. Así que intervino en la creación del Hospital de Navarra, hoy llamado Complejo Hospitalario de Navarra A. (Que poco le hubiera gustado este rimbombante nombre, por cierto)

Además, encargado de atender los temas de la Casa de Maternidad y los asuntos de Turismo, junto ambas cosas en una y transformo una de sus creaciones u organizaciones (líos que montaba vamos) en un acto oficial, que "exportó" a toda la ciudad de Pamplona y se sigue celebrando hasta nuestros días: la Cabalgata de Reyes Magos, siendo el primer "valido" que Baltasar tuvo en nuestra ciudad. Esto lo consiguó a través de la Asociación de Prensa en 1927, como puedes ver pinchando aquí.

También en esta legislatura le toco lidiar con la negociación del Convenio Económico de 1927, siempre velando por la defensa de Navarra y su Régimen Foral. Pero referente a ésto hay algunas anécdotas que te contaré próximamente, “cosas de Baleztena”. De momento quiero explicarte por qu he dicho que su vida sufrirá un cambio durante esta época ya que… pero para empezar desde el principio este tema lo introduciré en las próximas entradas si Dios quiere.

martes, 24 de mayo de 2011

Aparición de la Virgen del Camino (y II)

Querido lector, en este mes mariano de Mayo, con motivo de la octava de la Virgen del Camino, Reina y Señora de Pamplona, y patrona obviamente de nuestra recoleta Iruña, ayer comenzábamos este relato escrito por el “aitacho” en una “iruñería” y que continúa de la siguiente manera:

La Virgen del Camino del Camino, Reina y Señora de Pamplona (y Patrona obviamente)
"APARICION DE LA VIRGEN DEL CAMINO II

            …Apeáronse de sus cabalgaduras y descalzándose se dirigieron a la iglesia de San Cernin, y en ella, con grandes muestras de veneración y dando voces de arrepentimiento y dolor, adoraron la sagrada imagen.

            “Pidieron luego audiencia a la Ciudad, que no tardó en reunirse en su Casa de Ayuntamiento, y en ella explicaron los castellanos el objeto de su peregrinación a Pamplona.

            Dijeron que desde tiempo inmemorial, la imagen de la Virgen que en la actualidad se hallaba en Pamplona había sido venerada en una ermita situada en las proximidades de la ciudad de Alfaro, junto al camino real, y hacía ya varios días había desaparecido. Que allá llegó la noticia de que algún viandante se había apoderado de ella, trayéndola a Pamplona, y que para volverla a su antigua residencia con todos los honores habían venido desde sus tierras. Los sacerdotes que formaban en la comisión aseguraron que el santo simulacro era el mismo desaparecido, y que por lo tanto, era cosa de justicia y razón que les fuera devuelto, para volver a colocarlo en el lugar donde siempre había sido venerada.

            Esto de la veneración lo dijeron con cierto sonrojo, pues pública y notoria era la poca devoción que en aquella comarca se sentía por la Virgen del Camino Real, y si alguna vez alguien entraba en la ermita, tan solo era para descansar a la fresca los días calurosos o librarse de los chaparrones que pudieran cogerles en el camino.

            Mucho costó convencer a los rexidores de Pamplona de la razón que pudiera asistir a los riojanos, pero al fin, para evitar mayores males, les fue entregada la imagen, y ellos, de noche, para evitar alguna agresión por parte del pueblo, salieron camino de su tierra.

            Pasaron varios días en los que los pamploneses no se consolaban de lo ocurrido y hasta había quien proponía ir a Alfaro para apoderarse por la tremenda de la adorada virgencica. No hubo necesidad de llegar a esos extremos, pues una mañana, muy tempranico, volviose a oír el jolgorioso campaneo anunciador de alegrías y buenas nuevas. Nadie dudó ni un momento de cual pudieran ser sus motivos. ¡Es la virgencica que vuelve!, se oía gritar por todas partes. Las campanas de las demás parroquias unieron sus sones a las de San Cernin y, en menos que canta un gallo, todo Pamplona se arremolinó en el templo dando vivas y haciendo manifestaciones mil de regocijo al constatar que, efectivamente, allí, en lo alto de la viga, estaba la querida imagen de la Virgen, mostrando sonriente a los regocijados irunshemes a su divino hijo, que con su manita levantada parecía bendecirles.

            -¡Ya pueden venir todos los ejércitos de Aragón y Castilla reunidos, que ya no se nos la llevan! Gritaban todos llenos de entusiasmo.

            Pero nadie intentó hacerlo; los de Alfaro llegaron a comprender que era voluntad divina el que la imagen quedase en Pamplona, y allá, en el fondo de sus conciencias, se acusan de ser ellos la causa de este abandono, por el grande en que durante muchos años le habían tenido, y recordaban que, en cierta ocasión, ocurrió un crimen en las cercanías de la ermita, después del cual el homicida ocultó el puñal en la basílica, en la seguridad completa que no lo podrían encontrar, por la razón sencilla de que persona alguna jamás entraba en ella.

