Premín de Iruña

IGNACIO BALEZTENA ASCÁRATE "PREMÍN DE IRUÑA" (PAMPLONA 1887-1972): SU PERSONA, SU VIDA Y SU OBRA

miércoles, 31 de agosto de 2011

Cirilo por San Fermín pasó aventuras sin fín (y XVII). El desenlace

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(Salen Zulima y Cirilo y bailan)

Zulima baila (Dibujo de Ignacio Baleztena)

Joshepa.- ¡Anda! Si es el moro de la fonda.

(Al terminar el número coreográfico salta a la pista tolique garrote en
mano y se encara con Zulima)

Tolique.- ¡Ea!, esto se acabó. A Ustez Zulima que ha osado contravenir mis órdenes, le concedo tres segundos para que se prepare a abandonar dignamente este cochino globo terráqueo. En el inter, me dedicaré a hacer la disección de ese congolés que en mala hora para su familia, si es que la tiene, se ha atrevido a plagiar mis aptitudes hípicas. (Le da la gran guantada y le arranca la careta. Al huir atontado Cirilo viene a dar de manos a boca con la Joshepa).
Joshepa.- ¡Cirilo!, ¿eres tú?
Cirilo.- Joshepa, ¿qué haces tú aquí?
Joshepa.- ¿Con que tú en Pamplona? (tortazo al canto), ¿conque a la primera misa del primo? ¿eh?, ¡toma!, conque haciendo de moro, ¡Vuelve a tomar!...
Cirilo.- ¿Conque tú en Pamplona sin mi permiso?, ¡toma!. ¿Conque dejando a los crios sin jugo lácteo?, ¡toma!, conque...
Joshepa.- Conqueeeeee....

(Se quedan los dos con las manos levantadas mirándose un rato)

Cirilo.- Joshepa; ¿ya quieres pues que te perdone?
Joshepa.- Cirilo; ¿no voy a querer, pues?
Cirilo.- Te advierto que no volveré nunca en jamás en la vida a salir de Burdindongui, si no es con tí y con todos los crios. Pobrecicos, ¡cómo me acordaba de ellos!
Joshepa.- Pues mira que yo... ¿Quieres que mañana mismo nos volvamos para el pueblo?
Cirilo.- ¡Mañana?, ahora mismo. Ya estamos aparejando los ganaus.
Joshepa.- Ala pues, esto no se ha hecho pa nosotros.
Cirilo.- ¡Joshepa!, ¡Joshepica Anthoni!
Joshepa.- ¡Cirilo!, ¡Cirilico!
Cirilo.- Ahora te quiero más que antes.
Joshepa.- Pues mira que yo...
Cirilo.- La verdad, la verda pa decir...
Joshepa.- Bai Cirilo, bay, eguia, eguia da.

(Se van Cirilo y la Joshepa)

Cirilo y la Joshepa vuelven al pueblo
Tolique.- Bueno, Zulima, te perdono y retiro lo del divorcio. Y desde mañana, ya saben ustedes, vuelvo a bailar con la susodicha Zulima.
Acomodador.- Sí, pero ahora ¿qué hacemos?. Ya puede ver como está el patio.
Tolique.- Eso corre de mi cuenta:
Cirilo y yo a las consortes
hemos dado nuestro perdón,
no sean ustedes menos
y perdonen al autor.


TELON

Premín de Iruña (Ignacio Baleztena)

Tras concluir agosto con el comienzo del nuevo curso en las próximas entradas si Dios quiere continuaremos con la biografía del aitacho. Espero que hayas pasado un verano entretenido con las aventuras de Cirilo. 

martes, 30 de agosto de 2011

Cirilo por San Fermín pasó aventuras sin fin (XVI). Adivinadores del pensamiento

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(Se levanta el telón y aparecen los adivinadores del pensamiento y saludan al público).

Página de la obra escrita por Ignacio Baleztena con la huella de la censura
 
Joshepa.- Estos igual harán eso que le dicen volatines.
Mesie.- Señogües e señogas.
Curda.- Al revés resulta más fino y caballeresco.
Mesie.- Yo tengo el honor de presentar a ustedes a madame Henriete, celbre adivinadoga du pensament.
Joshepa.- ¿Qué ha dicho?
Mesie.- Del pensamiento[1], señoga.
Curda.- Y los demás diarios locales, ¿dónde los deja?
Niceto.- ¡Pero hombre! Vaya calamidad que me ha caído encima.
Curda.- Bueno, y a uste muchu ¿quien lo presenta?
Niceto.- Calle de una vez, mala pata.
Mesie.- Madame es bien conocida por los principales públicos de la Europa e la Ameguique. Yo le hagué dogmig el sueño magnético y ella adivinagá alors..., entonces, todo lo que el guespetable público haya la bondad de demandagle.

