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martes, 31 de julio de 2012

Joaquín e Ignacio Baleztena, "los vaselinas", evitando represalias de retaguardia


            Querido lector, veíamos en la anterior entrada como tras la toma de la caseta de Urto a las afueras de Leiza, el aitacho y el tío Joaquín se apresuraron de nuevo a acudir a evitar represalias. Nos lo cuenta la tía Lola en sus memorias. Ese mismo 23 de Julio…   

            “El coche hubo de emprender enseguida otro viaje a Pamplona. En la caseta de Urto fueron hechos prisioneros unos miqueletes, entre ellos, el conocido “señor Juan”, bondadoso tradicionalista a quien los acontecimientos cogieron allí. Se hablaba de fusilarlos y era necesario impedir lo que hubiera sido un crimen. Mis hermanos (Ignacio y Joaquín) fueron a Pamplona interceder por la vida de esos miqueletes apresados en Urto. Los prisioneros eran muy buenas personas y mis hermanos respondieron por ellos para libertarlos. Y no sería la única libertad que mis hermanos consiguieron, pues su actitud en ese terreno fue la de auténticos caballero cristianos. Algunos bravucones de retaguardia les motejaron de “vaselinas”. ¡Bendita vaselina que suaviza el dolor de tantos heridos del corazón!”. Se consiguió su vida, pero por motivos análogos, el viaje hubo de repetirse.

            Precisamente antes de este trayecto mi padre Ignacio Baleztena y su hermano Joaquín, jefe regional de la Comunión Tradicionalista en Navarra tuvieron el tiempo de abordar un tema que les preocupaba mucho, en una conversación que mantuvieron en Leiza antes de salir.

-         Joaquín, tenemos que evitar que se cometan represalias, una cosa es dar la vida en el frente y otra fusilar en la retaguardia. Somos cristianos, no podemos actuar como ellos.

-    Por desgracia llegan malas noticias al respecto, especialmente en la Ribera. Hay gente aprovechando el momento para resolver viejos conflictos de lindes, tierras y asuntos particulares, mientras los nuestros están dejándose la vida en los frentes.

-         Pues tenemos que frenar esto como sea.

Tío Joaquín había sido jefe regional de Junta Regional Carlista de Navarra. Al comenzar la guerra se formó la Junta Central Carlista de Guerra de Navarra que desplazo a la la Junta Regional Carlista con lo que el cargo de tío Joaquín paso a ser meramente nominal u honorario, no teniendo en la práctica responsabilidad real en esta nueva junta (Navarra Hoy 23-8-1986 p 40). No obstante aprovechó este cargo nominal para sobre la marcha firmar una histórica orden en Petrorena, la casa familiar de la familia Baleztena en Leiza y con dicha misiva hicieron el viaje a Pamplona para salvar a los detenidos e intentar que no se produjeran más hechos cobardes que mancharan la causa mediante esa orden que saldría publicada al día siguiente (24 de Julio) en “El Pensamiento Navarro”. Nos lo cuenta la tía Lola en sus memorias:

            “La guerra trae consigo ocasiones de manifestar grandes virtudes, mas desgraciadamente, también agudiza y mueve bajas pasiones. Arrastrados por ellas, algunos, animados de un celo reprobable, creyeron hacer actos de servicio denunciando a enemigos y hasta tomándose la justicia por su mano. Esto manchaba la pureza de la actuación de los nuestros. Mi hermano Joaquín, muy apenado, trató de impedirlo y fuimos a Pamplona llevando esta nota por él redactada y que apareció en el Pensamiento: (el 24 de Julio)

            “Los carlistas, hijos, nietos y biznietos de soldados no ven enemigos más que en el campo de batalla. Por consiguiente, ningún movilizado voluntario, ni afiliado a nuestra inmortal Comunión debe ejercer actos de violencia, así como debe evitar se cometan en su presencia. Para nosotros no existe más actos de represalias que los que la autoridad militar, siempre justa y ponderada, se crea en el deber de ordenar”.