            Se colocó la imagen para la adoración de los fieles en una especie de jaula o urna enrejada al lado de la viga donde hizo su aparición, pero ya entrado el siglo XVI se pensó en trasladarla a una de las capillas de la parroquia, a fin de que pudiera ser adorada con más comodidad y decoro. La capilla elegida fue la del Santo Cristo, y en ella por espacio de muchos años recibió la adoración de sus devotos. Como resultase insuficiente, dado el culto que se le tributa, se pensó seriamente en construir una nueva capilla digna de tan grande advocación; pero de esta y de las fiestas que siguieron a la inauguración de ella daremos cuenta, Deo volante, en otra ocasión".


Tiburcio de Okabio
Iruñerías
Diario de Navarra, 15-5-1949.

Bueno, ahora ya sabes la historia de las apariciones de la Virgen del Camino, que harta de que no la veneraran en su ermita de Alfaro pensó que iba a ser más querida y honrada por los irunshemes. Esperemos que por tu culpa y la mía no se vea obligada a emigrar de nuevo a otros lares. Por cierto cuando vayas a visitarla, si quieres saber en que viga se apareció es la que está muy arriba, en el altar mayor de San Cernín (o San Saturnino) y que se conserva a la vista como recuerdo de aquel milagroso suceso con unas letricas escritas indicando que ese fue el lugar concreto.

Y a partir de ahora retomo la biografía de mi padre, Ignacio Baleztena, que la teníamos un poco aparcada desde hace algún tiempo, y será con un episodio que… veremos en la próxima entrada si Dios quiere.

lunes, 23 de mayo de 2011

La aparición de la Virgen del Camino I

Reina y Señora de Pamplona

Querido lector, durante este mes mariano seguimos con entradas relativas a la Virgen, sobre la que tanto escribió el “aitacho”. Ya conoces seguramente que el patrón de Navarra es San Francisco Javier y que el de Pamplona es San Saturnino. ¿Pero ya sabes quién es la Patrona de Navarra?. Como pista te digo que está en la Catedral. No obstante de lo que nos vamos a ocupar en esta entrada es de la Patrona de Pamplona, que es nada más y nada menos que Nuestra Señora del Camino, que ostenta el título de Reina y Señora de Pamplona y es venerada en la Iglesia de San Saturnino. O sea que si vas allí te encuentras con nuestro santo patrón y nuestra Santa Patrona de una tirada. 

Retablo de Nuestra Señora del Camino, Reina y Señora de Pamplona, en la Iglesia de San Saturnino, tomada de http://www.unav.es/arte/cmn/pamplona/pamplona3/lam11.html
Y todo esto viene a que estamos en plena octava de la Virgen del Camino (del 21 al 28 de Mayo) lpor lo que aprovecho para introducir una iruñería que mi padre, Ignacio Baleztena, escribió sobre la historia de la aparición de la Virgen del Camino. ¿La conocías?.

"APARICION DE LA VIRGEN DEL CAMINO


            En 1487, disfrutaba Navarra de una relativa paz. Los bandos agramonteses y beamonteses que durante tantos años ensangrentaron los campos de Navarra habían momentáneamente depuesto las armas, aunque bien se dejaba ver, que la más ligera chispa bastaría para reavivar un fuego tan sólo amortiguado.

            El Conde de Lerín, jefe del bando beamontés, era en realidad el jefe y señor de Pamplona y casi toda su merindad, y sus órdenes obedecidas y respetadas, más que si emanasen de los reyes; estos, Don Juan y Doña Catalina, recién casados, se hallaban en Pau, esperando la ocasión de presentarse en Pamplona para ser reconocidos y jurados en su iglesia catedral.

            Estando así las cosas, la madrugada de un día del referido año, el vecindario de Pamplona fue despertado por un estruendoso repique de todas las campanas de la parroquia de San Cernin. Las gentes saltaron de sus camas despavoridas, pues tiempos eran aquellos en que el bandear de las campanas, más era para llamar a rebatos y duelos que para anunciar glorias y alegrías.

            Pero en esta ocasión, las campanas volteaban alegremente, presagiando buenas nuevas. Los ciudadanos salieron a las calles, y en busca de noticias se dirigieron a la iglesia de San Cernin de la que procedía el bullicioso campaneo.

            Sucedió, que aquel día, al abrir el sacristán de par de mañana las puertas del templo, se colaron por ella discutiendo, murmurando y regañando un montón de madrugadoras mujericas beatas; pues en aquel entonces, como ahora y como lo será siempre y en todo tiempo y lugar, las devotas entran y andan por la casa del Señor, con más fueros y confianza que Pedro por la suya propia..