(Hace una colección de esos clásicos jeribeques que practican los adivinadores para que crea el buen público que hipnotiza a su compañera)

Madame Enriete y Mesie Ravaillac, adivinadores del pensamiento (Dibujo de Ignacio Baleztena)
Curda.- (cantando) Mi nenita tiene sueño, mi nenita no quiere dormir, vendrá el Angel de la Guarda...
Niceto.- ¿Está usted durmiendo su mona?
Mesie.- ¡Oh!, maitenant es magneticamente dogmida. Si algún caballego del publíco desea comprobar si es o no dogmida madame, puede subig e quedagá plenamente convencido.
Curda.- ¡Musú¡ Aquí hay un voluntario. (Sube a escena)
Mesie.- Usted fíjese bien e verá que está cataléptica.
Curda.- ¿Cataléptica? Lo que está es estupenda.
Mesie.- Usted puede pinchagle con una navaja, dagle un golpe de pistolet, e ella no sentigá nada. No se dagá cuenta de nada.
Curda.- ¿Que no se dará cuenta de nada?. Mónico, ha llegado la hora del aproveche. (intenta darle un beso y recibe un tortazo épico que le hace caer del escenario) ¡Rediez!, ¡qué tortazo más cataléptico!
Niceto.- ¡Hombre, me alegro! A ver si así se calla de una vez.
Mesie.- El pudog de las damas, señogues, está sobre todo sueño magnetíco. (Tapa a madame los ojos con un pañuelo) Es bien que ustede regarden que madame no puede veg absolutamente nada de lo que ustedes quiegan mostragme, pogque es bien tapada por el mouchoir... ¿coment dit en espagnol?... pog el pañuelo
Curda.- Por el moquero.
Mesie.- y está además ponida de espaldas al público. (Baja al patio de butacas) Hagan señogues el favog de me donner quelque chose... cualquiega cosa y ella adivinagá entonces todo enseguida lo que ella es. (Le dan un encendedor y él lo abre repetidas veces con ruido a fin de que madame se entere). ¿Tiene gasolina su apagatito caballego? ¿Usted me digá madame Henriete que objeto me ha entregado este caballego, que debe ser un buen fumadog modegno?
Madame.- Un encededor.
Mesie.- ¿Qué sucede cuando le aprieto este pequeño botón?
Madame.- Se levanta la tapa.
Mesie.- ¿E qué más?.
Madame.- Salen unas pequeñas chispitas que producen una llamita azulada.
Curda.- Que conste que eso de la llamita y chispitas suele ser algunas veces por chiripa, o sea, por excepción.
Niceto.- Las que no ha sido por chiripa son las que ha visto usted a consecuencia del tortazo.
Curda.- O las que van a salir de su calva si le arreo un silletazo.
Voz.- ¡Que se calle!
Curda.- No me da la gana.
Mesie.- ¿Haguían ustedes el favog de otro objeto? (Le entregan un reloj). Mis felicitaciones caballego pog ser poseedog de este magnífico Longines. ¿Y esto me podría decir, madame, qué es?
Madame.- Un reloj.
Mesie.- ¿E como es?
Madame.- Redondo.
Mesie.- ¿E qué tiene?
Madame.- Un cristal.
Mesie.- E me dirá madame ¿qué hay detrás del cristal...? piénselo bien...
Madame.- Unos numeritos.
Mesie.- Perfectamente. ¿E cuales son?.
Madame.- Uno, dos, tres... (hasta doce).
Curda.- Espero que no sea de repetición.
Mesie.- ¡Oh! Muy bien, muy bien... Usted piense bien... ¿E qué más?
Madame.- Dos agujas.
Mesie.- ¿E son iguales?
Madame.- No; una es mayor que la otra.
Mesie.- ¡Oh!, sogprendente, epatant. E la mayog ¿tiene alguna pagticulaguidad?
Madame.- Sí, que anda con una velocidad doce veces mayor que la pequeñita.
Mesie.- ¿Y eso es todo?
Madame.- Y cuando se le pone en el oído hace tic, tic...
Mesie.- (Se dirige a la Joshepa). Usted señoga vegá como es vegdad todo lo que madame dice. Ponga el oído y oigá un pequeño güidito.
Joshepa.- ¿Pero usted cree que en Burdindogui no sabemos lo que es un reloj?
Mesie.- (Dirigiéndose a don Niceto) Este caballego, ¿qué es lo que tiene sobre su cabeza?
Madame.- Pelo.
Curda.- Lo tendrá cuando use el Petróleo Gal[2].
Niceto.- Tomaduras de pelo, no.
Curda.- Nadie está obligado a hacer imposibles.
Mesie.- ¡Oh!, no. Fíjese bien, madame; ¿qué es lo que tiene metido en su cabeza? No hay que contestar a humo de pajas.
Madame.- Un sombrero de paja.
Curda.- Oiga, musú, pregúntele usted a su señora, a ver si es el Cid Campeador ese señor que se apoya en el piano.
Tolique.- Lo que puede preguntarle es cuantas muelas le van a faltar a ese curdófilo apenas salgamos al exterior.
Mesie.- Yo ruego a ustedes señogues que no tomen a chiguigota un acto tan seguioso como el presente que ha sido bien aplaudido en las principales capitales europeas.
Joshepa.- Musú, ya podría decir a su señora ¿a qué número de la lotería le va a caer el gordo?
Mesie.- ¡Oh!, señoga El gobiegno de la España nos ha hecho prohibición absoluta de haceg esta clase de revelaciones. Usted puede preguntag cuantos años tiene...
Joshepa.- Eso sin ser francesa ya lo sé yo también.
Mesié.- Puede igualmente adivinag su nombre.
Joshepa.- Mira que arroz; el mismo que cuando me bautizaron.
Mesie.- También le responderá cuantos hijos tiene...
Joshepa.- Y qué necesidad tengo de que la gente se entere de eso.
Curda.- Le advierto a usted, señora, que ese caballero es el encargado del subsidio familiar.
Mesie.- ¡Oh!, c’est imposible fair rien avec ce publique si ignorant. ¿Hay alguna señoga o caballego que desee haceg más preguntas a la adivinadoga?
Niceto.- Sí, pregúntele usted cuando caerá Tito.
Mesie.- Cuando se tropiece con una piedra mayor que tu calva, ¡demonio!. Y si quieren chunguearse, se chunguean de su mamá política. ¡Y se acabó!; se van ustedes a freír espárragos, pues no faltaba más que vengan a tomarme por el pito del sereno.
Voz.- Fuera, que se retire, que lo ahorquen...
Mesie.- (Sube al escenario y desde él desafía al público) Si alguno quiere algo, que suba y doy con él una sesión de greco-romana.
Curda.- Le advierto a usted que Ochoa[3] está en el público. Mírelo usted apoyao en el piano.
Tolique.- ¿Pero es que la has tomado conmigo?, ¡so chacolinero!
Niceto.- ¡Fuera...!, ¡Que nos devuelvan...! esto es un escándalo. ¿Pero es que no hay aquí ningún policía?
Acomodador.- ¡Eh! ¡el del telón!, ¡bájalo enseguida!, ¿no ves que se arma? (Sigue un momento de alboroto y cuando se calma se dirige el acomodador gritando al público). Respetable público... ¡Silencio...!, ¡silencio...! ¡A ver si va a poder ser...! Presentación de la bellísima vedete nacional la Bella Zulima, acompañada de su negro excéntrico.
Niceto.- Eso, eso es lo que vale. ¡El garrotín, el garrotín!
Tolique.- ¿Le gusta el garrotín, caballero? Pues, no se quejará que no lo haya de sobra en el presente numerito.