EL JEFE REGIONAL

Joaquín Baleztena
           
¡Lástima no fuera obedecida esta nota tan llena de nobleza, calificada por algunos de vaselina! El señor Obispo le felicitó por ella. De haberlo sido, no hubiéramos tenido que lamentar actos indignos realizados por, quienes huyendo del peligro de la vanguardia, se creían valientes actuando cobardemente en la retaguardia.

            Y efectivamente desde entonces tanto al aitacho como al tío Joaquín en algunos ambientes comenzaron a llamarles “los vaselinas”, al considerar que eran muy blandos por intentar evitar estos desgraciados sucesos.

Joaquín (con pajarita) e Ignacio Baleztena (cogido de los hombros por su mujer Carmen) permanecieron muy unidos toda la vida
             Llegado este momento, he de contar lo que me transmitió posteriormente mi padre Ignacio Baleztena. Me explicó la diferencia entre una persona coherente, que está dispuesto a dar la vida por sus ideas y un fanático, que está dispuesto a quitársela a otros. También  nos indicó desde entonces que evitásemos el trato de cualquiera de la familia Baleztena con “los fusileros y cuneteros”, y estos no eran precisamente los que ahora llaman “los asesinos del 36”. La incultura (no quiero pensar que la mala intención) ha hecho pensar que los que salieron voluntarios a la guerra jugándose la vida por unos ideales se hayan llevado la fama de algunos cobardes que aprovecharon la retaguardia para realizar sus tropelías, y cuyos nombres han pasado al anonimato.

            Pero en este 23 de Julio además ocurrió otra cosa que cambiaría la vida del aitacho, y que veremos en la próxima entrada si Dios quiere.

martes, 24 de julio de 2012

La toma de la caseta de Urto el 23 de Julio de 1936.


Querido lector, la columna de Tutor, al que el aitacho había llamado cobarde, volvió finalmente hasta Leiza terminando de dar cuerpo al Tercio de San Miguel el 22 de Julio. Afortunadamente para mi padre aquel imprudente comentario suyo no tuvo consecuencias.

            En esas horas perdidas los rojos se habían hecho más fuertes en la caseta de los miqueletes de Urto (en la muga con Guipúzcoa) y se imponía la urgencia de tomarla al asalto. Fue la primera operación de combate del Tercio de San Miguel, y nos la narra de nuevo en sus memorias la tía Lola, hermana de mi padre Ignacio:

"Después de algunos reconocimientos por los montes al estilo clásico de las partidas y guerrillas antiguas, se decidió tomar la caseta de Urto.

            En la Plaza forman los requetés navarros y guipuzcoanos. Su jefe, el comandante Tutor, al verlos dispuestos para dar la primera batalla, les arenga y sabe hacer vibrar en ellos la cuerda del Ideal:

            “Requetés – les dice – Sois descendientes de los héroes carlistas que por estas mismas montañas se cubrieron de gloria. Dentro de breves momentos tendréis que demostrar que sois dignos hijos de ellos”.

            Al contacto del heroísmo pasado toca el chistu el himno de Oriamendi. El eco de cien años repercute por aquellos montes acompañando a las voces viriles de los voluntarios:

A las armas voluntarios,
a las armas a luchar,
por nuestra fe.
Moriremos defendiendo la bandera,
de Dios, la Patria y el Rey.

            Cantan a continuación los paisanos de Iparaguirre “Guernikako Arbola”, el himno de las libertades forales, y gritan al terminar:

            ¡Viva España! ¡Viva Navarra! ¡Viva Cristo Rey!

            ¡Vivan los guipuzcoanos valientes! – contestan los navarros.

- ¡Aquí, Navarra contra Rusia! – exclama un voluntario soberbio en su arrogancia conquistadora.

            Y parten ligeros… Aquel espectáculo fue sublime, grandioso, de epopeya. Luego la guerra tomaría otro cariz, pero en aquellos momentos inefables vivimos la auténtica “carlistada” con toda la pureza de su fe, con su elevado desinterés, heroísmo y valor, con todo el atractivo de su pintoresca originalidad.