            Al llegar junto al altar les pareció ver que sobre una viga próxima al presbiterio se destacaba un bulto extraño; la velada luz matutina que se filtraba a través de las vidrieras del ábside, no iluminaba lo suficiente para distinguir lo que pudiera ser el misterioso envoltorio. Pero, en esto, un rayo más vivo, al atravesar los pintados cristales, dio de lleno sobre un precioso simulacro de la Virgen Santísima con su Niñico en el halda, que parecía bendecir con celestial sonrisa al medrosico grupo de las viejas madrugadoras. Se prosternan de rodillas, y al intentar rezar, tan sólo saben decir y repetir:

            -¡Milagro, milagro!

            El sacristán seguido de las más decididas se lanza como una exalación por la escalera de la torre y, una vez arriba, empiezan como poseídos a bandear furiosamente cuantas campanas había en ella, sin que afortunadamente aconteciera lo de la conocida canción:

                                               “De tanto bandearla
                                               se rompió el badajo
                                               y al venir abajo
                                               hizo ¡cataplán!”

            Todo Pamplona al enterarse del acontecimiento corrió a la iglesia apretujándose bajo sus naves. Todos querían adorar la imagen y besarla. La Cuenca se despobló toda rasa para venir a ver la Virgen Milagrosa; en fin, que en la capital y alrededores era optimismo, alegría y entusiasmo, cuando una numerosa cabalgata castellana de encapuchados penitentes llegó ante el portal de San Llorente y, enarbolando bandera blanca, pidieron a los guardianes licencia para entrar, pues querían ponerse al habla con las autoridades de la Ciudad. Procedía esta singular embajada de Alfaro, y la componían sus rexidores y las más destacadas personalidades civiles y eclesiásticas de la misma.

            El estado de paz en que se encontraban los reinos de Navarra y Castilla, y el nada bélico atuendo de los caballeros, disipaban toda clase de recelos y las puertas de la Ciudad les fueron abiertas. Apeáronse de las cabalgaduras y …"

            A qué vinieron los mencionados caballeros? Esto será en la próxima entrada, si Dios quiere

jueves, 19 de mayo de 2011

Y la Virgen de Ujue ¡Venga a milagriar! (y VIII)

Querido lector, finalizamos las historia que el “aitacho” escribió sobre “Y la Virgen de Ujué ¡Venga a milagriar!”, seguramente para alguna conferencia, y que hemos estado saboreando durante este mes dedicado a la Virgen. Sin más aquí te dejo con la conclusión de esta serie de entradas.


“…Y LA VIRGEN DE UJUE …
¡VENGA A MILAGRIAR! VIII

Manuscrito de Ignacio Baleztena sobre "Y la Virgen de Ujue ¡Venga a milagriar!"
 
La defensa, ya, era imposible; así es, que se oyó el ¡sálvese quien pueda! Y cada cual no pensó más que en huir por la sierra, aprovechando las sombras de la noche.

            Don Juan Villanueva, don Francisco Ibarrola y don Pedro Ozcoydi se multiplicaron para ordenar la retirada de los muchachos, y gracias a sus esfuerzos y órdenes, pudieron todos abandonar el pueblo, a excepción de cinco que cayeron muertos por los disparos del enemigo.

            Viendo ya en salvo sus fuerzas, pensaron estos valientes jefes en salvarse ellos mismos, y ya a la madrugada, montando a caballo, intentaron salir del pueblo, pero se vieron con todas las bocacalles ocupadas por el enemigo. Ibarrola y Ozcoidi consiguieron abrirse paso, pero Villanueva no pudo seguir a sus compañeros, pues su caballo, herido de varios balazos, no pudo salvar la barrera formada por los constitucionales.

            Aprovechando las últimas fuerzas de su caballo se fue por otra bocacalle, y aunque ocupada, también, por los enemigos, consiguió abrirse paso a sablazos y se lanzó monte abajo con gran peligro de despeñarse.

            Una partida enemiga de caballería, cogiendo un “alcorce” iba a cortarle el paso, cuando se presentó en lo alto del pueblo un animoso vecino de Ujué, llamado Pedro Górriz, que empezó a arrojar grandes piedras contra los constitucionales, al par que daba voces de:

            -¡Formación, voluntarios! ¡primera compañía, fuego! ¡la segunda, a la bayoneta! ¡duro a ellos, que hay que acabar con la canalla!

            La confusión y sobresalto que siguieron a estas voces los perseguidores, las aprovechó el perseguido para coger una gran ventaja; pero, a la legua escasa de carrera el caballo cayó muerto a consecuencias de las graves heridas recibidas.

