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miércoles, 14 de febrero de 2024

La broma de Ignacio Baleztena a José Ramón Castro

 

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Ave Crux

Spes unica

Querido lector, hoy Miércoles de Ceniza, comienzo de la cuaresma, no podía pasar inadvertido en el blog del aitacho. Esta tarde a las 19:20 iremos a ver el Traslado del Cristo Alzado, posiblemente la primera procesión penitencial de toda España. Mis nietos, biznietos de Ignacio Baleztena, participaran de mozorricos y el mayor de los chicos que ya ha cumplido la edad suficiente por primera vez saldrá de portador del paso, siguiendo la devoción y tradición de sus mayores.



Hoy vamos a contar una de las cosas del aitacho que si bien no tiene mucho que ver con el recogimiento de lo antes dicho es muy entretenida.

Esta anécdota ocurre en torno a 1965, entre 1964 y 1967, fechas en las que mi hermano Cruz Mª reside en Pamplona antes de dar el salto definitivo a Madrid[1].

Un día mi hermano Cruz, Cruz Mari, estaba pintando en la galería de Casa Baleztena, y en el suelo había un cartón tipo cartulina grande todo manchado de mezclas de colores, goterones de pintura, trazos de pinceles, vamos la típica “pieza de sucio” - por llamarla de alguna manera- que utiliza todo pintor que se precie. El aitacho se quedó mirándola un rato y soltó una carcajada. No sabíamos por qué pero tampoco le dimos mayor importancia. Al día siguiente recortó un trozo de dicha cartulina, se fue al archivo y a la vuelta se estaba venga reír. Le preguntamos qué ocurría y nos contó todo.

Vista parcial de la galería de Casa Baleztena, en el cuarto piso, donde Ignacio Baleztena pasaba horas enteras entre libros, papeles, escritos y documentos.


José Ramón Castro Álava  ocupaba el cargo de Director del Archivo General de Navarra, hasta su jubilación en el año 1966[2], y mi padre pasaba horas interminables como oficial de dicho Archivo investigando entre legajos. Tenían buena amistad y no tuvo mejor ocurrencia que gastarle la siguiente broma que nos narró el aitacho:

“Esta semana han mandado un libro sobre Picasso al Archivo y entonces Castro me lo enseñó

 - Mira Ignacio, mira qué libro me han traído.

Al volver a casa y ver a Cruz pintando se me ocurrió una ideica. Hoy en el Archivo he sacado el tema del libro y le he comentado a Castro lo interesante que era y que si ya lo había ojeado.

 -La verdad que todavía no- me ha dicho

- Pues mira porque a veces el autor suele meter un boceto del pintor como detalle para ediciones especiales. ¿Ya has mirado a ver si por casualidad hay alguno en ese libro?

- No, sinceramente ni se me había ocurrido

Y efectivamente Castro ha cogido el libro y ha descubierto la cartulina pintarrajeada que ayer recorté del cuarto de Cruz y que previamente yo había introducido entre las páginas. Entonces me ha dicho con auténtico entusiasmo:

-          ¡Mira Ignacio mira! que pintura más interesante, menudo detalle. Está sin firmar, pero se ven trazos claros.

Yo le daba la razón y le he animado a guardarla en su casa ya que era un recuerdo personal hacia él como director del Archivo, que no tenía valor material al no estar firmada pero que era un afortunado, y así el bueno de Castro se ha quedado entusiasmado con su “Picasso””

La verdad es que el aitacho estuvo tres días sin poder pararse de reír cada vez que se acordaba de su hazaña. Su buen amigo Castro nunca supo la verdad. En vez de un Picasso era un “Crucito”.

Y con este acontecido espero que hayas disfrutado del humor del aitacho, que no tenía remedio. Y en la próxima entrada más si Dios quiere. Nos vemos esta tarde en el Traslado del Cristo Alzado.



[1] Burillo Patxi, Cruz Baleztena. Filmoteca Navarra. Pamplona 2022. pp 38-42

[2]Gran Enciclopedia de Navarra. http://www.enciclopedianavarra.com/?page_id=6768

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