Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

martes, 10 de febrero de 2015

Fundación de la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz



Veíamos cómo enseguida de finalizada la guerra el aitacho daba plantón a Franco (pinchar aquí). Y es que desilusionado, como carlista, por los derroteros que tomaba la política con la disolución de la Comunión Tradicionalista y la creación del partido único (FET y de las JONS) decidió seguir una labor de defensa de sus ideales en el ámbito sociocultural y como veremos también mediante oposición clandestina al régimen. 


Así para mantener vivo el espíritu que había alentado a los voluntarios a salir a dar su vida, frente a la equívoca relación con el naciente régimen franquista que mantenían otros, participó en la formación de la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz, promovida por Zubiaur y otros excombatientes principalmente carlistas.


Para profundizar en los contenidos de esta entrada me he documentado en la Tesis Doctoral de Manuel Martorell Pérez. Casi podría entrecomillarlo, pero lo cierto es que lo he resumido para no alargarme.



No fue casualidad que su primera junta, amparada por el obispo Marcelino Olaechea, estuviera integrada por Narciso Ripa Obanos, José Angel Zubiaur Alegre, José Lampreave Blanco, Miguel Castiella Idoy, Cesáreo Sanz Orrio, Félix Abárzuza Murillo, Ramón Arregui, Jaime del Burgo Torres, Jesús Marín, Ignacio Baleztena, Tarsicio Ortiz, Juan Echeverría y Pascual Hermoso de Mendoza, prácticamente todos ellos procedentes de las unidades de voluntarios que habían salido a combatir al comienzo de la guerra y que, precisamente por su espíritu cristiano también habían luchado y seguían haciéndolo contra los cobardes crímenes que algunos desalmados aprovechaban para realizar en la retaguardia.

Texto en el que Mons. Olaechea aprueba la erección de la Hermandad y la composición de su primer capítulo formado entre otros por Ignacio Baleztena
Mi padre Ignacio Baleztena y la familia en general se destacaron en este campo salvando vidas y frenando estas atrocidades (pinchar aquí , aquí , aquí , aquí ,  aquí y aquí como botones de muestra). También tras la guerra la familia Baleztena fue refugio de mucha gente: (pinchar aquí , aquí , aquí y aquí también como botones de muestra)

El propio D Marcelino Olaechea condenó la ejecución de presos en la cárcel de Tafalla, mediante duras palabras publicadas en el Boletín Oficial Eclesiástico del Obispado de Pamplona, y que las reiteró con la misma finalidad, tras la fuga colectiva de presos del Fuerte de San Cristóbal de 1938.

Las medidas de intercesión que asumió el obispo Marcelino Olaechea no se detuvieron sino que se intensificaron al finalizar la Guerra Civil. Hizo un llamamiento a la sociedad navarra para asistir a los hijos de los fusilados en Navarra, y una constante intervención en procesos judiciales a favor de condenados o izquierdistas llevados ante consejos de guerra, según relata su secretario personal, Cornelio Urtasun. Ideó un ingenioso sistema de intervención frente a las autoridades franquistas gracias al cual se salvaron cientos de vidas.

Igualmente José Manuel Pascual Hermoso de Mendoza, párroco de Etayo, alistado en los tercios de requetés como capellán, que también formó parte de la junta directiva de la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz, nada más llegar a la capital navarra en 1938, acudió a la llamada de D. Marcelino Olaechea. Para entonces, ya se había producido el fuga masiva del Fuerte del San Cristóbal, donde estaban recluidos cientos de prisioneros rojos; Olaechea le dijo: “Entre usted y yo vamos a hacer muchas cosas en San Cristóbal”. Este miembro de la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz trabajó duro a favor de los presos del Fuerte de San Cristóbal, en estrecha colaboración con Olaechea. Se conservan cartas firmadas colectivamente por los propios presidiarios agradeciendo de forma expresa sus gestiones en este sentido. Gracias a su intervención muchos de ellos volvieron a sus hogares, de modo que, al salir los presos libres, “era raro el que no pasara a visitar al sr. Obispo”.

Así vemos como la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz, surgió como asociación religiosa entre cuyos impulsores participó mi padre, se fundó en los valores del amor cristiano y sus componentes además de los actos de piedad propios, mientras rezaban por sus familiares y allegados navarros muertos en el frente o asesinados por los frentepopulistas, con espíritu cristiano además realizaban una importantísima labor de evitar las represalias siendo un auténtico grano molesto para el Movimiento (el franquismo). Aunque todos tenemos memoria histórica, lo importante es desterrar todo rencor, odio o venganza, y con estos principios surgió la Hermandad.


La Providencia ha querido que actualmente sea yo el prior de la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz que continúa con los mismos valores cristianos de reconciliación, amor, perdón y devoción a la Santa Cruz que me transmitió el aitacho, que era la  antítesis del odio en persona. De ahí procedía su alegría y su buen humor socarrón. No es nuestra función homenajear  a nadie, sino rezar por nuestros antepasados que ofrecieron su vida por unos ideales en los que creían, y por los hermanos difuntos, con enorme respeto a los que fueron sus adversarios y sin juzgar ni inmiscuirnos en la forma en que otras asociaciones honran a sus muertos. El que se acerque a la Hermandad buscando plataformas extrañas de las que aprovecharse o a las que atacar solo encontrará a un grupo de cristianos normalicos que  realizamos los mismos actos de piedad que entonces: vía crucis, misas, responsos por los muertos y  peregrinaciones como la que inició precisamente la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz, con el aitacho entre ellos, y que es nada más y nada menos que la que veremos en la próxima entrada si Dios quiere. Que los muertos descansen en Paz y los vivos aprendamos a respetarnos mutuamente nuestras personas, monumentos y formas de recordar.

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