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Querido lector, seguimos como en
la entrada anterior tratando otra de las costumbres iniciadas por el aitacho en
torno a 1920, o más que iniciada sería correcto decir restaurada: El Rey de la
Faba.
Para finalizar esta serie
introducimos este pequeño apéndice con algunos apuntes de celebraciones a las
que ya no pudo asistir mi padre hasta que falleció en 1972.
En 1970 se representó en la Ciudadela de Pamplona, recientemente donada por el ejército a la ciudad, siendo el primer acto cultural celebrado en la misma.
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| Revista / programa de la fiesta del Rey de la Faba de 1970 organizado por el Muthiko Alaiak Pamplona 6 de enero de 1970. (Archivo Premín de Iruña / Ignacio Baleztena) |
Le propuse a un joven Miguel Ángel Alústiza a que se animara a organizar y llevar la batuta del acto. Como reciente presidente del "Muthiko Alaiak" revivió, una vez más, “la entrañable fiesta navarra del Rey de la Faba vieja de siglos, joven de espíritu, foral y nuestra de todos nosotros. Por las calles de la capital del Reyno, en el Palacio de la Diputación, cabe el Monumento a los Fueros, y sobre todo entre las nobles piedras de la Ciudadela, el chico Rey, la muy bella Doña Blanca, representantes de las Abadías, Monasterios, Brazo Noble, Merindades y buenas Villas, nos transportaron a otros tiempos y nos recordaron una lección de siempre: para reinar en los corazones de los navarros, es preciso alzarse de la tierra sobre los brazos del pueblo, después de prometer solemnemente guardar las libertades y hacer justicia: Y si no, pues no.” Como decía la crónica de El Pensamiento Navarro[1]
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| Rey de la Faba de 1970. Foto de El Pensamiento Navarro de 7 de enero de 1970 |
Así durante años Miguel Ángel Alústiza fue el Rey de Armas y organizador del evento, papel que actualmente recae en Fernando Hualde
Para saber si el Rey de la Faba
gozará de buen salud a lo largo de su historia podríamos evaluar si es fiel al
lema que figuraba en el sello de Sancho VII el Fuerte “Bendictus Dominus Deus
Meus”[2]
en torno al Arrano Beltza, al de los infanzones de Obanos “Pro libertate
patria, gens libera state”[3],
si se honra el escudo de Navarra con sus
cadenas de las que hablaba ya en 1423 el rey Carlos III el Noble[4],
cuya coronación se representa[5],
y si se enorgullece de la corona real símbolo de los monarcas de este viejo
reyno, que instituyeron esta fiesta. Y de paso si conserva el espíritu con el
que la restauro mi padre llevado por el profundo amor a Navarra, sus usos,
costumbres y tradiciones. No se podría celebrar esto si se renuncia o incluso
desprecia lo anterior.
Y con esto y un bizcocho cerramos
este bloque de entradas sobre la historia de ese “invento” del aitacho y
continuaremos con el final de su biografía en la próxima entrada si Dios quiere.
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| Mi mujer Mª Jesús Gurrea a la derecha y el que suscribe en la celebración del Rey de la Faba 1970 |
[1] El
Pensamiento Navarro 7 enero 1970
[2] Bendito
el Señor mi Dios
[3] “Por la
libertad de la patria, el pueblo libre permanece” u otra posibilidad “por la
libertad de la patria permaneced firmes”. Hay varias posibles traducciones.
[4] En 1423
el rey Carlos III el Noble escribía en el “Privilegio de la Unión”: “Et alrededor del dicto pendón aurá un renc
de nuestras armas de Nauarra, de que el
campo será de gueulas et la cadena que yrá alderredor de oro”
[5]
Fortún,Luis Javier. Diario de Navarra 3 junio 2017. https://www.diariodenavarra.es/noticias/navarra/2016/12/02/460_anos_bandera_navarra_502604_300.html
Entre 1210 y 1423 en algunos sellos reales y
esculturas de Navarra figura un escudo blocado, es decir con refuerzos, sin una
referencia histórica propia conocida, similar a otros de la época en distintos
lugares. Entre 1212 y 1423 Carlos III o algún antecesor suyo convirtió esa
bloca o carbunclo en unas gloriosas cadenas, para simbolizar un hecho cierto y
magnífico del pasado de Navarra, como fue la participación de Sancho VII el
Fuerte, el del Arrano Beltza, en la batalla de las Navas de Tolosa.


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