            -¡Ya es nuestro! (Gritaron los constitucionales al verlo caer). Uno de ellos, que se había adelantado mucho a los demás, venía sobre Villanueva, cuando su caballo se paró en seco, saliendo el jinete disparado por las orejas, dando en el aire más vueltas que un irulario.

            Poco respiro iba a ser éste para el pobre don Juan, pues los demás soldados se le venían ya encima. No le quedaba a Villanueva otro recurso que encomendarse a la Virgen de Ujué, y con tanta fe lo hizo, que Ella, jamás sorda a los ruegos de los navarros, permitió que un caballo que andaba suelto por los campos pasara al lado del valiente Juanito de la Rochapea. Resultó que el tal caballo era propiedad del oficial realista Agustín Esparza (a) Catachuan.

            Saltó Juanito sobre él (el caballo) en un decir Jesús, y soltando un ¡Viva la Virgen de Ujué! picó espuelas, dejando a sus perseguidores con un palmo de apéndice nasal, lo que no les impidió lanzar la variadísima colección de tacos y maldiciones del no publicado diccionario del Mal Hablar, contra el fugitivo.

            Mientras huía, hizo Villanueva promesa solemne de visitar a la Virgen de Ujué al terminar la guerra con los cruceros de Tafalla, descalzo y con una Cruz a cuestas mayor que la del Humilladero.

            -¡Qué pecaus más gordos habrá hecho ese tío, cuando va descalzo con ese cacho Cruz (decían los demás cruceros al verlo subir de esta guisa)

            Pero al saber quien era, recordando el por qué de la promesa, no faltó quien refunfuñó:

            -¡Ah falso, más que falso! Ya podía haber cogido una Cruz más grande, porque ¡menudo milagro hizo con él la Virgen!"

Y así finaliza el manuscrito de mi padre en el que nos ha contado durante varias entradas cómo la Virgen de Ujué estuvo al quite protegiendo su pueblo y los ujuetarras frente a franceses y liberales que querían borrarlos del mapa. 
Ignacio Baleztena (a la derecha junto al borde del camino), gran devoto de la Virgen de Ujué, de romero a pricipios de siglo (posiblemente 1916) con el santuario al fondo.
Así que si Dios quiere en la próxima entrada podrás conocer o recordar una cosa de Pamplona...

martes, 17 de mayo de 2011

Y la Virgen de Ujue ¡Venga a milagriar! (VII)

Querido lector, seguimos con el manuscrito del “aitacho” sobre “la Virgen de Ujué ¡Venga a milagriar!”

“… Y LA VIRGEN DE UJUE…
¡VENGA A MILAGRIAR! VII

Manuscrito de Ignacio baleztena sobre "Y la Virgen de Ujue ¡Venga a milagriar!"
Ocho años después de estos sucesos, se les ocurrió a los “conscientes e intelectuales” de la Península proclamar la constitución, y por obra y gracia de esta proclamación quedó el Reino de Navarra convertido en una simple provincia ¡Una gracia de los guiris!

            Los navarros vieron con muy malos ojos este cambio de cosas y esperaron se presentase la primera ocasión favorable, para dar al traste con la Constitución y sus defensores.

            Formose en 1821, una junta para dirigir los trabajos del levantamiento del Reino contra el moderno sistema, formado por don José Joaquín Mélida, (abad de Barasoain), don Francisco Benito Eraso (de Garinoain), don Joaquín Lacarra (canónigo de Pamplona), don Juan Villanueva (de Pamplona), don Santos Ladrón (de Lumbier), don Martín Uriz (de Sada) y el abad de Ustárroz, don Pedro Martín.

            Los sangüesinos no pudieron reprimir sus impaciencias, se sublevaron el día 7 de diciembre de ese año; rompieron la lápida de la Plaza de la Constitución y se echaron al campo sin esperar el mandato de la junta. Su ejemplo, fue imitado por los de Puente y los de Valdorva, y en un periquete por toda Navarra. Se organizaron como mejor se pudo estas fuerzas espontáneas, que mal armadas y fatigadas por las continuas persecuciones de las tropas del gobierno, fueron derrotadas en Larrainzar el día 25 de diciembre por el navarro constitucional don José Cruchaga, quien en este fácil triunfo, acreditó poseer la cualidad más honrosa y más difícil de hallar en el vencedor: la piedad y nobleza con el vencido.

            Gracias a su energía y humanos sentimientos, los soldados constitucionales no llevaron a cabo sus intenciones de lanzarse al degüello de los que, a falta de armas y municiones se entregaron sin condiciones, fiados, tan sólo, en la piedad del vencedor.