            Pasadas unas horas, durante las cuales, oyendo el tiroteo, las mujeres rezábamos en la iglesia, nos trajeron la noticia de que la bandera española flameaba en la caseta de Urto. La acción había costado la vida al requeté de San Martín de Unx, Joaquín Muruzábal…

            En el eskaratze[1] de casa depositaron su cuerpo, y sobre el féretro, las Margaritas pusieron una corona de laurel. ¡Cuántas les tocaría tejer en días venideros!

La caseta de Urto, junto a Leiza, en la muga con Guipúzcoa. Foto de algunos de los requetés que la tomaron al asalto, visitados por Dolores Baleztena con su coche.
    
Dolores Baleztena rodeada por los requetés del Tercio de San Miguel que tomaron la caseta de Urto (Leiza) el 23 de Julio de 1936.
Pero en la operación fueron hechos prisioneros los ocupantes de la caseta de Urto, tanto los combatientes rojos como los miqueletes que allí se hallaban. Así mi padre Ignacio y su hermano Joaquín Baleztena, Jefe Regional Carlista en Navarra que había sido suplantado y pasado a ser un cargo honorífico, ya que había tomado el mando la Junta de Guerra, tuvieron que salir rápidos a interceder por los prisioneros ya que se hablaba de fusilarlos, como ya habían tenido que salvar anteriormente a otros dos leizarras, porque eso había que impedirlo como fuera. Pero esto y más nos lo contará la tía Lola en la próxima entrada si Dios quiere.

La caseta de Urto (Leiza) tras ser tomada por los requetés del Tercio de San Miguel pasó a ser un centro de operaciones de los mismos. En la foto preparando el rancho.

En la operación de la toma de Urto murió el primer requeté en combate (Joaquín Muruzabal, de San Martín de Unx). En la foto Silvia Baleztena sentada a la derecha junto con otros niños de Leiza, en el monolito que recordaba al muerto. Ha sido derribado en varias ocasiones hasta que actualmente no existe. ¿Quizá por descendientes de aquellos leizarras del Tercio de San Miguel?.



[1] Portal de la casa.

domingo, 22 de julio de 2012

Formación del Tercio de San Miguel en Leiza


            Querido lector, precisamente en estos días hace 76 años el aitacho estaba en plena actividad ya que como hemos visto andaba en Leiza recibiendo a los camiones cargados de requetés que habían llegado de la zona media y acogiendo a los fugados de la zona roja que venían monte a través desde Guipúzcoa como puedes leer pinchando aquí.

            Pues bien, entre el 19 y el 23 de Julio de 1936 se formó en Leiza el Tercio de San Miguel, y nos cuenta la tía Lola en sus memorias cómo en “la Plaza de Leiza navarros y guipuzcoanos fundidos en un mismo ideal tomaron el nombre de Tercio de San Miguel, que desde el monte Aralar protege a Euskalerría”.

El tercio de San Miguel fue formado por leizarras, a los que se sumaron los guipuzcoanos huidos y los requetés venidos de Olite, Beire y San Martín de Unx, y cómo no en su formación estuvo muy presente mi padre Ignacio que aprovechó para reponer los crucifijos retirado de las escuelas de Leiza, como ya hemos visto aquí.

Ignacio Baleztena en el centro de pie con algunos de los requetés del Tercio de San Miguel, en el "carrape" del Ayuntamiento de Leiza (donde se formó este tercio)

Para explicar la importancia del Tercio de San Miguel, cedo la palabra a otro leizarra, Antonio Lizarza, que nos cuenta que “después del de Lacar y el de Montejurra, fue el que más sangre dio por la Causa Nacional entre las unidades carlistas navarras

Por esto hasta hace unos años la plaza del Ayuntamiento de Leiza se llamó “Plaza del Tercio de San Miguel”, y actualmente se denomina “Plaza de San Miguel”

La bandera del Tercio de San Miguel, de Leiza, durante muchos años estuvo expuesta en Petrorena, la casa familiar de los Baleztena en dicho pueblo.
 Y como ya hemos avisado que la caseta de los miqueletes de Urto aun tenía que dar más que hablar, veremos la relación del Tercio de San Miguel, dicha caseta y el primer requeté caído en acción de combate, precisamente en tierras navarras, en la muga con Guipúzcoa. De nuevo el aitacho tuvo que interceder por la suerte de varios leizarras… pero me estoy adelantando, que esto lo veremos más adelanta si Dios quiere, ya que el 23 de Julio fue un día muy denso en acontecimientos.

