Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

viernes, 8 de junio de 2012

19 de Julio de 1936. El Alzamiento en Navarra


            Querido lector, dejábamos al aitacho en la noche del 18 de Julio a la expectativa de lo que pudiera pasar.

            Pues bien al amanecer del 19 de Julio de 1936 fue el Alzamiento en Navarra, un día después que en el resto de España, y con un carácter muy peculiar. Fue un levantamiento fundamentalmente popular y masivo a diferencia de una sublevación exclusivamente militar. Como se verá los militares tuvieron que ir al ritmo de los voluntarios y no al revés. Y la otra característica fundamental es el carácter de defensa de la Religión que tuvo. Si la II república no hubiera perseguido tan violentamente a la Iglesia Católica posiblemente el carlismo navarro no hubiera participado tan activamente. En resumen fue un Alzamiento eminentemente  popular, con un fuerte carácter de defensa ante la persecución religiosa, y que unió a todas las clases sociales. Para comprobarlo leemos las memorias de la tía Lola, hermana de mi padre:

            “Aquel histórico 19 de julio de 1936, lucía un sol espléndido en la vieja Iruña. ¡Qué era aquello, Dios mío! ¡Qué espectáculo tan indescriptible! Por todas las calles afluían riadas de jóvenes con sus uniformes y boinas rojas; se veían y oían caras de júbilo, gritos de entusiasmo, un grupo de Margaritas paseaban la bandera española, aquella bandera que nos regaló en Pau un grupo de legitimistas franceses (a los del Muthiko). Fue la primera que salió a la calle al alborear el día.” (Para ver la historia de esta bandera pincha aquí)

Un grupo de Margaritas apoyadas por más gente sacaron la primera bandera rojigualda a la calle en Pamplona el 19 de Julio de 1936. Esta era precisamente la que le habían regalado a los del Muthiko Alaiak en su gira por Pau, y que juraron defender hasta morir. Pronto iban a hacerlo.

            “Pero donde el espectáculo se desarrollaba en toda su soberana grandeza, era en la Plaza del Castillo.ante el Círculo Carlista aquello era un hervidero de gentes, un loquero de entusiasmo. “Llegó la nuestra”, nos decíamos abrazándonos hombres y mujeres, jóvenes y viejos. Ante el Círculo paraban sin cesar autos, camiones y hasta carros de labranza llenos de mozos, sin más armas y uniformes que la boina roja. Algunos, ni siquiera llevaban chaqueta. Se tiraban de los coches dando vivas: “Aquí venemos, confesadicos y comulgadicos p’a lo que Dios quiera”, gritaba un mozo de aspecto enérgico y valiente.

            Este Círculo Carlista bien se podría llamar Cuartel General de los Voluntarios. Ante él se paraban sin cesar camiones repletos de mozos enarbolando las banderas de los Círculos; algunos uniformados, los más si ellos, en mangas de camisa, pero con boinas rojas. Sin armas, mas con una fe y entusiasmo capaz de vencer a un ejército.”

Foto de los primeros voluntarios requetés que se presentaron en Pamplona, provinientes de toda Navarra. "Algunos uniformados, los más si ellos, en mangas de camisa, pero con boinas rojas. Sin armas, mas con una fe y entusiasmo capaz de vencer a un ejército.”

Casa Baleztena refugio y centro de prensa

            Mientras tanto, enfrente del Círculo, en Casa Baleztena, convertida en centro de acogida de militares que habían huido de la zona roja por Francia, mi padre Ignacio organizó un centro de prensa muy peculiar como nos sigue contando su hermana la tía Lola:
           