            Los que pudieron huir se dividieron en dos secciones, siguiendo, la una, a don Santos Ladrón, que se refugió en los montes de Aoiz, y a Juanito de Villanueva, los otros. Perseguidos muy de cerca estos y sin descanso por sus enemigos, se refugiaron en la villa de Ujué, fiados en la lealtad de sus habitantes y en el entusiasmo que siempre habían demostrado por el sistema tradicional. Y efectivamente, todos, hombres y mujeres, niños y ancianos, se esmeraron en proteger y cuidar a los fugitivos, llevándolos a descansar a sus casas y dándoles de comer. Y a fin de que descansasen tranquilos se comprometieron los vecinos todos a hacer las guardias por los alrededores del pueblo para observar los movimientos enemigos.

            Estos, guiados por algunos malos navarros conocedores del país, aprovechando la noche, que se presentó obscurísima, llegaron de improviso al pueblo subiendo por “lo de” Sabaiz; paraje en el que, por ser muy accidentado y muy difícil acceso, no se colocaron los suficientes guardias ¡Cualquiera pensaba que los guiris se iban a meter por semejantes andurriales!

            La defensa, ya, era imposible…,”

Pero esperemos a la próxima entrada si Dios quiere para conocer su desenlace.

viernes, 13 de mayo de 2011

Y la Virgen de Ujue ¡Venga a milagriar! (VI)

"El trece de Mayo la Virgen María bajo de los cielos a Cova de Iría"

Querido lector, hoy trece de Mayo, día de la Virgen de Fátima seguimos contando lo que el “aitacho” nos  narraba en la anterior entrada sobre la intercesión de otra advocación mariana, la Virgen de Ujué, que junto con San Sebastián echo una ayudica a los ujuetarras frente al francés, como lo verifica con una crónica que se conserva en el “Archivo del Reino de Navarra” y que transcribo a continuación:

“…Y LA VIRGEN DE UJUE…
¡VENGA A MILAGRIAR! VI


Una crónica del tiempo, que se conserva en el Archivo del Reino de Navarra, nos refiere así este milagroso suceso:

“… La casa prioral se halla contigua a la iglesia, rompen sus puertas, amontonan en cinco estancias distintas pajas de centeno, ramas secas, jergones, sillas, etc., pero a pesar de los grandes tizones con que se empeñaron con el mayor ahínco estos tan propios combustibles no hubo fuerza humana para que prendiera el fuego; y aunque este hecho se resista creerlo a los fanáticos del día, quienes se mofan de la visible protección de Dios por medio de sus santos, muchos testigos lo depondrán con su juramento y en ellos, alguno revestido de carácter sacerdotal por lo que no hay duda se hizo patente en esta ocasión la protección de la Virgen de Ujué, en cuyo poderío se cimientan las hazañas de este pueblo.

            La furia se manifiesta en los semblantes de todos los soldados: echan mano del último recurso: un puchero de alquitrán habido de prevención; creen con este rocío llevar adelante su proyecto, ¡pero qué fútiles son los recursos de los hombres contra el poder de Dios!

            En el momento, aparece un hombre vestido de negro entre la tropa francesa sin dificultad, dirigido por Dios: nadie sabe quien es, nadie lo conoce, nadie sabe por donde vino, lo que parece imposible hallándose ocupados todos los caminos y aun el mismo término con innumerables gentes, pero lo cierto y sin disputa es que la tropa partió con tanta precipitación hacia Tafalla, que ni aun tuvieron lugar para usar del mencionado combustible.

            Digan de lo referido cuanto gusten los que se llaman filósofos del día, atribúyanlo enhorabuena al acaso a una imaginación acalorada, a causas naturales, pero su propio convencimiento se patentiza con el mismo débil base del acaso en que se funde su efímera o ninguna sabiduría, con que como locos se empeñan atacar los incontrastables arcanos de nuestra sacrosanta Religión.

            Reflexionen la incertidumbre de sus mal combinados cálculos. ¡Qué efectos tan contrarios han producido en la última guerra, a pesar de sus infalibles pronósticos con que intentaban bautizarlos!”

Y en la próxima semana continuará si Dios quiere.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Y la Virgen de Ujue ¡Venga a milagriar! (V)

“… la Virgen de Ujué,
Madre del navarro pueblo…”

Querido lector, continúo en este mes de Mayo dedicado a la Virgen, y en el entorno de las romerías a Ujué, transcribiendo este manuscrito del “aitacho” que comienza en entradas anteriores.

“…Y LA VIRGEN DE UJUE…
¡VENGA A MILAGRIAR! V


Manuscrito de Ignacio Baleztena sobre "Y la Virgen de Ujué ¡Venga a milagriar!
 
¿Y qué diremos del milagrico que ocurrió en el año 1812, cuando los franceses quisieron quemar el pueblo?

            Deseando los “gabachos” escarmentar esta villa, de la que tanto daño recibían, decidieron llevar a cabo con ella un fuerte castigo, que sirviese al mismo tiempo de ejemplo y escarmiento a cuantos pueblos de Navarra mostrasen su hostilidad a las tropas imperiales.