(Salen Zulima y Cirilo y bailan)


[1] Periódico de Navarra: “El Pensamiento Navarro”, de ideología carlista.
[2] Loción para el pelo.
[3]  Navarro, famoso luchador de lucha libre.

Continuará


lunes, 29 de agosto de 2011

Cirilo por San Fermín pasó aventuras sin fin (XV). Lío en el salón Berichitos


(entra el Tolique con un grueso bastón y llega hasta el piano. Lo coge de una de las agarraderas y lo Levanta).

Entra Tolique (Dibujo de Ignacio Baleztena)

Acomodador.- Oiga usted, que los pianos no están para hacer gimnasia.
Pianista.- Natural, hombre. Lo va usted a desnivelar.
Tolique.- (Se sube a una silla y se dirige al público) Señores: ¿han visto ustedes alguna vez volar un piano, seguido del taburete y del pianista inclusive a la cabeza de una artista? Porque hoy voy a ofrecer alselecto público este número de varietés, sin que por eso aumente el valor del billete.
Curda.- ¿Es usted ese Sansón que viene en el Fleuri?Opciones de entrada
Tolique.- No falta para serlo el que tú me prestes la quijada, ¡so curda!
Curda.- O que yo te depile de un par de morradas.
Niceto.- Calma señores; que ésta no es ocasión de reñir.
Curda.- La ocasión la pintan calva.

(Entra la Joshepa Anthoni y el acomodador la coloca en una silla de la derecha, primera fila).

Entra la Joshepa Anthoni (Dibujo de Ignacio Baleztena)

Joshepa.- Qué bonito que es esto; sólo por ver un salonico tan majo, ya se puede venir a Plampona. Y yo ¿qué tengo que hacer?.
Acomodador.- Pues nada, señora. Sentarse y esperar a que empiece el espectáculo.
Joshepa.- ¿Y hay que estarse quietica y callando?
Acomodador.- Puede cambiar de postura cuando guste y hablar siempre que no moleste al respetable público.
Joshepa.- ¿Y empezará deseguidica?, porque ya querría ver yo pues los fuegos artificiales, que según ya me han  dicho, sí, muy bonitos que son.
Acomodador.- Sí señora, sí; pierda usted cuidado, que para esa hora ya habrá terminado el espectáculo.
Joshepa.- ¿Y el zezenzusko, ya llegaré, también, pa ver?
Acomodador.- También señora, también.
Joshepa.- Sabe usted, yo nunca no le he visto. Según, mucho celebre dice que es. En el pueblo los chicos ya suelen cantar: Luego en la plaza – tripiti trpata – el zezenzusko – tira güetes...

Curda.- Señora, ¿no podría darnos ese número coreográfico en el escenario?
Acomodador.- ¡Silencio!, que va ha empezar. (Sube al escenario) Respetable público.

"Silencio que va a empezar... Respetable público". (Dibujo de Ignacio Baleztena)
Curda.- Gracias por lo que a mí me toca.
Acomodador.- Va a dar principio la función con la presentación de la bella y sorprendente adivinadora del pensamiento madame Enriete, acompañada del notable profesor monsieur Ravaillac, quienes tendrán el honor de exponer ante tan respetable y distinguido público sus difíciles y nunca visto experimentos de adivinación y sugestión psíquica.
Curda.- Muy bien, que se repita.
Niceto.- ¡Pero hombre! ¿Va usted a hacer el favor de callarse alguna vez?
Curda.- Pues sí señor, que se repita, que me ha gustao mucho eso de pisisica. Viva el charlista desconocido.