Carlistas del Tercio de San Miguel entraron en Tolosa en Agosto de !936 y de ahí siguieron hacia San Sebastián.

jueves, 19 de julio de 2012

19 de Julio de 1936. Alzamiento popular en Navarra


Querido lector, hoy 19 de Julio de 1911 se cumple el 76 aniversario de que millares de voluntarios requetés navarros se levantaran en defensa fundamentalmente de la Religión tan cruelmente perseguida, de nuestros Fueros y de la Patria (y aunque no pudieran decirlo abiertamente del rey carlista D. Alfonso Carlos I exiliado en Francia). Aprovechando esta fecha retomo la biografía del aitacho que la dejábamos precisamente en estos momentos. Pero antes hay que hacer una breve reflexión, para entender la Historia. ¿Por qué Ignacio Baleztena Ascárate se iba a sumar a sus cerca de 50 años, dejando mujer e hijos, como voluntario a un alzamiento militar?. Sencillamente porque en Navarra al menos no se vivió como tal.

Cedo la palabra al reconocido historiador Stanley Payne (2006): “Los carlistas, el pueblo de Navarra, decidieron el dilema y al movimiento militar le dieron carácter popular y religioso

Como muestra de esto reproduzco un texto de Redondo y Zavala “El general Mola, que sabía que la organización del requeté disponía de unos 6000 hombres bien instruidos en toda Navarra, preguntó, unos días antes, si podía contar con 2000 de ellos. La respuesta se le dio en la Plaza del Castillo…

Al fondo la Plaza del Castillo de Pamplona el 19 de Julio de 1936. La imagen habla sola.
 
-      -   ¡Que magnífico espectáculo!- le dijo al entonces teniente coronel Utrilla-. Pero son muchos más de los que pedí.
-     -    Si, mi general; son unos 4000, pero mañana habrá ya el doble.
-     -    ¿Y con qué vamos a sostenerlos?
-     -    Dios que los ha traído, proveerá.
-     -    ¡Bien, bien!, pero hay que avisar por radio que por ahora no salgan más voluntarios…

Y en efecto, se difundió por radio una nota que decía:

“La Comunión Tradicionalista anuncia que no necesita nuevos alistamientos de voluntarios. Los que se inscriban en adelante serán llamados a medida de las necesidades y para reemplazar las pérdidas sufridas en la lucha”.

En Septiembre los requetés movilizados en Navarra pasaron ya de 30.000”

¿Qué hizo que tantos navarros se alzaran?. ¿Por qué salió voluntario mi padre?. Todo esto lo estamos viendo precisamente en las últimas entradas de la biografía del aitacho (para seguir la historia en orden pinchar aquí, aquí, aquí y aquí), pero de momento creo que queda claro que al menos en Navarra no es que de repente a miles de civiles se les cruzara un cable para apoyar un golpe militar, sino que se trató de un auténtico alzamiento popular.

Espero que todo esto sirva para entender una realidad tan compleja como el Alzamiento en Navarra, y para eso seguiremos, si Dios quiere donde dejamos el tema, con el aitacho salvando la vida de dos leizarras el 21 de Julio de 1936, que se promete interesante.

lunes, 16 de julio de 2012

Ignacio Baleztena y las Navas de Tolosa

Querido lector, finalizados los sanfermines, quitando ese negro nubarrón de los charros reventadores del Riau Riau que inició el aitacho en 1911 (y de nuestras fiestas, tradiciones y costumbres en general), solo nos queda decir lo que hemos "gozau" y que ya falta menos para San Fermín 2013.

Pero hoy es 16 de Junio, festividad de la Virgen del Carmen, santo de mi madre Carmen Abarrategui (la mamita), es decir de la mujer de Ignacio Baleztena. (De paso querido lector, echa un recico por los dos, aunque seguramente ya no lo necesiten porque estarán celebrándolo en el Cielo). Y como el pisuerga pasa por Valladolid, es mi 48 aniversario de feliz matrimonio con mi santa (y a veces un poco gruñona -ahora que no me oye-) esposa Mª Jesús Gurrea. Pues otro recico de acción de gracias al canto.