Bandera usada por los navarros en la Guerra de la Convención contra la Revolución Francesa y posteriormente en "la francesada", conservada por Ignacio Baleztena

            Nada mejor que un romance de “autor anónimo” podrá darnos razón del suceso, que por cierto, dio más tarde lugar (el suceso, no el romance) a mil disputas y no pocos puñetazos entre tafallicas y ujuetarros.

            Decían estos, que la Virgen de Ujué fue la autora del milagro, mientras que aquellos aseguraban que fue San Sebastián (aunque los de Ujué no se lo merecían) el que se compadeció de ellos.

            Por fin, vínose a un acuerdo. Efectivamente, San Sebastián es el que se apareció a los franceses, pero… mandado por la Virgen de Ujué…

Del castillo de Pamplona
más de mil hombres salieron
mandados por muchú Brun,
el gabacho más perverso
de todos los que mandaban
el ejército extranjero.
Quedaron en San Martín
de reserva setecientos
y los restantes llegaron
llenos de odio y veneno,
para descargar sus iras
sobre este pueblo indefenso.
-A este pueblo de brigantes,
decía el jefe extranjero,
que no quiere obedecer
a Napoleón primero,
es menester castigarlo.
Lo hais de quemar, todo entero.
Y los soldados franceses,
impíos y sarracenos,
obedeciendo el mandato,
se esparraman por el pueblo
cogiendo por todas partes
leñas, pajas y sarmientos.
Y a la casa del vicario
el combustible metieron
pues por la casa del cura
debía empezar el incendio.
-¡Virgen de Ujué, madre mía!
¿Consentirás que este pueblo,
que te alaba y te bendice,
perezca pasto del fuego?
Así, dentro de la iglesia
exclamaba un pobre viejo
que por sus años no pudo
huir con los demás del pueblo.
Y la Virgen que a Navarra
le tiene amor verdadero,
al arcángel San Miguel
y a los ángeles del cielo
les mandó, todos a una,
volar encima del pueblo.
Y con las alas formaron
tan fuerte y tan recio viento
que no consiguió el francés,
a pesar de sus esfuerzos,
encender los combustibles
destinados para el fuego.
Furioso el jefe gabacho
mandó traer un puchero
de alquitrán, de las calderas
del mismo Pedro Botero,
y mandó rociar las leñas
de alquitrán, que por lo negro,
mesmamente parecía
su alma y corazón perversos,
mientras que lleno de rabia
decía el muy sacrílego
-¡Veremos si ahora la Virgen
puede apagar este fuego!
Pero la Virgen de Ujué,
Madre del navarro pueblo,
le llamó a San Sebastián,
el santo más milagrero
que hay después de San Fermín
y San Javier en los cielos;
y le dijo que impidiese
a toda costa el incendio.
El Santo se apareció
todo vestido de negro,
y les entró a los franchutes
un miedo tan grande verlo,
que escaparon como el alma
que lleva el diablo al infierno,
y de entonces en jamás,
nunca por Ujué volvieron.

¡Y si no es esto milagro
que venga aquí Dios a verlo!
           
            Una crónica del tiempo, que se conserva en el Archivo del Reino de Navarra, nos refiere así este milagroso suceso...”

Pero para conocerlo, tendremos que esperar a la próxima entrada si Dios quiere.

lunes, 9 de mayo de 2011

Y la Virgen de Ujue ¡Venga a milagriar! (IV)

¡Virgen de Ujué, protégenos!

Querido lector, siguiendo con las entradas de este mes de Mayo dedicado a la Virgen, y en el entorno de las romerías a Ujué, te sigo transcribiendo este manuscrito del “aitacho” que comienza en entradas anteriores.

“… Y LA VIRGEN DE UJUE…
¡VENGA A MILAGRIAR! IV

Manuscrito de Ignacio Baleztena sobre "Y la Virgen de Ujue ¡Venga a milagriar!"

 II

 Otro milagrico, y no menor, dispensó, en 1809, la Virgen de Ujué a unos cuantos vecinos, quienes no pudiendo por su edad salir a incorporarse a la División Navarra[1], hacían la guerra a los franceses por su cuenta y razón, tiroteando a los gabachos que pasaban por el camino Real de Tudela a Pamplona.


Los navarros ya combatieron anteriormente contra la Revolución Francesa en el año de 1793 (durante la Guerra de la Convención), como muestra esta bandera de esa contienda conservada por Ignacio Baleztena.
 
            En uno de estos “paqueos”, como hoy se les llama, llegó la osadía de los ujuetarras hasta el extremo de matar en las puertas de su alojamiento de Olite a un capitán francés y su asistente.