            “En Casa Baleztena el comedor de la casa era un desorden terrible formado por colchones tirados por el suelo. Parece ser que fueron ocupados por militares perseguidos llegados de Francia, donde estaban esperando el aviso oportuno para “echarse al monte”. Relativamente ordenado, en el mismo comedor  se estaba celebrando en torno a la mesa lo que ahora se llama “rueda de prensa”. Periodistas de toda Europa, allí congregados, preguntaban insaciables. Mis sobrinas, que sabían francés, inglés y alemán, aprendidos en los pueblos diplomáticos por los que pasó su padre, eran interviuvadas. Continuamente se volvían a su tío Ignacio para decirle: preguntan esto... ¿qué les contestaré? ... Y como si estuvieran en la ONU, traducían inmediatamente

Engalanamiento de la casa y bandera bicolor en la Diputación
           
“Estando poniendo las colgaduras[1] vimos a un grupo de requetés llevando en triunfo la bandera española. Subieron a la Diputación para colocarla, y cuando flameó gallarda en la fachada principal, una vez más se puso al rojo vivo el frenético entusiasmo.”

Los requetés arriaron la bandera republicana (mástil vacío de la izda) y colocaron en el centro una bandera española que levanto el entusiasmo de los congregados. Mola tuvo que rendirse a la evidencia. La república había finalizado en Navarra.
Como estamos viviendo el pueblo carlista, los voluntarios, estaban organizando el asunto por su parte. Por un lado estaba el centro de organización del Alzamiento civil (El Círculo Carlista) con la zona de prensa en Casa Baleztena, y por otro lado estaba el militar, en el Palacio del Virrey (entonces Capitanía y actualmente Archivo de Navarra) que enarbolaba la bandera tricolor, a donde le llegaban todas estas noticias a Mola, el “director” del levantamiento militar. Como vemos no se esperaba una respuesta tan masiva que le desbordaba definitivamente su antigua idea de imponer un directorio republicano.

            “Mola, al enterarse de este episodio, dijo que eso de la bandera era prematuro, pues todavía no se había tratado de ello. Uno de los que allí estaban comentó:

-         ¡Dejadlos! ¡Vamos a morir por ella!

            Y seguían, sin interrupción, llegando camiones cargados de mozos de la ribera, que “abandonando en su arranque amores y hogar y dejando en los campos la mies sin segar”, acudían para trabajar y conquistar en otros campos yermos de fe y de amor patrio.

Requetés en la Ciudadela. Los voluntarios venidos de toda Navarra se fueron presentando en cuartel, en Capitanía y en la Ciudadela (en la foto) para consguir las armas y organizarse.

Los requetés comenzaron a salir en autobuses y camiones hacia los distintos frentes (fundamentalmente Madrid y Guipúzcoa). Entre ellos iban dos sobrinos de Ignacio: los hermanos Javier y Juan Jesús Jaurrieta Baleztena (Chan).

Una vez conseguidas las armas y relativamente organizados los requetés desfilaban entre Casa Baleztena ya engalanada y la Diputación Foral de Navarra antes de partir hacia los distintos frentes.

            El último camión desapareció cuando el sol se ocultaba, y ¡qué en tinieblas dejó nuestros corazones! Navarra había enviado camino de Madrid y camino de Guipúzcoa su cargamento de héroes. Una era angustiosa se abría en nuestras vidas. ¿Qué penalidades les esperaban? ¡Cuántos sucumbirían en el combate!”

Efectivamente muchos requetés no volverían con vida. En la foto las del Muthiko Alaiak en el entierro del requeté Madoz en Pamplona.
            Y así llegaba la noche del 19 de Julio de 1936 en la que gran parte de Navarra, fiel a la Tradición de sus mayores, se alzó en defensa de Dios ante la violenta persecución religiosa, de la Patria frente a la amenaza de una inminente dictadura del proletariado, y en concreto los carlistas (que formaban el grueso) también de las libertades forales y en espera de que pudiera volver el Rey D. Afonso Carlos, aunque esto último no pudieran decirlo abiertamente. Dios, Patria-Fueros, Rey. En las próximas entradas veremos la actividad del aitacho los días que siguieron, si Dios quiere. Y con ello veremos que ocurría en Leiza…


[1] Engalanando Casa Baleztena que se halla frente a la Diputación Foral de Navarra

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