Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

martes, 10 de marzo de 2026

Breve Historia del Rey de la Faba (9). Pamplona 1970 (y Tafalla 1973)

 

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Querido lector, seguimos como en la entrada anterior tratando otra de las costumbres iniciadas por el aitacho en torno a 1920, o más que iniciada sería correcto decir restaurada: El Rey de la Faba.

Para finalizar esta serie introducimos este pequeño apéndice con algunos apuntes de celebraciones a las que ya no pudo asistir mi padre hasta que falleció en 1972.

En 1970 se representó en la Ciudadela de Pamplona, recientemente donada por el ejército a la ciudad, siendo el primer acto cultural celebrado en la misma. 


Revista / programa de la fiesta del Rey de la Faba de 1970 organizado por el Muthiko Alaiak
Pamplona 6 de enero de 1970. (Archivo Premín de Iruña / Ignacio Baleztena)

Le propuse a un joven Miguel Ángel Alústiza a que se animara a organizar y llevar la batuta del acto. Como reciente presidente del  "Muthiko Alaiak" revivió, una vez más, “la entrañable fiesta navarra del Rey de la Faba vieja de siglos, joven de espíritu, foral y nuestra de todos nosotros. Por las calles de la capital del Reyno, en el Palacio de la Diputación, cabe el Monumento a los Fueros, y sobre todo entre las nobles piedras de la Ciudadela, el chico Rey, la muy bella Doña Blanca, representantes de las Abadías, Monasterios, Brazo Noble, Merindades y buenas Villas, nos transportaron a otros tiempos y nos recordaron una lección de siempre: para reinar en los corazones de los navarros, es preciso alzarse de la tierra sobre los brazos del pueblo, después de prometer solemnemente guardar las libertades y hacer justicia: Y si no, pues no.” Como decía la crónica de El Pensamiento Navarro[1]

Rey de la Faba de 1970. Foto de El Pensamiento Navarro de 7 de enero de 1970



En el segundo banco de izquierda a derecha el que suscribe, tía Lola, tía Mª Ysabel, posiblemente la carlista historiadora estadunidense Alexandra Wilhelmsen. y junto a la pared mi mujer Mª Jesús.




Y la primera edición que tuvo lugar tras la muerte del aitacho fue en Tafalla en 1973.

Revista / programa de la fiesta del Rey de la Faba 1973, organizada por el Muthiko Alaiak en Tafalla
(Archivo Premín de Iruña / Ignacio Baleztena)


Así durante años Miguel Ángel Alústiza fue el Rey de Armas y organizador del evento, papel que actualmente recae en Fernando Hualde

Para saber si el Rey de la Faba gozará de buen salud a lo largo de su historia podríamos evaluar si es fiel al lema que figuraba en el sello de Sancho VII el Fuerte “Bendictus Dominus Deus Meus”[2] en torno al Arrano Beltza, al de los infanzones de Obanos “Pro libertate patria, gens libera state”[3], si  se honra el escudo de Navarra con sus cadenas de las que hablaba ya en 1423 el rey Carlos III el Noble[4], cuya coronación se representa[5], y si se enorgullece de la corona real símbolo de los monarcas de este viejo reyno, que instituyeron esta fiesta. Y de paso si conserva el espíritu con el que la restauro mi padre llevado por el profundo amor a Navarra, sus usos, costumbres y tradiciones. No se podría celebrar esto si se renuncia o incluso desprecia lo anterior.

Y con esto y un bizcocho cerramos este bloque de entradas sobre la historia de ese “invento” del aitacho y continuaremos con el final de su biografía en la próxima entrada si Dios quiere.

Mi mujer Mª Jesús Gurrea a la derecha y el que suscribe en la celebración del Rey de la Faba 1970


[1] El Pensamiento Navarro 7 enero 1970

[2] Bendito el Señor mi Dios

[3] “Por la libertad de la patria, el pueblo libre permanece” u otra posibilidad “por la libertad de la patria permaneced firmes”. Hay varias posibles traducciones.

[4] En 1423 el rey Carlos III el Noble escribía en el “Privilegio de la Unión”: “Et alrededor del dicto pendón aurá un renc​ de nuestras armas de Nauarra, de que el campo será de gueulas et la cadena que yrá alderredor de oro

[5] Fortún,Luis Javier. Diario de Navarra 3 junio 2017. https://www.diariodenavarra.es/noticias/navarra/2016/12/02/460_anos_bandera_navarra_502604_300.html

Entre 1210 y 1423 en algunos sellos reales y esculturas de Navarra figura un escudo blocado, es decir con refuerzos, sin una referencia histórica propia conocida, similar a otros de la época en distintos lugares. Entre 1212 y 1423 Carlos III o algún antecesor suyo convirtió esa bloca o carbunclo en unas gloriosas cadenas, para simbolizar un hecho cierto y magnífico del pasado de Navarra, como fue la participación de Sancho VII el Fuerte, el del Arrano Beltza, en la batalla de las Navas de Tolosa.