            Pero como nunca en las grandes causas falta un Judas, tampoco en esta ocasión dejó de presentarse uno, y éste fue un perdis de Santacara, borrachín y mala persona, que odiaba a los de Ujué por mil motivos, entre los que destacaba, en primer lugar, el que un mozo de esta villa le birló la novia, guapa moceta de Beire y… de posibles.


            Presentóse, pues, el susodicho, que para más parecerse  al apóstol traidor, era rojillo de pelo y alma, a los franceses y les dijo que él sabía donde se reunían los tiradores de Ujué para organizar sus fechorías; y guiados por el judicas se emboscaron los franceses “ande” las Peñuelas, término de Olite, y punto de reunión de los “pacos”. Y en efecto, no tardaron estos en presentarse tranquilos y descuidados sin sospechar el peligro en que se metían. Cuando empezaban a tomar sus posiciones, surgen, de pronto, los franceses apuntándoles a quemarropa con sus fusiles.

            Los ujuetarras, cara está, soltaron el consabido ¡Virgen de Ujué, protégenos! Y no olvidando el precepto divino de: ayúdate, y te ayudaré, acudieron a la ayuda de sus ágiles piernas arreando a correr como novillos encohetados.

            Caen los gatillos franceses sobre las piedras de chispa ¡…chis, chas…!, se producen unas chispitas que en ningún fusil prende la pólvora de la carga ¡… que si se ceba…, bueno!, no queda uno ni “p’a contalo” dado la poca distancia a que fueron hechos los disparos.

            Mientras los navarros andábamos a tiro limpio con los franceses (solía repetir uno de los protagonistas de este suceso) la Virgen de Ujué… ¡venga a milagriar, y más milagriar! Menudo quihacer le dimos a la pobrecica.”

Bienvenidos al blog a todos los ujuetarras que os estáis incorporando. Aun os quedan varias historias para disfrutar de “la Virgen de Ujué venga a milagriar” que continuaré introduciendo en las próximas entradas si Dios quiere, para después proseguir con la biografía de mi padre en 1925, que es donde nos quedamos.


[1] De la villa de Ujué salieron voluntarios a los Batallones Navarros 56 jóvenes, de los cuales murieron 20, y fueron heridos 19.

jueves, 5 de mayo de 2011

Y la Virgen de Ujue ¡Venga a milagriar! (III)

Querido lector, en relación con las romerías a Ujué, dejábamos al “aitacho” contándonos como durante la invasión napoleónica los franceses pretendían arrasar la villa de Ujué (así que para poder seguir el hilo de la historia te recomiendo que leas previamente las anteriores entradas)

Y la Virgen de Ujue ¡Venga a milagriar! (I)

Y la Virgen de Ujue ¡Venga a milagriar! (II)


Ignacio Baleztena como romero a la Virgen de Ujué, pintado por su hermana Mª Ysabel

… Y LA VIRGEN DE UJUE
¡VENGA A MILAGRIAR! III

manuscrito de Ignacio Baleztena sobre "Y la Virgen de Ujue ¡Venga a milagriar!"


            Y  Aconteció, que uno de los vecinos fugitivos, anciano de más de sesenta años, “canso” ya, sin fuerza para correr más, se vió alcanzado por un fornido y bigotudo que se echó sobre él dispuesto a partirle por gala en dos del primer mandoble. Resguardose el viejo tras un arbolito que por allí había, y alrededor de él, estuvo jugando al “alalubi” con el húsar, quien desesperado y furioso al par que inútiles tajos y mandobles, descargaba contra su víctima una colección variadísima de frases gruesas y epítetos galaicos, a lo que el ujuetarra, por lo que pudieran significar, contestaba enérgicamente:

            -¡Y yo en la tuya, franchute!

            Viéndose, al fin, perdido irremisiblemente, dirigió el abuelito una mirada al Santuario de la Virgen, y le pidió lleno de fe, que añadiese un milagrito más en la lista del sinnúmero de los que por sus hijos llevaba hechos. No bien había proferido su invocación, cuando distinguió medio oculta entre las zarzas del suelo una hoz abandonada.

            -Ella me la ha puesto (gritó lleno de gozo), la coge, y empuñándola valiente, sale de su escondite dando un vigoroso viva a la Virgen de Ujué.

            El húsar se precipitó sobre su presa, pero el viejo diole un quiebro, que, ni los que por aquellos tiempos daba el famoso toreador peraltes Joaquín Lapuya; y antes que el francés revolviera su montura, el ujuetarra, de un revés, desjarretó al caballo, el cual vino a bajo con gran estrépito, haciéndose el jinete trizas su napoleónica testa en la caída.

Pero como podrás suponer no acaba aquí la historia, así que como en las telenovelas, continuará…,si Dios quiere.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Y la Virgen de Ujue ¡Venga a milagriar! (II)

Querido lector, en relación con las romerías a Ujué, dejábamos al “aitacho” contándonos como durante la invasión napoleónica los franceses pretendían arrasar la villa de Ujué (así que para poder seguir el hilo de la historia te recomiendo que leas previamente la anterior entrada)


Romería de Ujué a principios del Siglo XX.