(Se levanta el telón y aparecen los adivinadores del pensamiento y saludan al público).

viernes, 26 de agosto de 2011

Cirilo por San Fermín pasó aventuras sin fin (XIV). D. Niceto y D. Venacio




(Entran don Niceto y don Venancio. Viejo verde el primero y pudiente pueblerino el segundo. Marcha alegre y jaranero don Niceto, y detrás de él, tímido y vergonzoso, don Venancio. Se sienta éste en una de las sillas más apartadas).

"Entra D. Niceto...viejo verde" (Dibujo de Ignacio Baleztena)
Niceto.- ¡Ca, hombre, ca! Ahí estaríamos muy mal. Vamos a primera fila.
Venancio.- No, don Niceto; que la oscilación del cine me molesta mucho a la vista.
Niceto.- ¡Ja, Ja...! Si lo del cine es lo de menos, Verá usted, verá usted qué número de varietés más descacharrantes. Sobre todo el de la Bella Zulima. Me rejuvenezco cuando le oigo cantar aquello de: Serafina la Rubiales... ¡Je..., je...!
Venancio.- Pero no comprende usted que no está ni medio bien que se vean en primera fila dos calvas tan relucientes como las nuestras; además, que no me haría ninguna gracia que me reconociera alguno y fuera luego a Caparroso con el cuento.

(Don Niceto consigue arrastrar a su compañero a primera fila y se sientan delante del curda. Se quitan los sombreros mostrando a la pública vergüenza sus calvas relucientes).

Curda.- (Señalando las calvas) Al salir el sol, canta la perdiz... Señor acomodador, haga el favor de apagar estos cuatro focos, porque, vamos, me ofuscan.
Tío.- Oye tú visionario, que no hay más que dos.
Curda.- Pues yo veo cuatro como para tomar baños de sol.
Voz.- (sale una voz de general). Don Venancio, quiere usted algo para señora Nicanora, que después de la función salgo pa Caparroso.
Venancio.- ¡Vaya! ¿Lo ve usted? Ya la han tomado conmigo. (Se encasqueta el sombrero hasta las orejas y se agacha cuanto puede para pasar desapercibido).
Cirilo.- (Entra como gallo en corral ajeno y se detiene asustado al ver el local lleno de gente). ¡Jobar! Como quiera bailo yo delante de tanta gente.
Acomodador.- Caballero; me ha encargado la Bella Zulima que suba enseguida a caracterizarse.
Cirilo.- Caractere... ¿que ha dicho usted?
Acomodador.- A prepararse para el número coreográfico para bailar.
Cirilo.- ¡Ca! Dígale usted que no me atrevo. (Intenta marcharse y el acomodador le detiene). ¡Rediez! déjeme usté, que ahora mismo aparejo el macho y me voy para el pueblo, aunque se suicide esa Zulima y no me de las 250 pesetas.
Acomodador.- ¿Pero no ve usted que ya está anunciado el número?
Cirilo.- Pues que se desanuncie. De haber sabido que venía tanta gente, ya me habría echau siquiera, siquiera un par de medios para quitar la vergüenza; pero así, ¿en seco?, ¡cualquiera aguanta! Vaya, vaya, yo me voy.
Acomodador.- De ninguna manera. Mire usted que eso traería graves perjuicios a la empresa y usted sería el responsable. Lo menos, lo menos le costará la broma mil pesetas.
Cirilo.- ¿Mil pesetas?, ni aun vendiendo el macho, ni aun a la misma Joshepa Anthoni tendría para pagarlas.
Acomodador.- Pues..., usted verá; allá películas; ya sabe usted a lo que se expone.
Cirilo.- ¡Demontres encendidos! Mira que tener que... No, yo me voy... pero... eso también de que le embarguen a uno todo... ¡Bueno! Ya bailaré, pero a ver si me lleva usted un botellín de usual para que se me quite la vergüenza.
Acomodador.- Descuide usted, pero suba pronto.
Cirilo.- (Atraviesa la escena y sube al escenario. Antes de desaparecer tras el telón, mira asustado al público). Ahora que veo desde arriba me atrevo menos, y yo me bajo..., pero mira que eso de las mil pesetas... En fin, San Cirilo bendito me acoja en su seno.
Curda.- A ese, aese que se mete en el escenario. Que salga, y si  no, me meto yo también. (hace ademán de subir).
Acomodador.- Baje usted enseguida. ¿No ve usted que ese señor es un artista?.
Curda._ A cualquier cosa llaman aquí arte. ¿No le parece a usted, señor calvorota?.
Niceto.- Déjeme en paz de una vez. Aquí el único c’alborota es usted.

(entra el Tolique con un grueso bastón y llega hasta el piano. Lo coge de una de las agarraderas y lo Levanta).

miércoles, 24 de agosto de 2011

Cirilo por San Fermín pasó aventuras sin fin (XIII).Acto III Cuadro segundo

Querido lector retomo las entradas para continuar siguiendo las aventurasde Cirilo por San Fermín, obra de teatro escrita por el aitacho.



ACTO III
Cuadro segundo

Página de la obra de tetro escrita por Ignacio Baleztena en la que como curiosidad se ven las huellas de la censura

La escena representa una barraca de feria con un pequeño escenario al fondo. Delante de él, en semicírculo, al estilo de los circos, con sillas alrededor, un pequeño vallado. La entrada de la barraca por la derecha (espectador). Un acomodador, ayudado de dos o tres empleados, pone en orden las sillas. Un policía pasea de un lado para el otro con las manos cruzadas a la espalda, al estilo de los policías de sainete. Zulima sale del escenario levantando el teloncillo y llama al acomodador.