Y ya puestos a saludar felicito en su santo (más recicos) a una fiel seguidora de este blog, mi nietica Carmen, biznieta del aitacho, que ha disfrutado de nuestras mezetas como nunca.

Y encima celebramos el VIII centenario de la batalla de las Navas de Tolosa. A centrarnos sobre esto que es de lo que va a ir esta entrada.

El rey navarro Sancho VII el Fuerte rompe las cadenas que cercaba el campamento de Miramamolin en la batalla de las Navas de Tolosa, de la que hoy se cumplen 8 siglos.

En estas estamos porque tal día como hoy, el 16 de Julio de 1212, un tal Miramamolín se quedo con las ganas de que ahora andáramos por estos parajes con burka nuestras guapas neskas, y sin comer chistor ni beber mol todos. Ni sanfermines ni nada. Y todo gracias a que los navarros nos fuimos hasta Jaen a unirnos a nuestros adversarios castellanos y aragoneses para defender la Religión y combatir el Islam. Por una vez dejamos de andar en burrukas entre los reinos cristianos y dijimos; hasta aquí habéis llegado. Y esto es uno de los hechos más importantes y decisivos de nuestra historia, pese a lo que le pese a algún desmitificador, que 7 siglos después se dio cuenta que todos los anteriores no sabían nada, y que el era más listo que todos. Que las cadenas de nuestro escudo no las ganó nuestro valiente Sancho VII el Fuerte machucándolas con las mazas y que la esmeralda que las une no eran de Miramamolín, sino comprada a un paisa en sanfermines. Pues nada, peor para ellos.

Vidriera de Roncesvalles, donde reposan los restos del rey navarro Sancho VII el Fuerte, uno de los héroes de la batalla de las Navas de Tolosa y todo un icono del kozkor navarro.

Me ha llamado la atención al respecto el artículo de Fernando Hualde en Diario de Noticias desmitificando a los desmitificadores. Comienza el artículo diciendo:

"Hay que reconocer que la fecha, para la importancia que tiene, está pasando bastante desapercibida. El VIII centenario de la batalla de las Navas de Tolosa nos pasa casi de puntillas, tanto más si lo comparamos con aquel amplio programa de actos que vivió Navarra en 1912 conmemorando el VII centenario de este mismo evento"

Pues bien, a esto voy, porque precisamente uno de los encargados de organizar hace un siglo los actos conmemorativos de ese VII aniversario en 1912 fue el aitacho, como no podía ser de otra manera. Para la celebración de dicha conmemoración se celebraron varios actos, y tuvieron la buena idea de nombrarle a Ignacio Baleztena presidente de la comisión de alojamientos para los participantes. Según él mismo dice "procuró cumplir del mejor medio que Dios le dio a entender, y parece que no le salió la cosa del todo mal". Y naturalmente tuvo que hacerlo a su estilo, como no podía ser de otra manera, y como el mismo narra con su humor característico y puedes leer pinchando aquí. La verdad es que para variar no tiene desperdicio, y sirve de nexo entre San Fermín y esta conmemoración.

Folleto editado para la conmemoración del VII centenario de las Navas de Tolosa en 1912

Y espero que habiendo levantado alguna sonrisa me despido hasta la próxima entrada si Dios quiere en la que seguiremos con las cosas del aitacho.



lunes, 2 de julio de 2012

Ignacio Baleztena amante de los sanfermines. Ya falta menos

Querido lector, ya falta menos pal glorioso San Fermín, y con tal motivo vamos a refrescar un poco el blog con entradas presanfermineras, porque si de algo disfrutaba el aitacho era deuna fiesta singular, Riau Riau.

San Femín era una de sus pasiones, en todos sus aspectos. Formaba parte de la Corte de San Fermín, ¡como no iba a serlo, el peregil de todas las salsas!