… Y LA VIRGEN DE UJUE…
¡VENGA A MILAGRIAR! II

Manuscrito de Ignacio Baleztena sobre "y la Virgen de Ujué ¡Venga a milagriar!"
            
El párroco de Ujué, don Casimiro Xabier de Miguel, alma más tarde de la sublevación de Navarra contra el invasor, se paseaba tranquilamente por la sala de su casa, breviario en mano, cuando se le presentó un vecino de la villa, diciendo:

            -Oiga usté don Casimiro, que ahí fuera está un pamplonica que pregunta por usté.

            -Bueno pues, ve y dile que me espere sentado (contestó el buen párroco uxuense, sin dar ni pizca de malicia a la frase).

            -Malicamente ha de poder hacerlo don Casimiro, pues me parece, me parece que en la corrida que se ha pegado desde Pamplona aquí, ha perdido… vamos… lo de sentarse; es un decir.

            Y efectivamente, “Chistorrica” estaba que daba compasión mirarlo. La carrera que se propinó el famoso soldado de Maratón, fue un paseo de comunidad de monjas, comparada con la que se echó al coleto el bravo lasterkari de “Chistorrica”.

            Enterado el párroco de la catástrofe que amenazaba a sus feligreses, recorrió todo el pueblo, casa por casa, a fin de que se aprestaran todos a la defensa, y si ésta no era posible, cuando menos, que abandonaran el pueblo, refugiándose en la sierra con cuanto pudieran llevarse de algún valor.

            Pero los ujuetarras, tan ternes y tranquilos, dijeron que todas aquellas historias no eran más que pavadas del pamplonica, y que no era cosa de molestarse en tomar medidas contra un peligro que sólo en la mente de “Chistorrica” existía.

            Este se desesperó, suplicó, juró por su nombre y por el de todos los chistorricas de su árbol genealógico, que lo que decía, era tan cierto como el que la Virgen de Ujué daba hijos a cuantos matrimonios iban a echar una piedra al pozo de “andalan” de la Basílica, y que él mismo, por sus propios ojos, había visto salir camino de Tafalla, cada soldau francés más grande que la torre de San Cernin… Pero, ¡que si quieres! Los de Ujué, a pesar de hallarse en julio, ¡tan frescos!

            -¡Bueno!, haced lo que se os ponga en esas cabezotas que tenéis, más duras que las bolas del portal de la Taconera; yo ya he cumplido con mi obligación… y ahora, que la virgen de Ujué y la del Camino os protejan si es que lo merecéis; ¡casquetosos, más que casquetosos!

            No bien acababa de soltar “Chistorrica” esta parrafada cuando se oyeron voces de

            -¡Que vienen! ¡ya están encima!...

            Y efectivamente, “ande” la Cruz del Humilladero, aparecieron un montón de húsares franceses, que a todo galope, venían hacia el pueblo.

            -¡Pas de grace aux bragants! Aullaba el jefe que los dirigía.

            Los vecinos de Ujué, los que pudieron, “arrearon” a correr, desparramándose por la sierra en todas direcciones, como conejos al entrar el hurón en el cado. Los que no tuvieron tiempo de hacerlo, se aprestaron a una defensa desesperada e inútil ya por lo tardía.

            Persiguió la caballería a los fugitivos, mientras que la infantería, mandada por el propio Mr. Agniel, rodeaba el pueblo con intención de entrar a degüello en él e incendiarlo. Y sin duda lo habría verificado así, si no por don Casimiro, que conocedor del idioma francés, se personó en el campo contrario, y con sus súplicas, consiguió del jefe francés, no llevase a cabo sus propósitos de muerte e incendio.

            -Me contentaré con saquear todas las casas, dijo Agniel, como gran concesión.

            -P’a lo que s’han de llevar, mejor harán en no molestarsen (dijeron los vecinos cuando don Casimiro les comunicó el resultado de su embajada).

            Y mientras esto sucedía en la villa, los jinetes perseguían encarnizadamente a los fugitivos, con ánimo de degollar a cuantos cayeran en sus manos; pero dado lo escabroso del terreno, muy apto para burlar la persecución de la caballería, y la visible protección que siempre la Virgen de Ujué a dispensado a sus hijos, sólo tres muertos y un herido fueron los que cayeron a los golpes de los feroces húsares de Francia: los muertos fueron: Antonio Pernaut, Antonio Berruelo y Juan Olcoz; y resultó herido de un sablazo y tres balas, Martín Izurra.

            Y aconteció…,

Para saber qué aconteció tendrás que esperar a la próxima entrada si Dios quiere