Zulima.- ¡Eh!, ¡0iga usted!
Acomodador.- ¿Qué manda usted?
Zulima.- Cuando venga ese señor de quien antes le he hablado, le diga que suba enseguida a caracterizarse, pues salimos en el segundo número.
Acomodador.- Está bien. ¿De modo que no se quita su número del programa?
Zulima.- De ninguna manera. (Al pianista que estará sentado ante el piano) Tenga usted los papeles. Ya sabe, lo primero el pasodoble: “yo soy el mejor torero” y después el “Exotique Dance” (o el “claké”)
Pianista.- Descuide usted. (Coge los papeles y los pone en el atril).
Acomodador.- ¡bueno, bueno!, retirarse todos que voy a abrir las puertas. (Las abre y entra el público acomodándose en las sillas. Se dirige a un chorchi (soldado) que entra con una Menegilda (muchacha) y se sienta en primera fila). Oiga usted, caballero militar ¿haría el favor del billete?. Usted perdone, pero esto es preferencia y su billete es de general. Vaya usted más atrás.

"Caballero militar ¿haria el favor del billete?" dibujo de Ignacio Baleztena

Chorchi.- Chica, Eufrasia, pa que veas con quien andas. Me han tomau por general; y luego dirás que soy mucho zarratraco y me cae mal el uniforme (cambia de localidad).
Acomodador.- (Mientras el chorchi dice lo antecedente y cambia de localidad, el acomodador ha pedido su localidad a un tío fresco que se ha colado en preferencia y discute con él). Si no quiere usted retirarse a las buenas llamo a un policía.
Tío.- Por mí puede usted llamar a todos los policemenes del Escottland-Yard.
Acomodador.- (al policía) Oiga usted señor policía. Haga el favor de venir conmigo a ver si conseguimos que ahueque el ala de preferencia un tío fresco que se ha colao con entrada general y no hay quien lo saque de ahí.
Tío.- ¡Anda rediez!, ¿Pues no me trae nada menos que a Sherlock-Holmes?
Acomodador.- ¿Ve usted?, encima se chufla de la autoridad.
Policía.- Yo no tengo necesidad de que nadie me enseñe mi obligación. Sepa usted que yo estoy aquí para mantener el orden entre los de general.

"Entra un curda dando tumbos y berreando" (Dibujo de Ignacio Baleztena)

Curda.- (entra un curda estrepitoso dando tumbos y berreando a voz en cuello) Una señora en Madrid – de pensar se ha vuelto loca – porque tenía la boca – debajo de la nariz, ¡riau, riau! ¡Magnífico! Vaya melopea que te has agarrau. Mónico, bien comienzas las fiestas. Esto degenera... El año pasao estábamos 48 curdas en el cine... Este año, tú eres el único que cumple con las gloriosas tradiciones populares. ¡Chócala Mónico! (se estrecha las dos manos y haciendo eses se dirige y sienta en una silla de la segunda fila de la derecha). ¡Que empiece!, ¡que escomience!, ¡que baile el pianista!
Pianista.- Hombre, no hay derecho.
Acomodador.- Haga el favor de tener un poco de lo que hace falta.
Curda.- A mí no me da lecciones de educación ni el ministro de educación pública. ¿Sabe usted?
Acomodador.- Usted se calla.
Curda.- No me da la gana, que pa eso pago. Y si no, que se me devuelvan los dineros después de la función... ¡Que empiece...!
Acomodador.- (dirigiéndose al policía) Haga el favor de decir a ese curdófilo que guarde compostura.
Policía.- Yo no necesito que nadie me diga cual es mi obligación. Yo estoy aquí para mantener el orden de la preferencia.

(Entran don Niceto y don Venancio. Viejo verde el primero y pudiente pueblerino el segundo. Marcha alegre y jaranero don Niceto, y detrás de él, tímido y vergonzoso, don Venancio. Se sienta éste en una de las sillas más apartadas).

jueves, 18 de agosto de 2011

Bienvenido Santo Padre

Querido lector, como verás estoy un poco perezoso con las entradas del blog, porque aprovecho el verano para recoger y ordenar material para todo el año.

Esta semana pasada miles de jóvenes navarros han estado preparándose para el encuentro de la Jornada Mundial de la Juventud con el Papa en Madrid. Qué no hubiera organizado el aitacho para este evento. La diócesis se ha volcado. Procesión con Santa María la Real, pasos de Semana Santa, javierada especial... Todo esto le hubiera encantado a mi padre que hubiera estado como perejil de todas las salsas.

Nietos y biznietos de Ignacio Baleztena acudirán a acompañar al Papa en Madrid. Por mi parte desde este blog me quiero sumar a la JMJ, porque aunque ya peino alguna cana (solo dos o tres), la seguiré intensamente por la TV. 

Y en la próxima entrada seguiremos con Cirilo por San Fermín, si Dios quiere y la modorra veraniega me lo permite.