Diploma de la Corte de San Fermín de Ignacio Baleztena

Y disfrutaba las mezetas sin dar tregua, lo mismo en tendido de sol

Ignacio Baleztena en tendido de sol con pamela, de pie en el medio
Metía a San Fermín en todos los ajos

Ignacio Baleztena (Con frac a la dercha de la foto) de diputado foral frente a San Fermín en uno de sus montajes
Era un constante corredor del encierro,


y hasta en ese acto tuvo que hacer de las suyas

La hazaña de Ignacio baleztena y Emilio Malumbres en un encierro de 1912 dio mucho que hablar.
No solo fue mozo de peña sino que fundó una peña, con su grupo de Danzas, ya que el era tan buen danzari

Ignacio Baleztena, fundador del Muthiko Alaiak, con el grupo de danzas
Sin él no habría Riau riau

Manuscrito de Ignacio Baleztena sobre el Riau riau, invento suyo de 1911
Ni Uno de Enero (con lo cual ni escalera sanferminera)

Partitura del Uno de Enero, canción de Ignacio Baleztena
Ni otras tantas canciones como la diana ¡levántate Pamplonica!

¡Levántate Pamplonica! o ¡Aupa los Irunshemes! de Ignacio Baleztena
U otras tantas, algunas de las cuales tristemente se van cantando menos, como ¡Las Pámplonas! y que por cierto han editado en su CD este año el grupo "Voces de los Burgos"

Por no hablar de que escribió la primera obra de teatro que yo conozca que se desarrolla integramente en los sanfermines, a saber "Cirilo por San Fermín pasó aventuras sin fin"

Estreno mundial de la obra de Ignacio Baleztena "Cirilo por San Fermín, pasó aventuras sin fin"
Y habría tantas otras cosas por contar. Canciones, vivencias, montones de estudios y artículos gracias a los cuales sabemos los orígenes e historia del zezenzusko, los encierros, las barracas, la procesión, las ferias, el encierro... Cuanta gente ha podido sacar material de lo publicado por el aitacho para explicar la historia de nuestros sanfermines.

Pero no podemos acabar sin mencionar a sus queridos amigos, los gigantes y kilikis, cuando poca gente los seguía por las calles, a quienes escribió unas aleluyas

Primera página de las aleluyas a los Gigantes de pamplona, escritas e ilustradas por Ignacio Baleztena
Les escribió un libro gracias al que conocmos toda la información sobre sus orígenes y sus avatares

Los Gigantes de Pamplona, escrito por Ignacio Baleztena, esos simpáticos monigotes que tantos ratos felices le proporcionaron
Pero no solo estudio sobre ellos, sino que los siguió con locura y los bailo hasta que su cuerpo ya no pudo con ellos

Ignacio Baleztena, hasta los últimos años de su vida disfruto de los gigantes como un niño
Tanto le gustaban los Gigantes, que los propios Reyes Magos, a su muerte, se dieron cuenta de ello, y como regalo póstumo le dajaron unas estatuillas de la comparsa en su tumba.

Los Reyes Magos depositaron unas figuras de los gigantes en el panteon de Ignacio Baleztena a su muerte
Y pese a que nunvca fue amigo de homenajes, quién se iba a resistir a concederle el Pañuelo de Honor de la ciudad, por sus méritos sanfermineros

Imposición del Pañuelo de Honor de la ciudad a Ignacio Baleztena por su dedicación y desvelos sanfermineros
Diploma del pañuelo de Honor de la Ciudad de pamplona, concedido a Ignacio Baleztena por una vida en pro de los sanfermines
Y ahora que estará en el cielo, por fin estará en Paz, pero no descansando precisamente, sino preparando mano a mano con San Fermín las celestiales mezetas que celebrarán allí los irunshemes, pamploneses o pamplonicas. ¿Podrá Ignacio Baleztena ver desde Allí arriba este año una imagen como la siguiente de nuevo:

¿Seremos capaces los pamploneses de volver a disfrutar en paz y alegría ese invento de Ignacio baleztena que es el Riau Riau?. San Fermín lo quiera.
Y con esto simplemente desearos muy felices fiestas de San Fermín 2012 si Dios quiere y la manoseada crisis nos deja. Que para pasar unas buenas mezetas no hace falta más que un acordeón y "Que no nos falte el trabajo, el kozkor y la alegría"