Bienvenido a España


¡Bienvenido a España!
Ongi etorri Espainara!
Willkommen! 
 Benvenuto

lunes, 15 de agosto de 2011

La Asunción de la Virgen

Excelsior


Querido lector, hoy 15 de Agosto cientos de pueblos y ciudades de Navarra y todo España celebran por todo lo alto esta festividad de Nuestra Señora. Que fiestas hacíamos en Gorriti, Areso... Pero además esta Advocación Mariana era especialmente para el aitacho, fundador de la Orden de la Virgen del Chaparro. Si no sigues este blog desde el principio te preguntarás ¿Qué es esto y que tiene que ver con la Asunción?. Pue pincha aquí y lo comprobarás.

Virgen del Chaparro
Menuda algarabía de "cuetes", echafuegos, triquitraques, músicas y zezenzuskos estará organizando el aitacho en las mezetas que se celebrarán hoy en el Cielo.

Esta tarde nos vemos sin falta a las 19:30 en el Rosario de los Esclavos con Santa María la Real por el claustro de la Catedral.

¡Virgen del Chaparro ruega por todos tus caballeros y damas y por todos los seguidores de este blog!.

domingo, 14 de agosto de 2011

San Tiburcio

Querido lector, interrumpimos la "emisión" de Cirilo por San Fermín para hacer un breve paréntesis porque durante estas fechas se están celebrando en Leiza los santiburcios, fiestas en las que tanto participó, organizó y disfrutó el aitacho. No podemos hacer un blog suyo sin dedicarle una entrada a estas mezetas. A mi me traen muy buenos recuerdos ya que me gozaba tanto o más que en los "sampremines", y aunque no las visito desde hace años quiero poner algunas fotos y recuerdos de las mismas y quedarme con estas imágenes de lo que fueron los santiburcios para mi padre y también para mi.

Cartel de los santiburcios de 1903 realizado por Ignacio Baleztena

Los balcones de Petrorena (la casa familiar de Ignacio Baleztena en Leiza) se abarrotaban en San Tiburcio
Los danzaris actuan en la plaza con Petrorena al fondo


Portada del programa de fiestas de 1935


Programa de San Tiburcio de 1935, los últimos antes de la guerra.




Ignacio Baleztena con traje y boina corriendo el encierro de los santiburcios en Leiza (Foto cedida por Pablo Feo al que aprovecho para dar las gracias)


Cartel de fiestas de 1951 realizado por Cruz Baleztena, hijo de Ignacio


Con chaquetilla blanca intento ayudar a un mutil arrollado por el toro


Quien me habría mandado ponerme esa chaquetilla entallada de heladero de los de entonces



En 1973 a mi hermano Miki y a mi nos confudió la noche festiva



A Miki Baleztena no le falta detalle


Las nietas de Ignacio Baleztena disfrutan de los santiburcios de los años 70 con amiguicas del pueblo

Y conservando aquellos felices santiburcios en el recuerdo en la próxima entrada si Dios quiere seguiremos con las andanzas de Cirilo por San Fermín.

lunes, 8 de agosto de 2011

Cirilo por San Fermín pasó aventuras sin fin (XII). Acto III. Salón Berichitos

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ACTO III


Manuscrito de la obra de Ignacio Baleztena


Primer cuadro

Telón corto que representa un paseo durante las ferias. A la izquierda (espectador) barraca de curriños y ante ella una animadora. En el centro el salón Berichitos con su organillo y su correspondiente anunciador que berrea animando al público a entrar al espectáculo. A la derecha, uno de esos aparatos para medir la fuerza de los incautos que se las dan de atletas.

Animador de Berichitos.- ¡Vayan, vayan señores! ¡Pasen! Pasen, adelante      que va a empezar. Un minuto de tardanza en tomar las localidades, será ya demasiado tarde.
Uno.- Cuantas horas tienen los minutos de su reloj, porque hace dos horas que está usted diciendo eso del minuto de tardanza...
Animador de Curriños.- Ahora, ahora mismo empieza la sesión del gran          salón de espectáculos las Folies Curriñeuses. Admirarán a la gentil danceuse Purita Plá en su creación La Castañera; arte, distinción, ingenuidad, elegancia, moralidad... ¡Curriño, curriño! Sal a saludar a la respetable concurrencia.

Asoma un curriño saludando a las gentes y animándoles a entrar. Mientras lo hace, el animador de Berichitos vuelve a alborotar anunciando su espectáculo y el organillo a tocar impidiendo oir a la animadora de la otra barraca.

 

A. de Curri.- Cotorro, más que cotorro. Calle usted, que siempre ha de alborotar con su destartalado organillo cuando yo hago el reclamo de las Folies. Que pa todos es la feria...
A de Beri.- Nos ha fastidiado la madame zarrapastreuse de las Folies. ¿Pero es que usted se hace la ilusión de que tememos la competencia? Vamos, que es para troncharse.
A de Curri.- Sí, lo que le pasa a usted es que le come la envidia porque tiene más cuccés nuestra Purita Plá que esa penco de bella Galatea que se han traído ustedes. A saber de qué menagerie la habrán sacado.
A de Beri.- Eso lo dice usted, porque es una... señora, iba a decir..., y yo no acostumbro a castigar a las mujeres con los dátiles.
A de Curri.- Lo hará usted con los ojos, ¡so pitañoso!

Un curda dirigiéndose al del aparato de la fuerza.


Curda.- Bueno; vamos a ver. De modo que si yo doy aquí un golpe con la maza y sube este chisme hasta el paragüicas, ¿me gano un premio?
El del aparato.- Aquí se cumple honradamente lo que se Promete.
Curda.- Pues va a hacer crac la arrendataria.
El del Ap. - Le advierto que para llegar hasta arriba hace falta ser un Uzcudun, y para mí que usted no puede ni con la maza.
Curda.- ¡Creo que no! Aquí, donde usted me ve, soy un cincuenta caballos.
El del Ap. – Sí, movidos por el alcohol.
Curda.- ¡Rediez!, lo que pesa un peso. A la una..., a las dos... y a las... ¿Ha oído hablar usted de las Antípodas?
El del Apa. No conozco esas ferias.
Curda.- Pues del primer churrazo, va a aparecer su aparatico al otro lado del mundo, que es lo que en el instituto llaman Antípodas... anda, pa que aprendas jografía. A la una..., a las dos... y a las tres (Al levantar el mazo da con él en la cabeza del anunciador de Berichitos y hacerlo caer en la del dueño del aparato.)

Cambio de decoración: interior del salón de Berichitos.

Continuará

viernes, 5 de agosto de 2011

Cirilo por San Fermín pasó aventuras sin fin (XI). Enredo en la pensión.

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(Entran en la habitación derecha. Sale Cirilo bailando lo que ha estado ensayando).

Cirilo.- No, pues pa primera vez, no me ha salido del todo mal. Este pasico es el que más me cuesta, pero como se parece a los balancicus del ingurutxo, ya acabaré pronto por aprenderlo. ¡Ay!, ¡Cirilo, Cirilo!, en qué te has metido. Tú, exseminarista, cargau de meritisimus; tú, hijo de siete padres de familia..., digo..., al revés, padre de siete hijos; tú, organista de Burdindogui; tú, presidente de la cofradía de Padres Prolíficos; tú..., tú te ves en el ridículo más gordo que se han visto todos los Urdampilletagorris, y todo, ¡por mi buen corazón...! Y mi mujer, mi pobrecica mujer, dedicada a las faenas domésticas, ordeñando las vacas con un crío debajo del brazo, haciendo cuch, cuch, a los cherris con otro crío debajo del otro brazo, recogiendo la yerba con otro crío debajo de... la cama, tan creidica que yo estoy venga cantar motetes y más motetes en la primera misa de mi primo..., en fin..., ¡qué le vas a hacer...! ¡doscientas cincuenta pesetas! No se puede tener buen corazón. Me ha dicho esa que aquí en el cuarto tiene el látigo y la careta negra pa bailar. Cirilo, Cirilo, ¡tú con careta!. (Entra en la habitación donde se encuentra Tolique, se oye el gran tortazo y sale Cirilo dando vueltas con la mano en la cara). ¡Jobar, qué churrazo! Pa mí que era el difunto que se ha vengau de lo del abracico; pues si llego a apretar más, me espachurra... (sale Josepa) ¡Demonio! ¡mi mujer! ¿de donde habrá salido ésta. Pues si me conoce deja chiquitico al difunto. (Se tapa la cara con la careta).
Josepa.- ¡Jesús! Un moro.
Zulima.- (Saliendo) Caballero, dese prisa, que la función empieza dentro de una hora.
Cirilo.- Sí, sí, ya lo creo que voy; aquí entre difuntos y parienta cualquiera para un momento.
Josepa.- ¡Jesús qué malicia! ¡cómo está Pamplona! Un moro inconfeso marchando del bracete de una mujer.

Tolique.- ¿Está por ahí ese raptor frustrao que ha penetrao en la habitación de mi consorte?
Agapito.- ¿Otra vez aquí? ¡Váyase enseguida!
Tolique.- Ahuecaré, sí, pero antes necesito pulverizar el cráneo de un sinvergüenza que ha pretendido raptar sin mi beneplácito a Soledad Gómez Pérez, alias la Bella Zulima, usease, la que ocupaba esta habitación.
Agapito.- En mi casa no entran esa clase de bichos.
Josepa.- ¿De quien dice pues? De un moro negro, negro, mucho negro. Marchar se ha hecho con una mujer que tenía unos pelicos igual que caracoles en tales y que llevaba un mantón bonito, bonito...
Tolique.- ¿Que mi mujer se ha ido con un negro?
Fermín.- (Desde la puerta del foro hace como si despide a alguien) ¡Eh! señores, buen viaje. ¡Rediez! Pronto se ha consolau la Zulima del divorcio del Tolique.
Tolique.- ¿A quien despide usted, pollo?
Fermín.- Pues... (cualquiera se lo dice), pues a un negro o lo que fuera que se iba por la escalera.
Tolique.- ¿Con mi mujer por un casual?
Saturnina.- Señora, ha visto usted que poca lacha hay en el mundo. ¿A quién no sabe usted quien bajaba por las escaleras? Pues nada menos que la Bella Zulima del brazo de un negro, moro o algo así.
Josepa.- ¿No le decía yo, que era un negro?
Tolique.- Por eso si que no pasa el hijo de mi padre, porque se la pegue un mojamé. Señores, si quieren ser ustedes testigos de un acto épico, asómense al balcón lateral derecha y verán en la calle una réplica de la batalla de las Navas. D. Sancho haciendo papilla el cerebelo de un berebere muslínico.
Homobono.- (Entra todo negro de haber subido los sacos de carbón) Agapita, ya he subido todos los sacos de carbón. ¿Puedo marcharme ahora a ver a los concejales?.
Josepa.- ¡Jesús!, otro negro.

Tolique.- Lo que vas es a celebrar una interviu con Mahoma, ¡So sinvergüenza!
Homobono.- ¡Socorro!, ¡socorro! Agapita que me pegan.
Agapita.- Usted no le pega a mi marido ¡tío chulo!
Josepa.- ¡Ay, ay! Yo me voy pa el pueblo.
Tolique.- Llamé al cielo y no me oyó...ya que sus puertas me cierra

(Telón)

miércoles, 3 de agosto de 2011

Cirilo por San Fermín pasó aventuras sin fin (X). La Joshepa Anthoni

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(Entra la Joshepa Anthoni)

Entra la Joshepa Anthoni (Dibujo de Ignacio Baleztena)

Joshepa.- ¡Ave María!. ¿se puede?
Agapita.- Adelante señora, pase usted señora, cómo está señora.
Joshepa.- ¿Que cómo estoy?. Ya se puede usted figurar pues; cómo puede estar una persona que se lleva encima de una burra, tipi, tapa, tipi, tapa, desde Burdindogui a las Pamplonas.
Agapita.- Aunque no he hecho nunca esa caminata, ya me hago una pequeña idea de lo que eso será. ¿Viene usted a pasar aquí unos días?, ¿quiere usted una habitación?, porque si usted la desea, puedo poner a su disposición una elegante, higiénica, limpia, sin chinches y otras porquerías que tanto abundan en otras similares.

Joshepa.- Sí, eso quiero; un cuarto aunque no tenga todos esos requilorios, que ya estamos, sí, curaus de espantos.
Agapita.- ¿Quiere usted la habitación para todas las fiestas?.
Joshepa.- Para dos o tres días. Mientras mi marido esté en la primera misa de su primo. Ya habrá oído en alguna vez hablar de mi marido, el organista de Burdindogui; no hay, no, muchos músicos mejores que él.
Agapita.- ¿No será alguno de los que está en el quiosco de la Plaza del Castillo?.
Joshepa.- No sé pues. Hasta ahora, nunca no he venido a Pamplona. Muy famaú ya es lo qu’es. Igual te toca el órgano, el cordión, la chulubita...
Agapita.- Muy bien, muy bien: Le felicito por tener un marido tan filarmónico.
Joshepa.- ¿Y bueno...?, ¡Virgen!, hombre mejor no lo hay en la cendea ni en Navarra, ni en todo el mundo tampoco.
Agapita.- ¿Y cómo es que no ha venido con usted?.
Joshepa.- Irse ha tenido que hacer a tocar el órgano a la primera misa de un primo que tiene en Arizguren, y mientras él se pasa allá unos días, yo ya me he dicho: si ahora no aprovechas la ocasión para hacer una escapada a las Pamplonas, otra ocasión igual ¿cuándo le vas a tener?. ¿Toda la vida te has de estar sin ver las Pamplonas, ni los sampremines?, que ya dicen, sí, que son mejores que las mezetas de Burdindogui.
Agapita.- Señora, ha hecho usted perfectamente, le alabo el gusto, (sobre todo a lo que a mí me toca).
Joshepa.- Así pues, cuando Cirilo cogió la revuelta de Iturchulo, corriendo me fui a casa de mi cuñada y ya le dije: Hipólita, ¿ya me podrías tener cuidau de los críos tres o cuatro días?. El padre, ya dicen, sí, que un poco empermo se anda, pues según, salir le han hecho unos diviesos en tales, y ya tendré, pues, que ir a curarle, porque yo un poco de curanderías ya entiendo, sí lo quès. La pobrica, bastante como si no tendría  con sus nueve mocetes, ya me dijo: Sí mujer, sí, pues qué vas hacer, pa eso estamos aquí. Y yo, entonces, aparejar hice la burra y pillé unos ahorricos que tenía guardaus en un elce desde que nos casemos, y dejando a mi padre que se arrasque, tipi, tapa, todo drecho, aquí ya me he venido.
Agapita.- ¡Ja..., ja...¡ No deja de tener gracia su escapada.
Joshepa.- Pero, la verdad, sí le tengo que decir, mucha pena ya me esto que le hago a mi marido, tan buenico, tan buenico como es...
Agapita.- No se preocupe señora; hay que acostumbrar a los hombres a que no se crean superiores a nosotras.
Joshepa.- Pero engañar a Cirilico, que me quiere tanto...; nunca me ha pegau en la vida.
Agapita.- ¡Caramba!, le doy la enhorabuena
Joshepa.- Bueno... la verdad si he de decir, una vez ya me dio con el palo de la azada en tales y ya me hizo un chinchón grande, grande, mayor que un sagargorri, pero yo ya tuve la culpa; mucho le había hecho errabiar en aquel día. El pobre con mucha tristeza se quedó y ya me dio un duro pa bajar el chinchón. Otras veces, ya le he hecho errabiar pa ver si me daba más duros, pero ¡quiá!.
Agapita.- Pues si mi primer marido hace lo que el suyo siempre que me atizaba, servidora a estas horas la princesa del dólar. Ahora que me desquito con Homobono, mi segundo marido. Bueno, pase señora, vamos a ver si le conviene esta habitación.

(Entran en la habitación derecha. Sale Cirilo bailando lo que ha estado ensayando).